lunes, 28 de mayo de 2012

La OTAN como amenaza a la democracia y el multilateralismo

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

La Alianza Transatlántica con el liderazgo de Estados Unidos han decidido levantar un escudo contra misiles en los bordes orientales de Europa que colindan con Rusia y fortalecer a la OTAN con instrumentos de control y vigilancia. En esta iniciativa hay que agregar un incremento presupuestario en áreas más agresivas. A pesar de los cortes en gasto militar en 20 de los 28 países que forman la OTAN, la redistribución del presupuesto consiste en fortalecer precisamente áreas sensibles, todas relacionadas para llevar a cabo mecanismos seguridad y defensa que implican reducir el riesgo de un ataque nuclear.

El concepto de “Smart Defense” o de defensa inteligente no significa reducir el riesgo de proliferación de arsenales incluyendo el nuclear, sino que lo aumenta porque genera un clima global de alta demanda por nuevas tecnologías que entran en el mercado de la defensa y en el marco de los países más vulnerables con vastos recursos físicos o ubicados en zonas estratégicas privilegiadas.

Desde cierto ángulo tiene sentido que la OTAN desplace un mecanismo preventivo frente un débil proceso de desarme nuclear y un frágil sistema de relaciones internacionales marcado por los desequilibrios que parecieran ser constructos deliberados para continuar con la carrera armamentista que favorece claramente la supremacía de las grandes potencias. ¿Es este crecimiento del rol de la OTAN, el principio del fin del multilateralismo tal como lo hemos observado hasta ahora? La comunidad entera de países que forman la ONU tiene mucho que decir. Los pueblos que votan a sus gobernantes también, porque este tipo de decisiones que aumentan la incertidumbre bélica no congenian con la bullada construcción de democracias republicanas a la manera de que Occidente las enfoca para mantener la supremacía de las potencias tradicionales.

El 70 % del presupuesto global en defensa pertenece a la OTAN aún cuando en la última década China ha hecho crecer su presupuesto en defensa en 189%, Rusia en 82% y Arabia Saudita en 63 %, India en un 54%. Por su parte Estados Unidos ha crecido su presupuesto en defensa en un 81%. (SIPRI.2011).

Todo tiene una clara reminiscencia de Guerra Fría como si el comunismo estuviera ad portas. Formar una gran alianza militar para enfrentar la guerra en Corea con la anuencia de Naciones Unidas para detener la expansión comunista desde China con la asunción del gobierno de Mao, era el objetivo de esa alianza militar internacional cuando la OTAN apenas era gestada en 1949.
La historia se repite en un contexto diferente. La amenaza tipificada como de comunista que instó a formar esa inmensa alianza no existe y tampoco un equivalente de la envergadura como la EXURSS y sus aliados. ¿Cuáles son los motivos de fondo para que la Alianza Transatlántica refuerce la OTAN siendo que ni China ni Rusia han demostrado tener intenciones de expandirse hacia Europa Occidental?

Una lectura inicial señala que este reforzamiento de la OTAN es profiláctico y responde al criterio neoconservador aplicado en Afganistán e Irak de la necesidad de la acción preventiva, que no es más que establecer una tensión permanente en torno a la seguridad de Estados Unidos y Europa Occidental.

En una segunda mirada el reforzamiento de la OTAN es por la escalada armamentista a escala mundial y en particular en los países que rodean el Golfo Pérsico, cuál más cuál menos con ambiciones de poseer armamento nuclear. Desde que Israel lo posee y no demasiado lejos India y Pakistán y en un futuro Irán, Arabia Saudita, la idea de nuclearizar la defensa adquiere cada vez más fuerza. El profundo desequilibrio de poderío bélico nuclear que prevalece en el mundo estimula el clima para un crecimiento de las ambiciones nucleares en los países que se ven afectados por estar rodeados de zonas o países con armas nucleares.

El caso paradigmático es Irán y es así que cualquier argumentación para impedir que Irán acceda a armamento nuclear bajo el clima señalado pierde sustentación.
La Comunidad Europea ha asumido su fragilidad interna, que es política y económica. Ya no es la unidad cohesionada que le hacía frente en una primera línea a la expansión soviética. La Comunidad Europea y sus 27 naciones en esta fase de la crisis económica no tienen suficiente liquidez para protegerse de la potencial amenaza bélica que podrían significar Rusia y China o cualquier otra potencia de menor calibre que esté en condiciones de acceder al poderío bélico nuclear.

La CE debe hacer frente a una amenaza de doble punta. Primero está literalmente en banca rota con países políticamente emblemáticos como España, Francia e Italia con altas deudas fiscales y crecimiento contraído. Segundo, exhibe extrema inquietud porque no ha resuelto una amenaza histórica de compartir una misma masa de tierra continental con dos inmensas naciones como Rusia y China. Si bien no son enemigos directos, al menos están ubicadas en una trinchera diferente con sus propias ambiciones.

Por otro lado a la ONU se le ve acorralada políticamente al permitir que se desarrolle un supra poder multinacional como la OTAN convertida en un sustituto de la ONU como instrumento de intervención y pacificación para resolver conflictos internacionales que alteran la paz y el orden mundial.

La ONU a través de su Consejo de Seguridad no ha manifestado comentario alguno respecto a esta evolución de la OTAN convertida en una superpotencia militar de carácter multinacional. Políticamente es una encrucijada porque tres de los cinco miembros de ese consejo, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido forman parte central de la OTAN. Los otros dos son Rusia y China y allí termina el reducido espacio de un poder altamente centralizado que cada día le hace más daño al sistema internacional porque se trata de un desequilibrio deformante y distorsionador de la democracia que se quiere propagar.

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Guatemala. Entrevista a Marco Antonio Garavito: “El tema de la niñez desaparecida tiene trasfondo político, pero básicamente es un problema humano”

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

Durante la pasada guerra interna en Guatemala, la desaparición forzada de personas constituyó una estrategia que incluyó adultos y también niñas y niños. La Comisión para el Esclarecimiento Histórico, en las Recomendaciones del libro “Guatemala. Memoria del Silencio”, Tomo V, pág. 28 “constata con particular preocupación que gran cantidad de niños y niñas también se encontraron entre las víctimas directas de ejecuciones arbitrarias, desapariciones forzadas, torturas y violaciones sexuales, entre otros hechos violatorios de sus derechos elementales.

Además, el enfrentamiento armado dejó un número importante de niños huérfanos y desamparados, especialmente entre la población maya, que vieron rotos sus ámbitos familiares y malogradas sus posibilidades de vivir la niñez dentro de los parámetros habituales de su cultura”. Dicho informe señala que una quinta parte de las víctimas durante el conflicto armado fueron niñas y niños. De ese grupo, un 11% corresponde a niñez desaparecida. De hecho una idea bastante extendida en el cuerpo social es que el fenómeno de la desaparición forzada de personas es algo privativo de los adultos. Pero tanto ese informe como el de “Guatemala: Nunca más”, del Proyecto Interdiocesano REMHI de la Iglesia Católica, evidencian que fue una práctica bastante extendida la desaparición de menores a partir de las sustracciones a sus familias de origen que tuvieron lugar durante los años de guerra así como de las posteriores retenciones ilegales que se hicieron de los niños y niñas sustraídos. De los casos documentados, al menos un 85% corresponde a desapariciones forzadas, es decir: acciones explícitas donde se perseguía claramente ese objetivo. El restante 15% obedece a distintas circunstancias que se dieron a lo largo de la guerra. De esos casos documentados (véase ODHAG, “Hasta Encontrarte”, 2002) se “señala como responsable directo al ejército (92%), las Patrullas de Autodefensa Civil -PAC- (3%) y, finalmente, la guerrilla (2%) de las mismas. En el restante 3% no está definida la responsabilidad”. Lo anterior significa que hubo una política específica en el tema de la desaparición de menores, que no fueron casos aislados circunstanciales. Si vemos que son las fuerzas de seguridad del Estado o fuerzas paraestatales el principal actor que las llevó a cabo, ello habla de patrones, de lógicas debidamente concebidas. Si lo que alentó las masacres de comunidades mayas era “quitarle el agua al pez” al movimiento insurgente para cortarle su vinculación con las bases campesinas, la desaparición de niñas y niños durante el conflicto (fundamentalmente en familias mayas, en el área rural) tenía como motor “acabar con las semillas”, impedir que se criaran “futuros guerrilleros”, tanto en los hechos concretos, eliminando las “semillas” de carne y hueso, como en la psicología colectiva, enviando mensajes desmovilizadores, que apuntan básicamente a romper los tejidos sociales y a inmovilizar a las poblaciones.
Desde hace ya 13 años la Liga Guatemalteca de Higiene Mental, bajo la dirección del psicólogo Marco Antonio Garavito, viene desarrollando un trabajo de búsqueda de niños/as desaparecidos, promoviendo el reencuentro con sus familias biológicas, llamado “Todos por el reencuentro”.

Pregunta: ¿Qué es y para qué se hace la búsqueda de niñez desaparecida? Y concretamente, ¿qué es el programa “Todos por el reencuentro”?

Marco Antonio Garavito: Luego de la Firma de los Acuerdos de Paz en el año 1996 se abrió la posibilidad de empezar a hablar sobre algunos temas que anteriormente, durante la época del conflicto armado, habían estado prohibidos. Se comienza a hablar entonces de los horrores de lo que fue la guerra; salen a luz temas como las masacres, la tierra arrasada, las desapariciones forzadas. Pero en ese marco hay un tema del que se ha hablado y al día de hoy aún se habla muy poco: la niñez desaparecida durante el conflicto. En la gran tragedia que fue la guerra, los niños desaparecidos no son una prioridad. En los informes de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico y del REMHI aparece tocado el tema, pero siempre de un modo secundario. Es por eso que desde la Liga Guatemalteca de Higiene Mental, en el año 1999 iniciamos un esfuerzo para saber si en el país podía haber niños desaparecidos que pudieran estar vivos, o que sus familias quisieran buscarlos. Concretamente entonces, el 20 de mayo de ese año iniciamos el programa que ahora se llama “Todos por el reencuentro”.
No fue fácil el inicio, porque cuando nace la propuesta se levantaron voces contrarias a desarrollar un trabajo de este tipo. Había quien decía que no valía la pena hacer esa búsqueda, porque en Guatemala no podía haber niños desaparecidos puesto que las campañas de tierra arrasada desarrolladas por el ejército habían acabado con todo. Y además, se consideraba que las familias de los eventuales niños desaparecidos estarían con mucho miedo por lo sucedido, y por tanto no se querrían involucrar en un esfuerzo de esta naturaleza. Pese a esas dos premisas negativas decidimos irnos a trabajar al campo, y luego de un año de búsqueda teníamos 86 casos bien documentados donde las familias querían seguir el proceso de esclarecimiento de lo ocurrido. Algo que ayudó mucho en nuestra propuesta y que la misma fuera ampliamente aceptada fue que no lo hicimos desde un discurso político-ideológico ni azuzando a la población con quien nos contactábamos para una búsqueda de castigo a los responsables de las desapariciones. Aunque la propuesta, obviamente, tiene un trasfondo político e ideológico muy claro, lo que priorizamos fue la parte humana. Nuestra intención fue movilizar a quien tenía un familiar desaparecido, un hijo o un hermano por ejemplo, y quería saber qué había pasado. Al haberlo planteado desde ese lado humano, como forma de intentar superar el dolor con que vivían, las personas contactadas se comenzaron a involucrar en el programa.
El programa “Todos por el reencuentro” es un proceso de acompañamiento psicosocial de familiares que tienen desaparecidos, estando junto a ellos brindando un apoyo para superar el dolor de la pérdida mientras se desarrolla la búsqueda, con la idea que si se llega a un feliz término puede haber un reencuentro. El programa, en ese sentido, tiene una acción beneficiosa para quienes se acercan a él, porque aún si no se encuentra el familiar desaparecido, poder trabajar el duelo congelado que soporta cada familia tiene un alto valor en términos de salud. De los más de 80 casos que contactamos en el año 99, al día de hoy la gran mayoría continúa siendo parte del programa, aún cuando muchas veces no hayan encontrado a sus hijos desaparecidos. De hecho, los participantes encuentran aquí una serie de beneficios colaterales, como por ejemplo estar con otras personas que han pasado o están pasando similares penurias. Eso les ha sido de gran utilidad, por eso desde el programa fuimos buscando la implementación de espacios donde pudieran confluir personas que estaban en situaciones similares para que pudieran compartir y ayudarse mutuamente a partir de experiencias similares. Eso llevó a que en el 2006 se pudiera inscribir legalmente en Santa María Nebaj, en el departamento de Quiché, la Asociación de Familiares de Niñez Desaparecida. La misma tiene hoy una estructura a nivel nacional y despliega un importante trabajo en el tema. La organización de los familiares en su búsqueda de sus desaparecidos constituye de hecho una estrategia de salud mental.
Cuando arrancamos con el programa, en 1999, nos preguntábamos si efectivamente íbamos a poder encontrar a alguien, y en el año 2001 tuvimos nuestro primer reencuentro -don Tomás Choc con su hija Julia- en la comunidad de Santa María Samacox, en el sur del Ixcán. Hoy, 13 años después, ya vamos por el reencuentro número 351, y tenemos varios más ya programados, con 11 reencuentros que en este momento están en preparación. Sin dudas podemos decir que el programa es muy exitoso en términos de resultados. La cantidad de personas vinculadas al programa, es decir: familiares y declarantes, son alrededor de 1,300. Casi un tercio de los casos emprendidos se han logrado resolver. Eso, creemos, es un gran éxito.

Pregunta: ¿Qué valor tienen estos reencuentros tanto a nivel individual y/o familiar, para el desaparecido que reencuentra a su familia, o para ésta que se reencuentra con su niño desaparecido hace tantos años, y qué valor tiene todo esto en términos sociales, para toda la sociedad guatemalteca?

Marco Antonio Garavito: Desde el punto de vista de las familias hay dos fenómenos, que serían las reacciones más típicas. Por un lado, las familias que perdieron al pequeño, desde el momento mismo de la desaparición tienen un sentimiento de culpa muy fuerte. Eso es lo que más se trabaja desde que se documenta el caso, y en general siempre se logran recuperar de esa culpa. Eso crea mucha sanidad. Por el lado del desaparecido también encontramos, casi con un valor de patrón que se repite, el sentimiento de haber sido abandonado. Un niño, con o sin memoria del hecho puntual, no puede entender por qué sus padres lo abandonaron. Todos los niños, ya adultos cuando trabajamos, presentan ese sentimiento de haber sufrido mucho, aunque no puedan dimensionar lo que fue la guerra y el por qué se dio su separación de los padres. Quedan, por tanto, con esa sensación de haber sido abandonados, que no los querían. Eso lo encontramos siempre, aún con los casos de niños que están viviendo ahora en Europa, donde se los llevaron durante la guerra en condición de adoptados. Siempre aparece la pregunta de por qué sus padres los dieron, no los protegieron. Todo esto, entonces, tiene un gran valor para ambas partes: para la familia, poder trabajar el sentimiento de culpa que le acompañó por años, y para el menor desaparecido, poder trabajar su síndrome de abandono. Trabajar eso tiene un valor restitutivo en términos de salud mental.
Por otro lado, además del gran valor que tiene el programa en términos de subjetividad personal, es un gran aporte para trabajar el tema de ciudadanía. Antes del inicio de nuestro programa, en muchas comunidades donde estamos trabajando ahora no había ningún interés por participar en términos políticos-sociales-comunitarios; a veces ni sabían que en la comunidad había un niño desaparecido durante la guerra. Por eso, cuando avanzamos con un proceso y se llega a un reencuentro, participa la comunidad entera; todos se involucran. Lo que queremos transmitir es que estos no son problemas individuales, sólo del o de los familiares del desaparecido, sino que es un problema de todos, de toda la sociedad. Esto debería interesar y tocar a todos, al Estado, a los medios de comunicación, a la sociedad en su conjunto. Por eso el nombre del programa es “Todos por el reencuentro”; eso tiene un sentido muy claro. Es un símbolo. Si una familia puede reencontrarse 30 años luego de su sufrimiento, la sociedad también puede hacerlo. Por eso trabajamos fuertemente por la recuperación del concepto de ciudadanía. En las reuniones en las comunidades no hablamos solamente de los hijos desaparecidos: hablamos de los problemas concretos del país. Eso es participación ciudadana.

Pregunta: Por supuesto que trabajar sobre la niñez desaparecida, además del valor subjetivo personal que puede tener en el ámbito familiar, tiene ese valor social, de restitución de ciudadanía, de volver a participar colectivamente, todos y sin miedo. Y en muchos casos llegando a buen términos con un reencuentro, que es un logro para toda una comunidad. Ahora bien: ¿qué hacer con todos los desaparecidos que no se van a poder encontrar? ¿Qué hacer con todas esas familias, o con todo un tejido social, que nunca tendrá un reencuentro con la persona desaparecida durante la guerra?

Marco Antonio Garavito: Hay varias líneas de acción. Es públicamente conocido que en Guatemala existen muchos miles de desaparecidos: 45,000 para ser más exactos. Y también es conocido que las agendas de la paz no hicieron mayor cosa respecto a este punto. Hay varios elementos que pueden ayudar en este campo: por un lado, en el Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, en su Recomendación N° 24 se propone que el Estado cree una Comisión Nacional de Búsqueda de niñez desaparecida. Pero eso jamás se ha hecho. Incluso: al contrario. Pese a que se crearon algunas estructuras, como la Secretaría de la Paz o el Programa Nacional de Resarcimiento, donde hay mandato para el tema de niñez desaparecida, eso se usó sólo en términos clientelares. Nosotros, con un programa que sin dudas puede exhibir logros importantes, jamás recibimos apoyo del Estado, con ningún gobierno. Incluso nos han bloqueado. También la Corte Interamericana de Derechos Humanos dijo algo sobre el tema: cuando salió la condena por la masacre de las 2R, recomendó crear una página web para la búsqueda de niños desaparecidos. Pero de nuevo vemos que no se ha hecho nada, siendo eso algo tan simple de implementar.

Pregunta: ¿Por qué el Estado no tiene ningún interés en apoyar el tema?

Marco Antonio Garavito: Porque, por supuesto, hay un trasfondo político-ideológico en esto. Pero además está la idea que mejor dejar el pasado y pensar en el presente y en el futuro: no andar revolviendo lo que sucedió. Incluso la gente supuestamente de izquierda que ocupó los espacios de la Secretaría de la Paz y del Programa Nacional de Resarcimiento, no han apoyado para nada nuestro programa. Nos hemos mantenido exclusivamente de la cooperación de pueblo a pueblo, de iglesias de base, de organizaciones populares de otros países; casi no hemos recibido nada de la gran cooperación internacional.
Otro elemento importante a considerar aquí es la Comisión Nacional de Búsqueda de Desaparecidos. Hay un proyecto de ley al respecto, que se llevó al Congreso en su momento, pero que hasta el día de hoy está engavetado. Y algo más en este tema es que en el año 2006 la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Convención Internacional contra la Desaparición Forzada. 103 países la aprobaron, incluyendo a Guatemala; pero eso no ayudó a desentrampar el tratamiento de la ley en el Congreso. Eso llevó a crear una Coalición Internacional contra la Desaparición Forzada desde las organizaciones populares; nosotros, como Liga Guatemalteca de Higiene Mental, hacemos parte de ese esfuerzo, para promover en los parlamentos de cada país la aprobación de estas leyes, que ahora están detenidas. Aquí la ley está parada, pese a que hemos intentado moverla. En su oportunidad logramos reunir unas 4,000 firmas, fundamentalmente en el interior, pidiendo que se desentrampara la iniciativa. En otros países latinoamericanos ya se ratificó. Aquí no. La Convención entró en vigencia, porque ya fueron más de 20 países los que la ratificaron. Hoy creemos que más que crear la Comisión de Búsqueda de Desaparecidos es importante ratificar esta Convención. La misma no tiene efecto retroactivo, pero de todos modos es muy importante, porque con eso se puede asegurar que el país no entre de nuevo en la lógica de las desapariciones forzadas. Es decir: tiene un efecto preventivo hacia el futuro.

Pregunta: Hablando de los reencuentros propiamente dichos, ¿qué sucede a partir del momento que se vuelven a ver los familiares luego de años de separación? ¿Cómo funciona la dinámica del reencuentro?

Marco Antonio Garavito: El programa “Todos por el reencuentro” tiene cinco áreas de trabajo. Desde el inicio vimos que la cuestión no era solo buscar y reencontrar. Eso, así solo, no tiene mayor sentido. El proceso es mucho más complejo. El programa tiene un área de investigación, que se encarga de buscar documentación y hacer las averiguaciones necesarias. Luego hay un área que llamamos de organizaciones de base, puesto que para funcionar, el programa necesita tener vínculos con muchas organizaciones comunitarias, unas 80 aproximadamente, que son las que en definitiva posibilitan la tarea. Son las organizaciones primarias de la comunidad. Hay luego una tercer área que es organización, que es la que derivó en la creación de la Asociación de Familiares; hay ahí una dinámica organizacional que va más allá del trabajo puramente investigativo. Tiene su estructura y se reúne periódicamente. Luego tenemos un área específica de reencuentros, que es la que se encarga puntualmente del proceso mismo de los reencuentros, y que trabaja con la familia biológica, la familia adoptiva, el desaparecido, preparando todas las condiciones necesarias para llevar adelante el proceso. Pero llegar a un reencuentro, cosa que por supuesto es muy importante, quedaría corto si ahí se deja el trabajo: sólo con el reencuentro físico en un momento determinado del desaparecido y su familia de origen. En el momento mismo del reencuentro, que son siempre episodios muy emotivos, no surgen cosas que luego sí van a aparecer. En general el desaparecido es el primogénito o primogénita. Luego del momento de emoción de volver a verse, pueden surgir los problemas. Por ejemplo: el pedazo de tierra que le correspondía al desaparecido, el padre ya lo repartió con los otros hermanos, y al aparecer el desaparecido se cambian las cosas en relación a la herencia de esa porción de tierra. Es decir: con el reencuentro se abre una cantidad de temas que antes no aparecían, como el de la herencia que comento, y muchísimos otros más. Todo eso hay que comenzar a trabajarlo sanamente luego de pasada la primera emotividad. Hoy día, los reaparecidos ya son todos adultos, y el panorama familiar ya es algo muy distinto a 30 años atrás, cuando se dio la desaparición; todo eso hay que trabajarlo. En general no vuelven a vivir juntos. Por eso, ante todo este nuevo panorama, hay que hacer un abordaje especial; es ahí donde entra la quinta área del programa, que es la que llamamos de integración. El programa busca que luego del reencuentro se mantengan los vínculos, que se sigan visitando entre esas familias. El vacío generado por varias décadas de distanciamiento sólo se puede llenar por medio de un proceso de comunicación. Quizá nunca se llene, pero se ayudan a trabajar todos los sufrimientos que eso trajo aparejado. ¿Quién sufrió más: el desaparecido o la familia que lo perdió? Es complejo, por supuesto, y hay que abordarlo.
En algún momento del programa hicimos un encuentro nacional de reencontrados. Estuvimos cuatro días interactuando y sacando conclusiones a partir de las experiencias de muchas familias que se habían reencontrado, tratando de ver cómo habían funcionado, qué había pasado luego de los reencuentros. Producto de eso, y de una sistematización que ya veníamos haciendo, salió un libro: “Corazones en fiesta”. Ahí tratamos de elaborar teóricamente las conclusiones de qué pasa luego de los reencuentros. En un momento había mucho interés en apoyar todo esto, y la cooperación internacional financiaba generosamente. Llegó a haber 11 organizaciones que se ocupaban del tema de niñez desaparecida. Ahora ya no quedó ninguna, salvo nuestro programa. Y es necesario decir que muchas veces se cayó en eso de buscar y reencontrar, y punto. Pero la cuestión más importante es qué pasa después de ese reencuentro.
En todo el trabajo que hacemos desde las tres áreas tenemos tres ejes: uno es el de salud mental. Esa no es una parte puntual del programa sino un eje que lo atraviesa completamente: la salud mental de la población está siempre implicada, en todo momento. Hay otro eje transversal que es de comunicación social, hay un tercer eje que tiene que ver con lo jurídico. El programa tiene toda una integralidad, pues todos los componentes están unidos y van de la mano. Ahora tenemos algunos problemas financieros, por eso hemos perdido algunos colaboradores. Pero seguimos adelante, por supuesto. Hay mucho compromiso con lo que estamos haciendo, y hay mucha respuesta de la gente en las comunidades.

Pregunta: ¿En qué principios se base el programa “Todos por el reencuentro”?

Marco Antonio Garavito: El programa creó desde sus inicios algunos principios éticos e ideológicos. Entendemos que el tema de la niñez desaparecida es una responsabilidad del Estado. Muchas veces las ONG’s terminamos ocupándonos de problemas como éstos, dado que nadie lo está atendiendo; pero es el Estado quien verdaderamente debe responsabilizarse por esto. Otro principio que tenemos es que esto es un problema eminentemente humano. Esto parece obvio, pero no lo es tanto. Lo decimos porque muchas veces las mismas víctimas han sido instrumentalizadas para fines políticos, dejando de lado su sufrimiento como personas. Nosotros jamás manipulamos a un familiar ni lo hemos llevado a algún lado para protestar. Hay un trasfondo político muy fuerte en todo esto, por supuesto, pero básicamente es un problema humano. Como es eso lo que nosotros priorizamos, eso ha hecho que la gente en las comunidades siga enganchada al programa durante tantos años, porque ve que no hay manipulación política sino que se atiende su dolor como seres humanos que sufren.
Otro principio que nos alienta es saber que estos son temas de largo plazo, a veces de toda la vida. Estas cosas no se pueden resolver con proyectos puntuales de un año, como muchas veces se alientan. No se trata sólo de documentar una desaparición; eso, en definitiva, no sirve para mucho. La cuestión es reencontrar, y fundamentalmente, trabajar lo que comienza a pasar después. Por eso nosotros trabajamos con humildad lo que podemos y hasta donde podemos, sabiendo lo que sí verdaderamente estamos en condiciones de acompañar en el tiempo. Por eso también trabajamos sólo en algunas áreas del país, no en todas. No se trata sólo de ir a documentar y sacarle información a la gente. Eso no sirve. Lo importante es acompañar todo un proceso, que por supuesto toma mucho tiempo, mucho esfuerzo. Nosotros estamos en el área norte de Huehuetenango, el Ixcán, la región ixil, la zona reina en el departamento del Quiché y la Alta Verapaz. Y también tenemos algunos casos dispersos por todo el país. Por supuesto que resta muchísimo trabajo por hacer, porque el tema de la niñez desaparecida es un problema a nivel nacional. Pero para eso se necesitan fondos. Y debería ser el Estado quien se involucre. Pero aún esto es un tema muy silenciado, muy prejuiciado.
Es importante destacar que en el ámbito jurídico hemos comenzado recientemente la presentación ante la Corte Suprema de Justicia de algunos casos bajo el recurso de habeas corpus, cuando tenemos pruebas suficientes para decir quién fue el que secuestró a estos niños. Por eso decimos que tiene que ser el Estado el que dé respuesta en esos casos, explicando qué pasó con esas desapariciones. Ya presentamos un primer caso, el de Baudilio Monzón, en el Ixcán, que fue llevado por el ejército. A fines del año pasado presentamos otro caso, el de la niña Elvia Gómez, secuestrada en San Pablo El Baldío. Pero de momento la Corte Suprema de Justicia no ha dado ninguna respuesta. Y ahora estamos por presentar un caso colectivo, el de la Finca Sacol, en Alta Verapaz, donde secuestraron 60 niños al mismo tiempo. Algunos de ellos ya aparecieron, y fueron adoptados viviendo ahora en Italia, con adopciones legalmente cuestionables; pero 9 de esos niños no aparecen. Ahora, por esta vía del habeas corpus, estamos buscando que el Estado dé respuestas. El programa busca y reencuentra, y luego jurídicamente va hasta donde los familiares quieran llegar. Nosotros no imponemos ninguna decisión a la familia; es ella que la decide qué quiere hacer, si quiere accionar legalmente, y hasta dónde. Y si quiere desistir de hacerlo, se respeta su decisión.

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De los Morenos y Cristina en Bariloche

Andrés Sarlengo (CONTRAPUNTOS, especial para ARGENPRESS.info)

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Con Carlos Solero, Lic. en Ciencias Políticas, recordamos otros 25 de mayos: algunos oscuros y perversos y otros luminosos. El acto oficial presidencial en Bariloche, las andanzas de Francisco "Perito" Moreno y sobre qué nos falta para que otra Argentina nazca son algunas cuestiones que el docente de la UNR profundiza en este breve pero contundente diálogo.


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De la revolución inconclusa de 1810 a los traidores de ayer y sus propagandistas

Andres Sarlengo (CONTRAPUNTOS, especial para ARGENPRESS.info)

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¿Cambio de gestión o revolución inconclusa?, ¿Morenistas o Saavedristas?, ¿Provincias Unidas o Buenos Aires?: son algunos dilemas que atraviesan a aquel mayo de 1810. De ello, y de los "traidores" al ideal Artiguista conversamos con el docente entrerriano Mauricio Castaldo. Que estas palabras testimonien quien es quien en nuestra historia.

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Sin paraguas ni escarapelas

Osvaldo Soriano (APE)

El 24 de mayo por la noche, el coronel Saavedra y el doctor Castelli atraviesan la Plaza de la Victoria bajo la lluvia, cubiertos con capotes militares. Van a jugarse el destino de medio continente después de tres siglos de dominación española. Uno quiere la independencia, el otro la revolución, pero ninguna de las dos palabras será pronunciada esa noche. Luego de seis días de negociación van a exigir la renuncia del español Cisneros. Hasta entonces Cornelio Saavedra, jefe del regimiento de Patricios, ha sido cauto: "Dejen que las brevas maduren y luego las comeremos", aconsejaba a los más exaltados jacobinos.

Desde el 18, Belgrano y Castelli, que son primos y a veces aman a las mismas mujeres, exigen la salida del virrey, pero no hay caso: Cisneros se inclina, cuanto más, a presidir una junta en la que haya representantes del rey Fernando Vll -preso de Napoleón- y algunos americanos que acepten perpetuar el orden colonial. Los orilleros andan armados y Domingo French, teniente coronel del estrepitoso regimiento de la Estrella, está por sublevarse. Saavedra, luego de mil cabildeos, se pliega: "Señores, ahora digo que no sólo es tiempo, sino que no se debe perder ni una hora", les dice a los jacobinos reunidos en casa de Rodríguez Peña. De allí en más los acontecimientos se precipitan y el destino se juega bajo una llovizna en la que no hubo paraguas ni amables ciudadanos que repartieran escarapelas.

El orden de los hechos es confuso y contradictorio según a qué memorialista se consulte. Todos, por supuesto -salvo el pudoroso Belgrano- intentan jugar el mejor papel. Lo cierto es que el 24 todo Buenos Aires asedia el Cabildo donde están los regidores y el obispo. "Un inmenso pueblo", recuerda Saavedra en sus memorias, y deben haber sido más de cuatro mil almas si se tiene en cuenta que más tarde, para el golpe del 5 y 6 de abril de 1811, el mismo Saavedra calcula que sus amigos han reunido esa cifra en la Plaza y sólo la califica de "crecido pueblo".

La gente anda con el cuchillo al cinto, cargando trabucos, mientras Domingo French y Antonio Beruti aumentan la presión con campanas y trompetas que llaman a los vecinos de las orillas. Esa noche nadie duerme y cuando los dos hombres llegan al Cabildo, empapados, los regidores y el obispo los reciben con aires de desdén. Enseguida hay un altercado entre Castelli y el cura. "A mí no me han llamado a este lugar para sostener disputas sino para que oiga y manifieste libremente mi opinión y lo he hecho en los términos que se ha oído", dice monseñor, que se opone a la formación de una junta americana mientras quede un solo español en Buenos Aires. A Castelli se le sube la sangre a la cabeza y se insolenta: "Tómelo como quiera", se dice que le contesta. Cuatro días antes ha ido con el coronel Martín Rodríguez a entrevistarse con Cisneros que era sordo como una tapia. " ¡ No sea atrevido ! " le dice Cisneros al verlo gritar, y Castelli responde orondo: "¡Y usted no se caliente que la cosa ya no tiene remedio!"

Al ver que Castelli llega con las armas de Saavedra, los burócratas del Cabildo comprenden que deben destituir a Cisneros, pero dudan de su propio poder. Juan José Paso y el licenciado Manuel Belgrano esperan afuera, recorriendo pasillos, escuchando las campanadas y los gritos de la gente. Saavedra sale y les pide paciencia. El coronel es alto, flaco, parco y medido. El rubio Belgrano, como su primo, es amable pero se exalta con facilidad. Paso es hombre de callar pero luego tendrá un gesto de valentía. Entrada la noche, cuando French y Beruti han agitado toda la aldea y repartido algunos sablazos a los disconformes, Belgrano y Saavedra abren las puertas de la sala capitular para que entren los gritos de la multitud. No hay más nada que decir: Cisneros se va o lo cuelgan. ¿Pero quién se lo dice? De nuevo Castelli y el coronel cruzan la Plaza y van a la fortaleza a persuadir al virrey. Hay un último intento del español por formar una junta que lo incluya, pero Castelli, que tiene 43 años y está enfermo de cánc
er, se opone. Los "duros" juegan a todo o nada. Cisneros trata de ganarse al vanidoso Saavedra, pero el coronel ya acaricia la gloria de una fecha inolvidable. Quizá piensa en George Washington mientras Castelli se imagina en la comuna francesa. Su Robespierre es un joven llamado Mariano Moreno, que espera el desenlace en lo de Nicolás Peña.

Entre tanto French, que teme una provocación, impide el paso a la gente sospechosa de simpatías realistas. Sus oficiales controlan los accesos a la Plaza y a veces quieren mandar más que los de Saavedra. Por el momento la discordia es sólo antipatía y los caballos se topan exaltados o provocadores. Al amanecer, Beruti, por orden de French, derriba la puerta de una tienda de la recova y se lleva el paño para hacer cintas que distingan a los leales de los otros. Alguien toma nota y nace la leyenda de la escarapela en el pecho.

Al amanecer, para guardar las formas, el Cabildo considera la renuncia de Cisneros, pero la nueva Junta de gobierno ya está formada. Escribe el catalán Domingo Matheu: "Saavedra y Azcuénaga son la reserva reflexiva de las ideas y las instituciones que se habían formado para marchar con pulso en las transformaciones de la autognosia (sic) popular; Belgrano, Castelli y Paso eran monarquistas, pero querían otro gobierno que el español; Larrea no dejaba de ser comerciante y difería en que no se desprendía en todo evento de su origen (español); demócratas: Alberti, Matheu y Moreno. Los de labor incesante y práctica eran Castelli y Matheu, aquél impulsando y marchando a todas partes y el último preparando y acopiando a toda costa vituallas y elementos bélicos para las empresas por tierra y agua. Alberti era el consejo sereno y abnegado y Moreno el verbo irritante de la escuela, sin contemplación a cosas viejas ni consideración a máscaras de hierro; de aquí arranca la antipatía originaria en la marcha de la Junta entre Saavedra y él." Matheu exagera su importancia. Todos esos hombres han sido carlotistas y, salvo Saavedra, son amigos o defensores de los ingleses que en el momento aparecen a sus ojos como aliados contra España.

El delirio y la compasión

La mañana del 25, cuando muchos se han ido a dormir y otros llegan a ver "de qué se trata", el abogado Juan José Castelli sale al balcón del Cabildo y, con el énfasis de un Saint Just, anuncia la hora de la libertad. La historiografía oficial no le hará un buen lugar en el rincón de los recuerdos. El discurso de Castelli es el de alguien que arroja los dados de la Historia.

Aquellas jornadas debían ser un simple golpe de mano, pero la fuerza de esos hombres provoca una voltereta que sacudirá a todo el continente. Dice Saavedra: "Nosotros solos, sin precedente combinación con los pueblos del interior mandados por jefes españoles que tenían influjo decidido en ellos, (...) nosotros solos, digo, tuvimos la gloria de emprender tan abultada obra (...) En el mismo Buenos Aires no faltaron (quienes) miraron con tedio nuestra empresa: unos la creían inverificable por el poder de los españoles; otros la graduaban de locura y delirio, de cabezas desorganizadas; otros en fin, y eran los más piadosos, nos miraban con compasión no dudando que en breves días seríamos víctimas del poder y furor español".

La audacia desata un mecanismo inmanejable. Saavedra es un patriota, no un revolucionario, pero no puede oponerse a la dinámica que se desata en esos días El secretario Moreno, un asceta de la revolución, dirige sus actos y sus órdenes a forzar esa dinámica para destrozar el antiguo sistema. Habla latín, inglés y francés con facilidad; ha leido &endash;y hace publicar&endash; a Rousseau, conoce bien la Revolución Francesa y es posible que desde el comienzo se haya mimetizado con el fantasma de un Robespierre que no acabará en la tragedia de Termidor. El ateo Castelli está a su izquierda, como French y el joven Monteagudo que maneja el club de los "chisperos". Todos ellos celebran en los templos del Norte el culto de La mort est un sommeil éternel, que Fouché y la ultraizquierda francesa usaron como bandera desde 1792. Belgrano, que es muy creyente, no vacila en proponer un borrador con apuntes sobre economía para el Plan terrorista que en agosto redactará Moreno.

En la primera junta gana la gauche (la acepción de "izquierda" se pronuncia, todavía, en francés): Moreno, Castelli y Belgrano son un bloque sólido con una política propia a la que por conveniencia se pliegan Matheu, Paso y el cura Alberti; Azcuénaga y Larrea sólo cuentan las ventajas que puedan sacar y simpatizan con el presidente Saavedra que a su vez los desprecia por oportunistas. Las discordias empiezan muy pronto, con las primeras resoluciones. Castelli parte a Córdoba y el Alto Perú como comisario politico de Moreno, que no confiaba en los militares formados en la Reconquista. Es él quien cumple las "instrucciones" y ejecuta a Liniers primero y al temible mariscal Vicente Nieto más tarde. Belgrano, el otro brazo armado de los jacobinos, va a tomar el Paraguay; no hay en él la cólera terrible de su primo, sino una piedad cristiana y otoñal que lo engrandece: en el Norte captura a un ejército entero y lo deja partir bajo juramento de no volver a tomar las armas. Manda a sus gauchos desharrapados con un rigor insostenible y no mata por escarmiento sino por extrema necesidad. Sufre sífilis, cirrosis y tiene várices, pero conserva la fe cristiana y el sentido del humor. Las victorias de Castelli en Suipacha y la suya en Tucumán afirman la posición de Moreno en la Junta, pero las catástrofes de fines de año aceleran su caída.

Frente a frente, uno de levita y otro de uniforme, Moreno de Chuquisaca y Saavedra de Potosí, se odian pero no se desprecian "Impío, malvado, maquiavélico", llama el coronel al secretario de la Junta; y cuando se refiere a uno de sus amigos, dice: "El alma de Monteagudo, tan negra como la madre que lo parió". El primer incidente ocurre cuando los jacobinos descubren que diez jefes municipales están complotados contra el nuevo poder. En una sesión de urgencia Moreno propone "arcabucearlos" sin más trámite, pero Saavedra le responde que no cuente para ello con sus armas. "Usaremos entonces las de French", replica un Moreno siempre enfermo, con el rostro picado de viruela, que acaba de cumplir 30 años. Al presidente lo escandaliza que ese mestizo use siempre la amenaza del coronel French, a quien hace espiar por sus "canarios", una especie de soplones manejados por el coronel Martín Rodríguez. Los conjurados salvan la vida con una multa de dos mil pesos fuertes, propuesta por el presidente. "¿Consiste la felicidad en adoptar la más grosera e impolítica democracia? ¿Consiste en que los hombres impunemente hagan lo que su capricho e interés les sugieren? ¿Consiste en atropellar a todo europeo, apoderarse de sus bienes, matarlo, acabarlo y exterminarlo? ¿Consiste en llevar adelante el sistema de terror que principió a asomar? ¿Consiste en la libertad de religión y en decir con toda franqueza me cago en Dios y hago lo que quiero?", se pregunta Saavedra en carta a Viamonte que lo amenaza desde el Alto Perú.

Desde fines de agosto, Moreno ha hecho aprobar por unanimidad el Plan secreto de operaciones que recomienda el terror como método para destruir al enemigo emboscado. Ese texto feroz, por momentos descabellado, no se conoció hasta que a fines del siglo XIX. Eduardo Madero -el constructor del puerto- lo encontró en los archivos de Sevilla y se lo envió a Mitre. Para entonces, los premios y castigos de la historia oficial ya estaban otorgados y Moreno pasaba por un periodista y educador romántico influido por las mejores ideas de la Revolución Francesa. Pero es la aplicación de ese método sangriento lo que garantiza el triunfo de la Revolución. Hasta la llegada de San Martín la formación de los ejércitos se hizo a punta de bayoneta, la conspiración de Alzaga, como la contrarrevolución de Liniers, terminaron en suplicio y los españoles descubrieron, entonces, que los patriotas estaban dispuestos a todo: "Nuestros asuntos van bien porque hay firmeza y si por desgracia hubiéramos aflojado estaríamos bajo tierra. Todo el Cabildo nos hacía más guerra que los tiranos mandones del virreinato", escribe Castelli antes de ser llevado a juicio.

El coronel manda parar

A principios de diciembre dos circunstancias banales sirven de pretexto a la ruptura entre Moreno y Saavedra que será nefasta para la Revolución. En la plaza de toros de Retiro el presidente hace colocar sillas adornadas con cojinillos para él y su esposa. Cuando las ve, Matheu hace un escándalo y argumenta que ningún vocal merece distinción especial. Pocos días más tarde, el 6, el regimiento de Patricios da una fiesta a la que asisten Saavedra y su mujer. En un momento un oficial levanta una corona de azúcar y la obsequia a la esposa que la entrega al Presidente, Moreno se entera y esa misma noche escribe un decreto de supresión de honores. Saavedra se humilla y lo firma, pero el rencor lo carcome para siempre. Poco después, el 18 de diciembre, mientras los Patricios se agitan y reclaman revancha por la afrenta civil, el coronel llama a los nueve diputados de las provincias para ampliar la Junta. Moreno -que intuye su fin- no puede oponerse a esa propuesta "democratizadora". El único que tiene el valor de votar en contra es el tímido tesorero Juan José Paso.

Moreno renuncia y el 24 de enero de 1811 se embarca para Londres. "Me voy, pero la cola que dejo será larga", les dice a sus amigos que claman venganza. También pronuncia un mal augurio: "No sé qué cosa funesta se me anuncia en mi viaje". En alta mar se enferma y nada podrá convencer a Castelli y Monteagudo de que no lo asesinaron. "Su último accidente fue precipitado por la administración de un emético que el capitán de la embarcación le suministró imprudentemente y sin nuestro conocimiento", cuenta su hermano Manuel, que agrega en la relación de los hechos el célebre "¡Viva mi patria aunque yo perezca!"

Saavedra ha liquidado a su adversario, pero la Revolución está en peligro. El español Francisco Javier Elío amenaza desde la Banda Oriental y no todos los miembros de la Junta son confiables. El 5 y 6 de abril el coronel Martín Rodríguez,con los alcaldes de los barrios, junta a los gauchos en Plaza Miserere y los lleva hasta el Cabildo para manifestar contra los morenistas. Saavedra, que jura no haber impulsado el golpe, aprovecha para sacarse de encima al mismo tiempo a jacobinos y comerciantes corruptos. Renuncian Larrea, Azcuénaga, Rodríguez Peña y Vieytes. Los peligrosos French, Beruti y Posadas son confinados en Patagones. Belgrano y Castelli pasan a juicio por desobediencia y van presos.

Pero Saavedra sólo dura cuatro meses al frente del gobierno. Ha acercado a Rivadavia al poder, pero el brillante abogado y los porteños se ensañan con éI y lo persiguen durante cuatro años por campos y aldeas; se ensañan también con Castelli, que muere deslenguado durante el juicio; con el propio San Martín que combate en Chile; con Belgrano que muere en la pobreza y el olvido gritando el plausible "¡ Ay patria mía! " Pese a todo, la idea de independencia queda en pie levantada por San Martín, que se ha llevado como asistente a Monteagudo, "el del alma más negra que la madre que lo parió". Los ramalazos de la discordia duran intactos medio siglo y se prolongan hasta hoy en los entresijos de una historia no resuelta.

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Ganancias: Un impuesto sobre el trabajo de los asalariados

Eduardo Lucita (LA ARENA)

El Impuesto a las Ganancias pesa sobre el bolsillo de los trabajadores, sobre todo después de las convenciones colectivas, que se están tratando ahora. La actual política tributaria esconde una cuestión ideológica de fondo.

Con algún retrazo respecto de otros años la Convenciones Colectivas de Trabajo parecen haberse destrabado mientras que el monto del mínimo no imponible para el pago de ganancias y el ajuste de los topes al salario familiar ocupa un lugar destacado en las preocupaciones de los colectivos de trabajadores.

Los acuerdos salariales alcanzados en gremios importantes como metalúrgicos, bancarios y comercio han destrabado las discusiones paritarias, es posible de ahora en más se avance rápidamente, ya que como lo anticipáramos desde esta columna el "techo" ha sido levantado, de 18-20 por ciento a 24-25 por ciento. Esto da nueva actualidad a las discusiones respecto del aumento del mínimo no imponible para la tributación del impuesto a las ganancias por los asalariados y los topes para percibir el salario familiar.

Confiscación salarial

No son temas menores, como en reiteradas oportunidades lo han señalado la CGT y la CTA. La experiencia de años anteriores muestra que luego de los aumentos acordados el impacto del pago del impuesto hace que el salario de bolsillo pueda resultar menor que el que percibían antes del aumento, o bien que se pierda un sueldo completo al finalizar el período convencionado.

Esta contribución forzada es más inequitativa aún si se tiene en cuenta que la canasta familiar histórica, aquella que contempla las necesidades de la familia obrera a precios reales -no solo las que se computan para determinar el límite de pobreza o de indigencia- esta estimada entre 5.000 a 6.000 pesos al mes.

La situación tiene su origen en las modificaciones introducidas por la administración de la Alianza que rebajó los mínimos no imponibles y estableció nuevas alícuotas como mecanismo para recaudar dinero rápido para las arcas estatales más que exhaustas en aquellos tiempos. Los gobiernos posteriores han actualizado tanto los mínimos no imponibles como los topes al salario familiar, aunque estas renovaciones no se realizaron todos los años ni tampoco han tenido en cuenta los índices de inflación real.

Insumo necesario

No es un dato menor a estos efectos que los nuevos mínimos imponibles, o los topes al salario familiar, son impuestos por el gobierno una vez cerradas las paritarias, cuando debiera ser un dato previo, un insumo necesario a tener en cuenta por los delegados paritarios al momento de la discusión.

En estas condiciones cada aumento conseguido, en algunos casos aún sin superar la tasa de inflación, hace que cada vez más trabajadores paguen este impuesto y menos perciban el salario familiar. Si en 2007 tributaban el impuesto el 10 por ciento de los trabajadores registrados, en 2011 lo hicieron cerca del 20 por ciento, mientras que los que perciben el salario familiar se redujeron del 66 al 44 por ciento en el mismo lapso.

Esta verdadera confiscación del salario es explicada vulgarmente desde la perspectiva del resultado fiscal, con el hecho de mejorar ingresos y reducir gastos sociales. Sin embargo contiene concepciones más profundas.

Una cuestión ideológica

La actual política tributaria esconde una cuestión ideológica de fondo, que no es otra que el criterio que impone la tributación del trabajo asalariado. Criterio que equipara el excedente del salario neto -lo que conocemos como "de bolsillo"- que supere cierto nivel -5.782 pesos para los solteros sin hijos y 7.998 para los casados con dos hijos, hasta hoy- a la ganancia empresaria.

Puede argumentarse que en los países del norte de Europa o en Canadá los impuestos son muy altos, incluso los asalariados tributan tasas muy elevadas. Pero en esos países el salario neto, que se compone del salario disponible (salario percibido menos impuestos) más las prestaciones sociales que ofrece el gobierno, es muy elevado. En muchos países el salario social (educación, seguridad social, jubilación y otras prestaciones) es también muy significativo y puede verse como una contrapartida del impuesto al salario. Pero esta no es ni remotamente la situación en Argentina y no parece que pueda serlo en muchos años.

Por el contrario diversos estudios muestran que en nuestro país los trabajadores aportan, por distintos mecanismos contributivos nacionales, provinciales y comunales, el 50 por ciento de la recaudación impositiva del país mientras que las prestaciones sociales dejan mucho que desear. Este dato adquiere mayor significación si se tiene en cuenta que período a período se baten récord de recaudación y que la presión tributaria, medida como porcentaje del Producto Bruto Interno, es la más elevada en muchos años.

Rechazar la tributación salarial

Las organizaciones obreras deben rechazar de plano esta concepción que naturaliza la tributación del trabajo asalariado. Se trata de un debate ideológico que sin embargo no debe desplazar la actual lucha de los trabajadores por elevar el mínimo no imponible, conseguir exenciones, o modificar los topes del salario familiar. Incluso debiera plantearse también la modificación de la base a partir de la cual se calcula el impuesto a los Bienes Personales, porque con el límite actual -congelado desde 1999- y los valores del mercado inmobiliario, todo trabajador propietario de un departamento o una pequeña vivienda puede ser alcanzado por el impuesto a la riqueza.

En este debate es necesario estar precavido frente a argumentaciones de corte progresista que propugnan que si el capital tiene exenciones porqué no también el trabajo. Este enfoque no es más que otra faceta de la trampa ideológica de equiparar la ganancia del capital con la retribución por la explotación del trabajo asalariado.

Poner en debate

El conflicto actual tiene una dimensión que supera las reivindicaciones inmediatas que le dieran origen. Tiene el valor de poner en debate, desde la perspectiva de los trabajadores, el carácter regresivo de la política impositiva del país y como contrapartida replantea la necesidad de una reforma tributaria profunda. Las organizaciones sindicales y colectivos de trabajadores deben tener en cuenta que las justas reivindicaciones actuales deben inscribirse en el debate de una nueva política tributaria para el país.

Una reforma tributaria debe dar vuelta como una media la actual orientación de la carga fiscal, haciendo que tributen efectivamente los que más tienen. Desgravando al trabajo asalariado, reduciendo el IVA a los artículos de primera necesidad hasta extinguirlo, incrementando las alícuotas del impuesto a las ganancias extraordinarias, gravando las transacciones financieras hoy exentas, revisando las exenciones que disfrutan las grandes empresas y sobre todo gravando a la riqueza.

Precisamente la distribución de la riqueza depende esencialmente de una nueva política tributaria.

Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI-Economistas de Izquierda.

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Raúl Zibechi: 'Los gobiernos progresistas tienen un efecto despolitizador en la sociedad'

Lucia Maina (INDYMEDIA)

El pensador uruguayo estuvo en Río Cuarto, dio a conocer el planteo de su último libro y debatió con diferentes organizaciones de la ciudad. Sostuvo que las políticas sociales hoy en América Latina silencian el conflicto, debilitan a los movimientos sociales y permiten profundizar un modelo de desigualdad y extractivismo.

A lo largo de un día agitado, reflexivo y movilizador el pensador y activista uruguayo Raúl Zibechi disparó en Río Cuarto nuevas reflexiones sobre la coyuntura actual en América Latina y Argentina. A través de charlas, debates y encuentros explicó cómo los gobiernos progresistas logran profundizar el modelo actual con políticas sociales que silencian el conflicto, debilitan a los movimientos y culpan a la pobreza de los problemas de nuestra sociedad.

El sábado 12 de mayo más de 50 personas se acercaron al taller “Comunicación y Política en los procesos colectivos”, coordinado por el Colectivo Grietas, para escuchar y debatir las reflexiones de Zibechi. Durante la charla, el pensador desnudó los nuevos modos de dominación y señaló que los principales desafíos de los movimientos sociales latinoamericanos hoy son la autonomía respecto del Estado y la construcción de poder popular.

Además, en una tarde al aire libre en el vivero comunitario Wichan Ranquen, entre café y torta de algarrobo, compartimos junto al activista uruguayo las experiencias de diferentes organizaciones sociales de Río Cuarto. En el debate participaron integrantes de la Cooperativa Al Toque, el CIC de barrio Obrero, Movimiento Trabajo de Hormiga, Agrupación Los Nadies, Escuela Rural Quechalen, Granja Siquem, Wichan Ranquen, Grietas y otras personas y grupos interesados en intercambiar ideas y prácticas para transformar la realidad.

Con la caída del sol, el escritor presentó su último libro “Política y Miseria” en una actividad organizada por la CTA, donde seguimos debatiendo la complejidad y los desafíos políticos un presente enteramente capitalista.

Mientras en una Europa en crisis se multiplican las movilizaciones contra el ajuste y se escuchan voces cada vez más críticas con los partidos políticos, la democracia representativa y el sistema capitalista, Zibechi describe un momento de debilidad y confusión para los movimientos sociales latinoamericanos. “Los gobiernos progresistas, por un lado, profundizan el modelo actual capitalista extractivo y, por otro lado, enarbolan un discurso político pero que tiene como efecto despolitizar a la sociedad, buscando de esa manera atemperar o erradicar el conflicto social”, sintetiza. En la siguiente entrevista, el autor comparte algunas claves para interpretar y combatir la realidad actual.

Extraer y silenciar

-¿Cómo caracteriza a los gobiernos progresistas latinoamericanos? ¿Qué lugar ocupa el kirchnerismo en ese contexto?

-En general, los gobiernos progresistas son gobiernos que cambian el lugar y el discurso de la política respecto de los gobiernos de los ‘90. Los gobiernos progresistas revalorizan la política, le dan un lugar central y buscan diferenciarse de los ‘90 en el terreno básicamente discursivo y en el tipo de temas que enarbolan, con temas como los derechos humanos, la dependencia, la justicia social, etc. Y en ese terreno son bastante “rupturistas”. Sin embargo, establecen una profunda continuidad: en los ‘90 el modelo privatizó, pero además sentó las bases del modelo extractivo que bajo los gobiernos progresistas crece exponencialmente. En ese sentido son profundamente continuadores.

Mientras en los gobiernos de la década de los ‘90 el conflicto social ocupaba un lugar central, en el período actual buscan quitar el conflicto del escenario central. Eso tiene un profundo efecto despolitizador en la sociedad: la sociedad sólo se politiza a raíz del conflicto. El conflicto es parte constituyente de la sociedad y es necesario porque sino los diversos intereses permanecen ocultos. En ese sentido los gobiernos progresistas han conseguido hacer que triunfe una idea de la peligrosidad del conflicto. Entonces, permanentemente están reaccionando para aplazarlo o para darle un perfil que no es el que tiene.

-¿Cómo se relacionan las políticas sociales con el modelo extractivo de recursos naturales?

-El modelo extractivo es básicamente un modelo volcado a la exportación y, hacia dentro, es un modelo generador de exclusión y marginalidad, generador de un sector que es entre un 30% y un 40% de la población que no tiene empleo digno ni condiciones de vida adecuadas, salud, trabajo, vivienda, etc. El modelo extractivo sigue reproduciendo y aumentado esa situación. Entonces, para responder a ese porcentaje importante de población están las políticas sociales.

Las políticas sociales buscan aplacar el conflicto, entonces van elaborando una cantidad de políticas que buscan generar la ilusión de un empleo digno -como Argentina Trabaja-, la ilusión de inclusión a través de un montón de mecanismos de participación vigilada desde arriba, etc. Y de esa manera pretende zurcir lo que el modelo productivo descose.

Hay un permanente ejercicio de ir tapando los baches que el modelo va produciendo, lo que no se modifica es la estructura de la sociedad. Mientras haya modelo extractivo va a haber exclusión y para emparejar esa situación se necesitan políticas sociales.

A su vez, Zibechi señaló que originalmente las políticas sociales nacen ante un período de emergencia sin intenciones de permanecer en el tiempo. Sin embargo, después de diez años las mismas siguen jugando un papel central en diversos países, “de modo que si hoy desaparecieran las políticas sociales habría una brutal conflictividad social”.

Mirando hacia el futuro, el pensador y activista uruguayo expresó: “El cuello de botella se va a producir el día que las políticas sociales no alcancen a tapar esos agujeros, y el día que eso ocurra estaremos en una situación extremadamente conflictiva”.

Y continuó: “No sé si eso pasará pronto o no, pero puede pasar y probablemente pase si el ciclo expansivo de las commodities se termina porque tenemos una economía que, además, depende profundamente de la cotización de los cereales en la bolsa de Chicago. Si mañana se hunden los precios de la bolsa, todo el aparataje económico hace agua”.

Neutralizar los movimientos sociales

-¿Cómo impacta este contexto en los movimientos sociales?, ¿qué desafíos les plantea?

-Eso destruye a los movimientos sociales, los neutraliza, hace que vayan corriendo detrás de planes sociales y no construyendo otro tipo de realidades.

Además, se genera lo que podríamos llamar una corrupción social, en varios niveles. En los productores, en el empresariado minero y sojero, una corrupción que consiste en no importarles los efectos del modelo: ellos acumulan y no les importa que la gente se muera de hambre. En el Estado, el tener que andar permanentemente ideando políticas sociales nuevas, tapando baches y eso también es una forma de corrupción social. Y en la población también porque va detrás de una migaja, entonces genera en el cuerpo social una permanente sensación de indignidad, de que lo que estamos haciendo no es digno y hay que taparlo.

Entonces es toda una profunda perversión moral y así está la Argentina. La imagen que a mí me da la Argentina es la de un país donde crece la corrupción, pero no porque haya un político, parlamentario o empresario corrupto, sino que la corrupción es una de las formas dominantes de vida y vínculo social. Y no sólo digo la coima o el robo, sino la concepción más general de corrupción, de decir una cosa y hacer otra. Ese es un problema que ha ido creciendo en la sociedad argentina y nada indica que vaya a remitir: es un cáncer que va comiendo desde adentro a la sociedad.

-¿Cómo ve la situación actual de los movimientos en Latinoamérica?, ¿dónde tienen mayor importancia?

-Todos los movimientos sociales latinoamericanos están complicados porque esto que pasa en Argentina tiende a pasar en todas partes. Además, en todas partes los ciclos de lucha se han terminado menos en dos países: Perú y Chile. En Perú porque hay un fuerte movimiento contra la minería y en Chile porque hay un fuerte movimiento estudiantil que cuestiona ejes del modelo. En el resto, todos los movimientos están con problemas; los Sin Tierra, los Zapatistas, los indígenas ecuatorianos, etc. Lo que pasa en Argentina es la regla: los movimientos están en problemas y eso no va a cambiar a corto plazo.

Combatir la pobreza, esconder la riqueza

-En su último libro plantea que la lucha contra la pobreza oculta el problema de la concentración de la riqueza. ¿Qué temas deberían analizarse en este sentido?

-En los últimos cuarenta años hubo un operativo por el cual la desigualdad creció profundamente pero la riqueza se escondió. Antes se sabía quiénes eran los ricos, donde vivían y había un cuestionamiento ético, moral y político a la concentración de riqueza. Los grandes operativos del Banco Mundial, y que están teniendo un gran éxito hoy, consisten en esconder las riquezas detrás de muros, como si fuera un country, y culpar de los problemas de la sociedad a la pobreza.

Hoy si hacés una encuesta o escuchás los informativos parecería que el problema de la sociedad argentina son los pobres: los que roban, los que consumen pasta base, los que tienen comportamientos inadecuados. Sin embargo, no hay un cuestionamiento del modelo. Y acá hay una responsabilidad compartida entre los intelectuales, las universidades, los partidos de izquierda, los gobiernos progresistas, las iglesias que permanentemente tratan de no enarbolar un discurso de que lo que es inmoral y absolutamente absurdo es la brutal concentración de riqueza.

Curiosamente en la cuna de este pensamiento, que es Estados Unidos, aparece un fuerte movimiento -ocupar Wall Street- que cuestiona al 1% que detenta la riqueza en el mundo.

Zibechi advirtió la necesidad de que “volvamos a reaccionar moralmente” ante la concentración de la riqueza. Y agregó: “Como periodista puedo decir que la mayoría de los medios de comunicación son cómplices de esto. Hay una pérdida de autonomía de los intelectuales, los estudiantes, los profesionales y periodistas respecto a este tema. La censura y el poder de ese 1% es cada vez más fuerte. Creo que lo que hay es una subordinación de la sociedad a ese 1% y este es un camino tremendo”.

- ¿Cómo impacta en la sociedad su planteo acerca de que, con el avance de las tecnologías, el modelo actual necesita cada vez menos personas para producir?

Eso modifica el eje de las luchas. Antes el eje de la lucha obrera, por ejemplo, era cómo conseguir una tajada mayor de la renta nacional, era organizarse para que el salario fuera mejor, etc. Hoy en día la lucha es por la vida porque, en la medida que una parte de la población es superflua para la acumulación de capital y puede desaparecer sin que haya problema, lo que están en el orden del día es la defensa de la vida. Ya no luchamos ni siquiera por una sociedad nueva, por el socialismo, por la revolución, sino para defender la vida sobre la tierra, que es lo que hoy está amenazado.

Cuando una parte de la población es prescindible, cuando la naturaleza tal como la conocimos es prescindible porque se puede elaborar todo en laboratorios, entonces la vida es lo que está en riesgo y eso es lo que tenemos que defender hoy. Entonces el núcleo de los movimientos ha cambiado de lugar y eso está indicando lo profundamente que ha avanzado el sistema en el control y la amenaza para la continuidad de la vida en el mundo.

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Argentina, Salta: Saqueadores del estado de bienestar, los Quijotes de hoy

Marco Díaz Muñoz (COPENOA)

La historia los condena como impulsores y ejecutores de la destrucción del estado de bienestar, cimiento del Estado y condición elemental en una sociedad organizada y equitativa, quebrantada durante la década del 90 en Salta por el peronismo y sus conductores en el ejecutivo que gobernaron la provincia de Salta en esos años.

Al igual que la dictadura de la década del 70, que dejo a miles de compatriotas asesinados y sus cuerpos desaparecidos, por solo pensar en un país inclusivo e igualitario, en la provincia de Salta se ejecuto un proceso de eliminación de trabajadores denominado “excedentes” afectando a unos cinco mil salteños que trabajaban en la administración pública, denominación establecida por mentes desquiciadas, quebrantando todo tipo de garantías individuales y de derechos humanos, como en la dictadura, dejando sin trabajo a miles de familias. Para ello se conformo un proceso represivo que trastoco la vida de todo una provincia.

Las concordancias con la dictadura, se enmarcaron en la exacerbación del modelo neoliberal, impuesto desde los Estados Unidos, que garantizaba el saqueo, hurto de los recursos naturales, y la entrega de las empresas estatales imponiendo valores de la sociedad capitalista en todos los ámbitos de la vida, fragmentando la sociedad y consolidando un modelo económico que acentuó el robo en beneficio de políticos inescrupulosos, que se enriquecieron con el dolor y la sangre de sus compatriotas, destinándolos, a vivir en la miseria.

Se debe tomar conciencia de que los gobiernos consecutivos del peronista Juan Carlos Romero, y sus obsecuentes seguidores, agrupados en un infinito padrón a detallar, fue un régimen autoritario que empleo los mas diversos mecanismos de represión organizada y sistemática dirigido por ex represores para acallar las voces en desacuerdo.

Los servicios públicos, la educación, y la salud se rigieron según criterios usureros y mercantiles. privatización, descentralización, autogestión y flexibilización fueron la restructuración en nuestra década infame del 90 en Salta.

Las represiones sobre población civil, que reclamaba trabajo, salud y educación, presentados ante la sociedad por los medios adictos al poder de turno como insurrectos al sistema democrático, descalificando el clamor de inclusión, con el objetivo de negar y manipular la información difundida a la opinión publica para convencer que reclamar por derechos constitucionales es un delito.

Esos crueles políticos, manchados con sangre, prolíferos ejecutores de un sistema foráneo, hoy gozan de los beneficios de un estado de bienestar que estos rompieron para sus compatriotas con políticas obsecuentes a intereses extranjeros. Estos mismos impresentables, son legisladores nacionales, consecuentes con su pasado saqueador y quebrantador. Hoy, estos inescrupulosos y oportunistas que solo pretenden en política resguardar sus intereses encubiertos en la defensa de los mas débiles, procuran seguir confundiendo a la opinión pública erigiéndose en defensores de derechos que fueran conculcados en el pasado por ellos, en la historia reciente de los salteños con memoria y sin olvido.

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Dos niños muertos por agrotóxicos en un año en un solo hospital ¿Cuantos muertos más deberemos contar?

Mercedes Mendez (COPENOA)

El modelo agroindustrial imperante en Argentina desde hace más de una década, en base a monocultivos, transgénicos y uso de agrotóxicos: intoxica, enferma y mata. Los niños son las primeras víctimas. El Estado, principal responsable: mira para otro lado.

Esto en verdad es algo que nunca hubiera deseado escribir. Me lleva a hacerlo el dolor y la impotencia que desde hace unos días siento tras conocer un dato, frío, como todos los datos o las estadísticas:

El sábado pasado, tras permanecer varios días internados en grave estado, falleció otro niño, oriundo de la ciudad de Lavalle, Corrientes, intoxicado por agrotóxicos.

En junio del 2011, me encontraba participando de un Encuentro de Pueblos Fumigados en Carlos Pellegrini, Corrientes y allí supe de la muerte de Nicolás y también de lo grave que estaba Celeste, trasladada a Buenos Aires y en lista de trasplante hepático, que finalmente no necesitó.

Allí, la mamá de Nicolás me contó que vivían frente a una tomatera que siempre “tiraban venenos”, que en esos día habían tirado y que las zapatillas de los chicos tenían incluso pegado barro que se había hecho al mezclarse con el agua que venía de la tomatera. Contó que Nicolás lamentablemente no corrió la misma suerte de Celeste, él ni siquiera pudo llegar a ser trasladado a un centro de mayor complejidad.

Los familiares de Celeste allí presentes, me encomendaron que a mi regreso a capital contactara con la madre de la niña. En los pocos encuentros que tuve -ya Celeste estaba mejor- relató nuevamente el miedo que tenían de regresar a ese lugar, ya que sabían que la vida de ellos y sobre todo la de sus hijos corrían serios riesgos a causa de la amenaza de envenenamiento constante que significaba vivir allí, por las permanentes fumigaciones en las tomateras.

A sabiendas de la gravedad de las consecuencias que las fumigaciones están provocando en la salud de la población afectada, es que participé de encuentros escuchando testimonios de pobladores y profesionales afectados; escribí notas a autoridades hospitalarias alertando sobre el tema y solicitando ayuda; difundí informaciones y participé en la organización de charlas-ateneos dentro de instituciones de Salud, tres en menos de un año.

Evidentemente pareciera que nada de esto, que muchos otros ya vienen tenazmente realizando y denunciando también desde hace años, hace que las autoridades correspondientes tomen cartas en el asunto, de lo contrario estas cosas no deberían seguir ocurriendo con descarada impunidad.

Ante tanta impotencia y dolor que, aún no me invalidan a perseverar en el tema, algunas preguntas y reflexiones pugnan por salir de mi cabeza.

No es esta la ocasión de citas pero, hay informes científicos más que suficientes que indican que las sustancias que se están utilizando en la agricultura en los últimos años son más que dañinos para el suelo, el agua, los animales y las personas…es decir, más claro: son VENENOS incluso algunos fueron utilizados como armas de guerra y ahora son derramados a millones de litros sobre poblaciones indefensas.

Los niños de Corrientes tal vez hayan “cometido el delito” de llevarse tierra o alguna planta del lugar -donde viven, aman y se saben parte- a la boca. Cualquiera de nosotros o nuestros hijos, sobrinos o nietos lo hemos hecho alguna vez, pero es evidente que a ellos desde hace unos años, esto les está representando la diferencia entre la vida y la muerte.

Unos días antes de descomponerse el nene que falleció el sábado, los “marcadores biológicos”, según cuentan, indicaron claramente que ahí estaba pasando algo: cayeron fulminados el perro, los chanchos y otros animales del lugar, “ninguno se agusanó” cuentan asombrados. Vaya detalles no?

¿Quién y desde cuándo han dictaminado que jugar con la naturaleza sea una inapelable sentencia de muerte?

Imaginemos por un momento que en lugar de haber sido por agrotóxicos, hubieran sido dos muertes en un año, en una ciudad de 5000 hab. (Como aproximadamente tiene Lavalle) por inseguridad por ejemplo, por secuestros u otra causa ¿Cuál habría sido nuestra reacción como sociedad?...

¿Y la reacción de los medios…corporativos o no? Si la causa hubiera sido otra, si además los chicos hubieran sido de otro medio social… ¿Cuál habría sido la atención, las páginas y el tiempo dedicado por la prensa?...

Sin duda hubieran estado haciendo largas y firmes guardias periodísticas esperando “el último parte médico” que informara como sigue todo…estarían esperando resultados de análisis…de autopsia…etc.

¿En definitiva, estarían haciendo sentir a la sociedad que la persona que está peleando por sobrevivir, si se muere, se nos muere un poco a todos no? ¿Por qué en este caso no pasa lo mismo? Me pregunto: ¿la muerte de estos dos nenes no nos debe doler a todos? Eran dos nenes sanos, nunca nadie debía haberlos intoxicado, tampoco fue un descuido de la madre…

Y, a los equipos de salud: ¿Qué responsabilidad nos cabe en salir a denunciar estas cosas que vemos están pasando? ¿Es ético seguir mirando para otro lado cuando están envenenando a las personas impunemente?

Y estamos hablando acá solo de las intoxicaciones agudas, ¿qué pasa además con las consecuencias crónicas en el medio ambiente y en las personas? ¿Qué pasa desde el punto de vista de la salud, con el aire que respiramos, con el agua que tomamos, con los alimentos que ingerimos?..

Esos tomates de Lavalle seguramente estarán en nuestra mesa mañana?...Que la población esté ingiriendo a diario pequeñas dosis de tóxicos que se irán acumulando progresivamente, no es un problema de salud?

Y, en caso de haber recibido un trasplante hepático, ¿no deberíamos cuestionarnos si es un éxito para la ciencia o los equipos de salud intervinientes, realizar un trasplante con todo lo que ello significa, en un nene que nunca debía haberlo necesitado, de no ser porque se está permitiendo envenenar a las personas?

Y: ¿A quién vamos a comunicar los resultados de los análisis, al SENASA? institución que permite que estos venenos sigan siendo utilizados? Qué esperamos que nos van a decir? No debemos pensar en hacer algo más?

Y al Ministerio de Educación? No le preocupa que “sus alumnos y maestros” estén siendo fumigados mientras están tomando clases o en los patios de las escuelas? Tampoco lo saben?

Y que se están enfermando y muriendo como consecuencia de ello? Algunas cosas, pocas, tengo claras entre tanta impotencia y dolor que aturde.

Esto no se arregla “alejando” las fumigaciones. Los venenos son venenos y enferman y matan, más rápido o más lentamente, sea por aire, por tierra, a 800 o a mil metros: creo que no hay lugar a discusión: NO SE DEBEN USAR.

Lo más fácil es cargar sobre responsabilidades individuales -que las hay por supuesto y deben pagar- pero pienso que hay otras que son más grandes y siempre terminan eludiéndose y son las que corresponden a las autoridades que deben tomar medidas urgentes, prohibiendo usos y protegiendo a las víctimas que son presa fáciles de esta situación, por ser los más humildes y con sus necesidades totalmente insatisfechas.

Protegerlos significa no dejar que nadie tome represalia con ellos y ofrecerles otro medio de subsistencia que no sea a costa de su salud o la de sus familiares por ejemplo.

Pienso que la solución no es fácil, pero es una decisión política, no hay otro modo de cambiarlo y debe priorizar la Salud a la rentabilidad indefectiblemente, aunque tristemente uno observa que todo va camino a seguir profundizándose, pero en sentido contrario.

Mientras, seguiremos insistiendo en que los agrotóxicos enferman…envenenan y matan, pero sin dejar de denunciar también que de todo eso hay responsables, hay homicidas y hay cómplices que callan y otorgan mientras se llenan de dinero.

Sin duda hay que subvertir los valores ya que, de seguir así, seguiremos contando los enfermos y muertos que por supuesto siempre los ponemos nosotros, los de este lado de la vereda.

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Detuvieron en Buenos Aires a un represor prófugo que estuvo en Concordia hasta 2011

EL ONCE - INFOALTERNATIVA

Se trata de Miguel Ángel Chiarello, alias Pantera Rosa, quien es acusado de delitos de lesa humanidad. Policías federales de la Subdelegación Concordia participaron de la captura en Quequén, provincia de Buenos Aires.

En la tarde del sábado, personal de la Subdelegación Concordia de la Policía Federal e Interpol lograron la captura de Miguel Ángel Chiarello, de 62 años, ex integrante de Gendarmería Nacional y acusado de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar.

Conocido por el alias de Pantera Rosa, el represor se encontraba prófugo y con pedido de captura de la Justicia federal de La Rioja. Fue atrapado en la provincia de Buenos Aires, luego de haber residido en Concordia hasta el año pasado.

Chiarello se movió con una identidad falsa, para lograr impunidad y así evitar ser atrapado. La Policía Federal aseguró que esto no bastó para ser descubierto y capturado en la localidad bonaerense de Quequén, partido de Necochea, por personal policial.

"Este es el resultado de arduas tareas de inteligencia, que tuvieron como epicentro la localidad de Concordia, donde Chiarello residía hasta el año 2011 desconociéndose su actual paradero.

El trabajo realizado por personal de la subdelegación Concordia e Onterpol (brigada Extradicciones), se realizó por orden del Juzgado Federal de Primera Instancia de La Rioja, a cargo de Daniel Herrera Piedrabuena, Secretaría Penal a cargo de Víctor Dardo Herrera, en la causa “Menéndez Luciano Benjamín y otros homicidio, privación ilegítima de la libertad, tormentos, violación de domicilio”.

El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos había publicado un pedido de colaboración para dar con su paradero, ofreciendo una recompensa de 100.000 pesos.

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Argentina: Mendoza y cinco provincias más a punto de reiniciar los juicios por lesa humanidad

MDZOL
El 6 de junio comienza en esta provincia el juicio a los represores Luciano Benjamín Menéndez, Tamer Yapur, Paulino Enrique Furio, Juan Agustín Oyarzábal, Dardo Miño, Albo Bruno Pérez y Antonio Fernando Morelatto, por la desaparición de ocho personas, y la tortura de otras tres.

En el tribunal Oral Federal número uno de Mendoza comenzará el 6 de junio el juicio a los represores Luciano Benjamín Menéndez, Tamer Yapur, Paulino Enrique Furio, Juan Agustín Oyarzábal, Dardo Miño, Albo Bruno Pérez y Antonio Fernando Morelatto. Junto con este proceso, otros cinco juicios por delitos de lesa humanidad darán comienzo en Córdoba, Jujuy, Rosario, Capital Federal y Chubut.

En tanto, el 12 de junio comenzaría en Córdoba un nuevo juicio contra Menéndez, en el marco de la causa denominada "Menéndez III".

El inicio de este juicio podría ser postergado por el Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba ante el pedido de la defensa para que se acumulen otras dos causas.

Este sería el cuarto juicio que se realizará en Córdoba y en este nuevo proceso se investigan delitos cometidos en el centro clandestino de detención denominado "La Perla" durante los años 1975 a 1978.

En tanto, el 3 de julio, en Rosario, comenzará el juicio contra el ex coronel Manuel Fernando Saint Amant, el ex policía Antonio Federico Bossie y el ex comisario general Jorge Muñoz, por la "Masacre de San Nicolás".

Se investigarán los delitos de privación ilegítima de la libertad, tormentos y homicidios ocurridos en noviembre de 1976 en la localidad bonaerense de San Nicolás en perjuicio de cinco víctimas.

En Jujuy, el 12 de julio comenzará el primer juicio por crímenes de lesa humanidad en la provincia y en él se investigará la desaparición de Julio Rolando Álvarez García, hecho ocurrido el 21 de agosto de 1976, y por el que están imputados Menéndez y Mariano Rafael Braga.

Este juicio iba a comenzar el 13 de junio, pero se pospuso por haberse ordenado a la Fiscalía una acumulación de causas.

A la de Álvarez García se le sumarán las causas "Aragón Reynaldo y otros; Galean Pulino y otros; Aredes Luis y otros y Bazán Avelino y otros.

Por otra parte, el 9 de agosto comenzará el segundo juicio por los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en el que se ventilarán 781 hechos con 64 acusados.

El nuevo juicio tendrá nuevamente en el banquillo de los acusados a Alfredo Astiz, Jorge “Tigre” Acosta y demás integrantes conocidos del staff del grupo de tareas GT3.3.1, pero incluirá a otros que nunca llegaron a juicio oral al unificarse seis causas instruidas por el juez federal Sergio Torres.

Por su parte, otra vez en Rawson, el 14 de agosto comenzará el juicio de dos causas: una por la muerte de Mario Amaya y otra por las torturas que recibió el actual titular de la Convención radical, Hipólito Solari Yrigoyen.

La primer causa está caratulada "Amaya, Mario Abel s/ presunto secuestro, apremios ilegales, malos tratos, vejaciones y tormentos seguidos de muerte".

Mario Abel Amaya murió el 19 de octubre de 1976 en la cárcel de Devoto a la que fue derivado desde Rawson, tras permanecer en cautiverio en la unidad 6 donde fue sometido a apremios ilegales.

La otra causa sobre la que está decidido el inicio de juicio oral y público es la denominada "Solari Yrigoyen, Hipólito s/presunto secuestro, severas vejaciones, apremios ilegales que resultó víctima" tramitada bajo el número 622, folio 206 del año 1976.

Ambas causas tienen la misma fecha de juicio oral y público para el 14 de agosto porque los dos estuvieron presos en la unidad 6 de Rawson simultáneamente y los procesados son los mismos.

A diferencia de Amaya, Solari Yrigoyen sobrevivió para contarlo y su testimonio fue central en la investigación.

En ambos procesos están acusados Osvaldo Jorge Fano, quien era entonces el jefe de la penitenciaría en Rawson y el ex presidente de facto Jorge Rafael Videla.

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Aseguran que se hizo para “espiar y controlar” la zona: Fuerte repudio a la donación de Estados Unidos para el Centro de Emergencias

LA VOZ DEL CHACO - NORTE - CHACO DIA POR DIA

Movimientos sociales, políticos, sindicales y diputados nacionales de izquierda y el radicalismo, encabezaron la movilización en repudio a lo que consideraron como una intromisión del Comando Sur en Argentina. Coincidió con la celebración por el 25 de Mayo.

Un número importante de manifestantes participó el 25 de una caravana hasta el centro de emergencias de Defensa Civil ubicado en el predio del aeropuerto para rechazar la ayuda económica del Departamento de Defensa de Estados Unidos, que permitió construir el edificio de la provincia.

La manifestación contó con la presencia de diputados nacionales opositores al gobierno de Cristina Fernández, como Fernando Pino Solanas y Victoria Donda, quienes se comprometieron a nacionalizar la protesta para que en Buenos Aires se escuche el rechazo a la “intromisión norteamericana”.

El paraguas que abrió el gobernador Jorge Capitanich para esquivar los brulotes por la supuesta instalación encubierta del Comando Sur estadounidense, al enviar un proyecto de ley que prohibirá la presencia militar extranjera en la provincia, no alcanzó a suavizar las expresiones críticas de los principales protagonistas de la caravana en rechazo a la posible radicación de una célula militar extranjera, aunque la demostración devino en acto político sazonado por presencias de neto corte opositor.

La invitada estelar a la caravana organizada por la Asamblea Popular del Chaco (un conglomerado de organizaciones políticas y sociales) fue la diputada Donda, pero también se subieron a la camioneta que lideró la movilización, el diputado nacional por la UCR Hugo Maldonado y el diputado provincial de Libres del Sur, Carlos Martínez.

Entre todos buscaron demostrar una preocupación social creciente por los rumores de un acuerdo secreto entre Capitanich y la embajada de los Estados Unidos que terminaría, en algún tiempo, como trampolín para la llegada de marines norteamericanos dedicados al espionaje.

Repudio.

El diputado nacional por Proyecto Sur, Fernando Pino Solanas, participó activamente de la caravana por la soberanía ayer en Resistencia, dando cuenta de que “fue una muestra multitudinaria de repudio y rechazo a esta instalación de primera base operacional disfrazada de humanitaria. Esto está financiado por el Comando Sur y nada tiene que ver con ayuda humanitaria, y forma parte de la misma política americana de intervención en el mundo por parte de un país de alta agresividad como es Estados Unidos”.

El legislador expuso que estas bases “simuladas de humanitarias” son para “actividades de espionaje y control, pero también para operaciones especiales y por eso están en el aeropuerto. Las operaciones especiales son comandos que entran y salen, por lo que está pasando es gravísimo”.

En consonancia, Donda pidió “que se respete el derecho del pueblo a conocer que es lo que está pasando. Acá se negó cualquier tipo de acceso a la información sobre estos convenios firmados”. Reclamó que “no existe documentación del convenio y de la donación que recibió la provincia, tal cual lo hizo saber el propio gobierno. Queremos saber si esto es un convenio que se firmó con la embajada, pero principalmente buscamos que se retrotraiga”.

Donda dijo que la falta de información “es una muestra clara que lo que se está construyendo no tiene un fin transparente y humanitario. Si en algún momento el Chaco como cualquier otra provincia del país necesita ayuda de emergencia, vamos a recurrir a todos los países hermanos para que nos brinden ayuda humanitaria, sobre todos aquellos que tuvieron experiencias positivas, no los que no pudieron manejar emergencias de carácter climático como Katrina que les fue muy mal”.

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