miércoles, 21 de marzo de 2012

El capitalismo por dentro (Parte II)

Alejandro Teitelbaum (especial para ARGENPRESS.info)

La explotación capitalista (II)

Pero, si, como explica Marx, la única fuente del valor de los bienes que se encuentran en el mercado es el trabajo humano ¿cómo se produce el beneficio capitalista y la acumulación creciente de enormes riquezas en pocas personas? Personas que, evidentemente, no han producido con su propio trabajo –sea manual o intelectual, en el supuesto de que trabajen- las enormes riquezas que poseen.

Para desarrollar este aspecto del análisis de Marx citaremos “in extenso” a John Eaton (Economía Política, un análisis marxista, Edición Amorrortu Buenos Aires, 1966, páginas 74 a 85). Escribe Eaton:

“Qué es el beneficio?

Los capitalistas utilizan muchos subterfugios para simular que los montos que reciben en concepto de beneficios no son elevados; pero los hechos indican que en realidad existe una enorme suma total percibida por la clase propietaria a titulo de renta, interés y beneficio…

…En la antigua sociedad esclavista, la fuente de donde surgía la riqueza del dueño de esclavos era manifiesta. Este poseía lo que el esclavo producía. De modo similar, la explotación feudal era franca y carecía de misterios; el siervo sabía, demasiado bien, para quién trabajaba y en qué medida lo hacía. Tanto el esclavo como el siervo podían ser legalmente obligados por sus amos a trabajar. Pero la explotación capitalista es diferente. No existe una legislación que obligue al obrero a trabajar para el capitalista. Ni las leyes ni las costumbres prescriben cuánto debe ganar el capitalista y cuánto el obrero. Para percibir la fuente del beneficio capitalista es necesario estudiar economía política. El obrero vende su fuerza de trabajo y el capitalista la compra. El obrero sigue siendo pobre y el capitalista se vuelve rico y poderoso. ¿Cuál es el secreto de la riqueza del capitalista y de la pobreza del obrero? ¿Qué es el beneficio y de dónde proviene?

El beneficio, fuerza motriz del capitalismo

El proceso de circulación del capital está representado por la fórmula D-M-D'. El capitalista comienza con una suma de dinero (D) que convierte en mercancías (M), maquinarias, materias primas y poder laboral; luego hace que el poder laboral trabaje con las materias primas y vende el producto por una cantidad mayor de dinero que, la que poseyó en un principio (D'). Esta cantidad adicional de dinero que consigue por medio de la venta del producto es su beneficio.

El objetivo persistente e incesante del capitalista es lograr beneficios cada vez mayores. A medida que se desarrolla el capitalismo, se desarrolla también el verdadero tipo de capitalista, el que con cabal determinación busca acumular más y más riqueza. No es la satisfacción de sus necesidades personales lo que lo impulsa a alcanzar este único propósito. Satisfacción que, por supuesto, tanto pueden depararle una gran fortuna como una fortuna inmensa, y que por ende tiene un límite-, sino una condición necesaria de sistema económico en sí, es decir, la competencia. La teoría económica que deje de lado esto y arguya que las actividades de los capitalistas tienen como única finalidad la satisfacción racional de deseos y gustos se hallará exenta de realismo. Las condiciones mismas de la producción y el intercambio capitalistas crean inevitablemente un insaciable apetito por mayor capital y, en consecuencia, por mayor beneficio. El hecho de no aprovechar una oportunidad de percibir un beneficio significa reducir la fuerza competitiva frente a otros capitales y constituye un paso hacia la eliminación en la carrera entre los capitales. El aprovechar repetidamente las oportunidades de incrementar los recursos del capital es la condición básica de supervivencia en el sistema de la competencia capitalista.

Escribió Marx: "La repetición o renovación del acto de vender a fin de comprar es obtenido dentro de límites por el mismo objetivo hacia el cual apunta, es decir, el consumo o la satisfacción de necesidades definidas, objetivo que yace totalmente fuera de la esfera de la circulación. Pero cuando se compra para vender, por el contrario, el proceso comienza y acaba con el mismo artículo, dinero, valor de cambio; y de este modo el movimiento se hace interminable (...) La circulación del capital, por lo tanto, no tiene límites. En carácter de representante consciente de este movimiento, el poseedor de dinero se torna capitalista, y es sólo en la medida en que la apropiación de cantidades cada vez mayores de riqueza abstracta se convierte en la única motivación de sus operaciones, que actúa como capitalista, es decir, como capitalista personificado y dotado de conciencia y voluntad. En consecuencia, nunca deben considerarse los valores de uso el objetivo real del capitalista, y lo mismo sucede con respecto al beneficio que proceda de cualquier transacción. Su único objetivo es el proceso inquieto e incesante que conduce al logro de beneficios" (Marx, El Capital, Libro I).

Como logró beneficios el capitalista mercantil

La forma más primitiva de capital -mucho antes del desenvolvimiento de la producción capitalista- fue el capital mercantil. En la época precapitalista el mercader obtenía beneficios en forma muy distinta de como los logra el capitalista moderno. Y esta diferencia es sumamente instructiva.

En la antigüedad y el medievo una importante clase de mercaderes vivía, por decir así, en las brechas o poros existentes entre comunidades que dependían en grado ínfimo del comercio, comunidades que en la mayoría de los casos su autoabastecían. Estos mercaderes combinaban las transacciones con la piratería y se enriquecían mediante el pillaje y la violencia. En su tráfico percibían beneficios al comprar cuando había abundancia y vender cuando había escasez; compraban barato y vendían caro. Los mercados que surtían estaban por lo general muy distantes entre sí y las condiciones que prevalecían en el mercado donde compraban no eran conocidas en el mercado donde vendían. Así los mercaderes se enriquecían a expensas de aquellos con quienes ejercían su comercio y se hallaban separados de las actividades productivas de las comunidades con las que efectuaban transacciones de compra y venta. No estaban asociados con la producción de los excedentes de que se apropiaban.

El beneficio en la sociedad capitalista moderna

En la sociedad capitalista moderna, por supuesto, ocurre que se perciben beneficios al comprar barato y vender caro, pero la clase capitalista como totalidad no obtiene sus ganancias de este modo.

En el capitalismo moderno el intercambio ya no constituye un vínculo incidental entre comunidades que generalmente se autoabastecen sino que la producción íntegra está destinada al intercambio; el intercambio aparece en todas partes. "La riqueza de aquellas sociedades en que prevalece el modo capitalista de producción se presenta como "una inmensa acumulación de mercancías", o sea, bienes producidos para su venta en el mercado. El grueso de las ventas se efectúa entre capitalistas; el capitalista cuyos obreros producen materias primas (tales como mineral de hierro) los vende a aquel cuyos obreros producen bienes semielaborados (tales como tubos de acero), quien a su vez los vende a otro capitalista cuyos obreros fabrican un producto terminado (por ejemplo, bicicletas),y que a su vez los vende a un mayorista, quien los vende a un minorista. Al mismo tiempo, existe toda una serie de transacciones con subcontratistas que surten los componentes (verbigracia, timbres o frenos), con proveedores de maquinarias, combustible, etc. Resulta bien evidente, por lo tanto, que, si se percibe un beneficio al comprar por debajo del valor y vender por encima de este, la ganancia de un capitalista representa la pérdida de otro, y la clase capitalista como totalidad no está en mejores condiciones. La clase capitalista como totalidad no puede ir más allá de sus fuerzas. Los grandes beneficios de los capitalistas … no pueden, por consiguiente, explicarse en esta forma.

Las transacciones que no se realizan entre un capitalista y otro pueden efectuarse en el comercio entre capitalistas y campesinos y otros productores no capitalistas. Como ejemplo podemos señalar el comercio entre los grandes monopolios europeos y norteamericanos y los productores coloniales o rurales de materias primas. Aquí las firmas poderosas utilizan su posición de dominio a fin de percibir beneficios extras para sí a expensas de los pequeños productores. Sin embargo, estos beneficios especiales logrados al margen de la sociedad capitalista no explican la fuente del beneficio como totalidad; explican meramente una parte de los beneficios de un grupo especial de capitalistas. Por lo general, se obtiene un beneficio extra de este género sólo cuando una firma en particular o un grupo de firmas que actúan en conjunto está en condiciones de evitar la competencia emanada de otros capitalistas que pudieran ofrecer mayor cantidad de dinero.

Las únicas transacciones restantes (dejando de lado el mercado de trabajo, del que nos ocuparemos más adelante) son las ventas a los consumidores finales. El grueso de los consumidores a quienes se venden los productos finales son los obreros. ¿Obedece la explotación de los obreros a que éstos deben comprar en términos más desventajosos? A veces sí, pero no es esta la causa principal de la explotación en la sociedad capitalista. Empero, esto ha sido en verdad utilizado como medio subsidiario para explotar y estafar a los obreros. ….Que la estafa en el mercado no constituye la base de la explotación capitalista es algo que evidencia el hecho de que la explotación capitalista continúa cuando los obreros compran en un mercado abierto a todos por igual. Hablando en términos generales, el mercado no hace discriminación -al menos en las condiciones del capitalismo competitivo- contra ninguna clase de compradores en especial; y el beneficio capitalista como totalidad en una sociedad capitalista no se origina al comprar barato y vender caro.

El ciclo de la producción capitalista

“Acompañados por el señor Ricacho y por el poseedor de la fuerza de trabajo -escribe Marx-, nos alejaremos por un tiempo de esta esfera ruidosa (es decir, el intercambio de mercancías, el mercado) donde todo sucede en la superficie y a la vista de todos los hombres, y seguiremos a ambos hasta la oculta morada de la producción, en cuyo umbral nos mira fijo el siguiente cartel: "Sólo se permite la entrada por cuestiones de negocios! ( ... ) Al abandonar esta esfera de la circulación simple o del intercambio de mercancías, que proporciona al libre cambista vulgaris sus puntos de vista e ideas, y la pauta mediante la cual juzga a una sociedad basada en el capital y los salarios, nos parece que podemos percibir un cambio en la fisonomía de los personajes de este drama. Quien antes era el poseedor del dinero pasa ahora a un primer plano como capitalista, y el poseedor de la fuerza de trabajo lo sigue transformado en obrero suyo. El primero tiene un aire de importancia, se sonríe con afectación, concentrado en los negocios; el segundo se muestra tímido y receloso, como alguien que lleva su propio pellejo al mercado y sólo puede esperar que se lo quiten" (El Capital, Libro I).

El secreto del beneficio capitalista no ha de encontrarse en la esfera del intercambio de mercancías y de la circulación; debe buscarse en la esfera de la producción. Un rasgo distintivo del enfoque marxista de la ciencia económica -punto en común con los economistas clásicos- es que su análisis se centra en las relaciones productivas; y a fin de explicar las relaciones de las mercancías en el mercado rompe con la esfera de la circulación y se aleja de ella.

Cuando el capitalista se inicia en la producción, comienza con capital bajo una forma conocida, es decir dinero, con el cual adquiere los medios de producción. Los medios que necesita para emprender la producción incluyen normalmente una fábrica en la que se produzcan maquinaria y herramientas para dar forma a sus materias primas y las materias primas en sí, además de materiales auxiliares, tales como combustible y aceites lubricantes. Sin embargo, esto es tan sólo una preparación para la producción. Si realmente se propone producir, el capitalista debe conseguir obreros y ponerlos a trabajar. El capitalista, entonces, compra materias primas, contrata fuerza de trabajo, alquila (o adquiere) una fábrica y maquinarias -en resumen, cambia su dinero por diversas mercancías (D-M), y su intención no es simplemente venderlas (como hacían los mercaderes) sino utilizarlas en el proceso productivo-. Pone a los obreros a trabajar en una fábrica, haciendo uso de las maquinarias para elaborar y transformar las materias primas. Al final, las mercancías con las que comenzó se han convertido en otras diferentes. Se ha efectuado y completado el proceso de producción. Las nuevas mercancías producidas se venden luego, y el capitalista tiene otra vez dinero en sus manos, o sea capital, bajo la misma forma que tenía en sus comienzos, pero existe una cantidad de dinero considerablemente mayor que la que poseía al principio -de lo contrario sufrirá una desilusión-. Este ciclo integro, mediante el cual el capitalista ha trocado el dinero en más dinero, puede expresarse simbólicamente así:

* Que han sido transformadas en el proceso de producción.

El problema a resolver es el siguiente: ¿Cómo se convierte D en D', cómo se convierte el dinero en más dinero y de dónde proviene el dinero extra, el beneficio?

Composición del valor del producto

Según lo que ocurre en general, cuando el capitalista compra a otros capitalistas las materias primas…, el valor de éstas -que cabe suponer fueron adquiridas de acuerdo con su valor correcto- constituye una parte del valor del producto terminado.

Una segunda parte del valor del producto terminado es el valor de la porción correspondiente al edificio, planta y maquinarias que se desgastan durante el proceso de producción. Desde luego que en realidad, no se consumen los ladrillos ni las maquinarias en un solo proceso productivo; se desgastan gradualmente a lo largo de un período de años. En consecuencia, el capitalista agrega a los otros costos un rubro denominado "depreciación" que se basa en el promedio de vida de los edificios, plantas y maquinarias que utiliza; este costo de depreciación constituye el reconocimiento del hecho de que una porción del valor de estos rubros se transfiere al producto en el curso del proceso de producción.

La tercera parte del valor del producto terminado representa el "nuevo" valor "agregado" por el trabajo de los obreros que transforman las materias primas en producto terminado, mediante la utilización de la planta, etc.

Pero, mientras que el valor de las materias primas, plantas, etc., utilizadas en la fabricación del producto corresponde al valor que compró, y pasa sin modificarse al valor del producto terminado, el nuevo valor agregado por la mano de obra de sus obreros es más alto que el valor por el cual les paga. En términos de dinero en efectivo, se les paga menos en salarios que el valor que su mano de obra agrega al producto.

Los salarios

El capitalista considera que los salarios son el precio pagado por el trabajo. El precio es valor expresado en dinero. El interrogante que debe contestarse es, pues, el siguiente: "¿Cuál es el valor del trabajo?” -o por lo menos así parece a primera vista-. Sin embargo, reflexionando un poco se ve que se trata de una pregunta carente de sentido. El valor en sí depende del trabajo, y, por lo tanto inquirir, “¿Cuál es el valor del trabajo?” es como preguntar "¿cuál es el peso del peso?, ¿cómo podríamos definir, digamos, el valor de un día de trabajo de diez horas? ¿cuánto trabajo contiene esa jornada? Diez horas de trabajo. Decir que el valor de un día de trabajo de diez horas equivale a diez horas de trabajo, o a la cantidad de trabajo que contiene, sería una expresión tautológica, y más aún, absurda" (Marx, "Salario, precio y beneficio").

Evidentemente es necesario estudiar esta cuestión más a fondo e intentar descubrir qué es con exactitud lo que el obrero vende a cambio del salario que recibe. Cuando un obrero acepta un empleo, cuando "se alquila" a un capitalista, en realidad pone a disposición de este, durante un período específico de tiempo -una hora, un día o una semana-, su capacidad de trabajo, es decir, la suma de aquellas capacidades mentales y físicas existentes en un ser humano, que este pone en acción al producir un valor de uso de cualquier clase" (Marx: El capital). El obrero no vende su trabajo sino su capacidad de trabajar, su fuerza de trabajo, que pone temporariamente a disposición del capitalista. Este hace trabajar al obrero y puede utilizar sus capacidades bien o mal, desperdiciándolas o usándolas económicamente. El obrero no vende la contribución real que hace a la creación de productos; vende su fuerza de trabajo. Esta distinción entre trabajo -el gasto real de capacidades y energías humanas (de las que depende el valor de las mercancías)- y fuerza de trabajo -la capacidad o poder de trabajar (que el obrero vende a cambio de salarios)- es de gran importancia.

Los salarios son el precio de la fuerza de trabajo. Puesto que el precio es la expresión del valor en dinero, debemos averiguar cómo se determina el valor de la fuerza de trabajo.

El valor de la fuerza de trabajo

Según se ha demostrado, el valor de las mercancías depende del tiempo de trabajo requerido para su producción. Resulta, en realidad, tan cierto respecto de la fuerza de trabajo como de otras mercancías. "El valor de la fuerza de trabajo está determinado, como el de cualquier otra mercancía, por el tiempo necesario para la producción y, por consiguiente, también para la producción de este artículo específico. En la medida en que tiene valor, representa tan sólo una determinada cantidad del trabajo social medio materializado en ella" (El Capital, Libro I). El valor de la fuerza de trabajo depende, pues, de la cantidad de tiempo de trabajo que debe insumirse a fin de que aquella pueda existir.

La fuerza de trabajo existe solamente en hombres y mujeres vivientes. Para vivir, los hombres deben contar con medios de subsistencia, alimentos, vestimentas, combustible, vivienda, etc. Para que la fuerza de trabajo pueda continuar existiendo los obreros deben reproducirse, tener hijos; por lo tanto, deben contar con suficientes medios de subsistencia, no sólo para sí sino también para sus hijos. "El valor de la fuerza de trabajo está determinado por el valor de los artículos necesarios para producir, desarrollar, mantener y perpetuar la fuerza de trabajo" (Marx, "Salario, precio y beneficio").

Las cantidades y la índole de los alimentos, ropas, etc., que se requieren varían de acuerdo con la naturaleza del trabajo efectuado. En consecuencia, variará el valor de las diferentes especies de fuerza de trabajo. Variará también porque ciertos tipos de capacidad o habilidad demandan una educación o adiestramiento especial que exige determinado período durante el cual el obrero tiene que vivir y quizá deba incurrir en otros gastos; todos estos gastos componen el valor de la fuerza de trabajo. Nuevamente, las necesidades naturales del obrero, tales como víveres, vestimentas, combustible, y vivienda varían de acuerdo con las condiciones climáticas y las demás condiciones físicas de su país. Por otra parte, el número y extensión de sus así llamadas necesidades naturales, al igual que los modos de satisfacerlas, son de suyo productos del desarrollo histórico (...) y dependen por lo tanto en gran medida del grado de civilización de un país, y más especialmente de las condiciones y, por consiguiente, de los hábitos y grados de confort bajo los cuales se haya formado la clase de los obreros libres. En consecuencia, en contraste con el caso otras mercancías, entra en la determinación del valor de la fuerza de trabajo un elemento histórico y moral. No obstante, en un país y período dados, la cantidad media de los recursos de subsistencia necesarios para el obrero constituye un factor fijo" (Marx, El Capital).

En la actualidad la distinción entre "salarios reales y salarios monetarios" reviste especial importancia puesto que el valor del dinero es susceptible de fluctuaciones en gran escala. Por "salarios reales" entendemos los medidos, no en términos de dinero, sino de los bienes que con ellos se pueden adquirir. Los movimientos de los salarios reales se miden normalmente comparando el cambio en el índice del costo de vicia con el cambio en los salarios monetarios.

La existencia de una masa de obreros desposeídos, “libres" de trabajar o perecer de inanición, constituye una condición necesaria para la producción capitalista. Siempre que existan otros obreros a mano para reemplazarlos, !a clase capitalista puede por lo general impedir que los salarios de los trabajadores aumenten por encima del nivel de subsistencia (conforme a lo definido precedentemente), o sea que los salarios no exceden normalmente el valor de la fuerza da trabajo.

En síntesis, pues, vemos que el valor de la fuerza de trabajo se resuelve en una cantidad definida de medios de subsistencia que dependen de a) necesidades físicas; b) necesidades desarrolladas por la historia y las costumbres; c) requisitos para la manutención de la familia, y d) gastos de educación y adiestramiento”.

Cabe agregar a lo que escribe Eaton que el valor de la fuerza de trabajo en los países centrales tiende a mantenerse bajo o a disminuir porque los trabajadores de esos países cubren algunas de sus necesidades (ropa y otras) con productos a bajo precio provenientes de los países donde los salarios son mucho más bajos, como China, Pakistán, Indonesia, algunos países del norte de África, etc. Es decir que los capitalistas de los países centrales aprovechan indirectamente de la explotación exacerbada de los trabajadores en los países periféricos.

Más adelante (en la página 89 de su libro) Eaton escribe:

“Todo gira alrededor de la diferencia entre el valor de la fuerza de trabajo del obrero que el capitalista adquiere y el valor que el obrero crea cuando se pone a trabajar. La fuerza de trabajo es, en realidad, una mercancía que reviste la propiedad particular de crear, cuando se la utiliza, un valor mayor que la que ella misma posee”...

…”Una vez comprendido esto, se penetra en el secreto del beneficio; la fuente del beneficio es la diferencia existente entre el valor de la fuerza del trabajo del obrero y el valor que éste produce. El valor que el obrero produce por encima del valor de su fuerza de trabajo se denomina plusvalía”.

Veremos más adelante que la apropiación de las riquezas producidas por el trabajo humano en la producción de bienes materiales e inmateriales (apropiación que se concreta en el mercado mediante la venta de mercancías, incluida entre éstas la fuerza de trabajo) se concreta también al margen de la esfera de la producción, ya no como extracción directa de plusvalía, sino a través del saqueo de las personas y de los pueblos por intermedio del capital financiero.

Ya no se puede decir que los capitalistas ganan “honestamente” su vida “dando trabajo” en sus empresas porque también roban y estafan a la gente y a los pueblos fuera de la esfera de la producción con las operaciones del capital financiero especulativo y parasitario.

Conviene aclarar que, contrariamente a la expresión utilizada habitualmente, en realidad quienes “dan” trabajo no son los patrones sino los trabajadores, en parte a cambio de un salario y en parte gratuitamente (el resultado del trabajo excedente –plusvalía- del que se apropia el capitalista).

Esta idea de que los empresarios son los que “dan” trabajo a los trabajadores, forma parte del arsenal ideológico de las clases dominantes, al que nos referiremos en la Séptima parte de estas entregas. El mensaje es que, si no fuera por los capitalistas, los trabajadores no tendrían trabajo y se morirían de hambre.

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Verdades y mentiras sobre Seguridad Alimentaria

Umberto Mazzei (especial para ARGENPRESS.info)

Desde el 2008, como reflejo del aumento del hambre que causan los súbitos aumentos del precio de los alimentos, hay una polémica internacional sobre la seguridad alimentaria. Más realista sería hablar sobre soberanía alimentaria, pero el cartel de transnacionales en la distribución de alimentos no permite que eso se mencione ese término a nivel institucional.

Hace poco Raj Patel publicó un libro dramático con el título “Obesos y famélicos: los mercados, el poder y la batalla oculta por el sistema de alimentos del mundo.” (Stuffed and Starved: Markets, Power and the Hidden Battle for the World's Food System). Patel señala que “Hoy, cuando producimos mas alimentos que nunca, una persona de cada diez padece hambre. El hambre de 800 millones sucede al mismo tiempo que otra primicia histórica: que son superados en número por los mil millones de personas en este planeta que tienen exceso de peso".

Entre la ONU y la OMC

La última polémica viene desde noviembre del 2011 con un informe del Relator de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter. El documento señala cuatro puntos en que el Acuerdo sobre Agricultura de la OMC y la presente negociación de la Ronda Doha debiera ser compatibilizada con el derecho humano a una alimentación adecuada.

Los principios que sugiere el reporte Schutter son los siguientes: a) que los criterios para permitir ayudas (Caja Verde) acepten las políticas y programas para la seguridad alimentaria; b) evitar que el acumular y usar reservas se califique como medida distorsión del comercio; c) reformar el Acuerdo sobre Agricultura y otros de la OMC para que acepten la creación de reservas a nivel nacional, regional e internacional; d) permitir las juntas de comercialización y otros medios institucionales para asegurar el suministro de alimentos.

Schutter explica que “el entrelace entre alimentos, energía y finanzas, los cambios en la dinámica de la oferta y demanda global y la mayor consolidación [léase concentración, n.a.] del sector agroalimentario son claves en elevar, hoy día, el precios de los alimentos.” Añade que esas condiciones no existían en los 1980 y 1990, cuando se creó el actual régimen de comercio agrícola. Que el objetivo ahora es promover sistemas nacionales de alimentación. Señala que una política agrícola y la seguridad alimentaria son inseparables en la mayoría de los países en desarrollo.

Para lograr esa meta recomienda primero investir en agricultura y apoyar a los pequeños agricultores, que en los países en desarrollo son unos 500 millones, que con sus familias suman 2 mil millones de personas; esas ayudas son limitadas por reglamentos de la OMC. En segundo lugar recomienda mejorar y proteger el ingreso de los pobres tanto rurales como urbanos; idem. Recomienda establecer y administrar reservas de alimentos. Idem. Por último recomienda evitar una dependencia del comercio internacional para asegurar la alimentación. ¡Wow! Sobre todo eso último desató la ira del Director de la OMC, Pascal Lamy.

El 14 de diciembre el Sr. Pascal Lamy le responde “Los gobiernos tienen derecho soberano a seguir políticas para la seguridad alimentaria dentro de sus obligaciones internacionales” y menciona al Acuerdo sobre Agricultura; entonces no es soberano… Es típico en los altos funcionarios internacionales que sirven intereses especiales el incluir lo contrario como prueba de sus afirmaciones.

Luego truena: “Estoy en desacuerdo fundamental con su afirmación de que los países tienen que limitar la dependencia del comercio internacional para lograr objetivos de seguridad alimentaria. Por el contrario, existe acuerdo entre la mayoría de los expertos de la ONU en que el comercio internacional es parte de las soluciones para lograr la seguridad alimentaria.”

Añade Lamy que el G-20 señaló, por ejemplo, que "el comercio es un componente esencial de cualquier estrategia de seguridad alimentaria" y que "las políticas que distorsionan la producción y el comercio de productos agrícolas impiden potencialmente el logro de la seguridad alimentaria a largo plazo". Otra muestra de lo que Orwell llamó “double talk”, doble lenguaje. Es cierto, las distorsiones en la producción y el comercio impiden la seguridad alimentaria, pero la mayor distorsión son los subsidios a la producción y exportación agrícola de Estados Unidos y la Unión Europea y miembros eminentes del G-20. Un asunto que Lamy pasa por alto pero que arruina a productores agrícolas en los países en desarrollo y que, en medio de retórica leguleya, al final son distorsiones autorizadas en la OMC.

Lamy atribuye la crisis de precios a “Un apoyo altamente distorsivo, el uso de subsidios a la exportación y a medidas impredecibles restringiendo importaciones o exportaciones”. Esas fuentes de distorsión siempre han estado allí, lo notable es que no menciona la especulación en futuros y la fijación cartelizada de precios. Por lo que sabemos, la distorsión de los apoyos y subsidios a la exportación no suben precios sino que los bajan a nivel de dumping.

Su comentario más insidioso es sobre las restricciones a la exportación, que sirven para asegurar el alimento nacional y evitar la especulación. Dice Lamy: “Me sorprende la casi ausencia de referencia en su reporte a reglas aplicables a prohibiciones y restricciones a la exportación de alimentos. Es un asunto complejo y controversial, pero hay amplio consenso en que esas medidas… tienen una influencia significativa en la seguridad alimentaria.” Es notable que desde la última Conferencia Ministerial de la OMC, tanto Lamy como su entorno habla de haber “amplio consenso”. Consenso quiere decir que nadie se opone, no lo hay si alguien se opone; el consenso existe o no existe. Para colmo, sobre ese asunto hay oposición; se destacan Argentina, Bolivia, China, India, Sur África, Rusia y Fiji en lo que sería un “amplio desacuerdo”, porque entre ellos abrigan la mayor población agrícola del mundo.

Citamos la notable de la repuesta de Schutter a Lamy sobre el comercio: “Eso parece Seguridad Alimentaria en el papel, pero es un enfoque que ha fracasado espectacularmente. La realidad en el terreno es que la población vulnerable ha sido consignada a el hambre y la pobreza endémica”. Luego añade “En el largo plazo, a los países pobres que son importadores netos de alimentos no se les ayuda alimentándolos. Se les ayuda haciéndolos capaces de alimentarse ellos mismos. Este es el consenso mundial después de la crisis global por el precio de los alimentos que hasta el mismo G-20 ha reconocido. Es decepcionante que la OMC continúe peleando las batallas del pasado”.

Historia para el futuro

En el libro de Patel también se habla de "la podredumbre en el centro del sistema alimentario moderno". El libro es una crónica que los políticos y los diplomáticos del comercio debieran leer. Muestra como el patrón de poder y desigualdad se extiende y viene matando de hambre desde el genocidio en Irlanda hasta ahora, y no sólo en África o la India, sino en los Estados Unidos y con la crisis causada por los bancos también en Europa.

El libro cuenta lo que pasa cuando los alimentos y la tierra son vistos sólo como mercancías, por un sistema global movido por la codicia y con el mayor lucro como único objetivo. El relato más perverso es lo sucedido en Irlanda, entre 1845 y 1850, bajo la ocupación inglesa (ver www.irishholocaust.org). El genocidio cometido en Irlanda muestra lo nefasto que puede suceder cuando se elimina el control a la exportación de alimentos.

La peste del Tizón de la papa, "Phytophthora infestans", se extendió de América a Europa en 1844. Llegó a Inglaterra y luego a Irlanda, en 1845, pero no causó la hambruna en otro lugar. La peste sólo afectó la papa y no a las otras cosechas de Irlanda, un país que tuvo siempre una gran producción agrícola. En Irlanda no se murió de hambre por falta de patatas, sino por falta de comida. Los soldados ingleses de ocupación y su policía se la llevaban los alimentos a punta de fusil para cumplir con los negocios de exportación de sus patrones.

Thomas Gallagher señala en “Paddy’s Lament” (Lamento de Paddy), que durante el primer invierno de hambre, 1846-47, murieron de hambre unos 400.000 campesinos irlandeses, pero se exportaron 17 millones de libras esterlinas en granos, ganado, cerdos, harina, huevos y aves de corral; alimentos que hubiesen evitado esas muertes. A lo largo de la hambruna, señala Gallagher, habían abundantes alimentos producidos en Irlanda, pero que eran exportados al extranjero. Todos los días salían de 40 a 70 cargamentos, retirados con la fuerza por 12.000 agentes de policía británicos y unos 100 mil soldados británicos reforzados por la milicia británica, acorazados, buques especiales, y la Guardia Costera, que impedía que pescadores pidieran comida a los barcos. Esas afirmaciones y otras por el estilo las confirma la autora inglesa Cecil Woodham-Smith en “The Great Hunger” (El Gran Hambre”).

El célebre G.B. Shaw escribió, cincuenta años más tarde, en su pieza “Man and Superman” (Hombre y Superhombre): "Malone:" ¿Mi padre murió de hambre en Irlanda en el '47 Negro. Tal vez usted ha oído hablar de él?. Violeta: "¿La hambruna? Malone: (con ardiente pasión)". No, matado de inanición, cuando un país está lleno de alimentos y se exportan, no puede haber hambruna.

Otra irlandesa conocida, Jane Wilde, la madre de Oscar Wilde, escribió doloridos versos en “El Año de la Hambruna”, he aquí un fragmento:

¿Hombres cansados, que recogéis? "El maíz de oro para el extranjero."
¿Y que sembráis? "Cadáveres humanos que esperan al Vengador"
¿Formas desvanecidas, golpeadas por el hambre, que veis en el horizonte?
"Barcos majestuosos para llevarse nuestra comida mientras se burla el extranjero."
Hay un despliegue de orgullosos soldados, ¿qué cosa guardan alrededor de tu puerta?
"Cuidan los graneros de los amos de las manos delgadas de los pobres".
¿Madres pálidas, porque lloráis? "¡Quisiera Dios que fuésemos muertas.
Nuestros hijos se desmayan ante nosotros, y no podemos darles pan! "

La población de Irlanda según el censo de 1841 era de 9.897.449, por lo que se puede pensar que en 1845 estaría entorno a los 11 millones. Según el censo de 1851, la población se había reducido a 6,552,385. Cerca de un millón faltaba porque emigró y muchas veces para perecer, el resto del faltante murió de hambre y fue enterrado en fosas comunes.

Hay algo aquí para recordar cuando los ingleses o sus descendientes ideológicos nos hablen de dejar que sea el comercio, el mercado o las transnacionales quienes nos alimenten.

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Entrevista a Claudio Katz: “La histórica lucha antimperial está plenamente vigente en el siglo XXI”

TIEMPO ARGENTINO

Es investigador del Conicet e integra el grupo de Economistas de Izquierda (EDI) fundado en 2001. En su nuevo libro retoma y revisa el concepto marxista de imperialismo a la luz de las nuevas condiciones creadas por el capital transnacional.

En su nuevo libro Bajo el imperio del capital, el economista Claudio Katz resalta la necesidad de recuperar la teoría sobre el imperialismo en una nueva etapa del desarrollo del capitalismo mundial. Las características propias de la relación entre países imperialistas-pueblos oprimidos y entre capital-explotados, se habrían transformado luego de la Segunda Guerra Mundial. En este nuevo marco de análisis que su libro propone, Katz contó a Tiempo su visión sobre temas como la crisis económica desatada en 2008, la perspectiva de otra guerra mundial y la situación de Malvinas.
- ¿Cuáles son las características propias del imperialismo actual?

- El imperialismo es la forma de dominación que adopta el capitalismo para reproducirse a escala mundial, y esta forma va cambiando en cada etapa. Al principio del siglo XX, las posturas marxistas sobre el imperialismo coincidían en que se trataba de un período de guerras interimperialistas. Esta definición centrada en su rasgo bélico, caracterizó al imperialismo clásico de la época hasta la Segunda Guerra Mundial. A partir de entonces, y en oposición a su etapa previa, ya no hay guerras interimperialistas.

- ¿Cuáles fueron las razones de esta transformación?

- Las causas son varias, pero hubo tres razones que se afianzaron luego de la Gran Guerra. La primera es el rol protector que adquirió Estados Unidos a nivel mundial. Antes estaba la Sociedad de las Naciones u otras instancias de negociación de mayor equivalencia, pero el rol del Pentágono en garantizar la dominación del capital frente a las insurrecciones locales le confiere a Estados Unidos y al mundo un rasgo político militar distinto. El segundo rasgo es económico, y se basa en la nueva asociación económica entre capitales de distinto origen. Antes de la Segunda Guerra esto era marginal, las asociaciones se armaban para una particularidad, por ejemplo para construir el Canal de Panamá. Pero la novedad es el proceso creciente de internacionalización del capital, que a su vez es resultado del propio desarrollo del capitalismo que acrecienta su escala y necesita de la formación de multinacionales. El tercer elemento diferenciador del imperio del capital, es la gestión geopolítica estratégica conjunta que antes tampoco existía. Ahora las potencias actúan de forma mancomunada frente a la periferia o determinados conflictos mediante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la OTAN, el G-7 o G-20 ahora. Anteriormente había guerras coloniales con cierta acción común en determinadas circunstancias, pero no existía como ahora un sistemático proceso de intervención conjunta frente a terceros.

- Aún así en el libro remarcás que no existe hoy un estado supranacional. ¿Qué formas nuevas entonces adquiere la competencia entre los diferentes capitales?

- La tesis que desarrolla el libro es la de una situación intermedia, donde el capital se asocia cada vez más a nivel internacional pero coexistiendo con Estados nacionales. Se crean estructuras regionales como el NAFTA o la UE para que el capital pueda adquirir mayor escala. Pero los Estados nacionales se gestaron con el capitalismo, es difícil que desaparezcan. La competencia y los conflictos entre capitales persisten porque son inherentes al capitalismo, donde cada Estado Nacional apadrina al capital más próximo, y si este está internacionalizado a la asociación que lo contenga. Estas mismas rivalidades de hoy antes implicaban que los estados armaran estructuras proteccionistas, el cierre de las aduanas, la escalada diplomática y la guerra. En la actualidad cuando Gran Bretaña y Alemania confrontan lo hacen por un aspecto específico como ser si la nueva regulación del Banco Central Europeo va a primar o no sobre la City londinense. Pero inclusive distanciándose de la Eurozona, Gran Bretaña pertenece a la Comunidad Europea y lo necesita porque vende sus mercancías en el continente, y Alemania también así lo necesita no sólo por los lazos económicos, sino porque no tiene ni ejercito ni diplomacia independiente. De esta manera es Francia la que actúa como su aliado militar y diplomático, que a su vez integra la OTAN, lo que lleva a que su acción militar en los países árabes se haga en concordancia con los Estados Unidos. Es impensable que las tensiones entre capitales lleven a la guerra entre estos países en este contexto, y esta novedad histórica es la que debe ser teorizada.

- ¿De qué manera te parece que la crisis económica pone de manifiesto esta trama de nuevas relaciones capitalistas?

- Si uno ve lo que ocurre desde 2008 se trata de una crisis capitalista típica, más grave que las anteriores, pero con todos los nuevos rasgos de esta etapa. Por un lado se visualiza la gestión colectiva, siendo que ahora hay una reunión anual de todos los presidentes, cuestión que no existía en la crisis de los años ’30. Hay a su vez una acción más coordinada de los bancos centrales, además de la existencia del Banco Central Europeo que antes no existía. El salvataje se hace de forma conjunta, hay que pensar que la idea de que un capital chino salve un banco griego era inconcebible incluso en los años ’60. Que frente a una hecatombe financiera los tenedores de bonos salven a la FED, y esta a los bancos era impensable, porque no estaba mundializado el capital a través de tenencias de títulos públicos distribuidos en el mundo. Si hoy no salvan al banco quedan ellos mismo afectados, entonces el socorro internacional es porque el capital se internacionalizó, no porque se hayan vuelto benefactores.

- En el libro relativizás el concepto de globalización como una expresión de la armonía de intereses de los capitales.

- Sí. La interpretación neoliberal por la cual la globalización es la proyección a escala planetaria de las ventajas del librecomercio, de la transparencia de los mercados y la maduración de los mercados perfectos, es a mi entender poco seria. Lo que sí es real es el salto cualitativo en la mundialización del capital y las tendencias a la liberalización económica. En los años ’30, no había internacionalización productiva como ahora se observa, por ejemplo, en la capacidad de fabricar un auto en diez países distintos. Existían inversiones extranjeras pero no se fabricaban los autos de esta manera. El capital ha aumentado y hubo una revolución tecnológica que permite operar a escala internacional mediante el abaratamiento de las comunicaciones.

- Con esta tendencia a la liberalización, ¿no existiría entonces cierta tendencia a la igualación salarial mediante una mayor movilidad de la fuerza de trabajo?

- Reconocer este cambio en la mundialización implica reconocer los límites y contradicciones que ello conlleva. Hay que internacionalizarse, pero un estado mundial único es imposible porque no podría sostener la estructura necesaria para regimentar la fuerza laboral local. Lo que permite a un Estado capitalista que los obreros de un país no hagan huelga es parte de una legislación, una estructura política y cierta tradición sindical. Entonces este cambio produce una fuerte contradicción, el capital tiene que actuar a escala mundial y no puede, ni tampoco puede resolverlo mediante guerras entre potencias. Por ello se liberaliza el movimiento de mercancías pero no el de mano de obra. Construyen en España un muro para frenar a los africanos o en los Estados Unidos para los mexicanos. Todo ello implica una presión sobre los salarios de cada país a través del chantaje del capital de instalarse en otro lugar: “Tenemos que bajar salarios para competir con productos chinos, si no se van a China a fabricar.” Acá aparece claramente el carácter perverso del capitalismo. Todo esto conduce a la degradación del nivel vida de los obreros chinos, alemanes y de todo el mundo. <
La alternativa a la crisis
- ¿Fortalecer al capital local más chico contra el imperialista no sería una forma de recuperar condiciones de vida?

- No podría por un problema de factibilidad. En los países semiperiféricos como la Argentina, México o Brasil, la vieja burguesía nacional que en su momento desarrolló el mercado interno interesada en proyectos de acumulación del país, se extinguió y perdió gravitación frente a las cúpulas más trasnacionalizadas. En el enfoque marxista, la alternativa es la lucha entre explotados contra el capitalismo, y entre naciones oprimidas contra el imperialismo. La lucha antimperial está plenamente vigente en el siglo XXI, no sólo en casos tan explícitos como los palestinos contra el colonialismo israelí, sino también estructurales como en América Latina contra el capital estadounidense. Así lo demuestra el golpe de Honduras, los marinos en Haití, los intentos de golpe en Bolivia, Venezuela o Ecuador. En nuestra región está presente la revolución cubana con una combinación de luchas importantes, mientras que en otras regiones del mundo estas tradiciones se han extinguido o se debilitaron El escenario mundial es complejo porque los efectos negativos de la caída de la URSS sobre la conciencia socialista perduran, y 30 años de neoliberalismo también subsisten, es una herencia ideológica que es necesario revertir.
Las Islas Malvinas
- ¿ Frente a este nuevo escenario, cuál sería la situación de la Argentina en la cuestión de las Malvinas?

- La ocupación inglesa en las Islas Malvinas es un resabio no imperial sino colonial típico del siglo XIX. Sin embargo, coexiste con una característica contemporánea porque Gran Bretaña no hace nada sin la venia de los Estados Unidos. La ocupación de las Malvinas forma parte del operativo de control internacional que lidera Estados Unidos que contiene una visión hacia la Antártida y de dominación sobre el Atlántico Sur. Es posible que Gran Bretaña utilice este conflicto para actuar en el G-20 contra la Argentina. Pero hay que tener en cuenta que la base militar de Malvinas no está divorciada de la acción de la Cuarta Flota estadounidense o de sus bases en Colombia.

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Argentina: "La gran minería necesita apropiarse de los territorios"

Andres Sarlengo (CONTRAPUNTOS, especial para ARGENPRESS.info)

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Enrique Viale es uno de los investigadores que participa del libro "15 mitos y realidades de la minería transnacional en la Argentina". Y en esta breve charla conversamos sobre la importancia de seguir peleando contra los saqueadores de los recursos naturales. "Es un libro multidisciplinario... dedicado a los que están luchando, es una herramienta política para las asambleas que están enfrentando estas grandes mineras", asevera el Presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas. He aquí el diálogo con Viale.



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Argentina: La protesta social no desestabiliza

Horacio Meguira (ACTA)

Desde la crisis del 2001 en adelante, la movilización reivindicativa no ha cesado. Aun cuando hubo cambios sustanciales en la estructura ocupacional y, por consecuencia, cambios en la tipicidad del conflicto, no se ha modificado la profunda desigualdad social.

Las causas que dieron origen a aquella crisis política permanecen inconclusas.

Un sector importante de desposeídos sigue reclamando trabajo y condiciones de vida dignas; un ingreso que permita acceder a las necesidades básicas: alimentación, educación, salud, previsión social y vivienda.

Mientras persistía el crecimiento económico en la década pasada, el Gobierno articuló mecanismos negociados de dominación con elementos represivos de baja intensidad. Sabía que si profundizaba la limitación de las libertades públicas iba a ser mal recibido por una sociedad que venía de exigir “que se vayan todos”.

Desde que el ritmo de crecimiento económico se desaceleró hubo un cambio en el esquema de relaciones sociales.

Los elementos coercitivos comenzaron a ocupar una centralidad mucho mayor.

Desde entonces, las agrupaciones territoriales de cualquier signo tuvieron acceso a planes sociales y últimamente a las llamadas cooperativas. Esta vez los aumentos no fueron para todos.

El Gobierno aplicó la lógica clientelística extrema ya que sólo aumentó las alícuotas de los trabajadores organizados en aquellos grupos que le son adictos (30% de los beneficiarios.) Esto provocó una previsible reacción de los grupos excluidos que se consideraron discriminados y consecuentemente protestaron ante la injusticia de la medida.

En este contexto, la ministra de Seguridad califica de “extorsivas y desestabilizantes” a las medidas de protesta originadas en aquella acción de gobierno. En línea con el discurso presidencial, la ministra arremete contra los trabajadores informales y algunas de las organizaciones que los representan: las “opositoras”. Nuevamente se utilizan palabras muy específicas y bien estudiadas, que tienden a convencer a la sociedad de que las medidas de protesta son negativas y deben ser combatidas.

No dan cuenta de la causa que les dio origen, sólo apunta a la expresión de las consecuencias. En consonancia con lo que había manifestado ante la tragedia de Once, responsabiliza a la víctima.

La propaganda oficial quiere persuadirnos que somos perjudicados por los “extorsionadores” responsables de alterar dicho orden social, y que debemos optar por un clima de “progreso” y futura prosperidad que nos garantiza el “modelo”. Es evidente, entonces, que se está buscando consenso, midiendo a la opinión publica para posibles acciones dirigidas a los grupos “desestabilizadores”.

Es de suponer que en un contexto de crecientes restricciones económicas, los trabajadores y sus organizaciones sociales persistirán en sus luchas por obtener reivindicaciones. Durante la década de los ‘90 una gran cantidad de trabajadores fueron imputados judicialmente por distintos delitos.

En particular, se generalizó la utilización de la penalización del entorpecimiento del transporte.

El principal objetivo de dichas acciones penales era someter a proceso a los dirigentes y activistas sociales. Dicho procesamiento, independientemente de la existencia o no de una condena final, operaba como mecanismo de control social.

Esta dinámica no se ha modificado sustancialmente en los últimos años, y los jueces siguen recurriendo a dicha figura penal como parte de la resolución de los conflictos sociales. A su vez, se han agregado nuevas figuras penales, por lo que los activistas y dirigentes sociales también son sospechosos de haber cometido delitos como daños, usurpaciones, coacciones, e incluso ser miembros de asociaciones ilícitas.

En efecto, una porción muy importante de dichos conflictos culmina con el procesamiento de los dirigentes que poseen mayor visibilidad. Pero este discurso de Nilda Garré seguramente prepara otro tipo de represión más aguda y más persuasiva. El incremento de muertes de militantes sociales en los últimos años (se registraron 18) y el reciente procesamiento de dirigentes sindicales del Ingenio la Esperanza en Jujuy nos alertan de dicha orientación.

En este contexto, la duplicación de penas de la llamada “Ley Antiterrorista” parece ser el instrumento necesario para garantizar la efectividad. A nadie escapa que la duplicación de penas permite a los jueces negar excarcelaciones o eximiciones de prisión.

Esto nos lleva a pensar. entonces, que se busca algo más que el mero “procesamiento” de los dirigentes sociales: se vislumbra en el horizonte la posibilidad que se conviertan en “presos político-sociales”.

Parece mentira que Nilda Garré, que fue siempre expresión de la rebeldía y capaz de cuestionar el “orden” que intentó imponer el propio Perón en los años 70, hoy sea portadora del discurso inverso.

Horacio Meguira es Director del Departamento Jurídico de la CTA.

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Argentina, Misiones. Crisis social: "Antes los alumnos venían hambreados, ahora ni los docentes tienen para comer"

Carlos Saglul (ACTA)

Rubén Ortíz es secretario adjunto de la CTA Misiones, maestro e investigador universitario. Aunque, por sobre todas las cosas, se siente piquetero y tarefero: “Mi principal academia es mi gente y sus luchas. Y sus luchas se dan en el corte de las rutas nacionales 12 y 14, en Montecarlo, Oberá, cruce San José y Jardín América.

Ortíz dialogó con ACTA vía telefónica. “Acá el principal tema es el precio de la yerba, Guillermo Moreno, ese ministro de Economía en las sombras, nos está matando a pequeños productores y tareferos y a la comunidad en su conjunto”.

He aquí lo que dijo:

Contame el tema de precio de la yerba.

El Gobierno quiere llevar el precio de la yerba de 93 centavos a un peso con setenta y eso es condenarnos al hambre. ¿Cómo va a pagar al tarefero al pequeño productor si no tiene para comer él y su familia? Vivimos casi como esclavos. Aquí somos 25 mil tareferos, 1,700 productores. El año pasado producimos 220 millones de kilos de yerba.

En los últimos tiempos parece que el Ministerio de Trabajo “descubrió” por fin el trabajo infantil.

Son unos hipócritas. Acá el trabajo infantil es masivo. Yo me animaría a decir que los chicos hacen un veinte por ciento del trabajo junto con las mujeres. Pero eso es resultado de las políticas, del precio de la yerba, de la miseria. Había retrocedido el trabajo en negro, hoy volvió a ser masivo. Con estos precios, qué productor te puede tomar como corresponde. Nuestra hambre produce su riqueza pero también la rebelión. Por eso la semana pasada cortamos tareferos y maestros, hoy se suman los productores.

¿Como están los salarios?

Si el productor saca 45 centavos por kilo no te puede pagar más de 20 a vos y eso, porque acá estamos organizados. Pensá en las zonas donde no está la CTA.

¿Qué ves en el aula?

¿Cómo se hace para enseñarle a un chico que no tiene calzado y está hambriento? Ahora el hambre llegó a los mismos maestros. ¿Cómo ayudar a los chicos, si muchos compañeros no tienen para comer? El precio de la yerba afecta a todos, desde el almacenero al maestro. Y sabés qué hace el gobierno cuando se va más de la mitad del curso porque no tienen cómo venir?, despide al maestro y cierra el aula. Soy investigador universitario pero la pedagogía que me enseñaron no me sirve. Por eso opté por la pegagogía del piquete, la lucha, el corte. La calle es el aula donde se enseña la lucha por los derechos que nos niegan.

¿Y el Gobierno no hace nada?

¿Te parece que hace poco? Moreno le cuida los intereses a los Puertas, Las Marías. Nos pagan dos centavos por la yerba y la venden cada vez más cara en los supermercados. Su riqueza sale de nuestra hambre. Aunque también el cansacio, la rebelión.

¿Tus chicos tienen computadoras?

Y esta bárbaro. El tema es que necesitamos electricidad por lo menos. Y que la desnutrición no les quite la posibilidad de aprender.

Si “ellos” triunfan ¿cómo termina todo esto?

Mirá, están empujando a que los productores vendan sus tierras. Hace un tiempo el gobierno les daba un subsidio para que sembraran pino para las pasteras. Claro, al principio rendía más. Cuando las multinacionales lograron la producción que querían el precio comenzó a bajar hasta los cinco pesos por tonelada.

Si no hay respuestas, la situación tiende a agravarse. Para los próximos días, de no verificarse una solución, los productores, tareferos, maestros y la CTA bloquearán las entradas a parques provinciales y nacionales de Misiones.

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Argentina: La Corte Suprema debió aclarar el alcance real de la norma

Irina Santesteban (LA ARENA)

El fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, referido a la posibilidad de interrumpir un embarazo cuando es fruto de una violación, ha puesto las cosas en su lugar, respecto a una norma que tiene noventa años.

La semana pasada, elogiábamos el discurso del presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, por su claro contenido progresista, y porque ponía en la agenda pública el modelo de justicia que intenta implantar ese tribunal en nuestro país. Una justicia más cercana a los intereses de los ciudadanos, más igualitaria, y que escuche a los sectores más vulnerables de la sociedad, dijo Lorenzetti.

Esa misma semana se conoció el fallo dictado por la CSJ, en el caso de una adolescente de 15 años de Comodoro Rivadavia, Chubut, abusada por su padrastro y que habiendo quedado embarazada fruto de esas violaciones, solicitó autorización al Poder Judicial para interrumpirlo. Frente a la negativa de la Cámara de Apelaciones de esa provincia, que no autorizó el aborto, intervino el Tribunal Superior de Justicia de Chubut y resolvió que el caso encuadraba dentro de las previsiones del artículo 86, inciso 2º del Código Penal, como "aborto no punible" y autorizó la operación. La sentencia fue apelada y llegó a la Corte Suprema, que dos años después de sucedidos los hechos, resolvió más para el futuro que para el caso concreto, pues la causa ya había devenido abstracta porque a la joven le fue practicado el aborto.

Sentencia

Así, la sentencia de la Corte establece claramente que el artículo 86, inciso 2º, se refiere a todos los embarazos fruto de cualquier violación, sin importar si la mujer violada es "idiota o demente", como establece el Código Penal en el lenguaje de aquella época.

Y también dice que no hace falta haber efectuado una denuncia policial o judicial, sobre la violación, sino que con una declaración jurada efectuada en el mismo hospital donde se solicita la interrupción del embarazo, es suficiente.

Los detractores de este fallo, aducen que entonces cualquier mujer que quiera practicarse un aborto, firmará una declaración en tal sentido. La Corte Suprema prefirió tomar un criterio amplio, para permitir que cualquier mujer violada, que no haya realizado denuncia por pudor o por temor, y luego descubra que está embarazada porque no supo o no pudo tener acceso a los métodos que permiten abortar en los tres días siguientes al acceso carnal ("píldora del día después"), pueda acceder a interrumpir su gestación, sin tener que pasar por la doble victimización que significa la denuncia policial y la posterior investigación judicial.

La Corte no legisla

El presidente de la Corte Suprema debió salir a aclarar los alcances del fallo porque generó mucha polémica, y obviamente una fuerte oposición en los sectores más conservadores de la Iglesia Católica, que se oponen a toda interrupción del embarazo, incluso la que el Código Penal permite desde 1921.

Dijo Lorenzetti: "No hemos hablado de legalizar el aborto, porque no es nuestra atribución", sino que "se aclaró una cuestión que había que aclarar y decir las cosas como son, más si el Código Penal prevé la solución".

El magistrado aclaró que el fallo de la Corte no ha modificado ni la regla ni la excepción que rige en materia de aborto, sino que simplemente se determinó que a una de las excepciones (relativas a la no punibilidad del aborto), se la venía aplicando de manera restrictiva.

Lorenzetti dejó claro que el aborto está prohibido por el ordenamiento jurídico argentino y que sólo una ley del Congreso podría cambiar esta regla. Y afirmó que la sentencia de la Corte "se limitó a resolver una cuestión prevista por el Código Penal desde los años 20 (del siglo pasado), relacionada con la no punibilidad del aborto practicado a una mujer víctima de una violación".

Para el presidente del máximo tribunal del país "era una cuestión que había que aclarar y ser valientes y decir las cosas como son", y por ello consideró que la mayoría de la población y de las opiniones han sido favorables a esa decisión.

Protocolos

Aunque el fallo de la Corte es para el caso concreto, el prestigio del Supremo Tribunal de nuestro país, y la solidez de los argumentos vertidos en la resolución, hacen suponer que obligarán a las autoridades de los ministerios de Salud, tanto de la Nación como de las provincias, a actualizar los protocolos respecto a cómo actuar en los casos en que se solicite un aborto en caso de violación.

Aunque el Ministerio de Salud de la Nación tiene una Guía para Abortos no Punibles, que fuera aprobada en la época que dirigía esa cartera el ministro Ginés González García, dicho instrumento fue tan criticado y denostado por la Iglesia y los sectores antiabortistas, que en muchas provincias no se aplica.

Así, no es de extrañar que la mayoría de los casos en que los médicos se niegan a realizar la operación si previamente no se obtiene una autorización judicial, con argumentos de neto corte religioso, más que jurídicos, se hayan dado en aquellas provincias donde los ministerios de Salud no aplican ese protocolo.

Desafortunados

En el mes de enero de este año, se conoció en Entre Ríos el caso de una niña de 11 años, embarazada, cuya madre solicitó que se le practicara un aborto pero su petición fue judicializada, porque ni los médicos ni los jueces aplicaron el artículo 86, inciso 2º del Código Penal, tal como ahora lo ha dispuesto la Corte Suprema. Finalmente esa niña, que no tenía ni el físico ni la madurez para soportar un embarazo, fue obligada a continuar con el mismo. Lamentables fueron en esa oportunidad las declaraciones del ministro de Salud de Entre Ríos, Hugo Cettour, quien opinó que "toda mujer que menstruaba podía ser madre", generando una ola de rechazos por semejante desconocimiento de la maternidad y de las condiciones físicas y psíquicas que hacen falta para afrontarla, inaceptables para quien dirige las políticas sanitarias en esa provincia.

No se ha quedado atrás el ministro de Salud de Corrientes, quien frente a otro caso similar en esa provincia, intentó explicar los embarazos adolescentes, en la intención de las jóvenes de percibir la Asignación Universal por Hijo, a la que definió como "un premio por la maternidad". Para este funcionario, pareciera que no existen los abusos y violaciones a niñas y adolescentes, ni los embarazos no deseados. Tales declaraciones han sido repudiadas por numerosas organizaciones correntinas que han anunciado que le iniciarán juicio político.

Caso pampeano

Pero si hablamos de funcionarios que han actuado de manera contraria a lo que ahora dispone la Corte Suprema para los casos de abortos no punibles, el gobernador de La Pampa, Oscar Mario Jorge, se lleva el máximo premio.

En diciembre de 2007, apenas asumido, Jorge cedió a las presiones de la Iglesia católica y de los sectores conservadores mal llamados "pro-vida", y vetó la ley 2394, que reglamentaba los Abortos No Punibles, que había sido votada en la Legislatura pampeana, por una mayoría de 18 votos contra 5. La iniciativa había sido presentada por el legislador socialista Adrián Peppino, y tenía un amplio consenso en la población.

El gobernador Jorge, en los fundamentos de su veto, argumentó que la ley 2394 "contradecía la legislación de fondo", esto es, el propio Código Penal.

Ahora, una Corte Suprema integrada por prestigiosos juristas, les da la razón a los legisladores pampeanos que votaron esa correcta reglamentación de los abortos no punibles y deja muy mal parado al primer mandatario, respecto a sus consideraciones sobre el "derecho de fondo".

Jueces provinciales

Resta ahora que las provincias tomen en sus manos la tarea de confeccionar los protocolos necesarios para que el servicio público de salud pueda cumplir con lo que la sentencia de la Corte ha establecido. Si esto no sucede y los médicos y los hospitales siguen pretendiendo una autorización judicial en cada caso de aborto no punible que se les solicite, será tarea de los jueces provinciales acatar el fallo de la Corte Suprema y resolver que dicha autorización no es procedente, porque el artículo 86 del Código Penal, según la Corte Suprema, se refiere a todos los casos de abortos practicados en embarazos fruto de violación.

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El dictador y sus fantasmas

Miguel A. Semán (APE)

Aunque la revista Cambio 16 le haya colgado el rótulo de ex dictador, Jorge Rafael Videla seguirá siendo un dictador y genocida hasta el último instante de su tiempo. Así será aunque se encuentre huérfano de poder y desde la cárcel no haga otra cosa que sacar de paseo a sus fantasmas y maldiga a la sociedad que, según él, por pura cobardía lo abandonó a su suerte.

El reportaje de la revista española no es más que el repetido compendio, apenas actualizado, del viejo pensamiento autoritario argentino. Videla se permite decir que no hay república porque el poder legislativo no funciona y la justicia que lo juzga no es justicia. Que en el país actual reinan el miedo y la venganza. Y sigue soñando con ganar guerras, hoy políticas, que sólo existen en su imaginación.

Para él todo empezó el 25 de mayo de 1973. Esa noche se desató el caos y el terror se adueñó de las calles de la Argentina. Como si fuera un médium invoca el espíritu de una sociedad civil complaciente o cómplice. Políticos cobardes. Una Isabel Perón anticomunista, pero ineficiente y débil, incapaz de ponerle coto a López Rega, que mataba por razones ideológicas, pero también para cobrarse algunas cuentas pendientes.

Recuerda un artículo de la revista Time, donde se afirmaba que los terroristas alemanes e italianos eran mucho más humanos que los argentinos. Y uno se pregunta por qué a la Time no se le habrá ocurrido comparar nazis con nazis y genocidas con genocidas. Así al menos habríamos sabido qué rango de humanidad ocupaban por entonces Videla y sus secuaces.

Ahora, como en el 76, fustiga a los gobernantes, la lacra que hay que sacar del poder, y desprecia a los políticos opositores por no haber sido capaces de construir una alternativa que cambie el rumbo del país y a él lo libre de la prisión. Evoca el mundial de fútbol y 1978 como un año de objetivos cumplidos. Ni asomo de guerrilla ni mucho menos de delincuencia común. Éramos uno de los países más seguros del mundo.

Vuelve a hablar de los desaparecidos, cuestiona cifras, y como hace más de treinta años dice que no se sabe dónde están. Que todo se trató de un error, de una cuestión de comodidad terminológica porque a ellos, los militares, les resultó cómodo aceptar el término desaparecido, encubridor de otras realidades.

Y así hasta el final, al que se llega a fuerza de empujones y tomando aire. Lo que sorprende no es el contenido sino la forma en que se presenta la nota. Publicada originalmente el 12 de febrero vuelve a aparecer el 4 de marzo de 2012, con la aclaración de que se trata de la segunda parte de la anterior. Pero más que una segunda parte es una versión depurada y ampliada.

El reportaje es largo y parece haber sido respondido por escrito. A uno le queda la sensación de que Videla ha tenido todo el tiempo del mundo para buscar palabras y pulir sus respuestas. Que despilfarra el tiempo como si no fuera suyo. Y tal vez sea así. Quizás el dictador hoy esté viviendo a costa de los años y los días que nos arrebató a todos. El tiempo de vida que le quitó a los muertos y la vida con ellos que nos robó a los vivos. Esa eternidad contada paso a paso que a nosotros nos falta y a él le sobra aunque no le alcance ni para el arrepentimiento.

Si se lo preguntaran miraría hacia los costados y contestaría que el tiempo usurpado no está, que nunca estuvo porque nunca fue. Que sus habitantes desaparecieron y los desaparecidos no existen.

Ambas notas vienen ilustradas con la misma foto: Videla y Benjamín Menéndez. Los dos de perfil. La mirada fría. El rictus pétreo de los imperturbables. La temible impasibilidad de los que creen que Dios es su rehén.

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Argentina: Los colimbas (no) se divierten: el debate sobre apagar el fuego con nafta

Gabriel Conte (MDZOL)

Se pide que vuelva el servicio militar. Sin embargo, en cierta memoria selectiva se privilegia la experiencia individual que representó la "colimba" a la colectiva. ¿Sirvió? Es probable. Pero también dejó un rastro de abusos y muerte.

Es un planteo común reclamar por el retorno al servicio militar como presunto corrector de los males juveniles. Mucha gente vivió una experiencia de igualación social con la "colimba": un análisis masivo de salud a los 21 o 18 años, según la época; desayuno, cama, entrenamiento físico, entre otras cuestiones que se rescatan como positivas.

Pero se trata de un reclamo automático: como si el solo hecho de volver al pasado solucionara los problemas del presente.

No es un argumento excluyente de la derecha, esto de mirar la foto en sepia y lanzar lágrimas de melancolía. De hecho, la supuesta progresía lucha por estancar los recuerdos en la felicidad de la juventud de los años 70, ignorando el abismo que hay entre aquel pasado y este presente.

De hecho, se han planteado alternativas de igualación social: con la Asignación por Hijo, si se hiciera "universal" (ya que no lo es) se avanzaría un paso en la historia, ya que se bajaría la edad de sometimiento a un trato igualitario y controlado por parte del Estado. Antes, en ese presunto pasado glorioso de uniforme y subordinación extrema, el Estado miraba a los ojos a sus ciudadanos en plena pubertad, mientras que hoy se encamina a hacerlo en la niñez y no sólo a los hombres, sino a niños y niñas.

También se ha hablado, sin éxito en los hechos, de la instauración de un "servicio social", divagando en los debates entre lo voluntario y lo obligatorio de su carácter. Por supuesto que, desde los sectores más acomodados se espera que la obligatoriedad alcance tan sólo a los desacomodados y no a sus hijos. Como ejemplo, prima una visión botánica del ser humano: "Hay que ponerle un palito para que crezcan derechos", "hay que plantarlos en tierra firme y trasplantarlos a tiempo"... entre otras frases que olvidan que, de lo que hablamos, es de seres humanos.

Marcelo Goyeneche es un documentalista que tiene como mérito extra al producto que logró ("SMO, el batallón olvidado"): haber conseguido el testimonio ignorado hasta entonces de colimbas que sufrieron la tortura durante el cumplimiento de su deber legal.

Es él quién analiza, despojado del debate político y con los argumentos que le dan el haber investigado a fondo el tema para lograr su documental, cuestiones que también hay que poner en la misma balanza a la hora de gritar, desencajados, que el servicio militar obligatorio es "la única salida" a nuestros males:

- Cuando el servicio militar se instituyó, en 1901, se lo presentó como “un instrumento de moralización pública”. Pero a lo largo del siglo XX quedó demostrado que ese ejército, que pretendía encauzar y formar ciudadanía terminó, siendo una amenaza real para las instituciones del país y los trabajadores. En la década del ’10, se conoció una práctica denominada como el submarino, que consistía en atar de pies y manos a los conscriptos, obligarlos a sumergirse en el río y bucear por debajo de un barco. Fue una práctica que provocó la muerte de 30 soldados en Corrientes.

- Es más, durante la pasada dictadura se produjo la desaparición de más de 200 soldados de los cuarteles. Eso sin mencionar los bailes y metodologías siniestras, como aplaudir cardos o tormentos que provocaban principios de deshidratación. Los ex soldados con los que hablé me contaron que a veces, como castigo, algunos eran atados en el interior de las carpas debajo del sol, con un tarro de agua en el pecho porque con el calor, la persona siente la sensación de que se ahoga dentro de un horno.

- Las secuelas de esos abusos siguen durante muchos años. Hay casos de alcoholismo, problemas psicológicos y físicos que todavía hoy afectan a quienes tuvieron que hacer la conscripción en el monte tucumano. Entre 1975 y 1983, los años más álgidos de la represión estatal en Argentina, más de 400.000 jóvenes pasaron por los cuarteles, contando además los que debieron ser movilizados al Atlántico Sur como consecuencia del conflicto con Gran Bretaña. Eso solo nos da la pauta de que, entre nosotros, tenemos toda una generación que padeció abusos sistemáticos en las unidades militares.


El Caso Carrasco fue emblemático y marcó una bisagra histórica. Su asesinato en un cuartel de Neuquén ocurrió tres días después de su conscripción. A sus padres le dijeron (en pleno 1994) que estaba "desaparecido", un término fuerte, muy vinculado a prácticas aprendidas (y posiblemente, por entonces todavía no desaprendida) por parte de los militares argentinos.

Su asesinato originó la extinción del servicio militar obligatorio. Pero hubo más que una trágica muerte: quedó en evidencia cómo todavía funcionaba en la oscura sombra de un sistema sin ingerencia ni control civil, una cadena de complicidades que pretendía reproducir prácticas criminales como las que sirven hoy para fundamentar el llamado a la reinstauración de aquel recurso. Y peor: porque las muertes y las complicidades se producían bajo el paraguas del Estado.

A muchos de los abusos físicos que llegaron a conocerse trasponiendo la gigantesca muralla de silencio de una fuerza hermética y vertical, se le deben sumar los mentales. Tanto así que hay ex reclutas que reproducen como propio el discurso de los militares que comandaron, por ejemplo, el genocidio en el monte tucumano: un lavaje de cerebro que no les permitió siquiera reflexionar sobre la legalidad del acto que estaban ejecutando y ni siquiera hablemos de la dimensión humanitaria de matar a un compatriota, a un ser humano porque obediencia al mandato de su jefe de conscripción.

Así lo documenta Goyeneche en el filme mencionado. Pero también puede que haya sido el germen de tanta defensa melancólica actual de un pasado que cierne su sombra, insistentemente, sobre un presente que requiere de inteligencia y libertad de pensamiento para buscar salidas modernas, integradoras, efectivas a las muchas crisis que, además, no solamente afectan a los adolescentes, sino a los adultos que los criaron y las generaciones que van llegando.

Es una opinión entre miles, pero las preguntas que pueden servir para la reflexión son:

- ¿Es más importante ponerles un arma al hombro y encerrarlos en un cuartel a que vayan todos a la escuela, que todos tengan servicios de salud física y mental y que coman bien todos los días?
- ¿Los problemas de conducta y la inseguridad son producto de que no hay servicio militar y nada más?
- ¿Los adultos no tenemos nada que ver con la formación de nuestros hijos?
- ¿Los adultos queremos que a nuestros hijos los eduque otro? ¿O lo que queremos es que hablen del hijo del otro y no del nuestro?
- ¿No hay nadie, político, no político o antipolítico con una idea acorde a nuestros días, ya que lo único que se nos ocurre plantear como solución es un retorno al pasado?

No todo tiempo pasado fue mejor. de hecho, podría afirmarlo categóricamente: todo tiempo pasado fue peor.

E inclusive más: todo tiempo por venir necesariamente tiene que ser mejor que éste.

Pero si los parámetros del debate nos hunden en el pozo de los tiempos, este último deseo será de imposible cumplimiento.

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Argentina: Gobernador del Chaco da permiso al Comando Sur para instalar una base militar de “Ayuda Humanitaria”

VISOR DEL SUR - MATRIZ DEL SUR

Funcionará este mes, según lo anunciado.

El edificio que será inaugurado este mes está ubicado en el predio del aeropuerto de Resistencia -capital de la provincia norteña del Chaco- y se encuentra en su etapa final de construcción, será así el primer centro de operaciones en Argentina. “Solo resta equipar con tecnología informática y amoblar el lugar para luego culminar con una capacitación al personal”, dijo el comandante estadounidense Edwin Passmore, del Comando Sur, quien se reunió semanas atrás con el gobernador Jorge Capitanich.
El Comando Sur de los Estados Unidos (COSUR) y la embajada estadounidense impulsaron un “Programa de Fortalecimiento del Sistema Provincial de Emergencias” aprobado en 2006 por el ex Ministro de Justicia, Aníbal Fernández bajo el título "Programa de Fortalecimiento del Sistema Provincial de Emergencias", así se le dio entrada al Comando Sur en territorio argentino. Ello implica realizar campañas de "concientización humanitaria" y de instrucción a la población, para luego en un futuro cercano, establecer tropas para "ayuda humanitaria". Así han hecho en países como Ecuador, Honduras, Costa Rica, Paraguay y en Colombia.

Foto: Gobernador Jorge Capitanich (centro) recibió a miembros del Comando Sur.

El gobernador del Chaco ya había recibido en diciembre pasado al ministro consejero de la Embajada de los Estados Unidos en Argentina, Jefferson Brown, con quien analizó los proyectos conjuntos que definieron la inauguración del primer “Centro de Emergencias” de Argentina, que operará en los próximos días desde la ciudad de Resistencia del que aseguran especialistas en seguridad es en realidad una base militar de control y monitoreo de los Estados Unidos en territorio argentino encubierta como “centro de ayuda humanitaria”.

Foto: Brown (izq.) en reunión con el gobernador Capitanich. Foto: Chacoprensa.

En la oportunidad, Brown aseguró que “este es uno de los proyectos más importantes que el gobierno norteamericano tiene con Argentina. Se trata del primer Centro de respuesta a emergencias que demandó una inversión de 3 millones de dólares y que fue ejecutado a través de la donación de la Embajada de Estados Unidos”.

En la reunión, realizada en el salón de Acuerdo de Casa de Gobierno, estuvieron presentes el comandante Edwin Passmore; la formadora de emergencia de la embajada de Estados Unidos, Silvia Maurizio y el representante de la Agencia de Inversión, Comercio Exterior y Relaciones Internacionales del Chaco, Marcos Sotelo.

El militar estadounidense explicó que el centro de operaciones “está pensando para emergencias naturales como inundaciones o sequias, pero también puede utilizarles, por ejemplo, para epidemias como el dengue”. Señaló que además el sitio contendrá la informática necesaria para realizar la coordinación con los organismos necesarios antes los eventuales sucesos; “es solo una herramienta para que ellos puedan responder con todos los participantes”, manifestó.

Passmore detalló que la construcción había sido acordada hace dos años entre Capitanich y el ex embajador Earl Anthony Wayne- actual embajador en México- y que “Permitirá que las diferentes áreas de gobierno hablen un mismo idioma operativo a la hora de prevenir, mitigar y superar desastres naturales”. Aseguró que el programa, exclusivamente civil, es financiado por el Comando Sur de los Estados Unidos y que tanto la mano de obra que lo construyó como los muebles y los equipos son chaqueños.

Capitanich relanza la “Unión Americana”


Foto: Delegación de legisladores de Estados Unidos recibidos en el Chaco. Foto: Chacoprensa

El gobernador Jorge Capitanich ya había recibido en septiembre a una delegación de legisladores de Estados Unidos quienes, invitados por una Fundación local, visitaron la provincia para estrechar vínculos entre ambos países. El gobernador convocó a los visitantes a construir una relación estratégica entre América del Norte y América del Sur para que el continente, unido, pueda reposicionarse como una potencia mundial; “voy a defender esa idea”, aseguró intentando reconstruir un nuevo ALCA.

Además Capitanich recomendó a los jóvenes legisladores -a quienes calificó como la nueva generación de políticos estadounidenses- tener como estrategia, para reposicionar a Estados Unidos después de la crisis actual, la unión americana y de esta manera convertir al continente en una potencia mundial. “Juntos seremos la mayor reserva de minería, agua dulce, alimentos, energía, industria cultural, atractivos turísticos, talentos de recursos humanos y tecnología vinculada a procesos productivos”, explicó el gobernador que casi hablaba como un mandatario presidencial.

“Desde América del Sur vemos con tristeza que Estados Unidos no nos considere un aliado”, manifestó en la oportunidad asegurando que está crisis es una oportunidad para potenciar las relaciones. “Defiendo una alianza estratégica y estoy dispuesto a luchar por esa idea”, afirmó.

La delegación estadounidense, , está integrada por Lance Gooden (miembro de la cámara de Representantes de Texas), Sarah Beth Gregory (miembro de la cámara de Representantes Kentuck), Curtis Johnson (Director Asociado Asuntos Gubernamentales, departamento de Transporte de Washington DC -demócrata), Monisha Merchant (directora senior de Gestión de Producto Nivel III de Comunicación (CO) -demócrata), Daniel Patterson (Cámara de Representantes de Arizona -demócrata), Lisa Stickan (asistente Fiscal de la Federación Nacional de Jóvenes Republicanos -republicana), Manny Flores (director de la División de Banca del Departamento de Regulación Financiera y Profesional de Illions).

Del encuentro participaron además el ministro de Gobierno, Juan Manuel Pedrini; el secretario de Gobierno, Juan Chaquires; el presidente de la Fundación Construir, Oscar Valdez; la intendente de Resistencia y miembro de la fundación, Aida Ayala y demás funcionarios municipales.

Asimismo y como parte del paquete firmado con los Estados Unidos, la empresa Forbes Energy prevé invertir 100 millones de dólares en el Chaco para producir bioetanol a partir de la caña de azúcar. La planta del combustible incluye la siembra de 50 mil hectáreas. La producción de caña de azúcar transgénica se elevará a 160 toneladas por hectárea de las 70 toneladas actuales. “Hemos recorrido la zona norte de Argentina y hemos focalizado nuestro interés en Chaco por sus importantes condiciones productivas. Ahora sólo debemos definir algunos puntos fundamentales pero ya estamos listos para invertir en la provincia”, aseguró Alexander Forbes, gerente de la empresa.

Foto: Predio del aeropuerto de resistencia, sede de la "base humanitaria". Foto: Policía Aeronáutica Nacional

Esta llamativa posición de un gobernador kirchnerista en defensa de la unión estratégica con los Estados Unidos permite que el Comando Sur se instale como “base de ayuda humanitaria” en territorio argentino permitiendo el monitoreo y control satelital de toda la región ubicada cerca de la Triple Frontera Argentina-Paraguay- Brasil y sobre el deseado Acuífero Guaraní, mayor reserva de agua dulce de Sudamérica.

Este Programa ha generado desde sus comienzos fuertes rechazos en la provincia: muchos de sus habitantes esperan que la asistencia a los pobladores afectados por las inundaciones sea brindada por instituciones especializadas, como la Cruz Roja o UNICEF, y no por una organización vinculada a una fuerza militar extranjera como el Comando Sur.

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Argentina, Córdoba: Continuarán las asambleas en los hospitales

PRENSA RED

La Unión de Trabajadores de la Salud (UTS) resolvió levantar el paro en los hospitales públicos provinciales. No obstante, el conflicto iniciado en septiembre último continuará con asambleas permanentes y trabajo a reglamento, según informaron fuentes sindicales.

Las medidas fueron dispuestas en un plenario e implican que se mantendrá resentida la atención en unos veinte hospitales de la ciudad de Córdoba y del interior que dependen del Estado provincial, donde se trabajará a reglamento y se establecerá la quita de colaboración.

Por ello, los médicos no firmarán los certificados para el recupero de las obras sociales, el Plan Nacer o las altas médicas. En torno a este conflicto, la UTS convocó para mañana a las 18 a una Marcha de las Antorchas y la Bronca.

De la marcha participarían otras organizaciones que agrupan a médicos y personal hospitalario del sector público, como Fesprosa, Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), Enfermeras Unidas y Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).

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