lunes, 19 de noviembre de 2012

Libertad y democracia sindical: Histórico. Se votó delegados en Clarín

ACTA

Tras doce años sin representación gremial, periodistas, fotógrafos, diseñadores y empleados administrativos de todas las publicaciones del diario Clarín fueron a las urnas y eligieron a sus delegados sindicales. Siete días después del 8N y a tres semanas del 7D, la votación interna de una empresa se transformó en un hecho político trascendente.

La revista Anfibia se metió en el corazón del principal enemigo del gobierno nacional para vivir las elecciones. La trama gremial y política de una votación que preocupa a kirchneristas y opositores, pero que no sale publicada en los grandes diarios de la Argentina. Un recorrido que incluye imágenes de la votación, y una galería que Santiago Porter hizo en 2000 tras los despidos.

Aplausos a las diez de la noche. Sólo aplausos. El recuento de votos llegaba a su fin. Todos sonreían, contentos, aliviados. Festejo mesurado. Sin cánticos, ni bombos, ni todo el cotillón político sindical argentino. Después de doce años, el jueves 15 de noviembre, los trabajadores de Clarín, el diario más importante de la Argentina y el principal foco de oposición al Gobierno Nacional desde hace cuatro años, votaron a sus delegados gremiales.

A las 22:30, con el último voto contado, alguien descorchó un champagne caliente. Y otra vez los aplausos. Intensos, alegres, orgullosos. Los últimos quince días habían sido eternos. A muchos les costó dormir. Por eso, el alivio, el desahogo. Tanto que los aplausos sólo resonaron en ese subsuelo. Afuera, se oía el canto de la hinchada de Boca, que en momento jugaba a unas pocas cuadras, en La Bombonera.

Una elección de delegados sindicales en una empresa se transformó en uno de los temas más importantes de la agenda. A una semana del multitudinario cacerolazo contra el gobierno y a tres semanas de la fecha en que el grupo Clarín debe adecuarse a la Ley de Medios, había un lema: "Ni #7D ni #8N, los trabajadores de Clarín estamos con el #15N".

Los resultados finales fueron contundentes: 496 votantes para la Lista 1 y nueve en blanco sobre un total de alrededor de 700 trabajadores. No hubo un padrón oficial: como las elecciones se definieron en las últimas horas, Clarín no entregó el listado final y tuvo que ser reconstruido por los delegados y por la Junta Electoral el mismo día.

- Estamos orgullosos por dos cosas: vimos a los empleados felices como hace mucho tiempo no pasaba y, además, votaron todos los editores y periodistas con más trayectoria en el diario. Eso, para nosotros, es un triunfo simbólico muy importante - dijo José "Pepe" Mateos, fotógrafo y candidato a delegado, apenas pisó la vereda tras el recuento de votos.

Algunos arriesgaron que más del 90% de los redactores participó de los comicios. Enfermos o de vacaciones, se presentaron para apoyar a los delegados. Los menos comprometidos fueron los del área comercial y administrativa: no fueron más de cuatro o cinco los que se acercaron a la urna. A la noche, la empresa recibiría el acta informando los nombres de los delegados elegidos: tenía un plazo para impugnar la elección.

De la calle Tacuarí, los delegados y un grupo de trabajadores mudaron el festejo al Bar Británico, frente al Parque Lezama. Allí, las cervezas heladas, el brindis, los abrazos, las fotos.

Al día siguiente, ni en Página 12, ni en Tiempo Argentino, ni en La Nación, ni en Clarín, ni en Perfil.com; en ninguno de los diarios más importantes del país, ni en los kirchneristas, ni en los opositores al Gobierno, se publicó una línea anunciando la votación.

Hace dos semanas hubo una guerra de afiches. Los trabajadores de Arte Gráfico Editorial Argentino SA (AGEA) –la empresa que nuclea a las publicaciones del grupo Clarín- por un lado y la gerencia de Recursos Humanos del otro. Como en los colegios secundarios o en las universidades. Carteles que invitaban a votar se pegaban a la mañana y desaparecían a la noche.

Cansado de esta situación, un empleado del diario pensó una jugada de niños. Pegó un afiche en la redacción y se escondió. Detrás de una columna, esperaba encontrarse con el enemigo. Pensaba cómo atraparlo y qué decirle. Después de unos minutos, apareció un hombre de la correspondencia, arrancó el papel de la pared y lo hizo un bollo. Rápido, para que nadie lo viera. El que estaba escondido, se sobresaltó, salió de la cueva y lo increpó.

- ¿Qué estás haciendo?

- Nada. Ehhh. Nada.

- Te vi rompiendo un cartel. No me mientas.

- Bueno, sí, fui yo. ¿Y qué? - dijo el hombre y escapó.

El incidente pasó, fue comentado por algunos empleados: quedo ahí.

El jueves, cerca de las nueve de la mañana, cuando las elecciones recién empezaban, el hombre de la correspondencia, el que saluda todos los días a los empleados del diario, frenó al mismo que lo había descubierto in fraganti y le pidió disculpas.

Le dijo que estaba muy nervioso.

Que, por favor, entendiera su lugar.

Los apoyaba, pero debía cumplir órdenes.

Dos años atrás, en esa misma esquina pero de la vereda de enfrente, en el bar Hipopótamo, diez empleados de Clarín se juntaron para hablar de la posibilidad de volver a tener delegados gremiales. Había pasado una década de los despidos masivos, cuando Clarín echó a 117 empleados, incluida toda la comisión interna. No podemos seguir así, dijeron en la reunión, somos el único medio de Buenos Aires sin representación gremial.

Empezaron a juntarse. No siempre en el mismo lugar. No siempre la misma gente. Una vez por semana, planeaban cosas. Era algo mínimo. Diez personas, sin afiliación partidaria ni la misma ideología política, querían un cambio en una empresa con más de mil setecientos empleados, entre periodistas, fotógrafos, diseñadores, etc. A nadie le importaba.

- ¿Cómo nos iban a dar bola? Éramos cuatro gatos locos que nos juntábamos a tomar algo cada tanto. No teníamos fuerzas, ni experiencia militante - recuerda ahora uno de los habitués de aquellas reuniones.

Fue difícil esa continuidad. Las reuniones a veces se hacían con muy pocas personas. El globo se pinchaba. Una vez se juntaron en una plaza, cerca de la estación Constitución. Hacía mucho frío. Nadie decía nada. Varios de ellos se miraron a los ojos y sintieron lo mismo: el cuentito se había terminado. Y abandonaron.

Los encuentros volvieron en abril de 2012, cuando todos los diarios de la Capital Federal eligieron a sus delegados paritarios. Aprovecharon el momento y se volvieron a organizar. Armaron asambleas en el edificio de ARGRA (Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina) en Venezuela 1433, San Telmo, y comenzaron de nuevo.

Ese fue el primer mojón. La elección de delegados paritarios no fue reconocida por Clarín, que no estaba dispuesto a escuchar reclamos. Igual sumó fuerzas: los trabajadores volvían a ser un colectivo.

El segundo momento clave fue el 7 de junio: día del periodista. En reclamo al pleno cumplimiento de Acuerdo Paritario del primero de abril, hubo una quita masiva de firmas de todos los artículos, infografías y fotos de los diarios del grupo.

El tercer paso se dio el sábado 27 de octubre a las 11 de la mañana.

En una asamblea general, se formó la Junta Electoral para la elección de comisión gremial interna y se puso fecha a los comicios: el jueves 15 de noviembre de 2012, de 10 a 22 horas. Los trece integrantes de la junta elegidos fueron: María Virginia Messi, Ismael Bermúdez, Guillermo Milla, Luis Ceriotto, Gustavo Grabia, Oscar Barnade, Gonzalo Sánchez, Alejandro Marinelli, Sibila Camps, Gustavo Pando, Daniel Mecca, Javier Drovetto y Jorge Muracciole. De esta manera, quedaban representados los trabajadores de Clarín, Olé, La Razón, Muy, Zonales, Fotografía, Diseño, Suplementos, Ole.com, Clarin.com, Zonales.com, Pymes, Viva, Arquitectura, Ñ, Elle, Genios y las demás publicaciones de AGEA.

Ese mismo día hubo un aplauso inédito: empezó en el tercer piso y lento pero contagioso, con ese sonido hueco que hacen las manos cuando uno las golpea con bronca, se fue expandiendo por todo el edificio. Los pocos que no aplaudían trataban de pasar desapercibidos: justo en ese momento, debían hablar por teléfono. El sonido envolvió el edificio. Además, se quitaron las firmas de los distintos suplementos. En el diario Clarín (90%), en los Zonales (100%), en Olé (99%), Muy (99%) y La Razón (99%) y también en la versión digital.

La estocada final fue el miércoles 14 de noviembre a la noche. La empresa legitimó la votación dentro del edificio. La elección tendría una sola lista, la 1, integrada por Francisco Rabini y Fabricio Soza (de Clarin.com), Matías Longoni (sección Política), José Mateos (fotografía), Carlos Liascovich (revista Pymes) y Horacio Bilbao (revista Ñ digital). Uno de los reclamos más importante de los delegados es el aumento de sueldos. Según explican los delegados paritarios en su página de difusión (LINK), AGEA dice que durante los últimos doce años dio aumentos anuales y que desde el 2006 se dan el 1° de junio de cada año, con vigencia hasta el 31/5 del período siguiente. Además, justifica que "esta medida es aceptada pacíficamente por todos los dependientes de la empresa, de modo que se ha constituido un pacto tácito al respecto, el cual ha sido respetado por ambas partes durante todos estos años”.

Un pacto tácito extraño, ya que hace doce años que no hay una contraparte.

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