martes, 3 de abril de 2012

Argentina. Afloran los límites del modelo: Un balance de los Economistas de Izquierda (Parte I)

EDI

Transcurrida una década del reemplazo de la convertibilidad se generalizan los interrogantes sobre el rumbo de la economía. Las etapas de expansión sin obstáculos (2003-2008) y desajustes controlados (2009-2011) han quedado atrás y ganan visibilidad las grietas del modelo. Hidrocarburos, minería y ferrocarriles son áreas críticas, la sojización se afianza, la recuperación del empleo productivo pierde dinamismo y son numerosas las obstrucciones que enfrenta la reindustrialización.

La creciente extranjerización y concentración de la economía, el fracaso del intento de recreación de un sujeto burgués nacional, el dominio de las formadoras de precios, son rasgos cada vez más acentuados, mientras que la disputa por el excedente y la fuga de capitales, alimentan el proceso inflacionario y la perdida de competitividad deteriora las exportaciones industriales y amenaza el nivel de empleo.

Hay sin duda problemas de coyuntura. Cualquiera sea la evaluación del impacto que pueda depararnos la crisis capitalista mundial, ya nadie habla del “blindaje argentino”. El balance de divisas ve reducir su superávit y la situación fiscal se deteriora. Sin incrementar los recursos de la Tesorería habrá dificultades para repetir la receta del 2009 y sortear la caída de la actividad que se avecina, con gasto público o expansión del consumo.

¿Se agotó el modelo económico actual? ¿Hay margen para el desarrollo en un esquema que preserva el extractivismo? ¿Alcanzaron un techo las mejoras sociales y las importantes conquistas populares de los últimos años? En lo que sigue planteamos un balance poniendo énfasis en los problemas más acuciantes que enfrenta la economía argentina.

Parte I: Los desequilibrios estructurales

La depredación de los hidrocarburos

La situación energética del país no está colapsada, pero ha llegado a un límite que marca un estado de crisis aguda. Este se expresa en la debilidad de la producción hidrocarburífera; en la insuficiencia tanto de la capacidad de refinación instalada como de las redes de transmisión y distribución de los fluidos. También en lo embrionario de las energías alternativas. Pero en un país cuya matriz energética es fuertemente dependiente de los hidrocarburos (90%), sobre todo del gas, es allí donde se concentra el núcleo duro de la crisis latente.

Argentina es un país que tiene petróleo, lo sabemos desde hace ya más de 100 años, pero no puede decirse sea un país petrolero, puesto que el nivel de sus reservas comprobadas no permite esa caracterización. Sin embargo a fines de los ochenta logró el autoabastecimiento y pocos años después se transformó en un país exportador. En rigor se exportaban reservas (se calcula se exportaron algo así como el 50% de las comprobadas en petróleo y el 15% de las de gas) y el resultado ha sido inequívoco: pérdida del auto-abastecimiento y conversión de Argentina en importador neto de gas natural, fuel y gas oil.

Así la balanza energética ya no exhibe excedentes de 2041 millones de dólares como en el 2010, en 2011 el balance fue negativo en 2931 millones (fuente INDEC). Lo que se preanuncia son fuertes desbalances crecientes. Las importaciones de gas boliviano se duplicaron y los subsidios del Estado al sector energético aumentaron en forma exponencial. El problema no se limita a amenazas de cortes en verano o falta de gas en invierno. Ha emergido un gran obstáculo para toda la economía, derivado de la escasez estructural de combustible.

Así las reservas bajaron de 20 años, en los ’90, a 10 en 2009 y de 17,2 años, en el 2000, a 7,8 años, en 2009, respectivamente. Este desmoronamiento fue un resultado directo de la ausencia de exploraciones. En la década de los ‘80 se incorporaron 1026 pozos, en el decenio posterior 989 y en el siguiente 484.

REPSOL es el principal responsable de este desplome. Se apoderó de YPF cuando el barril que actualmente ronda los 100 dólares sólo costaba 20 y dedicó su gestión a vaciar los pozos ya descubiertos. Giró sistemáticamente utilidades al exterior e invirtió en otras regiones (Estados Unidos, Brasil, México, Caribe, África). Argentina figuró siempre como la principal fuente de ingresos de la compañía y la renta del subsuelo nacional fue destinada a abrir negocios en otras latitudes.

En sus propios balances se informa que esos lucros surgieron del vaciamiento de los pozos ya existentes. Esa extracción aseguró un altísimo nivel de rentabilidad. Sólo en el período 2008-2010 la empresa obtuvo beneficios netos por 13.380 millones de pesos y distribuyó el 90 % de esas ganancias.

Un fraude complementario fue perpetrado por los capitalistas argentinos aliados del gobierno (familia Eskenazi). Ingresaron a la compañía adquiriendo el 25 % de las acciones, con fondos surgidos de la distribución de las utilidades. No pusieron un solo peso y financiaron su compra con créditos solventados en el vaciamiento de la empresa. (1)

El gobierno participó directamente de esta operación. Destrabó obstáculos legales y sancionó ajustes de precios en los surtidores. Supuso que esta “argentinización” permitiría recuperar el control sobre un sector devastado por las privatizaciones. Pero el remedio fue peor que la enfermedad, puesto que los empresarios nacionales acentuaron el parasitismo de los ibéricos.

En los últimos meses este desastre comenzó a repercutir sobre la economía y obligó al gobierno a presionar por un incremento del abastecimiento. El oficialismo se enojó con sus viejos socios, quitó subsidios a las empresas (programas petróleo, refino y gas plus), denunció sobreprecios en el gasoil, cuestionó prácticas monopólicas (vender más caro a los transportistas que en los surtidores) y obligó a liquidar las divisas de exportación. Además, votó en el directorio de YPF contra el reparto de dividendos, amenazó con introducir fuertes regulaciones y desplegó una retórica muy beligerante (“no podemos volver a la época del Virreinato”).

Están por verse los resultados de esta confrontación. Las empresas siempre recurrieron al desabastecimiento para lograr mayores precios, creando reyertas con todos los gobiernos. El problema actual tiene otro alcance, puesto que se agotaron los pozos existentes. Se requieren inversiones de gran porte para buscar nuevos yacimientos o para explotar afluentes de elevado costo de extracción. La nueva cuenca de Neuquén podría aumentar significativamente las reservas comprobadas. Pero contiene combustible no convencional, cuya extracción entraña enormes riesgos ambientales y exige gastos dos o tres veces superiores al promedio actual.

Lo ocurrido con ENARSA demuestra la total inconsistencia de iniciativas oficiales sin recursos ni financiación. Esa empresa está constituida por un grupo de oficinas sin actividad real. Es titular de áreas off shore, pero no realizó operaciones significativas.

REPSOL no parece orientada a modificar sus políticas empresariales por las presiones del gobierno. Tampoco se muestra dispuesta a contraer deuda para subsanar el incumplimiento de sus viejos compromisos. Ni siquiera concretaría inversiones significativas si se alinean los precios locales del combustible con los niveles internacionales. (2)

Algunos funcionarios gubernamentales comienzan a buscar asociaciones privilegiadas con otras empresas (como Pan American), otros grupos (Bridas) y otros financistas (chinos). Pero un cambio de favoritismo no resolvería el problema de las inversiones faltantes.

La necesidad de la anulación de las concesiones y de la nacionalización surgen del simple incumplimiento de contratos, que estipulan la obligación de realizar las inversiones, que al no realizarse han llevado al vaciamiento de los recursos y a la emergencia energética actual. No sólo el país tiene argumentos jurídicos de sobra para adoptar esta decisión, sino que también puede litigar en tribunales internacionales por el fraude que ha cometido REPSOL. Obviamente esta controversia no podría procesarse en el ámbito del CIADI, que ya tiene preparados dictámenes a favor de las transnacionales antes del comienzo de cualquier juicio. (3)

La re-nacionalización de YPF es una alternativa considerada por todos los actores del sector. Incluso ha trascendido que los principales artífices de la privatización menemista habrían propuesto alguna modalidad de estatización que favorezca a REPSOL. Los Economistas de Izquierda sostenemos que hay que prestar mucha atención a la eventualidad de otra estafa, a través de alguna recompra de la compañía con fondos públicos, que terminaría siendo funcional a otros negocios privados.

Algunos proyectos en danza señalan la desventaja padecida por haber perdido la compañía estatal que mantuvieron Brasil, Uruguay o México. También se remarca el giro estatista que prevalece a escala internacional, desde el momento que 16 de las 20 mayores empresas del mundo pertenecen al sector público (4). Asimismo es posible concebir distintos modelos de gestión futura, otorgando suma relevancia a una asociación petrolera sudamericana.

Pensamos que es necesario estar atentos a los movimientos del gobierno y a las acciones que tome, que por el momento no parecen demasiado definidas, pero para nosotros resulta indispensable precisar si la renacionalización incluirá o no indemnizaciones. En el primer caso se aceptaría la estafa realizada y el país quedaría sin fondos para realizar las inversiones postergadas para explotar y extraer lo recursos. No basta acuñar una nueva denominación (YPF Federal) o hacer ondear la bandera de la recuperación energética. Hay que detallar cómo se instrumentará ese objetivo. La compra de la empresa (al contado, en cuotas o con deuda), abonando parcial o totalmente su precio bursátil (11.000 millones de dólares según la actual cotización accionaria en New York (Clarín 14.3.12), introduciría un quebranto de las finanzas públicas.

Para quiénes integramos EDI la única respuesta progresiva y transformadora a esta situación es la anulación inmediata de las concesiones, la re-nacionalización sin indemnización de YPF y la devolución constitucional de la propiedad del subsuelo que la Nación, Pacto de Olivos mediante, delegó a las provincias con la Reforma Constitucional del ‘94. Esta reforma fue perfeccionada por la llamada Ley Corta de fines del 2006, iniciativa del gobierno de entonces que el Congreso Nacional sancionó junto con exenciones impositivas inéditas a la actividad.

La transferencia del dominio que el Estado nacional históricamente tenía sobre los yacimientos y los permisos de exploración y concesiones a los estados provinciales, otorgó a los gobernadores la capacidad de negociar con las compañías abriendo así todo tipo de connivencias a espaldas del país. Para nosotros el destino de los hidrocarburos debe estar en manos del conjunto de la población y la gestión de este sector estratégico debe desenvolverse con transparencia y plena información pública.

Claro que la re-nacionalización y la recuperación para el Estado nacional de la propiedad del subsuelo debieran ser acompañada de un replanteo de todo el sistema fiscal, caso contrario se corre el riesgo de desfinanciar a las provincias, particularmente en sus programas de educación y salud.

Consideramos estas medidas como indispensables para reconstruir el abastecimiento.

Por otra parte remarcamos la estrecha vinculación entre la crisis energética y los actuales problemas de Cuenta Corriente. El problema energético obliga a gastar en combustibles los dólares que se necesitan para importar insumos y bienes de capital. Para nosotros es una contradicción que está inscripta al interior del propio modelo neodesarrollista y que expone una vez más las dificultades estructurales del sector externo.

El colapso ferroviario

La decadencia del sistema ferroviario viene de larga data, puede situarse un punto de inflexión en el inicio de la década del ’60 con el Plan Larkin, primer intento de redimensionar la empresa a favor del transporte carretero, luego se suceden años de marchas y contramarchas, de sucesión de políticas contradictorias que acentuaron su deterioro. La destrucción lenta pero continuada en el tiempo fue funcional a los intereses del transporte carretero, especialmente a las multinacionales de la industria automotriz. Esta opción llevó a la dilapidación de recursos escasos y muestra la irracionalidad capitalista y sus dramáticas consecuencias sobre la pérdida de vidas humanas, la polución y la degradación ambiental.

Pero en esta historia de décadas puede recortarse un período claramente diferenciado, el que se inicia a mediados de los’90 con las privatizaciones y que llega hasta nuestros días.

En poco menos de tres años bajo la figura de la concesión, la empresa estatal -monopólica y con déficit de servicios- se transformó en numerosas empresas de derecho privado. De 39.000 km en operación quedaron 22.000, de los que solo se explotan unos 7.500. De 95.000 trabajadores ferroviarios quedan en actividad unos 14.000. Pero hoy se transportan más pasajeros/km. y más toneladas/km que en aquellos años. La productividad y el beneficio empresario han crecido exponencialmente y ha sido la renegociación de los contratos a principios de la administración kirchnerista la que ha perpetuado estas condiciones.
Los servicios rentables - los de carga- quedaron concesionados a grupos económicos que solo incorporan mejoras tecnológicas y operativas hasta donde les resulta funcional a sus propios intereses. Los de pasajeros de mediana y larga distancia son casi inexistentes, los que tibiamente se repusieron lo hacen en pésimas condiciones de confort y seguridad. Pero son los servicios suburbanos de pasajeros los que están en el límite de sus posibilidades.

No obstante el carácter prebendario de la privatización, la gestión privada de las empresas no ha cumplido con los pliegos licitatorios. No han invertido, no pagan los cánones establecidos ni los inventarios que se les transfirieron a precio vil y el Estado asigna año a año mayores partidas presupuestarias para subsidiarlas.

El colapso de las líneas San Martín, Roca y Belgrano Sur, así como los accidentes que se sucedían en la línea Sarmiento anticipaban lo que podía suceder. A pesar de esto el gobierno nacional al tener que hacerse cargo de las líneas colapsadas no encontró mejor solución que darlas en gerenciamiento a los mismos grupos empresarios que se beneficiaron de la privatización ferroviaria y que continúan explotando otros servicios. Una suerte de asociación ilícita (Cirigliano, Roggio, Techint), con la activa participación de la mafia sindical que perpetró el asesinato de Mariano Ferreira.

No hubo inocencia en esta selección. Los Cirigliano recolectaron aportes para las campañas electorales del oficialismo, se hicieron cargo del manejo de empresas fantasmas por petición gubernamental (Safe, Fly) y pusieron su flota privada de jets para el transporte de funcionarios.

La reciente tragedia de Once demostró que lo que se anticipaba no era en vano. La muerte de 51pasajeros estuvo precedida por centenares de fallecidos en las líneas que gestionan los responsables del crimen. Ya es sabido que los frenos y los para-golpes no funcionan y que los vagones o vías están completamente obsoletos. Las formaciones circulan bajo amenaza de sanción a los trabajadores que denuncien los riesgos operativos. Todas las compañías incumplen normas de seguridad para abaratar costos y aumentar los ingresos con el número de pasajeros transportados.

Pero el caso Cirigliano es particularmente escandaloso. Utilizó los subsidios para solventar un emporio de colectivos, carrocerías, inmuebles y aseguradoras, dentro y fuera del país. En pocos años convirtió su pequeño emprendimiento en un poderoso grupo, destruyendo los ferrocarriles que compiten con sus intereses en el transporte automotor. Realizó incluso maniobras financieras (depósitos en dólares, compra de títulos) con el dinero público que debía utilizar para la gestión ferroviaria.

Estos desfalcos contaron con la complicidad directa de los funcionarios. Nadie puede alegar desconocimiento. Inspectores, trabajadores, delegados y agrupaciones opositoras se cansaron de presentar denuncias, así como la Asociación del Personal de Dirección (APDFA) que describieron reiteradamente la violación de las normas de seguridad. Jaime cajoneó estas advertencias y Schiavi mantuvo el ocultamiento. Frente a estos antecedentes es inadmisible la presentación del Estado como querellante ante jueces dóciles al poder. No hay que olvidar el armado de causas judiciales por parte de Aníbal Fernández contra los delegados combativos, que anticiparon lo que finalmente sucedió. Para encubrir los desfalcos de las empresas culpaba a los trabajadores de “sabotaje”.

Muchos opositores de la derecha y partidos tradicionales que desempolvan estas denuncias suelen silenciar su propia participación en el desguace que inició el menemismo en los ‘90, continúo la Alianza y perfeccionó la administración provisional de Duhalde, con un decreto que exoneró a las compañías por el incumplimiento de las inversiones.

La conmoción social creada por la tragedia de Once y la reacción de los afectados abre una oportunidad de revertir el desastre ferroviario. En la historia argentina reciente esa movilización de los familiares ha sido determinante para imponer justicia, especialmente cuando el gobierno culpa a las víctimas, atribuye el desastre a la irresponsabilidad de pasajeros colgados, que se agolpan en las salidas o llenan los vagones en los días laborales. Además, designa a un ex menemista para gestionar la intervención de TBA y despide con elogios a Schiavi.

Impedir la impunidad es un punto de partida para reconstruir el ferrocarril. En lugar de otro parche en los contratos vigentes se necesita un cambio de raíz, que erradique por completo el modelo de privatización que el gobierno quiere conservar y la derecha pretende reforzar con demagogia y aumentos de tarifas. (5)

Los objetivos explícitos de la privatización proponían la eliminación del déficit y la modernización de los servicios por medio de inversiones privadas, luego de casi dos décadas de privatización los resultados muestran su inocultable fracaso con el agravante que se ha perdido el carácter público de estos servicios y el interés social general implícito en ellos no es tenidos en cuenta. La lógica del capital, como era de prever prioriza la ganancia por sobre todas las cosas.

A la luz de esta comprobación la propuesta alternativa de re-estatizar el ferrocarril bajo control de profesionales, trabajadores y usuarios suscita crecientes adhesiones. Esta administración permitiría eliminar el despilfarro y la corrupción. Actualmente se ha duplicado el gasto en subvenciones para manejar sólo el 15% de los servicios ferroviarios tradicionales.

Para los Economistas de Izquierda la re-estatización sin fondos perpetuará los problemas. Es necesario definir como se financiarán las inversiones que necesita el sistema. El patrimonio de Cirigliano y de todos los grupos que se enriquecieron demoliendo el ferrocarril debería aportar a esta reconversión. Lo que robaron debe ser devuelto en obras. Pero la principal fuente de recursos se encuentra en las seis líneas de alta rentabilidad que transportan mercancías. El transporte de carga debe financiar al de pasajeros, mediante la estatización de esos corredores privados. Para nosotros sólo aplicando este criterio comenzaría a erradicarse el manejo de un estado bobo, que gestiona actividades a perdida para asegurarle a los privados los segmentos de gran lucro.

Sostenemos que otra fuente de financiación debería provenir de medidas impositivas tendientes a asignar a cada modo de transporte terrestre su rol en el marco de un Plan Nacional de Transporte (reivindicación histórica de los gremios ferroviarios) que articule y complemente, en función de sus costos de operación, las distancias y el beneficio público, los distintos modos alternativos.

Resistencias a la megaminería

Un tercer campo de tensiones ha salido a flote en las movilizaciones contra la mega-minería. Este rechazo se verifica en varias provincias, despierta simpatía popular y suscita el acompañamiento de muchos intelectuales y artistas. La conciencia ambiental que irrumpió en los cortes contra las pasteras de Gualeguaychú, ha resurgido. Argentina comienza así a alinearse con las batallas ambientalistas que se desarrollan en Latinoamérica.

La demolición del ambiente que produce la mega-minería es aterradora. El viejo socavón para buscar metales en el subsuelo ha sido reemplazado por dinamita a cielo abierto. La contaminación del agua potable se generaliza con el uso de cianuro, ácido sulfúrico, mercurio u otras sustancias para procesar para procesar el mineral. El encarecimiento de los precios internacionales incentiva este sistema de explotación que habría consumado ya una reducción del 30% del agua generado en los glaciares. (6)

Como el agua no alcanza para compatibilizar la minería con la agricultura, el gobernador de La Rioja optó por la demolición del subsuelo a costa de los alimentos. Frente a semejante elección, la demanda “Famatina no se toca” constituye una genuina exhortación a la vida.

El pretexto oficial para sostener el negocio minero (“desarrolla el interior”) debe ser impugnado. Basta observar el saqueo consumado durante los últimos doce años en Catamarca por la empresa Bajo La Alumbrera. En un sólo ejercicio la compañía facturó más que en toda su inversión inicial. Pagó impuestos irrisorios, multiplicó por diez sus ganancias y forjó una “economía de enclave” para extraer un concentrado de la roca, que deshidrata en Tucumán y exporta desde Santa Fe. (7)

El modelo vigente en este sector representa una modalidad extrema del neoliberalismo. Las compañías están exentas del pago del impuesto al cheque y a los combustibles, gozan de estabilidad fiscal por 30 años, adquieren importaciones sin aranceles y pagan ínfimas regalías (2,5 a 4%). (8)

Algunos voceros de las empresas afirman que la actividad generó 250.000 empleos, cuando las cifras oficiales sólo indican 23.374 trabajadores. En Bajo La Alumbrera se crearon por ejemplo sólo 480 puestos de trabajo y el gasto en sueldos representa el 2,5% del monto exportado. La adquisición de insumos locales ha sido también insignificante y no se erigió en la región una sola escuela o centro de salud.

El emprendimiento de la Barrick es más escandaloso. Utilizando el tratado firmado con Chile en 1997 forjó en Pascua Lama un país virtual a ambos lados de la Cordillera. La empresa opera con un acuerdo tributario secreto y abona los sueldos de los gendarmes en un territorio sin aduanas. La empresa se dispone a depredar durante un cuarto de siglo un dique de agua de 340 hectáreas y 400 metros de profundidad. ¿Los discursos sobre Malvinas no deberían ser acompañados por la recuperación de la soberanía sobre ese territorio? Las Malvinas son argentinas, pero la región cordillerana también forma parte de nuestro territorio. (9)

El negocio de las compañías extranjeras se asienta en un sistema de complicidades entre universidades (Tucumán), sindicatos y elites provinciales. El centro de esta red se ubica en el entorno presidencial (Mercado, Mayoral) y sus agentes incluyen por igual a gobernadores K y anti-K. Algunos son voceros directos de las mineras (Gioja) y otros olvidaron la demagogia contra las empresas al asumir la gestión provincial (Beder Herrera). Este sometimiento a las compañías se ha consumado, además, al frente de administraciones de distinto signo político (Corpacci).

El legado menemista en esta actividad es evidente, pero fue Néstor Kirchner quién permitió a las compañías liquidar divisas en el exterior (2004) e incentivó la ampliación de los proyectos que aumentaron un 90% entre 2003 y 2009. La publicitada foto con los hombres de Barrikc Gold no fue ajena al veto que dispuso Cristina Fernandez de Kirchner de la ley de protección a los Glaciares. El amparo presidencial a los gobernadores tiene precedentes en la empresa estatal de Santa Cruz, que comparte ganancias con las mineras del lugar.

Pero la actitud más patética en los debates sobre minería se verificó entre los intelectuales progresistas que justificaron la represión, la acción de las patotas y la aplicación de la ley anti-terrorista contra los manifestantes. Algunos repiten el relato infantil de las empresas (“la minería contribuye al desarrollo regional”) y otros sueñan con subsanar las “anomalías” actuales con la participación de los estados provinciales en nuevas compañías mixtas. En los hechos esa oficialización del negocio sólo convalidaría el saqueo en curso.

Algunos pensadores han cruzado todos los límites, al recurrir a una denigración cínica del ambientalismo. Justifican la mega-minería argumentando que todas las actividades productivas contaminan y cuestionan la autoridad de “los narcisistas porteños” para opinar sobre un emprendimiento del Noroeste. (10)

Este curioso federalismo supone que algunos argentinos pueden opinar y otros no sobre acontecimientos que involucran a todo el país. Si uno vive en Buenos Aires no puede hablar mal de la mega-minería de San Juan, pero está habilitado a emitir elogios del modelo depredador que rige en Chile o Perú. Como “todos contaminan”, parecería que el reciclado individual de un plástico, tiene la misma envergadura que la aniquilación de las reservas de agua potable. Como “el ecologismo es berreta” tampoco hay que prestar atención a los ejemplos internacionales de prohibición de la minería a cielo abierto que impusieron los pobladores de Montana, Wisconsin o Colorado. O que el parlamento europeo prohibió en todo su territorio este tipo de explotación y conminó al Consejo de Ministros ha hacer efectiva esta disposición.

Otros intelectuales oficialistas consideran que llegó el momento de “abrir el debate” sobre minería. Pero este descubrimiento olvida que hace muchos años se discute el tema en el interior. Con grandes campañas de denuncia lograron nueve leyes provinciales restringiendo la mega-minería, un plebiscito de rechazó en Esquel (2006) y varios repudios de universidades (Córdoba, Rio Cuarto) a la fondos de Bajo la Alumbrera. Esta acción se desarrollo confrontando con todos los intentos de estigmatizar y criminalizar a los asambleístas y esta resistencia y permitió, además, la sanción de una nueva ley de protección de los glaciares apoyada por 300 asambleas ambientalistas y bloqueada por la justicia de varias provincias. (11)
Ninguno de estos movimientos rechaza la actividad minera. Sólo objetan su variante demoledora. Esta resistencia converge con protestas similares en otros países sudamericanos, pero con una diferencia esencial: Argentina no necesita de este tipo de minería para sostener su economía. Implementa a pura pérdida el modelo extractivista que rige en toda la región, desde que la innovación tecnológica, la especulación con materias primas y el crecimiento de China revalorizaron la extracción de metales.

El ingreso de divisas que genera ese sector no es vital para nuestra balanza comercial, tampoco aporta demasiado al PBI. Para EDI es imprescindible exigir la elaboración local de las materias primas. Argentina no necesita una minería de exportación, sino procesos de extracción asociados a la reindustrialización de la economía.

Para nosotros derogar la ley vigente es el punto de partida para cualquier replanteo de la minería. Hay 12 proyectos en operaciones, tres en construcción y 340 iniciativas a futuro. El país está a tiempo de garantizar la protección ambiental prohibiendo el cianuro, la voladura de cerros y todas las maniobras de las empresas, para poder desarrollar la actividad con licencia y control social y de acuerdo a los intereses nacionales. Al igual que en los hidrocarburos este problema involucra a toda la nación y no puede quedar sujeto a decisiones locales. La contaminación nunca se limita al radio geográfico original de las explotaciones. Si hay consultas o plebiscitos para definir cursos de acción deben participar todos los ciudadanos. El derecho a la vida, al ambiente saludable y a las culturas pre- existentes forman parte de nuestra noción de desarrollo.

El fin del conflicto con el agro

La fragilidad estructural de la economía argentina radica en su enorme dependencia del cultivo de la soja que ha expandido su preeminencia. Ya ocupa el 56% de la tierra cultivable y avanza con deforestación (un millón de hectáreas entre 2002 y 2006) y agro-tóxicos (300 millones de litros por año). Este predominio no se extiende sobre áreas vacías. Hay desalojo de campesinos y pobladores originarios, concentración de la tierra en la región extra-pampeana y abrupta reducción del número de explotaciones (24% menos desde 1988).

La reconciliación en curso entre el gobierno y los agro-sojeros tiende a dejar atrás un fuerte conflicto. Este reencuentro quedó sellado durante el lanzamiento del nuevo plan agro-alimentario, que reafirma el esquema sojero. Se promueve un aumento general de la producción (157 millones de toneladas en 2020), para consolidar el avance registrado entre el 2002 y el 2010 (de 70 a 100 millones de toneladas) con más superficie sembrada e incrementos de productividad. Pero el programa sólo habla del volumen proyectado. No dice cuántos productores sobrevivirán, en un modelo que incrementa la preeminencia de las grandes compañías y los pools de siembra. (12)

La Mesa de Enlace cajoneó la demanda de bajar las retenciones para elogiar este plan. Este viraje obedece a la continuidad de un negocio floreciente. La tonelada de soja que se cotizaba a 160 dólares en 2001 alcanzó en estos días nuevamente los 500; el precio de la tierra subió 120% en la última década y se registran ganancias sin precedentes por hectárea sembrada. Quiénes ganan fortunas no están motivados para la protesta.

El gobierno distendió, además, las relaciones con el sector satisfaciendo parte de sus pedidos. Se reiniciaron las compensaciones la actividad láctea y ganadera, se autorizaron aumentos de precios (carne, leche, pollo, pan) y se asignaron reintegros por adversidades climáticas. Así los conflictos se desplazaron hacia el interior del sector (tensiones por la distribución del trigo entre productores, molineros y exportadores). (13)

Este clima pos-electoral explica la aceptación general de una ley de tierras que había suscitado divergencias. Los beneficiarios de un modelo de exclusión, desigualdad y desarraigo coincidieron en proteger su principal recurso de la competencia foránea. Prefieren asegurar la presencia de muchos Grobocopatel y pocos Benetton en el agro-negocio.

Los sojeros continúan presionando por asegurar su liderazgo de la economía. Proponen actualizar la inserción internacional de Argentina como “granero del mundo”, ampliando las actividades alimentarias para erigir el “país-góndola del siglo XXI”. Demandan prioridad para el sector, precio pleno de los productos y liberación de mercados. (14)

Claro que subsisten áreas de fricción con el gobierno (ley de arriendos, manejo de la ONCCA, subsidios por sequía, tipo de cambio efectivo), pero ha desaparecido la confrontación del 2008. Los puentes con el gobierno han quedado reabiertos, desde el momento en que, tomando nota de la fuerte movilización del agro, se renunció a sostener el financiamiento de las arcas públicas incrementando el flujo de renta agraria con mayores retenciones. El oficialismo ha cajoneado también las propuestas de restaurar la Junta Nacional de Granos para recrear una agricultura diversificada. Sólo insisten en atenuar el impacto interno de los altos precios de exportación con un programa de perpetuación del status quo, que genera cuestionamientos dentro del propio espectro gubernamental. (15) Mientras tanto continúa el negocio clave de las grandes exportadoras que controlan el comercio de granos y oleaginosas.

Los agricultores empobrecidos son las víctimas de un cultivo transgénico con efectos ambientales impredecibles. Ningún gobernador protege a campesinos expropiados. Estos sectores rara vez son catalogados como “pequeños productores”. Esta denominación se utiliza en cambio para describir a los capitalistas medianos de la Pampa, que manejan significativas inversiones, como contratistas y/o propietarios de actividades sojeras. Para nosotros es importante clarificar el uso de ese concepto, frente a tantos proyectos de segmentación de las retenciones para productores de 600, 1500 o 2500 toneladas. Estos sectores participan de la actividad más rentable del país y no necesitan ningún auxilio del Estado. Un cambio en los porcentajes del impuesto debería en todo caso legislarse al interior del propio sector, sin ningún costo para el resto de la sociedad. Si baja lo aportado por un productor medio, que aumente la contribución del más poderoso.

Para los Economistas de Izquierda un escenario agrario favorable a las mayorías populares exige discutir otro temario: cómo se regularán los precios y mercados, de qué forma se reconstituirá una Junta Nacional de Granos y cómo debería operar en la actualidad un comercio exterior nacionalizado.

La reindustrialización frenada

La recomposición del tejido industrial -que el gobierno presenta como su prioridad estratégica- se ha estancado. Es cierto que el sector manufacturero creció significativamente en la última década (más del 80%), por una combinación de los vaivenes cíclicos y políticas estatales activas. La intención neo-desarrollista de restaurar la gravitación de este segmento no logra anclaje en la realidad económica. La industria ocupa incluso un lugar menor que en los años ‘90 y ‘80
Tampoco se ha modificado la escasa diversificación del sector. Tres ramas concentran el 75% de la actividad (automotriz, metalurgia y minerales no metálicos) y la fuerte recuperación de los puestos de trabajo, no alcanzaron aún a superar el nivel de empleo predominante en 1997. Las ramas más dinámicas operan con tecnologías intensivas que exigen poca mano de obra y las cinco actividades que en los ‘90 reunían el 60% de la producción, hoy concentran el 67% del total. (16)

Estos resultados obedecen en gran medida al elevado grado de concentración que impera en la industria y también a la ausencia de un plan estratégico para el sector. El valor bruto de producción de las 200 firmas líderes trepó del 20% en los ’90 al 28% actual. Ese núcleo de compañías maneja, además, el 73% de las exportaciones totales (2003-09), en un marco de gran consolidación de la extranjerización consumada bajo el menemismo. Esta primacía ha registrado cambios muy leves en la última década. De las 500 principales empresas que explican el 68% de las utilidades totales, 338 son foráneas. (17)

El efecto de esta preeminencia es una fuerte transferencia de utilidades al exterior bajo el amparo de la actual legislación de inversiones extranjeras y los casi 50 convenios bilaterales de inversión que dan total libertad a las multinacionales. Esa remisión determina periódicas tensiones cambiarias, que el gobierno responde con exhortaciones (ahora también con controles). Pero no hay ninguna medida de fondo para revertir el nocivo sistema de protección de inversiones que impuso el Banco Mundial. (18)

Todos los balances empresarios indican elevadas ganancias de los industriales bajo el modelo actual. Pero estos informes también destacan que la tasa de reinversión local ha sido efímera. Algunas evaluaciones señalan que entre las 500 mayores firmas ese porcentual bajó del 24,7% (1993-2001) al 14,7% (2002-2009), mientras el déficit comercial de la industria crecía hasta generar el agujero actual (20.000 mil millones de dólares en 2010). Las importaciones se expanden a un ritmo muy superior a las ventas externas, junto a una decreciente integración de componentes nacionales. (19)

Los viejos problemas de una industria dependiente, fracturada y deficitaria se han acentuado con la creciente internacionalización del sector. Estos desequilibrios son muy visibles en la rama automotriz, que ha reducido la incorporación local de partes (45% en promedio), al cabo de un prologando desguace de los abastecedores nacionales. Las pautas de inversión en esta actividad son particularmente irracionales, puesto que se establecen en función del mercado externo sin considerar, por ejemplo, la prioridad del transporte público nacional.

Algunos economistas K consideran que estas limitaciones no desmienten la vigencia de un “modelo productivo con inclusión social (20). Pero evitan registrar que el gobierno se limita a convalidar una lógica capitalista de pura rentabilidad, que avala la fabricación de autos (en lugar de trenes) o la construcción de torres en Puerto Madero (en desmedro de viviendas en los barrios populares).

La expectativa neo-desarrollista de “profundizar el modelo” en una dirección industrialista se está disipando en favor de la “sintonía fina”. Muchos simpatizantes del modelo reconocen, que para contrarrestar la presión hacia la especialización agro-exportadora se requerirían drásticas medidas estatales, que por ahora son solo potenciales. (21)
Salarios en dos velocidades

Los economistas del gobierno afirman que el “modelo devolvió dignidad a los trabajadores, creó millones de puestos de trabajo y aumentó el salario real”. Esta caracterización atribuye ese resultado exclusivamente a la política económica. Obvian señalar que es el efecto combinado de políticas estatales (reimplantación de paritarias) con múltiples condicionantes (coyuntura internacional favorable, recuperación cíclica de la ocupación y los ingresos, conquistas de la movilización social).

En el sector formal el salario aumentó 285% en promedio entre diciembre del 2001 y julio 2010. Según el índice de inflación que se tome para realizar la comparación (INDEC, cálculos provinciales, estimaciones privadas), ese incremento se ubica por encima o por debajo de la carestía. Entre los economistas existe cierto consenso en evaluar que ha predominado cierta paridad entre las dos variables. Pero en el mismo período se registró un aumento de la productividad muy superior al incremento de los salarios reales y por esta razón los costos salariales decayeron. El contraste es más significativo si la evaluación se realiza comparando con los beneficios. Las ganancias de las empresas se duplicaron en la última década y su patrimonio es 200% mayor que en el 2003. La “tracción del modelo por los salarios” -que ponderan algunos simpatizantes del curso actual- es discutible o debe relativizarse ante semejante expansión de la tasa de ganancia. (22)

Durante la última década ha sido significativa la consolidación de la fractura del mercado laboral iniciada en los ’90, no sólo entre los trabajadores formales e informales, sino también al interior de la estructura formal. Siendo que la precarización se extiende por el conjunto. Mientras que el 20% de los trabajadores mejor remunerados del sector privado capta el 52% de la masa salarial, el 20% ubicado en la base percibe el 5,2% de ese total. (23)

Esta subdivisión explica la centralidad que han alcanzado ciertas demandas de la CGT sobre el mínimo no imponible y las asignaciones familiares, así como el frustrado proyecto sindical de distribuir las elevadas utilidades entre el personal de cada empresa. Para los Economistas de Izquierda la constatación de la continuidad de esta fractura obliga a considerar esas demandas cegetistas, y darle prioridad a la exigencia de salarios mínimos iguales a la canasta familiar, para comenzar a cerrar la brecha al interior de los trabajadores.

En la actualidad se computan 11.800.000 asalariados, de los cuales 7.8 millones registra en el sector formal y 4.0 millones en el informal. El salario promedio sobre el que se realizan los aportes jubilatorios llega a los 5,500 pesos, pero el 55% de esos trabajadores percibe hasta 4000, muy alejado de la canasta familiar estimada entre 5.000 y 6.000 pesos. En el otro extremo 1.4 millones gana entre $7.000 y 30.000 o más pesos al mes. Los trabajadores no registrados ganan como mínimo un 30% menos que los registrados. Esta fragmentación se percibe también al interior de los trabajadores del sector público, entre los del Estado nacional y los que laboran en los Estados provinciales y municipales. (Fuente: INDEC y Dirección Nacional de Programación Económica)

Así el modelo ha consolidado la categoría del “trabajador pobre” (que no cubre la canasta familiar), frente a la figura del “desocupado pobre” que prevalecía en la crisis del 2001. La reducción de la informalidad, de 44% a 34.2% (2003-11) es significativa, pero se relativiza cuando se la compara con la tasa de crecimiento de la economía en el mismo período.
En este contexto se verifican situaciones extremas de explotación no sólo entre trabajadores rurales (jornadas de trabajo de 16 horas que ahora podrán revertirse con la sanción de la ley que reglamenta los horarios), carpas en lugar de viviendas, escasa alimentación. Los padecimientos de los tercerizados o de los costureros que trabajan en los galpones son igualmente dramáticos. El Gran Buenos Aires vuelve a concentrar una enorme masa de desposeídos del interior y países vecinos, que sobreviven con trabajos miserables. El gobierno afirma que atenúa estas desventuras con un gasto social mayúsculo. Pero este reconocimiento no hace más que confirmar el asistencialismo que contiene al modelo y contradice su identificación con la inclusión social o el trabajo genuino. La asignación por hijo representa efectivamente una innegable conquista popular, que ha otorgado cobertura a millones de desamparados, sin embargo no alcanza a todos los carenciados y su monto queda periódicamente erosionado por la inflación.

No hay que sobredimensionar el costo real de ese auxilio, que en líneas generales se asemeja al vigente en la mayoría de los países latinoamericanos. Estas semejanzas permiten comprobar que el capitalismo como sistema resigna, en esta fase, un determinado porcentaje del PBI para atenuar los efectos de la acumulación y reproducción en este período histórico.

No obstante esta conquista social ha recibido igualmente críticas gorilas (“los pobres se lo gastan en droga”) y objeciones malintencionadas a su implementación (“el sistema es desorganizado”). Para nosotros lo central radica por un lado en la carencia de un financiamiento genuino -que se reemplaza con, entre otros, fondos de la ANSES- por lo tanto en la dependencia de recursos presupuestarios muy variables. La reiterada propuesta de sostener el programa asistencial con transformaciones impositivas, que suscribimos, jamás fue escuchada por el oficialismo, mientras persiste la falta de una real universalidad.

También la cuestión de los jubilados suscita confusiones. El gobierno suele concentrar todos sus dardos polémicos contra los derechistas que hacen demagogia, demandando los aumentos que negaron bajos sus administraciones. Estos opositores nunca explicitan cómo financiarían las mejoras. El oficialismo destaca que expandió la cobertura hasta el 95% de la población y estableció un sistema de movilidad periódica de los haberes. Ambos son avances significativos, pero esto no quita que el mínimo se sitúa en la mitad de la canasta básica de un retirado y que el promedio de ese ingreso apenas alcanza al 40% del promedio de los activos. Tampoco aclara qué sucederá con la enorme masa de trabajadores informarles que no aportan a la seguridad social.

Los economistas K suelen reciclar viejos fantasmas neoliberales (“aumentará el trabajo en negro por aumento del costo laboral”) cuando se les propone reimplantar las contribuciones patronales eliminadas por Cavallo. Por el contrario los Economistas de Izquierda sostenemos que esta reposición de fondos permitiría como mínimo elevar las jubilaciones mínimas al 82% del salario mínimo, avanzando así hacia el 82% móvil rompiendo con la continuada violación de un derecho popular.

Notas:
1) La Nación 27-2-2012.
2) Como siempre reclamaron sus voceros. Ver por ejemplo: Montamat Daniel “El ajuste del relato llegó a YPF” La Nación 23-2-2012.
3) Ver informe de Cash-Página 12, 4-3-2012.
4) Varios autores en Página 12, 29-1-2012 y Clarín 20-2-2012
5) Un ejemplo en Diego Cabot, “El galimatías de los subsidios millonarios”, La Nación 25-2-2012.
6) Clarín, 17-1-2012
7) “Los números detrás de la furia contra la minería de Andalgalá”, La Nación, 19-2-2012
8) Página 12, 19-2-2012.
9) Ver la documentación expuesta por Bonasso, Miguel: Economía argentina: nuevo colonialismo La Nación, 19-10-2011.
10) Brienza Hernán, “Famatina hay que pensarla”, Tiempo Argentino, 11-2-2012.
11) Clarín, 27-9-10, Clarín 10-8-10).
12) Ver: Arancibia Fabiana, “Extranjerización y modelo agropecuario” Rebelión, 24-9-2011.
13) Clarín, 22-1-10
14) Ver Guadagni, Aldo: “Para avanzar hay que mirar lejos”, La Nación, 21-6-10, Grobocopatel, Gustavo: “Proteínas como arma de negociación con el mundo”, La Nación, 5-8-10
15) Martínez, Enrique: “La macro y la micro”, Página 12, 1-9-10.
16) Clarín, 28-12-2010, Página 12, 15-1-11
17) Schorr Martin, aesta.blogspot.com/201,23-3-2011, Página 12, 4-12-11
18) Ver informe de este régimen en Página 12, 11-10.
19) Clarín, 28-12-2010.
20) Seijo Rubén, “La economía kirchnerista”, Página 12, 13-2-2011
21) Sztulwark Sebastián y Juncal Santiago, “Como profundizar el modelo”, Página 12 , 2-5-2011
22) Ver Pagina 12,11-10-10.
23) Clarín, 18-5-10.

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Argentina: Importaciones y divisas en la discusión económica

Julio C. Gambina (especial para ARGENPRESS.info)

La noticia alude a la denuncia de Argentina por “proteccionismo” comercial en un documento difundido en la última reunión de la OMC. El texto fue impulsado por Estados Unidos, la Europa Unida y a otras 12 naciones, que acusan a la Argentina de obstaculizar el “libre comercio”, es decir, la capacidad de esos países para colocar parte de su producción en el mercado interno de la Argentina.

Sin embargo, los datos publicados por el Ministerio de Economía revelan un crecimiento importante de las importaciones argentinas en los últimos años, con una evolución desde los 38.786 millones de dólares (m.d.) en 2009, a 56.501 m.d. en 2010, y 73.922 m.d. en 2011.

La denuncia existe pese a este importante crecimiento de las importaciones y al déficit comercial bilateral entre nuestro país y Estados Unidos que durante el año pasado superó los 3.500 millones de dólares. Por el contrario, con la Unión Europea el superávit comercial alcanzó 2.147 millones, si bien en diciembre pasado se reconoce un déficit de 148 millones.

En rigor, la denuncia se presenta por las restricciones impulsadas por la Secretaría de Comercio en los últimos meses, las que apuntan a sostener el superávit comercial declinante en los últimos años.

Los registros indican una reducción del saldo favorable del comercio exterior argentino desde los 16.886 m.d en 2009, a 11.632 m.d. en 2010 y de 8.034 m.d. en 2011.

Con lo cual, crecen las importaciones, pero también las exportaciones, que pasaron de 55.672 m.d. en 2009, a 68.134 m.d. en 2010 y a 81.956 m.d. en 2011.

La cuestión asume importancia pues el superávit comercial es el principal medio que tiene el país para hacerse de divisas ante las dificultades para endeudarse o ser destino de las inversiones externas.

¿Para qué se necesitan las divisas? Principalmente para hacer frente a los compromisos de pagos, especialmente la gravosa deuda pública. El giro normal del comercio internacional, con las tendencias declinantes del saldo favorable hace imposible el cumplimiento regular de las cancelaciones de deuda.

La defensa oficial

El gobierno acusa a los denunciantes de pretender trasladar al país la crisis de sus economías nacionales, efecto directo de la crisis mundial del capitalismo.

Recordemos en ese sentido la reciente declaración de la recesión española, con amenaza de constituirse en europea, y con clara desaceleración de la economía en el conjunto de los países capitalistas desarrollados.

Un argumento adicional a favor del razonamiento oficial es que otros socios importantes del comercio exterior de Argentina, especialmente China, Brasil y buena parte de la región nuestramericana no suscribieron la denuncia.

Hay que reconocer que estos países también protestan ante las restricciones impuestas a las importaciones, aunque esos reclamos se realizan en el marco de la negociación política, sin denuncia explícita en foros globales, porque aún con límites a la venta de su producción, mantienen un saldo superavitario en el comercio bilateral con la Argentina.

Durante el 2011 y según informaciones del Ministerio de Economía, el déficit comercial local con China y con Brasil alcanzó los 4.550 millones de dólares para cada país.

El problema pasa por la inserción internacional

La esencia del tema es el condicionante de la deuda externa pública y la subordinación del comercio internacional al orden mundial capitalista (en crisis) y al modelo productivo hegemónico.

Argentina se está transformando en plataforma industrial exportadora de ensamblado, junto a la provisión internacional de productos primarios y algo de manufacturas de origen agropecuario.

Si las exportaciones industriales suman el 35% del total, las ventas restantes al exterior, del orden del 65% son productos primarios con o sin elaboración, más combustibles y electricidad; mientras que del lado de las importaciones se destaca la compra de bienes de capital y sus accesorios representando el 40% del total, a lo que debemos sumar bienes intermediarios por 29%, imprescindibles para el proceso productivo local, ascendiendo así al 69% de las compras externas, lo que define la dependencia productiva del país.

La Argentina es dependiente en el comercio internacional, no solo por el tipo de producción que genera, sino por la escasa incidencia del país en la fijación de los precios internacionales de la intermediación comercial.

El mecanismo de competitividad está dado por la dotación de recursos naturales y la baratura de la fuerza de trabajo con relación a salarios pagados en el capitalismo desarrollado.

Aparece entonces la necesidad de discutir la inserción internacional de la Argentina, no solo por lo que se vende y se compra, sino reconsiderando con qué países se realiza el intercambio.

Es una discusión de inserción internacional, incluso en la coyuntura, pensando en cuáles son los países que denuncian a la Argentina y cuáles los que discuten políticamente las políticas nacionales.

Pensar más allá de la coyuntura

Quizá se requiera ir más allá de un “pensamiento nacional”, para considerar la pertenencia “nuestramericana” de la Argentina, y organizar la producción local articuladamente con la región y el sur del mundo.

Ello supone ir más allá del orden capitalista, al tiempo que se discute y construye otro orden productivo local, regional y mundial.

Julio C. Gambina es Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP.

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La estetización de la política

Fernando Herrera (INFOSUR)

La campaña publicitaria del kirchnerismo sobre YPF y Malvinas: una farsa pocas veces vista.

No se trata, en la mentalidad oficial, de utilizar el marketing -en el caso de que fuera posible- para comunicar realizaciones nobles o proyectos de carácter emancipador: el objetivo es, como se dice en castizo, “marear la perdiz”; simular lo que no es, hacer “como si”, con un cinismo que apenas tiene antecedentes en la historia política argentina.

Como se ha visto, la campaña de propaganda instalada en las paredes de la Capital Federal tiene como ejes enarbolar reclamos y críticas sobre la administración de YPF, y reivindicar la soberanía sobre las Islas Malvinas. Todo, en sentido presuntamente nacional-popular: estética, retórica, manejo de los signos, teatralización, lágrimas, pedidos de “fuerza”, de “ayuda”… Cualquier cosa es posible si la intención es sugestionar a la población y mantener el poder a toda costa.

Es falso -como pregonan sus operadores, aquí y allá- que en octubre pasado la mayoría de los ciudadanos haya votado a CFK por motivos ideológicos (la famosa “hegemonía”), o por la presunta aspiración del FPV a gobernar desde el “campo popular”. La estabilización de la debacle que entre 1976 y 2001 azotó a nuestro país, es decir, el mero hecho de poder respirar con la soga al cuello, es algo que nuestra castigada ciudadanía agradeció, como pudo, reeligiendo a la presidenta. Durante casi treinta años la domesticación social, la política del shock y el disciplinamiento hicieron lo suyo.

Algo que sí tiene que ver con lo masivo, con la hegemonía social de la abulia y la impolítica, es la apelación gubernamental a la sentimentalidad y a la “debilidad” de la presidenta (el clásico “Fuerza Cristina”). De hecho, la evocación de la muerte y la representación del luto siempre han operado en el campo de lo político, bien como justificación del poder, bien como acicate de la violencia y la represión.

Analizar la estética del kirchnerismo no es cosa es inútil, o sólo apta para semiólogos: antes bien, es algo imprescindible para dimensionar su naturaleza y constatar el travestismo ideológico de la prédica “nac & pop”, astucia cortísima pero efectiva, tramada frente al vaciamiento del ya casi inexistente Movimiento Nacional. Dicha representación, es bueno aclararlo, es un producto fácilmente consumible por cierta militancia exitista y laxa, o por intelectuales con mala consciencia y ganas de sacar tajada del botín. La sofisticación del kirchnerismo es, en esto, óptima en su capacidad mimética.

“La Cámpora” de Caballito se da el lujo de organizar charlas de formación: hablan de soberanía energética, de la historia, el valor y la privatización de YPF; privatización de la cual participó activamente Néstor Kirchner, no sólo como gobernador, sino sobre todo como presidente. De hecho, Proyecto Sur nace en 2007 como respuesta a la nefasta política secesionista y privatista del kirchnerismo: impulsada por los gobernadores petroleros, en noviembre de 2006 el Congreso aprobó la denominada “Ley Corta” de Hidrocarburos, que modificó la ley antes vigente (17.319) y reglamentó el artículo 124 de la Constitución menemista de 1994, que establecía la “provincialización” del subsuelo de la Nación. Primer gran golpe neocolonial bajado de las Metrópolis.

El segundo acto pro-imperialista del kirchnerismo en materia petrolera fue en 2007, cuando Kirchner prorrogó la explotación de Cerro Dragón hasta 2047, diez años antes del vencimiento de los contratos, a la Pan American, en ese entonces perteneciente a la… British Petrolium y Bridas. (¿Dónde estaban las Malvinas?); Cerro Dragón es el yacimiento petrolero más importante del país, correspondiente al 25% de nuestras reservas de crudo. Néstor Kirchner lo cedió hasta su extinción; lo mismo que hizo De La Rúa con Loma la Lata, cedida a Repsol en 2000.

Que el oficialismo no tenga problemas en declararse abiertamente nacional y popular es algo que indica a las claras una severa regresión de la conciencia argentina. El pensamiento débil, la posmodernidad y el relativismo reinan sobre cualquier alternativa. Pero lo fundamental de la representación oficial no está sólo en lo que muestra, sino, sobre todo, en lo que oculta, y en el desconcierto que provoca su dispositivo estético-político sobre la militancia de orientación peronista. Sólo habría que indagar, como hemos hecho, en la política petrolera, gasífera y minera del kirchnerismo en sus 9 años de gobierno (políticas que han de ser el pilar de cualquier posición anticolonial y antiimperialista en América Latina), para patentizar que el Frente para la Victoria es la versión más avanzada y compleja de la partidocracia neocolonial.

La estrategia diplomática oficialista respecto del conflicto por Malvinas tiene lo suyo. ¿No es acaso contradictorio “malvinizar” el discurso y entregar a la banca inglesa -Barclays- la gestión del canje de deuda, por el que pagamos 8500 millones de dólares? ¿O que las firmas accionarias de las petroleras coloniales que ya operan en Malvinas hagan negocios en nuestro país, amparadas por la legislación imperial, la “Ley de protección de inversiones”? ¿O no reglamentar la Ley Solanas, 26.659, la ley antiimperialista y anticolonial más importante del último medio siglo, que desarrolla una posición de defensa real, de salvaguarda del interés nacional y continental?

En política energética y Malvinas, por no seguir con otros casos igual de bochornosos, el Gobierno Nacional ha sido y sigue siendo absolutamente cómplice del imperialismo transnacional. Y ahora resulta que “La Cámpora”, “JP Descamisados” y otras organizaciones que hacen de cachorros neocoloniales salen a afichar la Ciudad increpando a Repsol/YPF, y reivindicando la soberanía argentina sobre Malvinas… Es claro, la desmemoriada estrategia kirchnerista se resume en un crónico “todo empezó ayer”. A lo que hay que responder, con patriotismo y espíritu revolucionario: ¡Memoria, verdad, justicia!

Fuente imagen: INFOSUR.

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Argentina. Escandalosa Sentencia en San Martín: Sobreseimiento de Apropiadores

Gaby Weber (especial para ARGENPRESS.info)

La semana pasada se supo de una sentencia del Juzgado Federal No. 1 de San Martín (Provincia Buenos Aires) sobreseyendo a unos apropiadores de dos niños, relacionados con la empresa Mercedes-Benz Argentina. Ya se sabe desde hace mucho tiempo, que el Tribunal de San Martín es el peor de toda la República Argentina que consideraba las leyes de impunidad como constitucional. Ahora batió otro récord, emitiendo un juicio que viola todas las reglas de la jurisdicción internacional sobre delitos de lesa humanidad.

Casi por casualidad, se supo de esta sentencia: En otra causa en Capital, a cargo del Juez Federal Marcelo Di Giorgi quien investiga el robo sistemático de bebes durante la dictadura, fue citado Andrés Tasselkraut, inscripto como hijo biológico de Alejandro Tasselkraut, hermano Juan Ronaldo T., ex gerente de Mercedes-Benz quien entregó en agosto del 1977 al trabajador Héctor Ratto y la dirección de su colega Diego Núnez – desde entonces desaparecido – a los militares. En la familia Tasselkraut hay al menos tres chicos, inscriptos durante la dictadura como hijos biológicos y donde las parteras están involucradas en otras causas de apropiación, una de ella fue empleada en el Hospital de Campo de Mayo.

En el 2005, yo hice las denuncias penales en la justicia, presentando las partidas de nacimiento truchas. La causa de Alejandro fue mandado al Tribunal de San Martín, la otra quedó a cargo del Juez Bonadio quien la archivó sin haber ordenado un estudio de ADN o interrogado al supuesto padre biológico Juan Ronaldo, ex gerente de la Mercedes-Benz.

La semana pasada, se presentó en el Juzgado de Comodoro Py, después de haber sido citado, Andrés. Mostró una fotocopia del Hospital Durand (BNDG) según la cual sus datos genéticos no poseen vínculos con los grupos familiares obrantes en el Banco Genético y una sentencia del 29 de Octubre de 2007 del Juez Federal del Tribunal de San Martín, Hugo Daniel Gurruchaga, sobreseyendo a los inculpados Alejandro y Elsa Tasselkraut y la partera Ángela Cuppari (la otra partera Rosa Petitto ya había muerta).

Es verdad, dice la sentencia, que Andrés (nacido en Agosto de 1979) y Pablo (nacido en Junio de 1982) fueron inscriptos como hijos biológicos. Pero, el fiscal Jorge Sica dice de no haber encontrado pruebas que los dos habían nacido en un Centro Clandestino de detención. “Por tal motivo, descartó que los delitos investigados tuvieron el carácter de crímenes de lesa humanidad alcanzados por la clausula de imprescriptibilidad. Además, valoró que los nombrados Andrés y Pablo desde pequeños supieron que Alejandro y Elsa Tasselkraut no eran sus padres biológicos.”

Por eso, el delito inicial – la falsificación de la partida de nacimiento – prescribió. Es decir: lo denunciado por mí es verdad: hubo delito de falsificación de identidad. Pero hay impunidad para eso.

Ni el fiscal ni el juez se molestaron por el hecho que el delito – falsificación de la identidad – sigue hasta hoy en día y por eso no puede prescribir antes de conocer las origines verdaderas de los chicos. Los que criaron a los chicos hasta hoy en día no han dicho como llegaron las dos criaturas a su poder.

Hay que acordar que en el Banco Genético Durand quedan solamente unos 80 muestras que dejaron los familiares en búsqueda de un bebe nacido en cautiverio y apropiado por los militares y sus cómplices civiles. Se calcula que fueron al menos 500 bebes nacidos en los campos de tortura, de los cuales se podía recuperar a unos cien. Muchas familias nunca dieron su sangre al BNGD, sobre todo la gente pobre. Por eso, las investigaciones sobre el sistema de este robo sistemático – a cargo del Juez Di Giorgi - es tan importante.

Hay que preguntarse porque la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo, hace unas semanas, ha presentado una solicitud pidiendo declarar incompetente al Juez Di Giorgi y mandar sus causas a otros tribunales. La causa de los chicos Tasselkraut – así lo pidieron los letrados Gaitan y Iud en representación legal de Abuelas – debe ser mandado al Juzgado en San Martín. No hay ningún peligro que allá avance la investigación: En San Martín los apropiadores y la partera ya fueron sobreseídos.



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Argentina, Provincia de Buenos Aires: Absolvieron a los penitenciarios acusados de torturar y matar a un preso

Joaquín (INDYMEDIA)

Los tres penitenciarios acusados de torturar y matar al preso Gorosito Monterrrosa en el año 2004 fueron absueltos por el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 4. Los jueces en su veredicto dieron crédito a la versión oficial según la cual el preso se prendió fuego a si mismo. No hubo contención para el dolor de los familiares que esperaron 8 años por justicia sólo para escuchar las mismas palabras que entonces dio el Servicio Penitenciario Bonaerense, esta vez en boca de la Justicia.

La audiencia se inició a las 13:00 hs en una sala colmada. La intención del tribunal de dar lectura al veredicto a puertas cerradas fue desistida pero sin explicación los jueces se ausentaron en la lectura que dejaron a cargo de la secretaria del tribunal. La lectura de los fundamentos se extendió hasta las 16:00hs, cuando se dictó la absolución para los tres agentes penitenciarios.

El TOC Nº4 compuesto por Emir Caputo Tártara, Juan Carlos Bruni e Inés Siro, sostuvo que la forma en que se desarrollaron los hechos según la fiscalía y la querella no se pudo acreditar. Los abogados intentaron a lo largo del juicio demostrar que en horas de la tarde del 26 de abril de 2004, Gorosito se encontraba detenido en el pabellón 3 de la Unidad Penal Nº 29 de Melchor Romero, cuando fue violado y posteriormente prendido fuego. El interno había sido trasladado a dicho penal como medida de resguardo a raíz de una denuncia realizada contra penitenciarios que en Florencio Varela lo habrían extorsionado para que asesine a otro preso. Por su condición de denunciante, la querella señaló que en la U29 Gorosito no tenía contacto con otros presos, y por lo tanto, los únicos capaces de llevar a cabo el crimen eran agentes del SPB. Reclusión perpetua para los tres acusados había sido el pedido de la querella.

Como 8 años atrás, la familia de Gorosito debió escuchar que el incendio se desató cuando el joven prendio fuego el colchón en un intento de llamar la atención ya que le habían negado la visita. Según el TOC Nº 4 no se pudo probar que haya habido un abuso ni que el joven haya sido rociado por un combustible para luego ser prendido fuego. En este sentido, los jueces fallaron en contra de los peritajes que dieron cuenta de una violación y sostuvieron que las quemaduras fueron producidas por un combustible o un líquido hirviendo.

Para fundamentar su posición, los jueces recurrieron a la voz de los colegas de los acusados, oficiales del SPB que declararon que durante el traslado de Gorosito al hospital, este les dijo "se me fue la mano, la próxima me corto". También recurrió a la voz de los penitenciarios acerca de la ausencia de media hora en las cámaras de seguridad, una hora antes de que Gorosito fuera prendido fuego. Mientras el perito audiovisual había declarado que la ausencia se debía a una edición del video, el tribunal aseguró que los oficiales encargados del monitoreo sostuvieron que el sistema de vigilancia estaba deteriorado por el tiempo. El Tribunal argumentó a su vez, que estos oficiales afirmaron no haber visto nada raro en las cámaras durante la media hora faltante.

La sentencia generó aplausos en el lado de la sala donde se encontraban los alegados a los acusados. Los mismos resonaron como provocación en los oídos de la desolada familia. Los gritos llorosos del hermano de la víctima provocaron en la sala un atronador silencio que se convirtió en lágrimas en quienes acercaron su solidaridad a la familia.

En el juicio estuvo presente Rosa Bru, quien declaró que los integrantes del tribunal"acá dejaron de ver un montón de cosas" y dijo que "acá no tenemos jueces, tenemos basura". Mientras tanto, el padre de Luis Gorosito, Angel, se preguntó "¿Qué justicia vamos a tener acá? Los jueces no sirven; yo me pregunto: ¿tendrán hijos? " y manifestó que "Si les toca a ellos que le hagan esto a un hijo suyo, ahí tendríamos que ver qué hacen. Esto no va a terminar acá; las montañas no se juntan pero nosotros sí".

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Argentina, Neuquén: A 5 años del asesinato del compañero Carlos Fuentealba seguimos exigiendo juicio y castigo a todos los responsables

SINDICATO OBREROS CERAMISTAS DE NEUQUÉN

Este próximo 4 de abril, se cumple un año más del asesinato del compañero Carlos Fuentealba, seguimos exigiendo cárcel efectiva a los autores materiales e intelectuales de la represión y el fusilamiento público de nuestro compañero de clase.

La impunidad que continúa garantizando el actual gobernador Sapag es la que permite y permitió que el principal responsable político de la brutal represión, Jorge Sobisch estén aún libre.

La movilización y la lucha llevaron a la cárcel al autor del disparo que se cobró la vida de nuestro compañero, y es así como vamos llegar a la condena de todos los responsables, con los métodos propios de nuestra clase, el paro general y la movilización.

No confiamos en esta justicia claramente de clase, que deja correr y dilata con miles de maniobras, que responde a decisiones políticas, que siempre actúa contra los trabajadores y los luchadores y permite la impunidad de los responsables políticos y los empresarios que también agitaron con declaraciones públicas y solicitadas el desalojo que culminó con la represión y el fusilamiento público de un trabajador.

Sapag no es diferente a Sobisch, tienen el mismo objetivo, reprimir el reclamo de los trabajadores y los luchadores populares. Pero también con claras políticas privatistas de la educación, incrementando las partidas presupuestarias destinadas a los empresarios que hacen de la educación una mercancía.

El MPN históricamente ha reprimido la protesta social, ya sea con sus fuerzas represivas o con la utilización de patotas, como fue aquel 30 de marzo del 2006 con sus punteros disfrazándolos de supuestos trabajadores de la construcción en Plaza Huincul y que tuvo continuidad con la represión en Arroyito un año después donde asesinaron a nuestro compañero.

En la actualidad se alinea con la política nacional de Cristina y avanza en la “represión judicial”, procesando a los que luchamos por trabajo, educación, salud, viviendas y las tierras propias de los pueblos originarios. Pero también atacando en cada discurso a los trabajadores y nuestros derechos.

Por todo esto seguimos exigiendo juicio y castigo a todos los responsables materiales y políticos del asesinato de nuestro compañero Carlos Fuentealba.

Desde el Sindicato Ceramista convocamos a movilizarnos masivamente por el juicio y castigo a TODOS los responsables políticos y materiales del fusilamiento publico de nuestro compañero, como así también exigimos el inmediato esclarecimiento del atentado sufrido por nuestras Madres de Plaza de Mayo.

Basta de represión. Basta de perseguir, espiar y judicializar a los que luchamos en defensa de nuestros derechos.

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El cachetazo inglés y el fantasma de Belgrano

Carlos del Frade (ACTA)

Cuentan los periodistas ingleses que cuando el general Jeremy Moore, al frente de sus tropas, se topó con el jefe argentino, Mario Menéndez, no pudo contener su indignación y le dio una bofetada. Incluso esto se desliza en las propias memorias del inglés.

No era para menos.

Moore estaba impresionado por el heroísmo de los muchachos menores de veinte años que hambreados y con fusiles de la década del cincuenta habían resistido mucho más allá de la lógica los embates de la tercera potencia de Occidente apoyada por la primera, Estados Unidos.

Cuando llegó hasta Menéndez lo vio de punta en blanco, campera térmica, rasurado con precisión y sus borceguíes tan lustrados como si fueran un espejo. Muy lejos de la realidad de los soldados argentinos. Allí estalló la indignación y vino el cachetazo.

En las batallas de Vilcapugio y Ayohuma, en cambio, el último en retirarse del campo de batalla fue Manuel Belgrano. Se había quedado con la bandera y la defendió como pudo hasta que los suyos terminaron por abandonar esos lugares del Alto Perú. Una de las banderas que hoy tiene el gobierno de Evo Morales parece ser aquella sostenida por Belgrano.

Todavía se ven, dicen los estudiosos, las manchas de sangre de aquel abogado, político y economista que se había suicidado materialmente para enamorar a los demás de sus ideas de revolución, independencia e igualdad.

Al hombre que lo habían acusado de no saber nada del arte de la guerra, sus soldados y los del enemigo lo admiraban por su coraje y su astucia en el campo de batalla.

Belgrano decía que la principal idea donde descansa el principio de la disciplina es tomar conciencia que se defiende al pueblo y que jamás debe ofenderse a la gente.

Menéndez, en cambio, era el representante de un ejército que durante más de un siglo se había ocupado de reprimir a las mayorías y había olvidado la premisa fundamental de defenderlas de los ataques exteriores.

La diferencia entre Belgrano y Menéndez también explica el resultado en Malvinas, treinta años después.

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En la boca de los lobos

APE

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Patria es humanidad (José Martí)

Treinta años y qué tierra era. Qué patria. Qué soberanía. Qué, cuando la guerra abría la boca y se devoraba voraz a los pibes que le pusieron entre los dientes. En qué esquina nos paramos a llorar cuando los cargaron en los trenes hacia el sur. Mareados por la locura, nos refugiamos en un par de sueños clavados en la piel, nos defendimos con la rabia y la ternura ante tanto aluvión de nacionalidad falluta, de golpe en el pecho, de bandera nuevita y planchada plantada en la frente.(Y nacer es un atajo/ que conduce hasta el azar. Los azares son mi patria. Mi patria es la humanidad). Los vimos irse y volver a los que tuvieron la suerte (o no). Se los trajeron del norte, de las siestas quemantes, morenos y olvidados. Se los llevaron de prepo, sin saber dónde iban, casi niños, los sacaron del potrero, de Pink Floyd y Charly García, de la changa para zafar, de la colimba humillante, del furgón de cola de la dictadura que se ahogaba en su propia sangre y necesitaba más, más combustible humano para vivir, más carne joven para engordar.Se los llevaron y los depositaron sin más en la boca de los lobos, en sus propias bocas asesinas y bajo las bombas de los otros. En los pies más helados del planeta, en una tierrita que no era más que una marcha que se cantaba de vez en cuando en los actos de la escuela. Los pusieron ahí y ellos no sabían para qué. Los murieron de hambre y de frío. De armas que no sabían ni cómo sostener. De comidas negadas que se guardaban los genocidas en sus casas protegidas. De estacas en brazos y pies con el torso desnudo sobre los campos de hielo. Tucumanos pequeños y debiluchos puestos en caja con la misma metodología de la represión implacable en los montes. Judíos torturados con más saña por serlo. Puestos a defender qué patria. La que les negaba la comida. La que los utilizó como carnada para perpetuar el horror. (Mi paz es la de los otros/ y no sé si la querrán. Esos otros y nosotros y los muchos otros más,/ todos somos una patria./ La patria es la humanidad).Destrozados, mutilados, muertos sin saber por qué, enloquecidos, despreciados, lastimados y torturados por los mismos que asesinaron y desaparecieron a otros miles como ellos, por los mismos y con las mismas manos y con la misma crueldad. Vestidos de soldados, con fierros letales en las manos, viendo morir y viéndose morir, matando absurdamente, con los sueños pisoteados en el pozo, sin vida ya aunque estuvieran vivos.Fue la despedida feroz de los monstruos. Su último delito de lesa humanidad. El último de sus genocidios. Que se fueron robándose parcelas irrecuperables de infancia. Esa patria que fueron los sueños nuestros. De ser todos y uno para la vida. (Yo con mis manos de hueso/ vos con tu vientre de pan / yo con mi germen de gloria / vos con tu tierra feraz / vos con tus pechos boreales /yo con mi caricia austral / inventamos una patria / patria es humanidad).

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Argentina, La Pampa. El obispado no abre los archivos de los años de la represión

Norberto G. Asquini (LA ARENA)

En los últimos años la causa judicial por la represión ilegal llevada adelante en La Pampa por el grupo de tareas de la Subzona 14 condujo a que documentación que antes no se conocía pudiera salir a la luz. Por ejemplo, después de años de afirmar que no había expedientes en la Jefatura de Policía, varios legajos y prontuarios fueron entregados a la Secretaría de Derechos Humanos después de la presentación de los querellantes en la nueva investigación abierta por el Juzgado Federal por secuestros y torturas en la provincia.

Sin embargo, todavía hay sitios con documentos a los que no se pueden acceder. Uno importante es el archivo de la Diócesis de Santa Rosa. Pero no sólo puntualmente por el material que pueda contener como prueba para una causa judicial, sino también para el rescate histórico de la institución en La Pampa.

El autor de la nota consultó al obispo Mario Poli sobre el acceso a esa información. Hasta ahora, no hubo un estudio sobre la creación del obispado en 1957, la actuación de Jorge Mayer (1957-1972) ni la de Adolfo Arana (1973-1983). El funcionario religioso respondió que no se podía acceder a la documentación y que sólo se desclasificaban los archivos de la diócesis con más de 60 años de antigüedad. Por lo que se pudo saber extraoficialmente es que son contadas las personas que han podido tener contacto con esos papeles, los más antiguos que se conservan, y siempre bajo la mirada atenta del obispo en la búsqueda de material histórico.

Concepción de la historia

Llama la atención que un obispo como Poli, formado académicamente, ya que es doctor en Historia, y que ha tenido a cargo cátedras de estudios superiores sobre historia no permita el acceso. Y ello a pesar de haberse formado en los tiempos posconciliares. Para el eclesiástico, la concepción de la historia de la Iglesia católica es que sólo se debe "abordar desde la fe", según sus palabras. Por eso se traba su tratamiento como institución política o desde la misma religiosidad.

Esos archivos no sólo pueden dar cuenta de cuál fue la postura de la Iglesia pampeana durante los tiempos del terrorismo de Estado, sino abordar toda una etapa previa. Un ejemplo es la apertura que hubo con Mayer apenas terminado el Concilio Vaticano II a mediados de la década de 1960 y la incorporación de sacerdotes catalanes a la diócesis, algunos de los cuales tuvo posiciones militantes y hasta adhirieron al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.

Naturalización

La apertura de archivos eclesiásticos no es la norma en la Iglesia católica argentina. El periodista Horacio Verbitsky en su historia institucional que le llevó cuatro tomos tuvo que hacerse con una copia no oficial de los expedientes del Episcopado ya que no le permitieron acceder a ese material.

En 2009, durante una entrevista, Verbitsky afirmó que los obispos "no escribieron ellos su historia porque la estrategia es la naturalización, la deshistorización. Es decir, la Iglesia asume la característica de la estampita o del crucifijo: está siempre presente pero no se ve. Participa en todo pero la estrategia es que no se vea".

Y continúa: "Dentro de esa estrategia de naturalización, la Iglesia es muy cerrada sobre sus archivos. A pesar de declaraciones como las de Bergoglio, que dice que no hay que temerle a la verdad de los documentos, cuando publican documentos los mutilan. Los censuran y pocas veces publican documentos. Niegan el acceso a investigadores, mienten: dicen que no existen documentos".

La Iglesia católica, su cúpula, ha sido un actor absolutamente central de la política argentina con participación en el derrocamiento de Juan Domingo Perón o en las dictaduras militares del general Juan Carlos Onganía o del denominado Proceso de Reorganización Nacional. De hecho, y tomando un ejemplo más cercano y de nuestros días, su papel fue preponderante en el veto que el gobernador Oscar Mario Jorge aplicó a la ley que buscaba establecer en la provincia un protocolo para los abortos no punibles en el año 2007. Y con argumentos conservadores.

Los otros

Pero si la norma ha sido el ocultamiento, la generalización no sirve a todo el análisis. Hay ejemplos sobre la apertura de documentación desde la misma cúpula eclesial. Los archivos de la Iglesia le pertenecen a la institución, por lo tanto son particulares, de ahí que no sean de acceso libre para el público. En muchos obispados, en general, no hay problema con la consulta a archivos de más de 70 años, porque se considera que las personas involucradas ya han fallecido y su apertura no
afecta la reputación de ninguna persona viva. Pero sigue siendo una decisión local su consulta por parte de investigadores.

El caso de Córdoba es paradigmático. Gustavo Morello, sacerdote e historiador del papel de la Iglesia en el Terrorismo de Estado, indica que el Archivo de la Arquidiócesis de Córdoba facilitó al Archivo Provincial de la Memoria de esa provincia una serie de documentos vinculados a los años 70, que muestran el hostigamiento a sectores católicos cordobeses a partir de 1972. En esa provincia la ley provincial de la memoria pidió a todas las instituciones que tuvieran archivos vinculados a la represión ilegal que cedieran copias y así lo dispuso el obispo. Entre esa información se encontraron memos, notas y cartas enviadas y recibidas por el Arzobispado que hablaban sobre cómo se dio la represión ilegal contra miembros de la iglesia.

Por su parte, los archivos salesianos, si bien son de las instituciones, son de consulta pública. Y hay obispos que han tenido otra actitud con respecto a la revisión de la historia. En 2010, en Jujuy, se realizaron las Primeras Jornadas Internacionales de Historia de la Iglesia y la Religiosidad. En el acto de cierre, el por entonces obispo de esa provincia, Marcelo Palentini, hoy fallecido, estuvo presente dando su visto bueno al rescate histórico de la institución no sólo de hace tres siglos, sino también de los tiempos actuales.

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Argentina, San Juan. Puja redistributiva: Paro total en la mina Veladero

OSMA - ACTA

Durante el día de ayer se llevó a cabo un paro total en el emprendimiento minero de Veladero con motivo del rechazo al aumento salarial del 12 por ciento en discusión paritaria. La medida de fuerza es por tiempo indeterminado.

Siendo las 18 horas en la mina Veladero de la empresa Barrick Gold de San Juan, los trabajadores iniciaron una medida de fuerza parando totalmente la producción de ese establecimiento.

La medida de fuerza es en reclamo de salarios dignos, acorde a la zona en la cual desempeñan sus actividades los trabajadores mineros en ese lugar de la Cordillera Andina.

La medida de fuerza fue impulsada por los mismos obreros, de manera autoconvocante, y ha sido apoyada por la Organización Sindical Mineros Argentinos (OSMA), que se encuentra adherida a la CTA. En tanto que la Asociación Obrera Minera de Argentina (AOMA-CGT) no se ha pronunciado al respecto.

Los trabajadores mineros rechazan el aumento propuesto por la empresa Barrick de un 12 por ciento en discusión paritaria. Además, exigen un aumento de haberes del orden del 40 por ciento y en consonancia con las súper ganancias, reclaman también aumento del premio anual equivalente a dos sueldos promedio.

Según explicaron, las medidas de paro son por tiempo indeterminado y las operaciones de la mina se encuentran totalmente paralizadas.

"Esta es una clara evidencia de la situación extrema en la cual se encuentran quienes desarrollan esta actividad a mas de 4.000 metros de altura que da por tierra con las declaraciones vertidas por el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, quien dijo que los trabajadores de la mina Veladero eran los mejores pagos en esta actividad", indica un comunicado de prensa firmado por el secretario general de OSMA-CTA, José Leiva.

Y agrega: "Después de tres semanas de negociaciones llevadas a cabo por la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA-CGT) y no habiendo ninguna respuesta en favor de los reclamos salariales, el conjunto de los trabajadores decidió parar sus actividades en reclamo de una recomposición salarial".

"Cabe acotar que los directivos del gremio negociador enrolado en la CGT no se hicieron presentes para apoyar esta medida, demostrando una vez más la funcionalidad para con la empresa y el Gobierno. La Organización Sindical Mineros Argentinos (OSMA-CTA), apoya totalmente la decisión tomada por los compañeros trabajadores", finaliza el comunicado gremial.

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Argentina, Provincia de Buenos Aires, Azul. Trabajo autogestionado: Un juez ordenó reabrir la papelera bajo control de los trabajadores

ACTA

Después de seis meses de lucha y tres de toma de la fábrica Papelera Azuleña, los 17 trabajadores volverán a sus puestos. El Juez de la quiebra decretó la intervención judicial de la empresa y la reanudación de la actividad productiva, en sintonía con la cautelar planteada por los empleados -aún no resuelta en Tribunales- que piden gestionarla bajo control obrero.

La lucha se vio fortalecida horas después, cuando el Concejo Deliberante aprobó una resolución por unanimidad, pidiendo al Ejecutivo municipal que les otorgue una ayuda económica de 1.500 pesos mensuales a cada obrero. Y que convoque a un Comité de Crisis para alcanzar soluciones globales a esta empresa azuleña. El recinto del Legislativo se vio colmado por militantes de agrupaciones que apoyan a los obreros papeleros, con banderas, bombos y redoblantes. "Papelera es de los trabajadores, y al que no le gustase jode, se jode", cantaron a viva voz.

Este triunfo popular es el fruto de una lucha codo a codo de los papeleros y las organizaciones populares que los apoyan, como ATE y la CTA Regional Azul, Agrupación Germán Abdala, la APDH-Azul; el Partido Obrero, la UJS, SUTEBA, Juventud Radical, Judiciales, Centros de Estudiantes del Instituto Superior de Formación Docente Dos y del Colegio Normal.

Los papeleros recibieron la noticia del fallo judicial de la vuelta al trabajo el pasado lunes, de boca del abogado Jorge Moreno, que desde el Partido Obrero aporta su trabajo solidario, en equipo con el abogado de ATE-CTA, Benencia.

Los trabajadores festejaron este triunfo, en la planta que produce bobinas de papel para cajas, entre abrazos, lágrimas y cánticos alusivos a esta pequeña victoria. Y recordaron a Cristian “Pachi” Lara, joven operario que semanas atrás se quitó la vida en la fábrica en medio del conflicto y que dejó a su compañera y sus cuatro pequeños hijos.

El fallo judicial ordenó la intervención de la empresa y su puesta en marcha, con la designación de un contador como administrador, que será asistido por un delegado obrero y otro de la patronal, en el improbable caso que se presentara.

“Este es un triunfo de los trabajadores que no quieren más dilaciones, llevan seis meses sin salarios en una situación desesperante y no son ayudados por el municipio”, afirmó Vanina Zurita, secretaria general de la seccional Azul de ATE y titular de la CTA Regional Azul en la Agrupación Germán Abdala.

“Está en conformación la Cooperativa de Trabajo Pachi Lara, en homenaje al compañero, que llevará adelante la gestión obrera, porque esta lucha se gana compañeros”, expresó Zurita.

La dirigente añadió que “Se han hecho gestiones junto a los papeleros en Capital Federal y La Plata, donde recorrimos distintos ministerios y organismos cooperativos, a fin de obtener subsidios y ayudas para eficientizar el trabajo. Esta fábrica funcionaba con 35 operarios y hoy son 17, por lo que se van a incorporar en el mediano plazo otros operarios”.

La papelera inició actividades en 1957. La última gestión empresarial dejó una deuda con los trabajadores cercana al millón de pesos; y otra deuda importante por servicios, ART, aportes sindicales, obra social y por impuestos a las administraciones nacional, provincial y municipal.

En diciembre pasado los papeleros dijeron basta y ante la falta de pago tomaron la planta. Las multitudinarias marchas y movilizaciones callejeras y a Tribunales, acompañados por el pueblo de Azul, lograron torcer la suerte adversa y hoy Papelera tiene destino de recuperada.

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