martes, 11 de diciembre de 2012

Cuba: Voluntad de normalizar vínculos con su emigración

Waldo Mendiluza (PL)

El gobierno de Cuba ratificó su voluntad de fortalecer los vínculos entre la nación y su emigración, postura refrendada con medidas que entrarán en vigor a partir del 14 de enero de 2013.

Trámites eliminados o simplificados y flexibilizaciones para la permanencia en el exterior, la salida de menores, la repatriación y la entrada al país de personas que lo abandonaron de manera ilegal, conforman la actualización de la política migratoria anunciada en octubre.

Se trata de decisiones soberanas que no responden a presiones y sí a las genuinas aspiraciones y sentimientos profundos de la nación cubana, incluidos aquellos que residen en el exterior, señaló el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta.

En una comparecencia televisiva para explicar las nuevas medidas que recogen varias normas, el funcionario precisó que la actualización responde además a las características en las últimas décadas del flujo de personas relacionado con la isla.

Con el paso del tiempo, la emigración ha cambiado de forma considerable, de una eminentemente política, en los primeros años de la Revolución, a otra motivada por razones económicas, en sintonía con el comportamiento del fenómeno a escala regional y global, apuntó.

El triunfo del 1 de enero de 1959 generó la salida de Cuba de muchos individuos cercanos a la derrotada dictadura de Fulgencio Batista, como represores y depredadores del tesoro público, además de profesionales y empresarios en desacuerdo con la política socio-económica del naciente proceso.

También abundaron las víctimas de la manipulación sembrada por el gobierno de Estados Unidos, expresada a través de campañas de descredito.

Especialistas en las relaciones La Habana-Washington consideran la Operación Peter Pan uno de los ejemplos ilustrativos de esa política. Más de 14 mil niños y adolescentes, de seis a 18 años de edad, viajaron a Estados Unidos sin sus padres entre 1960 y 1962, en medio de una cruzada que atribuía a la Revolución cubana la supuesta intención de privar a los progenitores de la patria potestad sobre sus hijos, con el objetivo -entre otros- de enviarlos a la Unión Soviética.

Diferentes administraciones norteamericanas han utilizado el tema migratorio como un arma política, eso ha sido parte de sus planes de desestabilización, advirtió la académica Ileana Sorolla.

Según la directora del Centro de Estudios de Migraciones Internacionales de la Universidad de La Habana, con los años el movimiento de personas desde Cuba comenzó a acercarse al escenario regional y global, el cual está regido sobre todo por motivaciones económicas.

En sintonía con esa valoración, fuentes oficiales aseguran que la inmensa mayoría de los cubanos asentados en más de 150 naciones mantienen nexos estables con su país y sus familiares.

Las nuevas medidas

Las primeras medidas fueron anunciadas el 16 de octubre, entre ellas la eliminación del procedimiento de solicitud de permiso de salida para los viajes al extranjero y del requisito de la carta de invitación.

Otras decisiones consistieron en la extensión de 11 a 24 meses de la permanencia fuera del país sin perder el estatuto de ciudadano residente, la reducción de trámites y la posibilidad de salida de menores de 18 años previa autorización de sus padres o representantes legales.

También se informó que los emigrados podrán visitar la isla por hasta 90 días, a diferencia de los 30 fijados anteriormente.

Pocos días después, el gobierno cubano informó sobre la normalización de la entrada temporal de quienes emigraron ilegalmente después de los acuerdos migratorios de 1994 con Estados Unidos, si han transcurrido ocho años de su salida.

En igual situación estarán los profesionales de la salud y deportistas de alto rendimiento que abandonaron el país luego de 1990, si han pasado más de ocho años de ese hecho, exceptuando por razones de seguridad nacional a quienes salieron a través de la Base Naval de Guantánamo.

De igual manera se amplían las causas de repatriación, por ejemplo, para los que dejaron Cuba con menos de 16 años, y también por razones humanitarias.

El gobierno enmarca estas medidas en la actualización del modelo socio-económico cubano, en el reconocimiento del derecho de los ciudadanos a viajar, emigrar o residir en el extranjero y en la voluntad de favorecer las relaciones entre la nación y su emigración. Además, explica que se trata de una decisión soberana, para la cual tuvo en cuenta la hostilidad de Estados Unidos, expresada en el bloqueo económico comercial y financiero mantenido por más de medio siglo, el robo de cerebro, el estímulo a la subversión y la manipulación del tema migratorio.

Para La Habana ese panorama ratifica la necesidad de defenderse de la agresividad de Washington, que en el tema migratorio favorece a través de la Ley de Ajuste Cubano y la política de pies secos pies mojados "el tráfico de personas y el despojo del capital humano formado por la Revolución".

"Es por ello que, mientras persistan las políticas que favorecen el robo de cerebros (â??) Cuba estará obligada a mantener medidas para defenderse en este frente", señaló un editorial del diario Granma, publicado el propio 16 de octubre.

A partir de lo anterior, las nuevas leyes fijan requisitos para la salida al exterior de algunas personas que desempeñan cargos o labores vitales de cara al desarrollo y la seguridad del país caribeño.

La hostilidad de Estados Unidos su manipulación del tema migratorio

De acuerdo con el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta, Cuba no puede desconocer en sus decisiones la hostilidad de la Casa Blanca

El funcionario denunció en particular la conducta estadounidense en una cuestión tan sensible como la emigración, expresada en la política de estímulo al flujo ilegal de personas, el robo de cerebro y la manipulación mediática del tema.

A finales de octubre, Acosta expuso cifras que desnudan la actitud mantenida por décadas de sucesivas administraciones norteamericanas.

Washington ha sembrado desde el propio 1959 la opinión de que los cubanos están supuestamente encerrados en su país y deseosos de abandonarlo por razones políticas.

Según Acosta, desde 2000 hasta el 31 de agosto de 2012, han recibido permiso de salida temporal o definitiva el 99,4 por ciento de los ciudadanos que lo solicitaron.

En ese propio período, viajaron al exterior por asuntos particulares casi un millón de cubanos, y de ellos no retornó apenas un 12,8 por ciento, añadió.

El funcionario expresó que de esas personas que salieron al extranjero, más de 150 mil eran universitarias, cantidad de la cual solo el 10,9 por ciento no regresó.

Los datos ilustran que pese a los mecanismos eliminados, el permiso de salida y la carta de invitación, cifras importantes de cubanos, incluidos graduados de nivel superior han viajado al exterior y en su inmensa mayoría retornan, opinó.

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