Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)
Lo que sí podría sorprender -hasta cierto punto- es el momento en que ocurre. ¿Puede extrañar el grado de intencionalidad en la creación de este evento en Asia, donde se enfrentan dos gigantes como Japón y China, para desviar la atención del conflicto de doble punta con Siria e Irán?
Se trata en todo caso de una expresión más de la tensión latente e histórica entre los dos gigantes asiáticos. Es una pieza más de una coyuntura que se venía gestando en combinación con el conflicto entre las dos Coreas, vestigio evidente de la guerra fría en Asia no ha terminado desde el nacimiento de China comunista en 1949. El conflicto que generó la guerra en la península de las dos Coreas ese año fue en el fondo el tema de China y no la partición de dos Coreas. Hay una frase dicha por algún prócer que estampa el problema real de Estados Unidos y de Occidente en general: “En el conflicto coreano perdimos definitivamente a China”.
Así como China territorialmente es inmensa en comparación con Japón, la nación nipona en definitiva se compone de alrededor 4000 islas. Si hay algo que le podría afectar más al Japón es el que le disputen islas en su cultura isleña. Las islas, llamada Diaoyu para China y Senkaku para Japón, supuestamente tienen recursos, aunque el tema es el del nacionalismo latente y de heridas históricas no superadas.
Este antecedente se entremezcla con la crisis mundial del capitalismo en donde el poderío económico del Asia en su conjunto podría en un futuro cercano restarle gravitación al poder central que han ejercido las potencias coloniales occidentales tradicionales con Estados Unidos en los últimos dos siglos. Lo que menos se espera en Occidente es un Asia cohesionada bregando por los mismos intereses y en este sentido el Imperio Japonés es una cuña fundamental para que la nueva gravitación no gire en torno a China. (1)
El Japón moderno e industrializado a partir del siglo XIX comienza una etapa de expansionismo sin precedentes solo comparable con la colonización europea en el mundo. Intenta invadir China y Corea en la guerra de 1895-1896. Coloniza Taiwán desde 1895 a 1945, e invade finalmente China de 1937 a 1945. Hay que recordar la ocupación especial en Hong Kong de 1941 a 1945.
La respuesta oficial de Japón frente a la asonada no sorprende siendo que es el poder subrogante de la Alianza Transatlántica en la zona. “Que se entiendan entre asiáticos”… sería el predicamento en esa alianza. En los cuarteles de la OTAN por decirlo de un modo, “tienen el plato bien lleno” de conflictos con la desestabilización en el Medio Oriente por lo de Siria y una nueva desestabilización quién sabe de qué magnitud, en el Asia Central, Pakistán e India por lo de Irán.
La reacción de Japón puede considerarse una señal de que para los equilibrios geoestratégicos hay que contener el poderío de China, especialmente a través de un severo control en finanzas y seguridad, que son dos ejes clave en las relaciones internacionales federalizadas: Un centro de poder absoluto y relaciones entre países armonizadas para mantener la cohesión del sistema y con libertades delegadas aunque monitoreadas bajo estrecha vigilancia. El sueño del estratega occidental, -no necesariamente todos los europeos lo sienten así-, es concebir un sistema de relaciones entre las naciones como está planteado en la Constitución de Estados Unidos.
En China es fácil prender la hoguera anti japonesa. Para los que han vivido allí, si existe un enemigo histórico irreconciliable ese es Japón y probablemente esta sea la controversia más profundamente enraizada comparable solamente con la crisis palestino-israelí.
La desestabilización en el largo plazo en el Asia mayor particularmente China y su zona de influencia, juega a favor de la Alianza Transatlántica. Sin duda que Estados Unidos y Gran Bretaña están interesados en recuperar el terreno perdido en Asia en cuanto a influencia y supremacía. Japón en este sentido es potencialmente un aliado insuperable especialmente en comparación con India, siempre ambigua abordando tensiones en varios frentes –Afganistán, Pakistán, Sri Lanka- para consolidase como poder regional en su área de influencia.
Hay que tener presente que los movimientos separatistas en India tienen una antigua raigambre en el Maoismo como doctrina asiática de liberación. El Gobierno Indio ha sido cuestionado por los sectores más independientes al haber pactado con Estados Unidos convenios de seguridad estratégica bajo el eufemismo de la lucha internacional contra el terrorismo y la proliferación nuclear.La alternativa de Japón como punta de lanza para desarrollar ciertos equilibrios frente a la poderosa influencia china en el Asia es fundamental considerando que en términos de redes étnicas y culturales, China predomina en un eje que va desde Myanmar hasta las islas del Pacífico, pasando por Indonesia, Filipinas y el sudeste asiático.
Sin embargo el dilema expansivo de la Alianza Transatlántica no es mas que los conflictos internos del gran capital transnacional por no haber encontrado una fórmula política a su domino económico. Como que a lo largo de la desregulación del Estado también se desreguló el ámbito donde se hace la política con los intereses civiles y de las personas. No ha sido posible controlar con paz y fluidez la fábrica planetaria sin sistemas políticos que sean generados por la gente con grados reales de libertad y no sistemas políticos impuestos por el poder del capital con altos grados de autoritarismo.
Para Estados Unidos se cruzan los nuevos bríos de una alianza con India y reimpulsar la hegemonía japonesa. Para China se cruzan esa alianza con India, y su antigua aspiración de la reincorporación de Taiwán a su integridad territorial, sin descartar su histórica desconfianza hacia Japón. A China no se le facilitará su ambición sobre Taiwán y a Estados Unidos le costará mucho persuadir a China desprenderse de su tutelaje sobre Corea del Norte. Un intercambio de Taiwán por Corea del Norte por el momento no es concebible. A la larga China gana económicamente en el Sur y pierde geopolíticamente en el Norte, que es donde se hace fuerte.
1) Para mayor detalle referirse a la obra clásica de Antoine Zischka. “Le Japon Dans Le Monde”. L´ Expansión Nippone 1854-1934. PARIS.1935
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