martes, 11 de diciembre de 2012

Panamá: Carta abierta al canciller panameño

MPU
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Panamá, 10 de diciembre de 2012.
SEÑOR
ROMULO ROUX
MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES

Respetado Sr. Ministro:

Los activistas del Movimiento Popular Unificado (MPU), preocupados por los derroteros de imprecisión, zigzagueo y contrasentido de nuestra política internacional, la política internacional del Estado panameño, nos vemos en la obligación de expresarle a UD. y a su gobierno la posición de nuestros intelectuales, profesionales, trabajadores, obreros y pueblo en general que expresa los principios y los lineamientos generales por los cuales ha transitado nuestra política internacional en función del sentir y los intereses generales de la nación.

Hace pocos días la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció por abrumadora mayoría a Palestina como Estado Observador, en una Victoria sin precedentes para la paz mundial, la lucha de Liberación Nacional de los pueblos oprimidos y ocupados por la violencia y el racismo, completando el mandato original que preveía la creación de dos Estados independientes con la partición de Palestina, que daba lugar a un estado Palestino árabe y a una entidad sionista llamada Israel.

El mundo entero aplaudió este valiente esfuerzo y reconocimiento a una realidad sellada con el sacrificio de miles de mártires, de la lucha inclaudicable y consecuente de todo un pueblo, el heroico Pueblo Palestino, por el reconocimiento de sus derechos y el establecimiento de un Estado independiente, para este pueblo milenario cuyo territorio ha sido dividido, ocupado, colonizado, mientras su población ha sido martirizada, perseguida, expulsada, esclavizada, discriminada y por último sometido a una segregación racial en su propio territorio por medio de un muro de indignidad e intolerancia, sin el reconocimiento de sus mas elementales derechos humanos, obligándolo a afrontar una lucha por la existencia, sin igual en la historia, con una cantidad de refugiados que suman los millones de seres humanos dispersos en campamentos en los países fronterizos y en las mas inhumanas condiciones de existencia material y espiritual, expropiados por la fuerza de todas sus pertenencias y tierras, negados en su derechos al retorno y la indemnización de su holocausto.

Al heroico Pueblo Palestino, cuyo clamor y reclamo a la paz, independencia y al derecho a tener una nación propia, el actual gobierno nacional panameño le ha negado su derecho a la vida, con su voto negativo, guerrerista, irracional, antinacional y servil, en la ultima Asamblea General de Naciones Unidas, para vergüenza y escarnio de las actuales y futuras generaciones de panameños, siendo un voto exclusivamente emitido por el pequeño sector de comerciantes que hoy nos gobiernan, ignorantes de la historia y de las tendencias del desarrollo social mundial, y en contra no solo de la propia opinión, los intereses y deseos de la mayoría del Pueblo panameño en el cual nos incluimos, sino en contra de la abrumadora mayoría de los pueblos y gobiernos del mundo, aislando y denigrando cada día más a Panamá, y poniéndonos en una posición que a todos los panameños nos avergüenza en la comunidad mundial, donde hasta hace poco el prestigio de la diplomacia panameña llegó a brillar mundialmente por sus posiciones avanzadas, neutrales, serenas, pacifistas, conciliadoras y progresistas.

Olvida, o quizás no sabe nuestro gobierno de turno que siempre ha sido el Pueblo Palestino y su dirigencia política, en el pasado y en el presente, solidario con las causas justas y supremas de nuestro pueblo panameño, aun en los más difíciles momentos de la lucha anticolonial y antiimperialista que sostuvimos como nación por la recuperación de la SOBERANÍA nacional, la integridad territorial y el derecho como pueblo pequeño y atrasado  ser escuchado de igual a igual en el concierto de las naciones, olvidando y tal vez ocultando el actual gobierno, que a su vez siempre fue el gobierno de Israel el que nunca nos dio su voto y su solidaridad en esta lucha generacional.

Dentro de un pensamiento retrógrado y de vientos de guerra fría y caliente, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá parece ser manipulado por algún sionista trasnochado o aprendiz de relaciones internacionales, que tiene el pacto y compromiso de respaldar el pensamiento de lógica irracional de la ideología Sionista que gobierna a Israel, y que es contraria incluso a los mismos ciudadanos judíos que dice representar. Recordándole que ya en el pasado reciente, las mismas Naciones Unidas calificó al Sionismo como una forma intolerante y racista de pensamiento, comparada al fascismo y hitlerismo.

Son esos mismos Sionistas los que hoy construyen muros para dividir a palestinos y judíos, cuando se pensaba que los muros ya habían caído en la historia, los mismos que ejecutan a los dirigentes palestinos de manera extrajudicial cual banda de mafiosos fuera de toda ley nacional e internacional; que son a su vez el único país que ha violado e incumplido todas las resoluciones y acuerdos de paz de Naciones Unidas; que ha agredido a sus vecinos, y que trata a la población de los territorios ocupados con la misma política de exterminio, limpieza étnica, racismo, bloqueo y control policial que las SS alemanas (policía política de Himler) en la era de Adolfo Hitler.

Y lo que es peor aún, es el actual estado sionista de Israel el que ha entrenado, financiado, respaldado y abastecido a todos los grupos y organizaciones que de manera brutal, sanguinaria, genocida, atroz y criminal, han reprimido a los pueblos de América en un pasado reciente, desde la EEBI criminal de Somoza en Nicaragua, los Kaibiles de Guatemala, los Paramilitares y los narcotraficantes del Cartel de Medellín en Colombia, los racistas de la Sudáfrica antes de Mandela, hasta los Falangistas (fascistas) del Líbano, responsables de las matanzas masivas de Sabra y Chatila.

Es por todo lo anterior por lo que nosotros los abajo firmantes, amantes de la paz y del desarrollo social mundial, consideramos como una afrenta a la inteligencia y al legado de nuestros héroes y mártires, el vergonzoso papel que la actual diplomacia panameña desempeña en las manos irresponsable del gobierno de turno, que cree que de manera anárquica y difusa se puede manejar la diplomacia de un país, sin contemplar que ésta no es capricho de un gobernante transitorio, sino una política de Estado que busca el bienestar y el progreso en paz y estabilidad del conjunto de la Nación panameña, superponiendo los intereses nacionales a los prejuicios y compromisos personales de los funcionarios de turno.

El voto contra Palestina no fue un voto por la Paz, fue un voto por el genocidio y la guerra contra los Palestinos y todo el Pueblo Árabe, no se puede interpretar de otro modo, cuando solo Panamá y pequeño grupo de islotes despoblados fueron los miopes tontos o tontos inútiles de la diplomacia guerrerista del sionismo, mientras el mundo votaba por la paz. O es que el mundo se equivocó, y solo los anónimos iluminados de nuestra cancilllería vieron la luz.

La Diplomacia panameña es una responsabilidad de todo el pueblo, de sus organizaciones políticas y sociales, de sus instituciones, de sus ciudadanos y responde a los más altos intereses de la patria en su conjunto, recoge a su vez el legado transmitido por las generaciones que han luchado y aportado con su sacrificio al engrandecimiento y existencia de la Nación.

Nuestra Nación y Pueblo Panameño siempre ha necesitado de la solidaridad internacional para la consecución de sus objetivos estratégicos, y a su vez ha sido solidario con todos los pueblos que se encuentran en la misma situación de desigualdad para sumar las fuerzas necesarias para avanzar hacia el futuro.

Las posiciones retrógradas, lo único que nos hacen es ponernos en riesgo y amenazar el futuro que todos anhelamos. Reafirmando estos principios de neutralidad, no de inacción; de tolerancia, no intransigencia; de paz y diálogo, no guerra y destrucción; de solidaridad y no aislamiento, es como protegemos el legado de nuestra historia y la existencia de nuestra querida Nación.

El voto contra la existencia del Estado Palestino es un voto caprichoso del gobierno de turno y NO es la voluntad ni la posición del Pueblo Panameño, que sí es solidario y saluda el nacimiento de la nueva Nación Palestina, orgullo de la humanidad, que sabrá crecer como un sitio de tolerancia a todas las religiones y creencias, y construirá la patria unida y democrática de una Palestina incluyente donde judíos, musulmanes, cristianos, ateos y todas las religiones encontraran un ambiente de paz y prosperidad.

Conrado Cuevas
Responsable del Área Internacional
Movimiento Popular Unificado.

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