viernes, 13 de enero de 2012

Desechos radioactivos flotantes y nuevos oleoductos, inminentes desastres ecológicos

Adán Salgado Andrade (especial para ARGENPRESS.info)

Hace unos días escribí un artículo acerca de que el capitalismo salvaje, en su mezquina ansiedad de lograr la máxima ganancia posible, al precio que sea, incluso, aunque se dañe al medio ambiente irreversiblemente o a la salud de millones de personas, no tiene límites, sólo los que le impone el que el negocio, por sí mismo, se termine (ver en este mismo blog mi trabajo: “Oportunista capitalismo salvaje o de cómo enriquecerse con guerras, desastres y enfermedades).

Pues bien, pareciera que todo lo que hasta ahora ha sucedido, con respecto a las irreversibles catástrofes ambientales ocasionadas por gigantescos derrames petroleros, como el de la plataforma marina Deepwater Horizon, perteneciente a la irresponsable, mezquina empresa británica British Petroleum (BP), sucedido en el 2010, se ha olvidado. Y no sólo eso, sino que además hay ya indicios de que el derrame de la “accidentada” plataforma está otra vez resurgiendo, al haberse hallado petróleo fresco proveniente del pozo Macondo (en donde se hallaba la plataforma), en las costas de Luisiana. Eso simplemente confirma que el derrame se simuló que se había controlado, pero nunca fue cierto. Claro, ni manera tenemos de comprobarlo los ciudadanos comunes, pues es un derrame que tuvo lugar en aguas profundas, de más de 1200 metros de profundidad, ¡necesitaríamos un submarino de esos que son capaces de sumergirse a tanta profundidad! Pero la irresponsable BP, dijo que se había controlado y siguió toda una campaña mediática de manipulación de la información y amenazas contra ciertos medios, científicos y autoridades, de que dejaran por la paz ese desastre ecológico, como decimos aquí, se le dio carpetazo. Y las pruebas de que allí sigue, ya están emanando, literalmente. Según declaró recientemente el doctor William Sawyer, científico que monitorea de manera independiente el derrame, las nuevas fugas de petróleo fresco seguirán dañando aún más de lo que ya están dañados al ecosistema y a las especies marinas cercanas a la zona, las que han sido severamente afectadas en sus sistemas inmunológicos y reproductivos (sin considerar, por supuesto, que los efectos no se quedan sólo allí, sino que se esparcirán por todo el océano, el cual es un sistema marino cerrado). Además, agrega que los trabajadores de BP que tomaron parte en las cuestionadas labores para “tapar” el derrame (como dije, ahora se sabe que no fue así), sufren de problemas respiratorios, neurológicos y dermatológicos, como consecuencia de la exposición tanto al crudo, así como a los vapores que exhaló, como también por los peligrosos químicos que se emplearon para “diluir” el petróleo derramado.

También en Nigeria, en diciembre del año pasado (2011) hubo otro destructivo derrame petrolero, cortesía de otra corrupta, irresponsable empresa, de capital holandés-inglés, Shell. Como sólo les interesa maximizar la producción, cueste lo que cueste, el estado en que se encuentren las instalaciones petroleras, justamente como los oleoductos, no importa, y se dan cuenta de que hay algún problema ya cuando, en efecto, se produce un derrame. Así sucedió allí. El oleoducto que va del pozo marítimo Bonga, situado a unos 120 kilómetros de la costa, que es explotado mediante un barco y no una plataforma (fíjense, hasta con eso, supongo que Shell lo hizo para ahorrar dinero), empezó a derramar petróleo, pero nadie “se dio cuenta”, hasta que un grupo de trabajadores detectó una estela de petróleo alrededor del barco extractor. Señalaron algunos ejecutivos que le toma a un petrolero de un millón de barriles de capacidad, 24 horas para llenarse de crudo. El derrame duró varias horas, así que la cantidad de petróleo realmente derramado no pudo determinarse, pero quedó cubierta un área de casi 900 kilómetros cuadrados (o sea, más o menos un cuadrado de 30 km por lado, ¡imagínense!), así que fueron cientos de miles de barriles de crudo los derramados. Esa catástrofe, por supuesto que no ha sido la única (ni será la última, por desgracia), pues, como dije, por la corrupción imperante tanto en las empresas petroleras (todas extranjeras), tanto como en el gobierno, han sido frecuentes los derrames de crudo en los 50 años que lleva produciéndose en ese país (apenas en agosto otro derrame afectó a más de 68,000 habitantes de Ongoniland, una población cercana a la zona petrolera).

Como consecuencia, el medio ambiente de Nigeria está sumamente deteriorado, sobre todo, el área de bosques tropicales cercana a la zona petrolera, la cual ya desapareció. Así mismo, el delta del río Níger, que alguna vez fue importante zona ecológica costera, ahora es un aceitoso basurero en donde capa tras capa de destructivo, denso aceite se traslapan una sobre otra. Ambientalistas calculan que en los cincuenta años en que Shell ha operado en Nigeria, se han derramado por diversos “accidentes” unos 2100 millones de litros de aceite en el delta del Níger, equivalentes a que hubiera habido ¡un Exxon Valdez accidentado allí cada año! (el Exxon Valdez, propiedad de la petrolera estadounidense Exxon, fue el buque-tanque accidentado el 24 de marzo de 1989, cerca de las costas de Alaska, en donde se calcula que se derramaron alrededor de medio millón de barriles de petróleo. A 22 años de la catástrofe, los efectos destructivos en medio ambiente y especies animales, aún siguen sintiéndose, y no cesarán de estar allí por muchos años más, sino es que para siempre). El reciente derrame nigeriano, de acuerdo con ambientalistas y pescadores de la zona, va a poner en peligro al pez bonga, una de las especies comestibles más consumidas en África occidental, dado que es su principal fuente de proteínas. A pesar de ello, el pozo ha sido reabierto a la producción, pues de él se obtienen 200,000 barriles al día, casi el diez por ciento de la producción total de 2.4 millones de barriles de crudo nigeriano, mucho del cual es adquirido nada menos que por Estados Unidos, su principal cliente, así que no importan cuantos derrames haya, que puedan poner en peligro la vida marina y el ecosistema, con tal de que las glotonerías energéticas de Estados Unidos no se queden sin su codiciado crudo (Estados Unidos, siendo el 3% de la población mundial, consume el 35% de la energía mundial).

¿Y cuál es la respuesta a tantas hecatombes ecológicas? Pues seguir con el “business as usual”. En Estados Unidos ya se está planeando la construcción de un oleoducto que partirá desde Alberta, Canadá, hasta Luisiana. Se denomina Keystone XL, y transportará el “crudo” que se obtendrá del procesamiento de las tierras aceitosas (tar lands, que yo llamo tierras enchapopotadas), mediante contaminantes y costosos procedimientos. Dichas tierras aceitosas abundan justamente en Alberta (el otro gran depósito es Venezuela), y dada la avidez energética de Estados Unidos, así como la de las empresas estadounidenses y canadienses que participarán en el gran negocio, no importa poner en peligro al acuífero canadiense cercano al sitio de explotación, ni los accidentes que llevar ese crudo procesado a través de miles de kilómetros de tubería seguramente sobrevendrán, ya que son algo frecuente, a lo que, por desgracia, nos hemos acostumbrado (en efecto, la mayoría de la gente lee en los diarios el titular de tal o cual nuevo derrame, pero prefiere revisar la sección de deportes, la de la nota roja o la de espectáculos. Por desgracia, nos hemos insensibilizado profundamente).

Y es que no importa lo contaminante que esas fuentes “alternativas”, que todavía parten de las energías fósiles, puedan ser, no, lo que importa es que ello deje muchas ganancias (ver en este mismo blog mi artículo “Oportunista capitalismo salvaje o de cómo enriquecerse con guerras, desastres y enfermedades”, en el que analizo que las tierras aceitosas, junto con el esquisto, piedra aceitosa, son las muy “prometedoras”, lucrativas, muy contaminantes energías, de los próximos 20 años). Y por su abundancia y porque es más “barato” explotarlas, se están prefiriendo, incluso y por desgracia, contra las energías verdes, como la solar o la eólica. Súmese a ello el desmedido consumo y desperdicio energético que al que la “modernidad occidentalizadota” nos está llevando, y estamos condenando a una más pronta destrucción al medio ambiente mundial que aún nos queda, matándonos de paso también (no se trata de salvar el planeta, como algunos pseudos-ambientalistas proclaman, sino salvarnos a nosotros mismos). Para medir el impacto ambiental que generará el empleo de las tierras aceitosas, baste considerar que un barril de crudo ligero, digamos, de la mejor calidad, en su utilización final (combustibles principalmente), emite al menos 317 kilogramos de bióxido de carbono (CO2). Se calcula que el equivalente en crudo de las tierras aceitosas de Athabasca (la región de Alberta en donde se hallan), es de aproximadamente 1.7 billones de barriles (1,700,000,000,000), que equivale más o menos a todas las reservas de petróleo convencional existentes actualmente en todo el mundo (así que, imaginen, por eso es considerado un negociazo). Como dije, son más contaminantes las arenas aceitosas que el petróleo común, así que pensemos que produzcan 500 kilogramos de CO2, conservadoramente hablando. Tendremos, entonces, que la ya tan contaminada atmósfera deberá absorber otros 850,000 millones de toneladas tan sólo de ese venenoso gas, aparte otros que se producen durante la combustión. Pero, como he expuesto, eso no importa, ni los daños que se traigan aparejados al medio ambiente, ni a la salud de toda la humanidad. Así, el tan magnificado proyecto del oleoducto Keystone XL, no será más que otro muy buen negocio para el 1% que controla la riqueza de este planeta (Obama lo ha propuesto como su “gran solución” para combatir el altísimo, crónico desempleo en Estados Unidos, pero analistas han dicho que ni seis mil empleos reales creará, durante su construcción, que será sólo de dos años), sí, ese 1% constituido por las grandes corporaciones y los negociantes barones del dinero, ¡los que continuarán haciendo muy buenas y prontas ganancias!

Otro potencial peligro que se avecina, en esta fiebre de construir oleoductos por acá y por allá, es el que pretende llevar a cabo Cuba en sus aguas territoriales, como ya sabemos, muy cercanas a las costas de Estados Unidos. Cuba es un país con fuertes restricciones energéticas, que recientemente su amistad con Venezuela ha aliviado en algo. Pero, para su fortuna, digamos, recientemente se descubrió un gran yacimiento petrolero en dichas aguas territoriales, que se estima puede contener entre 5000 y 20,000 millones de barriles de crudo (unos cuarenta años de explotación a un ritmo de un millón de barriles por día), y más de 8000 millones de pies cúbicos de gas natural (también unos 21 años de producción extrayendo un millón de pies cúbicos diarios). Y se entiende, por obvias razones, que los cubanos estén tan entusiasmados con ese proyecto de explotación. Pero el problema es que gracias al embargo comercial al que ha sido sometida por Estados Unidos durante ya 50 años, ninguna empresa estadounidense, ni de otro país, puede venderle tecnología de perforación y explotación petrolera, por lo que expertos en la materia temen que eso se convierta en un desastroso proyecto. Resulta que Cuba comisionó a la empresa española, de dudosa reputación, Repsol (con bastantes cuestionables intereses aquí en México, por cierto), de las pocas no restringidas por el embargo estadounidense, para que instale una plataforma petrolera, la Escarabeo-9, de fabricación china (para despertar más las dudas, con la mala reputación de los productos chinos, ¿no?) en el sitio elegido. Se estima que en dicho lugar, los problemas meteorológicos y climatológicos, además de las corrientes marinas, son más extremos que aquellos en donde se hallaba la accidentada plataforma Deepwater Horizon, mencionada antes. Y el problema adicional al que implicará construir una nueva plataforma marina, una más a las muy riesgosas ya existentes en varios sitios del planeta, en ese lugar tan peligroso por el clima y las corrientes marinas, es que también se deberá tender un oleoducto… y ya ven qué pasa con los oleoductos en tierra, que constantemente sufren “accidentes”.

Así que esos expertos sugieren que Estados Unidos levante las sanciones a Cuba y permita que “por razones de seguridad y de brindar tecnología de punta”, sus petroleras le entren al proyecto. Pero yo pensaría que es más porque se les está yendo de las manos tan jugoso negocio. Claro, se trata finalmente de que Cuba alivie sus fuertes necesidades energéticas, pero ¿se habrán considerado ya los potenciales, devastadores efectos ambientales que un altamente probable accidente tendrá? Y, repito, no es porque se trate de Cuba, que se diga que por usar tecnología de menor calidad, como dicen los tales analistas, sino que inherentemente los pozos marinos ultraprofundos son por sí mismos altamente peligrosos y proclives a sufrir frecuentes “accidentes” (ver en este mismo blog mi trabajo “Los pozos petroleros ultraprofundos, otra manera de seguir garantizando la dominación estadounidense sobre México”). Para mayor muestra, la propia Deepwater Horizon era de supuesta tecnología de punta de una empresa inglesa y, ya ven, se accidentó y sigue fugándose petróleo del sitio.

En fin, si nos empecinamos en seguir sosteniendo este derrochador sistema de vida que llevamos, la catástrofe ambiental total está cada vez más cercana.

El siguiente problema que analizo, que también es un muy grave peligro ambiental, es lo que sucedió en Japón, por el terremoto del año pasado, el cual sepultó bajo las aguas más del 7% del territorio costero de dicho país, además de que provocó más de 35,000 muertos, dañó severamente parte de la infraestructura industrial, pero, además, también daño o interrumpió la generación nuclear de energía eléctrica, ya que Japón depende casi por completo de peligrosos reactores nucleares, varios de los cuales resultaron afectados. Ello ha obligado a Japón a repensar si va a seguir dependiendo de dichos reactores nucleares para proveerse de electricidad o va a cambiar a otro tipo de generación, lo cual por lo pronto ha hecho mediante masivas importaciones de gas natural de Indonesia para producir electricidad con dicho energético, alternativa que también es un excelente negocio para las corporaciones petroleras (ver mi ya citado artículo “Oportunista capitalismo salvaje o de cómo enriquecerse con guerras, desastres y enfermedades”, en donde analizo cómo hasta de las desgracias saca partido el capitalismo salvaje, y ya se está también viendo al gas natural como la nueva panacea energética). Pero además muchas plantas nucleares debieron cerrarse debido a las secuelas dejadas por el sismo. Sin embargo, la central nuclear de Fukushima quedó totalmente destruida, acompañando el desastre explosiones e incendios de su reactor, que duraron varios días y sólo pudieron “controlarse” extrayendo cientos de miles de litros de agua marina, los cuales se fueron de regreso al mar. Eso dejó cientos de kilogramos de letales desechos radioactivos, como el yodo-131 o el cesio-137, muy mofrtíferos y de larga latencia (30 años el cesio, por ejemplo). Pero hay otros, como el Plutonio 238, que dura 88 años activo, el tecnesio, que dura radioactivo ¡210,000 años!, y, por si fuera poco, también se arrojó al mar cesio-135, cuya duración activo es de ¡2 millones, trescientos mil años! Así que no sólo se regaron compuestos “poco radioactivos y de poca duración en su vida activa”, como el gobierno japonés y TEPCO, la empresa eléctrica, encargada de la operación y mantenimiento del reactor de Fukushima, declararon. Y también, irresponsablemente se dijo durante los primeros días del desastre ecológico de consecuencias insospechadas, que “no había problema, que los desechos arrojados al mar se diluirían por toda la masa oceánica, muchas veces superior en proporción a tales desechos”. Pero, claro, esa fue una absurda mentira, pues a casi diez meses de la hecatombe, ahora los científicos de ese país han determinado que la contaminación se ha regado por toda la isla y que los desechos radioactivos arrojados forman una letal, compacta masa de unos 110 kilómetros de anchura, que va avanzando lentamente por el mar. La radioactividad que se ha medido, no ha disminuido, al contrario, se ha determinado un altísimo nivel de 3500 terabecquerels (un becquerel es la unidad de medición de radiación, así que un terabecquerel es igual a 10¹² becquerels, o sea un billón de dichas unidades). Pero en los desechos que fueron arrojados al mar, las mediciones han llegado hasta los 10,000 terabecquerels. Y lo peor es que se dirigen a territorio estadounidense, nada menos que a Hawai, que originalmente se pensaba que llegarían en unos dos años (podría ser esta una especie de venganza, del daño que Estados Unidos ocasionó con los infames, brutales ataques atómicos a Hiroshima y Nagasaki, cuyos niveles de radiación alcanzaron el altísimo nivel de 8000 x 10²¹ bequerels, ¿no creen?).

Así que las mentiras que también fueron vertidas sobre la poca peligrosidad del accidente nuclear de Fukushima, se están cayendo y, como ya señalé, no se sabe cuáles serán las consecuencias reales en el medio ambiente y, sobre todo, en la salud de los japoneses, los inmediatamente cercanos a las fuentes radioactivas (hace poco vi la interesante cinta japonesa “Topo”, del director Sino Sono, filmada justamente después del desastre humano y material que provocó el fuerte sismo, y lo que se resalta en la historia son los vacíos existenciales y cierta pérdida de valores que ocasionó la destrucción. Sono propone que la sociedad japonesa ha sufrido uno de sus más duros golpes de su historia reciente a causa del sismo).

Son tan letales y peligrosos los desechos radioactivos, que en ocasiones un residuo de alta radioactividad, por pequeño que sea, puede causar un caos total. Por ejemplo, no hace mucho hubo un caso en el puerto italiano de Génova, en donde el 13 de julio del año 2010 apareció un misterioso contenedor que, al ser inspeccionado, se halló que emitía un nivel de radiación altísimo, de 400 milisieverts por hora (un milisievert es la milésima parte de un sievert. Esta unidad para medir la radioactividad, raras veces usada, se emplea para determinar el daño que puede ocasionar la acción de las partículas radioactivas alfa, beta y gama en un kilogramo de tejido humano. De hecho, en condiciones normales, nunca llegamos a exponernos en la totalidad de nuestra vida a un sievert, pues en un año apenas si recibiríamos 0.0031 sieverts, o sea, 3.1 milisieverts. Se estima que cerca del destruido reactor de Fukushima, la radiación llegó a entre 5 y 10 sieverts, suficientes para matar en días a quien la halla recibido. En el siguiente link, se muestra un interesante documental, explicando que es un sievert, aunque está en inglés, pero el científico habla muy claro: http://www.sixtysymbols.com/videos/radiation.htm).

A esos niveles, quien se exponga, desarrollará un cáncer en poco tiempo, por lo que hubo de construirse alrededor de dicho contenedor una especie de muro de concreto, con tal de evitar la letal radiación, en lo que se determinaba qué era lo que lo producía. Pero también se hizo eso, porque el puerto de Génova es muy importante para el tráfico marino, tanto de importaciones, así como de exportaciones italianas, por lo que una alarma mayor, podría haber paralizado el puerto y provocado problemas económicos (de hecho, la unión sindical que agrupa a los trabajadores de ese puerto, protestó e hizo varios paros laborales como protestas porque fue más importante para las autoridades seguir con los negocios, como de costumbre, en lugar de cuidar la salud, sobre todo porque, señalaron los líderes, muchos trabajadores se expusieron, sin saberlo, a esa altísima radiación, pues el contenedor fue bajado del barco en el que era transportado, como cualquier otro y sin las debidas precauciones. De hecho, las secuelas y los problemas dejados por la radiación, siguen en curso).

Se temía que dentro del contenedor hubiera una “bomba sucia”, que es como se les llama a los artilugios que supuestamente podrían ser empleados por los “terroristas” para provocar generalizado pánico, más que un daño real. Una bomba sucia, sería material radioactivo desechado (por ejemplo, el combustible nuclear que ya no sirve para un reactor o el material que se emplea para un aparato de radioterapia que ya no sirva), que se mezcla con explosivos convencionales y se hace estallar, lo que desparramaría dicho material y, aunque provocaría muertos con el tiempo, como dije, es más el susto, que el daño que causaría. Aún así, precisamente por toda la contaminación que dejaría en la zona donde hubiera estallado, se ocasionaría un total caos y quizá se tendría que evacuar dicha por muchos meses o años. Y tras varios análisis del misterioso contenedor, se determinó que lo que contenía era cobalto-60, menos de medio kilogramo, del que se emplea en los aparatos para hacer radioterapias. Así, entre trámites burocráticos de que quién debía de encargarse del contenedor, quién debía de pagar los $700,000 dólares que se estimó que costaría disponer adecuadamente de aquél y, sobre todo, razones de seguridad, fue hasta el 18 de julio que un equipo de expertos, el que empleo un robot especial para el caso, practicaron un boquete en el contenedor y extrajeron el pequeño montón de cobalto-60. Hasta la fecha, no se ha podido determinar quién fue el responsable de haberse desecho así de ese material radioactivo, que bajo ninguna circunstancia puede tirarse de ese irresponsable modo. Eso me recuerda que en México, hace algunos años, a mediados de los 80’s, hubo un escándalo similar. Algún hospital estadounidense en la frontera, se deshizo de uno de sus aparatos de radioterapia, sin ninguna precaución, el cual terminó vendiéndose como fierro viejo. Fue adquirido como parte de un lote por una empresa fundidora que fabricaba varillas para la construcción. La radiación no se termina al fundir el compuesto que la emite, así que las varillas resultantes fueron radioactivas. Como era de esperarse, se vendieron, y con ellas varias personas construyeron sus casas. El resultado fue que muchas familias comenzaron a desarrollar leucemia, como consecuencia de estar sometidos a altas cantidades de radiación, sin que lo supieran, de las varillas contaminadas, aún cuando quedaron ahogadas en concreto. Ese vergonzoso caso mostró como en México hay muy poco cuidado, o no les interesa demasiado a las autoridades, en la forma en cómo se manejan los desechos peligrosos, siendo que deben de seguirse varios protocolos cuando un hospital se deshaga de un aparato de radioterapia inservible (incluso sus desechos, digamos que normales, no pueden tirarse a la basura, deben de ser recogidos por empresas especializadas e incinerados).

Así que sirvan los ejemplos que comenté arriba, para darnos una muy ligera idea del peligro que ya están representando los desechos radioactivos de Fukushima, así como todos los cientos de miles de litros de agua contaminada por radiación que fueron vertidos al mar.

Una película estadounidense de 1959, titulada “On the beach”, con las actuaciones estelares de Gregory Peck y Ava Gardner, sugería en ese entonces los peligros que una hecatombe nuclear supondría. Se planteaba un conflicto atómico, la tercera guerra, entre los enemigos de aquel entonces, Estados Unidos y la URSS (la historia se basa en la novela homónima de 1957, escrita por Nevil Shute, en la que se vaticinaba el enfrentamiento que casi se convierte en guerra, cuando en octubre de 1962, Estados Unidos descubre que la URSS tenía destacados misiles nucleares en Cuba, a raíz de lo cual, se inició el bloqueo comercial hacia ese país. Les recomiendo ver la cinta “13 días”, del año 2000, que describe bastante bien el conflicto, que nos tuvo a un pelo de habernos exterminado por una guerra nuclear). Bastó con haber lanzado algunos misiles para que se ocasionara una masiva mortandad, tanto por el mortífero poder de destrucción de esas malditas invenciones, así como por la radiación. Se plantea en la historia que Australia, por la lejanía, era el único país sobreviviente de todo el planeta, pero no por mucho tiempo, pues los aires y las corrientes marinas, iban arrastrando lentamente la altísima radiación. El gobierno decide entonces repartir entre la población cápsulas de cianuro e inyecciones letales para que, llegado el momento, cada ciudadano decidiera si se suicidaba o si quería morir lentamente. El Ejército de salvación es el encargado de repartir las píldoras y las inyecciones y alguien, a manera de consuelo, coloca frente a la biblioteca pública de Melbourne una manta que dice “Aún hay tiempo… hermano”, tratando de dar una última esperanza ante la inescapable adversidad.

Triste epílogo el de esa cinta de 1959… pero ya estamos en el 2012, con miles de armas nucleares más, esperando ser detonadas, cientos de reactores atómicos operando, miles de kilogramos de combustible nuclear desechado, miles de kilogramos de los restos de Fukushima a los que me he referido flotando en el mar, millones de litros de petróleo derramados en el océano, millones de toneladas de basura de todas clases producidas a diario, millones de toneladas de gases tóxicos lanzados cada año a la atmósfera, miles de hectáreas de bosques y áreas verdes destruidas por día, millones de litros de aguas negras vertidos a los ríos y mares diariamente …

Cabría preguntarse, entonces, como plantea la película, ¿realmente nos queda tiempo para corregir todas las porquerías que estamos ocasionando al planeta y ocasionándonos? Sinceramente, lo dudo.

Foto: Estados Unidos, Medio ambiente - Derrame de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon de la British Petroleum. / Autor: James Duncan Davidson - TEDX OIL SPILL

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Los “desaparecidos” del imperio

Atilio Boron

Un artículo reciente firmado por John Tirman, director del Centro de Estudios Internacionales del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y publicado en el Washington Post, plantea con crudeza una reflexión sobre un aspecto poco estudiado de las políticas de agresión del imperialismo: la indiferencia de la Casa Blanca y de la opinión pública en relación a las víctimas de las guerras que Estados Unidos libra en el exterior. (1)

Como académico “bienpensante” se abstiene de utilizar la categoría “imperialismo” como clave interpretativa de la política exterior de su país; su análisis, en cambio, revela a los gritos la necesidad de apelar a ese concepto y a la teoría que le otorga sentido. Tirman expresa en su nota la preocupación que le suscita, en cuanto ciudadano que cree en la democracia y los derechos humanos, la incoherencia en que incurrió Barack Obama –no olvidemos, un Premio Nóbel de la Paz- cuando en su discurso pronunciado en Fort Bragg (14 de Diciembre de 2011) para rendir homenaje a los integrantes de las fuerzas armadas que perdieron la vida en la guerra de Irak (unos 4.500, aproximadamente) no dijo ni una sola palabra de las víctimas civiles y militares iraquíes que murieron a causa de la agresión norteamericana.

Agresión, conviene recordarlo, que no tuvo nada que ver con la existencia de “armas de destrucción masiva” en Irak o con la inverosímil complicidad del antiguo aliado de Washington, Saddam Hussein, con las fechorías que supuestamente cometía otro de sus aliados, Osama Bin Laden.

El objetivo excluyente de esa guerra, como la que amenaza iniciar en contra de Irán, fue apoderarse del petróleo iraquí y establecer un control territorial directo sobre esa estratégica zona para el momento en que el aprovisionamiento del crudo deba hacerse confiando en la eficacia disuasiva de las armas en lugar de las normas de aquello que algunos espíritus ingenuos en la Europa del siglo XVIII dieron en llamar “el dulce comercio.”

En su nota Tirman acierta al recordar que las principales guerras que Estados Unidos libró desde el fin de la Segunda Guerra Mundial –Corea, Vietnam, Camboya, Laos, Irak y Afganistán- produjeron, según sus propias palabras, una “colosal carnicería”. Una estimación que este autor califica como muy conservadora arroja un saldo luctuoso de por lo menos seis millones de muertes ocasionadas por la cruzada lanzada por Washington para llevar la libertad y la democracia a esos infortunados países. Si se contaran operaciones militares de menor escala -como las invasiones a Grenada y Panamá, o la intervención apenas disimulada de la Casa Blanca en las guerras civiles de Nicaragua, El Salvador y Guatemala, para no hablar de similares tropelías en otras latitudes del planeta- la cifra se elevaría considerablemente.(2)

No obstante, y pese a las dimensiones de esta tragedia, a las cuales habría que agregar los millones de desplazados por los combates y la devastación sufrida por los países agredidos, ni el gobierno ni la sociedad norteamericana han evidenciado la menor curiosidad, preocupación, ¡ni digamos compasión!, para enterarse de lo ocurrido y hacer algo al respecto. Esos millones de víctimas fueron simplemente borrados del registro oficial del gobierno y, peor aún, de la memoria del pueblo norteamericano mantenido impúdicamente en la ignorancia o sometido a la interesada tergiversación de la noticia. Cómo lúgubremente reiteraba el criminal dictador argentino Jorge R. Videla ante la angustiada pregunta de los familiares de la represión, también para Barack Obama esas víctimas de las guerras estadounidenses “no existen”, “desaparecieron”, “no están”.

Si el holocausto perpetrado por Adolf Hitler al exterminar a seis millones de judíos hizo que su régimen fuese caracterizado como una aberrante monstruosidad o como una estremecedora encarnación del mal, entonces ¿qué categoría teórica habría que usar para caracterizar a los sucesivos gobiernos de Estados Unidos que sembraron muertes en una escala por lo menos igual, si no mayor?

Lamentablemente nuestro autor no se formula esa pregunta porque cualquier respuesta habría puesto en cuestión el crucial artículo de fe del credo norteamericano que asegura que Estados Unidos es una democracia. Más aún: que es la encarnación más perfecta de “la democracia” en este mundo. Observa con consternación, en cambio, el desinterés público por el costo humano de las guerras estadounidenses; indiferencia reforzada por el premeditado ocultamiento que se hace de aquellos muertos en la voluminosa producción de películas, novelas y documentales que tienen por tema central la guerra; por el silencio de la prensa acerca de estas masacres –recordar que, luego de Vietnam, la censura en los frentes de batalla es total y que no se pueden mostrar víctimas civiles y tampoco soldados norteamericanos heridos o muertos; y porque las innumerables encuestas que a diario se realizan en Estados Unidos jamás indagan cuál es el grado de conocimiento o la opinión de los entrevistados acerca de las víctimas que ocasionan en el exterior las aventuras militares del imperio.

Este pesado manto de silencio se explica, según Tirman, por la persistencia de lo que el historiador Richard Slotkin denominara el “mito de la frontera”, una de las constelaciones de sentido más arraigada de la cultura norteamericana según la cual una violencia noble y desinteresada -o interesada solo en producir el bien- puede ser ejercida sin culpa o cargos de conciencia sobre quienes se interpongan al “destino manifiesto” que Dios ha reservado para los norteamericanos y que, con piadosa gratitud, los billetes de dólar recuerdan en cada una de sus denominaciones. Solo “razas inferiores” o “pueblos bárbaros”, que viven al margen de la ley, podrían resistirse a aceptar los avances de la “civilización”.

El violento despojo sufrido por los pueblos originarios de las Américas, tanto en el Norte como en el Sur, fue justificado por ese racista mito de la frontera y edulcorado con infames mentiras. En el extremo sur del continente, en la Argentina, la mentira fue denominar como “conquista del desierto” la ocupación territorial a sangre y fuego del habitat, que no era precisamente un desierto, de los pueblos originarios.

En Chile la mentira fue bautizar como “la pacificación de la Araucanía” al nada pacífico y sangriento sometimiento del pueblo mapuche. En el norte, el objeto del pillaje y la conquista no fueron las poblaciones indígenas sino una fantasmagórica categoría, apenas un punto cardinal: el Oeste. En todos los casos, como lo anotara el historiador Osvaldo Bayer, la “barbarie” de los derrotados, que exigía la perentoria misión civilizatoria, era demostrada por su … ¡desconocimiento de la propiedad privada!

En suma: esta constelación de creencias -racista y clasista hasta la médula- presidió el fenomenal despojo de que fueron objeto los pueblos originarios y liberó a los píos cristianos que perpetraron la masacre de cualquier sentimiento de culpa. En realidad, las víctimas eran humanas sólo en apariencia. Esa ideología reaparece en nuestros días, claro que de forma transfigurada, para justificar el aniquilamiento de los salvajes contemporáneos. Sigue “oprimiendo el cerebro de los vivos”, para utilizar una formulación clásica, y fomentando la indiferencia popular ante los crímenes cometidos por el imperialismo en tierras lejanas. Con la invalorable contribución de la industria cultural del capitalismo hoy la condición humana le es negada a palestinos, iraquíes, afganos, árabes, afrodescendientes y, en general, a los pueblos que constituyen el ochenta por ciento de la población mundial. Tirman recuerda, como ya lo había hecho antes Noam Chomsky, el sugestivo nombre asignado a la operación destinada a asesinar a Osama Bin Laden: “Gerónimo”, el jefe de los apaches que se opuso al pillaje practicado por los blancos. El lingüista norteamericano también decía que algunos de los instrumentos de muerte más letales de las fuerzas armadas de su país también tienen nombres que aluden a los pueblos originarios: el helicóptero Apache, el misil Tomahawk, y así sucesivamente.

Tirman concluye su análisis diciendo que esta indiferencia ante los “daños colaterales” y los millones de víctimas de las aventuras militares del imperio socava la credibilidad de Washington cuando pretende erigirse en el campeón de los derechos humanos. Agregaríamos: socava “irreparablemente” esa credibilidad, como quedó elocuentemente demostrado en 2006 cuando la Asamblea General de la ONU creó el Consejo de Derechos Humanos, en reemplazo de la Comisión de Derechos Humanos, con el voto casi unánime de los estados miembros y el solitario rechazo de Estados Unidos, Israel, Palau y las Islas Marshall.(3) Lo mismo ocurre cuando año tras año la Asamblea General condena por una mayoría aplastante el criminal bloqueo a Cuba impuesto por Estados Unidos.

Pero no es sólo la credibilidad de Washington lo que está en juego. Más grave aún es el hecho de que la apatía y el sopor moral que invisibilizan la cuestión de las víctimas garantiza la impunidad de quienes perpetran crímenes de lesa humanidad en contra de poblaciones civiles indefensas (como en los casos de My Lai en Vietnam o Haditha en Irak, para no mencionar sino los más conocidos). Pero esto viene de lejos: recuérdese la patética indiferencia de la población norteamericana ante las noticias del bombardeo atómico en Hiroshima y Nagasaki, y los cables que enviaba el corresponsal del New York Times destacado en Japón diciendo que ¡no había indicios de radioactividad en la zona bombardeada! Impunidad que alentará futuras atrocidades, motorizadas por la inagotable voracidad de ganancias que exige el complejo militar-industrial, para el cual la guerra es una condición necesaria, imprescindible, de sus beneficios. Sin guerras, sin escalada armamentista el negocio arrojaría pérdidas, y eso es inadmisible. Y son las ganancias de esos tenebrosos negocios, no olvidemos, las que financian las carreras de los políticos norteamericanos (y Obama no es excepción a esta regla) y las que sostienen a los oligopolios mediáticos con los cuales se desinforma y adormece a la población.

No por casualidad Estados Unidos ha guerreado incesantemente en los últimos sesenta años. Los preparativos para nuevas guerras están a la vista y son inocultables: comienzan con la satanización de líderes desafectos, presentados ante la opinión pública como figuras despóticas, casi monstruosas ; sigue con intensas campañas publicitarias de estigmatización de gobiernos desafectos y pueblos díscolos; luego vienen las condenas por presuntas violaciones a los derechos humanos o por la complicidad de aquellos líderes y gobiernos con el terrorismo internacional o el narcotráfico, hasta que finalmente la CIA o algún escuadrón especial de las fuerzas armadas se encarga de fabricar un incidente que permita justificar ante la opinión pública mundial la intervención de los Estados Unidos y sus compinches para poner fin a tanto mal.

En tiempos recientes eso se hizo en Irak y luego en Libia. En la actualidad hay dos países que atraen la maliciosa atención del imperio: Irán y Venezuela, por pura casualidad dueños de inmensas reservas de petróleo. Esto no significa que la funesta historia de Irak y Libia vaya necesariamente a repetirse, entre otras cosas porque, como lo observara Noam Chomsky, Estados Unidos sólo ataca a países débiles, casi indefensos, y aislados internacionalmente. Washington ha hecho lo imposible para establecer un “cordón sanitario” que aísle a Teherán y Caracas, pero hasta ahora sin éxito. Y no son países destruidos por largos años de bloqueo, como Irak, o que se desarmaron voluntariamente, como Libia, seducida por las hipócritas demostraciones de afecto de una nueva camada de imperialistas. Afortunadamente, ni Irán ni Venezuela se encuentran en esa situación. De todos modos habrá que estar alertas.

Notas:
(1) “Why do we ignore the civilians killed in American wars?” (The Washington Post, 5 Diciembre 2011)
(2) Expertos internacionales aseguran que el número de víctimas ocasionadas por Estados Unidos en Vietnam ronda las cuatro millones de personas. La estimación total de seis millones subestima grandemente la masacre desencadenada por el imperialismo norteamericano en sus diferentes guerras.
(3) Añadamos un dato bien significativo: cuando la Asamblea General tuvo que decidir la composición del Consejo, el 9 de Mayo del 2006, Estados Unidos no logró los votos necesarios para ser uno de los 47 países que debía integrarlo. ¡Toda una definición sobre la nula credibilidad internacional de Estados Unidos como defensor de los derechos humanos!

Foto: Irak – Niño iraquí herido por un ataque de las fuerzas de ocupación norteamericanas.

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Liberalización económica y empleo

Julio Gambina - Germán Pinazo - Víctor Mendibil (especial para ARGENPRESS.info)

Es un dato conocido que muchos analistas confunden, o aparentan confundir, el hecho de que dos fenómenos ocurran al mismo tiempo con que exista una relación de causalidad entre ambos. Este parece ser el caso de una nota recientemente publicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), donde se señalan los supuestos beneficios de la liberalización económica en términos de empleo (1). Un claro objetivo de una institución asociada a la dominación mundial y que hace propaganda por la liberalización de la economía en tiempos de crisis capitalista. Asociar la problemática liberalizadora al crecimiento del empleo apunta a deslegitimar los reclamos de los trabajadores contra el ajuste que promueven las políticas anti crisis de las clases dominantes en el capitalismo mundial.

El artículo de marras comienza planteando una pregunta típica para este tipo de análisis: ¿el comercio internacional acaba con los empleos o los genera? Uno estaría tentado a responder una obviedad: depende. Depende de en qué contexto histórico nos situemos; de qué tipo de países estemos hablando, de qué tipo de comercio, y en qué circunstancias. Una empresa puede trasladar parte de su producción de Europa a Asia en busca de bajos salarios, y esto puede generar desempleo en Europa, pero mantener el nivel de empleo global inalterado. O puede redundar en un aumento global del empleo a causa de una mayor producción, pero con menores niveles de salario y peores condiciones laborales para los trabajadores… depende.

Pero aceptemos la propuesta del artículo. Allí parecen quedar desmentidas varias nociones de nuestro sentido común que se fueron construyendo a partir de nuestra experiencia histórica. El artículo resume: a) “las economías abiertas, a diferencia de las protegidas, logran niveles más altos de crecimiento económico”; b) “la apertura comercial ha contribuido a la creación neta de empleos”; c) “la estabilidad laboral total ha cambiado muy poco”.

Discutamos los argumentos

Ahora bien, ¿de dónde surge esta información? ¿Cuáles son los argumentos a partir de los cuales podemos pensar que esto es cierto? Sobre la segunda pregunta el texto dice poco. Pero vayamos a la primera. Sabemos que, como decía de manera poco feliz el famoso econometrista, si uno tortura suficientemente los datos, estos acaban por confesar; ¿pero qué datos utiliza la OCDE?

Un análisis muy sencillo con datos de la CEPAL y la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS) (2) nos muestra algo un poco distinto. En los últimos 20 años, la tasa de desempleo abierto en Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania, Italia, Suecia e Inglaterra, ha crecido un 71%, 140%, 17%, 44%, 22%, 361% y 11% respectivamente. Y en términos absolutos (3) en estos países, el volumen de trabajos industriales ha caído en un 20%, 26%, 22%, 1,4%, 5,4%, 30%, y 37% en el mismo período.

Hablamos de los últimos 20 años porque entendemos que es a principios de los ´90 donde podemos situar una especie de éxito por la fiebre liberalizadora, y en este sentido es útil ver los efectos de largo plazo de las medidas. Es el tiempo del fin de la bipolaridad y del sueño del “fin de la historia” y el “fin de la ideología” que permitió imaginar el triunfo del capitalismo sobre cualquier orden alternativo. En América Latina ya conocemos las consecuencias de las políticas hegemónicas en los 90´. En Argentina, si bien en la última década el desempleo ha caído, según el INDEC, hasta el 7-8% de la población económicamente activa, no ha logrado recuperar los niveles cercanos al 3-5% que tuviera en todo el período que va desde mediados de la década del ´40 hasta fines de los ´80. Y de hecho estamos hablando de un empleo totalmente distinto.

Según los datos del CEPED-UBA, el poder adquisitivo del salario es en la actualidad el más bajo de toda la serie que transcurre de aquel entonces hasta ahora, lo que explica los enormes techos en la tasa de empleo (42% de la población total) y en la población que sale a buscarlo (como decíamos al principio… depende). En lo que respecta a, Brasil por ejemplo, la tasa de desempleo en 2008 era aproximadamente el doble de la de 1995, en México está prácticamente en el mismo nivel, y en Chile ha subido un 2%.

Pero en realidad, como decíamos al principio, estos datos solos no alcanzan para explicar nada. Lo que sí hacen es mostrar que no parece haber una mejora sustantiva en los índices de empleo como lo afirman los analistas de la OCDE. Pero aunque mostrasen lo contrario (como por ejemplo en el caso de Ecuador), sería un error que no tengamos en cuenta los efectos que la coyuntura internacional en términos de los precios de los productos de exportación de nuestros países están teniendo sobre nuestras economías. Es decir, sería un error que caigamos en el mismo juego que criticamos. No se puede analizar la pregunta que plantea el artículo mostrando simplemente una correlación entre apertura económica y empleo, porque hay una enorme variedad de situaciones intervinientes que debemos considerar… Lo que no estaría mal que sugiramos al pasar es que revisen los datos, porque son muy sugestivos para que afirmemos todo lo contrario.

Cambios en la división internacional del trabajo

Lo que sí es cierto es que en los últimos años, la división internacional del trabajo tradicional de intercambio de productos primarios por manufacturas elaboradas entre periferia y centro respectivamente, está siendo reemplazada por un proceso complejo donde la periferia interviene también (dado que la exportación de productos primarios sigue existiendo) en la exportación de productos elaborados, incluso aumentando significativamente su participación en la exportación de productos con un alto componente tecnológico.

En términos muy esquemáticos, lo que sucede es ciertas empresas con capacidad de operar a escala transnacional, han adquirido la posibilidad de trasladar a la periferia segmentos enteros de las cadenas productivas (producto del desarrollo de la tecnología de la informática y las comunicaciones), utilizando al país receptor exclusivamente como plataforma de exportación.

El proceso es sencillamente la búsqueda de bajos costos de mano de obra. En palabras de Giovanni Arrighi (1997:188), podemos decir que asistimos “a una división del trabajo donde el centro es predominantemente el lugar de emplazamiento de las actividades cerebrales del capital corporativo y la periferia el locus de los músculos y los nervios”.

Asistimos a un proceso de expansión de la relación salarial, donde la fábrica del mundo se traslada desde el “centro” capitalista a la periferia. Ese es el lugar crecientemente asumido por China en la economía mundial contemporánea y que explica en buena medida el crecimiento del empleo y la explotación mundial de los trabajadores, pese a la disminución del empleo, no solo por la crisis, en los principales países capitalistas desarrollados. En plena crisis ocurren pérdidas de empleo en los territorios tradicionales e históricos del desarrollo capitalista, al tiempo que se expande la relación social de explotación en nuevas fronteras territoriales de valorización del capital.

Gráfico nº 1. Relación entre las exportaciones de alto contenido tecnológico de países seleccionados y los Estados Unidos. (4)

Fuente: Pinazo y Piqué (2011), Desarrollo Latinoamericano en el marco de la Globalización, en Problemas del Desarrollo, UNAM, nº 166.

Ahora bien, esta exportación de productos de alto contenido tecnológico no ha alterado ni la participación de los países en valor agregado mundial, ni ha modificado sensiblemente el nivel de sus salarios. Fundamentalmente porque se trata de un traslado de segmentos intensivos en mano de obra, en busca de una reducción en los costos, y no de un proceso de desarrollo industrial, en ninguno de los sentidos en que se pueda pensar la palabra.

Esta última cuestión quizás nos sirva para pensar el esfuerzo argumentativo, y la “tortura de datos” consiguiente, a los que comúnmente se someten los ideólogos del librecomercio, para hacernos creer lo bueno que es para nosotros que abramos nuestras fronteras y les dejemos hacer sus negocios.

En síntesis, nos preocupan los contenidos “profesionalistas” y “objetivos” que difunden agencias internacionales que pretenden estar más allá de unos o de otros. En nuestro caso queremos enfatizar que la OCDE realiza análisis que son fuente de información para la toma de decisiones en los ámbitos de poder mundial, especialmente el G20, núcleo que define el rumbo del capitalismo mundial en crisis.

No solo se trata de denunciar y desarmar la argumentación de las clases dominantes, sino de construir pensamiento propio para la emancipación de las clases subalternas. Es que en los últimos 20 años no solo existió la ofensiva dominadora del régimen del capital por restaurar la dominación capitalista objetada por las luchas obreras y populares por décadas en un marco bipolar. El proyecto del capital trata de obturar las propuestas de emancipación de los trabajadores, pero no puede evitar la experiencia de resistencia y construcción de alternativa política, social y cultural, algo que verifica la realidad de nuestramérica a comienzos del Siglo XXI. Vale adicionar que al proyecto del capital se le suma un modelo sindical conciliador y posibilista encarnado en el ámbito global por la Central Sindical Internacional que deja afuera de la representación a millones de trabajadores, la mayoría precarizada; pero también debe registrarse la experiencia renovadora del agrupamiento de trabajadores en el Encuentro Sindical Nuestra América, expresión de un modelo unitario y de clase en proceso de extensión, que agrupa organización de trabajadores más allá de la organicidad sindical, interpelando a los trabajadores en el territorio y en las condiciones generalizadas de precariedad para la instalación de un modelo de organización y lucha de los trabajadores para la confrontación con la iniciativa de las clases dominantes y la proposición de alternativa anticapitalista.

- Julio Gambina es Presidente Fisyp.
- Germán Pinazo es Miembro Fisyp.
- Víctor Mendibil es Secretario General FJA.

Notas:
1) http://www.oecd.org/document/31/0%2c3343%2cen_2649_37431_44171615_1_1_1_37431%2c00.html
2) www.bls.gov.
3) Que haya caído el número absoluto de trabajadores es sumamente importante porque, al crecer la población, es esperable que se potencie el efecto sobre la tasa de desempleo.
4) Por cuestiones de disponibilidad los primeros datos de América Latina y México corresponden al año 1986, mientras que los de los 5 países asiáticos a 1981.

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¿Cual paz en Colombia?

Sergio Camargo (especial para ARGENPRESS.info)

Para la lumpen oligarquía nacional, la historia del país ya esta escrita y existe a partir de lo contado por sus historiadores y escribanos y que ha sido ajustada, desde luego, al querer y al deseo de los dueños del poder, que fueron los abuelos de los hijos de quienes hoy ostentan el poder en nuestro maltrecho país y estos hijos son de quienes manejaron el régimen hace tan solo cincuenta años y quienes fueron hijos de los abuelos en mención. Y no estoy sosteniendo que esta Colombia ultrajada y vilipendiada sea una monarquía sanguinaria al estilo Arabia Saudita, Kuwait o Qatar, pero que se le parece se le parece, solo que en nuestra Constitución no aparece el nombre de rey.

Entonces, para la oligarquía colombiana mas cerca de la mafia que de una practica democrática, la masacre de las bananeras, el asesinato de políticos patriotas como Rafael Uribe Uribe, la persecución de lideres políticos de izquierda e indígenas como María Cano y Quintín Lame y el asesinato de sindicalistas como Manuel Marulanda y lideres campesinos y revolucionarios como Guadalupe Salcedo, por solo dar unos ejemplos de las centenas de miles de sacrificados en este ultimo siglo, jamás existieron o en el mejor de los casos: hay que olvidar.

Y esto lo traigo a cuento, pues hoy en día en nuestro país, existe para los grupúsculos en el poder una sola forma de paz, la impuesta por ellos. Desconociendo nuestra historia e ignorando el presente.

Para la extrema derecha que gobierna con mano de hierro hace casi un siglo y que tan solo hace cuarenta años devino mafiosa, la única paz posible es la Paz de los Cementerios, conocida también como la Pax Romana, que consiste en que todos los disidente y/o opositores armados contra el régimen dejen de joder, desaparezcan para siempre y punto. La injusticia en el país con toda y sus nefastas consecuencias no existe.

Por su parte la social-democracia (que se hace llamar izquierda) y que vendría a ser como una especie de socialistas de derecha a la europea, pretenden que la paz sea una mera entrega de armas de la parte de los revolucionarios y que todo siga igual o peor que antes.

Entre tanto, la democracia-cristiana (que no existe como partido, pero que tiene una fuerte presencia en el espectro político nacional) proclaman que la insurgencia entregue las armas y desaparezca y que dios socorra a la inmensa mayoría de los pobres del país.

Estos grupúsculos, que no representan sino un tres por ciento de la población, piden y piden y piden a la insurgencia que de y que de y que de, pero ellos a cambio no dan nada, ellos a cambio no cambian nada, no quieren una Paz Real.

Siguiendo con el hilo de la historia y el querer de la lumpen oligarquía, las masacres de colombianos y colombianas a manos de sus escuadrones de la muerte, el genocidio de un partido de izquierda como la Unión Patriótica, el asesinato continuado de lideres populares de oposición al régimen a manos de las fuerzas armadas y que se cuentan por miles, el robo de tierras a campesinos desprotegidos y en su mayoría asesinados por los paramilitares y fuerzas armadas, es un detalle en la historia del país y sin ninguna importancia, pues para esta oligarquía, todo lo demostrado en este recuento no pareciera ser real y no seria suficiente para que se haya decretado la lucha armada y además que no fuera una razón valida para la existencia del movimiento guerrillero.
Diciéndolo en pocas palabras: para la apestosa oligarquía El Derecho a la Rebelión Armada consagrado en los manuales internacionales es mero terrorismo.

Contrariamente al deseo de la minoría en el poder, el pueblo colombiano, millones y millones de ciudadanos responsables desean y luchan por una Paz con Justicia Social. Pues las causas del levantamiento armado son hoy más visibles y perjudiciales que hace cincuenta años, cuando se crearon los socialistas movimientos político-militares en armas en respuesta a la agresión continua del Estado y a su política de guerra y muerte. La pauperización social, económica y cultural de las mayorías es horrorosa, mientras que las trasnacionales se enriquecen y desocupan nuestra tierra de su más rica y preciosa materia prima y la banca internacional se enriquece ilimitadamente.

Las mayorías no piden a las FARC la devolución de imaginarios secuestrados, pues son en realidad prisioneros de guerra, no piden a la insurgencia que deje las armas, pues saben que estas son garantía para llevar a cabo acuerdos reales con el régimen, máxime, cuando han comprobado su esencia de traicionero y mentiroso. Las mayorías piden simplemente JUSTICIA en lo social, en lo político y en lo económico para que cese la guerra.

La Paz Real en nuestro país tampoco será efectiva, mientras las fuerzas yanquis continúen atizando la guerra, aprovechando nuestras riquezas y ocupando el país militarmente (pretextando su lucha contra las drogas) vitrina que utilizan para mejor controlar la parte sur del continente y de esta manera poder intervenir militarmente en cualquiera de los países hermanos de nuestro continente.

El régimen estadounidense, que se hace llamar democrático y que se cree superior a los demás mortales, ese régimen que ha asesinado a centenares de miles de niños, mujeres y hombres y ancianos inocentes en todos los rincones del mundo y que se ha apoderado impunemente de las riquezas de muchos pueblos invadidos, se apoderaron de nuestro país con la anuencia cobarde y traidora de la clase oligárquica en cuestión, hace ya mas de setenta años. Es por esto mismo, que una solución a nuestros graves problemas, pasa también por la salida irreversible y pronta de los miles de militares y agentes encubiertos estadounidenses que se pavonean en nuestro país. Los nacionales traidores al servicio de esta potencia extranjera, deberán ser juzgados y condenados por alta traición a los intereses del pueblo y la patria.

Con el regime actual, no debemos hacernos ilusiones de conseguir la Paz con Justicia Social, pues para la lumpen oligarquía con Santos a la cabeza, amigo, socio y protector de narcoparamilitares, se rehúsa cualquier DIALOGO directo y sincero con los revolucionarios en armas. Siendo la prueba mas clara y contundente la del 3 de diciembre del año anterior en Caracas, cuando en plena reunión de jefes de Estado que dio luz a la CELAC, Santos, en forma fría y con el cinismo que le es propio, declaro que lo mejor que pueden hacer los hermanos países de la región, es no hacer nada, refiriéndose al establecimiento de futuros diálogos de paz en Colombia a solicitud del movimiento guerrillero.

Para el régimen genocida colombiano, cuando se trata de recibir ayuda o consejos de nuestros vecinos para llegar a una paz duradera, esto no es valido por cuanto somos soberanos, pero cuando se trata de profundizar la guerra bienvenida la ayuda militar estadounidense, española inglesa, francesa e israelí, acompañada de militares y mercenarios. Luego salen por el mundo a contar que las guerrillas no quieren la paz.

Somos mayoría y deseamos una Paz Real, pero mientras logramos este objetivo, juntos exijamos al régimen:

Que cese su ataque continuo y mortífero contra la población civil
Que los militares y policías autores de matanzas y asesinatos sean juzgados sin dilaciones
Que una verdadera lucha contra el narcotráfico se dé y se condene a sus principales gestores, quienes se encuentran (o estaban) también en los altos cargos del Estado
Que se dicten leyes laborales justas y el control real de nuestros recursos naturales
Que la transparencia en los contratos con todas las trasnacionales sea de público conocimiento y un debido respeto por las leyes del país de parte de estas empresas
Que una Reforma Agraria se lleve a cabo inmediatamente y la respectiva indemnización a los campesinos por sus tierras robadas, incluyendo una guerra frontal contra la pobreza
Que cese su apoyo directo a los escuadrones de la muerte y su disolución inmediata
Que una educación y una atención sanitaria de calidad y gratuita sea decretada ya
Que los presos políticos sean puestos en libertad inmediatamente e indemnizados por el atropello sufrido al igual que a sus familias
Que los prisioneros de guerra sean respetados en su dignidad y tratados humanamente
Que los responsables de los atropellos y muertes cometidos en todas las cárceles del país, sean puestos a disposición de la Justicia
Que cese la Justicia vengativa y se renueve con la Justicia republicana
Que el Estado termine definitivamente la violencia y la práctica terrorista contra el pueblo
Que los políticos corruptos y amigos o socios de las narcoparas sean llevados a juicio sin dilaciones y los que se encuentran presos tratados sin las gabelas y privilegios exuberantes con que cuentan hoy
Que cese el nepotismo y la herencia política de padres a hijos
Que la compra de votos y la corrupción electoral sea fuertemente castigada y sus autores impedidos de participar en político de por vida
Que la reelección de todo cargo publico por medio del voto popular sea prohibido
Que la elección de Magistrados, Contralor, Procurador y gerente del Banco de la Republica sea mediante el voto popular
Que todos los electos por voto popular den a conocer su patrimonio y haberes al inicio y al término de sus mandatos
Que el presupuesto para las fuerzas armadas sea de una cuarte parte con respecto al de la salud y educación
Que el trabajo para menores de dieciocho años sea declarado ilícito
Que sea creado el ministerio de la niñez y la juventud
Que todo lo demás que sirva para crear y avanzar hacia una democracia real, sea bienvenido
...

Sergio Camargo, es autor entre otros libros: Democracia Real Universal y El Narcotraficante N° 82 Álvaro Uribe Vélez. Ha sido director de la revista Universo Latino y autor de numerosos artículos sobre la realidad latinoamericana y mundial.

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El Terrorismo de Estado en Honduras intentó asesinar a un sacerdote del Pueblo

Dick Emanuelsson - Mirian Huezo Emanuelsson (especial para ARGENPRESS.info)

Honduras abrazó al Padre Marco Aurelio Lorenzo, párroco de Macuelizo, Santa Bárbara, Honduras, víctima de tortura y un cruel intento de asesinato el 26 de diciembre de 2011.

El día 26 de diciembre el Sacerdote diocesano Marco Aurelio Lorenzo, párroco de la iglesia Católica del municipio Macuelizo, departamento de Santa Bárbara, estuvo a punto de perder la vida junto con sus dos hermanos. Ocho policías intentaron asesinarlos empujando la camioneta en la que viajaban, hacia un barranco de 300 metros de abismo, con los tres hermanos esposados adentro del vehículo. El carro quedó atrapado en una cuneta.

Foto: Padre Marco Aurelio Lorenzo, párroco de Macuelizo, Santa Bárbara, Honduras, víctima de tortura y un cruel intento de asesinato el 26 de diciembre de 2011. / Autor: Dick Emanuelsson

El hecho es uno más de los innumerables abusos, atracos, torturas y asesinatos que el pueblo hondureño ha sufrido por un cuerpo policial que se ha destacado, desde el golpe de estado, de violar los derechos humanos de la forma más flagrante y hacer todo menos “Proteger y Servir” como dice su consigna.

Cuando llegamos al pequeño municipio de Macuelizo cerca la frontera con Guatemala, en la iglesia no entraba un alma más. Todo el pueblo había llegado para expresar su solidaridad al padre Marco, hombre por demás querido y respetado, de estatura baja y cuerpo fuerte. Mujeres y hombres campesinos, con sus rostros manchados por el sol y las manos curtidas por la dureza de su trabajo, levantaron el puño gritando ¡“El Pueblo Unido Jamás será Vencido”. Además cantaban la canción del popular grupo venezolano, Guaraguao; ¡“No basta rezar”!

Representantes de la Resistencia hondureña, tanto de ese departamento como de los departamentos vecinos, Copán, Puerto Cortes y Yoro, estaban presentes, igual que los dirigentes y militantes de los movimientos sociales y de DD.HH. “Honduras te abraza, padre Marco Aurelio”, decía la gente. Ante las expresiones de apoyo fue abrazando uno a uno, con lágrimas en los ojos que no perdieron ni por un minuto la firmeza y la decisión de no dejarse intimidar por el terrorismo de estado que cada día cobra más víctimas en esta nación centroamericana.

Foto: La población del municipio de Macuelizo llenó la iglesia para expresar su solidaridad y respaldo al Padre Marco Aurelio Lorenzo. / Autor: Dick Emanuelsson.

El padre había realizado varias misas, bautismos y bodas desde el día 19 de diciembre y en forma continua, por lo que se encontraba agotado cuando hicieron una pausa en la trayectoria esa noche del 26 de diciembre a las 20.15 horas. Día que este pueblo no olvidará jamás por el espanto que vivieron esos hombres.

Uno de sus hermanos se bajó del vehículo para reforzar la llanta con una piedra y evitar que se deslizara. En esta actividad se encontraba cuando se presentó una patrulla policial con ocho agentes a bordo, que sin mediar palabra o requerir sus documentos empezó a golpearlo.

Foto: 16 puntos es el resultado de la tortura policial. / Autor: Dick Emanuelsson.

El prelado bajó del carro solo, para ser inmediata y sorpresivamente esposado y golpeado brutalmente. Lo lanzaron al suelo y un agente se paró sobre su cuerpo mientras otro le daba patadas calzado con sus botas de reglamento. Luego despojaron al padre y a sus acompañantes de sus pertenencias personales, alimentos que llevaban para compartir con la familia y dinero, lo obligaron a subir al vehículo al que le quitaron la piedra, empujándolo a una hondonada. El vehículo se detuvo en una cuneta.

Cuenta el Padre Marco Aurelio que los policías posteriormente sacaron el automóvil y esposaron a las víctimas a los barrotes de la patrulla, como si fueran delincuentes. Por los golpes el religioso perdió el conocimiento y requirió de una sutura de 16 puntos en su cabeza.

Así lo vimos en la iglesia sentado con su madre y otros compañeros sacerdotes del occidente hondureño, reconocidos por su incansable lucha contra la usurpación de los recursos naturales de las mineras y de las madereras, luchas que han cobrado otros dos atentados contra el padre Marco Aurelio, en 2004 y 2007.

– Sabemos concretamente que la minería es un poder en el país. Las leyes son manipuladas según la conveniencia de los intereses nacionales e internacionales. Y de ahí se afecta y se justifica toda lucha y actuación contra mi persona.

Foto: No servía que se hacia una película sobre el papel de la policía hondureña. La población la detesta como ninguna otra institución del estado por ser ladrona, torturadora y asesina. La foto muestra el poster de la película "Unos pocos con valor".

– En esta tercera acción (el 26 de diciembre) había ya una premeditación. Porque he estado al lado del pueblo, con el pueblo, por la lucha de la justicia. Hemos encontrado con instituciones en las cuales prevalece más el planteamiento del Poder que la justicia. Y desde ahí se tergiversa la misma ley y todo juicio que se da.

Preguntamos al padre si la orden de matarlo venia desde arriba, porque asesinar por asesinar no debería hacerse, ni siquiera en Honduras.

– Realmente tiene que haber una orden. . . eso me deja un poco cuestionado, porque ellos cuando me detienen, me torturan, ellos dicen que hasta después. . . incluso a uno de mis hermanos le dicen que “entierre la cabeza, que se le entierre en la llanta del repuesto para que no mire lo que estamos haciendo”, dicen ellos. Cuando llegamos al hospital, alguien dice; “él es sacerdote”. Y ahí comienzan a preguntar, no sé si es un juego por parte de ellos, en ese sentido. Me deja de ese sentido como confusión y preocupación ¿quién esta detrás como autor intelectual? Porque los autores materiales son ellos (los policías) pero el autor intelectual no logró captar donde puede estar.

Toma la palabra o mejor dicho, el tono, el cantautor Elías Vélez, que en homenaje al Padre Marco Aurelio ha compuesto una canción que relata lo sucedido ese 26 de diciembre fatal. Y como un sencillo campesino, sus palabras no son de doble sentido o subliminales sino que van en directo a los autores del intento de asesinar a los tres hermanos Lorenzo. Canta y dice que los “policías traidores” no pudieron asesinar al Padre Lorenzo en el simulacro de accidente “porque Dios estaba con él”. Elías exige que el atentado se aclarezca ¡“y que vaya al infierno ya la Policía Preventiva, que no son más que ladrones y asesinos de la vida”!

Foto: Juan Almendares, CPTRT. / Autor: Dick Emanuelsson.

Diferentes personalidades de los organismos de derechos humanos hondureños hicieron uso de la palabra, entre ellos Juan Almendares Bonilla, conocedor de las maniobras de las minerías transnacionales y director del CPTRT, Centro de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de las Víctimas de Tortura, para expresar su solidaridad y respaldo al sacerdote popular.

– No se trata de un “accidente” o de algo circunstancial. Lo que debemos entender los hondureños es que existe un aparato de una oligarquía dominante, poderosa, articulada con el capitalismo internacional y las grandes multinacionales y sobre todo la política militarista del Pentágono de Estados Unidos. Se trata pues, de una lucha muy dura en donde los sacerdotes y monjas del occidente son necesarios en la defensa de la Madre Tierra.

La coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), Bertha Oliva, declara al sacerdote Marco Aurelio Lorenzo como “Defensor Universal de los Derechos Humanos”.

– Tenemos un defensor planetario de la vida y de la libertad y orgullosamente lenca, indígena, agregó Oliva que convocó a los asistentes para comprometerse a desmantelar el cuerpo más nefasto de la historia de Honduras como es el Ministerio de Seguridad.

– Hablar de depuración es hacerle el juego al golpismo, es hacerle juego a quien tiene una política criminal de Estado contra de los defensores de la vida y en contra de los defensores de los ciudadanos y de las ciudadanas”, subrayó la veterana en la lucha por los derechos humanos, condecorada el año pasado por el gobierno holandés con el Premio Tulipán.

Foto: Bertha Oliva, Cofadeh, con el padre Marco Aurelio. / Autor: Dick Emanuelsson.

Otro sacerdote, el padre Nery, Coordinador del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) en el Departamento de Santa Bárbara , resumió los sentimientos de los presentes:

– El pastor que no se encierra entre cuatro paredes, el pastor que mira a Dios en los árboles, el pastor que mira Dios en el agua, en las flores y por supuesto en sus hermanos y hermanas, ese pastor es realmente un pastor defensor de la vida. Ese pastor es Marco Aurelio.

Oscar, otro dirigente popular de la resistencia departamental advirtió al régimen de Porfirio Lobo y sus funcionarios que todo será peor si no toman medidas drásticas con el cuerpo policial, al que caracterizó como “una podredumbre”:

– Deben retirarse inmediatamente, pero si política del estado no toma posiciones con esa organización criminal (cuerpo policial), el pueblo hondureño tendrá que tomar decisiones y ¡no va a diferenciar cuales son los buenos y los malos policías en ese momento!

– Es probable, que el pueblo hondureño esté llegando al limite de su tolerancia. Hemos sido pasivos. Pero va a llegar un momento en que esa tolerancia llegue a su límite. Y por lo tanto, los atropellos a las personas que representan a Cristo acá en la tierra, es el atropello más grande puede hacerse a un pueblo que ha sido evangelizado por ellos.

Honduras abraza al Padre Marco Aurelio Lorenzo



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Entrevista a la filósofa argentina Isabel Rauber: “El cambio civilizatorio que requiere la humanidad no es solamente económico sino también cultural”

Fernando Arellano Ortiz (CRONICON, especial para ARGENPRESS.info)

El principal reto que afronta la humanidad en los tiempos actuales ante la crisis multidimensional del capitalismo es la construcción de una nueva civilización a partir de la activa participación de las grandes masas populares, sostiene la filósofa argentina y educadora popular, Isabel Rauber.

No se trata de un cambio de sistema, explica, sino de un reto mucho más ambicioso que apunta a un cambio sustancial de modo de vida, lo que “requiere de la constante transformación de los sujetos de cambio” que se construyen “en las luchas y resistencias concretas no solo en el plano territorial local, sino también global”.
Si bien este proceso requiere de una larga transición, Rauber considera que “construir una civilización superadora de lo construido hasta ahora no es tarea de pocos ni de elegidos, requiere de la participación de la humanidad toda, al menos de la mayoría absoluta, y esto reclama de la sucesión concatenada de procesos histórico-concretos que vayan abriendo canales para la participación en dimensiones diversas, creando y acuñando, a la vez, nuevas prácticas de inter-relacionamiento humano en lo social, político, económico y cultural. En tal sentido, los actuales procesos de luchas sociales, y las experiencias de los gobiernos raizalmente transformadores, constituyen laboratorios del nuevo mundo que pueden ayudarnos a crecer colectivamente en saberes, si somos capaces de dar seguimiento y apropiarnos críticamente de las experiencias. Ellas constituyen, a la vez, por ello, fuentes de inspiración para la vida. Y la brújula está en el accionar-pensar constante de los movimientos”.
En diálogo con el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano en la ciudad de Buenos Aires, esta científica social hace hincapié en el ímpetu del accionar que vienen protagonizando los movimientos sociales al despuntar el siglo XXI cuyo eje articulador es el de la lucha por la vida. “Tienen en claro que, -afirma- en su estadio actual, la continuidad de la lógica de producción y acumulación del capital amenaza a toda la humanidad. Y esta amenaza se resume y expresa en la contradicción antagónica vida-muerte, al tiempo que caracteriza el problema fundamental del tiempo actual, y resume y articula, además, nuevas contradicciones sociales”.
Rauber es doctora en Filosofía de la Universidad de La Habana, directora de la revista Pasado y Presente siglo XXI y coordinadora de la red de investigación del mismo nombre. Además, es Investigadora adjunta del Centro de Estudios sobre América, coordinadora del Laboratorio de Pensamiento Argentino del Centro Cultural Caras y Caretas de Buenos Aires, docente de la Universidad Nacional de Lanús, profesora adjunta de la Universidad de La Habana, miembro del Consejo Científico Asesor de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) e integrante del Foro del Tercer Mundo y del Foro Mundial de las Alternativas. También es investigadora de la UNESCO en temas de género, pobreza urbana y procesos de transformación social, así como asesora de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). Se ha especializado en estudios de sociología política, análisis de coyuntura, memoria histórica, ensayos filosóficos y estudios antropológicos de movimientos sociales, barriales, sindicales, indígenas y de género. Ha publicado artículos, reseñas y más de dieciocho libros en Latinoamérica.
Es investigadora invitada del Centro de Estudios Tricontinental (Cetri) de Lovaina la Nueva, colabora con el Instituto de Estudios para el Desarrollo de Ginebra, y dirige el Programa de Formación Sociopolítica a Distancia (Profosd). Entre sus obras más recientes están: Dos pasos adelante, uno atrás. Lógicas de superación de la civilización regida por el capital (2010); Cayo Hueso, estampas del barrio (2010); Miradas desde abajo (2008); sujetos políticos (2006); Movimiento social y repercusiones políticas, articulaciones (2004).
Su vida académica y de investigación ha estado dedicada a sistematizar y conceptualizar las experiencias de los movimientos sociales e indígenas latinoamericanos en búsqueda y construcción de una civilización desde abajo.
La humanidad requiere de herramientas culturales
- En su libro “dos pasos adelante, uno atrás” usted sostiene que en esta crisis civilizatoria del capitalismo están dadas las condiciones para una transición que permita cambiar el sistema. ¿Esta crisis capitalista será la oportunidad para comenzar este proceso de transformación?
- Yo he dejado de hablar de cambio de sistema para plantear cambio civilizatorio. Podría pensarse que es lo mismo pero no lo es porque un cambio civilizatorio implica una transformación de las lógicas profundas que vienen dominando la civilización actual, y lo que aprendimos del socialismo del siglo XX fue el planteamiento de una alternativa superadora del capitalismo y ciertamente podemos decir que mal o bien lo logró en el sentido de que hubo varias revoluciones pero quedaron entrampadas en la lógica de la competencia económica del capitalismo. Se pensó que hacer la revolución pasaba por apropiarse de los medios de producción por parte del Estado, reduciendo el poder a las personificaciones institucionales, sin ver otras aristas, sin contemplar la hegemonía, simplemente teniendo una visión institucionalista y economicista del poder y eso automáticamente produciría la liberación humana. La historia no es así y lo que hubo fue un cambio de dueños que no modificó la lógica, por eso yo creo que el problema no es superar el capitalismo sino superar toda la civilización del capital, el desafío es mayor. Nosotros vivimos una civilización deshumanizada en el sentido de que promueve una alienación muy grande de los seres humanos porque somos cada vez más objetos de consumo. Cada vez vivimos menos para nosotros y mucho más para el mercado.
- Pero esto tocó fondo…
- No, nunca toca fondo, se profundiza cada vez más, esto no se termina espontáneamente. El ser humano está tan enajenado que se sigue autoflagelando para responder a la cuestiones que se consideran normales y no se piensa en los cómo y en los para qué. La humanidad no se va a dar cuenta de todo lo que está pasando: guerras, destrucción de la naturaleza, etc., porque para darse cuenta tendría que tener las herramientas culturales y no las tiene. Y aquellos que quieren cambiar el mundo en vez de estar simplemente en la calle deberían dedicarse a concientizar. Y no quiero decir que estar en la calle sea una pavada porque a veces hay que estar en ella, pero hay que avanzar en la concreción del pensamiento estratégico, en el sentido de Paulo Freire, no ir a meter conceptos sino tratar de razonar y discutir las realidades. El problema del mundo es la inexistencia de una humanidad consciente para lo cual tenemos que encontrar un nuevo modo de vida entre todos y todas, y eso no se logra por decreto sino que hay que construirlo, por eso la construcción del poder es desde abajo. Es decir, tenemos que cambiar el modo de producción y de reproducción y eso hay que pensarlo, hay que inventarlo, y es todo un caminar de muchos años. Pero además, la humanidad tiene que saber porqué lo hace para querer hacerlo.
- ¿Si bien el capitalismo no se va a caer sólo, una manera de reproducirse no son las propias crisis y las guerras que él mismo genera?
- Por supuesto que sí pero sobre todo porque la humanidad sigue los dictámenes del mercado. Lo que necesitamos es una superación real, histórica, civilizatoria, no necesitamos actos, requerimos construir un nuevo tipo de producción y reproducción que no es solamente económica sino que es también cultural, con la naturaleza y con los seres humanos. Implantar la solidaridad no se puede hacer con el mercado por lo que es preciso comenzar por despreciar el consumismo de manera autónoma y conscientemente, y ese es un proceso de muchos años.
- ¿Pero para ello no se requiere la irrupción de un nuevo sujeto político?
- El sujeto político se va construyendo. La primera persona que asume una actitud crítica ya está en el cambio civilizatorio, como es un proceso de varios años, quién puede decir en qué grado estamos. Toda la toma de conciencia que se está produciendo en cuanto al respeto por la naturaleza es parte de ese cambio, es una acumulación que de repente hace un estallido y la humanidad evoluciona. En todo este proceso ocurren los gobiernos populares, las revoluciones democráticas, todo es parte del mismo.
- ¿Hablando de la lucha político-ideológica en América Latina, el caso de la revolución cubana, constituye un elemento de cambio a la lógica capitalista?
- Yo creo que Cuba es la última revolución de la tipología del siglo XX. La revolución cubana desde el punto de vista de modelo paradigmático en América Latina es la primera y la última del siglo precedente, en el sentido de que pasa por la toma del poder, la estatización, que además después tiene que rever para poder enfrentar las condiciones actuales porque ya no se adapta al sistema-mundo. La revolución cubana se ve obligada a discutir sobre la realidad del mercado, el diálogo internacional y frente a la vorágine de contradicciones de la cual estuvo afuera durante el tiempo en que perteneció al bloque socialista. Ese periodo que fue maravilloso con todos los defectos que tuvo, yo lo experimenté y puedo dar fe de lo que es vivir sin las leyes del mercado y del dinero, es extraordinario, porque el diálogo entre las personas no está mediado por el interés. Tuve el privilegio histórico de haber vivido ese suspiro de la historia, lo voy a tener como anhelo siempre, porque así como vi las deficiencias, vi también la inyección de espiritualidad. Además, Cuba tiene muy metido adentro el tema de la liberación desde un punto de vista del ideario martiano (de José Martí), en el sentido de ser cultos para ser libres.
- ¿Coincide en que América Latina a excepción de algunos países centroamericanos, México y Colombia, está históricamente en su mejor momento político?
- Yo creo que sí porque como nunca antes consignas del pasado como la integración están plenamente vigentes. Creo que estamos en el sentido de lo que tenemos que hacer, cuestionando las lógicas del sistema, se están abriendo pistas, independientemente de si triunfaremos. Hay un tránsito hacia una racionalidad diferente y triunfaremos cuando el mundo sea diferente. No me inquieta en este proceso del caminar que estos gobiernos populares de América Latina se reelijan o no, lo que me interesa es si apuntalan y fortalecen el sujeto colectivo y puedo decir que todos lo están haciendo. En ese sentido la revolución cubana ha tenido siempre claro la participación del sujeto, una participación sui generis porque está organizada de forma vertical pero que de todas maneras se ha dado el tiempo para escuchar las opiniones del pueblo y por eso ahí está Cuba.
- ¿Los movimientos sociales en América Latina han sido papel predominante en el ascenso de gobiernos populares?
- Yo creo que los movimientos sociales han tenido un papel fundamental en las luchas contra el neoliberalismo, que son las luchas contra el sistema que hay, son las resistencias por la vida. Estos últimos treinta años tienen que ver con la constitución de la nueva mentalidad de los movimientos sociales, poniendo énfasis en la defensa de la vida no por el cese de la explotación como ocurría en los años 70. Por supuesto que en la lucha por la defensa de la vida está el cese de la explotación, eso les da una nueva tónica muy fuerte a los movimientos y un entronque político muy serio que los partidos políticos no logran cambiar ni entender porque sigue aferrados a que el problema es el pulso electoral, qué representan, o hacer la revolución como una tarea partidaria, cuando eso ya fue. En cambio los movimientos sociales crecieron y maduraron con otra lógica y aprendieron que la vida se defiende en todos los ámbitos y esa defensa es el primer y último acto político de la historia, mientras que los partidos no comprenden eso, y con su mentalidad muy estrecha consideran que el objetivo es la militancia en sus filas. Por ello se puede afirmar que los movimientos abonaron el camino de la llegada de los gobiernos populares porque fueron protagonistas de resistencias y luchas de los pueblos. Después hay diferencias en los procesos con ritmos, historias y disputas distintas, como ocurre por ejemplo con los casos de Ecuador y Bolivia. Mientras haya tensiones en estos procesos políticos implica que hay diálogo, que hay debate.
- Efectivamente, en los casos de Bolivia y Ecuador hay una permanente tensión y hasta rupturas entre los gobiernos de Morales y Correa con los movimientos indígenas y sociales…
- Sí, es que la constitución del sujeto es permanente, es parte del caminar, por ello es importante tener presente que el haber constituido gobierno reclama como nunca antes seguir en la disputa de la construcción social, cultural, económica y política de lo nuevo, incluyendo a los actores en el proceso de cambio y transformación que es y será siempre, a la vez y en primer lugar, un proceso de transformación. La instalación de un gobierno popular supone la conformación de nuevas interrelaciones sociales y el surgimiento de nuevas contradicciones, conflictividades, afinidades e interacciones de fuerzas e intereses sociales, económicos, culturales y políticos acorde con la nueva realidad política e institucional, de conjunto, estas configuran un nuevo mapa sociopolítico que define nuevas tareas y desafíos a los actores sociales, ahora claramente confrontados en su matriz política o sociopolítica.
- Usted ha señalado que la izquierda requiere de una autotransformación igual a la ocurrida en la Iglesia Católica con el Concilio Vaticano II. ¿Hacia dónde debe apuntar esa transformación de la izquierda?
- Esto implica una mentalidad muy abierta, un construir en medio de la coyuntura, porque el sujeto no solo se construye en el acontecimiento, hay que meterse dentro del sujeto, y el político o el intelectual se ubica afuera, hay que estar atentos a sus contradicciones y a sus cambios. Y por eso es que la izquierda necesita un Concilio Vaticano II para darse cuenta de que es el pueblo el que hace los cambios y no los mil o diez mil militantes que están en los partidos, que es fundamental trabajar con la gente, desde la gente y para la gente. Hay que abrir las puertas, hay que salir de la cripta partidaria y habrá que ver cuáles son las formas nuevas, y si uno se dispone a escuchar entre todos se puede construir una conducción colectiva. Es indispensable quitarse las anteojeras instaladas sistemáticamente por el capital, romper con las fragmentaciones de las realidades y conciencias. Para que el humanismo tenga posibilidades de triunfar sobre la barbarie hay que dar la batalla de construir una nueva conciencia colectiva diferente a la acuñada por el capitalismo y en eso la izquierda puede aportar si cambia la concepción y la acción política, poniendo fin a su distanciamiento jerarquizado sustituyéndolo por el diálogo permanente, el aprendizaje mutuo, la horizontalidad en las decisiones y el control popular.

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Argentina, 2012: entre el ajuste y el riesgo meteorológico

Eduardo Lucita (LA ARENA)

Luego de la operación de la presidenta, volvieron las preocupaciones del gobierno en otras cuestiones. Las miradas han vuelto entonces a la economía y se centran en sus repercusiones sociales.

Despejado el horizonte de la salud de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y en el entendimiento que volverá a ejercer sus funciones en plenitud, con el despliegue intelectual y físico que la caracteriza, las preocupaciones han vuelto a su punto de origen.

Atrás han quedado los temores por la salud presidencial. Temores más que fundados, porque más allá de las legítimas preocupaciones por la persona es inocultable que, al menos por el momento, no hay recambio, en la oposición tampoco en el oficialismo. Las miradas han vuelto entonces a la economía y se centran en sus repercusiones sociales.

Situación fiscal

Hay un hilo conductor que anuda este rosario de preocupaciones y no es otro que la situación fiscal. Es sintomático que resulte el eje de las discusiones, cuando todos los analistas, de las más diversas corrientes políticas e ideológicas, han señalado que la crisis mundial podía contagiarse por la vía comercial (China, Brasil) pero no por la financiera. Los argumentos fueron expuestos más de una vez: la deuda ya no pesa como antes, los bancos están sólidos, el país "no tiene acceso a los mercados voluntarios de crédito", como acostumbran decir los gurúes neoliberales. Por lo tanto ese costado estaría cubierto.

Y así es efectivamente. Sin embargo he señalado en otras notas que en la coyuntura estaban pesando tanto los problemas exógenos -esto es los derivados de la crisis mundial- como los endógenos -esto es los que tienen que ver con el agotamiento de ciertas variables del modelo, e incluso con sus propios límites-. Tal vez aquí radique la explicación de porqué ya casi nadie en el gobierno habla de "profundizar el modelo" y sí de aplicar "sintonía fina".

Del superávit al déficit

Sucede que después de casi una década de superávit fiscal primario -esto es antes del pago de intereses de la deuda- el año que iniciamos volvería a los resultados negativos. Pesa aquí indudablemente el fuerte aumento del gasto público y la perspectiva de menores ingresos fiscales, y hay toda una discusión sobre la magnitud de ese déficit. Esto depende de si se toman en cuenta ciertos recursos como transferencias del Banco Central y de la Anses.

Para algunos se trata de recursos extraordinarios que no debieran tocarse, mientras que para otros, como el especializado Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), se trata de recursos corrientes con los que cuenta el Tesoro nacional, "recursos que siempre existieron y se han utilizado, pero han ganado gran notoriedad en los dos últimos años cuando su participación en el total de recursos fue más que relevante".

Más allá de este debate técnico-conceptual lo cierto es que el déficit consolidado -Nación más Provincias- incluidos los pagos por intereses de la deuda, puede oscilar entre el 2 y el 3 por ciento del PBI. Es un porcentual importante si se lo compara con los años recientes, pero que resulta insignificante si se analiza el historial fiscal del país, aún si se lo confronta con el de los países de la Eurozona o Estados Unidos. Está por debajo de todos ellos, incluso de la poderosa Alemania. En nuestra región sólo es superado por Chile y Brasil. Salvo para los campeones del ajuste permanente, el actual nivel de déficit no parece inmanejable.

Preocupaciones

Sin embargo subyace en las preocupaciones actuales por sus derivaciones: ¿Qué pasará con la quita de subsidios y las tarifas de los servicios públicos? ¿Qué sucederá con la inflación? ¿Y las paritarias? ¿Cómo afectarán la sequía y la crisis mundial? Son las preguntas que hoy están en discusión no solo en los círculos de economistas y políticos, también en los lugares de trabajo, en reuniones familiares o de amigos.

A estas inquietudes generales se han agregado en estos días algunas más concretas derivadas de decisiones políticas: como el exabrupto del tarifazo en los Subterráneos de Buenos Aires; el aumento del cargo por importación de gas; o la anunciada y postergada suba de tarifas en trenes y colectivos.

El decreto que refinancia la deuda de las provincias con el Estado Nacional, incluye una cláusula que supedita esta negociación, tanto a nivel provincial como municipal, al envío de datos sobre la plantilla del personal y la masa salarial respectiva. Por decreto del 30 de diciembre pasado el gobierno nacional reajustó al alza el gasto público del ejercicio 2011. Inesperadamente uno de sus artículos incluye la revisión de los adicionales que perciben unos 300.000 empleados públicos, conviene señalar que en algunos casos estos pagos extras llegan a superar el 30 por ciento del salario de bolsillo de esos trabajadores. Por si fuera poco el "run run" de un tope del 18 al 20 por ciento a las paritarias nunca fue desmentido. La reducción de gastos en algunas provincias sureñas y en municipios del Conurbano bonaerense completan el cuadro.

Así el primer impacto de la "sintonía fina" recaería mayoritariamente sobre las capas medias-medias, empleados públicos, trabajadores convencionados y usuarios en general.

Amenaza meteorológica

Por si fuera poco la sequía resultante del impacto regional del fenómeno climático de "La Niña" pareciera ser más fuerte y extendida de lo previsto y le añade mayor dramatismo a la cuestión. Afecta a la mayor parte del territorio nacional pero se ha ensañado con la zona núcleo, la región más productiva de la Pampa Húmeda. Las estimaciones arrojan datos de una pérdida superior al 50 por ciento en la cosecha de maíz y un retraso en el sembrado final de la soja -un 20 por ciento del total-. Parte de estas pérdidas parece que serán compensadas con mejoras en los precios internacionales, de hecho en los primeros días del año se aceleró el alza que ya venía desde mediados de diciembre. De todas maneras se verían resentidos el ingreso de dólares y los ingresos fiscales por retenciones. Claro que no dejan de ser cálculos especulativos, todo depende de que llueva de ahora en adelante en la cantidad suficiente. La estadística de los últimos años dice que es probable. Veremos.

Otro camino

Sea por impacto de la crisis mundial -estimaciones oficiales señalan que se hará sentir en el segundo semestre-, por complicaciones internas del modelo o por la baja de ingresos derivados de la seca en el agro el cuadro ya no es el mismo. Nadie habla de una recesión, tampoco lo hacen respecto de Brasil o China, pero sí de una caída en la actividad, tal vez a la mitad del crecimiento de 2011.

No se conoce qué puede estar haciendo en este sentido el sector privado -aunque hubo ya suspensiones, adelanto de vacaciones y caída de contratos, por ahora en baja escala- pero sí no hay dudas que el gobierno ha acelerado la implementación de la sintonía fina. Orientada a rebajar el gasto público, por ahora vía subsidios y masa salarial, buscando disponibilidad para sostener la demanda frente a la crisis.

Sin embargo el gobierno dispone de opciones para obtener otros resultados fiscales. No se trata solo de mejora la calidad del gasto y hacerlo más eficiente. También es necesario y más justo operar sobre los ingresos. No alcanza con aplicar mayores aranceles a bienes suntuarios hay condiciones más que propicias para elevar al Congreso Nacional un proyecto de reforma tributaria progresiva, que haga que paguen los que más tienen, que reduzca el IVA a los artículos de primera necesidad y eleve los mínimos imponibles para que los trabajadores no carguen con esa aberración tributaria que considera ganancia al salario. También reponer los aportes patronales jubilatorios eliminados por el entonces ministro Domingo Cavallo, con lo que la Anses dispondría de fondos para una mejora efectiva de las jubilaciones mínimas. Para eso están las holgadas mayorías parlamentarias.

Invertir la carga

Este es emprender otro camino que no sea el trillado de reducir ingresos de los trabajadores estatales, de descargar parte del gasto sobre los usuarios de las clases populares o de poner techo a las paritarias, como si el salario fuera el causante de la inflación. Este sendero siempre tiene un límite y al final se cae nuevamente en el endeudamiento

Es el momento de invertir la carga del esfuerzo, la relación de fuerzas políticas y el 54 por ciento de apoyo en las últimas elecciones lo habilitan. Sino tarde o temprano los trabajadores y los sectores populares pasaran a cobrar el apoyo electoral, que no ha sido un cheque en blanco.

Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI-Economistas de Izquierda.

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