lunes, 12 de noviembre de 2012

Dictadura brasileña creó grupo parapolicial indígena

Pablo Giuliano (ANSA)

La dictadura militar brasileña (1964-1985) formó un grupo parapolicial con indígenas a quienes les fueron enseñadas técnicas de torturas para perseguir a aborígenes en sus propias aldeas, revelaron documentos que serán puestos a disposición de la Comisión de la Verdad que investiga al régimen de facto.

La formación de 85 indígenas como paramilitares está filmada en un video al que accedió el grupo Tortura Nunca Más de Sao Paulo y forma parte de las miles de pruebas que reúne la Comisión de la Verdad instalada por Dilma Rousseff este año.

La Guardia Rural Indígena fue conformada el 5 de febrero de 1970, por el ministro del Interior de la época, general José Costa Cavalcanti, además de funcionarios del ente estatal Fundación Nacional del Indio. "Será un ejemplo para todos los pueblos del mundo", dijo el ministro en nombre del dictador Emilio Garrastazú Médici en el acto del filme inédito.

El filme muestra cómo los indígenas aprendieron la principal forma de tortura brasileña, herencia de la esclavitud: el "pau de arara" (palo de papagayo), en el que la víctima es colocada atada a un palo horizontal, tal como se hacía con los pájaros en los mercados coloniales.

El diario Folha de Sao Paulo identificó que los indígenas colaboracionistas con la dictadura eran de aldeas maxacali, carajá, xerente y kraho, entre otras.

Este nuevo caso será presentado a la Comisión de la Verdad, uno de cuyos miembros, Paulo Sergio Pinheiro, el viernes ante corresponsales extranjeros, afirmó que cuando se termine la investigación, el 14 de mayo de 2014, Brasil asistirá a un nuevo hecho en su historia, la revelación de estos crímenes.

"La apertura de este baúl de huesos introducirá un hecho nuevo a la sociedad brasileña", dijo Pinheiro. La COmisión de la Verdad tiene un grupo de trabajo sobre los indígenas: se investigan si 3 mil indios amazónicos fueron asesinados por civiles y militares para construir una carretera en el norte del país para permitir la extracción de minerales a empresarios.

El caso de la Guardia Rural Indígena se suma a las decenas de testimonios y pruebas que aparecieron este año desde que se conformó la Comisión de la Verdad, que no tendrá poder de fiscalía para abrir procesos, debido a la vigencia de la Ley de Amnistía, que impide la apertura de juicios contra los autores de crímenes contra la humanidad de la dictadura.

La dictadura también instaló en Resplendor, Minas Gerais, un centro de torturas y experimental, un reformatorio presidio para los indígenas con trabajos forzados para quienes se negaban a salir de sus tierras ancestrales para permitir las obras de la dictadura.

"Era un campo de concentración étnico", dijo el antropólogo Benedito Prezia, del COnsejo Indígena Misionero, vinculado a la Iglesia Católica.

Según Prezia, la dictadura de la fase del dictador Emilio Garrastazú Médici transformó a "indígenas en agentes colaboradores en la masacre de su propio pueblo".

Los conquistadores portugueses habían realizado en el siglo XVII lo mismo, convirtiendo a indígenas en "cazadores" de los negros esclavos africanos que escapaban de las plantaciones y las minas de oro.

El jefe del ente indígena de la dictadura en la época, Queirós Campos, recordó Folha de Sao Paulo, se quejaba de que los indígenas reclutados para reprimir a las aldeas no tenían disciplina para usar uniforme y botas y fue en vano pedir que se cortaran el cabello.

La antropóloga Sylvia Novaes, de la Universidad de Sao Paulo apuntó que fue la primera vez en la que aparece filmada una representación de la forma de tortura "pau de arara", una de las marcas de la dictadura brasileña.

La fuerza parapolicial indígena fue extinguida a fines de los años setenta. Relatos de la época indican que hubo denuncias en las aldeas de tormentos, arbitrariedades y violaciones cometidas por los indígenas colaboracionistas del régimen, instruidos para la represión y tortura para, por ejemplo, aborígenes que tuvieran problemas de alcoholismo.

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