viernes, 16 de marzo de 2012

Dos muy hollywoodescos crímenes de la vida real

Adán Salgado Andrade (especial para ARGENPRESS.info)

Vivimos una época en que tanto bombardeo mediático, hecho por parte de distintas, masivas formas de difusión, cada vez en mayor número y de tendencia creciente, va influyendo los comportamientos sociales. Así, se ha vuelto muy común, por ejemplo, el repetir un gastado chiste televisivo, comentar hasta el cansancio sobre tal encuentro deportivo, copiar lo más posible el look del o la artista de moda, ser fan de una estrella al seguirlo en su Facebook o Twitter, estar al pendiente del nuevo estreno de la cinta de tal o cual saga (por ejemplo, de Crepúsculo o Harry Potter), tratar de ser como un superhéroe (entre los niños y adolescentes este es un muy común comportamiento), y cuestiones por el estilo.

Esto no es nuevo, por supuesto, ya que nace cuando la mediatización se hace cada vez más intensa y extensa. Muy probablemente la masificación de ciertos patrones de conducta y comportamiento sociales comienzan con la invención de la Radio, seguida de la Televisión, justo con la cual, la manipulación y enajenación que hoy vivimos tomaron su actual forma. Ninguna invención previa ha influido tanto como la televisión para, digamos, estandarizar tanto a una buena proporción de la población, así como a sus respectivos comportamientos sociales. Y en buena medida, aún lo sigue haciendo, a pesar de los nuevos medios de difusión, como las así llamadas redes sociales, las que ya también están contribuyendo con su dosis de normalización y estandarización de los millones de personas que se sirven de ellas para “comunicarse” entre sí, cosa que la mayoría de las veces, más bien, lleva a un aislacionismo de dichos redesocialeros, muchos de los cuales van perdiendo su capacidad para relacionarse con alguien de verdad, cara a cara (ver en este mismo blog mi artículo: “Las banales, adictivas y riesgosas redes sociales”).

Y por supuesto que para que medios como la televisión o el cine sean lo más efectivos que se pueda, los contenidos son igualmente importantes. Así, la cinematografía estadounidense, con el paso del tiempo, ha ido imponiendo estándares que tienden a copiarse por la industria cinematográfica mundial, además de los efectos sociales que dichos estándares han ocasionado, como señalé antes. Claro que también tienen que ver en esos anómalos comportamientos, los efectos especiales cinematográficos que Hollywood ha ido mejorando tanto con el tiempo, que han ido convirtiendo lo irreal en una asombrosa realidad que, sobre todo las mentes infantiles, las más influenciables, desearían a toda costa poseer. Porque ¿cuántos niños desearían tener los poderes mágicos de Harry Potter o las habilidades del temible pirata Jack Sparrow o los arácnidos poderes de Spider Man? (ver en este mismo blog mi artículo “El efectismo cinematográfico, la manera de llenar las butacas”, en donde analizo cómo las cintas Hollywood, han hecho hincapié en tontas historias, las que se enriquecen, digamos, gracias a los efectos cinematográficos, cada vez más desarrollados).

Pero no sólo niños, sino que los modelos sociales elaborados por Hollywood, incluso, han servido de inspiración hasta a grupos criminales. Por ejemplo, la cinta “El padrino” fue inspiradora fuente para Paul Gotti, uno de los últimos gánsteres contemporáneos. Sus biógrafos afirman que Gotti empleaba aquella película para “enseñar y entrenar” a sus mafiosos con tal que supieran cómo debía de ser un “buen, refinado gánster”. Aunque el desenlace de su vida no fue tan glamuroso, pues Gotti murió en una prisión de Illinois, en el 2002, por complicaciones de cáncer de garganta.

Y así, muchas cintas de acción, sobre todo de peligrosos criminales, han sido fuente de inspiración para que se den los llamados copy cats, delincuentes que tratan de seguir las técnicas empleadas de tal o cual famoso robo cinematográfico, por muy absurdo que en la realidad parezca (y que, al final, ha sido la causa de que el plan llevado a cabo haya finalmente fallado, pues le realidad no es como se plantea en el mundo Hollywood). Y me parece que justo es en Estados Unidos, la meca hollywoodense, en donde un buen número de ciudadanos pretende encarnarse como algún personaje cinematográfico.

Una vez comentado lo anterior, voy a exponer dos ejemplos de crímenes de la vida real que, ustedes verán, parecen extraídos más de una cinta de acción, que de casos verdaderos. El primero de ellos, tiene que ver con un hombre que, de repente, se convirtió en agente especial, en busca de defraudadores financieros.

Hay que señalar, también, que Estados Unidos es uno de los países en que la especulación financiera es una suerte de deporte nacional, pues todo mundo quisiera hacerse rico de la noche a la mañana invirtiendo sus ahorros y pequeñas fortunas en esquemas financieros que les permitan tener altas utilidades, mucho más en estos tiempos de hecatombe económica (Ver en este mismo blog mi artículo “Oportunista capitalismo salvaje o de cómo enriquecerse con guerras, desastres y enfermedades”). Por eso mismo, pueden caer en esquemas en los que sus creadores lo único que buscan es su provecho personal, no el de los incautos que ingenuamente les entregan su dinero con la esperanza de verlo multiplicado en pocas semanas. Y, en el primer ejemplo, la estafa fue la razón que detonó un hollywoodesco y, a la vez, curioso crimen.

David Sanders, por azares del destino, de repente se vio envuelto en una situación así. Sanders era vicepresidente de una compañía que se dedica a vender fibra óptica y cable de cobre. Hace unos años enviudó. Cathy, su esposa, murió víctima de cáncer cervical lo cual lo dejó bastante afectado, además de que quedó al cuidado de sus tres hijos, una niña de once años, un pequeño de siete y un bebé de casi dos años. A Sanders no le iba mal en su empleo, ganando unos cuarenta mil dólares al mes. En su juventud, tomó un curso sobre seguridad en el Instituto de Seguridad Avanzada, ubicado en Sacramento, California. Allí le enseñaron a usar armas, bastones, así como gas lacrimógeno. Al terminar el curso, fue distinguido como “Agente de Protección Ejecutiva”. Le fue otorgada una placa que contenía ese pomposo título, del cual, Sanders estaba bastante orgulloso. Incluso, por un tiempo, se dedicó a trabajar como guardaespaldas, mientras, por otro lado, se iniciaba en la industria del cableado. Luego, se casó, se hizo vicepresidente y la vida, digamos, que le era bella, ganando bien, teniendo su buena casa, su abnegada esposa, estrenando auto cada año… en fin, viviendo al clásico American way of life.

Pero las cosas cambiaron cuando falleció su mujer, pues se sintió triste, vulnerable, pensando que después de todo, la vida no era ya tan bella.

Sin embargo, su triste existir pareció recobrar la luz perdida cuando Will Sassman, el corredor financiero que le había manejado bastante bien, con buenos rendimientos, el dinero del seguro que cobró por la muerte de Cathy, le habló un día de diciembre del 2008 para pedirle su ayuda, dado que como sabía que Sanders se había dedicado alguna vez a prestar seguridad como guardaespaldas, pensaba que podría auxiliarlo en un grave problema que implicaba nada menos que un fraude financiero (lo que dije antes, estos crímenes fiscales se han vuelto muy comunes en ese materialista país). Sassman tenía en su oficina a varias personas que habían sido defraudadas no por él, sino por otro hombre al que Sassman le había confiado la totalidad de los fondos y ahorros de dichas personas. El hombre en cuestión se llamaba Anthony Vassallo, un joven de 26 años que había alardeado de ser todo un experto financiero y que si Sassman le entregaba todo el dinero de sus clientes, le podría garantizar rendimientos del triple o cuádruple en pocas semanas. Y, claro, la ambición se apoderó de Sassman y sus representados y… pues le entraron, con un capital total de 40 millones de dólares.

Pero, como suele suceder con esos absurdos esquemas de superenriquecimiento repentino y rápido, todo fue un engaño… o, más bien, a Vassallo las cosas no le salieron como había prometido y había huido con todo… o lo que había quedado. Como ya también comenté arriba, el que Sassman haya acudido a Sanders para ayudarlo a sus representados y a él, se asemejaría a un plot cinematográfico, pues, en todo, caso, Sassman debió de acudir a la policía o al IRS (la dependencia estadounidense recaudadora de los impuestos), la cual incluso cuenta con agentes especiales para esos casos de fraude. Al mismo Sanders le pareció rara la petición. Sí, porque es el clásico planteamiento de buscar a un justiciero que se encargue de los malos de la cinta, en este caso, Vassallo. Y como Sanders se había dedicado a eso, a proporcionar seguridad, pues parecía el personaje idóneo para la tarea.

Y así fue. Sanders, muy probablemente influenciado por héroes cinematográficos como Punisher o Mad Max, de repente sintió que sí, que él era una especie de elegido para atrapar al miserable ladrón y devolver a los defraudados inversionistas hasta el último dólar que hubieran perdido. Además, tenía en su favor su imponente físico, al menos por su estatura, 1.88 metros, y el ser fornido, pesando 110 kg, lo que podía intimidar a cualquiera (pero, en el fondo, Sanders era un “bombón”, como se expresan de él sus amigos y conocidos, que, incluso, era muy agradable en su trato. Eso también le ayudó, a la hora de recibir la sentencia del estupefacto juez que se encargó de su caso).

Y lo que sigue, en verdad, es como de película, ya que Sanders se armó de un equipo de hombres y de mujeres, con los que montó escenas que incluso eran hasta ensayadas con guiones escritos, con tal de darles más realismo.

Él y sus compañeros se hacían pasar por agentes especiales del gobierno, encargados de recolectar el dinero que defraudadores hubieran esquilmado. Para que se den una idea de los extremos (¡cinematográficos!) a los que llegó, Sanders les compró a todos uniformes negros, muy parecidos a los usados por los equipos policiacos antimotines conocidos como SWAT, chalecos antibalas, botas, lentes obscuros y, por supuesto, armas, las que, incluso, tenían permiso para portarse. Por si fuera poco, el remedo de agente especial, alquiló un par de camionetas negras, blindadas, Cadillac Escalade, así, como las que manejan los agentes especiales cinematográficos (en cualquier cinta que muestre agentes gubernamentales especiales verán que ese tipo de vehículos, los denominados SUV’s, son los de rigor).

Sí, realmente Sanders se apoderó de su papel como el recuperador de las fortunas perdidas.

Tuvieron su equipo y él suerte de principiantes, pues Vassallo - a quien uno de los defraudados inversionistas de Sassman había logrado capturar - les contó de un tipo que recién había invertido $1.2 millones de dólares en su fracasado esquema para que aquél, Vassallo, los especulara y que dado que nadie debía de merecer “trato especial”, pues era justo tomar su dinero para recuperar algo y regresárselo a los defraudados inversionistas. Así fue. Urata era el tipo al que se refería Vassallo, un hombre alto, calvo, intimidatorio, pero que al enfrentar al corpulento Sanders, mejor decidió negociar, y aunque no cedió todo su dinero, acordó entregarles 600 mil dólares.

Sanders se sintió todo un héroe y así siguió, seguramente creyéndose un Punisher. Luego, Vassallo les contó a los agentes especiales de otro corredor con el que había también invertido 850 mil dólares, un tal Buckhannon, el cual igualmente resultó intimidado por esos hombres “armados hasta los dientes”, que, en efecto, con sus uniformes, realmente parecían un equipo especial del gobierno. No sólo les entregó el dinero en el acto, sino que hasta les pidió que trabajaran para él, también para recuperar fallidas inversiones con otros estafadores, como Vassallo (el mismo Buckhannon, luego se supo, había cometido igualmente fraudes financieros).

Y así siguieron los “casos especiales” en los que Sanders-Punisher siguió luchando por los derechos de defraudados inversionistas los que, incluso, le escribían conmovedoras cartas diciéndole que “mi vida se me fue con el dinero que me estafaron. Por favor, señor Sanders, devuélvame esa vida, atrape a los ladrones y que me regresen los ahorros de toda mi vida”. La explicación que dio Sanders al juez y en las entrevistas que concedió a la prensa, fue que de alguna manera él se apoderaba del dolor de las víctimas (lo comparaba con su propio dolor, de cuando murió su esposa) y por eso no dudaba en personificarse como un duro agente especial, con tal de recuperar el dinero.

Sin embargo, en cierto momento, nuestro Punisher, se convirtió más bien en el despistado Super Agente 86, ya que comenzó a cometer una serie de errores, como en la que fuera su, digamos, última misión, en la cual, los inculpados, otro par de fraudulentos corredores de bolsa, no se la creyeron y de inmediato llamaron a sus abogados y al FBI. Por ejemplo, Sanders, en esa ocasión, hasta a una supermodelo reclutó, la que debía de hacer el papel de amante del tipo que supuestamente era dueño del dinero defraudado, pero en la parte en que, simplemente ella debía de exclamar “¡Ni saben con el dinero de quién se están metiendo!”, se le olvidó entrar, pues estaba muy entretenida mandando un mensaje de texto desde su celular. Tampoco los otros temibles agentes reaccionaron adecuadamente, una vez que la supermodelo “olvidó” su sencillo diálogo. Por esa razón, como dije, los intimidados no se tragaron la torpe escena.

Así, cuando a Sanders, reales agentes del FBI le pidieron que se presentara ante ellos para cuestionarlo sobre sus ilegales acciones, aquél se sorprendió de que, en lugar de entablar un diálogo con él, como así pensaba, de inmediato lo amagaron, lo esposaron, le leyeron sus “derechos” y lo llevaron a la cárcel, en donde los cargos fueron los de suplantación de funciones oficiales, al hacerse pasar por agente especial, y extorsión. “¡Estoy aquí para ayudarles!”, gritó, mientras lo amagaban (vean que la pistolización en Estados Unidos es tan normal, que por eso, por cargar armas, no tuvo Sanders cargos). Hasta unos bocadillos llevaba, pues ingenuamente Sanders creía que iba a ser una plática, así, de camaradas.

Sin embargo, como ya antes señalé, el juez que revisó su caso, Jim Morales, realmente no sabía si Sanders era un héroe o un simple delincuente, pues en realidad no había extorsionado a nadie, sino sólo había tratado de recuperar el dinero perdido de defraudados inversionistas. Además, Sanders había costeado con su propio dinero todas las operaciones. Por tanto, así, como de final feliz cinematográfico, Sanders sólo fue sentenciado a pagar una multa de insignificantes cien dólares y dos años de libertad condicional, de los cuales tendría que pasar 180 días de arresto domiciliario. Seguramente el juez determinó que Sanders era un simple hombre, que de repente se quiso sentir héroe, así, como los íconos manejados por Hollywood.

Si el caso referido concluyó bien, ahora les expondré otro que resulta mucho más extraño y, ese sí, no tuvo un final digamos que feliz.

Este comienza con un hombre, Brian Wells, de 46 años, que un 28 de agosto del 2003 entró a una oficina del banco PNC, en Erie, Pensilvania, con una bomba asegurada a su cuello, mediante una especie como de esposas grandes, advirtiendo que si no le daban $250,000 dólares, el artefacto explotaría. Aunque sucedió hace casi nueve años, el problema es que ese caso ha sido tan intrincado que apenas hace poco, en el 2010, supuestamente se “resolvió”, aunque no del todo, pues en realidad, la versión que narro a continuación es puesta en duda por Jim Fisher, criminólogo retirado del FBI, como más adelante señalo.

Wells fue directo a uno de los empleados del banco, un cajero, y le expuso la demanda y la amenaza de que la bomba estallaría si no le entregaban el dinero exigido, así que era mejor que se diera prisa. Sin embargo, el empleado le dijo que no tenían esa cantidad disponible y que sólo en la bóveda habría tanto dinero, pero que no había manera de abrirla. Wells, desesperado, le exigió que le diera lo que tuvieran y sólo le reunieron $8702 dólares. Con esa muy reducida cantidad, Wells salió, aparentando calma, subió a su auto y huyó.

Sin embargo, 15 minutos más tarde, fue alcanzado por la policía, junto a su auto, que había estacionado cerca de un bote de basura en donde se suponía que estarían las instrucciones que Wells seguiría para entregar el dinero y, finalmente, así lo esperaba él, conseguir la combinación de la cerradura electrónica que abriría el seguro de la bomba. Sin embargo, Wells fue de inmediato sometido por los policías, los que lo esposaron a la espalda. Wells les refirió que, horas antes, un grupo de hombres vestidos de negro y encapuchados, lo habían sometido, le habían colocado la bomba en el cuello, lo habían obligado a que asaltara el banco y le aseguraron que si seguía todas las instrucciones al pie de la letra, en unas horas más, hallaría la clave para deshacerse de la bomba y sería libre. Pero Wells no dejó de advertirles que la bomba estallaría si no seguía al pie de la letra las instrucciones, que era cierto, que no mentía. Lo dejaron esposado, tirado boca abajo, en lo que llegaba el equipo antibombas. Por desgracia para Wells, de repente, comenzó a escucharse un zumbido, que cada vez pulsaba más frecuentemente, hasta que en cierto momento, el artefacto explosivo, en efecto, ¡estalló!, dejando muerto a Wells, con un agujero a la altura de su tórax. El equipo antibombas llegó 25 minutos más tarde.

Los investigadores, muerto el principal implicado en el robo, y no viendo otra cosa más que hacer, pensaron que siguiendo las instrucciones que tenía anotadas en un papel, hallarían al o a los responsables del crimen. Sin embargo, cuando llegaron a un lugar del bosque en donde supuestamente Wells recibiría el resto de la información que debía de seguir, no hallaron nada. Pensaron que probablemente, quien fuera que hubiera ideado el plan, se habría dado cuenta de que habían atrapado a Wells y había huido.

Al comenzar a atar cabos, indagaron que Wells, unas horas antes de ir al banco, había recibido un encargo de la pizzería en donde trabajaba como repartidor, de llevar un pedido de pizzas a un lugar que resultó ser una torre de transmisión de una estación de TV. Pero nada más hallaron que les diera alguna pista de quién o quiénes habían planeado tan deleznable crimen, sobre todo porque, pensaban en ese momento, habían de alguna forma secuestrado a Wells, un inocente, leal empleado de una pizzería, que por más de diez años no había faltado, ni sus jefes habían tenido queja alguna de su trabajo.

Pero, como dije antes, resultó el asunto más complejo de lo que parecía. Poco menos de un mes después de la muerte de Wells, el 20 de septiembre, los investigadores recibieron una llamada de un tal Bill Rothstein, un solitario hombre de 59 años que vivía cerca de la torre de transmisión de TV. El hombre les dijo que había en su congelador el cadáver de un hombre, un tal Jim Roden, que una ex novia de Rothstein, Marjorie Diehl-Armstrong, había asesinado, supuestamente por una disputa de dinero, pero que le había pedido como muy especial favor que él lo guardara. También le había pedido la mujer que se deshiciera del arma homicida, lo cual Rothstein, declaró, había hecho lo mejor posible, fundiendo el arma y tirando los restos en varios lugares. E igualmente le había rogado aquélla que se deshiciera del cadáver, moliéndolo y luego enterrándolo. Como eso, hacer pulpa al cadáver, era demasiado para Rothstein, decidió dar aviso a la policía, temeroso, les dijo, de lo que pudiera hacer su ex novia, incluso inculparlo de la muerte de Roden. Los investigadores revisaron el congelador de Rothstein, hallando, en efecto, el cadáver de Roden, pero además también encontraron una curiosa nota, escrita a mano, que decía “Esto no tiene que ver nada con el caso Wells”, o sea, con el hombre que había muerto por la bomba asegurada a su cuello. Al siguiente día, Diehl-Armstrong fue detenida y condenada a 20 años, acusada de haber asesinado a Roden.

Pero la nota que hallaron los investigadores fue una complicación adicional al caso aún sin resolver de Wells, ya que parecía extraño que hubiera aparecido aparentemente sin relación alguna con el caso del cadáver en el congelador.

Sin embargo, varios meses después de esa cuestión, en enero del 2005, Diehl-Armstrong, la ex de Rothstein, supuestamente la asesina de Roden, el hombre en el congelador, habló con un fiscal, diciéndole que si la cambiaban de prisión, les diría todo lo que sabía sobre el incidente del hombre con la bomba al cuello. Diehl-Armstrong, de 56 años en ese entonces, era una mujer con bastantes problemas mentales. Aunque sus conocidos la recordaban como una persona muy brillante en sus años de escuela, casi una enciclopedia, luego se volvió una persona muy agria y violenta. Había asesinado a uno de sus novios en 1984, cuando tenía ella 35 años, supuestamente en defensa propia, asestándole seis tiros. Sin embargo, porque, aseguró, sólo se había defendido, fue absuelta. Luego, cuatro años después, en 1988, cuando ya estaba casada con un tal Robert Armstrong, un día éste llegó al hospital muriéndose a causa de un supuesto derrame cerebral, que, al revisarlo, los doctores notaron que había sufrido un fuerte golpe. Pero en ese caso, tampoco Diehl-Armstrong fue inculpada. Así que, como se ve, era bastante sospechosa, dado su pasado violento y poseedora de una mente brillante, de que fuera la autora intelectual del complot del hombre con la bomba al cuello. Sin embargo, sucedió otra cosa que contribuyó a agravar aún más el caso. Rothstein, el ex de Diehl-Armstrong, había muerto de linfoma en el 2004. Fue algo muy lamentable para Diehl-Armstrong, pues en sus declaraciones aseguró que justamente Rothstein había planeado todo. Que, entre otras cosas, era un tipo muy hábil para fabricar objetos diversos y complicados de diversas partes, como la bomba que había estado sujeta al cuello de Wells. Y, por si no bastaran ya tantas complicaciones, aseguró que Wells no era una víctima, sino que también era parte del plan de Rothstein. Ella sí sabía de dicho plan, incluso declaró que le había facilitado a Rothstein los cronómetros para que equipara la bomba, pero nada más. Y, sobre todo, aseguró que su ex había realmente asesinado a Roden, y que lo había hecho como una forma de despistar a la policía en sus investigaciones.

Pero hubo otros testimonios, como el de Kenneth Barnes, un ex adicto, ex vendedor de droga y viejo amigo de Diehl-Armstrong, quien aseguraba que sabía exactamente lo que había sucedido. En sus declaraciones, afirmó que la autora intelectual de lo sucedido era Diehl-Armstrong, que ella lo había planeado todo, nadie más, y que incluso Wells se había prestado al plan porque tenía una novia, una prostituta, que le exigía mucha droga, a cambio de concederle sus favores sexuales y que como Wells estaba ya muy endrogado con los vendedores de droga, pues necesitaba dinero. Barnes además agregó a sus declaraciones que Diehl-Armstrong había planeado el asalto del banco porque necesitaba dinero para pagarle a algún asesino a sueldo, con tal de deshacerse ella de su padre, quien, según la mujer, estaba dilapidando su fortuna, de la cual ella era heredera directa y para evitar que la siguiera malgastando, requería que alguien lo matara (¡miren nada más hasta qué nivel de falta de valores hemos llegado, pues independientemente de si eso era o no cierto, el caso es que hasta entre “familiares”, como hermanos, primos, hijos… son muy frecuentes los asesinatos por meras cuestiones de dinero!)

Sin embargo, cuando se confrontaron sus declaraciones con las de Diehl-Armstrong, ésta perdió varias veces la compostura, diciendo que todas eran mentiras, que Barnes había recibido dinero de Rothstein para declarar toda esa sarta de falsedades para inculparla. Aun así, al final se le declaró culpable y cumple actualmente una sentencia carcelaria (les urgía, además, al juez y a los fiscales, llegar a un veredicto, pues a Diehl-Armstrong se le diagnosticó cáncer mamario en el 2010, y se le dieron de tres a siete años de vida). El que también se encuentra purgando una condena es Barnes, quien, aseguró Diehl-Armstrong, igualmente había participado en el plot.

Y esa fue la historia oficial. Pero, como señalé al principio de la narración, el ex investigador del FBI Jim Fisher, no está de acuerdo con esa versión y sostiene la teoría de que todo fue obra del ya desaparecido Rothstein, quien planeó todo tan sólo como una forma de satisfacción, así, como un juego para retar a la policía y los investigadores, realizar una especie de crimen perfecto, muy al estilo Hollywood, tal cual plantean algunas cintas, como Saw o Swordfish, en la que los villanos se salen con la suya y nadie logra descubrir su plan. Conjetura Fisher que Rothstein, en efecto, era un tipo muy listo e ingenioso, capaz de diseñar sofisticados mecanismos de partes diversas, como la bomba de collar que portaba Wells, además de que sí debe de haber asesinado a Roden, para así inculpar a Diehl-Armstrong, quien de seguro conocía todo el plan, con tal de evitar que la mujer lo denunciara antes de tiempo. Y muy probablemente logró que Diehl-Armstrong se adjudicara ella el plan y lo revelara a Barnes, con tal de que ella se sintiera también importante, sobre todo, dada la condición de incapacidad mental que muchos psiquiatras le achacaban (en una ocasión, al realizar un cateo en su casa por un incidente anterior al señalado, se le hallaron 200 kilos de mantequilla y más de 350 kilos de queso, todos echados a perder, desparramados por toda su casa, llena de trastes sucios por doquier)

Muy probablemente Rothstein estaría enfermo cuando lo planeó todo o quizá su muerte agregó un tono más de enigma al caso, pero, de cualquier forma, el señor ganó, afirma Fisher, “pues el hijo de perra se llevó su secreto a la tumba y no habrá nunca modo de saber la verdad”.

Como ven, en efecto, en la vida real, la influencia Hollywood se vuelve muy presente en infinidad de delitos, y los que he expuesto son sólo dos (ya ha habido, por ejemplo, crímenes provocados por suplantación de personalidad en las así llamadas redes sociales, que también rayan en lo hollywoodesco. Ver en este mismo blog mi artículo “Las banales, adictivas y riesgosas redes sociales”).

Así que cabría preguntarse ¿cuántos delitos más surgirán, inspirados por esa cinematográfica, deleznable influencia?.

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De la “revolución” permitida a la revolución realizable

Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)

Releyendo “Hacia el poder revolucionario”, libro que empezara a escribir Fabricio Ojeda en el frente guerrillero que comandaba en 1966, en las montañas de Portuguesa, es inevitable hacer algunas comparaciones respecto al momento actual en que las condiciones objetivas y subjetivas en nuestro América apuntan al desarrollo de un proceso revolucionario bajo las banderas socialistas y la época en que se quiso impulsar uno similar, siguiendo el ejemplo de Cuba, impulsado por la lucha armada.

Enfocado en la realidad de la Venezuela de entonces, pero extensible a toda nuestra América, el periodista convertido en jefe guerrillero apunta que "estamos en presencia de una jornada histórica que compromete a todos los venezolanos patriotas. Es la independencia y no un interés subalterno lo que está en juego; es la liberación nacional que reclama al pueblo, en toda su unidad patriótica, civil y militar, grandes y duros sacrificios, en momentos que las condiciones nacionales e internacionales son factores a su favor y contrarios al imperialismo. La hora de la revolución ha sonado en todos los relojes. Ninguna fuerza será capaz de contener nuestro proceso histórico. Existen condiciones objetivas elementales que impulsan, por sí mismas, el cambio revolucionario”. Esta convicción revolucionaria le hizo cuestionar lo que vendría a denominar la “revolución permitida”, aquella que no arriesga nada y no genera transformación alguna, radical o significativa, del orden capitalista imperante, así se vista de subversiva y pretenda ser socialista. Según tal percepción, algunos “revolucionarios” preferirían no enfrentar ni cuestionar la hegemonía imperial de Estados Unidos, contentándose con sólo ocupar cargos de gobierno, dejando intacta la estructura del Estado vigente. Frente a ello hay que oponer la revolución realizable en correspondencia con los anhelos de emancipación social, política, cultural y económica de nuestros pueblos.

“Los ideólogos reaccionarios -señala Fabricio- no descansan un instante en su tarea de acorralar el pensamiento dentro de rígidos esquemas, donde la vigencia del Estado, con todos sus instrumentos jurídicos y sus aparatos de coerción, juega un papel determinante. Crea un mundo artificial de libertad. Las ideas progresistas tienen un cauce propio por el cual pueden deslizarse sin tropiezo. Sólo en esta forma: conservando el cauce señalado, se puede ser revolucionario; es decir, revolucionario a la manera de la reacción; revolucionario que acepta las reglas establecidas, el límite impuesto”. Este tipo de “revolución permitida” (tarde o temprano) causa el mismo estado de descontento, frustración e impotencia de los sectores populares que el causado por el sistema democrático representativo, aún más que éste, al manipularse el discurso revolucionario en función de intereses grupales, particulares o de Estado que contradicen de manera inequívoca la esencia del socialismo revolucionario.

De ahí que, a manera de conclusión, sin dejar de interesarnos por el contenido general de su obra escrita, podamos afirmar junto con Fabricio Ojeda que “abandonar el campo reformista y tomar el revolucionario significa decidirse a luchar sin temor alguno, tener seguridad de la victoria y desafiar, cual David, al gigantesco poderío reaccionario, como lo han hecho todos verdaderos revolucionarios de la historia, incluso los revolucionarios burgueses. En esta conversión juega importante papel la mentalidad de Poder, ya que la conquista de él, es la finalidad de todo movimiento político. Las clases hoy reaccionarias, que ayer fueron revolucionarias, son lo que son y fueron lo que fueron, precisamente por su mentalidad de Poder. La tuvieron para conquistarlo a través de la guerra (en Venezuela contra el coloniaje español) y la tienen para tratar de conservarlo, también a través de la guerra”. Dotados de esta mentalidad, los revolucionarios no podrían sucumbir a los sobornos de quienes -estando en el poder- son los menos interesados en abrir espacios para la participación y el protagonismo de los sectores populares, pero ello requiere (elemento quizás de mayor importancia) estar dotados de madurez política y fortaleza ideológica para no permitir desviación alguna de la revolución realizable que el pueblo ansía, lo cual exige un compromiso revolucionario permanente, capaz de generar las condiciones necesarias para su avance y consolidación, a pesar de las adversidades.

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Estados Unidos: ¿Renacimiento nuclear?

Alberto Ampuero (especial para ARGENPRESS.info)

A un año del tsunami que causó el desastre nuclear de Fukushima desencadenando la peor crisis nuclear que ha sufrido el mundo desde Chernóbil, en 1986; hoy constatamos que no todo el mundo ha extraído alguna enseñanza de Fukushima. Lo peor es que la alarma generada por el accidente nipón no haya frenado completamente la expansión o renacimiento de la industria atómica de algunos países.

Estados Unidos, por ejemplo, se apresta a introducir la energía nuclear en la opinión pública por la fuerza, a pesar de los inmensos riesgos económicos y ambientales que implica.

El gobierno autorizó el pasado 9 de febrero, por primera vez en más de treinta años, la construcción de sus dos primeros reactores en la central nuclear Vogtle en Waynesboro, Georgia.

En su vista a las obras, el secretario de Energía de Estados Unidos, Steven Chu, declaró: "La energía nuclear juega un papel importante en la cesta energética de Estados Unidos. Con más de 100 reactores nucleares en operación, la energía nuclear produce un 20% de la electricidad del país (...) El papel de la energía nuclear con fines pacíficos crece en el mundo al afrontar el cambio climático y la creciente demanda de energía".

La energía nuclear en Estados Unidos recibió un golpe de gracia con la fusión parcial del núcleo del reactor de la central de Three Mile Island en Pensilvania en 1979, que causó que los costes de construcción de las centrales se disparase y se paralizasen los proyectos abiertos para construir nuevas centrales.

En su campaña presidencial de 2008 Barack Obama prometió que la energía nuclear seguiría siendo parte de la “combinación energética” de Estados Unidos. Amy Goodman señaló que su principal asesor, David Axelrod, había sido consultor de la empresa energética de Illinois ComEd, empresa subsidiaria de Exelon, una de las principales generadoras de energía nuclear. El ex jefe de Gabinete de Obama, Rahm Emanuel, desempeñó un papel fundamental en la creación de Exelon. En los últimos cuatro años, los ejecutivos y empleados de Exelon aportaron más de 244.000 dólares a la campaña de Obama, sin contar aportes más pequeños a Comités de acción política (PAC, por sus siglas en inglés) o aportes directos de la empresa a los nuevos y cuestionados “súper PAC”.

Mientras muchos lamentan que Obama haya roto promesas importantes de su campaña (como cerrar Guantánamo o no aceptar dinero de los súper PAC), el Presidente está cumpliendo la promesa de promover la energía nuclear, afirmó Goodman

Por este motivo varios grupos presentaron una demanda contra la Comisión Reguladora de Energía Nuclear el mes pasado. La Comisión otorgó la aprobación a la empresa Southern Company para la construcción de los nuevos reactores en la planta de Vogtle a pesar de que el presidente de ese organismo, Gregory Jaczko, votó en contra. Jaczko se opuso al otorgamiento de la licencia por falta de garantías para aplicar las recomendaciones realizadas tras el desastre en Japón.

"No puedo apoyar otorgar esta autorización como si Fukushima no hubiese ocurrido jamás", se defendió.

Al margen de los factores de seguridad y de opinión pública, hay aspectos económicos que también hay que examinar partiendo de una cuestión fundamental: cuánto dinero hace falta y quién lo pondría.
Se sabe que en los países que habían apostado hasta la fecha por la energía nuclear la decisión había sido financiada, de un modo u otro, por el Estado, ya que los inversores privados simplemente no quieren tocar el tema nuclear
En Estados Unidos pasa lo mismo. Stephen Smith, director ejecutivo de la Alianza del Sur para la Energía Limpia, explicó que “La energía nuclear no sería viable si no fuera por todas las subvenciones y el financiamiento que tiene y el gobierno federal desempeña un papel fundamental en ello”

Los dos reactores que la empresa Southern Company van a construir son del modelo Toshiba AP1000 y tienen un coste estimado de 14,000 millones de dólares. Le han pedido garantías de préstamo al gobierno para que apoye su proyecto
La Admnistración Obama ha defendido la energía nuclear y ha apoyado este proyecto con 8,300 millones de dólares en garantías de préstamo a la empresa Southern Company, la mayor productora de energía del sureste del país, para la construcción de los reactores en la central nuclear Vogtle.. ..¡y no han revelado las condiciones de esa garantía de préstamo!. Aunque habrá que decir con honradez que el dinero saldría de los impuestos, es decir, de todos los ciudadanos.
Eso no es todo. Los dos reactores nucleares que construye Estados Unidos y los dos que está a punto de aprobar irán a Estados del sur del país con un mercado regulado. Es decir, que la Westinghouse Eléctrica (propiedad de la multinacional japonesa Toshiba) que los opera, tiene garantizada la retribución de cada kilovatio hora que produzca

Mercado puro para los beneficios y mucha ayuda pública para la inversión: ésta es la ecuación.

Alberto Ampuero es periodista de Riverside, California.

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Las claves del descontento social en Argentina

Pablo Gramajo - Pedro Herrera - Andrés Figueroa Cornejo (especial para ARGENPRESS.info)
Las medidas antipopulares impuestas desde el gobierno nacional hasta las provincias en un territorio federado y de contrastes asombrosos, manifiestan la receta ‘para crisis mundiales en países dependientes’, donde los que mandan súperviven de sus rentas a cuenta del empeoramiento de la vida del pueblo trabajador. El capitalismo narco-financiero realmente existente de una Argentina golpeada por los efectos de su condición primario-extractiva, una inflación estelar, déficit fiscal, deuda pública y externa que urge dólares a como dé lugar y la corrupción, edifican su malestar social. La distancia entre los relatos interesados de las distintas facciones partidistas, tanto en el Ejecutivo como en la oposición, y la vida real del pueblo argentino ameritan una biblia de contradicciones salvajes. Queda como deuda y entrega capitulada.

El 14 de marzo, en la Ciudad de Buenos Aires, se realizaron dos movilizaciones que signan y resumen parte sustantiva de los dolores sociales de Argentina. Los docentes, estudiantes, madres y apoderados, y universitarios impugnaron al gobierno metropolitano del empresario y ultraliberal, Mauricio Macri (uno de los pre candidatos a las elecciones presidenciales de 2015) por el cierre arbitrario de, hasta ahora, 221 cursos en establecimientos de la educación pública. En Buenos Aires, poco más de la mitad de la educación escolar es privada (es decir, tiene objetivos gananciales particulares) y el 49 % es pública.
También, el mismo día, los asalariados agrupados en la Central de Trabajadores de Argentina (CTA) efectuaron una marcha masiva debido a la precarización del trabajo y de la vida en todos sus ámbitos. El pueblo organizado anuncia desde abajo el retorno de sus fueros.
Los sujetos sociales de la educación cuestionan la gobernabilidad
Entrevistada por Mariane Pécora, la destacada especialista en educación del país, Susana Vior -Profesora de Política Educacional en el Departamento de Educación y directora de la maestría en Política y Gestión de la Educación en la Universidad Nacional de Luján, y autora de numerosos trabajos al respecto-, señala que hoy “la escuela perdió su capacidad integradora de grupos sociales diferentes. Históricamente, la escuela atemperaba las diferencias sociales porque a la misma escuela iba el hijo del médico, del obrero o del comerciante. Y eso generaba no sólo vínculos personales muy fuertes; también permitía la experiencia de descubrir qué tenemos en común como seres humanos los integrantes de una sociedad. La escuela ha perdido todo eso. Creo que los sectores que detentan el poder han perdido de vista el papel fundamental de la escuela como instrumento de integración social”, y añade Vior acusando la miopía de la casta política tradicional que “sin integración social no hay gobernabilidad posible. Porque quieras o no, más temprano o más tarde, los conflictos sociales surgen. Y surgen con las características de enfrentamientos muy tremendos.”
Por su parte, Santiago, delegado sindical de los educadores de la Ciudad porteña dirigida por el millonario, representante de los intereses de la minoría gran propietaria y cabal fundamentalista neoliberal, informa que “su proyecto es dejar a la escuela pública sólo para los sectores más marginales y empobrecidos de la población, y a los docentes, trabajando en condiciones salariales, laborales y de infraestructura patéticas. Lo que hace Macri es fortalecer cada vez más la enseñanza privada. Sólo en la Ciudad de Buenos Aires, la educación particular tiene un subsidio de $ 1600 millones de pesos (US$ 367 millones de dólares). Estos son los lineamientos del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que han acatado no sólo los gobiernos de la Ciudad, sino que las provincias y la administración central de la casa Rosada. El gobierno nacional sigue sosteniendo un Estado sin escuelas. No financia a las escuelas, ni paga salarios. Si se hiciera cargo del mantenimiento de las escuelas, sus aspectos materiales estarían mucho mejor. La provincialización de la educación se basó en medidas antisociales que no se retrotrajeron jamás, bajo ninguna gobierno hasta ahora.”
Mariana Scayola, maestra de 3ER grado de una escuela de primaria del barrio Almagro dice que en su establecimiento “quieren cerrar dos grados completos. Eso significa que hay que armar cursos de 30 o más alumnos. Pedagógicamente, el fenómeno lesiona la atención personalizada a los niños. Y se trata de chicos y chicas que demandan una atención más concentrada y laboriosa. El gobierno ordenó que un curso con más de 15 estudiantes debe, obligatoriamente, fundirse con otro. Macri mandata el mínimo de alumnos por aula, pero no el máximo. Habrá 140 docentes despedidos en la Capital, por el momento.
-¿Cuál es la diferencia con la privada?
“En la escuela pública, los chicos no son clientes, no está el dinero de por medio. En las escuelas privadas, hay cursos de 40 alumnos porque eso suma más cantidad de mensualidades para el propietario del colegio. No les importa si el niño aprende o no. En la escuela pública no tenemos ese problema, obviamente. Lo único que nos interesa es que los chicos aprendan. Yo he trabajado en escuelas privadas y ahí hay que hacer ‘cosas para mostrarle’ a las madres, padres y apoderados con el fin de retener la matrícula. Incluso mentir sobre la situación de sus hijos. En las escuelas privadas el director más parece un gerente comercial que un conductor pedagógico.”
Desde el Sindicato de la Ciudad allegado al gobierno deCFK, Matías Woiciechowski, dirigente de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), que junto a otros representantes de esa organización magisterial hacen guardia en una carpa frente a la jefatura de gobierno de la Ciudad “exigiendo a Mauricio Macri que no cierre ningún grado más. Ello redunda en chicos sin escuela y docentes sin trabajo. La escuela pública es inclusiva, no cobra derecho de admisión. La privada diferencia por el monto de la cuota que cobra, por alguna confesión religiosa, etc. La gente se pone la camiseta de la escuela pública.”
Manuel Gutiérrez, dirigente del la organización de docentes más independiente del Estado, el gobierno y el empresariado, la Asociación de Educadores de Enseñanza Media y Superior (Ademys), pero que también integra en sus filas a las maestras y maestros de primaria, dice que el cierre de 221 cursos “tiene como fin desmantelar la escuela pública a favor del mercado y los privados. Pero es preciso, por el contrario y objetivamente, abrir escuelas. La escuela privada está limitada por cuestiones económicas, y es excluyente desde el punto de vista religioso. Sólo la escuela pública garantiza la pluralidad, la amplitud de criterio para una formación democrática. Y la excelencia académica sólo puede entregarla la educación pública. No por nada, los países desarrollados del mundo cuentan con un sistema de educación pública nacional, laica, gratuita y universal. La enseñanza pública es la base para la construcción de una sociedad igualitaria y libre.”
María Laura Frecha, es también representante de Ademys (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=139594).
-¿Por qué una madre, un apoderado, debería optar por la educación pública en vez de la privada?
“Porque la pública es de mejor calidad. No sólo las niñas, niños y jóvenes tienen acceso a mayor cultura, al contacto con otros saberes. El egresado cuenta con un pensamiento reflexivo y no dogmático de la realidad. Es y será un mejor trabajador, un mejor ciudadano, con más oportunidades de elegir y desarrollarse. En cambio, la educación privada siempre tiene un sesgo ideológico estrecho, lo que limita sus posibilidades en la vida.”
-Pero la educación es un tema país, y aquí en la marcha sólo se observan actores del mundo escolar, docentes, apoderados, alumnos, universitarios…
“El Estado tiene que responsabilizarse de la enseñanza para su mejoramiento material y de infraestructura. Entonces la lucha por su defensa debe involucrar al conjunto de la sociedad. La enseñanza pública no está al servicio de intereses particulares, como la privada. Está destinada a la formación integral de futuros hombres y mujeres cuyos conocimientos son útiles al desarrollo y prosperidad general del país. Sin un sistema nacional y público de enseñanza, no hay porvenir para la Argentina que todos soñamos.”
Sólo en la escuela 2 del Distrito 7º, Francisco Herrera, ya han cerrado 11 cursos, es decir, la mitad del establecimiento.
El ajuste, la megaminería, la Ley Antiterrorista
El 14 de marzo, la Central de Trabajadores de Argentina convocó a marchar masivamente por la Av. 9 de julio y Corrientes hacia el Ministerio de Trabajo, en repudio a los ajustes económicos que vienen ejecutando Gobierno Nacional y por la derogación urgente de la ley antiterrorista.
Miriam Liempe, mapuche, del área de Relaciones con las Comunidades de la CTA notifica que “como pueblo originario estamos participando, porque lo que ocurre en este territorio nos pasa a todos. Hoy estamos marchando para que el ajuste no lo pague el pueblo, ni los más marginados, y para que se derogue la ley antiterrorista”.
-¿Qué impacto tiene la sanciona de la ley antiterrorista, en relación a la lucha de los movimientos?
“Para los pueblos originarios la represión se agudizado. Antes de que aquí se implementara la ley antiterrorista, para entenderla mejor, mirábamos a Chile, como al pueblo mapuche se le perseguía brutalmente. Pero nunca imaginamos su aprobación en Argentina, ya que hay un gobierno que luce en el concierto internacional la bandera de derechos humanos. Existe una contradicción entre lo que dice y lo que hace. Con el agravante que no se visibiliza en los medios.”
Pablo de Micheli, Secretario General de la CTA añade que “hay un desafío de construir un paro nacional, con una movilización a Plaza de Mayo en compañía protagónica de todas las fuerzas del campo popular. Nuestro rol es defender con hechos la reivindicación de los trabajadores y trabajadoras del país”.
-¿Qué efectos comportaría la ley antiterrorista en relación a estas reivindicaciones?
“La ley antiterrorista sirve para controlar y perseguir la lucha social. Hemos salido a la calle y lo seguiremos haciendo hasta que se anule semejante atrocidad porque los únicos portadores de la violencia y de terrorismo son los que generaron esta ley y no los luchadores y el pueblo argentino.”
Finalmente, Anabel Melnik, de la Coordinación de Asambleas del pueblo expresa que la marcha “es por la injusticia de lo que se paga a las cooperativas, el ajuste, lo que está pasando con los trabajadores, por todo lo que se viene este año, por las paritarias que se cierran, la inflación, los colegios que se cierran, por la minería a cielo abierto, crimen de lesa humanidad. Es la única herramienta de lucha que tenemos, ya que el gobierno ha empezado un combate contra nuestro pueblo”.
La trampa y la voluntad
Arnaldo Ernesto del sindicato de Agentes de Propaganda Médica (APM) que trabajan en laboratorios farmacéuticos, comunica que “estamos en plan de lucha para conseguir el 82% móvil. Las empresas farmacéuticas siguen ganando millones y millones de dólares sin hacer participar a la gente de sus ganancias pero si de sus pérdidas”.
El sindicalista añade que “somos más 6 mil trabajadores en todo el país. Nuestra demanda es una paritaria libre (negociación colectiva) sin piso ni techo para poder llevar nuestro salario al lugar donde deben estar, Los empresarios nacionales e internacionales deben dejar de extorsionar a los trabajadores con políticas de aprietes y reivindicar nuestro trabajo”
Ricardo Peidro: Secretario adjunto de la CTA dice que “no queremos topes en las paritarias como los quieren las patronales. Luchamos para que se derogue el impuesto a las ganancias. El salario no es ganancia. Ese impuesto es totalmente regresivo”.
El dirigente nacional apunta que “respecto de las asignaciones familiares, queremos unificarlas especialmente por hijos. Hay una diversidad muy grande y compañeros que perciben poco más de de 5 mil pesos de salario (US$ 1140 dólares mensuales) que no cobran esas asignaciones familiares”.
A su vez plantea que en los programas de inserción laboral como el “Plan Argentina Trabaja”, “puedan discutir paritarias, y no solamente aumento salarial sino también que se discutan condiciones de trabajo, seguridad social, obra social.”
Laura Albornoz trabaja en ese plan gubernamental. Ahí realiza labores de limpieza y dice que “pedimos aumento en la cooperativa. Estamos recibiendo 1200 pesos al mes (US$ 275 dólares). Pero ese sueldo sólo alcanza para comprar un kilo de carne por día, ¿y las demás cosas? Queremos un salario que nos alcance para vivir.”
Respecto de los planes de inserción laboral en los municipios donde se han implementado, se ha utilizado a la gente como rompehuelgas. Luis Gómez es empleado de la municipalidad de Quilmes, trabaja en el área de alumbrado público y asegura que “en los municipios ocurre que no se equipara la justicia social entre los trabajadores. Están los que entran por afinidad política y los que vienen trabajando de planta desde hace mucho tiempo en los municipios. Ellos están con un sueldo bastante ‘groso’, mientras que los empleados municipales estamos con un sueldo básico para abajo. Y como ellos entran con una cantidad de gente bastante grande y los contratan, entonces nos dividen. En cuanto a las cooperativas vienen a cumplir una labor de rompehuelgas porque al no comprender el trabajo que realizan a través de ellas, obedecen al mandato del puntero político que los convoca sin saber cuáles son los derechos y obligaciones que se tiene. Están sometidos a hacer trabajos allá o acá sin saber si tienen obra social o no.”
Cuando desean canalizar su reclamo mediante una huelga “ellos salen con la gente contratada por los partidos de arriba. Esos trabajadores, como no tienen interés de hablar de paritarias, salen igual a trabajar por la necesidad que hay. Está organizada la política de esa manera en casi todo el cono urbano”, aclara Gómez.
Consultado sobre el ambiente laboral en ese escenario, Luis Gómez expresa que “cuesta mucho mantenerse en ese clima. Tiene que haber mucha lucha, concientizando a los compañeros de reclamar lo que es justo, de lo que corresponde”.

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Argentina: Socialistas, esquizofrénicas y Tartufos

Andrés Sarlengo (CONTRAPUNTOS, especial para ARGENPRESS.info)

El crimen educativo no detiene su marcha. Hay pistas y pruebas de semejante ignominia por donde se las busque. Es cuestión de empezar a denunciar a los/as rufianes que en nombre del progreso nos van convirtiendo cada día más en objetos intercambiables para sus intereses. Los siguientes apartados aspiran a que reconozcamos cómo los “asesinos” de lo público y solidario traman nuestro destino.

Y se dicen socialistas…

“Saber cuánto gana una familia es generalmente saberlo todo. Y deberían convencerse de esto con preferencia los legisladores, cuya función lejos de ser retórica debería fundamentarse en la estadística, única forma de ser eficaz”, escribió la militante socialista Carolina Muzilli (1). La autora de “Por la riqueza física y mental del Pueblo” falleció a los 28 años en Bialet Massé a causa de tuberculosis el 23 de marzo de 1917.

Me pregunto si la Ministra de Educación santafesina Leticia Mengarelli recordará a la “joven” luchadora por la dignidad humana. Pareciera que no…

“Un maestro de grado recibirá entre 4.000 y 5.443 pesos a partir de marzo, según la antigüedad”, afirma una noticia de la web www.santafe.gov.ar.

“Saber cuánto gana una familia es generalmente saberlo todo”, exclamaba Muzilli.

Y en el sur de Santa Fe una familia tipo necesita 6.376,96 pesos mensuales para “sus gastos de consumo del hogar (2)”; casi 1.000 pesos màs que el salario recibido por una docente a punto de jubilarse (3).

Números injustos –en efecto- para quienes leemos en ellos la diferencia entre la democracia y la plutocracia.

El Gobernador Bonfatti gana 20.000 pesos mensuales (4); casi igual a un gerente comercial de algunas de las màs grandes corporaciones del país (5). Corporaciones que desde Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba exportaron el 68, 7 % de lo vendido al exterior en el 2011: 84.268,9 millones de dólares (6). Asimismo, cabe subrayar que el 60 % de lo exportado se concentra en 30 compañías (7).

Números injustos…

Pero a Bonfatti y Mengarelli solamente se les ocurre descontar los días de huelga docentes.

Carolina Muzilli pareciera señalarles desde el fondo de sus convicciones: “No ha sido, pues, la felicidad del pueblo la preocupación de nuestra política (1)”.

Y se dicen socialistas…

Y se dicen progresistas…

El pasado viernes 2 de marzo el ex Gobernador de Santa Fe Hermes Binner participó del cierre de la conferencia “Progreso latinoamericano, prosperidad y cohesión social” realizado en Madrid. Allí, junto a Enrique Iglesias (Ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo-BID), sostuvo que es necesario “un gran acuerdo entre el Estado, el mercado y la sociedad civil acerca de qué Estado queremos y como se financia. Para nosotros, los progresistas, no hay democracia sin impuestos, y deben ser progresivos: el que màs gana más debe pagar (8)”.

Singular definición la del dirigente “socialista y popular”… ya que por estos pagos su sucesor Antonio Bonfatti amenaza con descontar los días de huelgas a los docentes santafesinos mientras las transnacionales continúan acumulando dinero sin detenimiento.

El 25 de febrero de 2011 La Capital aseveró: “El (entonces) Gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, pidió hoy “desmitificar” acerca de la toxicidad del glifosato, y dijo que utilizado correctamente “es un producto que puede convivir perfectamente con el uso racional y la protección de la salud (9)”.

Sr. Binner: sucede que desde 1996/7 a la actualidad el empleo de glifosato ha pasado de 28 millones de litros a más de 180 millones en la Argentina (10).

Como reflexiona Carlos Solero: “La amenaza del gobierno provincial de Santa Fe de descontar a los maestros y profesores la paga por los días de huelga debería generar inquietud en toda la población y principalmente en la clase trabajadora. Un gobierno que se autoproclama socialista y progresista aplicando métodos propios de conservadores y neoliberales es algo más que una contradicción ideológica (…) Ahora bien, no es tan riguroso el gobierno provincial a la hora de exigir a los empresarios agropecuarios e industriales que no continúen envenenando el medio ambiente, fumigando las poblaciones con sustancias letales generadoras de cáncer o contaminando los cursos de agua y las napas freáticas (…) Rigor con los trabajadores de la educación, manga ancha con los empresarios (11)”.

¿Democracias e impuestos progresivos o soja, glifosato, exportadoras multimillonarias y disciplinamiento a los laborantes?

A los “socialistas y populares” y a los K les cabe la categórica sentencia de Alfredo Grande: “En estos tiempos, el progresismo es apenas el chador con el que se cubren el rostro capitalista los que se quejan del capitalismo, pero nunca se decidirán a combatirlo. Los males del capitalismo, desde el saqueo de los recursos naturales, hasta la perversa distribución de la pobreza, se piensan disimular, apenas, con mejor capitalismo (12)”.

Es hora que la ética triunfe sobre la propaganda y los “bellos” discursos de los administradores de la plutocracia.

Panorama I

El periodista Carlos Del Frade le respondió a Contrapuntos: “Está bien que se dediquen a la educación, que hablen de educación está bueno. Pero lo que hay que decir es que en los dos principales aglomerados (Santa Fe-Santo Tomé y Gran Rosario) ocho de cada 10 chicos de los sectores populares no terminan la secundaria (datos del IPEC del 2011). Y hoy con respecto a la secundaria después del censo 2010 vuelve a demostrarse que el 50% de la población adulta en el país no terminó la escuela media. Y esto pasa en Argentina que alguna vez fue proa del pensamiento educativo en el mundo y América Latina. Por eso Tinelli fue el programa más visto en los 90 y sigue siéndolo ahora. Nos educan para ser imbéciles (13)”.

Esquizofrenias

Silvina Gvirtz, Directora General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires, insiste: “Los docentes deben reconocer en el marco de la paritaria, los esfuerzos que realiza el gobierno nacional y la provincia para mejorar la educación (14)”.

Leticia Mengarelli, Ministra de Educación de Santa Fe, informaba el lunes 12 de marzo: “Hoy tenemos reunión de gabinete y analizaremos medidas para garantizar el derecho a la educación (15)”. La decisión adoptada ese día fue descontar los días de huelga docente “ya que es un servicio que no se prestó (15)”.

Mi duda es cómo interpretar el “deben reconocer” de Gvirtz o la “medida” de Mengarelli para “garantizar el derecho (¿o servicio que no se prestó?) a la educación”… Al parecer la pedagogía estatal autoritaria une a socialistas y justicialistas.

Cuando la gobernabilidad sufre turbulencias vale todo para la plutocracia.

Darío Balvidares viene bien con sus reflexiones: “En el sentido de esquizofrenia que usa Frederick Jameson cuando habla de los procesos de la posmodernidad podemos ver por un lado como se proponen 180 días de clases y por el otro como se hacen negocios con los fines de semanas largos (con el turismo). Esto es un proceso esquizofrénico (…) En realidad, quieren que los pibes estén en las escuelas y no tengan ningún tipo de vida más que adentro de la burbuja escolar, sin vida social, el barrio ha terminado (16)”.

Cuando la gobernabilidad sufre contratiempos la “esquizofrenia” se hace más evidente.

Los males que Gvirtz y Mengarelli padecen son propios de la caracterología opresora. Formadas en el conductismo de sus mandantes creen que todo se soluciona así. Habrá que enseñarles –entonces- quienes protagonizamos la historia y quienes se venden por dinero psicotizante.

Panorama II

La docente universitaria Elvira Scalona (UNR) cuando le preguntamos qué consecuencias traerá el nuevo diseño curricular (Área Ciencias Sociales) en la formación de los estudiantes santafesinos del nivel medio nos respondió: “Yo creo que influirá de una manera muy negativa, porque una de las consecuencias es que no se le permite al adolescente dialogar con la historia. Uno para construir el conocimiento histórico tiene que ser partícipe, poder debatir y con este diseño curricular al contrario de lo que proponen es una vuelta al positivismo. Al profesor no le va quedar otro remedio que hacer una línea histórica, anotar 2 o 3 hechos y pasar al siguiente. Todo se va a convertir en un relato vacío de contenido. Lo màs importante me parece es que esta pérdida del dialogo que uno tiene con el pasado impide comprender la realidad que vive. No es lo mismo vivir el presente sabiendo que la realidad es producto de un pasado, que vivir sin cuestionarse nada. Además, va a traer un vaciamiento de la memoria histórica, por ejemplo la última dictadura (17)”.

Socialistas sin historia y descontando días de huelgas a docentes ya es el colmo…

Quizás Scalona tenga razón cuando ironizó: “Con el descuento de los días de paro, Bonfatti y Mengarelli quieren mostrarles a los que votaron a Del Sel que ellos también son de derecha como el PRO (18)”.

Tartufos y Tartufas

Las declaraciones de Cristina Fernàndez, el Ministro Sileoni y la decisión de Antonio Bonfatti y Leticia Mengarelli comprueban la importancia de la historia.

En su libro “La novela educativa o el relato de la alienación” Darío Balvidares rescata la novela filosófica “Peregrinación de Luz del Día” de Juan B. Alberdi. El docente de escuelas medias de la Ciudad “Autónoma” de Buenos Aires nos respondió en La democracia entre preguntas: “La secuencia que cito en La novela educativa... es parte del diálogo entre Luz del Día (la verdad) y el célebre personaje de Moliere, Tartufo (la mentira).

La historia narra la peregrinación de Luz del Día desde la corrupción europea a América, pero cuando llega a estas tierras también la recibe Tartufo, que obviamente está en todas partes, y entonces le pregunta:

- ¿Pero Tartufo tiene escuela para niños?

- ¡No faltaría más sino que yo vendiera mi tiempo y mi paciencia por treinta pesos al mes, el salario del último sirviente! Yo me ocupo de la educación para lo que es exaltar y ponderar sus ventajas, porque eso produce buen efecto y da opinión. Yo me ocupo (...) de dirigir, de administrar, de gobernar la educación; pero no de darla, porque esto es oficio humilde, subalterno y, sobretodo, para darla es preciso haberla recibido. En una palabra, yo predico sobre educación y hago sermones (...), y esto me basta para ganar la confianza de los padres de familia y pasar por amigo del progreso, que es todo lo que yo quiero”.

Sabemos que el liberal Alberdi disputaba el campo intelectual con el liberal Sarmiento, y es muy probable que este pasaje paródico sea parte del juego de poder.

Pero lo que sí es anticipatorio es el ademán fundante de la mirada del poder sobre la educación como instrumento, podríamos arriesgar, de colonización cultural y no como herramienta liberadora (19)”.

Vio, Sra. Mengarelli que la Historia es fundamental para encontrarle sentido a nuestras vidas. El cinismo de exhibirse como progresista pero beneficiar a las minorías dominantes tiene siglos y diversas vertientes en estas tierras de Sudamérica.

Bullrich, Sileoni, Gvirtz, Mengarelli, Rasino, Puiggros: Tartufos y Tartufas...

El futuro

En definitiva: este texto es un ir y venir de datos, precisiones y testimonios acerca de la actual situación política y educativa de Santa Fe bajo un contexto nacional y planetario. No sólo hay crisis (aunque depende que comprendamos por ella) en Grecia y España. En México miles de docentes pelean contra la burocracia sindical y la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE); en Argentina si bien CTERA no acompaña van emergiendo rebeldías apostando por un sindicalismo docente distinto. Y es nuestra tarea dar cuenta de tales experiencias colectivas y cooperar con ellas.

Como sentencia el sociólogo Jorge Etchenique en ¿Quién paga las crisis del capitalismo? (20) “el futuro oscila entre la liberación de todo sometimiento y el espectro de un sometimiento mayor”.

De nosotros depende el color de los días por venir.

Notas:
1) Carolina Muzilli. José Armagno Cosentino. Centro de Editor de América Latina. 1984.
2) La inflación fue de 1,4 % en Rosario durante febrero, según el Cesyac. La Capital. 06-03-2012
3) Si es que se tienen en cuentan los datos del gobierno socialista.
4) Otra lección de los maestros. Carlos Solero.
5) El sueldo, el último tabú argentino. Fernando Massa. La Nación. 12-02-2012.
6) Santa Fe lideró la exportación de productos agroindustriales. La Capital. 22-02-2012
7) El 40 % de las exportaciones se concentra en 15 empresas. Oliver Galak. La Nación. 30-07-2011
8) Binner: “En el progresismo están las respuestas a los nuevos problemas”. La Capital. 02-03-2012
9) Binner pidió "desmitificar" sobre la toxicidad de las fumigaciones con glifosato. La Capital. 25-02-2011
10) Pueblos fumigados. Informe sobre la problemática del uso de plaguicidas en las principales provincias sojeras de la Argentina. GRR.
11) Castigo y “manga ancha”. Carlos Solero. 14-03-2012
12) Retroprogresismo. Alfredo Grande. 15-03-2011
13) Audio. 05-04-2011
14) Gvirtz: “Los docentes deben reconocer la inversión que este gobierno hace para mejorar la educación”. Tèlam. 28-02-2012
15) La ministra de Educación negó de plano una nueva oferta salarial para los docentes. La Capital. 12-03-2012
16) Audio de La deuda eterna. FM Flores 90.7. Capital Federal. 08-03-2012
17) Audio de Contrapuntos. 01-03-2012
18) Facebook. 13-03-2012
19) Libro de Andrés Sarlengo. Diciembre 2009.
20) Argenpress. 07-02-2012

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Aborto: Sexualidad mal parida

Alfredo Grande (APE)

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“No me importa que la mujer tenga su día. Lo que sí me importa es que tenga su vida”
(aforismo implicado)

“La Iglesia rechazó el fallo judicial que admite el aborto en caso de violación , dictado ayer por unanimidad por la Corte Suprema , en un pronunciamiento que generó fuerte repercusión en ámbitos políticos y sociales. La sentencia, anticipada ayer por LA NACION, exime de pena a una adolescente de 15 años que se sometió a un aborto luego de haber sido abusada por su padrastro en Chubut, y modifica así la jurisprudencia sobre este tema. "No existe motivo que justifique la eliminación de una vida inocente, ni siquiera en el caso lamentable y triste de una violación", dijo el arzobispo de Santa Fe y presidente del Episcopado, monseñor José María Arancedo, al mostrarse sorprendido por el fallo. Por su parte, el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, afirmó que el fallo "sólo interpreta el artículo 86, inciso 2, del Código Penal, vigente desde 1921". En virtud de la sentencia, la mujer que haya sido violada podrá solicitar el aborto, sin importar (La Nación on line 14/3/2012)”

Hace muchos años, demasiados, cuando no era tan joven como ahora, escribí una monografía para el curso en la Escuela de Salud Pública. El tema: “Embarazo y aborto en la adolescencia: una enfermedad de transmisión sexual”. Mas allá de recordar con ternura cómo a los 23 años ya tenía pasión por los títulos, no puedo olvidar que el docente me dijo: “mejor cambiá la palabra educación sexual por instrucción sexual. No quiero problemas” Yo tampoco los quería, así que la cambié, porque temprano aprendí que debemos perder el dedo para salvar la pierna. 40 años después, que no son nada multiplicado por dos, el tema vuelve a los titulares, como siempre de la peor manera. En la triste actualidad de nuestra cultura, los grandes temas se tratan desde sus manifestaciones más aberrantes. Por ejemplo, el sistema de transporte a partir de la masacre ferroviaria de Once. La seguridad en teatros y locales bailables a partir de la masacre de Cromagnon. Sientan jurisprudencia, porque la realidad cotidiana sigue de a pie. Y como es normativa de la cultura represora, unen lo que tiene que estar separado y separan lo que tiene que estar unido. La violación es un delito que puede estar agravado por el vínculo. Pero la defensa frente a un delito no puede en ningún caso ser considerada otro delito. La doctrina de la defensa propia es perfectamente adecuada para esta situación. El aborto no implica deseo de la mujer. Ninguna mujer se embaraza para abortar. Repito: ninguna. Por lo tanto la fecundación no deseada nada tiene que ver con una lógica maternal. Tampoco se trata de discutir cuando comienza la vida. Tema polémico pero siempre esgrimido por aquellos que confunden lo potencial con la realidad efectiva. La expresión máxima de este delirio es cuando el destructor de Río Tercero, hoy senador de la pobre Nación, decretó el “dia internacional del niño por nacer”. Algo así como que cada espermatozoide y óvulo tengan sus 24 horas de fama. Y en esto nada tiene que ver la fe ni las convicciones religiosas fundantes. Un aforismo implicado dice: “en verdad os digo que la fe es otro de los nombres del deseo”. No hay hijo sin deseo de hijo; no hay madre sin deseo de madre. En la violación esto queda en evidencia de una manera brutal. La Corte Suprema no puede convalidar la brutalidad, y más tarde que temprano -no olvidemos que no dio curso a la apelación de Romina Tejerina-, falla judicialmente. Veremos hasta dónde este fallo es un acierto. No lo es para el Ministro de Justicia, que dijo que el tema del aborto no está en la agenda del gobierno nacional. Será una agenda estéril, porque por cierto está en los úteros de las mujeres que son violadas en más de un sentido. Si pensamos la violación en una perspectiva amplificada, toda mujer que se embaraza sin desearlo es violada, justamente en lo más propio, su deseo. La sexualidad y el embarazo no son lógicas que van juntas. Los anticonceptivos separaron sexo y reproducción. Las técnicas de fertilidad asistida separaron reproducción y sexo. Por lo tanto, es imposible legislar ajustado a derecho y ajustado a deseo, si la sexualidad no ocupa el lugar fundante que le ha sido negado por las castas reaccionarias de la sociedad. La cultura represora odia la alegría, el placer, la creatividad. Odia todo aquello que le impide, o al menos le dificulta, someter, dominar, denigrar, esclavizar. La represión sexual es el fundante de toda represión posterior. En un trabajo señalo la continuidad entre “el abuso sexual del niño y el abuso político del adulto.”1 Por lo tanto, acotar el aborto a la violación es mantenerse en la concepción mas restringida, casi diría uterina, de la violación. Incluso lo violatorio queda en evidencia cuando deja su marca en la fecundación no deseada. Cuando no deja huella, la historia oficial es que la mujer siempre propicia por acción u omisión ser violada. Y esa violación es silenciada o incluso glorificada. No hace demasiado un clérigo dijo que las niñas y niños seducen a los adultos. La víctima, de acuerdo al evangelio según Boris Karloff, suplica al victimario su propia tortura. Ya no es el degradado hasta el hartazgo Síndrome de Estocolmo. Es el Síndrome de Esto es el Colmo, cuando al desamparo de la víctima, le sumamos el desamparo de culpabilizarla. Incluyendo su versión retroprogre: responsabilizarla. Aunque parezca increíble, esta culpa por desear la he observado en personas infectadas por el virus del sida, que hubieran preferido contagiarse de forma no sexual. Entonces el embarazo no deseado es la máquina de castigar preferida, la más barata, la más segura, la más permanente. Y además, la más miserable. La mujer vuelve su cuerpo contra sí misma y debe desandar en forma traumática aquello que nunca quiso transitar. Pensemos que hasta el parto convencional era sádico (¿era sádico?); ¿qué piedad puede haber de médicos y clérigos sobre el anti parto por excelencia, o sea el aborto? El fallo de la Corte Suprema es una confesión de parte. La violación legaliza el aborto, pero cuando hablemos de violaciones tenemos que pensarlas fuera del marco jurídico. Hay violaciones culturales, económicas, políticas, afectivas. La mujer violada / violentada tiene perforada su dignidad. Y solamente desde ese lugar puede en forma inercial aceptar continuar con un embarazo que jamás deseó empezar. No se desea al hijo al parirlo. Hay parto porque antes hubo deseo de hijo. Pero la cultura represora tiene como meta final expropiarnos de nuestros deseos. Así no es la vida. ¿Cómo hacer para romper tantos mandatos y descubrir todos nuestros deseos? Dos recetas: furia para defender nuestros deseos, pero no la furia que dure un solo día. Los deseos deben ser sostenidos por varias generaciones, hasta que se hacen realidad efectiva completa. Coraje para enfrentar al cruel que nos arranca el corazón sin el cual no vivimos, parafraseando a Jose Martí. El mismo coraje de las “Católicas por el derecho a decidir”. Furia y coraje para que la sexualidad no esté mal parida nunca más.

Nota:
1) Grande, Alfredo. SEXUALIDAD REPRESORA. Topía Editorial.

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Argentina, Mendoza: "Si la respuesta fuera la cárcel, hace dos siglos que no tendríamos inseguridad"

Romina Cucchi (MDZOL)

La autora de esta opinión es licenciada en ciencias políticas y se desempeña como docente en contextos de encierro. Una invitación a pensar en cómo las condiciones carcelarias reproducen la violencia e inseguridad extramuros.

El asesinato de Matías Quiroga en ocasión de un intento de robo a un camión blindado en la playa del Carrefour de Godoy Cruz vuelve a desatar reclamos y acciones en torno a la inseguridad. Hoy leí en Diario Los Andes una nota hecha al padre de Matías donde dice “Visiblemente dolido y enojado, cuestionó a los organismos de Derechos Humanos. "Estos culturosos, estudiosos y sapientes siempre los terminan justificando porque dicen 'el pobrecito estuvo mal alimentado, o porque su mamá era alcohólica'. No estoy a favor de los planes a largo plazo, el problema es qué hacemos con los que están matando ahora" Palabras quizás lógicas de quien acaba de perder a su hijo en un hecho de violencia. Una muerte injusta y muy dolorosa, para su padre y para toda la sociedad.

Me importa resaltar varias cuestiones y exponerlas ante quien tenga ganas de leer.

Por un lado, quizás es lógico que desde el dolor se sostengan reclamos como de cadena perpetua, mayor represión, penas más duras, etc. etc. Pero como sociedad y como Estado tenemos la obligación y la oportunidad de pensar estos hechos más allá del dolor. El dolor para los dolientes, las políticas públicas para el Estado, la reflexión y la participación para el conjunto de la sociedad.

Hay algo claro, si la respuesta a la inseguridad fuera la cárcel, más policías en la calle, penas cada vez más duras e incluso la pena de muerte, hace rato que hubiésemos solucionado estos conflictos. No solo porque tenemos cárcel desde hace más de dos siglos y fuerza policial desde hace un poco más, sino porque cada vez que ha sucedido un hecho lamentable y con la repercusión social y mediática como éste, se han endurecido las políticas de represión, y aún así, estos hechos siguen sucediendo.

La respuesta, por lo menos en el mediano y largo plazo, ha demostrado que no es la cárcel. Por lo menos ésta cárcel.

Soy docente en dos cárceles de Mendoza desde hace más de 3 años y estudio criminología desde hace 6, y tanto desde la experiencia como desde la reflexión e investigación académica puedo afirmar (como muchos otros lo han hecho y lo hacen, y muchos compartirán) que de las condiciones en las que se encuentran las cárceles y desde la misma lógica que les da surgimiento y las sostiene, no se puede sacar a la calle a una persona más íntegra, menos violenta ni con capacidad real de integrarse socialmente. Por lo menos a la mayoría de las personas que salen en libertad. La excepción es la integración y la no reincidencia. Y esto no es casual.

Las cárceles son espacios de violencia, de encierro, de vulneración de derechos, de indignidad. Cualquiera que haya entrado a una cárcel alguna vez, lo sabe. Lo saben los funcionarios, los familiares de los/as internos/as, los docentes, los penitenciarios, los periodistas y las personas privadas de libertad. Quizás deberíamos comenzar por reformar profundamente estos espacios de encierro para saber si la cárcel es o no la respuesta. Y aún así seguramente estaremos equivocados porque la cárcel encierra después del hecho, no lo previene. Por lo que debemos suponer que lo que genera violencia debe estar también fuera de las cárceles, en nuestra propia sociedad, en nuestras pautas de convivencia, en nuestras lógicas institucionales, económicas y políticas.

Aun así, y mientras no sepamos bien qué respuesta darle al delito (hace más de dos siglos que la respuesta es el encierro y la represión), es fundamental replantearnos por completo la forma que le hemos dado al encierro porque evidentemente no funciona.

En este punto, quizás quien habla desde el dolor nos dirá que “¿para qué invertir nuestro dinero público en quien nos daña, que mejor si los matamos y listo?”. Pero ya he dicho que no podemos como sociedad y como Estado pensar desde el dolor porque simplemente estaríamos institucionalizando la venganza y no hemos creado semejante aparato (llamado Estado) para simplemente legalizar el que unos maten a otros, sino para mejorar las condiciones de convivencia social, apuntar a disminuir las brechas y a favorecer la integración social, económica y política de todos y todas.

El encierro en condiciones de violencia y vulneración solamente genera más violencia, y de ahí surgen los espantosos datos de reincidencia. Pero hay un dato que quiero resaltar: ese índice baja hasta casi desaparecer en los casos de internos/as que en la cárcel han sido escolarizados. Así de simple, quien ha ido a la escuela en la cárcel, quien encontró un espacio de dignidad, de respeto, de proyección personal, tiende a no reincidir. Es decir, quien ha sido integrado, tratado con dignidad, sin violencia, quien ha logrado ver que tiene capacidades y que puede pensar en otros caminos para su vida en libertad, tiende a no reincidir...

Bien, pues entonces hay cosas por hacer dentro de las cárceles también. Lograr dar cumplimiento a las leyes que enmarcan al sistema penitenciario y al sistema educativo y extender la educación a todo aquel que quiera acceder a ella. Para eso necesitamos invertir. Y seguramente será una política de poco impacto mediático y social en el corto plazo pero, insisto, debemos pensar más allá del dolor y el odio.

Y hablo de educación por pensar en una estrategia de la que nadie duda. Como sociedad entendemos que la educación es el puntal de lanza para desarrollarnos integralmente como país y como sociedad. Pero las estrategias son muchas y ojo que no cuestan más dinero que llenar las calles de policías, de cámaras y construir tantas cárceles como nos sea posible. Simplemente se trata de repensar las políticas de seguridad. Una decisión política acompañada de una sociedad que también debe pensar más allá del dolor y medios de comunicación que deben escribir más allá de sensacionalismo.

Y aquí otro tema, los medios.

¿Por qué no le dan la misma difusión a la muerte injusta de un chico de 15 años en el barrio Lihué que murió el 9 de marzo mientras caminaba por la calle? ¿Porqué lo titulan como “jornada sangrienta” y no pasa de una pequeña nota en la sección policial?

Ninguna muerte injusta es más injusta que otras. Ningún ciudadano vale más que otro. Ninguna vida más que otra. Pero aún así parece que para los medios sí, sabiendo lo que generan con ello en la agenda pública. Si una muerte no tiene impacto mediático, tampoco social y menos político. Son fórmulas que también hemos sostenido durante varias décadas. Una muerte en silencio no saca cientos de policías a la calle y detiene a 80 personas en un megaoperativo de fin de semana. Una muerte en el Lihué no vende diarios, no moviliza todo un aparato de intereses y políticas de estado. No impacta. Porque el medio decide que no impacte. Porque es un pobre muerto.

Insisto, ninguna muerte vale más que otra. La de Matías es tan injusta como la de Facundo. Pero el medio y la sociedad deciden salir a marchar solo por una de ellas. ¿Por qué? ¿Qué nos pasa dentro de cada una de nuestras conciencias para que una muerte nos duela más que otra?... Al poco indagar en ello, bajaremos la mirada sin poder dar explicaciones ¿no?...No son políticamente correctas.

Por otra parte, no todos los delitos son iguales. En el caso específico del que me lleva a escribir esto estamos (a priori, no somos peritos ni jueces) suponiendo un nivel de organización que no tiene un robo callejero en la Peatonal. Y esto también debe ser objeto de la política pública. No todos los delitos revisten el mismo nivel de complejidad. Las cárceles no están llenas de aquellos líderes de organizaciones delictivas, de narcos, de jefes de redes de trata, de funcionarios condenados por corrupción. Básicamente están llenas de personas procesadas y condenadas por delitos contra la propiedad, mulas, perejiles, etc.

Y esto no es azaroso sino que la política pública ha estado enfocada en perseguir este tipo de delitos que, incluso, mas allá del daño real que generan en sus víctimas son menos dañinos en términos sociales y políticos que el delito organizado. Pero claro, el delito organizado es más complejo, más difícil de investigar, más relacionado al poder. Pero es el delito que siembra violencia e impunidad en la sociedad. El pibe que robó el auto de mi vecino desde su garage hace unos meses le hizo un daño real al pobre hombre, pero ese daño no guarda relación con el que genera quien maneja un ejército de mulas que juegan su vida cada vez que trafican solo para poder consumir. Ahora bien, el primero será perseguido por la policía y quizás puesto en la cárcel y al segundo nunca le sabremos siquiera el nombre y posiblemente lo veremos tomando una cerveza en la avenida Arístides Villanueva o vacacionando en la playa mientras sus hijos juegan con los nuestros.

Me refiero a que la política y la justicia no enfocan por igual en todos los delitos y casualmente invierten toda su infraestructura en cierta franja social. Por ello casi todas las personas que están en la cárcel son jóvenes, morochos y pobres. No quiere decir que el joven, morocho y pobre sea per sé un delincuente, sino que la política pública y la justicia han llevado adelante un proceso que ha seleccionado a los más vulnerables de la cadena y los ha metido presos.

Por último, me importa decir que mueren por año más mujeres en manos de sus parejas o ex parejas que personas en ocasión de robo. Y de todas las personas que mueren en conflictos interpersonales la mayoría lo hace porque hay un arma a disposición que se compra muy fácilmente en cualquier barrio. Aún así, no conozco a ningún vendedor de armas que esté preso. Y muy pocos casos de hombres que hayan matado a sus mujeres.

Para terminar, quiero decir que no intento más que reflexionar sobre lo que nos pasa y las reacciones que tenemos como sociedad. No intento invalidar el justo dolor por la muerte injusta del padre de Matías, pero invito a pensar que como sociedad y como Estado tenemos que ver más allá de la represión y la cárcel porque ambas cosas han demostrado su fracaso.

Pensar en apuntar a reformar la policía y los sistemas penitenciarios, a perseguir la corrupción y sancionar la violencia institucional que en ambos se da, a democratizarlos como espacios donde muchos ciudadanos trabajan, a mejorar la formación que tienen, a repensar la política pública en materia de seguridad mas allá de los medios y a invertir fuertemente en educación. La violencia no se soluciona con la violencia institucionalizada, sino con mayor equidad, menos exclusión y más educación. Pero son políticas a largo plazo y hay que jugarse social y políticamente por ellas si de verdad queremos justicia y seguridad.

Por las injustas muertes de los Matías y los Facundos, pidamos justicia, más no institucionalicemos el odio y la venganza, pues tendremos miles de Matías y Facundos más.

Romina Cucchi es licenciada en ciencia política y administración pública. Docente.

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El Ángel o la construcción del delincuente

Silvana Melo (APE)

La construcción de un delincuente es un trabajo fino, delineado con precisión por la maquinaria sistémica. Un niño incluido en la vastedad del descarte, desahuciado por el Estado desde su origen en el encierro de un asentamiento, en la cárcel eficaz de la villa de donde no se debe salir ni para ir a la escuela y menos para mezclarse con el adentro legitimado por las fronteras del camino de cintura y la gendarmería; un niño que nace y que crece, a duras penas, en los arrabales del deseo, suele empeñarse en nacer con genética criminal.

La trae -dicen los especialistas que sirven a las necesidades políticas de los mecánicos de la eliminación- en la propia piel gastada por la desnudez y el hambre. En la marca de origen. En la privación de todo aquello con que lo insultan las gigantografías y las imágenes de la felicidad global. En la pobreza que se les impone y después se les castiga. En la belleza que se les exhibe y luego se les aclara brutalmente que no es para ellos. En su propia felicidad imposible, transformada en bronca a medida que crece. Vuelta frustración. O decisión –tantas veces- de tomar por asalto aquella fiesta que se le negará siempre. Así matan o mueren, como suele ser la vida en la calle. La vida de los incluidos en el container que la eficaz CEAMSE del sistema suele llenar de niños para compactar.

La policía lo apodó el ángel. La policía –el brazo armado del mecanismo social purgante- hizo el trabajo sucio que las otras piezas del estado comenzaron con el cimiento del abandono. Lo fueron construyendo, le manejaron la rebeldía –cada niño que nace es la semilla para un cambio, es la esperanza de transformación, una pequeña revolución llorando a gritos- y lo vistieron de rencor.

Con 17 años de historia en las espaldas, el ángel está a punto de ser mayor y punible como los mayores y ya definitivamente destinable al infierno del Sistema Penitenciario, del que no se vuelve. Con la boca de las fieras abierta para desgarrarle la piel y las escasas certezas. Lo esperaron años. Lo guardaron en celdas ilegalmente, lo persiguieron, lo atosigaron, lo empujaron al robo y a la transgresión de los límites que impone la buena vecindad. El 3 de marzo un patrullero lo atropelló en Berisso. Dicen que manejaba una moto que había robado y que tenía un arma. Si es verdad o no –la fábula policial suele cargar con la culpa social de origen a un chivo expiatorio elegido y predestinado- ya es anecdótico. La única verdad –que suele ser la realidad- es que el pibe terminó con una pierna fracturada y enyesado hasta la cintura. Previa espera de tres horas en la calle, golpes y humillaciones. En el hospital San Martín de La Plata lo esposaron a la cama y lo incomunicaron. Inmovilizado por el yeso y el dolor pero encadenado, por las dudas. Es que él, como paradigma del peligro público, integra “el sector más amenazante de los excedentes de la población” (*)

La intervención de la APDH La Plata no logró abrir las esposas que ataban al ángel a su destino. Sólo la discusión intensa del Defensor del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, Julián Axat, tuvo la llave de esa mínima libertad en un destino con fractura expuesta.

El ángel fue Angel para la policía porque era un niño rubio y bello. No respondía al perfil estético criminal, lo que lo transformaba en más peligroso aún: un demonio disfrazado de querube, un falsario apropiador de los atributos de la buena gente. Peor que ninguno, demonio en bandeja para los Demonios. Fue justamente otra moto que quiso llevarse la que en 2009 lo hizo tapa de los diarios y bandera de la baja en la edad de imputabilidad. Siempre el sistema busca un ícono, saca un niño del container y lo exhibe en el patíbulo mediático para justificar la arremetida.

“Ya fue detenido 60 veces un chico de 14 años”, tituló Clarín el 7 de noviembre de 2009. Consumidor respetuoso e irrestricto de partes policiales, el diario aseguró que “tiene uno de los prontuarios más extensos de la capital bonaerense” y confió tranquilamente en la voz de La Policía, que le aseguró con indignación uniformada: “ya fue aprehendido 60 veces en poco más de un año”. Sólo Horacio Cecchi, desde Página 12, dobló el hierro del discurso enancado en las intenciones manoduristas del gobierno bonaerense: las 60 “causas delictivas” se reducían a sólo once denuncias ante la Justicia. Las fuentes policiales son el manantial donde abrevan los mediocres en el mejor de los casos. Y los engranajes mediáticos del sistema, en el peor. Es decir, en casi todos los casos.

La nota estigmatoria de la niñez en descarte necesitó su afirmación en otro pibe al que nombraron como Josecito. “Llegó a la detención número 40 de acuerdo con el recuento del personal de la comisaría primera de La Plata”. Josecito ni siquiera tenía edad. Sólo “integraba un grupo de chicos de la calle que robaba en Plaza San Martín”. El propio defensor Julián Axat presentó una denuncia contra la comisaría primera. La diferencia entre las fuentes policiales y los expedientes judiciales era rotunda y grosera: 40 a 3.

Las fuentes policiales, sin nombre ni sello institucional, susurran largas enumeraciones de apremios y persecuciones casi siempre por hostigamiento. Un pibe tomado por el cuello y tirado al calabozo por unas horas es una entrada ilegal a la comisaría. Sesenta veces es una construcción sistemática.

Lo peor es la eficacia. En algún momento lo logran. El pibe –el ángel, Josecito o el nombre con que le marquen la frente- se hará grande, con un pasado que sólo será sombra de su desamparo. Y un presente de rabia en descontrol. Las fuentes policiales se pondrán cara y gesto de nosotros lo advertimos, la opinión legitimada y coreuta pedirá castigo y él matará o morirá, según el casillero en que la rueda se detenga.

Entonces se habrá fracasado otra vez. Y al puzzle de la esperanza le faltará para siempre otra pieza irreemplazable.

*) Eduardo Galeano, La Escuela del Mundo al Revés.

Fuente imagen: APE

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