viernes, 14 de diciembre de 2012

No hay dos demonios. Ni olvido, ni perdón

Hugo Blasco (ACTA)

Hay ocasiones en las que el esfuerzo de años pareciera que se va a derrumbar en un instante. Durante mucho tiempo hubo que luchar para desterrar la teoría de “los dos demonios”, una chicana cobarde del sistema para justificar lo injustificable.

Cuando desde la mayoría de los sectores populares se está bregando para sentar en el banquillo de los acusados a los principales responsables del terrorismo de Estado, es decir a los civiles y militares y al poder económico en particular, la Cámara de Diputados de la Nación aprueba un proyecto de ley por el cual se consagra indubitadamente la teoría que justifica los crímenes de lesa humanidad.

Es un proyecto tan miserable que ni siquiera tiene fundamentos. Simplemente porque es imposible sostenerlo.

El copamiento del Regimiento de Infantería de Monte de Formosa en 1975 no es de ninguna manera asimilable al genocidio llevado adelante en nuestro País.

Nuestro compromiso con los detenidos-desaparecidos no admite conductas “livianas” o de ocasión. Los responsables del Terror están utilizando esta media sanción para justificar lo que hicieron porque los iguala a las víctimas.

Los trabajadores tenemos memoria. Es difícil sostener la mirada ante las queridas Madres y las víctimas sobrevivientes del horror y a la vez tratar de explicar este proyecto de ley.

Esperamos que en el Senado no avance porque de lo contrario, estaríamos retrocediendo en materia de Derechos Humanos. Y eso dependerá de nuestro accionar.

El ex ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires entre 1976 y 1979, Jaime Smart se hizo eco de lo ocurrido en la Cámara Baja y basó su autoalegato en la teoría de los dos demonios en el juicio del Circuito Camps que tendrá sentencia en los próximos días en La Plata. ç Por aquellos años se adjudicaba haber incorporado a la Policía unos 30.000 efectivos para secuestrar personas, matarlas o desaparecerlas.

Conformaba junto al entonces gobernador Ibérico Saint Jean, quien murió este año sin haber sido condenado por sus crímenes, y al jefe policial Ramón Camps, el trío que abatía a los militantes y a sus allegados.

Saint Jean fue durante la dictadura, el autor de la triste frase: “Primero mataremos a los subversivos, después a sus cómplices, después a sus amigos, después a sus familiares, después a los indiferentes y por último a los tímidos”.

Si hay quienes piensan en la reconciliación que sepan que con la CTA no contarán.

Nosotros no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos.

Hugo Blasco es Secretario de Derechos Humanos de la CTA.

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