miércoles, 15 de agosto de 2012

Del peronismo al chavismo

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

Dar a conocer estas reflexiones puede traerme más problemas que otra cosa. Más aún en un contexto pre-electoral como el que ahora vive Venezuela. De todos modos las considero imprescindibles. En definitiva, debatir críticamente con altura y honestidad buscando alternativas y soluciones a lo que se entrevé como problema es lo mejor que podemos hacer quienes aportamos desde este siempre mal definido e incómodo papel de la “intelectualidad”. Siendo quizá ampuloso, podría decir que la pretensión aquí presente no es sino la de Martín Fierro: “Y si canto de este modo / por encontrarlo oportuno / no es para mal de ninguno / sino para bien de todos”.

I

La derecha podrá encontrar esto como “muy pro Chávez, muy de izquierda”. Alguien de izquierda lo podrá ver quizá como “reaccionario, haciéndole el juego al imperialismo”. Y un consumado chavista (en Venezuela) o peronista (en Argentina) lo podrá juzgar como “antipopular”. Pero, insisto: esto no pretende ser más que una visión crítica de un fenómeno que, además de despertar esperanzas en todo el campo popular, al mismo tiempo también puede ser peligroso para quienes aún conservan ideales de transformación social. Una vez más, pecando de ampulosos y tomando el título de un trabajo del Ricardo Galíndez, de la organización venezolana Corriente Socialista Revolucionaria - El Topo Obrero, la idea es que “Alguien tiene que decírselo al presidente Chávez”.

Pero, ¿qué tiene que decirle? Que la historia pasa facturas. Expresado de otro modo: hacer la invitación a ver el proceso venezolano en el espejo del peronismo argentino, salvando las distancias del caso, por supuesto, pero conservando las notas definitorias.

Cuenta la historia que alguna vez venía por un camino el vehículo de Lenin, cuando de pronto llega a una bifurcación. El chofer, entonces, le pregunta al camarada presidente para dónde seguir; la respuesta fue inequívoca: “ponga la luz de giro a la izquierda y doble a la izquierda, camarada”. Instantes después llega a la misma bifurcación Ronald Reagan; preguntado por su chofer qué camino tomar, la respuesta fue igualmente contundente: “ponga la luz de giro a la derecha y, por supuesto, doble a la derecha”. Llegado a ese punto Juan Domingo Perón, ante la pregunta del chofer la salida fue “ponga la luz de giro a la izquierda y doble a la derecha”. El chavismo está haciendo eso mismo.

II

El peronismo representó una enorme transformación político-social en la Argentina de mediados del siglo XX. Sin lugar a dudas cambió la fisonomía del país, llevándolo de nación agroexportadora a potencia industrial regional, desarrollando una enorme clase obrera urbana con políticas de beneficio social inobjetables. De hecho, para la visión conservadora de la oligarquía argentina y para Washington, que para ese entonces ya manejaba los hilos de toda Latinoamérica, el peronismo resultaba una piedra en el zapato. Por eso terminaron cortando de cuajo la experiencia con un cruento golpe de Estado que intentó descabezar al movimiento popular y sindical. El exilio de Juan Domingo Perón por décadas no hizo más que engrandecer su figura de líder indiscutido y referente para las grandes masas argentinas, que siguieron siendo “peronistas”, y lo continúan siendo al día de hoy, más de medio siglo después de terminado el proyecto popular de los 40/50, momento de mayor participación de los sectores populares en la apropiación de la riqueza nacional. Hoy, siendo peronistas también, participan cada vez menos del producto nacional; en otros términos: están cada vez más pobres.

Sin ningún lugar a dudas ese movimiento (“Justicialista” en términos oficiales, pero “peronista” en los hechos, asumiendo así que la figura clave en todo ello era la presencia omnímoda del general Perón) dejó huellas indelebles en la historia argentina. Con el peronismo creció la organización popular, la participación sindical, los beneficios a las grandes masas de trabajadores. Pero había límites: el peronismo no fue una propuesta de transformación social de raíz. No tocó nunca -no pretendió hacerlo, por supuesto- la estructura económica de base: no había un proyecto de expropiación de los medios de producción, control obrero de la producción, reforma agraria, construcción de una sociedad socialista. El ideario peronista bien puede resumirse en el ejemplo del vehículo ante la bifurcación: un discurso medianamente popular (o populista), elementos de antiimperialismo, pero jamás una crítica real de la estructura económica de base con propuestas de cambio revolucionario. Utilizando un lenguaje actual podría llamársele una socialdemocracia.

Salido de escena Juan Domingo Perón, sus “herederos” entraron en una disputa interminable. ¿Quién es el verdadero heredero de ese legado peronista? “El pueblo”, como un tanto ampulosamente dijo el mismo Perón en alguna oportunidad, no. Eso no pasa de un discurso efectista, mediático. La capitalización política del enorme potencial que creó el movimiento peronista en varias décadas de dominio de la escena argentina dio lugar a controversias, duras luchas internas -muchas veces dirimidas a balazos- y ninguna participación de las grandes mayorías, a no ser con la emisión de un voto cada cuatro años en el famélico esquema de las democracias representativas. Hay peronismo de izquierda, incluso de vía armada, como fue la organización Montoneros en los años 70 del pasado siglo. También son peronistas grupos abiertamente fascistas, neonazis, profundamente anti-judíos y con un lenguaje anticomunista visceral. Son peronistas las burocracias sindicales de corte mafioso, ligadas a negocios cuestionables, así como también un empresariado nacional modernizante. En nombre del peronismo un personaje como Carlos Menem (“¡Síganme. No los voy a defraudar!” decía en su campaña) introdujo las reformas neoliberales más profundas de la historia Argentina, ahondando de manera monstruosa la destrucción del Estado nacional y llevando al paroxismo el capitalismo salvaje iniciado por la dictadura militar instaurada en 1976. ¿Qué dejó el peronismo entonces? Las últimas administraciones de los esposos Kirchner han sido peronistas, y sin la virulencia explícita de las medidas neoliberales de años atrás, continúan con un proceso de polarización social empobreciendo más a los pobres, enriqueciendo más a los ricos y aceptando sin críticas el papel de monoproductor sojero que los grandes poderes mundiales asignaron al país para los próximos años en su inserción en un mundo global, más allá de mantener un discurso con tinte social. De hecho, la actual presidente peronista Cristina Fernández habla explícitamente de un “capitalismo serio” (¿cuál será el contrario?), mientras el descenso de vida de las grandes mayorías continúa sin parar.

En definitiva, el peronismo fue un muy intenso proceso político-social que abrió expectativas de cambio, pero que por sus límites ideológicos no pudo pasar de ser un huracán que, considerado históricamente, no cambió nada en la estructura de base. Sin dudas que la historia reciente de Argentina no puede entenderse por fuera del peronismo, pero eso en sí mismo no dice mucho en relación a los ideales de transformación. El capitalismo salvaje está ahí, más allá del discurso reformista que pueda alentar.

III

Terminada la experiencia de socialismo soviético y derrumbado el muro de Berlín, para la década de los 90 del pasado siglo se produjo un enorme retroceso en el campo popular a nivel global. Se perdieron conquistas sociales conseguidas con esfuerzo en décadas de lucha, el capital avanzó triunfante sobre los trabajadores, las condiciones de vida de las grandes masas del planeta empeoraron y la globalización financiera fue abriendo un nuevo escenario donde parecía que ya no quedaba lugar para la esperanza de transformación, de un mundo no-capitalista. El descenso en las luchas populares fue enorme. En medio de ese mar de desconcierto y desesperanza apareció un movimiento renovador: la Revolución Bolivariana de Venezuela.

En realidad surgió más como sorpresa para propios y extraños, como rebelión palaciega proviniendo de la casa de gobierno, desde arriba hacia el pueblo, que como genuino proceso popular desde abajo. Pero ello no impidió que rápidamente fuera tomando aceptación masiva, y cuando la derecha -local e internacional- intentó sacarla de en medio, fue justamente la espontánea y masiva movilización de las masas populares la que la defendió a capa y espada. En pocos años el proceso abierto por el presidente Hugo Chávez fue consolidándose como una nueva opción de izquierda. Con un programa de gobierno amplio, difuso, contradictorio en cierta forma, apoyándose en el Che Guevara así como en la Biblia, se comenzó a hablar de socialismo del siglo XXI como una forma de superar los errores del socialismo real, burocrático y autoritario conocido hasta la fecha. Las esperanzas estaban de regreso. El campo popular y la mayor parte de la izquierda del mundo saludaron este movimiento como una buena noticia.

Sin dudas, igual que el peronismo en su momento, las mejoras sociales se dejaron sentir rápidamente. Sin plantearse como un proyecto de transformación revolucionaria -el socialismo del siglo XXI sabe lo que no quiere ser, pero no tiene un programa concreto que lo defina- fueron apareciendo beneficios para la población que llevaron el proceso bolivariano a una aceptación muy grande, con alrededor de un 60% de la población venezolana siguiéndolo con pasión. Esos beneficios eran, en realidad, el resultado de una más justa repartición de la histórica renta petrolera del país. Todo el proceso comenzó a girar en torno a la figura cada vez más omnipresente de Chávez.

14 años después de iniciada la Revolución Bolivariana, el proceso en curso abre muchos interrogantes. En realidad no hay un ideario socialista genuino, ni del siglo XXI ni de ningún tipo. Es cierto que se han dado importantes mejoras en las condiciones de vida de la gran masa de venezolanos, pero siempre desde una óptica socialdemocrática y reformista. La propiedad privada de los grandes grupos de poder, nacionales y multinacionales, no se ha tocado, ni nada indica que se vaya a tocar. No ha habido proceso de reforma agraria. El capital financiero hace sus negocios tranquilamente, y luego de unos años de relativa bonanza para las mayorías populares, las condiciones generales de vida no siguen mejorando porque la acumulación capitalista las frena. En forma creciente la participación de los sectores más desposeídos en la renta nacional baja, en tanto los sectores económicamente más poderosos, en cuenta el sector financiero, se tornan más beneficiados. La producción nacional no se ha diversificado, siendo excesivamente grande la dependencia de las importaciones (70% de los alimentos, por ejemplo). Se llegó a hablar, incluso, de “socialismo petrolero”. Sabiendo que los procesos de transformación del Estado en una revolución socialista nunca son fáciles (el siglo XX dio varios y ricos ejemplos), en Venezuela, después de 14 años, no hay una clara ideología socialista que vaya barriendo con los vicios y prácticas culturales del capitalismo. Por el contrario, la corrupción y el autoritarismo siguen estando a la orden del día. En muy buena medida el Estado petrolero sigue siendo un botín para sectores que, amparados en un discurso chavista vacío, no se dedican sino a hacer negocio.

Todo el proceso depende exclusivamente de la figura del comandante, lo cual es una debilidad tremenda. No hay opciones de recambio; no se ha construido un verdadero y genuino poder popular de base. Si faltara Chávez todo indica -aunque nadie lo reconozca en voz alta- que el proceso muy probablemente se vendría abajo (¿castillo de naipes?). Distinto a lo que sucedió en Cuba, donde salió de escena la figura carismática de Fidel Castro y pese a ello la revolución socialista siguió incólume, en el actual proceso venezolano todo indica que ello no sería así. Quizá en las próximas elecciones vuelva a triunfar Chávez con todo su aparato electoral; pero eso debe abrir importantes cuestionamientos. Siempre “se está yendo hacia el socialismo”, pero parece que nunca se llega. ¿Cuánto faltará? ¿Se llegará alguna vez? Los marcos de la democracia representativa son una camisa de fuerza para transformaciones profundas en la estructura de poder. Más allá que la derecha presente la Revolución Bolivariana como un “demonio comunista”, la realidad indica que, igual que el peronismo en sus mejores momentos, no se va más allá de un planteamiento reformista.

IV

Si bien los momentos históricos del peronismo y del chavismo son distintos, hay muchos factores comunes que pueden permitir vincularlos. En ambos casos todo el proceso político-social-cultural en juego se vertebra en torno a la figura exclusiva del conductor. Sin caer en la simplificada y maniquea visión de la derecha que ve en ellos “autócratas peligrosos”, lo cierto es que esa estructura denota, básicamente, una debilidad estructural. Un proceso político de transformación profunda no puede asentarse sólo en las espaldas de un líder. Eso no es revolución popular. Un líder puede ser importante, imprescindible incluso; en muchos casos la posibilidad de un proceso masivo asienta en la presencia de un conductor que puede llevar la dirección correcta. Ese es un proceso que hay que entender, inclusive, en clave de Psicología Social. Pero la edificación política de una nueva sociedad derrumbando viejos esquemas muestra sus límites cuando todo depende de una única cabeza. Eso es lo más contrario a la idea de revolución socialista. Un genuino pensamiento revolucionario no puede aceptar la idolatría de un mito, el culto a la personalidad. Y, aunque no lo vayan a aceptar nunca sus seguidores, eso es lo que ha sucedido tanto en Argentina como en Venezuela. Es más: en la Venezuela actual con una elección presidencial a la vuelta de la esquina, podría parecer inadecuado decir esto justo en este momento. Pero ¿y la autocrítica? ¿Debemos seguir dejando las cosas importantes en nombre de las urgencias?

La izquierda argentina no estuvo con el peronismo en el momento de su explosión popular en la década del 40-50 del siglo pasado. Por eso mismo fue considerada -al menos desde las filas peronistas- como “antipopular, reaccionaria, gorila”. Esto no quita, por supuesto, el análisis crítico del papel que jugó esa izquierda, que no fue el de promover el avance popular precisamente; en Argentina la izquierda no apoyó nunca al peronismo. Algo distinto sucede en la Venezuela actual: la izquierda, en términos generales, apoyó el surgimiento del movimiento bolivariano y se ha sumado al proceso. Pero, al igual que lo sucedido en la historia del peronismo, al surgir voces críticas al chavismo provenientes de genuinos planteamientos de izquierda, se corre el riesgo de ser consideradas -desde el chavismo, claro está- como reaccionarias y haciendo el juego a la derecha. Y ahí radica un problema mayúsculo. La fuerza pasional de estos movimientos es tan grande que divide las aguas irremediablemente en “seguidores” y “enemigos”. La construcción de alternativas a los modelos sociales vigentes es algo infinitamente más compleja que “amor” u “odio” por el líder. Pero en esas dicotomías sin salida cayeron ambos movimientos: “o están conmigo o están con el imperio”, llegó a decir Chávez. Eso puede ser tan cuestionable (¿peligroso?) como aquel “¡Viva el cáncer!” pintado con odio visceral en alguna pared de Buenos Aires cuando la enfermedad mortal de Eva Duarte.

Sin dudas la movilización masiva de tantas voluntades es algo que inquieta a la derecha, a las posiciones conservadoras, a todo aquel que teme a los pueblos en movimiento. Por eso ambos procesos despertaron inmediatamente grandes temores en las clases dirigentes. Si bien ninguno de ambos -más allá de declaraciones más pirotécnicas que reales: “socialismo nacional” pudo llegar a decir el peronismo, “socialismo del siglo XXI” el chavismo- se planteó como verdadero proceso de transformación radical del modelo social vigente, los dos fueron vistos como potenciales enemigos de clase para los sectores dominantes. Lo curioso es que en los dos se dieron procesos ambiguos, confusos, “perversos” si se lo quiere ver de otro modo (luz de giro para un lado doblando en realidad hacia el otro): con discursos que llaman a la movilización popular, permitieron al mismo tiempo la continuidad del sistema capitalista, y más aún, el surgimiento de empresariados afines: burguesía nacional industrial en Argentina, empresas bolivarianas en Venezuela. Pero más allá de retruécanos y crípticos juegos de palabra, el capitalismo es capitalismo, no importa de qué siglo, y es siempre capitalismo, no importa si “serio” o poco serio. La explotación del trabajo de los verdaderos productores de riqueza, los trabajadores, siguió inalterable.

Buenos, regulares o malos programas de asistencia social pueden ser útiles en algún momento, pero no cambian la situación de base. Y si bien para posiciones conservadoras ver las plazas llena de “cabecitas negras” o “tierrúos” felices y contentos por ser tenidos en cuenta puede producir escozor, lo que cuenta en términos políticos finalmente es el lugar real de esas masas en la estructura socioeconómica. Una cosa es la plaza llena de gente vitoreando al líder (que es lo que pasó en ambos movimientos); otra es el control obrero y campesino de la producción, las asambleas de base, las milicias populares armadas.

V

Ambos procesos, en su momento, significaron grandes posibilidades para iniciar procesos profundos de cambio social. El peronismo, sin dudas, transformó la historia de Argentina. Pero al día de hoy, muchas décadas después de esa explosión popular que barrió la sociedad argentina a mediados del siglo XX, su influencia como fermento transformador es absolutamente inexistente. Se podría preguntar si se perdió una gran oportunidad histórica para cambiar el país y caminar hacia una sociedad más justa. La respuesta no es fácil; en realidad, el movimiento justicialista daba para todo: para desarrollar un empresariado nacional con aspiraciones de potencia regional (Argentina, por décadas, jugó el papel de potencia en Latinoamérica, con una considerable producción industrial), para cobijar grupos pro nazis visceralmente anticomunistas, para alzar planteos de tinte socializante y antiimperialista, para desplegar negocios mafiosos a la sombra de la estructura estatal. Qué habrá tenido en su cabeza Juan Domingo Perón es difícil de decir. Y el solo hecho de plantearlo así ya marca un límite insalvable: ¿acaso todo el proceso político-social en Argentina dependía de lo que pensaba el líder? Los procesos políticos de cambio tienen que incluir a las mayorías como actor efectivo, no sólo para llenar plazas. Confiar ciegamente en un líder no es, precisamente, el fomento de la mejor ética posible.

La Argentina, años después de haberse visto dividida tajantemente entre peronistas y antiperonistas, retrocedió en términos socioeconómicos. De ser la primera economía regional con una producción que representaba el 50% del producto interno bruto de Latinoamérica para la década de los 60 del pasado siglo, hoy es la cuarta economía, viviendo un proceso de pauperización que no para, habiendo perdido la gran mayoría de los logros sociales obtenidos en años de lucha. Y lo más dramático: mucho de ese retroceso se hizo también en el marco de administraciones peronistas. Decir que “eso no era peronismo” es, también, un juego de palabras. ¿Qué fue (o es) el peronismo entonces? El paso a la revolución socialista, al poder popular, a la sustantiva mejora de las condiciones de vida de la población, parece que no. ¿Un partido más que entra en el juego de la democracia representativa? Quizá eso, y no más. Hoy, en el contexto actual de descenso de las luchas populares, de pavorosa presencia neoliberal y achicamiento de los Estados nacionales, podría llegar a decirse que es… “¿lo menos malo?”.

Difícil precisar qué es lo “menos malo”, pero si así fuera (cosa que no aseguramos, por supuesto, y que nos llevaría por otros derroteros igualmente complejos, o quizá más complejos aún), eso no hace más que marcar el retroceso fenomenal que ha tenido el campo popular. ¿Apoyar lo menos malo? Triste, patético, bochornoso. ¿Ese podría ser acaso el programa de acción de un auténtico planteamiento socialista de transformación social? Por supuesto que no.

¿Qué es -y qué podrá terminar siendo- el chavismo? ¿También lo “menos malo” dentro del panorama político de Venezuela? Una vez más: ¡terrible, patético! ¿Cultura de la resignación entonces?

Definitivamente las ideas de cambio social por vía revolucionaria, con el pueblo en la calle movilizado -caso Rusia, China, Cuba o Nicaragua en sus respectivos momentos- hoy parecieran haber salido de escena. A nadie se le ocurre plantearlas. Es más: parecen rémoras de un pasado remoto, lejano, ido para no volver. En todo caso, las izquierdas -en muy buena medida al menos- están dedicadas hoy a las prácticas electorales. Sin quitarles a esa instancia su relativa importancia como un posible frente más de lucha, todo indica que la vía electoral dentro de los estrechos marcos de las democracias formales no lleva muy lejos. Experiencias al respecto sobran. ¿Pretenderá la Revolución Bolivariana cambiar las estructuras de base de esa manera? Si la apuesta es sí, parece que las cosas no van muy viento en popa, pues se pueden ganar elecciones, pero dentro de esos marcos hay límites insalvables para construir alternativas novedosas. “Es una locura hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”, nos enseñó Einstein. Por cierto: no se equivocaba.

En el momento político actual, a muy pocos meses de las elecciones, levantar críticas en relación al proceso venezolano podría entenderse como peligroso, no pertinente. Más aún, no faltará quien diga que eso es “antirrevolucionario, hacerle el juego a la derecha y al imperialismo”. ¡Una traición a la causa! en definitiva. Sería, según cierto criterio al menos, “darle servida a la derecha una posible derrota”. Sin embargo, valen aquí más que nunca las palabras de una genuina revolucionaria como Rosa Luxemburgo cuando decía que una revolución es como una locomotora cuesta arriba: mientras el motor siga funcionando, aunque sea con esfuerzo, avanza. Pero en el momento en que el motor se detiene, irremediablemente comienza a descender. Y la única posibilidad real de seguir construyendo alternativas en un proceso revolucionario es siendo autocrítico, avanzando hacia adelante. El “¡Ordene mi comandante!” no puede servir para esto.

Es probable que el chavismo (que no es lo mismo que la revolución socialista) vuelva a triunfar en octubre. Todo indica que, de hacerlo, se seguirá manteniendo el histórico 60% de adeptos contra el 40% de antichavistas. Saludamos ese posible triunfo, y eso sin dudas mantiene la posibilidad de seguir haciendo avanzar la locomotora. Pero viendo que ese avance es demasiado lento, que no llega nunca, que llega muy mediatizado, con tremendos problemas -no sólo por los ataques reales de una derecha conservadora y profundamente antipopular-, que a 14 años de iniciado el proceso hacia el socialismo no se pasa de declamaciones, en tanto el gran capital sigue haciendo felizmente sus negocios, se hace necesaria una genuina visión autocrítica. ¿Todo depende sólo del ataque del imperialismo?

La Revolución Bolivariana aún puede ser una esperanza para el campo popular, para los venezolanos por supuesto, y para todos los que se quieran/puedan mirar ahí un ejemplo a seguir. Por eso mismo, para rescatar ese espíritu revolucionario que por allí aún puede andar, es necesario no dejar de mirarse en el espejo del peronismo argentino. ¿Para dónde va la revolución en Venezuela: para el poder popular o para las maletas cargadas de dólares pasadas de contrabando? ¿Para dónde camina el proceso: hacia la profundización de ideales socialistas -que no tienen calificativo de siglo: XIX, XX o XXI, no importa- o hacia un “capitalismo serio”? (empresas bolivarianas, boliburguesía). ¿Es realmente esperanzador aceptar la postura de “lo menos malo”? Pensar que los líderes (Perón o Chávez) son los super héroes infalibles y los atrasos en la construcción del paraíso se deben a sus entornos obstaculizantes, corruptos y malignos es, cuanto menos, ingenuo.

Si es cierto que la historia debe servir para aprender de ella y no repetir errores, sería muy pertinente mirarse en el espejo del peronismo argentino: mirar la movilización popular que rescató a Juan Domingo Perón en aquel heroico octubre de 1945, similar al ferviente abril de 2002 en Caracas y la movilización que evitó el golpe de Estado, pero no en los políticos “profesionales” que hicieron una acto de fe aquello de “de la casa al trabajo y del trabajo a su casa”. Si el peronismo tuvo algo de revolucionario, fue por el llamado a la movilización de los “descamisados”, por los “cabecitas negras” tomándose las plazas, así como en Venezuela el chavismo significa que el país “ahora es de todos”, por lo que las fuerzas conservadoras tiemblan, porque con eso huelen revolución. Pero cuidado: el peronismo pudo terminar avalando el “capitalismo serio”. ¿En eso terminarán las “empresas bolivarianas”? No dejemos nunca de tener presente el relato con el que empezó este escrito: ¿para dónde ponemos la luz de giro y para dónde giramos realmente?.

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Naciones Unidas: Víctima del capital transnacional

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

Naciones Unidas, por la forma en que se originan los diversos formatos en su evolución, en muchos aspectos es un remanente de siglos de cultura colonial en el manejo de las relaciones internacionales. Si bien el problema en Siria aparece como un problema de la ONU, transferir la cuestión central del conflicto a un ejercicio de fuerza entre potencias que compiten por zonas de influencia o supremacía a secas es confinar un tema mayor que está pendiente.

Es así que el problema subyacente principal reside en la Carta de Naciones Unidas, documento que ha permanecido como un documento sacrosanto. Se puede leer como un instrumento democrático hasta el resorte del capítulo VII donde las medidas coercitivas y de fuerza responden a un globo altamente militarizado y aun en estado colonial donde predominan los países con constituciones de excepción nacidas en estados de guerra debido a la expansión colonial con rostro de capital transnacional.

El problema hay que pesquisarlo en el origen mismo de la idea de formar una administración de las relaciones y de la paz cada vez más universal. La necesidad de una administración más abarcadora es el puntal donde se afirma la noción de un sistema colonial con la expansión del capital como trasfondo. Es así que cuando emerge la noble intención de establecer cartas de principios donde se establecen derechos para la protección de todas las naciones, en el orden de internacional existía una línea divisoria marcada principalmente por los detentores del poder colonial.

La Organización de Naciones Unidas es constituida por un grupo de 193 naciones. En su primera versión, como Liga de Naciones después de la Primera Guerra Mundial, en su carta de arranque (1918), consistía en adaptar sus funciones a las condiciones creadas por el nuevo poderío asumido por los vencedores. EEUU bajo la presidencia de W.Wilson rechaza la carta firmada en Versailles porque un artículo aseguraba la mantención de las fronteras. Fue un indicador de la precoz desconfianza en un sistema internacional para la administración de relaciones de poder, haciendo prevalecer un claro interés por la expansión y el aumento del caudal económico. Los derechos humanos y la paz eran demasiado intangibles a pesar de los 10 millones de muertos de esta guerra.

Había pasado poco más de una década y comienza la Segunda Guerra (1939-1949) en donde participan directamente 57 naciones. El número de muertes se eleva a 54.8 millones. Se acaba la Liga de las Naciones y se refunda la ONU en San Francisco en 1945 con una nueva carta: …. “Los propósitos de las Naciones Unidas son mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin, tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz”.

El logro de este propósito se realiza por “medios pacíficos y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional”. También fomenta entre las naciones “relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y tomar otras medidas adecuadas para fortalecer la paz universal”.

Todo debería ocurrir a través de la cooperación internacional estimulando “respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión.” Todo va bien hasta que se llega al Capítulo VII. La carta que se elabora deja un espacio amplio para que las potencias ejerzan su prerrogativa: “El Consejo de Seguridad determinará la existencia de toda amenaza a la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión y hará recomendaciones o decidirá qué medidas serán tomadas de conformidad con los Artículos 41 y 42 para mantener o restablecer 1a paz y la seguridad internacionales”.

El actual sistema de relaciones que gira en torno a la ONU con este tipo de instrumentos, no pudo evitar el proceso que condujo a la invasión a Irak en 2003 donde existió una evidente interferencia de las corporaciones transnacionales por el botín del petróleo y el eje geopolítico de la región.

El sistema tampoco pudo anticipar la situación por la que atraviesa Siria. El organismo multilateral creado para la paz ha servido poco y la sensación es la de estar en presencia de una institución disfuncional respecto a la realpolitik que emerge como tendencia. Las informaciones que llegan desde China avalan esta visión. El ejército está solicitando más injerencia en los asuntos de conducción política y la carrera armamentista no cede en ninguna zona del planeta, donde nadie está dispuesto a regalar nada.

La ausencia de un nuevo orden internacional post confrontación bipolar entre la URSS y EEUU ha resultado en que la víctima institucional principal de esta situación es el principal organismo con llegada global para preservar la paz: Naciones Unidas.

Considerando las actuales relaciones de poder entre la sociedad civil representada por el estado y el gran capital transnacional, en donde se observa un considerable desequilibrio a favor de éste último, la idea de un organismo con llegada global para la administración de las relaciones y de la paz, pareciera haber perdido validez.

Es tal la interferencia y la distorsión que provocan las corporaciones del capital transnacional en la política a nivel doméstico y en las relaciones internacionales que, para las naciones del calado que sean se les hace cada vez más difícil concebir una política de estado en materia internacional. El capítulo de economía y negocios puede avasallar el resto de los temas. Ver el caso de Egipto y las relaciones entre las Fuerzas Armadas y el capital de las transnacionales. (Egypt's Generals and Transnational Capital .Marshal/Stacher. 2012).

Egipto se ha sumado a la legión de países que impulsa el derrocamiento del gobierno Sirio, a la par de las otras naciones en vías de desarrollo carcomidas en su autonomía por la presión del capital transnacional. Si se revisa la lista de países dependientes y subdesarrollados que han apoyado las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de la ONU que abren la posibilidad de la intervención militar para derrocar el gobierno de Assad, es conspicua la presencia determinante en la economía de esos países del capital transnacional.

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Carta a una cajera de Mercadona

Pascual Serrano

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Estimada trabajadora de la cadena de supermercados Mercadona.

Todos hemos podido ver el vídeo en el que, al encontrarte con que numerosos de los jornaleros del Sindicato Andaluz de Trabajadores intentaban expropiar diversos alimentos básicos de tu supermercado para donarlos a un banco de alimentos, intentaste evitarlo y recibiste el empujón de uno de ellos. Como resultado te sentiste humillada y te quedaste llorando en un rincón. Muchos políticos, analistas y medios de comunicación han salido en tu defensa y se han convertido, sorpresivamente y por primera vez, en defensores los trabajadores, mejor dicho de una trabajadora como tú. Ahora, varios días después, probablemente sigas indignada con los que te empujaron y te sientas arropada y agradecida con estos defensores.

En primer lugar quiero decirte que es comprensible tu reacción instintiva de oposición a quienes intentaban llevarse la comida en el centro donde trabajas, por eso es necesario recurrir a la razón para no limitarnos al instinto. Para empezar hemos de precisar que tu trabajo consiste en cobrar los productos a los clientes, no custodiarlos ni impedir su sustracción ni apropiación sin pago. Cuando intentaste evitarlo no estabas cumpliendo con tu trabajo, tomaste posición en un conflicto que no era el tuyo, porque la discusión por la propiedad de unos litros de aceite, otros de leche y alguna lata, entre el dueño de la cadena de supermercados y unos activistas que querían repartirlo entre familias sin recursos para comer, era un asunto ajeno a las condiciones laborales de tu contrato.

Estimada trabajadora, no sé si has oído hablar de las clases sociales o de la lucha de clases. Básicamente consiste en reconocer que en una sociedad hay ricos y pobres, y que se encuentran en conflicto porque a más riqueza para los ricos, más pobreza para los pobres. Algo mucho más indignante si son estos pobres los que, con su trabajo, logran que los ricos amasen su fortuna. Con tu gesto del otro día tu tomaste una posición en esa lucha, en ese conflicto. Cuando tuviste que decidir entre los pobres que deben recurrir a la caridad del banco de alimentos donde irían destinados los productos sustraídos del supermercado donde trabajas y el patrimonio de la familia Roig, propietaria de la cadena, con un beneficio en el año 2011 de a 474 millones de euros, tú, libremente, te pusiste al lado de los segundos. No te quiero culpar por ello, insisto en que pudo ser una reacción instintiva que te hizo olvidar que esos productos que pasan durante cuarenta horas por tus manos no son tuyos, son de una familia millonaria, tu solo trabajas cobrando a los clientes. Te equivocaste a la hora de defender los intereses de una clase social, defendiste los del rico a pesar de que tú eres una trabajadora y tus intereses son opuestos a los de él: para que él sea rico tu debes cobrar menos, si tu cobrases más el sería menos rico. Tus intereses, aunque algunos insistan en lo contrario, no son los mismos que los del dueño de Mercadona. No eres la única que confunde los intereses de su clase con los de los ricos, basta observar cuántos trabajadores han votado al Partido Popular para que apruebe una amnistía fiscal a los ricos que defraudan a Hacienda o destine dinero público a bancos dirigidos por directivos que ganan cientos de miles de euros y, al mismo tiempo les obligue a esos trabajadores a que paguen más IVA por el material escolar de sus hijos o los despida como empleados públicos si son interinos.

En cuanto a los que te han defendido y te han presentado como víctima de unos ladrones de supermercado que no respetan la ley, quiero que sepas que solo lo han hecho para utilizarte contra los de tu propia clase social, nunca esos políticos y periodistas de Intereconomía o de la COPE se hubieran preocupado por ti si te hubieras quedado sin trabajo, nunca se han interesado porque una cajera cobre un sueldo digno. Es más, a esos que les molestó tanto el empujón que sufriste, nunca dijeron nada cuando a los trabajadores que pedían que no les despidieran con la nueva reforma laboral, que sus hijos tuvieran calefacción en el colegio o que las medicinas siguieran siendo gratuitas para nuestros pensionistas los policías les abrían la cabeza con una porra.

Querida trabajadora, el otro día lloraste desconsolada después del empujón, sin duda te sentiste sola. Te sentiste sola porque estuviste defendiendo las propiedades de un millonario que gana 474 millones al año, y mientras tanto ese millonario bien podría estar disfrutando de sus vacaciones de agosto en un lujoso hotel o en un yate mientras tu defendías su dinero. En cambio, los sindicalistas que tomaban la comida de tu supermercado nunca están solos porque saben cuál es su clase social, saben de qué lado están, se ayudan, y por eso fueron a por comida a tu supermercado que, por cierto, no es tuyo. En tu mano está no volverte a sentir sola, no volver a llorar por nada parecido. Esas personas que te empujaron cuando te pusiste del lado del empresario son las mismas que volverán a por comida para ti si mañana eres tú la que no tienes para comer. Serán ellos los que te ayuden y no los periodistas de Intereconomía. Solo necesitas reconocer a los tuyos, son todas esas personas que luchan para que nadie pase hambre mientras otros se hacen millonarios. Si los vuelves a ver en el supermercado donde trabajas, recuerda que no son tus enemigos, que la comida del supermercado no es tuya, que quizás mañana tú no tengas trabajo y la necesites, que ellos las estarán cogiendo para ti y que el dueño de Mercadona gana 474 millones al año.

Pascual Serrano es periodista. Su último libro es "Contra la neutralidad. Tras los pasos de John Reed, Ryzard Kapuścińsky, Edgar Snow, Rodolfo Walsh y Robert Capa" . Editorial Península. Barcelona / pascualserrano.net

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¿Medio kilo más de pan o una sopa crema?

IPyPP

A partir del 1ro de Septiembre del presente año volverá a regir una nueva actualización de los haberes jubilatorios determinado por la fórmula de movilidad. La misma arrojó un incremento del 11,42% que complementa al asignado a partir del pasado marzo (del 17,62%) hasta constituir una tasa de incremento anual para el año 2012 del 31,05%.

Lo primero que debe quedar en claro es que el aumento del 31,05% anual es el aumento nominal de los haberes, en modo alguno, supone un aumento en la misma proporción en el poder de compra que permiten los haberes. Para ello se requiere, mal que le pese al relato oficial, tener en cuenta la evolución de los precios El siguiente documento analiza el aumento a los jubilados anunciado por la Presidenta, en el que se demuestra que:

- Se trata de un aumento de entre $6,40 y $8 pesos por día.

- El aumento anunciado del 11,42% viene a recuperar la pérdida del poder adquisitivo de marzo del 2012. Por lo que más que aumento es recuperación de lo perdido.

- En términos anuales, a pesar de que los dos aumentos de este año son del 31%, la inflación del 23,4% lo reduce a tan sólo el 6,2%.

- Al momento del nuevo aumento (marzo 2013) el haber medio real estará un 3,5% por debajo del 2001.

- El 75% de los jubilados sigue cobrando la jubilación mínima, que apenas le alcanza a cubrir la mitad de sus necesidades de consumo.

http://buenosairespt.org.ar/sites/default/files/AUMENTO%20JUBILADOS.pdf

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Hospital Garrahan: Neoliberalismo al palo

Prof. Juan Carlos Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

En las últimas semanas, el Hospital de Pediatría "Dr. Juan P. Garrahan" viene atravesando una crítica situación, afectando los derechos de las y los niños transplantados renales; en su mayoría, con discapacidad adquirida por su patología de base, y de los trabajadores tercerizados y precarizados que siguen en lucha por su pase a planta permanente, junto a la que lleva a cabo la Asociación de Profesionales del Hospital por el derecho a la libertad sindical. Sin embargo, lo primero y lo último apenas trascendió, sin llegar a ser noticia para los multimedios y la mayoría de los medios alternativos, mientras que lo segundo tuvo una moderada cobertura pero sin indagar en el fondo de la cuestión.

El mes pasado, se conoció el cierre de la Sala de Transplante Renal, en donde son internados aquellas y aquellos niños que son transplantados como también los que continúan con sus controles y tratamientos, que se hizo efectivo hace una semana atrás. El personal y los padres de las y los niños reclamaron ante esta decisión que perjudica notoriamente el derecho a la salud de los pequeños pacientes, mediante una nota elevada a la Dra. Josefa Rodríguez, Directora Médica del Garrahan que no tuvo una respuesta positiva. Antes bien, se prefirió bajar línea a los padres para que acepten la mudanza al "sucucho" a donde fueron trasladados y presionados para que la situación no trascienda mediáticamente. Nada nuevo bajo el sol. La misma operatoria se realizó el año pasado con el cierre de la Sala Oncológica Infantil aunque, pese al lapidario informe de Telesur, se efectivizó por parte de las autoridades del Hospital.
En estos días, se conoció el despido de tres trabajadores tercerizados, especializados en el traslado de residuos patológicos, por parte de la empresa Decide S. R. L. y ello motivó el apoyo de la Junta Interna de ATE - Garrahan, la que emitió un petitorio con más de 300 firmas de organizaciones políticas, sociales y de Derechos Humanos, al igual que de Diputados Nacionales, de la Ciudad y otras personalidades, que fue presentado ante el Consejo de Administración del Hospital.
Por otra parte, luego de obtener la inscripción en el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, la Asociación de Profesionales y Técnicos del Hospital Garrahan continúa bregando por la libertad sindical, al exigir la implementación del código de descuento con la finalidad de percibir la cuota sindical de sus afiliados, a los efectos de acreditarlo para la obtención de su personería gremial, ante el mismo organismo colegiado que dirige al Garrahan.
Resulta notable la absoluta prescindencia y falta de respuestas por parte de las autoridades de un Hospital, que el próximo 25 de agosto cumplirá 25 años de vida, que, en un nuevo alarde de "pizza y champán" al estilo menemista, se dispone a realizar una cena con un costo de medio millón de pesos...
Terrorismo sanitario.
Todavía nos acordamos de aquella frase de Ginés González García, actual embajador argentino ante la República de Chile y ex - ministro de Salud del extinto presidente Kirchner, cuando calificó a las y los trabajadores del Hospital como "terroristas sanitarios". No está demás recordar que fue el impulsor y ejecutor de los planes del Banco Mundial desde el Ministerio de Salud, cuya actuación repite Juan Manzur, actual titular de la cartera sanitaria e instrumentador del falseamiento de las estadísticas sanitarias referidas a la desnutrición infantil en Tucumán, en otro dibujo al igual que los $ 6 por día para que una persona pueda alimentarse según informó el INDEC.
Si algo no ha cambiado es el neoliberalismo sanitario. Está más vivo que nunca. Parafraseando a la Versuit Bergarabat, está al palo... Lo demuestran los hechos que hemos mencionado anteriormente que llevan a reducciones presupuestarias, en medio de una fastuosa refacción de la fachada del Hospital de Pediatría y de prestaciones, como el cierre de la Sala Oncológica Infantil, durante el año pasado y el cierre de Transplante Renal. Son los claros síntomas de un terrorismo sanitario que es ejecutado conjuntamente por el Estado Nacional y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Ocurre que el capitalismo en serio necesita que el Estado reduzca sus gastos, transfiriéndolos al sector privado y a las familias. Esto es, el principio de subsidiariedad del Estado que conocimos durante la década del ' 90 mientras el Gobierno Nacional se pavonea de ser el "Gobierno de los Derechos Humanos", y el gobierno macrista sigue devastando la salud pública, con la demolición del Hospital Borda para favorecer los intereses inmobiliarios y la remoción de aquellos Directores de las instituciones sanitarias que resisten el avance neoliberal, como ocurrió en el Ameghino y en el Alvear. Sin dudas, otra forma de "terrorismo sanitario".
Discapacidad en clave neoliberal.
Si algo ha perpetuado el neoliberalismo sanitario es, precisamente, el paradigma de la rehabilitación junto a la paulatina privatización de las prestaciones sanitarias establecidas para las personas con discapacidad. No es novedad que el menemismo continuó la sanción de normas destinadas a este colectivo históricamente postergado que fuese iniciada durante la dictadura de 1976. Así se sancionó la Ley Nacional Nº 24.901...
Sin embargo, el cierre de la Sala de Transplante Renal no tiene argumentos sólidos, salvo el de una reducción presupuestaria para eliminar un turno de enfermería, al disponerse la reducción de 9 a 6 camas en el "sucucho", como mencionan los padres de los pequeños pacientes, dispuesto por las autoridades del histórico hospital infantil de alta complejidad.
Basta con revisar la normativa del INCUCAI (Instituto Nacional Central Único de Ablación y Transplante) para dar cuenta de la gravedad del hecho. La Resolución Nº 111/05 de dicho organismo establece las “Normas para la Habilitación de Establecimientos y Autorización de Equipos de Profesionales para la Práctica de Ablación e Implante de Riñón y Uréter y para la Evaluación Pre -Trasplante y Seguimiento Post - Trasplante” en su Anexo I, en el que se refiere a la habilitación del establecimiento "en el / los Subprogramas de Garantía de Calidad en el Proceso de Procuración de Órganos y Tejidos y de Procuración de Donantes Post - Paro, aprobados en el marco del Programa Federal de Procuración de Órganos y Tejidos (Resolución M.S.A. Nº 199/04)", al igual que ante la autoridad sanitaria de la jurisdicción en la cual se encuentre, como también cumplir con el requisito general de contar con "áreas de cirugía y clínica o terapia intensiva"... "con sectores de internación con destino específico y posibilidad de aislamiento, y hallarse en una institución con infraestructura de complejidad adecuada" y "disponer de un servicio de nefrología, urología y de cirugía general o cirugía vascular con personal suficiente y con demostrada experiencia para garantizar la correcta realización de estos trasplantes y el adecuado seguimiento, diagnóstico y tratamiento de las eventuales complicaciones de los pacientes". Por otra parte, establece requisitos específicos tales como un "servicio de clínica y cuidados intensivos" en el cual "el área de internación debe contar con posibilidad de aislamiento y servicios o equipos de: infectología, hemoterapia, anatomía patológica y nefrología con equipo de diálisis disponible en forma regular y continua".
Ello también se aplica en el "Primer Mundo", pero haremos hincapié en la cuestión de la higiene de las instituciones de salud. Una referencia clara la tenemos en la "Guía para la Prevención de la Infección Nosocomial", elaborada por la Comisión de Infección Hospitalaria, Profilaxis y Política Antibiótica del Gobierno de las Islas Baleares (España). En ella, se establece la normativa para aislamientos y debemos destacar que propicia que ello se realice en forma individual y si es compartida, deben estar pacientes con la misma patología, además de tener la puerta cerrada y no permanecer más de dos personas por paciente. Con respecto a la limpieza, punto central del reclamo de los padres de la cerrada Sala de Transplante Renal, se establece que ella debe ser diaria con un equipo exclusivo para estas habitaciones.
Si tenemos en cuenta lo antedicho, nos encontramos con una grosera violación de la normativa vigente por parte de las autoridades del Hospital Garrahan, la que puede llevar a la muerte por infección intrahospitalaria de alguno de los pequeños pacientes al establecer su internación en la Sala de Internación Múltiple o SIM, como la conocen los padres. Y la pregunta se impone: ¿habrá que esperar que ocurra un fallecimiento para que se cumpla con lo establecido por el INCUCAI?. Y otra, importante por cierto, que es fundamental: ¿Se pidió autorización al INCUCAI para este cierre y traslado compulsivo?.
Parece ser que el único objetivo es que cierren las cuentas, en lugar de respetar los Derechos Humanos de las y los niños transplantados y post - transplantados...
Lo gremial.
No es un dato menor la existencia de dos conflictos gremiales en forma simultánea. Desde hace años, la precarización y la tercerización domina los ámbitos laborales del Garrahan. El año pasado, estuvieron en lucha por la carrera hospitalaria y por el salario. Sin embargo, mientras se realiza el juicio contra la patota de Pedraza, los despidos de los tres trabajadores tercerizados prendieron la mecha de uno de los conflictos. El otro, viene desde hace tiempo, con motivo del ejercicio del derecho a libre agremiación establecido por el Art. 14 Bis de nuestra Constitución Nacional y la normativa laboral en vigencia, de la mano de profesionales y técnicos que siguen denunciando la violación de los Derechos Humanos al personal del Hospital y a los pacientes.
Ambos conflictos están teñidos por las viejas internas y contubernios de la UPCN, tradicional aliado del menemismo y de SUTECBA, aliado por conveniencia del macrismo. La corrupción y el clientelismo son la moneda corriente para las relaciones laborales que se establecen desde el Consejo de Administración del Hospital, cuyas principales autoridades responden al Gobierno de la Ciudad pero cuentan con la omisión cómplice de los representantes del Estado Nacional.
Y nuevamente el neoliberalismo sanitario mete la cola. La presión de estos sindicatos provoca que la actividad gremial sea monopólica. Y lo sufren ATE y la reciente Asociación de Profesionales del Garrahan. El patoterismo y las amenazas son moneda corriente. El acoso laboral también. Pero ello solamente puede tener lugar cuando las autoridades de la institución sanitaria miran para otro lado. Y tienen porqué. Sus relaciones contienen un complejo entramado político, sindical y empresarial que va desde el PRO a Monsanto. La nota de la compañera enfermera Mercedes Méndez, quien declarara hace poco en el juicio a la fumigación que tiene lugar en Córdoba, hace referencia a las donaciones que recibe la Fundación Garrahan por parte de Minera Alumbrera, el Ingenio Ledesma y la misma vendedora de semillas transgénicas, lo cual habla a las claras de la complejidad y de la orientación de la actividad de los integrantes del Consejo de Administración del Hospital en conjunto con los de la institución anteriormente mencionada. (1)
Entre bueyes, no hay cornadas...
El Hospital Garrahan es administrado conjuntamente por el Gobierno Nacional y el Gobierno de la Ciudad, los que designan a dos representantes, cada uno de ellos, para integrar el Consejo de Administración. Por otro lado, la Fundación Garrahan es la institución que colabora con las actividades de esta institución sanitaria. Entre ambos, los lazos políticos y empresariales campean libremente mientras los derechos son vulnerados sistemáticamente.
Actualmente, la presidencia le corresponde al gobierno macrista y su representante es el Dr. Marcelo Scopinaro, quien es asesor científico de la Fundación Natalí Dafne Flexer y fue Jefe del Servicio Hemato - Oncología del Hospital. Para comenzar a advertir los lazos empresariales, basta con ver quienes colaboran con la mencionada institución: Fundación La Nación, Laboratorio SIDUS, el Centro de Diagnostico Dr. Enrique Rossi, Cablevisión, Fundación Macro, Fundación Gador, Banco Galicia, el HSBC y Fundación Flecha Bus son algunos de ellos.
El otro representante es el Dr. Rubén Agustín Nieto, especialista en Medicina Preventiva y Social, y Diplomado en Evaluación de Tecnologías en Salud ISHTHAC (Escocia), quien fuera Subsecretario de Atención Integrada en Salud del GCBA en el 2009 y actualmente es el Director (I) del Instituto de Higiene y Medicina Social, del Departamento Social de la Facultad de Medicina (UBA) y se desempeña como Prof. Titular de la asignatura Economía de la Salud en la Facultad de Medicina (UCES), en donde también se desempeña Jorge Lemus, ministro de la cartera sanitaria porteña y como docente de la Maestría de Enfermería en la Universidad CAECE. Mejor exponente de la privatización en salud y del ajuste permanente a nivel sanitario no podía encontrar el macrismo.
Ambos tienen afinadas relaciones con el SUTECBA y buenas, con la UPCN. Esa es la razón por la cual privilegian la actividad de ambos gremios, los cuales generan irritantes privilegios a base de puro clientelismo mientras acosan a los opositores de ATE y de la Asociación de Profesionales del Garrahan. Precisamente, con este apoyo, sustentan su actividad pro - empresarial y el progresivo desmantelamiento de acuerdo a la política privatista del macrismo.
Sin embargo, los otros dos directores son representantes del Estado Nacional. Uno de ellos, es un histórico, el Dr. Alberto Jorge Goldberg, quien es integrante desde hace tiempo del organismo que rige los destinos del Garrahan y la otra, es la Dra. María Cristina Giménez, quien integra el Comité de Medicina Interna de la Sociedad Argentina de Pediatría. Ambos fueron nombrados por el kirchnerismo y sugestivamente, colaboran con su silencio en forma cómplice al igual que la Dra. Josefa Rodríguez, Directora Médica que fuese nombrada durante la gestión de González García.
En este caso, las relaciones gremiales pasan por la UPCN, tradicional gremio de los estatales que supo hacerle favores al menemismo con las políticas de ajuste. Basta recordar la complicidad de Andrés Rodríguez con la reducción de personal llevada a cabo durante la década del ' 90.
Sin embargo, otro actor importante es la Fundación Garrahan, cuyo titular es el Dr. Fernando Matera y su colaborador inmediato, el Dr. Juan Carlos O’Donnell. Ambos formaron parte de la Comisión Ejecutiva, en 1984, que planificó la organización del futuro hospital mientras que el segundo fue designado Director Ejecutivo al año siguiente.
Pero basta ver la lista de auspiciantes, para darnos cuenta del entramado que surge de esta institución: Fundación Bunge y Born, Banco Credicoop, American Express, IRSA, Banco Río, Club Atlético Boca Juniors, Disco, Accenture, Kosiuko, Roche Argentina, Banco Ciudad, Cruz del Sur, Productores Grupo 2 de Allianz y Laboratorio Microsules son algunos de ellos, junto a Fundación La Nación...
Si bien nadie puede dudar de sus programas tendientes a colaborar con las actividades del hospital, ocurre que estas vinculaciones también pueden llevar al entramado que mencionáramos. Tres laboratorios medicinales; tres bancos, uno de ellos, afín al kirchnerismo y los otros dos, privado y estatal respectivamente, una entidad de medicina privada; tres fundaciones, dos de ellas ligadas a la elite económica y la última, ligada al monopolio de media y larga distancia que, vaya casualidad, es la que habitualmente retacea los pasajes gratuitos para las personas con discapacidad.
Si esto no es neoliberalismo al palo, ¿qué es?.
A lo largo de esta nota, hemos señalado las problemáticas actuales de un hospital pensado para "brindar prestaciones de la mayor complejidad en la rama básica de la Pediatría y en sus respectivas especialidades, haciendo que el establecimiento se constituya en hospital de referencia para todo el país", según se refiere en las premisas fundacionales que se hallan publicadas en el sitio web del Garrahan.
Como vimos, la creciente reducción de las prestaciones violentan esta premisa en consonancia con los postulados del Banco Mundial. Por supuesto, después se habla del desendeudamiento, otra falacia que bien dieron cuenta los analistas económicos pero que tiene una indudable consecuencia en las políticas sociales.
Y las relaciones políticas, económicas y sindicales tienden a facilitar el cumplimiento de la paulatina privatización del sistema público de salud. Se advierte en el Hospital Borda y en el resto de las instituciones sanitarias de salud mental, pero también en el deterioro del Hospital Rivadavia. Peor aún, desde hace tiempo, se viene instalando el ambiente para el cierre del sector de transplante. No es casualidad. Desde hace años, se incrementa la participación del sector privado en una operación silenciosa que, apenas, puede ser advertida por quienes tratan los temas sanitarios. En consecuencia, existe una responsabilidad compartida entre el Gobierno Nacional y el Gobierno de la Ciudad en el caso que nos ocupa.
Por otro lado, como mencionamos, en el festejo por los 25 años de vida reaparece el clásico "pizza y champán", y una refacción de la fachada que distrae fondos necesarios para la atención de los pacientes internados. Sin dudas, otra faceta neoliberal que pasa de largo, si no es denunciada por las y los trabajadores, demostrando la vitalidad del neoliberalismo sanitario.
Sin dudas, tiene larga vida, si no existe una estrategia de resistencia destinada a terminar con él. Para ello, se necesita del compromiso de todas y de todos en pos de una verdadera salud como derecho de ciudadanía. No sea cosa que, dentro de muy poco, se convierta en un privilegio para pocos como pretende la clase dominante e imperial de nuestro país.
El Garrahan es de todas y de todos. Defenderlo es nuestra obligación, desde la trinchera que nos toque. Es lo mejor que podemos hacer por nuestras niñas y nuestros niños...
Notas:
1) Donaciones o cuando las empresas se burlan de la salud (Agencia Walsh).

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El que quiere pelear, encuentra el camino

Víctor De Gennaro (ACTA)

Más temprano que tarde terminará la impunidad de la que gozan algunos empresarios como el caso de Blaquier, dueño del Ingenio Ledesma. La impunidad no es sólo una cuestión jurídica, es también la consecuencia de que mantienen el poder estos señores en distintos lugares de nuestro país.

En la Marcha del Apagón la presencia popular está demostrando que no sólo no nos vencieron sino que hay posibilidades de victoria, de que no haya impunidad y cambiemos este modelo perverso que inventó el hambre, que mantiene la pobreza, concentra y extranjeriza la riqueza.

La realidad es compleja pero también hay un camino para elegir. Somos como oleadas, los jóvenes de hoy son los hijos del 2001. Yo soy hijo del Cordobazo, del Rosariazo, de la resistencia peronista, que en los ’70 hicieron que me metiera en la actividad sindical y política con la esperanza de la llegada de Perón. Después, la oleada siguiente fue la del 83-84 y con la esperanza democrática vinieron las juventudes políticas. Después pasamos los ’90, vino la traición del peronismo perpetrada por Menem y el sálvense quien pueda hasta que llegó el 2001.

Los pibes de ahora son los hijos del 2001, es la nueva oleada. Por eso a los pibes se los castiga tanto, en vez de cuidar a los pibes quieren que nos cuidemos de los pibes y los jóvenes son el futuro y están peleándole a la vida en circunstancias muy difíciles porque a ellos le ofrecen el paco, el gatillo fácil, la precariedad laboral. Hoy 6 de cada 10 personas que están en las cárceles son menores de 30 años, pero esa juventud está amaneciendo.

Este año la Marcha del Apagón de Ledesma fue conmovedora, en la marcha multitudinaria la inmensa mayoría eran menores de 30 años, quienes quizás tienen problemas de formación pero saben con claridad que Blaquier está de un lado y el pueblo está del otro.

Durante el recorrido se percibía ese aire a esperanza de cambio y que además empiece a haber justicia por los crímenes cometidos por la dictadura en Ledesma y en la provincia de Jujuy. Se está enjuiciando y responsabilizando a los empresarios que financiaron y se beneficiaron con el genocidio de 1976, porque ese fue el motivo principal del golpe militar.

En nuestro país todavía no hay juicios por genocidio, lo que hay son juicios penales y son directos. Hay que admirar a los sobrevivientes porque son los principales responsables por los que esta gente, empresarios y militares, pueden ir presos.

Sobre la realidad del movimiento de los trabajadores hay distintas opciones, hay sindicalistas que no solamente se visten como empresarios y piensan como empresarios, sino que son empresarios. Por ejemplo los que han tenido Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) o Administradoras de Riesgos del Trabajo (ART), que es peor porque han lucrado con la enfermedad de los compañeros.

Hay diferentes sindicalismos y el que quiere pelear encuentra el camino. Hoy los jóvenes están empezando a encontrar ese camino. Los que se quieren salvar saben que pueden ir a tratar de ser sindicalistas empresarios, ahora los que quieren pelear tienen a la CTA y a las organizaciones populares que están abiertas y necesitadas de que esto crezca.

Estoy presentando en todo el país un proyecto de Ley para terminar con las ART, que son un negocio financiero que fue instalado por Menem en los ’90. De las 26 empresas que son ART, 3 empresas están dentro de las 200 grandes empresas que hablábamos. Facturan 12.700 millones de pesos, cubren al 51 % de los trabajadores, o sea que hay 8 millones de trabajadores que no están cubiertos y nos dejan más de 7 mil muertes por años, 20 muertes por día.

De las 20 muertes por día, 4 son por accidentes directos y 16 por enfermedades cardiovasculares, tumorales o enfermedades infectocontagiosas que provocan la muerte. Con este proyecto de Ley la salud laboral sería un derecho, no un negocio.

La renta minera, la renta ictícola, la renta sojera, la renta financiera, la renta petrolera son concentradas y extranjerizadas como herencia de ese pasado que inventó el hambre. Los poderosos no se han corrido ni un centímetro, siguen mandando en el actual modelo político económico del país.

He recorrido mucho el país y en cada provincia hay un Blaquier. REPSOL en Neuquén fue dueña de la vida y la muerte durante muchos años. En esa provincia se llevaba 2 veces el Presupuesto; Alto Paraná en Misiones es la empresa emblema de la depredación que se lleva la riqueza dejando contaminación.

Están los Pagani de ARCOR y Aceitera General Deheza de Urquía en Córdoba: son dos enclaves fundamentales y dueñas de ciudades y de ese Estado que los subsidia, los apoya y los apaña. También en Córdoba está Roggio, que se ha expandido a nivel nacional. En San Juan está la minera Barrick Gold, una empresa que se lleva el oro, la plata, el cobre y deja depredación; y así se puede seguir nombrando.

Esto quiere decir que hay 200 grandes empresas que en el 1997 producían el 11,6 % del Producto Bruto Interno (PBI), de ellas 104 eran extranjeras. Pasaron Menem, De la Rúa, Duhalde, Kirchner y ahora está Cristina, y resulta que esas 200 grandes empresas producen al 2010 el 19,8 % y pasaron a ser 129 extranjeras. Quiere decir que el núcleo central de la economía de nuestro país se concentra y se extranjeriza.

Hay todavía una parte de la sociedad que todavía elige el mal menor, algunos votan a los que están en el oficialismo porque más vale bueno conocido que malo por conocer. Dicen para qué vamos a cambiar si el que viene es peor.

Nosotros venimos de ATE, de la CTA, de la lucha social, porque ahí es donde se forman los cuadros con otra sensibilidad y podemos llegar a tener un Instrumento Electoral por la Unidad Popular. Para nosotros lo más importante es la unidad popular porque más que un partido queremos construir un entero que esté al servicio de la unidad popular.

Lo nuestro es una esperanza en marcha con los 3 millones y medio de votos a nivel nacional que obtuvo el Frente Amplio Progresista en las elecciones generales de 2011. El mensaje que siento es el que recibo en esto de andar por el país y esta vuelta no nos vamos a conformar con decir lo que no queremos sino a decir lo que queremos. Y la prueba es esta Ley de prevención de riesgos laborales que va salir porque tenemos derecho a una vida digna.

Hoy no hay libertad y democracia sindical. Y es consecuencia de lo que planificó la dictadura de 1976. En 1976, el 67 % de los compañeros desaparecidos eran dirigentes sindicales: militantes, activistas y en algunos casos secretarios generales como Jorge Di Pascuale, Atilio Santillán, Atilio López. La dictadura, a diferencia del golpe de 1955, dijo hay que pegar acá, a los delegados y a la organización de los trabajadores.

Por eso fue planificado lo del ’76, y por eso hoy no hay delegados y no hay libertad y democracia sindical. Los grupos empresariales prohíben elegir delegados lo que trae indefensión y la continuidad sigue. El 84,7 % de las empresas privadas no tienen delegados, no eligen delegados, son datos oficiales del Ministerio de Trabajo.

La continuidad se manifiesta en que los dos lugares que no han sido democratizados después de casi 30 años de recuperadas las instituciones democráticas son las fuerzas de seguridad y el lugar donde se genera la riqueza. Esos dos lugares no se tocan y tenemos que democratizarlos.

El propio Ministerio de Trabajo de la Nación del señor Carlos Tomada, tiene entre el 25 y 30% de los trabajadores precarizados, y los inspectores que van a controlar el trabajo en negro son contratados.

Víctor De Gennaro es fundador de la CTA. Coordinador Nacional de la Constituyente Social. Diputado Nacional.

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Puntos a favor y en contra de Moyano, en contraste con los "Gordos"

Emilio Marín (LA ARENA)

Se concretó el Congreso de la CGT que reeligió a Hugo Moyano. Sus adversarios, apadrinados por Trabajo, harán el propio en octubre. Sin endiosar al camionero, tampoco hay que analizarlo con prejuicios gorilas.

Contradicciones de la vida sindical: Hugo Moyano es hincha de Independiente -las malas lenguas dicen que la barra brava está con él-, pero el Congreso de la CGT se hizo en Ferro.

El 54,6 por ciento de los delegados, del padrón general que incluía a los sindicatos antimoyanistas, lo votó para secretario general de la CGT. Lo ungieron 1.009 delegados, por primera vez mediante el voto secreto e individual, una mejoría en los métodos que aún no convierten a la central en un modelo de democracia. Debe remarcarse ese pequeño paso democrático en un sindicalismo acostumbrado a las roscas y aparatos, y a dirimir las diferencias con trompadas y algo más.

El Congreso no estuvo avalado por el ministerio de Trabajo. Los "Gordos" abrieron un expediente denunciando que se había violado supuestamente el quórum en el Consejo Directivo del 24 de abril que convocó al Comité Central Confederal.

Y el ministro Carlos Tomada, poniendo cara de inocente, resolvió en el exacto sentido que pedían los opositores. Rápidos, éstos desconocieron el Congreso y convocaron al suyo para el 3 de octubre, no sin antes sacarse algunas fotos con Cristina Fernández y Débora Giorgi.

Antes de la votación en Ferro, la reunión aceptó la incorporación de 47 gremios. La sumatoria tenía que ver con contrarrestar el éxodo de ex aliados, pero también el costado positivo neto de que otros sindicatos pasaban a tener voz y voto en la central. Esa ampliación no resolverá mágicamente el contenido de los programas y acciones de la CGT, pero suma un factor positivo. Podría reflejar que la tasa de afiliación de los trabajadores empieza a remontar el 35 por ciento del total de empleados, cota que hasta ahora se mantuvo casi inamovible.

La ruptura se llevó a los gremios industriales más significativos, como UOM, SMATA, Construcción, Alimentación, etc. y a otros de servicios de mucho peso como Luz y Fuerza, Unión Ferroviaria, UTA, Comercio, UPCN, Sanidad, taxistas, etc.

Si el Congreso a realizarse en octubre por esos "Gordos" consagra una orientación más apaciguadora de los reclamos hacia el gobierno y los empresarios, entonces éstos habrán salido favorecidos. ¿En qué sentido? Suena inverosímil que una CGT conducida por Antonio Caló-Ricardo Pignanelli, de UOM y SMATA, le hagan un paro a Techint y Acindar, o a Ford y General Motors. En esa nueva central, Andrés Rodríguez (UPCN) tampoco parará contra las autoridades del Estado, aunque Trabajo tenga 3.000 empleados en negro como denunció Moyano.

Vivito y coleando

Si bien la salida de "Gordos", "Independientes" y "No alineados" restó masa crítica a Camioneros, no le quitó entidad. Permanecieron 80 sindicatos, entre ellos el que conduce él y su hijo Pablo, más Bancarios, Municipales, UATRE, Dragado, Canillitas, Judiciales, Panaderos, Peaje, Pilotos Aéreos y otros.

Además de "porotos" gremiales, hay que contar que al lado del secretario reelecto estuvo Héctor Recalde, quien en 2010 presentó el proyecto para que las empresas repartieran entre su personal el 10 por ciento de las ganancias. El mismo fue sepultado por Cristina. Lo de Recalde es original: en lo gremial quedó alineado con Moyano y en lo parlamentario se reporta a la presidenta. Eso se llama personalidad y análisis crítico, inusual en los del "Sí fácil" con el Camionero o con la jefa de Estado.

Aún debilitado, el "Negro", como le dicen propios y extraños, mantiene capacidad de movilización y negociación. El acto con 50.000 personas en Plaza de Mayo el 27 de junio -a pesar de toda la campaña del gobierno en su contra-, y el Congreso de Ferro, demuestran que está vivito y coleando. Enojada con él, la prensa "progre" con alguna reminiscencia gorila (Página/12 y "678"), lo describe con estertores próximos a su desaparición político-gremial.

En Ferro, el orador reclamó cosas propias del movimiento obrero. La actualización de las jubilaciones mínimas, el aumento del mínimo no imponible, la universalización de las asignaciones familiares, el pago de la deuda estatal con las obras sociales y el combate contra la inflación, son cuestiones compartidas por el universo laboral, mucho más allá de Azopardo 802.

El mensaje directo a Cristina fue que una parte de su 54 por ciento vino de los trabajadores y, si no se atienden los reclamos, habrá menos votos en las legislativas de 2013.

Con Camioneros y otros 79 gremios que lo consagraron en Ferro, aquellas advertencias no deberían ser ignoradas. El camionero tiene poder de fuego. Y más en un contexto de ralentización de la economía local y pérdida de salarios vía inflación o ajuste derivado de influencia en Argentina de la crisis del capitalismo global. En esas condiciones, empujarlo a Moyano a la oposición parece poco realista y, en cierto modo, injusto. Esto último por dos razones: 1) lo que pide es razonable, y 2) hasta 2011 ayudó a la consolidación del modelo dizque "nacional y popular".

El destrato de CFK a la CGT puede ser un factor que alimente artificialmente un conflicto social que tiene motivos propios para mantenerse encendido. Aquello echará más leña al fuego...

Contras del Camionero

Hay definiciones de Moyano que son erróneas y otras que pueden llevarlo en el futuro a decisiones políticas aún peores.

Ya en su discurso de Plaza de Mayo dijo que la economía había ido bien por la "coyuntura internacional" (léase "viento de cola"), quitando todo mérito a las medidas de Cristina. Ahora en Ferro se metió en disquisiciones sobre la "inseguridad" en sintonía fina con el sciolismo y el macrismo.

Con ese marco discursivo, se desprende que si concreta cien por ciento su ruptura con el Frente para la Victoria, no será para abrir paso a un experimento laborista a lo Cipriano Reyes ni menos aún a uno onda Partido de los Trabajadores de Brasil, a lo Lula. Eso no es imposible en Argentina y tendría un sentido muy favorable a la clase trabajadora, pero no está en la agenda moyanista, al menos en el futuro cercano.

Por lo tanto, una futura ruptura con el cristinismo terminaría con la CGT confluyendo con el PJ derechoso encarnado por Scioli.

Esa perspectiva política y electoral puede explicar ciertos aliados que el Camionero cultiva en la CGT, caso de Gerónimo Venegas (UATRE), tropilla de la Sociedad Rural y corresponsable del trabajo en negro rural.

Las alianzas políticas del Camionero, a futuro, son entre inciertas y negativas. Es que los errores del gobierno cristinista deberían ser superados por una etapa más popular y democrática, y no por el peronismo tradicional y conservador cobijado por el proyecto Scioli.

Esas y otras objeciones que pueden hacerse a Moyano son válidas, pero sería conveniente respetar ciertos criterios lógicos.

En primer lugar, hay una condición ética a respetar. Si la crítica la hace el gobierno nacional, estaría bueno que reconozca que fue su sostén gremial durante casi diez años. Si no se repetiría la fábula de Repsol, que fue una bella aliada K durante años y sólo al final se convirtió en la "mala de la película".

En segundo término, al cuestionar al Camionero es imprescindible compararlo con los "Gordos", porque las evaluaciones en el aire, además de abstractas suelen ser equivocadas. Con todas las contras del reelecto secretario general de la CGT, para los trabajadores es preferible largamente frente a sus rivales. Armando Cavalieri, Oscar Lescano, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Rodolfo Daer y sus candidatos Caló y Pignanelli son la expresión más concentrada del sindicalismo empresario y del colaboracionismo más corrupto con los peores gobiernos.

Finalmente, a la hora de evaluar a Moyano, como a cualquier otro dirigente, hay que ceñirse a los hechos y no inventar prontuarios.

Desde medios afines al gobierno se lo acusó de ser "de la Triple A que asesinaba zurdos". En 1974 el acusado tenía 30 años y militaba en la Juventud Sindical Peronista, rama organizada por el general Perón y la burocracia gremial para contrarrestar a la combativa JTP, ligada a la "Tendencia". Pero no hay pruebas que de esa pertenencia burocrática haya degenerado en un pistolero de la Triple A. Son dos cosas diferentes. Un peronista derechoso no es necesariamente un asesino lopezrreguista. Salvando las grandes diferencias, una confusión similar creaba el fascismo, para el cual ser un abogado de presos políticos o un delegado gremial combativo era sinónimo de guerrillero del ERP o Montoneros.

Quienes aseguran que Moyano fue de la Triple A no lo denunciaron ante el juez Norberto Oyarbide, quien en 2007 reabrió esa causa. Si están tan seguros, ¿por qué "678" o La Cámpora no lo denunció?

El camionero tiene reales defectos. Hay que marcarlos y diferenciarse, pero sin caer en desviaciones gorilas, propias de los que nunca entendieron al peronismo, un fenómeno popular y muy contradictorio como pocos.

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Argentina, Córdoba: Los vicios del cordobesismo

Ernesto Kaplan (HOY DIA CORDOBA - PRENSA RED)

El debate público generado en torno al millonario déficit de la Caja de Jubilaciones contiene una gran variedad de lecturas posibles. Casi todo es otra cosa.

En la superficie afloran los intereses en pugna de la Provincia, el gobierno nacional y la oposición local. En el medio de todos estos actores se encuentran los planteos históricos de los gremios estatales. De todos modos, las razones de fondo de un problema serio, que les concierne a todos, no son nuevas y hay que buscarlas en el pasado.

Más allá de los cortocircuitos existentes en la actualidad por la falta de envío de fondos para Córdoba, situación que habilitó a José Manuel de la Sota a aplicar un nuevo recorte en las jubilaciones a través de la ley 10.078, que se sancionó el miércoles pasado sin debate previo y en un trámite "express" en la Legislatura, lo que aquí está en disputa es una concepción general sobre la política social y, particularmente, sobre el modelo de sistema previsional.

A pesar de que los reclamos de la Provincia por las partidas adeudadas son legítimos también es cierto que este inconveniente no debería resolverse en ámbitos judiciales.

A decir verdad, la Corte Suprema de Justicia de la Nación puede oficiar de mediadora y proponer la convocatoria a audiencias de conciliación entre las partes. Pero es el poder político el que tiene que dar respuestas en lo inmediato y dejar de lado sus mezquindades sectoriales.

En el borrador que los sindicatos elaboraron para mejorar los ingresos de la Caja se mencionó una propuesta concreta consistente en incorporar como aportantes al régimen a todos los que trabajan en el Estado Provincial y en los municipios y que hoy no lo están haciendo, ya sea porque son contratados, monotributistas o reciben subsidios.

Esta idea no fue tenida en cuenta en el proyecto oficialista por la sencilla razón de que hubiera implicado virar el rumbo de la presente administración. El desbalance entre los aportes y egresos del sistema previsional puede morigerarse, tal como lo sostiene el presidente de la Caja, Osvaldo Giordano, pero no podrán equilibrarse del todo las cuentas sin otra visión acerca del rol del Estado.

La compleja ecuación no se zanjará con nuevas quitas a los jubilados, que cobran más que sus pares nacionales, pero también aportan porcentajes mayores y sobre haberes más altos. Parece ser que en el lenguaje delasotista, los ajustes de su "cordobesismo" no son recortes.

Es necesario recordar que a partir del año 2000, el Gobernador lanzó un plan de jubilaciones anticipadas para miles de agentes de la administración pública provincial, en el marco de la Reforma del Estado.

Desde el punto de vista del economista Salvador Treber, esa es una de las causas originales de la desestabilización financiera del organismo previsional. "En el quinquenio 2000-2004 se sumaron 23.143 pasivos, a un ritmo anual de 4.529, mientras que en los 28 años anteriores había sido de 1.586, apenas un tercio del promedio del mencionado lustro.

Es indiscutible que a la administración del último período citado corresponde la responsabilidad de haber desestabilizado de manera desaprensiva el sistema, convirtiéndolo en un buque que siempre hace agua y no admite reparaciones", sostuvo tiempo atrás el también ex titular del Banco Central.

Otra de las propuestas de los gremios consistía en incrementar en algunos puntos el Impuesto Inmobiliario Rural y levantar el valor fiscal de la tierra, que no se modifica desde el año 1993.

¿Por qué no se aplican estas medidas? Sencillamente porque impactan de lleno en la base electoral del mandamás cordobés, que se sustenta en gran medida en los grandes productores agropecuarios, un sector de la economía que conserva importantes privilegios.

Algunos sindicalistas fueron más allá e hicieron hincapié en un planteo más de fondo: cambiar la actual política tributaria provincial, que aseguran que "se caracteriza por su regresividad y por desfinanciar al Estado, a partir de un endeudamiento creciente en dólares".

Finalmente, la Nación tiene también una cuota importante de responsabilidad en el "rojo" previsional. La semana pasada, el Gobernador utilizó el atril de la Unicameral para advertir que cuando desde la Casa Rosada le hablan de armonizar "lo que nos quieren decir es que les bajemos los sueldos a los jubilados".

Así fue como ratificó que no dará cumplimiento a los cinco puntos del proceso de armonización acordado en 2008. En contrapartida, Fabián Francioni y Carmen Nebreda, dos alfiles kirchneristas, argumentaron que hasta que no lo haga los fondos para la Caja seguirán llegando en cuentagotas.

A la presidenta Cristina Fernández y a sus delfines habría que recordarles que quien tiene la sartén por el mango es la Nación. Y que en el medio de esta contienda interminable están los 92.000 jubilados cordobeses, cuyos haberes serán licuados por la inflación -con la reciente prórroga por seis meses del pago de los aumentos- y por la progresiva disminución del 82% móvil.

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