martes, 11 de diciembre de 2012

Colombia: El comodín de la paz y/o la guerra

Octavio Quintero (especial para ARGENPRESS.info)

Difícilmente un extranjero en Colombia podría entender que, mientras el Presidente impulsa un proceso de paz, su ministro de Defensa agite, por otro lado, un ambiente de guerra.

Son las extrañas cosas que suceden en este mundo de Subuso que nos ha tocado en suerte, difícilmente de comprender hasta por nosotros mismos.

Apelando a la lógica, esa aparente contradicción de unidad en el gobierno de la Unidad Nacional, podría explicarse a través del siguiente teorema:

1). Santos busca una plataforma de reelección y el tema de la guerra y la paz en Colombia nos pone y nos quita presidentes desde hace años, siendo los dos más notorios y a la vez contradictorios en su esencia, el abrazo del entonces candidato Pastrana con Tiro Fijo y, a la campaña siguiente, el abrazo del candidato Uribe con el paramilitarismo, para combatir los efectos del primer abrazo que nos llevó al Caguán.

2). El expresidente Uribe quiere mantenerse en el poder, y nada mejor que insistir en su guerra. Santos, en sentido político, no lo puede confrontar en ese escenario y manda a su ministro de Defensa a decir que esos “terroristas” de las Farc son unos tales y por cuales, con el fin de darle caramelo a Uribe, mientras pasa la reelección.

La suma de las dos proposiciones explica lo que ya no es un contrasentido sino una estrategia electoral del Presidente Santos, que ha determinado parar a su ministro de mayor confianza como mula muerta en la mitad del camino de la paz.

Mucha gente votará por Santos en las próximas elecciones presidenciales porque, si no es Santos, ¿quién más podría salvarnos de la guerra crónica que padece Colombia?, diría el expresidente López, si estuviera vivo.

Poner todos los huevos en la misma canasta de la paz, sería dejarle todo el as de la guerra a Uribe que convoca, quizás a poca gente, pero con mucho poder… Un poder que ya demostró su capacidad de comprar “por las buenas” o imponer por las malas la Presidencia, y sucesivamente, las gobernaciones y alcaldías que se necesiten para el caso de aceitar la maquinaria de muerte que tanto provecho le sacan algunos tirios y troyanos.

Por eso Santos propone un límite al nuevo proceso de Paz, algo así como… “hasta aquí llegamos”. Y ese “hasta aquí”, debe quedar cercano a la próxima elección presidencial, lo que le permitiría jugar su reelección con cualquier resultado: si la paz, ¡aleluya!; si no se pudo porque esos tales y por cuales no quisieron, bienvenida la guerra.

Pasadas las elecciones, a Santos ya no le importará la paz: si se da bien, si no también. Ya para el 2018, el asunto será problema del siguiente Presidente que, para el caso, verá lo mejor que le convenga al país –digo mal- a su elección: la guerra o la paz.

comodín1. (De cómodo). m. En algunos juegos de naipes, carta que se puede aplicar a cualquier suerte favorable. || 2. Cosa que se hace servir para fines diversos, según conviene a quien la usa. || 3. Pretexto habitual y poco justificado.

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