viernes, 23 de noviembre de 2012

Unidad de acción: Terminó un debate, empieza otro

Jorge Yabkowski (ACTA)

El 19 de diciembre de 2011 en Rosario comenzó en nuestra CTA una dura polémica sobre la unidad de acción con los sectores del sindicalismo tradicional que se alejaban del Gobierno. Esa polémica se reinstaló el 8 de junio, el 27 de junio, el 10 de octubre y en las vísperas del 20 de noviembre.

Con el paro del 20 terminó una etapa de ese debate y se abrió otra.

Estaban los compañeros que se oponían a la unidad de acción con argumentos varios. El más esgrimido era el de la calidad política, sindical y moral de nuestros compañeros de ruta. Decían que nos íbamos a contaminar y preferían la continuidad de la "construcción pura", así ésta se revelara insuficiente para la magnitud de la crisis.

No faltaron los que, aun siendo parte de nuestra Lista 1 y haber apoyado nuestra opción en las elecciones de la CTA del 23 de septiembre de 2010 se mostraban reacios a confrontar con las políticas del Gobierno y usaban a los esperpentos que salían junto a nosotros para horrorizar a las almas buenas.

Los que apoyamos a Pablo Micheli desde el día cero en la unidad de acción (y la sostuvimos en todas las ocasiones) pensábamos que el problema no eran Moyano ni Buzzi. El problema era que el modelo K, neo desarrollista, sojero, minero y asistencialista, hacía agua y había que construir la ingeniería necesaria para liberar fuerzas sociales contenidas que expresaran la resistencia al modelo agotado. Y que la actitud autoproclamatoria (la CTA somos lo mejor del mundo y no nos juntamos con nadie) era apenas una demostración de falta de voluntad política de confrontar con el Gobierno.

El 13S y 8N, muy lejos de ser la expresión exclusiva de la clase media, fue un síntoma de un profundo cansancio ciudadano. El término clase media es a la vez ambiguo. Decenas de miles de jubilados que perciben la mínima, bancarios, administrativos, profesionales, cuentapropistas, es decir ciudadanos que viven de su trabajo y sociologicamente y culturalmente se sienten ligados a la "clase media", llenaron las calles el 8 de noviembre. Y por ingresos la mayoría está por debajo de muchos metalúrgicos, mecánicos o camioneros.

Ninguno de nosotros, aún los que defendimos antes del martes que el 8 y el 20 eran parte de un mismo fenómeno (repudio popular a un modelo política y económicamente agotado) nos imaginábamos el paro ciudadano del 20. El 20 de noviembre fue un paro del mundo del trabajo que se extendió por capilaridad a todos los sectores sociales que no son parte del bloque dominante.

¿Hubiese sido posible esta gesta sin la política de unidad de acción? Decididamente no.

El delicado equilibrio que mostró la conferencia de prensa en la CGT es el anuncio de tensiones futuras. Como en el Antón Pirulelero cada cual atiende su juego. Nuestros cicunstanciales aliados esperan un recambio dentro del propio peronismo en las figuras de Scioli y Massa. El Gobierno no se va a quedar de brazos cruzados y va a intentar recomponer, así sea en parte, la base social que perdió a velocidad supersónica.

Para la CTA es imprescindible encarar esta etapa con un balance compartido y acuerdos de acción para el futuro inmediato. Agotemos el debate. La complejidad del momento necesita unidad, construcción colectiva y responsabilidades compartidas. La CTA puede dar en poco tiempo un gigantesco salto hacia ad

Jorge Yabkowski es Secretario de Salud Laboral de la CTA. Presidente de la Federación de Asociaciones Sindicales de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FeSProSa).

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