lunes, 22 de octubre de 2012

Noticia más censurada N5: La Reserva Federal imprimió 16 billones de dólares para salvar grandes bancos

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

Una primera auditoría a la Reserva Federal de Estados Unidos (FED, sigla en inglés) reveló que proporcionó ayuda urgente y en secreto por 16 billones de dólares a los más grandes bancos norteamericanos y europeos en pleno apogeo de la crisis financiera global, entre 2007 y 2010. Esta operación, protegida por el silencio, plantea muchas preguntas sobre el modus operandi de la Reserva Federal, que es una institución privada con ropaje gubernamental y “federal”.

De los 16 millones de millones de dólares, Morgan Stanley recibió 107,3 mil millones, Citigroup 99,5 mil millones y Bank of America 91,4 mil millones, según datos obtenidos invocando la Ley de Libertad de Información (Freedom of Information Act, FIA), meses de litigio en la corte y por una ley aprobada por el Congreso, según un informe de Matthew Cardinale para Inter Press Service (IPS), reproducido en Common Dreams el 28 de agosto 2011 y utilizado para esta versión.

“Éste es un caso claro de socialismo para los ricos, y escabroso, porque no es para todo el mundo”, dijo el senador Bernie Sanders, independiente por Vermont. Afecta a 7.000 toneladas métricas de barras de oro guardadas en la cámara acorazada del banco de la Reserva Federal de Nueva York (FRBNY, en inglés), que cargó con el grueso de esta operación secreta.

“Desde fines de 2007 hasta mediados de 2010, los bancos de la Reserva Federal proporcionaron más que un billón de dólares… en préstamos de emergencia al sector financiero para hacer frente a las tensiones en la dirección de los mercados de crédito y evitar fracasos individuales de las instituciones que se consideraban amenazadoras para la estabilidad del sistema financiero”, señaló el informe de auditoría.

“La escala y naturaleza de esta ayuda ejecutaron una expansión sin precedente del papel tradicional del sistema de la Reserva Federal como Banco Central prestamista de las instituciones depositarias”, aseguró el informe. La auditoria espera que todos los préstamos de emergencia a corto plazo hayan sido pagados o estén en vías de compensarse.

Los préstamos de emergencia incluyeron ocho programas básicos y, con certeza, también proporcionaron ayuda a las instituciones financieras, afirmó IPS. La FED proporcionó préstamos al banco JP Morgan Chase para adquirir Bear Stearns, una empresa inversora quebrada; proveyó préstamos para mantener a flote a American International Group (AIG), una sociedad transnacional de seguros; extendió préstamos al Bank of America y al Citigroup y compró hipotecas de riesgo, “garantiazdas” en los libros de los bancos privados beneficiados.

En total, los préstamos más grandes fueron hechos a una pequeña cantidad de instituciones. Durante esos tres años, Citigroup pidió prestados un total de 2,5 billones de dólares, Morgan Stanley, pidió 2 billones; Merrill Lynch, que fue adquirido por el Bank of America, recibió préstamos por 1,9 billones y el Bank of America pidió 1,3 billones.

También recibieron dinero de la FED bancos extranjeros, como el Barclays del Reino Unido, Grupo Royal Bank de Escocia (Reino Unido), Deutsche Bank (Alemania), UBS (Suiza), Credit Suisse Group (Suiza), Bank of Scotland (Reino Unido), BNP Paribas (Francia), Dexia (Bélgica), Dresdner Bank (Alemania) y Societe General (Francia).

“A ninguna agencia del gobierno de Estados Unidos se le debe permitir que entregue ayuda urgente a un banco o sociedad financiera extranjera sin la aprobación directa del Congreso y del Presidente”, escribió Sander.

Recientemente, la agencia de noticias Bloomberg News obtuvo 29.346 páginas de documentación de la Reserva Federal sobre algunos de estos préstamos secretos, después de meses de lucha ante la corte para obtener acceso a los expedientes, invocando la Ley de Libertad de Información (FIA,en inglés).

Algunas de las instituciones financieras recibieron los préstamos secretamente, mientras tanto, en sus informes públicos proclamaban que tenían amplias reservas en efectivo, observó Bloomberg. La Reserva Federal nunca ha explicado cómo justificó legalmente varios de los préstamos de emergencia, tampoco cómo decidía proporcionar ayuda a ciertas empresas, pero a otras no.

“El mayor problema fue la falta de supervisión del Congreso, y la manera como la FED parecía escoger a los ganadores que serían protegidos a cualquier costo”, dijo a IPS Randall Wray, profesor de economía de la Universidad Missouri-Kansas City.

“Si tales préstamos no son ilegales, deberían serlos. Nuestra nación pasó realmente por una crisis de liquidez, una corrida de los pasivos a corto plazo de las instituciones financieras. Existe sólo una manera de detener las ejecucionbes: prestar sin límite las reservas a todas las instituciones que estén calificadas. La FED manoseó alrededor antes para finalmente hacer algo de eso”, dijo Wray.

“Pero por otra parte, se pasó a la segunda fase, que consistió en intentar resolver problemas de insolvencia aumentando la participación del Tío Sam en el fiasco de los banqueros. Eso nunca debió haber sido hecho. Usted cierra a los estafadores, y punto. La FED y la FDIC (Comisión Federal de Seguros de Depósitos) debieron haber intervenido inmediatamente a los bancos más grandes, reemplazado a todo el personal superior de gestión, y así deberían haber comenzado a resolver”, dijo Wray.

Las renovadas preguntas sobre la Reserva Federal inspiraron a algunos activistas jóvenes del movimiento social que organizaron protestas a través de Estados Unidos. “Desde su creación por el gobierno de Estados Unidos en 1913, la Reserva Federal ha fabricado tanto dinero nuevo de la nada que ha destruido el 95 por ciento del valor del dólar”, dijo Joseph Brown, estudiante universitario y uno de los organizadores de las recientes protestas contra el Banco Reserva Federal de Atlanta. “Estos beneficios fiscales inflacionarios a Wall Street, ocultados por el gobierno, dañan más a los pobres y a quienes viven de rentas fijas, como los jubilados”, añadió Brown.

La Oficina de Responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos (GAO, sigla en inglés) hizo la auditoría como resultado de por lo menos dos años de presiones sobre los políticos. IPS informó que en junio de 2009 una coalición amplia de miembros del Congreso, pertenecientes a los dos partidos (Demócrata y Republicano) había copatrocinado la legislación que permitió auditar a la Reserva Federal.

La auditoría fue aprobada como una enmienda propuesta por Sander a la Ley Dodd-Frank Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor, la mayor fiscalización de actividades bancarias aprobada por el presidente Barack Obama y el Congreso de Estados Unidos en 2010.

“Pienso que esto (la primera auditoría de la GAO) fue un buen comienzo para destapar lo que hizo la FED, de modo que permita comenzar a determinar que nunca deben permitirse de nuevo acciones similares”, escribió Wray. Añadió: “Mi respuesta preliminar es un resonante no”.

La GAO también encontró que las políticas existentes en la Reserva Federal no previenen significativos conflictos de intereses. Por ejemplo, “las restricciones existentes en la FRBNY respecto a los intereses financieros de sus empleados no prohíben específicamente que inviertan en ciertas instituciones no-bancarias que recibieron ayuda de emergencia”, indicó el informe.

El reporte GAO reveló que el 19 de septiembre de 2008, William Dudley, que ahora es presidente del FRBNY, fue favorecido con una exención que lo dejó mantener sus inversiones en AIG y General Electric, mientras al mismo tiempo la Reserva Federal otorgaba fondos de ayuda urgente a esas mismas dos compañías.

“A nadie que trabaje para firmas que reciben ayuda financiera directa de la FED debe permitírseles sentarse en la junta directiva de la FED, o ser empleados de la Reserva Federal”, dijo Sanders.

En resumen, los banqueros estadounidenses, que forman parte del 1% más rico del mundo que condujeron a la crisis, también controlan la FED, que es un banco central privado de Estados Unidos, y se “regulan” por sí mismos. “Fijan lo que cobran y se dan el cambio”.

La GAO siguió trabajando en un informe más detallado respecto a los conflictos de intereses de la Reserva Federal Reserve. Una vez revisado el siguiente informe GAO, que se emitió el 19 de octubre 2011, constatamos que no tuvo ninguna repercusión en la prensa. Vagamente, recomendó “tomar medidas adicionales para fortalecer los controles diseñados para manejar conflictos de interés entre los directores del Banco de la Reserva y aumentar la difusión pública de los roles y responsabilidades de los directores”.

Añadió que “el presidente de la Reserva Federal debe desarrollar, documentar y exigir a todos los bancos de la Reserva que adopten un proceso de solicitud de exención elegibilidad para la junta de directores de la Agencia Federal de la Reserva y cautelar la ética política de los consejeros”. Además, recomendó “la posibilidad de exigir a los bancos de la Reserva que revelar públicamente las exenciones que se conceden y la divulgación de esa medida no violaría la privacidad personal de un director”. Bonitas palabras (1). En otros términos, “aquí no ha pasado nada”. El poder de la súper elite financiera tiene agarrada por el mango la gran sartén que es el mundo en que vivimos.

Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno

Notas:
1) GAO: http://www.gao.gov/products/GAO-12-18
Fuentes:
● Matthew Cardinale, “First Federal Reserve Audit Reveals Trillions in Secret Bailout,” Inter Press Service, Common Dreams, August 28, 2011, http://www.commondreams.org/headline/2011/08/28-3.
http://www.mediafreedominternational.org/2011/10/24/first-federal-reserve-audit-revels-trillions-loaned-to-major-banks/
● U.S. Government Accountability Office (GAO)
http://www.gao.gov/products/GAO-11-616
Student Researcher: Nicole Trupiano (Sonoma State University)
Faculty Evaluator: Peter Phillips (Sonoma State University)

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Caso Malala: ¡Basta ya de manoseo!

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

El pasado 9 de octubre, en el valle del río Swat, en el noroeste de Pakistán, un grupo de fundamentalistas talibanes, varones, disparó en la cabeza a la joven Malala Yousafzai, de 14 años de edad, con la intención de matarla. El motivo: la negativa de la joven a dejar de asistir a la escuela pese a la prohibición establecida por los talibanes en ese sentido desde el 2009 en la región que manejan entre Pakistán y Afganistán.

Providencialmente Malala no murió, pero quedó malherida. Ya anteriormente se había constituido en blanco de ataque del grupo talibán por defender sus derechos como mujer, motivo por el que el gobierno pakistaní la había condecorado con el primer Premio Nacional de la Paz, habiendo recibido igualmente varios galardones infantiles internacionales. Ahora salvó su vida; la bala no llegó a ningún órgano vital, destruyéndole por el contrario la mandíbula y alojándose en el cuello, dejándola temporalmente sin habla. Pero los talibanes dijeron que volverán a intentar asesinarla. Malala fue sacada de su país y trasladada a Gran Bretaña, donde en estos momentos se recupera en un hospital de Birminghan luego de complicadas intervenciones médicas.

Matando a Malala el grupo talibán pretendía enviar un claro mensaje de advertencia: desde hace años controla la región del valle del Swat, donde han impuesto un clima de intolerancia y machismo acorde a su integrismo religioso; por tanto, prohibió a todas las mujeres asistir a escuelas, en el entendido que las mismas no pueden estudiar. De hecho, en estos años en que controlan la zona, han destruido gran cantidad de centros educativos, y el ejército pakistaní, pese a haberlo intentado en reiteradas ocasiones, no los ha logrado desalojar de ese territorio. Luego del atentado, los talibanes afirmaron que el ataque había sido contra una “espía” que trabajaba a favor de Occidente. “La hemos atacado porque había hablado contra los talibán mientras se sentaba con los desvergonzados extranjeros e idealizaba al mayor enemigo del Islam, Barack Obama”, dijeron en un comunicado. “La sharia (la ley islámica) dice que se debe matar incluso a los niños si hacen propaganda contra el Islam”, concluyeron desafiantes.

“Casualmente”, dos días después del atentado contra Malala, el 11 de octubre, se celebraría por vez primera el Día Internacional de la Niña, instaurado por Naciones Unidas. “Todos los estudios demuestran que invertir en la niña es una de las mejores inversiones para reducir la pobreza, mejorar la salud, la educación y avanzar en igualdad. Cuando desperdiciamos el coraje, la creatividad y el potencial de las niñas, perdemos como sociedad”, decía la ONU un par de días después del atentado en un comunicado.

Encomillar el “casualmente” tiene sentido, y es lo que inaugura nuestra reflexión. Ello se complementa perfectamente con la protesta levantada días después por “la reina del pop”, la estadounidense Madonna, quien se tatuó la espalda con el nombre de la joven baleada en acto de protesta, mostrándose después en público con esa inscripción.

“Tengo derecho a la educación, derecho a jugar, derecho a cantar, derecho a que se oiga mi voz”, había dicho Malala antes de recibir el balazo en su cabeza. Absolutamente de acuerdo. En términos objetivos, lo dicho y hecho por la joven es una bandera de lucha que no podemos dejar de levantar todas y todos. La fecha instaurada por Naciones Unidas va en ese sentido. ¿Quién podría oponerse a la reivindicación femenina en un mundo cruzado ignominiosamente por el más despreciable machismo? ¿Quién podría dejar de condenar un acto tan abominable como el realizado por los talibanes? Todo eso está fuera de discusión. Incluso ¿quién no dejaría de aplaudir el traslado de la joven a un centro asistencial en Inglaterra para que recibiera la mejor de las atenciones? Seguramente: nadie.

Pero de todos modos, más allá de tan nobles propósitos en juego, es necesario plantearse algunos interrogantes: ¿no es excesivo el tratamiento que la prensa ha dado al caso? ¿No comienza a sonar un tanto llamativo tamaña preocupación? ¿Madonna clamando por esto?

Aún a riesgo de pasar por un paranoico que ve confabulaciones de la CIA detrás de cada acto -no estamos diciendo que ese sea el caso, por supuesto- toda esta explosión de interés mediático en el caso de la jovencita baleada puede despertar sospechas. Pakistán es un país pobre, con un índice de desarrollo humano bajo, con más del 20% de su población por debajo de la línea de pobreza trazada por la ONU y alrededor de un 35% de analfabetismo abierto, con una renta mensual per capita que ronda los 90 dólares y una desnutrición infantil crónica de 42%. Desde que comenzara la “guerra contra el terrorismo” por parte del gobierno de Estados Unidos en el 2001, su región noroeste, limítrofe con Afganistán, ha sido campo de batalla permanente contra los grupos talibanes. De hecho esta región, que es donde tuvo lugar la ilegal operación que permitió “cazar” a Osama Bin Laden, es una zona elegida por el Departamento de Estado para la utilización de los drones, los aviones no tripulados, que ya llevan causados varios miles de muertos en sus más de 130 incursiones. ¿Alguien levanta la voz por todas estas muertes, o por las ocasionadas por el hambre crónico?

¡Pobre Malala!, sin dudas. Pero ¿cuántas Malalas, cuántas jovencitas, niñas y niños mueren silenciosamente a diario en estas regiones golpeadas por la “lucha contra el terrorismo”? ¿Acaso todo esos niños, niñas y jóvenes no tienen derecho también a que se los atienda de la mejor manera posible si son heridos, aunque no sean activistas políticos?

En Washington se viene hablando insistentemente de una guerra abierta con Pakistán como una estrategia que llevaría a la desintegración del país aprovechando las líneas étnicas de Punjab, Sindh, Baluchistán y Pushtunistán. El objetivo geopolítico tras la maniobra sería destruir el potencial de Pakistán de convertirse en el corredor energético entre Irán y China, teniendo la neutralización del gigante asiático como la verdadera causa final. Colocar al integrismo islámico de los talibanes como parte de la jugada mostrando su faceta descarnada -baleando jovencitas, por ejemplo- puede ser un pieza más de un complicado rompecabezas. Lo cierto es que resulta, como mínimo, muy significativo tanta “preocupación” de la prensa mundial por la suerte corrida por Malala.

En el manejo de la geopolítica sabemos que todo es posible, lo más bajo y abyecto también. O más aún: eso precisamente es lo que la define. La manipulación mediática de la gran masa planetaria es, hoy por hoy, un elemento imprescindible en esas estrategias (“guerra de cuarta generación” la llaman los estrategas del Pentágono). Los talibanes sin ningún lugar a duda son unos asesinos; dispararle a quemarropa a una jovencita que se resiste a seguir sus irracionales medidas religiosas lo prueba. Pero no dejemos de recordar cómo se maneja todo esto.

“No empujamos a los rusos para intervenir [en Afganistán], sino que consideramos que esa operación secreta era una idea excelente. Tenía el efecto de hacer caer a los soviéticos dentro de la trampa afgana. El día que cruzaron oficialmente la frontera, tuvimos la oportunidad de dar a la Unión Soviética su propia guerra de Vietnam gracias a estos fundamentalistas”, dijo sin la menor vergüenza Zbigniew Brzezinski, Consejero de Seguridad Nacional del Presidente James Carter, describiendo la política de su país en una entrevista con el periódico francés “Le Nouvel Observateur” en 1998 hablando de operaciones encubiertas. Cuando se le preguntó si lamentaba haber ayudado a crear un movimiento que cometía actos de terrorismo por todo el mundo, desestimó la pregunta y declaró: “¿Qué es lo más importante para la historia mundial, los talibanes o el colapso del imperio soviético? ¿Varios musulmanes fanáticos o la liberación de Europa Central y el fin de la Guerra Fría?”.

Ahora, ante esta nueva brutalidad del grupo ultra ortodoxo y la desmedida montaña de “preocupación” por Malala cabe preguntarse: ¿nos siguen agarrando de estúpidos?.

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ANNCOL presenta el texto completo del discurso del comandante Iván Márquez de las FARC-EP en la instalación la mesa de diálogo en Oslo

La Habana / ANNCOL / Octubre 19 .Con la instalación de la mesa de diálogo en las afueras de Oslo, comenzó el proceso de paz que desarrollarán las FARC-EP y el gobierno de Colombia.

El acto público tuvo su inicio con la intervención del vocero principal del gobierno, Humberto de la Calle Lombana y prosiguió con las palabras del jefe de la delegación de las FARC-EP, Iván Márquez, integrante del Secretariado Nacional de la organización insurgente.



A continuación, damos a conocer el texto completo del discurso de las FARC-EP:

Nuestro sueño, la paz con justicia social y soberanía

“La paz que hemos querido nosotros, por la cual hemos luchado por mucho tiempo, ha sido siempre buscando que en este país se acaben las desigualdades que son tan poderosas…”
Manuel Marulanda Vélez

Señoras y señores
Amigas y amigos de la paz de Colombia
Compatriotas

Hemos venido hasta este paralelo 60, hasta esta ciudad de Oslo desde el trópico remoto, desde el Macondo de la injusticia, el tercer país más desigual del mundo, con un sueño colectivo de paz, con un ramo de olivo en nuestras manos.

Venimos a esta Noruega septentrional a buscar la paz con justicia social para Colombia por medio del diálogo, donde el soberano, que es el pueblo, tendrá que ser el protagonista principal. En él reposa la fuerza irresistible de la paz. Ésta no depende de un acuerdo entre voceros de las partes contendientes. Quien debe trazar la ruta de la solución política es el pueblo y a él mismo le corresponderá establecer los mecanismos que han de refrendar sus aspiraciones.


Foto: Las dos delegaciones en Oslo

Tal emprendimiento estratégico no puede concebirse como un proceso contra reloj. La pretendida paz exprés que algunos promocionan, por su volátil subjetividad y por sus afanes, sólo conduciría a los precipicios de la frustración. Una paz que no aborde la solución de los problemas económicos, políticos y sociales generadores del conflicto, es una veleidad y equivaldría a sembrar de quimeras el suelo de Colombia. Necesitamos edificar la convivencia sobre bases pétreas, como los inamovibles fiordos rocosos de estas tierras, para que la paz sea estable y duradera.

No somos los guerreristas que han querido pintar algunos medios de comunicación, venimos a la mesa con propuestas y proyectos para alcanzar la paz definitiva, una paz que implique una profunda desmilitarización del Estado y reformas socioeconómicas radicales que funden la democracia, la justicia y la libertad verdaderas. Venimos aquí con el acumulado de una lucha histórica por la paz, a buscar, codo a codo con nuestro pueblo, la victoria de la solución política sobre la guerra civil que destroza a Colombia. No obstante, nuestra determinación tiene la fortaleza para enfrentar a los guerreristas que creen que con el estruendo de las bombas y de los cañones pueden doblegar la voluntad de quienes mantenemos en alto las banderas del cambio y la justicia social.


Foto: Usme, sur de Bogotá, extrema pobreza para centenares de miles colombianos

No se puede encadenar este proceso a una política enfocada exclusivamente en la obtención desaforada de ganancias para unos pocos capitalistas a los que no les importa para nada la pobreza que abate al 70% de la población. Ellos sólo piensan en el incremento de su botín, no en la reducción de la miseria. Más de 30 millones de colombianos viven en la pobreza, 12 millones en la indigencia, el 50% de la población económicamente activa, agoniza entre el desempleo y el subempleo, casi 6 millones de campesinos deambulan por las calles víctimas del desplazamiento forzoso. De 114 millones de hectáreas que tiene el país, 38 están asignadas a la exploración petrolera, 11 millones a la minería, de las 750 mil hectáreas en explotación forestal se proyecta pasar a 12 millones. La ganadería extensiva ocupa 39.2 millones. El área cultivable es de 21.5 millones de hectáreas, pero solamente 4.7 millones de ellas están dedicadas a la agricultura, guarismo en decadencia porque ya el país importa 10 millones de toneladas de alimentos al año. Más de la mitad del territorio colombiano está en función de los intereses de una economía de enclave.

En nuestra visión, colocar sobre la mesa el asunto del desarrollo agrario integral como primer punto del acuerdo general remite a asumir el análisis de uno de los aspectos centrales del conflicto. El problema de la tierra es causa histórica de la confrontación de clases en Colombia. En palabras del comandante Alfonso Cano “las FARC nacimos resistiendo a la violencia oligárquica que utiliza sistemáticamente el crimen político para liquidar a la oposición democrática y revolucionaria; también como respuesta campesina y popular a la agresión latifundista y terrateniente que inundó de sangre los campos colombianos usurpando tierras de campesinos y colonos…”

Aquello que fue causa esencial del alzamiento armado y de una heroica resistencia campesina, a lo largo del tiempo se ha agudizado. La geofagia de los latifundistas acentuó la desequilibrada e injusta estructura de la tenencia de la tierra. El coeficiente GINI en el campo alcanza el 0,89. ¡Espantosa desigualdad! Los mismos datos oficiales dan cuenta de que las fincas de más de 500 hectáreas corresponden al 0.4% de los propietarios que controlan el 61.2% de la superficie agrícola. Se trata de una acumulación por desposesión, cuya más reciente referencia habla de 8 millones de hectáreas arrebatadas a sangre y fuego a través de masacres paramilitares, fosas comunes, desapariciones y desplazamiento forzoso, crímenes de lesa humanidad, acentuados durante los 8 años de gobierno de Uribe, todos ellos componentes del terrorismo de Estado en Colombia.

Para las FARC, Ejército del Pueblo, el concepto TIERRA está indisolublemente ligado al territorio; son un todo indivisible que va más allá del aspecto meramente agrario y que toca intereses estratégicos, vitales, de toda la nación. Por eso la lucha por el territorio está en el centro de las luchas que se libran hoy en Colombia. Hablar de tierra significa para nosotros hablar del territorio como una categoría que además del subsuelo y el sobresuelo entraña relaciones socio- históricas de nuestras comunidades que llevan inmerso el sentimiento de patria, que concibe la tierra como abrigo, y el sentido del buen vivir. Al respecto debiéramos interiorizar la profunda definición del Libertador Simón Bolívar sobre qué es la patria, nuestro suelo, nuestro territorio: “Primero el suelo nativo que nada -nos dice-, él ha formado con sus elementos nuestro ser; nuestra vida no es otra cosa que la esencia de nuestro propio país; allí se encuentran los testigos de nuestro nacimiento, los creadores de nuestra existencia y los que nos han dado alma por la educación; los sepulcros de nuestros padres yacen allí y nos reclaman seguridad y reposo; todo nos recuerda un deber, todo nos excita sentimientos tiernos y memorias deliciosas; allí fue el teatro de nuestra inocencia, de nuestros primeros amores, de nuestras primeras sensaciones y de cuanto nos ha formado. ¿Qué títulos más sagrados al amor y a la consagración”?


Foto: Higinios Olmos, campesino en Calamar sufre doble; la política neoliberal y la fumigación de su yuca.

Partimos de esta visión para alertar a Colombia toda: la titulación de tierras, tal como la ha diseñado el actual gobierno, es una trampa; encarna una suerte de despojo legal a través del cual se busca que el campesino, una vez con el título de propiedad en sus manos, no tenga otra salida que la de vender o arrendar a las trasnacionales y conglomerados financieros, a los que sólo les interesa el saqueo exacerbado de los recursos minero-energéticos que están debajo del suelo. Dentro de su estrategia está la utilización del suelo para extender las explotaciones forestales y las inmensas plantaciones, no para resolver el grave problema alimentario que padece nuestro pueblo, sino para producir agro-combustibles que alimentarán automóviles. En el mejor de los casos, la gente del campo quedará con una renta miserable, pero alejada del terruño y confinada en los cinturones de miseria de las grandes ciudades. Al cabo de 20 o 30 años de contrato nadie se acordará del verdadero dueño de la tierra. Lo aseguramos sin vacilación: la bancarización de la tierra derivada de la titulación, acabará “tumbándole” la tierra al campesino. Nos están empujando a la extranjerización de la tierra y al desastre ambiental dinamizado brutalmente por la explotación minero-energética y forestal. La naturaleza como fuente de información genética no puede ser convertida en botín de las trasnacionales. Nos oponemos a la invasión de las semillas transgénicas y a la privatización y destrucción de nuestra biodiversidad y a la pretensión de hacer de nuestros campesinos pieza del engranaje de los agro-negocios y sus cadenas agroindustriales. Están en juego la soberanía y la vida misma.

En estos términos, la titulación no es más que la legalidad que pretende lavar el rostro ensangrentado del despojo que durante décadas ha venido ejecutando el terrorismo de Estado. Para una trasnacional es más presentable decir “tengo un título minero” a que se le sindique de haber financiado grupos paramilitares y desterrado a una población para hacer viable su proyecto extractivo. Dentro de esta dinámica en Colombia el régimen asesina no sólo con sus planes de guerra, con sus paramilitares y sicarios, sino también con sus políticas económicas que matan de hambre. Hoy hemos venido a desenmascarar a ese asesino metafísico que es el mercado, a denunciar la criminalidad del capital financiero, a sentar al neoliberalismo en el banquillo de los acusados, como verdugo de pueblos y fabricante de muerte.

No nos engañemos: la política agraria del régimen es retardataria y engañosa. La verdad pura y limpia, como dice el Libertador Simón Bolívar, es el mejor modo de persuadir. La mentira sólo conduce a la agudización del conflicto. El fin último de tales políticas, en detrimento de la soberanía y del bienestar común, es dar seguridad jurídica a los inversionistas, liberalizar el mercado de tierras y lanzar el territorio al campo de la especulación financiera y mercados de futuro. Independientemente de que exista o no la insurgencia armada, ésta política multiplicará los conflictos y la violencia.

Acumulación por desposesión y nueva espacialidad capitalista, eh ahí la fórmula del proyecto político-económico de las élites neoliberales haciendo chorrear sangre a la patria de la cabeza a los pies.

Es a esto a lo que nos resistimos. Las FARC no se oponen a una verdadera restitución y titulación de tierras. Por años hemos luchado, como pueblo en armas, por una reforma agraria eficaz y transparente, y es precisamente por ello que no se puede permitir que se implemente el despojo legal que el gobierno proyecta con su ley de tierras. Por medio de la violencia del Plan Colombia y el proyecto paramilitar, se preparó el territorio para el asalto de las trasnacionales. La ley general agraria y de desarrollo rural, es esencialmente un proyecto de reordenamiento territorial concebido para abrirle campo a la economía extractiva en contra de la economía campesina, en desmedro de la soberanía alimentaria y del mercado interno, al superponer el mapa minero-energético sobre el espacio agrícola. Ni siquiera se tiene en cuenta la promoción de una agroecología que permita una interacción amigable con la naturaleza.

Por otro lado, la restitución de tierras tiene que aludir a las tierras que les arrebataron violentamente a los campesinos, indígenas y afro descendientes, y no a baldíos distantes de sus sitios raizales de existencia, también codiciados hoy por las multinacionales. Pero resulta que este es un problema que tiene que ver con todo el pueblo colombiano y que de hecho está salpicando de conflictos todo el territorio. Hay una profunda inconformidad del país nacional con el hampa financiera que se está apropiando de la Orinoquía. Ahora han aparecido unos tales “nuevos llaneros” que de llaneros no tienen nada, como los magnates Sarmiento Angulo y Julio Mario Santodomingo (hijo), los terratenientes Eder del Valle del Cauca, el señor Efromovich, el ex vicepresidente Francisco Santos (gestor del paramilitar Bloque Capital), los hijos de Uribe Vélez, entre otros filibusteros, que ningún derecho tienen sobre esas tierras y que sólo quieren clavar sus garras en el petróleo, el oro, el coltán, el litio, explotar grandes proyectos agroindustriales y la biodiversidad de la altillanura. Abordar el asunto agrario es discutir con el país sobre estos problemas. Que hablen los verdaderos llaneros, esos de piel tostada por el sol de los bancos de sabana; esos que por siglos han convivido en armonía con los morichales y el vuelo de las garzas y de los alcaravanes; esos de pies descalzos que con su histórica bravura empuñaron las lanzas para darnos la libertad.

El pueblo tiene la palabra: Ahí está la patriótica resistencia de los trabajadores petroleros contra la canadiense Pacific-Rubiales en Puerto Gaitán, cuyo escenario de saqueo fue preparado con sangre por los paramilitares de Víctor Carranza. Diariamente el vampiro trasnacional se lleva más de 250 mil barriles de petróleo, mientras le succiona la sangre a más de 12 mil 500 trabajadores tercerizados que como esclavos tienen que trabajar 16 horas diarias por 21 días continuos por una semana de descanso. Su situación laboral es más atroz que la impuesta por los enclaves bananeros de los años 20.



Ahí está la resistencia de los pobladores del Quimbo, donde el gobierno pretende sacar a patadas a la gente que ha vivido allá más de un siglo, destruyendo así sus trayectorias culturales, de vida, y su entorno ambiental. ¿Vamos a dejar acaso que se hiera de muerte al río de la patria que es el Río Grande de la Magdalena, sólo para construir una represa que generará energía para la exportación y no para resolver la demanda interna de millones de colombianos que no tienen acceso a la energía eléctrica? Para el gobierno están primero las ganancias de la trasnacional EMGESA que la suerte de las familias que quedarán desarraigadas.

Ahí está la resistencia de los pobladores de Marmato (Caldas), gente humilde que siempre ha vivido de la explotación artesanal aurífera y que ahora la trasnacional MEDORO RESOURCES quiere borrar del mapa para convertir esa aldea en la mina de oro a cielo abierto más grande del continente. Recordemos aquí, que hasta la iglesia colombiana ha acompañado esa justa lucha en la que el sacerdote José Idárraga, líder del Comité Cívico Pro defensa de Marmato, fue acribillado por los esbirros de las trasnacionales.

Ahí está la formidable resistencia indígena y campesina en el Cauca en defensa de su territorio y de sus culturas ancestrales, y la de sus hermanos afrocolombianos, guardianes patrióticos de la soberanía del pueblo sobre el Pacífico y nuestras selvas.

Insisten las castas dominantes en destrozar el páramo de Santurbán, riqueza de biodiversidad y de aguas que sacian la sed de ciudades importantes como Bucaramanga y Cúcuta. Por la codicia del oro pretenden destruir la alta montaña y la pureza de las aguas del río Suratá. La dignidad de los hijos de José Antonio Galán, el comunero, ha movilizado la resistencia, unificando incluso al pueblo llano con el empresariado local, que ha comenzado a entender, que esta es una lucha de toda Colombia.

¿Cómo vamos a permitir que por complacer la voracidad por el oro de la ANGLO GOLD ASHANTI se le entregue a esta multinacional el 5% de nuestro territorio? El proyecto extractivo de esa empresa en La Colosa (Cajamarca) dejará una gran devastación ecológica y privará de agua a 4 millones de colombianos que dependen de sus fuentes hídricas.

La locomotora minera es como un demonio de destrucción socio-ambiental que si el pueblo no la detiene, en menos de una década convertirá a Colombia en un país inviable. Frenemos ya las locomotoras físicas del Cerrejón y de la Drummond que durante las 24 horas del día saquean nuestro carbón, asperjan polución al paso de sus interminables vagones, dejándonos, como dice el cantautor vallenato, Hernando Marín, sólo socavón y miseria. Frenemos a la BHP BILLITON, a XSTRATA y la ANGLO AMERICAN, que para extraer 600 millones de toneladas de carbón que yacen bajo el lecho del río Ranchería, pretenden desviar su curso, lo que disminuirá el caudal de sus aguas en un 40% generando devastación ambiental y destrucción irreparable al tejido social de los pueblos Wayúu.


Foto: Toma de los carriles en Cerrejón para impedir la Locomotora Neoliberal y transnacional.

Qué asustadizo se ve al gobierno para defender la soberanía frente a la trasnacional BHP BILLITON que saquea en descarada actitud de lesa patria el ferroníquel de Cerro Matoso (Córdoba), y a la que sigue colmando de gabelas en detrimento de la soberanía, el bienestar social y el medio ambiente.

Hay que poner fin a esa monstruosidad que son los contratos a 20 y 30 años que privilegian los derechos del capital en menoscabo del interés común.

Y claro, se escuchan a los portavoces del gobierno y la oligarquía proclamando el crecimiento de la economía nacional y sus exportaciones. Pero no, en Colombia no hay economía nacional. Quienes exportan el petróleo, el carbón, el ferroníquel, el oro y se benefician con ello, son las multinacionales. La prosperidad, entonces es de éstas y de los gobernantes vendidos, no del país.

Este no es un espacio para resolver los problemas particulares de los guerrilleros, sino los problemas del conjunto de la sociedad; y dado que uno de los factores que más impacta negativamente a la población es la subscripción de los Tratados de Libre Comercio, éste es un tema que tendrá que abordarse indefectiblemente. Pobre Colombia obligada a competir con las trasnacionales con una infraestructura arruinada por la corrupción y la desidia.

Entonces la paz… sí. Sinceramente queremos la paz y nos identificamos con el clamor mayoritario de la nación por encontrarle una salida dialogada al conflicto abriendo espacios para la plena participación ciudadana en los debates y decisiones.

Pero la paz no significa el silencio de los fusiles, sino que abarca la transformación de la estructura del Estado y el cambio de las formas políticas, económicas y militares. Sí, la paz no es la simple desmovilización. Decía el comandante Alfonso Cano: “Desmovilizarse es sinónimo de inercia, es entrega cobarde, es rendición y traición a la causa popular y al ideario revolucionario que cultivamos y luchamos por las transformaciones sociales, es una indignidad que lleva implícito un mensaje de desesperanza al pueblo que confía en nuestro compromiso y propuesta bolivariana”. Necesariamente tendremos que abocar las causas generadoras del conflicto y sanear primero el cangro de la institucionalidad. Claro, desde el punto de vista estrictamente económico, para una trasnacional es más fácil saquear los recursos naturales del país sin la resistencia popular y guerrillera. Apoyados en ejercicios sencillos de matemática, podemos afirmar que la guerra es insostenible para el Estado, por las siguientes consideraciones:

El gasto militar en Colombia es de los más altos del mundo en proporción a su Producto Interno Bruto. Este alcanza el 6.4% cuando hace 20 años estaba por el orden del 2.4%; es decir, se ha triplicado, y eso es relevante. El gasto militar actualmente oscila entre 23 y 27 billones de pesos al año, descontando que Colombia es el tercer receptor de “ayuda” militar estadounidense en el mundo y que por cuenta del Plan Colombia recibe una financiación equivalente a 700 millones de dólares al año.


Foto: Fuerzas Especiales de las FF.MM. desfilando el 20 de julio en Bogotá.

En Colombia hay un régimen jurídico que se acompaña con la protección militar de las inversiones. De unos 330.000 efectivos de las Fuerzas Militares, 90 mil soldados son utilizados para cuidar la infraestructura y las ganancias de las multinacionales. El enorme gasto que esto representa, aunado al costo de la tecnología empleada, pone en evidencia los límites de la sostenibilidad de la guerra. Nosotros hacemos un llamado sincero a los soldados de Colombia, a los oficiales y sub oficiales, a los altos mandos que aun sientan en su pecho el latir de la patria, a recobrar el decoro y la herencia del ideario bolivariano, que reclama a los militares emplear su espada en defensa de la soberanía y las garantías sociales. Qué bueno sería protagonizar el surgimiento de unas nuevas Fuerzas Armadas. No más sumisión a Washington, no más subordinación al Comando Sur y no más complacencia con la expansión de bases militares extranjeras en nuestro territorio.

Esa es la hoguera que arde en nuestro corazón; por eso no pueden ser más que un agravio los llamados instrumentos jurídicos de justicia transicional que apuntan a convertir a las víctimas en victimarios. Que se tenga presente, que el alzamiento armado contra la opresión es un derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo, que ha sido consagrado en el preámbulo de la declaración de los derechos humanos aprobada por la ONU en 1948, y que además es un derecho consignado en muchas constituciones de las naciones del mundo. No somos causa sino respuesta a la violencia del Estado, que es quien debe someterse a un marco jurídico para que responda por sus atrocidades y crímenes de lesa humanidad como los 300 mil muertos de la denominada época de la violencia en los años 50, que responda por los 5 mil militantes y dirigentes de la Unión Patriótica asesinados, por el paramilitarismo como estrategia contrainsurgente del Estado, por el desplazamiento de cerca de 6 millones de campesinos, por los más de 50 mil casos de desaparición forzada, por las masacres y los falsos positivos, por las torturas, por los abusos de poder que significan las detenciones masivas, por la dramática crisis social y humanitaria; en síntesis que responda por el terrorismo de Estado. Quien debe confesar la verdad y reparar a las víctimas son sus victimarios atrincherados en la espuria institucionalidad.

Somos una fuerza beligerante, una organización política revolucionaria con un proyecto de país esbozado en la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia, y nos anima la convicción de que nuestro puerto es la paz, pero no la paz de los vencidos, sino la paz con justicia social.


Foto: Tropas guerrilleras de las FARC-EP en algún lugar de Colombia.

La insurgencia armada motivada en una lucha justa no podrá ser derrotada con bombarderos ni tecnologías, ni planes por muy sonoros y variados que sean sus denominaciones. La guerra de guerrillas móviles es una táctica invencible. Se equivocan aquellos que embriagados de triunfalismo hablan del fin del fin de la guerrilla, de puntos de inflexión y de derrotas estratégicas, y confunden nuestra disposición al diálogo por la paz con una inexistente manifestación de debilidad. Nos han golpeado y hemos golpeado, sí. Pero con el romancero español podemos decir: “por fortuna os vanagloriáis porque vuestras armas están bruñidas; en cambio mirad las mías, qué amelladas están, porque hieren y han sido heridas”. Así son los avatares de la guerra. El Plan Patriota del Comando Sur de los Estados Unidos ha sido derrotado y la confrontación bélica se extiende hoy con intensidad por todo el territorio nacional. No obstante en nosotros palpita un sentimiento de paz fundado en el convencimiento de que la victoria siempre estará en manos de la voluntad y la movilización de nuestro pueblo. “Este es un mensaje de decisión, decía hace poco Alfonso Cano: aquí en las FARC nadie está amilanado, ¡estamos absolutamente llenos de moral, de moral de combate!”.

Presidente Santos, fundemos la paz tomando como base los anhelos de la nación.

Convocamos a todos los sectores sociales del país, al Ejército de Liberación Nacional, ELN, a los Directorios de los partidos políticos, a Colombianas y Colombianos por la Paz, organización que liderada por Piedad Córdoba trabajó denodadamente por abrir esta senda, a la Conferencia Episcopal y a las iglesias, a la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), a la Coordinadora de Movimientos Sociales de Colombia (COMOSOCOL), a los promotores del Encuentro por la Paz de Barranca, a los indígenas, a los afro-descendientes, a los campesinos, a las organizaciones de desplazados, a la ACVC, a la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC), a las centrales obreras, a las mujeres, al movimiento juvenil colombiano, a la población LGTBI, a los académicos, a los artistas y cultores, a los comunicadores alternativos, al pueblo en general, a los migrados y exiliados, a la Marcha Patriótica, al Polo Democrático, al Congreso de los Pueblos, al Partido Comunista, al MOIR, a la Minga Indígena, a los amantes de la paz en el mundo, para que llenen de esperanza este intento de solución diplomática del conflicto.

Simón Trinidad ya manifestó desde la cárcel imperial de Florence (Colorado), donde está condenado injustamente a 60 años de presidio, su total disposición para participar en los diálogos por la paz de Colombia. En un acto de sensatez la Fiscalía colombiana ha dicho que él tiene todo el derecho a hacer parte de la delegación de las FARC en la mesa de conversaciones y el Consejo Superior de la Judicatura ofreció la tecnología y la logística para que eso sea posible. El gobierno de los Estados Unidos haría un gran aporte a la reconciliación de la familia colombiana, facilitando la participación de Simón, de cuerpo presente en esta mesa.

Finalmente queremos expresar nuestra eterna gratitud a los gobiernos y pueblos de Noruega, Cuba, Venezuela y Chile, que desplegaron sus esfuerzos mancomunados desde Escandinavia, desde el Caribe, desde la cuna de Simón Bolívar y desde el indómito Arauco de Neruda y Allende, para que el mundo pueda contemplar el prodigio de la nueva aurora boreal de la paz. También resaltamos la contribución del CICR como garante del traslado de voceros de las FARC desde agrestes regiones colombianas bajo el fuego.



Rendimos homenaje a nuestros caídos, a nuestros prisioneros de guerra, a nuestros lisiados, a la abnegación de las Milicias Bolivarianas, al Partido Comunista Clandestino y al Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, y junto a ellos al pueblo fiel que nutre y acompaña nuestra lucha.

Sin aún comenzar la discusión, no coloquemos como espada de Damocles, a pender amenazas sobre la existencia de esta mesa. Sometamos las razones de cada una de las partes contendientes al veredicto de la nación, a la veeduría ciudadana. No permitamos que los manipuladores de opinión, desvíen el rumbo de esta causa necesaria que es la reconciliación y la paz de los colombianos en condiciones de justicia y dignidad. La gran prensa no puede seguir actuando como juez inicuo frente al conflicto, porque como decía Cicerón, “un juez inicuo es peor que un verdugo”. De los esfuerzos de todos y de la solidaridad del mundo, depende el destino de Colombia. Que la oración por la paz de Jorge Eliécer Gaitán ilumine nuestro camino:“Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. ¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres del pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia!”.

Damos la bienvenida a este nuevo emprendimiento por la paz con justicia social. Todos, por la solución incruenta del conflicto colombiano.

¡Viva Colombia/ Viva Manuel Marulanda Vélez/ Viva la paz!

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Video: http://youtu.be/mk654P-88II

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Colombia: El gobierno no es rehén del proceso de paz

Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

Tronó enfurecido el 18 de octubre en Oslo, ante la prensa mundial Humberto de la Calle, el jefe de la delegación del Estado colombiano para los diálogos con las Farc-EP, dejando ver con toda claridad la filosofía política del gobierno del presidente JM Santos en lo que se ha dado en llamar el proceso de paz colombiano. Más tarde el mismo presidente Santos repitió textualmente desde Bogotá, el trueno de la Calle.

Claro que no, digo yo. El gobierno de JM Santos es rehén NO de un proceso de paz, sino de sus propias contradicciones y vacilaciones tanto internas como externas que encadenan al gobernante. Dentro de los eslabones externos, está como una Sobre-Determinación aplastante y del cual se desprenden los demás condicionantes tanto externos como internos; el acuerdo bipartidista de los Estados Unidos para promulgar, financiar y desarrollar el Plan Colombia y sus prolongaciones hasta la fecha actual, así la actual Secretaria de Estado Sra Clinton, apoye telefónicamente al presidente Santos (no al proceso) en los diálogos emprendidos, máxime cuando hay de por medio una muy cercana elección presidencial en los Estados Unidos.

2- Un segundo determinante, es el bloque de países del Pacífico latinoamericanos con los cuales los Estados Unidos tienen TLC vigentes (México, Colombia Perú y Chile) creado por la diplomacia estadounidense para hacer contrapeso reaccionario al bloque de países que están adelantando y desarrollando procesos democráticos progresistas, soberanos y de integración continental. El negociador de Colombia general Naranjo, asesora directamente al presidente de México, y un representante directo del gobierno Chileno de Piñera, acompañará directamente la mesa de diálogos en la Habana.

3- En cuanto a lo interno, está la gran contradicción aún no resuelta en el bloque de clases trasnacionales en el Poder de Colombia, entre los sectores terratenientes y ultramontanos liderados por Uribe Vélez y el prevaricador Ordoñez; enfrentados al sector Agro-minero y financiero. Un día Santos, como el niño de la fábula, se aleja de la casa política de la U, pero al otro amanecer, se regresa siguiendo las piedritas blancas que ha dejado por el camino; porque sin el partido (partido) de la U de Uribe Vélez, no tiene ningún chance de salir re-elegido, lo que constituye la verdadera apuesta de un jugador compulsivo de póker: ¡Ganar!

4- En Cuarto determinante, es el tiempo electoral que corre contra la re-elección presidencial de JM Santos, y por eso su extrema presión para firmar un acuerdo “express” de paz, que le permita presentarse a elecciones presidenciales con el As en la mano. De ahí su amenaza de que si no ve un acuerdo “sustantivo” (es decir presentable en las elecciones) antes de 8 meses dará por concluido el dialogo. Es el oligárquico y mezquino Plan B santista para la negociación, nuevamente usando la paz como bandera electoral y, a las FARC como su elector indirecto. Por esta razón, el comandante Timoleón Jiménez también tiene que exhibir su plan B de la siguiente manera:

..” De nuestra parte planteamos que, en caso de no ser posible alcanzar el fin de la confrontación en esta oportunidad, avancemos hacia la construcción de un tratado de regularización de la guerra, que incluya la cuestión del uso y empleo bilateral de explosivos y de operaciones de bombardeo indiscriminado en zonas densamente pobladas; el seguimiento a las denuncias de las víctimas; el tratamiento digno de nuestros prisioneros en las cárceles; así como la verificación de todo el proceso y de los acuerdos salidos del mismo, por parte de una comisión encabezada por organismos internacionales escogidos a mutuo acuerdo entre las partes..”( http://prensarural.org/spip/spip.php?article9452)

Triste perspectiva si se considera que casi siempre los planes alternativos terminan remplazando el plan inicial.

5- El quinto determinante es que han sido diez años de una extrema y repugnante campaña mediática de “satanización de la Insurgencia” para negarle su característica política, acompañada del cuento chimbo de su “inminente” derrota militar, que ahora, cuando se da una extensa movilización social cuestionando el neoliberalismo depredador dominante en Colombia, y poco después la insurgencia presenta ante el mundo desde Oslo las cifras (ninguna falsa, ni rebatible) de su análisis político sobre la actual Colombia; nadie lo podía creer, ni aceptar, ni asimilar, pues una opinión pública así de alienada, sectarizada y dominada por el Estado de Opinión, no va a cambiar de la noche a la mañana. Basta leer los análisis enfurecidos y sin argumentos de toda la prensa colombiana sobre lo ocurrido en Oslo, para confirmarlo.

Y un 6º determinante: el ideológico-político que domina la mentalidad de la clase dominante en Colombia (oligarquía trasnacional) expresada en dos de los mejores análisis sobre el inicio de los diálogos en Oslo (cuyas frases decisivas subrayo) Uno, escrito por el editorialista del diario conservador El Nuevo Siglo, ahora ministro del medio ambiente del gobierno Santos, Juan Gabriel Uribe, quien fuera también negociador en el Caguán y escribe la siguiente nota en futuro -pasado:

…”Es oportuno precisar sobre el proceso de paz que la pura doctrina conservadora tiene como principal objetivo consagrar el orden, está por la legalidad, la legitimidad, el imperio de la soberanía nacional, la fortaleza de las instituciones, el triunfo perenne de la democracia, para consolidar la libertad. Según las circunstancias, agita el olivo de la paz o apela a los cañones. Lo conservador es el sistema. Defendemos el orden contra el desorden. En el concepto conservador de Estado, las Fuerzas Armadas juegan un papel insustituible, por eso defendemos el Fuero Militar, más en un país en el cual el 70 por ciento del territorio periférico es en extremo vulnerable y prevalece la ley de la jungla. Allí es notoria la falta de autoridad y de gobernabilidad, por lo que la paz en esas zonas selváticas y de cultivos ilícitos no se logra por decreto, pende, también, de los factores del desorden, del atraso y la miseria colectiva. Una paz con futuro demanda un Estado fortalecido, un gran plan económico de desarrollo que modifique la estructura de pobreza de los que viven en zonas riquísimas casi sin explotar, que incorpore la población a la civilidad, la producción y el bienestar” (El arte de negociar Editorial Nuevo Siglo. Octubre 17, 2012)

Y otro, escrito por el verdadero jefe del partido Liberal, parte esencial del gobierno Santos, Horacio Serpa Uribe, quien que para no repetir errores del pasado formula un poco diferente lo que en 1997 dijo en el Caguán el agente de Uribe Vélez Valencia Cossio, al comenzar la refundación: ¡Cambiamos o nos cambian! :….” ¿Por qué reunirse? Porque debe acabarse una guerra con la cual tanto perdemos. No tienen razón, dentro de nuestra óptica. Son violentos y han matado, secuestrado y traficado con estupefacientes, pero se trata es de buscar que renuncien a la violencia y se sometan a las leyes. Nosotros no nos vamos a someter a ellos.

Los cambios hay que hacerlos con ellos o sin ellos. Muchas cosas exigen reformas. Tenemos desigualdad, pobreza, corrupción, inconsistencias democráticas, partidos y Congreso desprestigiados, desempleo enorme”… (Aproximaciones a la paz. Vanguardia Liberal 21. 10. 2012)

Por todo esto, me atrevo a decir que el gobierno colombiano no es rehén de ningún proceso de paz para darlo por terminado; sino de sus propias contradicciones inherentes y de las vacilaciones del gobernante.

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La paz en clave del modelo neoliberal

Alpher Rojas Carvajal (especial para ARGENPRESS.info)

Un referente de interés sociológico, en este país tan rígidamente estratificado, permite advertir entre los actores sentados a la mesa de Oslo, que el promedio de sus edades es de sesenta y cinco años, lo cual indica que cuando estalló el conflicto armado en Colombia ellos eran unos niños que apenas empezaban a caminar y, por mucho, estaban entrando a la adolescencia. Otros –los menos- aún no habían nacido.

Los representantes gubernamentales son miembros de familias con poder social y económico, nacieron y crecieron en hogares en los cuales nunca faltó nada para mantener una vida saludable y acceder a la educación de calidad. Las mejores universidades les abrieron sus puertas sin mayores exigencias, basadas en sus antecedentes familiares ilustres, y muy pronto se vieron presidiendo grandes organizaciones empresariales y financieras o altos cargos en la función pública, gracias a su filiación bipartidista, sistema que desde entonces adoptó la teoría smithiana de “la construcción del enemigo” y por tanto se decidieron por la formación de elites especializadas y la acumulación de caudales y medios de comunicación para combatirlo. Uno de ellos llegó a ser Vicepresidente de la Nación y brillante líder de la Constituyente de 1991, dos generales de la república, alcanzaron la comandancia general de las Fuerzas Armadas y la Dirección nacional de la policía. Otro, ha sido gerente del sistema financiero y presidente de la poderosa organización de industriales ANDI y del Consejo Gremial Nacional.

Casi todos ellos han publicado libros cuya importancia no ha sido objeto de discusión intelectual ni científica, pero siempre han figurado en los titulares de la prensa nacional y sus rostros han sido constantemente relucidos por los reflectores encomiásticos de la televisión comercial desde entonces en manos de monopolios que operan –bajo licencia del gobierno- el espectro electromagnético, al tiempo que sus opiniones político-económicas se ofrecen de manera destacada en los diarios más importantes del país. Su influencia les ha permitido acceder a las más variadas misiones diplomáticas en el mundo y/o a los organismos multilaterales, donde han aprendido las recetas de funcionamiento del poder económico mundial, para cuyas elites la guerra ya no es la continuación de la política por otros medios, sino la continuación de la economía por otros medios. Hoy se encuentran frente a uno de los desafíos más importantes de la historia: lograr acuerdos políticos con la guerrilla para terminar el conflicto armado más largo y sangriento que hemos padecido y, como consecuencia, “construir” la paz. Constituyen ellos un grupo cuya legitimidad proviene tanto de su procedencia socioeconómica y la calidad de la delegación presidencial, como por “la cantidad representada” en las discusiones por la paz.

Por su parte, los representantes de la insurgencia proceden de zonas rurales o pequeñas localidades de alejadas regiones del país, crecieron en familias con necesidades básicas insatisfechas -como la mayoría de los colombianos-, o son vástagos de clases medias estancadas en sus proyectos socioeconómicos por la irritante concentración de la riqueza y de las oportunidades en pocas manos, o pisoteados por la expansión de la corrupción público-privada (eliminemos aquí la conjunción “y” porque es una misma patología alimentada por iguales ambiciones sectoriales). Sin embargo, y merced a esfuerzos denodados ingresaron a la universidad pública y algunos descollaron con sustentadas tesis en diferentes campos de las ciencias sociales, especialmente en trabajos relacionadas con el funcionamiento anómalo de la sociedad y del Estado o con la interpretación y el análisis de los factores generadores y dinamizadores de la violencia.

Aunque “en la vida civil” fueron profesionales cuya formación hubiera podido servirle al país con esa eficacia indispensable (con la que han sostenido la guerra) para optimizar los recursos y distribuir democráticamente los bienes sociales, como notables teóricos del Estado o brillantes expositores políticos (incluso artistas y poetas), nunca pudieron acceder a una vida laboral estable ni su creatividad intelectual logró el registro de sus obras en las grandes editoriales. Los medios masivos coincidieron en no ocuparse de sus investigaciones ni de sus ideas a no ser para estigmatizarlas, al tiempo que sus luchas sociopolíticas fueron ocultadas o tergiversadas, pues casi todo lo hicieron a través de canales partidistas no tradicionales, sino de oposición al sistema bipartidista en el cual política y negocios no son antitéticos y donde el pensamiento crítico no tiene validez.

Como quiera que el país cada día se cerraba más y más a los fines de la democracia real –una constante que permea la actualidad, que es de exclusión e inequidad- y sus élites se han mostrado indiferentes a las expectativas del desarrollo humano equitativo, asumieron, primero, una rebeldía discursiva afianzada en las tesis doctrinarias de los principales pensadores de la izquierda planetaria, con discursos en los campos y mítines populares en los suburbios, pero la represión estatal les cerró el camino. Entonces, decidieron alzarse en armas contra el Estado legítimo en circunstancias complejas en las que han logrado mantener su organización pese a la asimétrica desventaja numérica en unidades y armamento; en algunas regiones llegaron a suplir la ausencia del Estado y lograron una capacidad significativa de reclutamiento. En el fondo, como lo ha dicho el investigador Francisco Gutiérrez Sanín, “ha sido una guerra por más Estado contra el Estado”.

Ahora, tras comparecer al llamado del gobierno para formalizar los diálogos exploratorios conducentes a desarrollar un “Acuerdo General para terminar el conflicto” en los cuales se definió una Agenda y unas reglas y procedimientos para evacuarla, las fuerzas insurgentes llegan a la mesa de Oslo a ratificar su voluntad de “construir la paz”, con su invariable discurso de crítica social y de oposición política al régimen neoliberal. Sin embargo, al igual que los voceros gubernamentales no tienen experiencias de paz, su conocimiento de la convivencia es meramente teórico. Pero intuyen, con muy buena lógica, que la oscuridad de un recinto no se puede “sacar a baldados”, sino encendiendo la luz.

Naturalmente, en un encuentro de contrarios –en la fase de construcción del proceso-, no podrían faltar cordiales desencuentros y precisiones de ambas partes que, sin duda, implican sino una revisión, si una mirada de clarificación a sus alcances y limitaciones. Le ocurrió al gobierno mismo con su postulado de ratificación del Acuerdo por la ciudadanía y la sugerencia de una Asamblea Constituyente para revisar los temas que impiden la convivencia, sin duda una formulación abierta y tentadora que desborda los alcances de la Agenda. Tanto De La Calle como Iván Márquez aprovecharon el escenario para “hacer jurisprudencia” por la vía de puntualizar o adicionar conceptos para la discusión venidera. Pero la tajante admonición del vocero gubernamental, en el sentido de que “aquí no se va a discutir ni la doctrina militar ni el modelo económico ni la inversión extranjera, fue una frase inadecuada, porque si se trata de buscarle una salida política al conflicto, que es una consecuencia de los grandes desequilibrios socioeconómicos, cómo no discutir el modelo que ampara la inequidad y la pobreza y que estimula la concentración de la riqueza y de las oportunidades. ¿Entonces de qué se va a hablar?

No se trata, como parece haberlo entendido la representación gubernamental, de una rediscusión de la Agenda ni del decantado abstracto de una visión del mundo, ni de una nueva puesta en escena de las temáticas ya definidas, sino de una reinterpretación de los alcances de cada ítem conforme fue planteado por Iván Márquez –sin decirlo- en su discurso inicial. Como si la prioridad jerárquica establecida en la Agenda sobre “Desarrollo rural”, no comportara variables e interrelacionamientos que explican la crisis y los conflictos que hoy gravitan sobre el campo, como es el caso de la mega-minería, la concentración de la propiedad, la tercerización y la extranjerización agropecuaria o la “acumulación por desposesión”.

Por otra parte, es preciso advertir que esta discusión sobre los factores concernientes al campo no puede estar librada exclusivamente al debate interpartes con exclusión de los campesinos y los pequeños productores agropecuarios. El concepto de desarrollo rural no es, no puede ser restrictivo, pues está referido a todo lo que le está relacionado, por ejemplo, lo ambiental. Y en el caso de las Fuerzas Armadas, su discusión franca es indispensable, porque si no cabría preguntarse: ¿hasta dónde estarían dispuestas per sé a separarse de conductas rechazadas por la democracia y el DIH. De las palabras de Márquez se desprenden muy bien los fines que la organización insurgente desea para darle término al conflicto: “Una paz que no aborde la solución de los problemas económicos, políticos y sociales generadores del conflicto, es una veleidad y equivaldría a sembrar de quimeras el suelo de Colombia. Necesitamos edificar la convivencia sobre bases pétreas, como los inamovibles fiordos rocosos de estas tierras, para que la paz sea estable y duradera”.

La referencia a la caracterización de este proceso como distinto a los demás y por tanto, “serio, digno y respetuoso” entraña una convocatoria al apaciguamiento retórico y a la estricta sujeción a los puntos acordados que a la postre determina el propósito simbólico de no permitir un “alargue” de los diálogos o evitar la “caguanización de la mesa”, una conminación a la guerrilla, no para el gobierno que, según De La Calle parece asumirse sin obligaciones más allá de las logísticas. Objetivo que los voceros de la insurgencia no tienen en mente, si pesamos bien el trasfondo de sus mensajes constantemente referidos a la salida política sin más exigencias que la verdad y la vigencia salvadora del diálogo.

El del jueves en el hotel Hurdal fue un diálogo con guión pero sin libreto. La visibilización de las diferencias era esperada. El jefe de la delegación gubernamental no sólo representó allí la institucionalidad sino -incluidos mohín y tono-, los intereses privados muy explícitos de las elites socioeconómicas a las que el gobierno les ha permitido disfrutar de las ventajas del modelo de desarrollo neoliberal (por el que clamó respeto y se indignó). Por lo tanto, su discurso corto obedeció a que no tienen que decir nada más de lo que se ha dicho siempre en defensa del statu quo. Sin embargo en ocasiones tuvo raptus de sensatez: “hay mucho por hacer y queremos invitar a las FARC a hacerlo sin necesidad de rendirse y plagarse a nuestros términos”.

En cambio el discurso de la guerrilla, con una estética lingüística desprovista de adjetivos ignominiosos y un manejo maestro de los temas, desde el conocimiento, ciertamente un poco más largo –sólo 18 minutos más que el del vocero oficial- se explica no solo por su forzado y largo aislamiento mediático, sino por la necesidad de comunicarse a fondo con tres audiencias: la mesa de diálogos, sus tropas y bases sociales y, desde luego, la comunidad internacional. Márquez no dijo nada que no fuera cierto, empezando por los indicadores sociales y económicos que son los mismos utilizados por los investigadores más serios del país (Eduardo Sarmiento, Salomón Kalmanovitz, Jorge Iván González, Luís Jorge Garay, Ricardo Bonilla, Libardo Sarmiento, Daniel Libreros, Horacio Duque, Amylkar Acosta,) los ambientalistas y los defensores de DD.HH., la CEPAL, la FAO, Unesco y Human Rights Watch, el más reciente informe de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas señala que “Colombia vive un retroceso social escandaloso”.

A tono con estos diagnósticos Iván Márquez dijo: “Más de 30 millones de colombianos viven en la pobreza, 12 millones en la indigencia, el 50% de la población económicamente activa, agoniza entre el desempleo y el subempleo, casi 6 millones de campesinos deambulan por las calles víctimas del desplazamiento forzoso. De 114 millones de hectáreas que tiene el país, 38 están asignadas a la exploración petrolera, 11 millones a la minería, de las 750 mil hectáreas en explotación forestal se proyecta pasar a 12 millones. La ganadería extensiva ocupa 39.2 millones. El área cultivable es de 21.5 millones de hectáreas, pero solamente 4.7 millones de ellas están dedicadas a la agricultura, guarismo en decadencia porque ya el país importa 10 millones de toneladas de alimentos al año. Más de la mitad del territorio colombiano está en función de los intereses de una economía de enclave”.

Esos términos les parecieron a De La Calle y a los medios oficialistas del país “irrespetuosos, indignos e improcedentes” (¡?). En tanto que, según la encuesta del noticiero de TV de Yamid Amat CM& (jueves 18-10-12) el sesenta por ciento de los consultados aprobó la franqueza del discurso insurgente. “Tranquilo Bobby, con calma, estamos empezando”, dijo con su habitual buen humor el culto guerrillero Jesús Santrich.

Más duro e “irrespetuoso” con el establecimiento fue el Maestro del periodismo de opinión Daniel Samper Pizano, en su columna dominical de El Tiempo, leámoslo: En Colombia, el modelo neoliberal produjo una distancia cada vez mayor entre ricos y pobres; convirtió en negocio particular la salud pública; privatizó empresas que el sector público había levantado con gran esfuerzo durante décadas; potenció el sector financiero por encima del sector productivo; arruinó actividades agropecuarias que habían sido rentables; comprometió el medio ambiente; entró a saco en los recursos naturales y ahora quiere soltarle el freno a la minería multinacional.”.

El discurso del ex vicepresidente Humberto de La Calle, estuvo orientado, inicialmente, a ratificar la voluntad del gobierno de asegurar las condiciones logísticas y temáticas en la discusión de los puntos acordados en la Agenda y a plantear la necesidad de que esas conversaciones sean “rápidas y eficaces” tanto como la verificación a que serán sometidos todos los avances o estancamientos en la Habana. Al enfatizar que “el gobierno no será rehén del proceso”. Y que “si no se avanza, se levantarán de la mesa”, puso un primer condicionamiento no estipulado en los diálogos exploratorios. En tanto que el jefe guerrillero ripostó: “No somos partidarios de una paz express que algunos promocionan y que por su volátil subjetividad y por sus afanes, sólo conduciría a los precipicios de la frustración”. En adelante, pienso, el trabajo de mayor peso va a estar soportado por la comisión de garantes provista por delegados de Cuba, Venezuela y Chile. A propósito, ¿Qué hace Chile allí?, si es, en la práctica, un adversario radical del modelo alternativo que se consolida en América Latina?

De todas maneras es evidente que la voluntad de las partes expresada en sus respectivas presentaciones en Oslo, ha sido recibida con esperanza y optimismo “moderado”, como suele decirse ahora. Se trata de dejar sentadas las bases para construir un escenario de convivencia donde la guerra sea ahora por conquistar mentes y corazones con las armas de la razón y la política y cuyo se animará en el espléndido ambiente cultural de La Habana.

Alpher Rojas Carvajal es analista político e Investigador en ciencias sociales.

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Nuevo comunicado de las FARC y el gobierno sobre el primer tema de la discusión en la Habana

LA HABANA / ANNCOL / OCTUBRE 19 / En un nuevo comunicado hoy viernes, la guerrilla de las FARC-EP y el gobierno informan que el primer tema en el dialogo de paz será Desarrollo Agrario Integral.

La fecha acordada para la discusión es el 15 de noviembre. Pero representantes de ambas delegaciones se reunirán el 5 de noviembre en la Habana para fijar los detalles.

A continuación, damos a conocer el Comunicado Conjunto.

Comunicado Conjunto #3

1. Reunidos en Oslo, Noruega, voceros del Gobierno de Colombia y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC‑EP), acordamos la instalación pública de la Mesa de Conversaciones encargada de desarrollar el Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera. De esta manera se inicia formalmente la Segunda Fase del proceso.

2. Desarrollo Agrario Integral es el primer tema de la agenda acordada y se abordará a partir del 15 de noviembre en La Habana, Cuba.

3. Las partes designarán voceros que se reunirán el 5 de noviembre en La Habana para continuar las labores preparatorias necesarias.

4. Agradecemos la hospitalidad de los países garantes de este proceso, Noruega y Cuba, y el generoso apoyo de los países acompañantes, Venezuela y Chile.

Oslo, Noruega, 18 de octubre de 2012

Foto: Las dos delegaciones en la rueda de prensa en Oslo, Noruega. El 5 y el 15 de noviembre son las próximas fechas para el inicio real del proceso de paz en la Habana.

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Bayer: “Con villas y countries cada vez más lujosos, no cantamos la noble igualdad”

Claudia Rafael - Silvana Melo (APE)

Hay una puertita, cerca de una esquina en el barrio de Belgrano. Tiene un cartel fileteado que dice “El Tugurio”. Si se toca timbre, la puerta se abre y aparece Osvaldo Bayer. Afuera llueve y él señala el pasillo. Vamos al patio, porque en mi estudio se quemó la lámpara, dice. El patio es una amalgama de plantas y libros. De revistas y afiches y fotos. Ofrece “un whisquicito” y se sienta a una mesita cuadrada con APE. Tendrá 86 años el 18 de febrero. “Soy del 27, como Rodolfo Walsh”.

Durante más de una hora, pasó la vida por ahí.

-¿A qué distancia de sus sueños está hoy la realidad?

-Sin querer, creo que los argentinos nos alejamos cada vez más de nuestros sueños. Este barrio de Belgrano, que antes era un paraíso, ya no lo es. No haber logrado una sociedad donde no haya niños con hambre ni villas miseria… Siempre repito que mientras haya villas miseria no va a haber una verdadera democracia. Porque la democracia tiene que ser capaz por lo menos de crear un techo digno para las familias con hijos. La Villa 31, por ejemplo, cada vez está más grande a través de las décadas. Apenas a 19 cuadras del Cabildo de la Nación que declaró la libertad. Desde 1813 cantamos “ved en trono a la noble igualdad”. De qué noble igualdad nos hablan, cuando comparamos las villas con los countries cada vez más lujosos. Por eso a veces considero que con la lucha que uno tuvo a lo largo de toda la vida, no se logró nada. Se logró muy poco. Igual en Europa, donde la diferencia de clases es cada vez más grande. En Alemania, que es el mejor país europeo en cuanto a economía, el 53% goza del 1% de la riqueza y el 10% goza del 53 %. A los desocupados se les paga un seguro de 400 euros por mes que sólo les sirve para comer. Y el otro día con orgullo los diarios publicaron que el presidente del Deutsche Bank, el señor Josef Ackermann, había ganado este año 12 millones de euros. Es decir, un millón de euros por mes. Primero se compra una casa en la Costa Azul, otra en Miami, y… tienen a la mano tanto placer que ni siquiera pueden gozar. Siempre con custodias policiales. Vivimos en un mundo de gran injusticia y lo vemos a diario. Las explosiones populares surgen de eso y las dictaduras que no se terminan. Un foco de esperanza lo da esta Latinoamérica. Por eso tanto festejé cuando Evo Morales ganó en Bolivia. En Ecuador, con Rafael Correa. En Uruguay, en que por primera vez fue elegido un hombre que estuvo 13 años preso por tupamaro. La conciencia popular está cambiando.

-¿Y en Argentina?

-En Argentina, hemos logrado por primera vez en la historia que los dictadores militares vayan a una cárcel común. En 85 años que llevo vividos tuve 13 dictadores y ninguno fue a la cárcel. Todos murieron en la cama de su residencia, cobrando el sueldo de general. Más todavía, Uriburu, el primer golpista que volteó a Yrigoyen y fue fusilador de obreros, tiene un monumento en la ciudad de Balcarce. Por lo menos, hemos logrado otras cosas, como que se devuelvan los dineros de los jubilados para que los maneje el Estado y no ya empresas privadas. Pero falta mucho. Como las villas miseria, el hambre. Según estadísticas oficiales se reconoce que hay un 1.5 % de niños desnutridos. Y éste era el país de las mieses de oro que puede alimentar a todo el mundo. Pero no somos capaces siquiera de alimentar a nuestros propios niños.

La noble igualdad

-Una de nuestras batallas históricas, uno de los sueños de las últimas décadas, fue hacer justicia con los genocidas. Fue este gobierno el que le dio el envión político. Pero a la vez, se postergan amargamente otras batallas como la del hambre de los niños, la de la desigualdad atroz. ¿Por qué?

-La gente sigue teniendo la idea de que el hambre existe porque no se quiere trabajar. En las villas miseria viven los haraganes. Y pareciera que deberían salir por ellos mismos. Es un concepto muy generalizado. Lo mismo plantear por qué en una democracia debe seguir existiendo la división de clases. ¿Dónde está la noble igualdad?

-¿Qué significó para usted que ante la fuerte premisa de que con villas miserias no hay democracia quien haya reaccionado con enorme dureza haya sido un ícono de las luchas por los derechos humanos como Hebe de Bonafini?

-Es algo que me da muchísima pena. Siempre dije y voy a seguir diciendo que las Madres fueron un ejemplo de coraje civil. Y es una lástima que el grupo que preside la señora Hebe de Bonafini le haya dado el apoyo total al oficialismo. Y yo lo único que dije es que es una pena. Porque los organismos de derechos humanos tienen que ser neutrales en la política partidaria. Tienen que ocuparse de las cosas buenas y criticar cuando se hizo algo malo. Y si se meten en política partidaria, generan desconfianza. Es increíble la serie de insultos de Hebe hacia mi persona. Porque yo le mostraría el prólogo que hizo Hebe de Bonafini llamado “Osvaldo Bayer y las Madres de Plaza de Mayo”. Donde dice que yo soy su mejor amigo, cómo ayudé a las Madres cuando estaba en el exilio y por todo eso el café de las Madres llevaba mi nombre. Y ahora dice que yo fui un cobarde porque me exilié. Y por qué paró siempre en mi casa en Berlín cuando iban a Europa. Por qué se hospedaba en la casa de un cobarde. Yo no fui un cobarde. Yo no participé de la guerrilla sino que fui perseguido por mis libros. El gobierno de Isabel Perón prohibió La Patagonia Rebelde y también la película. El yerno de López Rega, Lastiri, una de las primeras medidas que tomó fue prohibir mi libro Severino Di Giovanni. Y cuando el 12 de octubre fui condenado a muerte por las Tres A, que me daban 24 horas para dejar el país, le dije a mi esposa que se fuera inmediatamente a Europa con nuestros cuatro hijos porque después de publicada esa lista en la que estaba el nombre de un ministro, se negó a irse y le mataron al hijo. Y al día siguiente mi mujer se fue. Pero también había que pensar que en Europa había que mantener a la familia. Y fui allá. Y además, también para poder escribir, cosa que acá no podía hacer. Así que no me fui por cobarde. Es un insulto a todos los exiliados.

-¿Qué ganaron los organismos con ceder a la política de cooptación del Gobierno?

-Creo que los organismos deberían haber continuado sus líneas de siempre. Han cooptado casi a todos. También a Abuelas. Los hijos de la señora Carlotto tienen cargos de diputados, de ministro. Y eso genera obligaciones. Y lleva a callarse la boca. Por lo menos, es lo que uno cree.

-¿Alguna vez lo quisieron cooptar?

-Sí. Cuando se creó Carta Abierta. Cuando quedó organizado yo dije que tenía que tener siempre la opinión de los intelectuales. Y ser absolutamente neutral. Discutir en asamblea todas las cosas que se hacen en el gobierno. Y tener la autoridad moral de decir qué está bien y qué está mal. Bueno…no me invitaron más. Desgraciadamente es un organismo que siempre dice que sí. La única excepción que hago es con Horacio González que es un hombre de la ética y se atreve a hacer alguna crítica.

Luchas y batallas

-Tanta sangre y tanta vida se perdió en luchas por transformaciones y por justicia y hoy parece que la gran parte de esas batallas tienen como escenario al periodismo y a partir de una división tajante entre ser K y no serlo. ¿Valen la pena esas batallas?

-Es lamentable. Es tan lamentable que me acuerdo de esa época donde se preparaban los golpes militares. Por eso el otro día, durante el levantamiento de Gendarmería y Prefectura tuve un mal presagio. El pueblo en Argentina nunca salió a la calle para defender a los presidentes que había elegido en las urnas. Nuestros presidentes huyeron todos. Algunos, en forma patética. Ninguno tuvo el coraje civil de Salvador Allende que ha quedado como emblema. Y nuestro periodismo es tristísimo. Yo sigo escribiendo en Página 12 porque jamás me han censurado. Mientras no me censuren, voy a seguir escribiendo la contratapa. Pero si me llegaran a censurar, me voy.

-Un diario que está ya tan lejos de aquel que uno amó…

-¿Te acordás? Qué hermoso que era! Pero bueno…yo hablo con el director y te dice “si no tenemos los avisos oficiales nos venimos abajo”. Y por otro lado, lo de Clarín, que es insoportable. Es una cosa o la otra. Para no hablar de otros diarios pequeños, como Tiempo Argentino, la revista Noticias que ya no se pueden leer… Lo mismo la radio, la tele. Hoy estás a favor o estás en contra. Y eso no es democracia. Por eso yo siempre defendí que los medios de difusión tienen que ser públicos. No pueden pertenecer a empresa y no pueden tampoco ser estatales. Tienen que ser de derecho público. Por eso una de las cosas buenas es la ley de medios acá. Pero tienen que profundizarla más. No puede ser que Clarín tenga canales de radio, de televisión, acá, en el interior. En nombre de una señora que nunca hizo de periodista y que se casó con Noble por casualidad antes de morirse. Lo conozco porque trabajé en Clarín 12 años hasta que este tipo que está ahora, Magnetto, me echó. Cuando murió Noble, entró el frigerismo, la mujer de Noble y toda está gente que está ahora.

-De las luchas actuales ¿es la de visibilizar a los originarios y desterrar a Roca de calles y escuelas la que decidió asumir con más fuerza?

-Me metí con todo para sanar ese aspecto moral que significa seguir celebrando con calles y monumentos a Roca. Hemos logrado que una escuela en Azul cambie el nombre de Rauch por el de Arbolito, el cacique ranquel que hizo justicia y mató a Rauch. Roca buscaba ganar tierra, tierra y más tierra. Reestablece la esclavitud. Si ven los diarios de enero de 1879, van a ver los avisos oficiales: “hoy entrega de indios. A toda familia de bien que lo requiera se entregará un indio varón como peón, una china como sirvienta y un chinito como mandadero”. Si ven las crónicas, “las mujeres indias lloran y pegan alaridos cuando les quitan al hijo y lo agarran en sus brazos y lo tienen contra su pecho. Hay que hacer esfuerzo para sacárselos”. Y así van restableciendo la esclavitud contra lo que establecía la Asamblea del Año XIII. Los que no fueron repartidos se los envió a la isla Martín García a trabajar en las fortificaciones militares. Y a los sobrantes se los mandó a los cañaverales de azúcar en Tucumán, porque Roca tenía grandes tierras allí. Pero lo nunca dijo es que la Sociedad Rural financió todo. Y si van a los archivos de la sociedad rural lo recuerdan con orgullo. “Nosotros hicimos la campaña contra los salvajes”.

-Y para colmo le hacen juicio a usted por decirlo…

-Los Martínez de Hoz, sí. Piden un millón de pesos. Y lo único que tengo es esta casita. Tendrán que rematarla y tendré que ir a dormir a la plaza pública… Ellos repartieron 40 millones de hectáreas a amigos y estancieros socios. Y ahí comenzó su gran poder. Es ésa la verdadera historia. Sarmiento se calló la boca y aplaudió la campaña del desierto. Por eso Sarmiento tuvo cosas buenas, como la escuela pública gratuita y eso me parece muy bien. Pero era un racista total. Hablaba de los indios piojosos, los indios mugrientos. Y eso que tenía un 25 % de sangre india. Porque la madre de su madre era Huarpe. Y Sarmiento quería imponer el modelo nortemaericano. Por eso trajo maestras de allá. Y cuando Alberdi dijo “las pampas han quedado vacías porque han sido eliminados los pueblos originarios. Debemos llenarlas ahora con europeos”. Sarmiento sale al paso y le dice: “sólo europeos del norte”. No quería ni italianos ni españoles. El pobre Sarmiento se tuvo que conformar. Porque si los europeos del norte emigraban se iban a Estados Unidos.

-Si ese período de la historia tuvo que ver con el desprecio profundo a los originarios, décadas más tarde llegó la persecución a los anarquistas, y en los 70, la persecución a los jóvenes que luchaban, ¿cuál es el signo identificatorio de la actualidad?

-En esta época, se identifica algo que aspire a la unidad latinoamericana y hay que seguirlo cimentando. Pero no hay sombras de una mejor repartición de la riqueza. No se apunta a una reforma agraria. Hay sí, un crecimiento de las cooperativas que el Estado debería cimentar más. Por ejemplo, Fasinpat, la fábrica sin patrones (ex Zanón) demuestran que venden los productos más baratos, tienen más empleados y todos ganan igual. Hay cosas muy lindas que se hacen desde la base. Pero si no, no hay grandes cambios. Este gobierno plantea una política peronista que apunta a ciertas mejoras sí, pero sin cambiar el sistema. El peronismo ni siquiera fue capaz de reorganizar las fuerzas armadas para no permitir nunca más un golpe militar. Porque las fuerzas de seguridad siempre están ahí, agazapadas y a la espera.

Roca está vivo

-¿Cuánto del espíritu de Roca sigue en pie cuando están los campesinos asesinados en Santiagos del Estero, los Qom reprimidos, todos en lucha por que no les quiten la tierra?

-Hay dos temas que este gobierno nunca ha tratado. Los derechos de los pueblos originarios, el reconocimiento de sus tierras comunitarias. Si viene un extranjero y se compra un millón de hectáreas y ahí están los indios, los sacan a patadas, como se hizo con las tierras que compró la Benetton en las tierras de la comunidad Leleque. Y no hablemos de los Qom. Donde el gobierno se calló la boca porque el gobernador de Formosa es K. Lo mismo que en Santiago del Estero respecto del gobernador Zamora. Pero además tampoco hizo absolutamente nada en la defensa de la ecología. Algunas batallas en todo este camino hemos tenido. Por ejemplo en Santa Rosa, hemos logrado que se cambie el nombre de la avenida principal que era Roca y se la cambió por San Martín, que me parece bien.

-Hubo otras, como el nombre de Rauch al pueblo bonaerense, que siguen siendo una deuda pendiente.

-Sí, claro. Que me tocó estar 63 días preso. Fue mi primera experiencia. Antes de sostener las cosas había que estar bien informado. Era 1963 y yo no tuve en cuenta que era ministro del interior el bisnieto del coronel alemán Rauch. Hay que tener mala suerte!

-¿Algún tramo de la historia que pudo vivir se acercó aunque sea mínimamente a lo que soñó?

-Los 40 días de Cámpora. Fue en ese tiempo en que pudimos hacer La Patagonia Rebelde porque Cámpora la permitió. Después, ya en la filmación estaba Lastiri y bueno…después Perón, con López Rega. Pero la terminamos igual y como ganamos el Oso de Plata en Berlín no la pudieron prohibir. Pero la prohibió después Isabel el 12 de octubre. Y los que hicimos la película aparecimos en la lista de las tres A y tuvimos que dejar el país. Yo les propuse a los interventores militares que hiciéramos una reunión conjunta en el aula magna de la facultad de Filosofía para discutir si en mis libros o en la película había datos históricos falsos. Los invité pero no vino nadie.

-Es decir, que a la lección de Rauch no la aprendió nunca...

-No, no….(se ríe). Me tendría que haber empezado a portar bien pero no… por eso le tengo tanto cariño a mi mujer que en 60 años juntos, siempre me acompañó. Cuando de repente tuvimos que dejar una casa muy linda que teníamos en Martínez y tuvimos que pasar a vivir todos en una habitación en Alemania y empezar de cero. Y ahora ella ya no puede venir porque está en diálisis. Y estoy pensando en que ya no la quiero dejar sola… en no venir más a la Argenitna, cosa que me costaría mucho porque mi vida está acá. Pero allá están mis cuatro hijos, mis diez nietos y dos bisnietas de cinco meses y … La vida es así.

Eterna condena

-Treinta y seis años después la dictadura lo sigue condenando a un exilio…

-Exactamente. Todo es así por la dictadura militar. La dictadura te sigue condenando de esa manera. Y eso no te lo paga nadie. Jamás hubo una indemnización para los exiliados. Había incluso que empezar de nuevo porque nadie te daba trabajo. Hasta que me dieron la cátedra de derechos humanos en la facultad de filosofía de la UBA. Yo volví en el 83 y en el 89 entré en Página 12. Pero mientras tanto, trabajaba 6 meses en Alemania para tener divisas y poder vivir 6 meses en Argentina. Hay cosas que uno no olvida. Alfonsín me gritó en la cara “los que se escaparon…”. Yo no me escapé. Me tuve que ir. Qué criterio. O Hebe ahora que me dice “cobarde”.

-¿Cómo lo define a Perón?

-Perón estuvo en la Alemania nazi y en la Italia fascista. El era un fascista y no es casual que haya ido a parar a la España de Franco. Lo que pasa es que fue un fascista con tanta viveza que no hizo racismo como Hitler ni le declaró la guerra a nadie. No se metió contra los judíos, por ejemplo. Pero aplicó las mismas leyes obreras, que están calcadas de esos procesos. Y además, cambió todo para no modificar nada. Y no fue capaz de defenderse contra el golpe militar. Se escapó. Terrible, eso de meterse en una cañonera paraguaya que no tenía agua porque la estaban reparando. Y les pidió que lo llevaran en bote al hidroplano paraguayo que le mandó Stroessner y casi se cae. Y un tipo de la dictadura lo agarró del brazo para que no se cayera. Todo eso es patético. Y dónde se va a refugiar? Pasa por todas las dictaduras de derecha hasta terminar en la España de Franco. Ese era su pensamiento.

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Más preliminares, mientras llega pelea de fondo, la del 7D

Emilio Marín (LA ARENA)

El gobierno y la oposición volvieron a chocar por asuntos profundamente políticos ligados a un fallo sobre ley de medios. Ayer el motín de prefectos, hoy la Fragata de rehén, todo le viene bien a Clarín.

Como las guerras se libran también por la conquistas de las mentes de las poblaciones, además de las posiciones en el teatro de batalla, ha recrudecido la disputa ideológica por la ley de medios.

El gobierno nacional y la Afsca, recordaron que el Grupo Clarín tiene más de 240 sistemas de TV por cable, 9 radios AM, una FM y 4 canales de TV abierta. La conclusión, explícita en los avisos, es que esto configura un monopolio y una "cadena nacional ilegal".

El holding de Héctor Magnetto, emplea munición gruesa todos los días, por todos esos medios, y se defiende adoptando una pose supuestamente pluralista. Y hasta "nacional y popular", según asegura en su último spot. Lo puede creer parte de sus televidentes, oyentes y lectores cautivos. Para el resto de los argentinos esa última cualidad no existe en el monopolio, fulminado por el refrán de que "dime de lo que presumes y te diré de lo que careces". Su propaganda es tan poco creíble como el nombre que acuñó Jorge Lanata para su programa: "Periodismo para Todos".

Se están librando las batallas preliminares mientras se viene la de fondo, la del 7 de diciembre. Y en estas previas Clarinete ha recibido varios trompis, sin que se pueda decir que haya puesto rodilla en tierra. Recibió con dolor la decisión de la Cámara Civil y Comercial, bajo presión de la Corte Suprema de Justicia, de designar a Horacio Alonso interinamente en el Juzgado 1, que entiende en la cautelar para Clarín desde hace casi tres años. Alonso tiene "mala prensa" pues ese grupo le enrostra dos cosas: que fue designado por el gobierno en 2011 y que tiene como antecedente haber dictado un fallo contra Cablevisión. A contrario sensu, cabe abrir un pequeño crédito a favor del magistrado.

Otra jugada del oficialismo que trasunta el retomar la ofensiva política y jurídica fue el proyecto de ley para reglamentar el "per saltum". El senador Marcelo Fuentes, del FPV, lo presentará en comisión para empezar a discutirlo y luego llevarlo al recinto. Recogiendo iniciativas de años anteriores, estipula que se puede pedir el avocamiento de la Corte Suprema en ciertos casos de gravedad institucional. No se debe pecar de ingenuos: la idea del Ejecutivo y sus bloques legislativos es que en el pleito por la ley de medios no se debe perder más tiempo en instancias inferiores e intermedias, y conviene ir hacia la cúspide de la escalera judicial. Que el alto tribunal diga lo suyo y no permanezca más mudo como Oráculo viendo cómo se desquician normas votadas con todos los requisitos legales del sistema constitucional.

"La justicia no acepta presiones" dijo Ricardo Lorenzetti, lo que fue interpretado por los exégetas clarinistas como que rechazaba aquellos movimientos del gobierno. El reelecto titular de la CSJN aclaró que se refería tanto al Estado como a las corporaciones. El centrismo suele ser la ley suprema de muchos cortesanos, que al final deben definirse, como está pasando ahora.

Artillería de Clarín

En su desesperada resistencia para conservar hegemonía más allá de los límites de la mencionada ley en sus artículos 45 y 161, Clarinete está tocando a degüello del gobierno.

Todo motivo, conexo o no con ese asunto, es agitado como sólo el monopolio sabe hacerlo. Todos los colectivos lo dejan bien. Los caceroleros de teflón del 13 de setiembre compusieron casi una jornada patriótica para aquella constelación. Ahora se avecina otra convocatoria similar, para el 8 de noviembre, y está calentando motores para un salto en calidad: aumentar el número de participantes y moderar en algo el lenguaje cuasi golpista de algunos.

Si los prefectos y gendarmes se amotinan, esa sería una muestra de disconformidad social tan legítima como la de los piqueteros en su tiempo. Los mismos que Clarín denostó al punto de considerar en 2002 que los asesinatos de Darío y Maxi habían sido fruto de "la crisis" y no por las postas de plomo de la Bonaerense mandada por Eduardo Duhalde.

Ese sistema de echar leña a cualquier fueguito, en la medida que pueda chamuscar la piel cristinista, se vio con el tratamiento dado al caso de la fragata Libertad. Hace casi 20 días que está retenida en el puerto de Tema, en Ghana, con sus 289 tripulantes demorados, a causa de un reclamo judicial de los "fondos buitres" como NML.

En vez de enfocar este tema desde el punto de vista nacional, de condenar esa represalia de los usureros internacionales contra el país, los medios dominantes echan pestes contra el gobierno. De hecho, convergen con la campaña de aquellos intereses tan poco nacionales.

Para colmo, se sabe que el itinerario del barco fue modificado por la cúpula de la Armada, no por decisión de Defensa (que convalidó erróneamente ese cambio). De resultas de ese yerro y/o maniobra intencional de los marinos, la presidenta dispuso el pase a retiro de varios oficiales, entre ellos el jefe de la Armada, Carlos Alberto Paz. Aunque tardía, la depuración pareció atinada y justa, pero tampoco tuvo ninguna ponderación mediática en los aludidos opositores. Antes bien, aprovecharon la ocasión para meter más cizaña entre el gobierno y las Fuerzas Armadas, cuestionando que el presupuesto para el sector en 2013 prevé un aumento de "sólo" 19 por ciento y menos horas de vuelo para la Fuerza Aérea y de navegación para la Marina.

Estuvo bien la cancillería en sus advertencias sobre el itinerario de la Fragata y ahora, en su idea de llevar el diferendo a la ONU. "Negociar con los fondos buitres no es ni será una opción", declaró Héctor Timerman, uno de los funcionarios más vapuleados por las corporaciones de medios, aunque en estos días lo desplazó del podio su colega de Justicia.

"Gaceta Ganadera" afirmó en un editorial: "Julio Alak se ha erigido en comisario político de los jueces de la república y, demostrado un desprecio total por la división de los tres poderes del Estado".

Asignaturas pendientes

El gobierno de Cristina Fernández recibió un pelotazo en contra esta semana, cuando algunos de sus ex funcionarios y empresarios favorecidos por sus millonarios subsidios resultaron procesados. Una resolución del juez Claudio Bonadío fulminó a los ex secretarios de Transporte, Juan Pablo Schiavi y Ricardo Jaime, respecto a la falta de controles sobre la concesión ferroviaria al grupo TBA-Cirigliano, que desembocó en la catástrofe de Once. En ese lugar, en febrero pasado, murieron 51 personas y hubo muchísimos heridos, cuando una formación en deficiente estado de mantenimiento, según las pericias que obran en poder de Bonadío, chocó contra los paragolpes de esta terminal.

Bonadío es un magistrado polémico. Pero en cambio debe haber logrado unanimidad con su fallo hablando de que en este caso existió una "trilogía siniestra" entre funcionarios que no controlaron, empresarios ávidos de negocios a cualquier precio y sindicalistas cómplices.

Además de los ya nombrados, quedaron muy comprometidos los hermanos Claudio y Mario Cirigliano, dueños de TBA, una concesionaria que a lo largo de estos años se beneficiaron con 3.475 millones de pesos aportados por el Estado. Semejante negocio de los privatistas emparenta al actual con el Estado "bobo" de los años menemistas, con el agregado doloroso de las muertes mencionadas.

Otro de los procesados es Antonio Luna, ex subsecretario de Transporte y funcionario burocrático de La Fraternidad. Si finalmente fuera preso podría compartir calabozo con otro colega que ya está entre rejas, el ex pope de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, enjuiciado por el crimen del joven Mariano Ferreyra. Ayer se cumplieron dos años de ese asesinato político.

El gobierno no debería hacerse el distraído por todo lo que detonó con la catástrofe ferroviaria del 22 de febrero y lo que se está ventilando en los tribunales. Esta información demuestra el fracaso monumental de su política de transporte, que derivó fondos millonarios a un barril sin fondo, incautados por empresarios del tipo de los Cirigliano, que no son la excepción sino la regla de la fauna privatista.

Antes Jaime y luego Schiavi, con el visto bueno de su jefe, Julio De Vido, presentaron como excelente ese modelo. Esa concepción se estrelló contra la realidad. Sin embargo hasta ahora el gobierno no hizo autocrítica y, en consecuencia, tampoco arbitró los medios para poner en práctica un modelo diferente. Apenas, cuando se producen catástrofes como la citada, atina a quitar la concesión a un privado y dársela a otro, con la Ugofe. De formar una empresa nacional de ferrocarriles y de sumar a la misma los Subterráneos, por ahora ni hablar.

La admisión de que la política de transporte presenta numerosos flancos fue hecha también por el periodista Eduardo Anguita en un ámbito extraño para el kirchnerismo como el 48º Coloquio de IDEA. La figura fue allí el brasileño Lula da Silva, quien halagó a los empresarios pero admitió que comparte "muchos ideales y una larga amistad con Cristina". No es el caso de esos monopolios de IDEA, que sólo comparten negocios y alguna que otra iniciativa del gobierno, como la reforma pro-patronal de las ART.

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