miércoles, 18 de abril de 2012

Gobierno colombiano fracasó también en su intento de invisibilizar la V Cumbre de los Pueblos

Fernando Arellano Ortiz (Desde Cartagena de Indias, especial para ARGENPRESS.info)

Aunque el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos buscó por todos los medios invisibilizar la V Cumbre de los Pueblos realizada en Cartagena de Indias entre el 12 y el 14 de abril, no lo pudo lograr ante el fracaso estruendoso y el espectáculo lánguido de la cumbre presidencial.

Al medio día del domingo 15 de abril cuando en forma inesperada abandonó la VI Cumbre de las Américas la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, molesta por el veto de Estados Unidos y Canadá, (con la complicidad del gobierno colombiano) de abocar el tema del litigio de las islas Malvinas, y minutos después hizo lo propio el presidente boliviano, Evo Morales, los medios internacionales de prensa buscaban afanosamente reacciones de los organizadores de la Cumbre de los Pueblos para que hicieran el contraste.
Enrique Daza, principal vocero de esta cumbre que congregó a representantes de los movimientos sociales y populares del continente fue abordado por varios periodistas internacionales para que diera su reacción respecto del pobre resultado del encuentro presidencial.
La prensa colombiana por su parte, y por instrucciones directas del gobierno de Santos, minimizó la Cumbre de los Pueblos y buscó invisibilizarla. Sin embargo, su éxito quedó evidenciado por la calidad de los debates y la amplitud de la agenda temática; el ambiente de unidad y espíritu integracionista que primó durante las deliberaciones; y la nutrida marcha con que culminó, en la cual participaron alrededor de ocho mil personas.
Entre tanto, la cumbre oficial “lánguida y triste” en palabras de Daza, solo sirvió para que el gobierno colombiano se gastara una fortuna con el fin de presentar la Cartagena de Indias de la foto y contribuir con ello a mejorar la imagen internacional del presidente Santos.
Es un hecho palmario, dijo el vocero de la Cumbre de los Pueblos, que Estados Unidos constituye un serio obstáculo para avanzar hacia una verdadera integración y cohesión política de la región.
Además, para debatir los temas objeto de la cumbre oficial no era necesario convocarla porque sobre ellos existe prácticamente unanimidad dada su insustancialidad, pues son los mismos de la agenda que se ocupa la OEA. Una cumbre como la de las Américas, agregó Daza, debe servir para debatir aquellos aspectos que generan controversia y suscitan conflictividad en la región y encontrar un consenso, de lo contrario terminan como la de Cartagena.
Lo que queda claro es que el esquema de este tipo de cumbres está agotado, como bien señaló el vocero de la Cumbre de los Pueblos, por cuanto que mientras Estados Unidos busque por todos los medios continuar imponiendo la agenda hemisférica asumiendo actitudes prepotentes, las relaciones continentales no tienen ningún futuro.
Costoso show mediático
La Cumbre de las Américas deja muy poco de beneficio a Colombia y a Cartagena de Indias. Tanto derroche económico para hacer aparecer un país y una ciudad maquillados con el propósito de esconder su triste realidad social no compensa frente a los pobrísimos resultados.
Lo que hubo en Cartagena durante las últimas semanas fue un verdadero show mediático montado por el gobierno colombiano que terminó afectando el trabajo y los ingresos de un vasto sector de ciudadanos de la ciudad Heroica.
Escondieron a los indigentes, encerraron a los perros callejeros, prohibieron las ventas ambulantes, afectando el trabajo de los expendedores de tinto y aguas aromáticas, artesanos y desplazaron hasta los lustrabotas.
La ciudad amurallada y buena parte del sector turístico de Bocagrande quedaron como para foto de postal, no obstante las múltiples incomodidades que debieron soportar los ciudadanos que se vieron afectados en su cotidianidad, con retenes policiales, cierres de vías que ocasionaron monumentales trancones vehiculares, y el desplazamiento de muchos comerciantes que no pudieron ejercer sus actividades porque según los organizadores de la Cumbre de las Américas, afeaban el paisaje urbano.
Complicidad de los medios colombianos
Este costoso montaje tuvo la complicidad de los medios de comunicación de la denominada “gran prensa” colombiana, cuyos periodistas y presentadores de televisión destacados para cubrir la cumbre presidencial fueron instruidos por la cancillería colombiana para que solo mostraron lo bonito y positivo tanto de Cartagena como del país.
Se puede afirmar que el gobierno colombiano preparó un libreto y una guía para los comunicadores y los invitó un par de días previos a la realización de cumbre presidencial a un recorrido por la ciudad para esquematizarlos y darles unas directrices generales. Por eso la gran mayoría de medios colombianos fueron reacios a cubrir la Cumbre de los Pueblos.
Grotesca manipulación mediática
Pero así como los medios colombianos se limitaron a presentar un cuadro irreal, resaltando lo banal y lo insustancial de la cumbre, la cadena norteamericana de televisión CNN en español cayó en una grotesca manipulación.
Con imágenes de la exitosa marcha con que culminó la Cumbre de los Pueblos, CNN ilustró una nota sobre el foro social que en el marco de la Cumbre de las Américas montó el gobierno colombiano para tratar de hacer aparecer la participación de sectores y movimientos sindicales, de jóvenes, mujeres y grupos raciales.
Ese foro social fue organizado con sectores de la sociedad civil de bolsillo del gobierno de Santos que gracias a diversas prebendas han sido cooptados y como es obvio le hicieron el juego aceptando la invitación de ir a hablar a Cartagena sobre temas insustanciales.
Mientras que en la Cumbre de los Pueblos se realizó el foro sobre autonomía universitaria organizado por la Mesa Ampliada Nacional Estudiantil (MANE) que gracias a su movilización obligó hace algunos meses al propio presidente Santos a retirar el proyecto de ley que buscaba privatizar la educación pública. A este debate se vio obligado a asistir el viceministro de Educación para sustentar la posición oficial.
Pese a la manipulación de buena parte de los medios de propiedad de los conglomerados empresariales, el verdadero foro social se dio precisamente en la Cumbre de los Pueblos en la que intervinieron voceros y representantes de sectores sindicales, agremiaciones de pequeños y medianos productores, y colectivos de iglesias, mujeres, jóvenes, estudiantes, pensionados, indígenas, afrodescendientes, no solo de Colombia sino del hemisferio. Ahí los temas cruciales como el bloque criminal a Cuba por parte de Estados Unidos; la militarización del continente; la soberanía argentina sobre las islas Malvinas; la fracasada lucha contra las drogas; el injusto modelo económico imperante; la crisis del capitalismo, fueron discutidos y analizados en forma abierta, democrática y sin ninguna cortapisa.
En Cartagena se vieron las dos caras de la moneda: la cumbre oficial armada para tapar las graves injusticias que genera el sistema capitalista y la hegemonía norteamericana en la región, rindiéndole pleitesía al presidente Barack Obama; y la cumbre de los movimientos sociales, la que con sentido crítico y con posturas alternativas hizo un detenido análisis de las inicuas realidades que vive el continente.
En definitiva y mientras que la cumbre presidencial cerró en medio de discordias, escándalos e inconformidad, la de los Pueblos concluyó con una nutrida y entusiasta marcha para significar el espíritu de integración y unidad latinoamericana.

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Vuelve el burro al trigo

Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

Si los ingenuos habitantes de San Antero ( Córdoba), durante la espectacular cumbre de las Américas que acaba de concluir en Cartagena, lo hubieran pensado mejor, no hubieran regalado el burro “Motorola” (televisor colombiano de 4 patas y veinticinco pulgadas) al carismático presidente Obama sino a su comitiva de detectives y agentes secretos encargados de su seguridad; no como una símbolo del partido republicano de los Estados Unidos, sino como ejemplo espectacular de la mentalidad depredadora gringa, incluida, claro está, la rapiña sexual nunca satisfecha. No es por azar que la palabra inglesa “ass”, haya derivado de la latina “asinus” (asno).

“Motorola”, a pesar de la ampliación demagógica y de ultima hora de la visa por 10 años, para la “inmensa minoría de privilegiados” colombianos que viajan hacia el país de las oportunidades económicas, por no haberse vacunado oportunamente contra la fiebre amarilla, deberá quedarse filosofando en las ensangrentadas sabánas cordobesas en donde está ubicado el uribérrimo, sobre los tres temas que el imperialismo anglosajón vetó en la cumbre: bloqueo criminal contra Cuba, Falkland islands, y la Solución Política al conflicto colombiano.

100 Millones de dólares pagó el presidente colombiano Santos por montarle la tarima internacional del inicio de la campaña por la relección a Obama, darse ese inútil champú en Cartagena y aparecer con cara “angelical” en la portada de la revista Times. Una cumbre de negocios que lo único que dejó en claro es la decadencia política (no militar) del Imperialismo (ningún Imperio ha durado eternamente) y que bien se hubiera podido realizar en el lobby de cualquier centro de convenciones, sin la chabacanería y banalidad que allí se vio. Además de lo antes mencionado, se podría agregar el himno nacional de chaquira “cesó la horrible noche, la libertad de Uribe”, o la burrada del diplomático santista quien para justificar el olvido premeditado de su presidente dijo:-¿“Si Turbay Ayala apoyó a Inglaterra en al guerra de las Malvinas, porque habría Colombia de cambiar la doctrina diplomática “respice polum” (mirar al norte) que tanto beneficio nos ha dado”? Ingenuos quienes todavía creen, que los ingleses no asesoran directamente al militarismo colombiano.

Salvo los lacayos derechistas Piñera y Calderón, los demás presidentes no aceptaron sumisos y devotos el centenario y tradicional “big stick” imperialista de Monroe, dejando ver una esperanzadora toma de conciencia soberana en Nuestra America, que presagia nuevas y mayores contradicciones y avances en la Marcha Liberadora hacia una segunda y definitiva independencia. Toma de conciencia continental que también llegó a Colombia, donde se pudo realizar en paralelo a la cumbre de La OEA, la cumbre alternativa de los Pueblos, la cual si produjo conclusiones unitarias, amplias, populares, que desafortunadamente los oportunistas de siempre pretenden capitalizar para sus aspiraciones “puramente electoreras” del momento.

Pero también ha quedado claro cual es el telón de fondo de esta cumbre del espectáculo y las burradas: el Tratado de Libre Comercio Colombia-USA, ojo, y sus compromisos militares, que ya empiezan a materializarse en la venta de material estratégico como “aviones no tripulados y drones americano-israelíes”, como los que vino a vender el ministro de defensa de Israel Ehud Barak en su visita apresurada, al presidente Santos, para bombardear indiscriminadamente los campos y la periferia colombiana donde se encuentran las riquezas mineras y energética, y escalar militarmente el conflicto colombiano.

Y es que con la abierta e irreversible oposición de Uribe Vélez a Santos, ha quedado plenamente comprobadas las grietas (que se amplían) entre las diferentes fracciones del bloque oligárquico y militarista que domina para su beneficio a Colombia: la fracción latifundista mafiosas, tradicional y pre-moderna, finalmente se han enfrentado con la oligarquía financiera por: 1) La hegemonía política, 2) El control del aparato militar con fuero de impunidad, y 3) El destino económico de los latifundios improductivos y ociosos dedicados a la renta, que esta ultima desea poner a producir eficientemente, entregándolas mediante concesiones de millones de hectáreas a las trasnacionales mineras y energéticas Imperialistas. En 2008 van 3 millones de hectáreas entregadas solamente a la inversión de compañías mineras canadienses, 400 mil hectáreas en palma aceitera y sin contar los otros megaproyectos energéticos y petroleros. Esto ha planteado un “desplazamiento” del eje estratégico del conflicto armado hacia las zonas periféricas, donde se hallan todas estas riquezas naturales que se deben asegurar. Consolidar dice Santos sonriendo.

Mientras el burro vuelve al rico trigo de la misma guerra empantanada, el pueblo colombiano avanza en procesos serios de concientización y organización política, como los expresados en eventos como el Dialogo es la Ruta, el Congreso de Territorios y Soberanía, entre otros, que actualmente se están concretando en dos dinámicas amplias y trascendentales de Unidad Popular como la Marcha Patriótica y el Congreso de los Pueblos, con una clara prospectiva de movilización social hacia el Poder. Mientras el militarismo pro-gringo insiste en la guerra para imponer su locomotora neoliberal, el pueblo patriota Marcha hacia la política. Como dicen los campesinos colombianos: mientras el burro va al trigo, la pollina va a la cebada.

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La “expropiación” de YPF: El diablo está en los detalles

PTS

Finalmente, luego de unos meses de “pirotecnia verbal”, seguidos de algunas medidas sobre posiciones marginales de la petrolera Repsol en la Argentina (aún no se ha concretado la quita de licitaciones de ningún pozo de producción significativa) el gobierno de Cristina Fernández ha ido “por todo”. Bueno, en realidad, ha anunciado que irá por el 51% de “todo”.

Aunque la semana pasada daba la impresión de que el gobierno iba a recular por la fuerte presión del Estado Español, sumada a las dudas de algunos gobernadores, finalmente avanzaron rápidamente, sorprendiendo a los propios españoles, que ayer anunciaban que desde el viernes parecía haber una distensión y un clima de negociación.

El proyecto tiene el rimbombante título de Ley de Soberanía hidrocarburífera. Algo que, reconozcámoslo, poco ha preocupado al kirchnerismo durante estos años, si juzgamos por las felicitaciones recibidas por Repsol y otros popes del sector (como Bulgheroni) durante las gestiones de Néstor y Cristina, al tiempo que la producción caía (desde 1998 en petróleo y desde 2004 en gas), las reservas se deterioraban y también lo hacía el autoabastecimiento. Si definimos el autoabastecimiento por el saldo comercial sectorial, este terminó con el déficit del año pasado en petróleo y gas de 3.029 millones de dólares. Pero mucho tiempo antes, desde la propia privatización, cuando se abandonaron explotaciones poco rentables y se redujo al mínimo la exploración, podía preverse esta tendencia. Como en otros planos, el afán estatista del kirchnerismo ha aparecido acá también sólo cuando las falencias del mercado o y de los empresarios (imperialistas y socios locales) crean una situación insostenible. Digamos, de paso, que la política hidrocarburífera k se caracterizó desde el comienzo por una importante contradicción entre mantener las posiciones del capital privado (y extranjero) en el sector, y poner algunas trabas a la rentabilidad limitando los precios internos (aunque en los últimos años se permitieron fuertes ajustes). El resultado, no podía ser de otra manera, fue la explotación “rentística” de los recursos petroleros cuyas consecuencias saltan a la vista (ya que de lo contrario las empresas hubieran debido resignar ganancias, lo cual no está en su ADN), “modelo” que hasta hace poco la presidenta reivindicaba.

Notemos que, al contrario de lo que afirma Zaiat hoy, el proyecto sólo declara de "interés público" el autoabastecimiento, pero no es equivalente a una declaración de los recursos hidrocarburíferos como estratégicos. No cuestiona ni la "libre disponibilidad" por parte de las petroleras ni "el ruinoso concepto de materia prima (commodity)" como pretende este periodista. En todo caso le pone el límite de garantizar la provisión local, aunque en los hechos esto sólo se traduce en el avance sobre la propiedad de YPF, ya que la ley no menciona ningún cambio sobre las condiciones de explotación del resto de las petroleras.

El nombre de Soberanía hidrocarburífera queda bastante grande para un proyecto que sólo adquiere (pagando peso por peso) el 51% de una empresa que, aunque con posición dominante en el sector, no produce más de un tercio del petróleo, y 30% del gas que se extrae en la Argentina. En el caso del petróleo, la siguen muy de cerca Pan American Energy (17%) Chevron (8%) y Petrobras (7%). En el del gas, Total Austral controla un 25%, Pan American un 11%, y Petrobras un 9%. Sólo en el caso de la refinación de petróleo YPF concentra el 54%, pero acá también Shell mantiene una posición importante (19%) y el empresario K Cristóbal López está en tercer lugar con Oil M&S (9%). Como se ve, una medida que sólo vaya contra Repsol se queda bastante renga, no sólo para controlar efectivamente el grueso de la producción, sino para plantear la más mínima soberanía, cuando el grueso del capital en el sector es de origen extranjero, exceptuando a los empresarios amigos.

Sin embargo, proponen, el proyecto de ley hidrocarburífera vendría a resolver de un plumazo los problemas del sector. Aunque resta ver la implementación de esta ley y cómo operará el Consejo Federal de Hidrocarburos, ya podemos abrir varios interrogantes, que surgen de la propia ley. La misma, por empezar, mantiene a YPF como una sociedad anónima, en el contexto de un sector donde, como vimos, existe todo un conjunto de empresas que intervienen en las distintas fases de la extracción y refinación. Los criterios de rentabilidad conservarán su peso, en un contexto competitivo. Sin cuestionar la preponderancia del capital privado –y extranjero- en el sector, ¿cómo frenar la dinámica de desabastecimiento y alza de precios? ¿Acaso puede YPF SA no continuar el alza de precios? ¿De dónde va a salir el dinero para las inversiones que no hacen los privados, y sin las cuales no va a lograrse ningún “autoabastecimiento”? ¿O es que la “soberanía energética” incluye “tarifazo para todos” (menos para Aerolíneas quizá)? El esquema elegido no parece dejar mucho margen: o se continúa con los ajustes de precios de las naftas, o la soberanía energética quedará para los discursos (aunque los propios ajustes de precios nada aseguran como vimos estos últimos años).

Es en el terreno de las inversiones donde la proyectada “soberanía energética” se muestra más floja. El gobierno reclamaba en días recientes a Repsol que aportara 15 mil millones de dólares en inversiones. Tal vez sea que el Estado va a poner este dinero que no ha desembolsado la compañía. ¿Será tomando el capital de reserva de la compañía, y las utilidades futuras para focalizarlos en inversiones? Es una posibilidad. Sin embargo, hay otras urgencias, y estas suelen concentrar la atención del kirchnerismo. Alguien tiene que hacerse cargo de la factura de importación de combustible de este año, que, todo lo indica, va sumar entre 12 mil y 14 mil millones de dólares. Además, seguramente YPF será llamada a poner el hombro para ayudar a compensar el déficit de Aerolíneas. Todo esto podría rápidamente concentrar buena parte de los recursos ganados con la expropiación, dejando poco espacio para los esfuerzos de mediano o largo plazo, que son los que podrían alterar el balance energético.

Así como ocurre con la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, todo indica que la expropiación parcial de las acciones de Repsol será puesta al servicio de las urgencias, y no de concentrar recursos para enfrentar problemas estructurales. La consecuencia, pasado el tiempo en que estas medidas dan (abundante) oxígeno a la política oficial, es que los problemas siguen allí, sólo que profundizados. El gobierno “nacional y popular” permitió que la dependencia energética se fuera profundizando durante todos estos años, opinando que la holgura extraordinaria de los superávits comercial y fiscal logrados con el brutal ajuste de 2001/2002, duraría por siempre. Como en otros terrenos, la política energética K fue dilapidar recursos en repartirlos generosamente a la burguesía (“nacional” e imperialista) mientras los hubo. No olvidemos los programas Petróleo Plus y Refino Plus lanzados en 2008, que significaron más de 1.500 millones de pesos al año, para subsidiar a las empresas con el objetivo de aumentar la producción (lo que no ocurrió) y que en buena medida beneficiaron a los exportadores, es decir a quienes vendían en el exterior los recursos que acá escasean. ¿Cambiará el ingreso del Estado a YPF esta lógica de la política hidrocarburífera? ¿O dará más recursos para administrar una abundancia poco duradera, y seguir pateando los problemas hacia adelante? Nos inclinamos por la segunda alternativa.

Por supuesto, también está la posibilidad de que el kirchnerismo haga un poco de “frondizismo”, es decir ponga proa al autoabastecimiento, abriendo el juego a otras multinacionales imperialistas. Los recursos no convencionales de petróleo y gas son de tal magnitud que podrían convertir a la Argentina en un país petrolero (gasífero ya lo es), y no sólo un país con petróleo, diferencia sutil pero no desdeñable. Podría conjeturarse si, además de las urgencias inmediatas, la posibilidad de esta formidable renta no fue lo que empujó el súbito fervor soberano del gobierno nacional y los gobernadores.

La dificultad que se presenta, es que la explotación de estos recursos requiere formidables inversiones en tecnología, y tiene largos tiempos hasta que las explotaciones puedan ser aprovechadas económicamente. Esto escapa a los recursos que el gobierno podría dirigir hacia el sector, considerando que ya la compra de las acciones le significará un desembolso considerable. Por eso, como prevé la ley, una “integración del capital público y privado, nacional e internacional, en alianzas estratégicas” podría venir a salvar las dificultades. Es decir, haciendo como Frondizi en su momento, el gobierno podría buscar el autoabastecimiento de la mano de un acuerdo con las privadas. Exxon móvil ha desarrollado en EEUU tecnología que podría permitir explotar el shale oil en el país. Podría cambiarse, entonces, una situación de control de la principal empresa hidrocarburífera por el capital extranjero, a una empresa con mayoría de propiedad estatal que realice leoninos contratos con el capital privado. Al modo como Frondizi logró el autoabastecimiento, alimentando la entrada de las petroleras extranjeras y dando en concesión grandes extensiones (por una supuesta exploración que en realidad ya había sido hecha en buena parte por YPF), aparte de garantizarles cuota de mercado para los productos derivados de petróleo en el mercado interno.

Esta “división del trabajo”, entre el gobierno y el capital extranjero, podría permitirle al primero concentrarse en el corto plazo, usando los recursos de YPF S.A. para salvar en la coyuntura las urgencias petroleras, mientras cruza los dedos a la espera de que el capital extranjero sea quien resuelva los problemas estructurales. La medida “soberana” anunciada ayer, podría derivar entonces en nuevas formas, más mediadas pero no menos onerosas, de dependencia.

A pesar de que lo que busca presentarse como una medida nacional no es más que una transacción de compra y venta, podría abrir fuertes tensiones entre la Argentina y el Estado Español, contando este último con el respaldo de la Unión Europea, y probablemente de otras potencias. Las amenazas ya lanzadas por el gobierno imperialista español y de sus socios de la Unión Europea merecen todo nuestro rechazo. Sin embargo, acá también, tras la pirotecnia, pueda haber una negociación dura (pero negociación al fin), que deje a todos medianamente contentos. Brufau le ha puesto precio en 10.500 millones de dólares a su reclamo, y el gobierno maneja casi la mitad, pero podrían cerrar trato a mitad de camino. No estaría nada mal para Repsol. Equivaldría a algo así como la ganancia neta que ha dejado la empresa en desde 1999, es decir unos 8 mil millones de dólares. Considerando el vaciamiento que han hecho de la empresa, girando al exterior más dólares que los ganados (14 mil millones de dólares), y que a la empresa fue adquirida en 1999 por 13 mil millones de dólares (con la ayuda de una subvaluación de la compañía avalada por el gobierno de Menem), el resultado sería bastante ganancioso, aunque reduciría a Repsol a lo que siempre fue, una empresa refinadora con pocos recursos petroleros propios. Desde el punto de vista del gobierno argentino, en cambio, sería pagar una factura demasiado onerosa para poner fin a una entrega, para lo cual dispondrán probablemente una ingeniería financiera entre la ANSES (vendiendo bonos a cambio de dólares) y el Banco Central (comprando los dólares del ANSES para prestarlos al gobierno), o alguna variante similar. Nuevamente es la plata que no se destina garantizar el 82% móvil, la que de una u otra forma será seguramente utilizada para financiar el ingreso del Estado en YPF S.A.

No habrá soberanía hidrocarburífera si no se avanza en una expropiación sin pago no sólo del 100% de las acciones de Repsol-YPF, sino también del conjunto de las empresas que participan en la extracción y refinación. Esta sería la única vía para hacer una contabilidad general de las reservas disponibles y cortar en lo inmediato toda exportación, a los fines de garantizar en el plazo más corto el autoabastecimiento. También, permitiría establecer en lo inmediato los excedentes disponibles que puedan volcarse hacia la explotación de recursos no convencionales, lo cual merece además un debate sobre las formidables consecuencias ecológicas de estas explotaciones, muy superiores a las de petróleo y gas convencional (debate que, como en el caso minero, cuando hay buena renta en juego el gobierno no está dispuesto a permitir). Pero claro, una iniciativa semejante resultaría “disfuncional” para la burguesía argentina, que a lo sumo aspira a que esta renacionalización parcial le permita morder una parte del negocio petrolero, reeditando en alguna medida el “capitalismo de amigos” que el gobierno viene poniendo en el freezer en algunos sectores (pero no en todos). La vocación “nacional” de la burguesía y el gobierno, no llega a más que buscar una mejor participación en la renta petrolera. La propia historia de YPF, que fue puesta al servicio de la valorización de capital de los contratistas en desmedro de su capacidad operativa, así lo ilustra. Es sólo la clase obrera, acaudillando al conjunto del pueblo pobre, la que puede proponerse una salida verdaderamente nacional y antiimperialista, imponiendo una gestión de estos recursos estratégicos en función de las necesidades, como parte de una reorganización del conjunto de la economía nacional sobre nuevas bases.

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Sobre Repsol y el autoabastecimiento energético

ANRED

En este artículo, Guillermo Almeyra afirma que “YPF debe ser un instrumento para el desarrollo nacional, nunca debió ser privatizada y mucho menos aún cedida a Repsol, como lo fue con los gobiernos peronistas de Menem y de Néstor y Cristina Kirchner. Si ahora ésta expropia las acciones de Repsol y construye una empresa privada paraestatal con control del Estado es porque la factura de la importación energética llegó a ser casi igual al excedente argentino en la balanza comercial y continuaba creciendo, ya que Repsol no exploraba ni explotaba nuevos yacimientos ni reinvertía sus enormes ganancias”.

Primero, los hechos. Repsol no es España sino una multinacional petrolera con capitales españoles minoritarios, pues la mayoría está en manos de capitalistas de otros países que -con la participación de la mexicana PEMEX- abarcan más del 51 por ciento de las acciones. Además, es tan poco española que evade impuestos en España y está registrada en paraísos fiscales. Pero los aullidos del gobierno de Madrid (y de la Unión Europea) así como la reacción de todos los capitalistas demuestran que los gobiernos se identifican con los monopolios y el capital financiero y no toleran medidas legales que consideran chavistas.

Ese griterío es un reflejo preventivo. En efecto, todas las empresas (de servicios o bancarias) con mayoría de capitales españoles en Argentina no sólo aportan muchas más ganancias que sus casas matrices ibéricas sino que logran estas superganancias porque depredan y no invierten en el país ni renuevan el material desde hace décadas, cuando el peronismo menemista privatizó todas las empresas de interés nacional vendiéndolas por casi nada. Argentina ya estatizó a Aerolíneas Argentinas, que había sido destruida por Iberia y por el grupo Marsans y exige ahora de las empresas telefónica y de electricidad un servicio eficiente que éstas se niegan a dar pues prefieren mandar sus ganancias a España en vez de reinvertirlas. De ahí que, viendo lo de YPF, pongan sus barbas en remojo.

El gobierno de Cristina Fernández no fue picado por ningún tábano nacionalista. La misma presidenta, cuando era senadora en los 90, presentó un proyecto de ley para privatizar el petróleo. Ella y su marido, gobernador de la provincia petrolera de Santa Cruz, aprobaron la política privatizadora de Menem, el ingreso de Repsol en YPF y la peligrosa fragmentación del control nacional del petróleo que pasó a manos de las provincias extractoras. Además, durante muchos años el kirchnerismo no dijo nada sobre el carácter depredador de la empresa petrolera privada; es más, lo reforzó permitiendo que un grupo de sus amigos capitalistas -el grupo Petersen (de la familia Eskenazi)- sin poner un peso propio comprase un importante paquete de acciones con crédito público y, hasta el año pasado, la Cristina Fernández de Kirchner anduvo del brazo con Repsol.

La presidenta que regala a la depredadora gran minería estadounidense-canadiense los recursos andinos y permite a cuatro monopolios sojeros transnacionales poner en riesgo suelos y agua y amenazar los cultivos alimenticios y que concede una base en el Chaco a Estados Unidos no es, precisamente, un modelo de nacionalismo. Si ahora empieza vestirse de blanco y celeste y se pone el bonete frigio, tanto en el caso de las Malvinas como en el de YPF, es por motivos bien concretos. O sea, por el agravamiento de los efectos de la crisis económica mundial sobre la frágil economía dependiente argentina y por la necesidad de responder a la creciente agitación social (el año pasado hubo más movilizaciones y paros que en el 2001).

Entendámonos: las Malvinas son argentinas y el reclamo es legítimo. Lo ilegítimo es que una causa justa sea utilizada para tapar y poner en segundo plano la imposibilidad de mantener los subsidios a los servicios y la canasta básica, de resolver el desastre del sistema ferroviario o de hacer aceptar el intento de congelar virtualmente los salarios al proponer un tope por debajo de la inflación real en las discusiones paritarias.

YPF, por supuesto, debe ser un instrumento para el desarrollo nacional, nunca debió ser privatizada y mucho menos aún cedida a Repsol, como lo fue con los gobiernos peronistas de Menem y de Néstor y Cristina Kirchner. Si ahora ésta expropia las acciones de Repsol y construye una empresa privada paraestatal con control del Estado es porque la factura de la importación energética llegó a ser casi igual al excedente argentino en la balanza comercial y continuaba creciendo, ya que Repsol no exploraba ni explotaba nuevos yacimientos ni reinvertía sus enormes ganancias.

Repsol sigue siendo una empresa mixta, ahora con mayoría de capital estatal y todavía con participación importante de capitalistas privados. No ha sido convertida en empresa estatal ni desprivatizada, como sugiere tanto la prensa española como la argentina. La acción, aunque tardía, parcial e insuficiente, es necesaria y debe ser apoyada. Sin embargo, para que YPF funcione bien hay que tener los capitales necesarios para explorar y explotar nuevos yacimientos de gas y de petróleo, hay que tener los técnicos y las técnicas que potencien la producción y la refinación porque la relativa mejoría económica en los últimos años hizo crecer el consumo domiciliario y las necesidades energéticas. El autoabastecimiento energético no se logrará en un día. Además, la Argentina tiene reservas pero no es un país petrolero y sus necesidades serán cada vez mayores.

Otras son pues, las soluciones. En primer lugar, Repsol causó daños por acción u omisión. No hay que pagarle nada, ni los 10 mil millones de dólares que pretende ni los cerca de seis mil que podría pagar el gobierno. Ese dinero debería volcarse a la exploración y explotación petrolera recurriendo a los conocimientos y capacidades de todos los petroleros argentinos expulsados por la privatización de YPF. Al mismo tiempo Argentina debería buscar una integración energética con el resto de los países latinoamericanos, compensando con la cooperación industrial las diferencias que puedan existir en las cuentas de importación-exportación de combustibles y establecer el control de cambios y el monopolio del comercio exterior para no dejarlo en manos de las grandes empresas extranjeras y para evitar la fuga de capitales, El patrioterismo es el argumento de los canallas para engañar imbéciles. Que los siervos en España del gran capital lo esgriman para ocultar su crisis y la desocupación. En Argentina, por el contrario, el consenso necesario para anular las contra medidas capitalistas se debe lograr diciendo la verdad y con acciones audaces.

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Soberanía energética. Rigane: "Los que resistimos la entrega nos sentimos parte de la recuperación de YPF"

Carlos Saglul (ACTA)

El secretario general de la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA-CTA) y Adjunto de la Central de Trabajadores de la Argentina, José Rigane, dijo a ACTA que “los que resistimos la entrega nos sentimos parte de la recuperación de YPF”.

Habló asimismo de la necesidad de crear una nueva empresa estatal y advirtió: "ésta no es una pelea con España, Repsol no es española. Españoles y argentinos tenemos el mismo enemigo, el neoliberalismo".

¿Se cumple un viejo reclamo de las organizaciones del campo popular?

Saludamos la medida tomada con YPF. Entendemos que es un paso en la recuperación de la soberanía energética que respaldamos desde la Federación de Trabajadores de la Energía y la Central de Trabajadores de la Argentina.
Ahora es el momento de crear una empresa del Estado, socializar la conducción, retomar lo que se perdió y mejorarlo.

¿Socializar?

Es necesario que en la conducción de YPF se incorpore la representación de los trabajadores, de las organizaciones de consumidores. Hacer todo lo contrario de lo que paso hasta ahora.

¿La discusión que viene es la indemnización?

No podemos pagar por lo que es nuestro, es decir patrimonio de todos los argentinos. Y menos cuando las privatizaciones estuvieron plagadas de corrupción. Falsificaron los balances, alteraron los informes sobre las verdaderas reservas. Exportaron nuestras reservas de manera que se redujeron del 18 al 7 por ciento y en gas del 30 al 7 por ciento. No se exploró y no se abrieron nuevas destilerías. Los que deberían indemnizarnos son ellos.

¿Ante la emergencia energética la inversión es otro desafío?

Por eso con más razón era importante recuperar cuanto antes la economía, nuestros propios recursos. Las provincias no deben creer que pueden convertirse en emiratos árabes. Tendrán lo que les corresponde pero el petróleo y el gas deben ser puesto otra vez al servicio del desarrollo nacional.
Ellos trataron de convencernos ideológicamente que la energía es sólo energía cuando en realidad se trata de un bien social y estratégico. Es parte de los derechos humanos de un pueblo. Todos tenemos derechos al agua, el gas, la electricidad.

¿Cuál será la reacción de la Comunidad Económica Europea?

Obvio no se van a quedar quietos. YPF era la gallina de los huevos. No nos olvidemos que se llevaban el 90 por ciento de las ganancias y hasta hace poco las divisas no pasaban por el banco central. Se llevaban todo bajo declaración jurada, un escándalo…
Ahora lo que hay que entender es que aquí no hay un problemas entre pueblos. Repsol no es española, es una multinacional, donde los capitales españoles son minoritarios. Trabajadores españoles y argentinos somos víctimas del neoliberalismo, tenemos el mismo enemigo.

¿Entonces?

No perdamos de vista que éste es el primer paso, aquí quedan un montón de multinacionales más que están saqueando nuestros recursos. Este es el país donde el gobierno de la Alianza le renovó el contrato de Loma la Lata por 20 años cuando faltaban 10 para que venciera y quienes hoy gobiernan hicieron lo mismo con los yacimientos entregados a Panamerican Energy, a diez años de la finalización del contrato. Denunciamos en ese momento que eso era entregar todas las reservas.
Es un paso hacia adelante.
De alguna manera, las organizaciones populares que enfrentamos las políticas neoliberales sentimos que esto es parte de nuestra resistencia.

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YPF y UTD: Los criminalizados tenían la razón

LAVACA

“Esto es algo grande, esto es algo bueno. Ahora hay que ver cómo sigue, porque tampoco es cuestión que le den todo a los amigos de ellos” dice desde la cama del hospital de la capital salteña José Pepino Fernández, integrante de la histórica Unión de Trabajadores Desocupados (UTD) de General Mosconi, Salta, que reúne a los desplazados por la privatización menemista. “Esto abre una esperanza, y demuestra lo que siempre dijimos y por lo que siempre pelamos”. La estatización de parte de YPF vino a confirmar lo que la UTD denuncia desde hace años (el saqueo y la desinversión petrolera), recibiendo como respuesta estatal la criminalización, sitios a Mosconi, militarización de la zona, represiones de antología y la muerte de trabajadores como Aníbal Verón, Orlando Justiniano, Alejandro Matías Gómez, Carlos Santillán y Oscar Barrios.

El propio Pepino Fernández es un récord Guiness, con más de 80 causas abiertas en su contra e innumerables hospedajes en las cárceles salteñas anteriores al dictado de la Ley Antiterrorista, por lo cual ha zafado hasta ahora. De lo que no ha zafado es de la diabetes, y por eso habló con lavaca desde el hospital en el que está tratándose la infección que podría obligar a amputarle un dedo. Pero Pepino prefiere hablar de otro tema: “El gobierno ha hecho algo positivo, y después de todo el abandono que provocaron estas multinacionales se puede generar un nuevo auge de trabajo”.

Para Fernández hay una reflexión obligada: “A la larga la lucha da resultado. Se han tomado decisiones que había que tomar para enfrentar a los grandes capitales”.

¿Cuál es el riesgo al que hay que estar atentos ante esta decisión gubernamental? “Queremos un cambio de fondo, no queremos que le den esto a los amigos de ellos sino a gente capaz, gente idónea, para que esto no sea sólo una esperanza, sino que funcione”.

Conveniencias

Otro referente de la UTD es Juan Carlos “Jipi” Fernández, hermano de Pepino. ¿Qué opina de la hipótesis de que el gobierno hizo esto por conveniencia o especulación de caja económica? “Le convenga o no le convenga al gobierno, para nosotros es una medida que sí o sí se tenía que tomar. Dejarle el petróleo a estas empresas provocó todo el empobrecimiento de la gente y que nos hayamos quedado casi sin reservas”.

Jipi Fernandez es rector honorario de la Universidad Popular que los trabajadores hicieron en Mosconi con los nombres de sus muertos JU.VE.GO.SA.BA (Justiniano, Verón, Gómez, Santillán, Barrios). Dice: “Sentimos que esto es una enorme oportunidad, que venimos reclamando desde hace 20 años, siempre muy solos. La UTD no nació por un plan social, ni nos van a llevar por un bolsón de comida. Somos una organización con autonomía, para pelear por el trabajo, el derecho, la soberanía y la naturaleza. Nació porque mucha gente quedó fuera del sistema y peleamos contra la concentración del pdoer económico. Y contra la discriminación. Mosconi es de las principales zonas productoras de gas y petróleo, pero aquí no tenemos gas y hoy mismo en el pueblo es imposible encontrar combustible”.

Petróleo & Minería

Jipi recuerda que “hemos sido presos y torturados en plena democracia, hemos sido perseguidos por el poder económico y por el Estado, pero siempre hemos trabajado con nuestras propuestas y proyectos productivos porque sabemos los efectos que genera todo esto”. El propio Jipi Fernández, que trabajó en las petroleras, tuvo algo que no sabe si llamar suerte o desgracia: “Estuve también en Barrick Gold, en algunos proyectos mineros que no pudo concretar acá en Salta. Por eso sé bien lo que envenenan esas empresas a nuestro pueblo, y sé que la lucha de los pueblos originarios y las comunidades que se oponen a las mineras son totalmente ciertas y justas, como la nuestra”.

Trabajadores socios

Un detalle hacia adelante: “A los trabajadores por ley nos corresponde el 10% de YPF por el Programa de Propiedad Participada. Nunca se cumplió. Ahora queremos que se cumpla, porque nosotros tenemos mucho conocimiento y mucho que aportar al futuro de la empresa”.

Agrega Jipi: “Las empresas venían sacando el petróleo de los pozos que ya estaban funcionando, pero abandonaron totalmente los pozos marginales, que hoy podrían provocar no una gran producción pero sí una reactivación que permita dar tiempo a nuevas exploraciones”.

La UTD organizó una marcha este 16 de abril para celebrar la medida oficial. Otras marchas más silenciosas y pequeñas tienen como meta el hospital, para acompañar al hombre más criminalizado del país que está dando otra pelea para poder volver al trabajo con sus compañeros.

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Anuncio del proyecto de ley de expropiación de YPF: Discurso de la Presidenta de la Nación

Discurso de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, en el acto de anuncio del envío al congreso del proyecto de ley de expropiación de YPF.

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«Muy buenos días a todos y a todas.

«Señores gobernadores y gobernadoras presentes y por ahí tenemos a algún gobernador que está en camino, el compañero Martín Buzzi de Chubut que viene desde La Plata, porque no pudo aterrizar por la gran cantidad de aviones hoy; dirigentes gremiales, sociales, empresariales; legisladores; legisladoras; dirigentes de la oposición; madres y abuelas de la Plaza de Mayo; jóvenes; argentinos en general: en principio quiero aclarar que cuando hoy me levanté y leí en un diario que me había ido enojada antes de la Cumbre de las Américas, se darán cuenta que no es que me fui antes porque estaba enojada, sino porque tenía que estar aquí en la República Argentina a primerísima hora; y enojada no me podía haber ido nunca porque realmente fue fantástico; esto quiero remarcarlo y quiero decirlo porque también tiene que ver con lo que estamos tratando hoy; aquí varias legisladoras me acompañaron, 32 países apoyaron enfáticamente nuestros reclamos de la soberanía de Malvinas y me habré ido una hora, hora y pico antes de que terminara, porque de lo contrario no llegaba a las 7 y media de la tarde, que era la hora que tenía que estar aquí en Buenos Aires reunida con los funcionarios y me acerqué a decirle al presidente Santos que le agradecía su hospitalidad y que me tenía que ir antes, obviamente no le conté los motivos; él me dijo: “mirá que voy a hablar de Malvinas en el discurso de clausura”. Le dije: no te hagas ningún problema, ya lo sé, está muy bien todo y además está colgada hoy en la página de Presidencia de la hermana República de Colombia, la postura clara y contundente que también tuvo la República de Colombia y su pueblo apoyando la cuestión de Malvinas. (Aplausos)

«Son exactamente 19 artículos los que leyó recién la locutora oficial y que conforman el texto que firmé hace unos instantes, que ingresará hoy mismo al Senado de la Nación, y son casi 50 páginas de fundamentos claros y precisos.

«Pero yo quiero hablarle a todo el pueblo argentino de esto que significa lo que el primer título de la ley habla, y que es precisamente la recuperación de la soberanía hidrocarburífera de la República Argentina. Realmente somos el único país de Latinoamérica -y yo diría casi del mundo- que no maneja sus recursos naturales. Pero hubo motivos más fuertes aún para tomar esta decisión.

«No sé dónde está la señorita que iba a manejar el power point, es la primera vez que voy a ver power point así que no sé cómo me va a ir, vamos a tratar de hacerlo bien.

«Situación de YPF 1999-2011 primer cuadro por favor. Después de 17 años de la política que se implementó desde que se desnacionalizó YPF en el año 1998, por primera vez en el año 2011, como ustedes pueden ver esa importante barra roja, nos convirtió en importadores netos de gas y petróleo con un déficit de 3.029 millones de dólares.

«Quiero que quede bien claro, es la primera vez en 17 años que la República Argentina tiene que importar gas y petróleo y que esto nos significa un pasivo hidrocarburífero, por primera vez en la historia, de más de 3.000 millones de dólares.

«El segundo: la reducción en el saldo comercial fue entre el 2006 y el 2011 del 150 por ciento en 5 años, pero fundamentalmente en el año 2011, como ustedes podrán ver, allí se produce la importación de combustibles en millones de dólares a partir del año 1995 y luego el último año, la última barra que duplica el 2010, es el 2011 donde tuvimos que importar combustibles por 9.397 millones de dólares.

«Para que ustedes tengan una idea, casi iguala el superávit comercial argentino que fue de 10.437 millones de dólares el año pasado. Obviamente, bastaría con mostrar estos dos gráficos para decir que de proseguir esta política de vaciamiento, de no producción, de no exploración, prácticamente nos tornaríamos con el nivel de crecimiento, actividad, industrias, trabajadores, en un país inviable. Pero lo más grave, nos tornaríamos en un país inviable por políticas empresariales y no por falta de recursos, porque somos el tercer país en el mundo, tal cual lo dice la agencia, la propia agencia de petróleo y energía de Estados Unidos, luego de China y Estados Unidos en tener gas Shale de reciente descubrimiento, pero igualmente no se trabajó ni se produjo sobre el gas convencional que existe. Ahí está la caída de las reservas de petróleo, parece casi la trompa del elefante esa última parte, eso es la caída en millones de barriles desde el 2001 a la fecha; se redujeron las reservas de petróleo en un 50 por ciento.

«Pese a todo esto que indicaría que entonces la empresa debía dar pérdidas, porque si se bajaron las reservas, si se redujo la producción de petróleo y es una empresa que vende petróleo, que vende nafta, que vende gasoil, que vende fuel oil, debería haber perdido. No fue así. Pese a haber contraído su nivel de producción YPF logró más que duplicar sus ventas a través de aumentos de precios, en millones de dólares corrientes en un 113 por ciento desde el año 2003 a la fecha, siendo precisamente el año donde más tuvimos que importar los argentinos combustibles, el mayor año de ventas en millones de dólares corrientes: vendieron por 12.425 millones de dólares. La utilidad neta de YPF entre el año 1999 y 2011 -ustedes se acuerdan en el ´98 cuando se nacionalizó que ese fue el gran problema, la desnacionalización, la pérdida de los resortes que todo Estado Nacional debe tener sobre instrumentos básicos que atraviesan fundamentalmente a todos los sectores de la producción, desde los sectores más primarios hasta los sectores de mayor valor agregado pasando por supuesto por los millones de usuarios y consumidores que deben hacer uso de combustibles- ha sido de 16.450 millones de dólares. Los dividendos pagados entre la misma fecha han sido de 13.246 millones de pesos. Ahí están exactamente, en la distribución de dividendos y en la no inversión, las claves de por qué hoy tenemos que estar haciendo esta importación que también va a ser muy fuerte este año pero que vamos a seguir sosteniendo, porque necesitamos seguir sosteniendo el crecimiento de la República Argentina, que es la inclusión y el trabajo de millones de argentinos. (Aplausos)

«El próximo cuadro: ustedes no lo van a ver porque está muy pequeño, pero se los voy a decir yo, que es la inversión de Repsol YPF y su recupero: cuando en el año 98 - 99 toma el control paga por ello 13.158 millones de dólares. El total de dividendos, como les dije, había sido de 16.000 millones de dólares. Le ingresó por la venta al grupo argentino del 25,46 por ciento de las acciones de YPF 3.539 millones de dólares; los ingresos de las ventas del 17,09 en la Bolsa, cuando se venden acciones en la Bolsa, fueron por un total de 2.704 millones de dólares, con lo cual el saldo de la inversión ingresos menos egresos es a la fecha de 8.813 millones de dólares.

«Yo leía cuando iba a Colombia el otro día, como el viaje era largo me puse a leer todos los diarios argentinos y como no me alcanzaba leí El País también, y allí en El País del día viernes 13 de abril del año 2012 había un sugestivo título: “El trampolín argentino de Repsol, YPF costó 13.000 millones de euros y llevó a la petrolera española a la cúspide”, ese es el título, el negocio del crudo, y aporta un tercio, o sea la Argentina, de beneficio bruto de la empresa. Pero lo que realmente me dolió fue un párrafo donde dice que para Repsol, que en 1999 bajo la presidencia de Alfonso Cortina decidió comprar YPF para dejar de ser una pequeña empresa local sin apenas producción, para jugar en la primera división de la liga petrolera, el cambio de actitud del gobierno argentino hacia la filial argentina es algo más que un contratiempo.

«Yo quiero decirles a todos los argentinos y a todos en general, los que no son argentinos también, que esta Presidenta no va a contestar ninguna amenaza, no va a responder ningún exabrupto, no se va a ser eco de las faltas de respeto o las frases insolentes que algunos dijeron, primero porque represento a los argentinos y segundo porque soy una Jefa de Estado no una patotera. Así que los que esperen que esta Presidenta responda improperios, agravios, descalificaciones, pierden el tiempo. No me han votado para eso ni es mi responsabilidad. Mi responsabilidad es conducir con seriedad y responsabilidad los destinos de la República en donde Yacimientos Petrolíferos Fiscales, nuestra histórica empresa petrolera, tiene un rol muy importante que cumplir.

«Quiero mencionar que no estamos ante un hecho inédito; en realidad en América latina somos el único país, reitero, que no maneja la petrolera, y el modelo además que hemos elegido no es un modelo de estatización, que quede claro, es un modelo de recuperación de la soberanía y del control de un instrumento fundamental, porque seguimos conservando la forma de sociedad anónima, seguimos funcionando de acuerdo a la ley de sociedad privada. Vamos a hacer una conducción, una dirección de la empresa absolutamente profesionalizada, y cuando digo esto también quiero hacer una autocrítica de nosotros los argentinos, que durante mucho tiempo en distintos sectores de la economía manejados por el Estado, los manejamos con un criterio casi partidario o de política que terminó dando fundamento a los discursos de que el Estado era inútil y que solamente los privados podían administrar los recursos del Estado. Está demostrado en esta administración que los recursos del Estado pueden ser administrados correctamente también. (Aplausos)

«De hecho, paso a mencionar algunos de los países empezando por el principal productor mundial de petróleo, Arabia Saudita, el Estado, -la monarquía, para decirlo un poquito más concretamente- es el ciento por ciento. Gazprom, Rusia el 50, Rosneft, Rusia el 75,16, la Nathional Irany Company, los iraníes el ciento por ciento, China el ciento por ciento, Sinopec 75,84, CNPC China también 66,41, PDVSA, Venezuela ciento por ciento, Pemex México ciento por ciento. Me acuerdo que el presidente Calderón intentó hacer una reforma y no fue permitido que se privatizara, y México sigue controlando el ciento por ciento de la empresa. Emiratos Árabes Unidos ciento por ciento, Brasil Petrobrás 51 por ciento, que es el tema que hemos elegido como nuestro socio comercial más importante y que también conversamos y queremos tener una relación de igual a igual para en forma conjunta ayudar a que esta América del Sur se convierta también en una región de autoabastecimiento. Y ustedes me habrán escuchado hablar también de la necesidad de incorporar a Venezuela al MERCOSUR, para cerrar el anillo energético, como tantas veces lo he dicho hace años, no de ahora. (Aplausos)

«Sigo: Irak, ciento por ciento, Kuwait ciento por ciento, Noruega, país escandinavo y modelo de explotación de hidrocarburos y también de fondos de pensión, el Estado noruego, la monarquía noruega controla el 63 por ciento y ha dado lugar a un modelo muy virtuoso, porque ha constituido, con las regalías que le da, un fondo de pensión que garantiza por más de 20 años a sus jubilados y pensionados, ha hecho su inversión en los fondos de pensión. Este es el modelo noruego que también es un modelo muy interesante en materia de administración y aplicación de recursos a observar.

«Sigo: Sonatrach, Argelia ciento por ciento; Libia ciento por ciento; Kazajstán ciento por ciento; Katar ciento por ciento; Indonesia ciento por ciento; India 74 por ciento; Colombia – donde estuvimos ayer – 90 por ciento; Omán 60 por ciento; Malasia ciento por ciento, uno de los modelos que siempre exhiben en el mundo; Egipto ciento por ciento; Siria ciento por ciento; Italia 30 por ciento; Japón 29; Uzbekistán 100; Bolivia 100; Austria 32; Chile ciento por ciento; Uruguay ciento por ciento; Nigeria ciento por ciento. (Aplausos). No estamos inventando absolutamente nada y charlando, hace poco, con importantes ejecutivos de compañía petroleras de otros lugares, me contaban que ya hace un tiempo empresas líderes del mundo no tenían servicios petroleros y han comenzado a estudiar nuevos modelos de negocios. ¿Por qué? Porque han advertido que cada vez más la totalidad de los países en el mundo están absolutamente renuentes a dejar en manos de privados y a desprenderse por parte del Estado de un recurso que siempre fue estratégico pero que es de carácter vital. Y por eso la decisión que hemos adoptado hoy. También la necesidad de alinear los intereses del Estado Nacional y sus provincias porque no hay Nación sin provincias ni hay provincias sin Nación. (Aplausos).

«Por la reforma de 1994 – ustedes saben, en la cual tanto luchamos- la propiedad de los yacimientos se transfirió precisamente a las provincias. Pero también no es menos cierto que esto en cierta manera actuó como un desmembramiento del poder negociador que tiene un Estado frente a compañías de altísimo poder de inversión y de altísimo poder. Y yo sé porque he estado casada doce años con un Gobernador y sé lo que significa administrar todos los días las urgencias, las necesidades; muchas veces se adoptan decisiones y no porque los gobernadores no quieran defender los intereses de sus provincias sino que muchas veces se encuentran acuciados por necesidades muy importantes que tienen que cubrir como la educación, la salud, obras importantes que les quitan y le restan poder de negociación por no tener espaldas suficientes para poder lograr mejores condiciones.

«Yo estoy segura que esta conformación en el 51 por ciento, en la que además hemos establecido un pacto de sindicación... Seguramente mucha gente que nos escucha no sabe qué es un pacto de sindicación de acciones. Un pacto de sindicación de acciones es que los que están sindicados tienen que votar siempre en la misma forma. Por eso quise asegurar que los intereses de la Nación, que los intereses de la provincia no se disociarán y por lo tanto, de aprobarse la ley, siempre la República Argentina y sus provincias van a tener que actuar y votar en la misma forma en la administración de su empresa energética testigo y madre. (Aplausos) Porque el interés es el mismo.

«También quiero que esto se convierta en una política de Estado, quiero que esto no pertenezca a un solo gobierno. A mí me toca tomar la decisión, yo sólo soy un instrumento pero no soy eterna, otros u otras vendrán. Por lo tanto es necesario también que esto que tanto nos costó, que este duro aprendizaje en números, en pérdidas de reservas, en disgustos, en amarguras y en broncas, en presiones y extorsiones, como el año pasado cuando hacían faltar combustible en pleno año electoral. Yo no soy estúpida, que no diga las cosas o que me haya callado la boca es una cosa, pero hacer faltar combustible... Miren, algo peor para la gente que aumentar la nafta es que no tenga nafta, la gente se pone nerviosa, todos nos ponemos nerviosos. Cuántas maniobras vimos, cuántas colas inclusive impulsadas desde algunos medios de comunicación, de los que decían que estaba enojada también. Les voy a contar una anécdota de Obama que no tiene desperdicio, háganme acordar de Obama. ¿Por qué hicimos este pacto de sindicación y por qué puse como cláusula también que para esta transferencia se requieran la autorización del Congreso de la Nación con las dos terceras partes de sus miembros? Algunos dirán qué exagerada, es la misma mayoría que para reformar la Constitución, ahora yo quiero decirles a ustedes, ¿qué les puede cambiar más la vida: la reforma de la Constitución o que no tengamos gas ni petróleo, ni combustible, ni crezcamos? (Aplausos). En el 94 se reformó la Constitución y la verdad que no tuvo consecuencias ni positivas ni negativas digamos, fue neutra, porque en realidad siempre nos distraen con alguna cosa para que no reparemos en las que son realmente importantes. No digo -por favor - que la Constitución no sea importante, mañana aparece un titular que dice: “Ella habló de que la Constitución no es importante y no vale nada”. No, por favor, la Constitución es nada más y nada menos que el pacto de convivencia y realización que tenemos los argentinos. Por eso quiero que si algún día, después de mí, quieren de vuelta vender patrimonio del Estado van a tener que amacarse un poco para juntar las dos terceras partes (Aplausos)

«También quiero decirles que nosotros no vamos a caer en creer que se puede manejar una empresa petrolera que debe producir bienes y servicios que requieren alta inversión, comercialización y distribución de una manera liviana. Por eso hemos dejado sentados principios muy claros en esa ley acerca de la profesionalización y vamos a convocar a muchos argentinos que se fueron del país, que tal vez ocupan cargos importantes en otras empresas, porque tenemos argentinos inteligentes que los han tomado en todas las empresas muchas veces de otros países porque son muy importantes y porque tenemos gran experiencia. Vamos a convocar a los que se fueron y también a los que se quedaron y que apuestan a poder tener nuevamente una empresa que sea orgullo de los argentinos.

«Yo les puedo asegurar que voy a poner todo el esfuerzo y todo el compromiso en que ese grado de profesionalización de argentinos que juntamente con los nuestras provincias y del Estado Nacional puedan darle a YPF el lugar que YPF y los argentinos merecemos. Esto de la profesionalización no es una cuestión menor, queremos gente que sepa, pero que además esté comprometida con un proyecto de país, que no tiene nada que ver con partidos - por favor – que no tiene que ver con partidos ni facciones políticas, tiene que ver con un país sustentable, con un país que tenga desarrollo y crecimiento, tiene que ver con nuestra propia historia.

«Ustedes dirán ¿qué hay es esta caja que vine atesorando así? Bueno, yo les voy a contar la historia. No se olviden de lo que Obama, que también es interesante. Voy a contar lo de Obama primero. Ustedes vieron que tuvimos una reunión con el señor Presidente de los Estados Unidos, el doctor Barack Obama, el día sábado, que había sido pedida por Estados Unidos. La verdad que fue una reunión de media hora excelente, donde charlamos acerca de las cosas y también de las diferencias que tenemos. Pero la reunión no fue para charlar de las diferencias, la reunión fue para reafirmar, a partir de un intercambio de cartas que habíamos tenido y de otras reuniones, que por encima de cualquier diferencia estaban las relaciones entre ambos países. Es más, el día viernes, la Embajadora de los Estados Unidos firmó con nuestro Jefe de Gabinete un acuerdo para las Becas Fullbright, que son 30 millones de dólares para precisamente el tema de ciencia, tecnología y educación, temas que importan mucho al presidente Obama y que también importan mucho a esta Presidenta.

«Cuando estaba con él, fue una reunión muy amena, le dije: “mire Presidente que mañana va a salir en algunos diarios”, porque yo estaba escuchando la CNN y Fox. Bueno, nosotros – le digo – tenemos allá también cosas parecidas y mañana van a aparecer -y le hice esta seña porque se acuerda el fotógrafo, que por ahí debe estar presente- titulares que van a decir que usted me retó, o me exigió, o me pidió, cosa que es absurda porque nadie convoca o llama a una reunión para pelearse con el otro, normalmente cuando uno llama a una reunión es para arreglar las cosas, la lógica de funcionamiento indica que cuando alguien solicita una reunión es para acercar y no para separar obviamente.

«Yo lo hice en ese entendimiento y en ese clima tuvo lugar la reunión. Terminó la reunión y nos despedimos amigablemente, siguió el desarrollo de la Cumbre, terminó la Cumbre y empezó la Cumbre al otro día. Por supuesto, le hice imprimir a mi secretario los titulares de “La Nación” y de “Clarín”, donde decían que había pedido por las trabas al comercio, y era absurdo. Tiene superávit comercial Estados Unidos con nosotros, con lo cual los que tenemos trabas somos nosotros que no podemos entrar ni carne, ni limones, ni naranjas, ni carne de oveja, pero bueno, me fui caminando – estábamos todos los Presidentes sentados en un inmenso círculo- me acerqué al Presidente y le dije: “Mister President” – auxiliada por Timerman, que me traducía y le mostré las dos tapas de los diarios – “vio lo que le dije ayer, mire”, y se lo tradujo el Canciller. “Ah, no se puede creer”, y ahí fue lo que contó Timerman y creo que ustedes han escuchado, que me autorizó a decir que eso de ninguna manera era cierto.

«La verdad que es una pena porque realmente la función de los medios de comunicación no debe ser la de crear discordias, ni dividir, ni enfrentar a los gobiernos, sino la de acercar a los gobiernos, pero fundamentalmente por sobre los otros gobiernos inclusive creo que la función en cada país debe ser la de defender y representar los intereses del pueblo. (Aplausos). Pero debo decirles que no pasa solamente aquí, pasa también en otras partes del mundo, aquí tal vez con una virulencia y un casi increíble desinterés por los argentinos y por los intereses de los argentinos. Porque yo soy absolutamente temporal, esto ténganlo absolutamente claro, pero ustedes, sus hijos y sus nietos van a seguir y los de ellos también, esto es lo más grave de todo. Lo que pasa es que muchas veces, en fin… quería hacer esa pequeña aclaración y agradecerle al presidente Obama la excelente reunión que tuvimos, que realmente fue muy buena porque ambos defendimos los intereses de lo que tenemos que defender, pero también sabemos que todo Estado Nacional debe superponerse a las relaciones comerciales, como yo lo hice en el caso de Aerolíneas Argentinas, que me había olvidado de ese tema.

«Yo quiero preguntarles a ustedes, a los argentinos, a los españoles, a los ciudadanos del mundo si escucharon a esta Presidenta reclamarle al Gobierno de España algo sobre lo que constituyó uno de los vaciamientos más escandalosos de la historia, que fue Aerolíneas Argentinas, donde no solamente nos tuvimos que hacer cargo de los empleados, de los sueldos, que ya veníamos haciéndolo antes inclusive de pasar al Estado la compañía; del combustible; de todo. Basta buscar los diarios de aquella época para ver cómo eran defendidos los empresarios españoles, empresarios que eran titulares de la central empresaria española hoy están procesados, no en Argentina, están procesados en España por defraudación, inclusive, entre otras cosas al fisco. (Aplausos).

«Yo les pregunto si alguna vez esta Presidenta reclamó o tuvo una palabra destemplada, impropia o fuera de lugar hacía alguna autoridad de un gobierno extranjero, porque tengamos en claro que las empresas que están en la Argentina – aún cuando sus accionistas sean extranjeros – las empresas radicadas aquí son empresas argentinas, que a nadie se les escape eso. (Aplausos). Y no nos molestan las rentabilidades porque tampoco vamos a permitir que se diga que esto es por una rentabilidad, y si no que se fijen en las rentabilidades de las empresas telefónicas, también, que poseen algunos de sus accionistas de origen español y que nos sometieron a un apagón hace poquito, así que espero que el Ministerio también actúe en consecuencia prontamente, o cualquier otra empresa: bancos extranjeros que obtienen ganancias. En definitiva, no tenemos problemas con las rentabilidades, tenemos problemas sí con la necesidad de que reinviertan utilidades en el país para seguir produciendo y acompañando el crecimiento del país.

«Con toda empresa argentina cuyos accionistas sean extranjeros, tengan la certeza que en la medida que acompañen al crecimiento del país, como lo ha hecho la inmensa mayoría, vamos a seguir trabajando codo a codo, como nos tocó trabajar con la industria automotriz cuando tuvimos que ayudar a General Motors, una empresa con accionistas de origen estadounidense, pero que le dimos préstamos para que pudiera seguir produciendo autos (Aplausos), como estamos dándole préstamos ahora a FIAT, otra empresa también de origen italiano, importantes préstamos del crédito del Bicentenario, para su nuevo Palio; para las nuevas inversiones de la New Holland en maquinaria agrícola, que vino a hacer aquí sus anuncios Sergio Marchionne. Ustedes dirán: “¿y cómo es que se obtuvo tanta rentabilidad? Muy simple, porque segmentaron el mercado. ¿Qué hicieron? Con las naftas, con el petróleo que sacaban de acá refinaban a un 80 por ciento para el Premium, el público que paga la nafta más cara, los productos Premium. Todo lo que era JP1, que es un combustible muy caro para los aviones, todo lo que era Premium, eso era lo que daba rentabilidad. Y nosotros tenemos que importar el gasoil y el fuel oil para mantener a toda la producción agrícola ganadera y mantener toda la producción de energía eléctrica en la República Argentina. Esa es la clave, segmentaron el mercado y lo que extraían lo dedicaban únicamente al Premium y el resto, bueno, el resto se lo llevaban.

«Esta es la historia que termina, espero, en la Argentina con el tratamiento de esta Ley y con el surgimiento de una empresa nacional y profundamente federal, que eso es lo que queremos.

«Y ahora sí busco la cajita, lo traje entre algodones, este tubito que ustedes ven aquí, me tiemblan las manos casi al agarrarlo -ay tengo miedo que se caiga, yo lo voy a dejar acá- este tubito que ustedes ven aquí corresponde al pozo número 2, descubierto el 13 de diciembre de 1907, en Comodoro Rivadavia, es el primer petróleo argentino. Me lo regaló el año pasado, en una cajita especial de aquella época, la familia Bernal. Yo no sé si estará acá su nieto o estará por allí Federico Bernal, que muchas veces publica artículos y ha escrito libros sobre este tema. Su abuelo materno era el director general de Minas, de Geología e Hidrología de la República Argentina, era el titular de esa dirección y bajo su égida se realizó la exploración y se obtuvo este petróleo. Él vino con su padre y su madre, o sea la hija del ingeniero Emmerich, que atesoraban esto y lo atesoran como lo que es para ellos: un tesoro familiar y creo que para nosotros los argentinos un tesoro histórico y de profundo contenido. Era una cajita rosa, tan antigua como esta, que tenía la forma del petróleo y que era perfecta, se la di a una de mis colaboradoras para que me la cuidara y bueno, la cajita no apareció pero un día apareció este tubito solo, estamos buscando la cajita, nadie se acuerda. Nadie me dice yo no la vi, yo no la puse, yo no la toqué; yo creo que alguna no se acuerda dónde la puso y por eso no me lo dice. Pero esto apareció hace quince o veinte días atrás en mi biblioteca, al lado de una piedra celeste y blanca que tengo y yo digo bueno, quería mostrarle a los argentinos lo que fuimos capaces de realizar hace tanto tiempo.

«Luego más tarde, otro gran Presidente argentino – el presidente Hipólito Yrigoyen – fundó Yacimientos Petrolíferos Fiscales, (Aplausos), que desarrolló, desde entonces, una tarea muy importante en la República Argentina. Por eso quiero decirles que esto es una política de Estado: querer unirnos a todos los argentinos, cualquiera sea su pertenencia, acá no hay dueño de YPF, es de todos. YPF es de todos, esto quiero que lo tengamos muy claro. Y yo quiero convocar a sus trabajadores, a todos los que están hoy en el pozo, a sus estacioneros, a todos los hombres y mujeres que tienen responsabilidad, a que la Argentina tiene que seguir creciendo, tiene que seguir andando, a que cada uno en su puesto de lucha ayude a reconstruir esta gran empresa para todos los argentinos. Pero que además inspire tal grado de confianza que permita asociarnos porque no queremos tener, en ese sentido, falsos prejuicios. En cuanto la dirección sea llevada por los argentinos no tenemos que tener prejuicios de que bajo la forma de joint ventures, de unidades transitorias de empresas y de todas las modalidades modernas de negocios que hoy imperan en el mundo podamos asociarnos con otras empresas estatales, con empresas privadas, con capitales nacionales, pero tengan en claro que ese 50 por ciento no va a ser manejado por ningún grupo económico, ni local ni nacional, porque debe ser manejado por el Estado Nacional asegurando a través de la profesionalización del management que vamos a tener recursos y que va a ser rentable. (Aplausos).

«Por eso también hemos decretado la utilidad pública únicamente sobre el 51 por ciento de las acciones que poseía Repsol, que posee en realidad un 56, casi un 57 por ciento, es el 51 por ciento para tomar el control, no hemos afectado a aquellos que con buena fe compraron en la Bolsa y por lo tanto operan en Bolsa, ni de ningún otro socio. Porque tenemos en claro que esta fue una política que desgraciadamente no pudo ser revertida y que se profundizó del modo tal en que lo explicamos en ese fatídico día del año 2011, fatídico desde lo energético digo; tal vez pensando que a lo mejor – como tantos decían – iba a venir otro Presidente, en lugar de esta Presidenta. Yo no puedo dejar de pensar eso, sacarme eso de la cabeza, tal vez esté equivocada, lo admito, pero la verdad que me llama la atención ese salto brutal de ir al ciento por ciento en la importación de combustible de un año para el otro cuando viene el año 2011, que fue un año de crecimiento importante, y el año 2010 también lo fue.

«La convocatoria es a todos los argentinos, también a los dirigentes de los diversos partidos políticos porque esto – lo reitero – no es para un partido, ni para un sector, es para todos los argentinos. No creamos nosotros YPF, reitero, pero es más, y para ser clara, durante un gobierno de nuestra gestión partidaria, porque uno no es peronista un momento y después deja de ser peronista. Yo he sido peronista siempre y me hago cargo de lo mío y de lo demás también. (Aplausos).

«Quiero con esto, para finalizar, convocar a todos los argentinos a esta tarea, y también decirles que he dictado un decreto de necesidad y urgencia, decretando en el día de hoy la intervención de la empresa, colocando al frente de la misma como interventor al ministro de Planificación Federal, acompañado también en esta gestión por otro de los funcionarios con los cuales me estaba reuniendo ayer a las siete y media acá, por eso me fui antes de Cartagena de Indias. Qué maravillosa ciudad, qué símbolo además del colonialismo de todos los tiempos: del español sobre nosotros y la muralla para defenderse del imperialismo y el colonialismo inglés, que los arrasó y saqueó – Sir Francis Drake, ¿sabían?- año 1533 fue saqueada e incendiada Cartagena de Indias y se construyó el muro y luego fueron sitiados. Por eso es Cartagena la heroica. Yo decía ayer: “pensar que todos los que estamos sentados aquí, todos los presidentes, somos mandatarios de países cuyo origen fue colonia: de los ingleses, de los franceses, de los españoles, de los portugueses. Pero bueno, todo un símbolo.

«Ayer por eso a las 19:30 tenía que estar aquí, para reunirme con el ministro de Planificación y con el señor viceministro de Economía, licenciado Kicillof, que también participará en la intervención en lo que hace a los aspectos económicos y financieros. (Aplausos). Porque está el negocio petrolero y está el negocio también comercial y financiero. Precisamente cuando uno mira estos números, que hubo poco de negocio petrolero y mucho de negocio económico y financiero, sabe que por eso es muy necesario tener muy controlados y muy vigilados los dos frentes, como pasa en todas partes.

«Y también dirigirme a los empresarios argentinos, no a los trabajadores que siempre nos han acompañado, y que han resultado - sin lugar a dudas - los más beneficiados por este modelo y que van a tener también otra representación en la empresa estatal, quiero referirme también a los empresarios argentinos, en los cuales hemos puesto mucha confianza, mucho esfuerzo. Yo lo decía el otro día, miren, no saltar del petróleo a la yerba, pero muchas veces cuando uno toma decisiones para apoyar a los empresarios, para conformar un empresariado nacional como tienen todo los grandes países del mundo, también necesitamos que entiendan la necesidad de comprometerse con los intereses del país.

«Yo el otro día cuando hablaba con el señor Secretario, que espero que lo arregle esta semana, del precio de la yerba, porque no voy a aguantar que tenga un precio ridículo, me hablan de 30 y pico o 40 pesos el paquete de yerba… Sí de todo, cuando vos estás acá te tenés que ocupar del petróleo y de la yerba también, y de las empresas y los productores también. (Aplausos). Muchas veces nos encantaría a los productores poder darles los aumentos que piden - yo sé que los gobernadores muchas veces están acuciados, que les piden tal o cual aumento – pero también hay que ser criterioso y saber que resulta muy difícil que haya aumentos en una punta del 100% aunque sea para la producción básica y que esos aumentos no se traduzcan, después, en la punta de la góndola. Cierto es que también una parte – tal cual lo dije el otro día - deberá ser absorbida por la cadena en el medio, pero creo que todos tenemos que aprender la lección, que no hay magia en economía, que no hay magia en los precios. Lo que sí le queremos decir a todos los empresarios argentinos es que como nunca han tenido rentabilidades en estos años, del 2003 a la fecha, y que no es de gente inteligente pretender que sólo a partir del precio se puede mantener rentabilidad o aumentar rentabilidad, tienen que entender que debe ser a partir de mayor volumen, de mayor oferta, de poder incluir mayor cantidad, de defender como defendemos porque también hacemos una defensa irrestricta de la producción nacional. (Aplausos). Esto nos vale criticas increíbles en algunos medios de comunicación. En todos los medios de comunicación de los otros países defienden los intereses de sus empresarios, este es el único país en el que algunos medios de comunicación defienden los intereses de los empresarios de otros países. (Aplausos).

«Y lo más grave es que cuando abro los diarios veo a esos empresarios que de aplicar las políticas que dicen ellos resultarían perjudicados publicar propaganda en los diarios que precisamente son los que critican que protegemos los productos que ellos mismos ofertan en esos diarios. (Aplausos). Es increíble, eso pasa en la República Argentina, pero quiero decirles a todos esos empresarios que no vamos a tolerar porque voy a seguir protegiendo la industria nacional, pero además de proteger a la industria nacional voy a proteger a los usuarios y consumidores porque son la misma cosa. Pudieron desarrollar el mercado interno porque tuvieron consumidores, porque lograron mejores sueldos, porque hubo trabajo. Tienen que entender que sobre todo en épocas de guerras comerciales profundas - como las que están instaladas en el mundo y se avecinan - es necesario más que nunca cuidar el mercado interno.

«Pero también le dije al Secretario de Comercio que si no acomodan el precio de la yerba a un valor razonable vamos a autorizar que se importe yerba para que la gente tome mate. (Aplausos). Y esto lo digo porque si no sinceramente corremos el riesgo como país de repetir experiencias frustradas donde otros gobernantes -que pudieron ser Yrigoyen, Perón- protegieron la industria nacional y esto no fue entendido y finalmente fracasaron procesos históricos que de haber avanzado… - estoy hablando hasta de Rosas, les diría, si me voy un poquito más atrás – para Julián Álvarez, para vos, sí, sí el problema fundamental era si nuestras materias primas del interior salían sin hilar, sin hacer la talabartería o se hacían como finalmente – después de Caseros – se comenzaron a hacer exportadores de materias primas para devolverlas industrializadas de otros países. (Aplausos). Esto fue lo que pasó, fue una Guerra de Secesión al revés: allá ganaron los del Norte; acá los del Sur, y así no fue.

«Pero bueno, quiero contarles todo esto para que sepan que uno está lidiando con todo al mismo tiempo, y como si fuera poco con la línea 60, porque no te falta nada en esta Argentina. Y de todo te tenés que hacer cargo porque además por ahí los que se tienen que hacer cargo de algunas cosas tampoco se hacen cargo y terminamos todos haciéndonos cargo. (Aplausos).

«Yo quiero decirles, finalmente, que con petróleo, con yerba, o con la 60, con lo que sea vamos a seguir trabajando incansablemente por la Argentina que él sonó, lo único que lamento es que él no pueda…, yo creo que de algún lado nos está viendo, pero me gustaría que me estuviera mirando como hacía siempre, ahora, porque él siempre soñó con recuperar YPF para el país, siempre, siempre». (Aplausos).

Foto: Argentina, Política - La presidenta Cristina Fernández de Kirchner hace uso de la palabra durante el acto en el Salón Mujeres Argentinas de la Casa de Gobierno. Detrás de ella, el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, el de San Juan, José Luis Gioja y el de Corrientes, Ricardo Colombi. / Fuente: Presidencia de la Nación.

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La nacionalización de YPF (Parte I): “Nuestras empresas” y la “seguridad jurídica”

Pedro Ramiro (OMAL)

«Es un modelo de recuperación de la soberanía y del control de un instrumento fundamental (...) Esto es una política de Estado, que debe unirnos a todos los argentinos (...) YPF es de todos». Cristina Fernández, presidenta de Argentina, 16/04/12.

Después de varios días de numerosos rumores sobre la posibilidad de que el gobierno de Argentina anunciara la nacionalización de YPF, finalmente se concretó la noticia: la presidenta Cristina Fernández comunicaba ayer la expropiación del 51% de las acciones de la filial argentina de la petrolera Repsol. Como este asunto va a marcar la agenda política y económica de las próximas semanas, vamos a tener tiempo de ir analizando las muchas y muy importantes decisiones que, tanto la empresa como los gobiernos español y argentino, irán tomando en estos días. (1) Por lo pronto, ante la sucesión de declaraciones y reacciones que se han venido produciendo últimamente en España en torno al “caso Repsol”, pensamos que vale la pena detenernos en cinco cuestiones clave. Veamos.

I. “Nuestras empresas”

«El gobierno de España defiende los intereses de todas las empresas españolas, dentro y fuera. Si en alguna parte del mundo hay gestos de hostilidad hacia esos intereses, el gobierno los interpreta como gestos de hostilidad hacia España y hacia el gobierno de España». José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo, 12/04/12.

¿Son Repsol y otras corporaciones transnacionales como Telefónica, BBVA o Iberdrola “nuestras empresas”? En la última década, hemos visto cómo en muchas ocasiones los principales medios de comunicación y los gobernantes españoles se referían así a las grandes corporaciones cuya sede central se encuentra en el Estado español: «Nuestras empresas están en América Latina para quedarse, se trata de una apuesta de Estado que no tiene marcha atrás», decían desde el gobierno de Zapatero hace tres años. Y es que, según el discurso oficial, la internacionalización de “nuestras multinacionales” es una de las principales fuentes de riqueza para este país. En base a ese argumento, habría que defenderlas por encima de todo y dar por sentada la máxima de que «lo que es bueno para ‘nuestras empresas’ es bueno para la población española». Pero estas empresas, que sí puede decirse que fueron “nuestras” hasta finales de los años noventa -no olvidemos que compañías como Repsol, Telefónica, Endesa y Gas Natural fueron de titularidad pública hasta hace apenas una década y media-, hoy sólo pertenecen a sus accionistas. Y, en realidad, ellos son los únicos beneficiarios, junto con los directivos y ejecutivos de estas compañías y todos esos políticos y empresarios que se han hecho de oro atravesando las “puertas giratorias” que conectan el sector público y el mundo empresarial, con la expansión global de los negocios de estas compañías. Por citar sólo un dato: Antonio Brufau, presidente de Repsol, recibió una retribución por el desempeño de su cargo de 7,08 millones de euros en 2011.

II. “Intereses españoles”

«Una decisión de este tipo sería muy negativa para los intereses españoles y la obligación del gobierno es defender con todos los instrumentos a su alcance los intereses españoles». Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta y portavoz del gobierno, 13/04/12.

A pesar de que, si nos fijásemos en el accionariado de todas estas corporaciones transnacionales, no sería correcto técnicamente hablar de “empresas españolas”, ya que puede comprobarse que buena parte de su capital social pertenece a inversores extranjeros -en el caso de Repsol, por ejemplo, más de la mitad de sus acciones está en manos de personas y entidades radicadas fuera de España-, pensamos que sigue siendo útil caracterizarlas como “multinacionales españolas”. ¿Por qué? Pues porque sus principales dirigentes y beneficiarios se encuentran en este país, que es el lugar adonde se repatrían la mayoría de los beneficios obtenidos gracias a las operaciones en otros territorios. Y porque cuando tienen “problemas”, quien sale a defenderlas «con todos los instrumentos a su alcance» es el gobierno español. Ahora bien, una cosa es hablar de “empresas españolas” y otra, muy distinta, referirse a los “intereses españoles” para justificar la intervención gubernamental en favor de los intereses privados de una compañía transnacional.

«Es una decisión contra España y los españoles», afirmaba ayer el ministro Soria confundiendo unos intereses meramente empresariales con el interés general de la población. Y es que para la patronal la consigna está muy clara: hay que ampliar la cartera de negocios de las compañías multinacionales para así poder seguir aumentando los beneficios año tras año. Y el gobierno, aplicando los principios de la doctrina neoliberal, defiende que con todo ello crecerá el PIB y mejorarán los indicadores socioeconómicos. Si hay que mirar para otro lado con los hechos que vayan desmintiendo este silogismo -por ejemplo, con el caso de Telefónica, que, a pesar de haber obtenido unas ganancias que suponen el récord en la historia de las empresas españolas, anunció en 2011 que va a despedir a uno de cada cinco de sus trabajadores en España-, pues se hace y listo. Así, se “globaliza” el beneficio empresarial, pero se “localizan” las políticas laborales en derechos, salarios y empleos. Dicho de otro modo: estas empresas se internacionalizan y obtienen la mayor parte de sus beneficios en el exterior, especialmente en América Latina, sin que ello contribuya en absoluto a la “recuperación” de la economía española.

III. “Política de Estado”

«Sabe que puede contar con nosotros (el gobierno español) y confiamos en que finalmente esto se pueda arreglar y dar marcha atrás a una decisión muy perjudicial». Soraya Rodríguez, portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, 13/04/12.

Estamos acostumbrados a que los dos grandes partidos mayoritarios alcancen un consenso en todo lo que tiene que ver con potenciar la “marca España”. Y es que tanto el actual gobierno español como el anterior siempre han concebido el apoyo a la internacionalización de las empresas españolas como una “política de Estado”. En eso no hay ni ha habido diferencias: la “diplomacia corporativa” y la “cooperación empresarial” se han convertido en la bandera de la acción exterior de los sucesivos gobiernos españoles. Esta simbiosis entre la política y el mundo empresarial se nos ha hecho tan cotidiana que nos resulta familiar, incluso, que el presidente del gobierno, sea del partido que sea, realice muchos viajes al exterior acompañado por los máximos mandatarios de las transnacionales españolas. Se constata así lo que parece obvio: que la finalidad no es defender un mundo más justo, equitativo y en paz, sino “hacer negocios”. Recordemos, por ejemplo, los viajes que el año pasado hizo el presidente Zapatero a Qatar, Emiratos Árabes y China, o cómo José Bono, encabezando la delegación parlamentaria que en 2011 viajó a Guinea Ecuatorial, le dijo a Obiang que «es muchísimo más lo que nos une que lo que nos separa». En ese mismo sentido, Mariano Rajoy acaba de dar inicio a una gira por México y Colombia con idéntico objetivo: «Allí donde haya una empresa española, allí estará el gobierno defendiendo como propios sus intereses», decía ayer el presidente en un acto organizado por el Instituto de Empresa Familiar.

IV. “Seguridad jurídica”

«El Gobierno de Buenos Aires está dispuesto a pasar por encima de contratos, concesiones y cualquier idea de seguridad jurídica que pueda atraer en el futuro a la inversión extranjera». “Por el mal camino”, editorial del diario El País , 3/04/12.

Hace dos años, la Comisión de Asuntos Iberoamericanos del Senado aprobó -con el voto favorable de todos los grupos excepto el de la Entesa Catalana de Progrés- el informe final de la ponencia sobre el papel de las empresas españolas en América Latina. En él se recogía una clasificación de los países de la región en base al “grado de seguridad jurídica”: los más seguros, México, Perú y Colombia; los más inseguros, Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia. Al mismo tiempo, el informe también agrupaba a los países según el grado de oportunidades de negocio y las facilidades a la inversión extranjera directa que ofrecían, dando como resultado una curiosa coincidencia: los países con mayor “seguridad jurídica” eran los que, precisamente, brindaban las mejores perspectivas para las actividades de las grandes empresas. Colombia, el país del mundo más peligroso para el ejercicio del sindicalismo, y México, donde han sido asesinados varios dirigentes sociales en los últimos años, aparecían así como ejemplos en materia de “seguridad jurídica”.

Pero ese razonamiento sólo puede hacerse si se anteponen los intereses comerciales al cumplimiento efectivo de los derechos humanos. Y es que esta utilización del concepto de “seguridad jurídica” únicamente se concibe en el marco de la nueva lex mercatoria -concretada en una serie de normas y acuerdos bilaterales, multilaterales y regionales promovidos desde instancias como la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial y el FMI-, con lo que su único fundamento es la protección de los contratos y la defensa de los intereses comerciales de las compañías multinacionales. Sin embargo, no por reiterada resulta menos cuestionable esta interpretación de lo que debe significar la “seguridad jurídica”; se trata de un principio internacional no vinculado únicamente a valoraciones económicas: la verdadera “seguridad jurídica” es la que sitúa al Derecho Internacional de los Derechos Humanos por encima del Derecho Corporativo Global. Es decir, a los intereses de las mayorías sociales frente a los de las minorías que controlan el poder económico. La medida que ha tomado el gobierno argentino sirve para ilustrar que el Estado se encuentra facultado para modificar las leyes y contratos con las empresas transnacionales si éstos establecen un trato que vulnera la soberanía nacional y los derechos fundamentales de la mayoría de la población, ya que las normas imperativas sobre derechos humanos y ambientales prevalecen sobre las normas comerciales y de inversiones.

V. “Desarrollo”

«YPF es una empresa muy importante en Argentina que ha contribuido muchísimo al desarrollo del país y que contribuye al fisco y que hasta hace muy poco ha sido una empresa casi modelo en Argentina». Elena Valenciano, vicesecretaria general del PSOE, 13/04/12.

En América Latina, las poblaciones afectadas y numerosas organizaciones sociales responsabilizan a las compañías multinacionales del saqueo de los recursos naturales, la privatización de los servicios públicos, la desregulación del mercado laboral, el desplazamiento de comunidades indígenas y el deterioro de los ecosistemas de la región. En ese sentido, en los últimos años se han venido denunciando múltiples casos de violaciones de los derechos humanos e impactos sobre los pueblos indígenas, las condiciones laborales y el medio ambiente por parte de las corporaciones multinacionales en diferentes países latinoamericanos. En el caso de las transnacionales españolas, las operaciones de empresas como Repsol, Endesa, Unión Fenosa, BBVA y Santander, entre otras, han sido objeto de múltiples estudios e investigaciones que permiten concluir, como decía la sentencia de la última sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos realizada en Madrid en mayo de 2010, que estos casos no son sino «la expresión (a través de un espectro muy amplio de violaciones, de responsabilidades, de imputabilidades) de una situación caracterizada por la sistematicidad de las prácticas que prueban el papel tanto de las transnacionales europeas como de la Unión Europea y de los Estados de América Latina».

Por su parte, Repsol ha sido acusada de operar en 17 resguardos indígenas en Bolivia, contaminar el territorio mapuche en Argentina y el Parque Nacional Yasuni en Ecuador, violar los derechos humanos en Colombia y, en el caso de Argentina, la compañía ha causado importantes y persistentes impactos sobre el ambiente, la vida y la cultura de sus habitantes, en especial de las comunidades indígenas en cuyos territorios opera. Además, con el apoyo de los organismos internacionales, Repsol obtuvo una posición de absoluto control de la energía que ha aprovechado para implementar una infraestructura que ha favorecido el uso irracional de los recursos; la empresa elevó las tarifas del mercado argentino a los precios internacionales, olvidando sus costos y dejando a grandes sectores de la población sin posibilidad de acceder a la energía. ¿Puede hablarse así de “desarrollo”?

Notas:
1) Quedan muchas preguntas aún por resolver: ¿qué precio va a pagar el Estado argentino por las acciones expropiadas a Repsol?, ¿qué medidas políticas y comerciales van a tomar el gobierno español y la Unión Europea?, ¿cuáles van a ser los aliados del gobierno argentino en este conflicto diplomático?, ¿va a presentar la multinacional española una demanda ante un tribunal internacional de arbitraje? A estas y otras cuestiones trataremos de ir dando respuesta en los próximos días.

Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) - Paz con Dignidad.

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