viernes, 22 de marzo de 2013

A 37 años del golpe genocida...

Cuando el pasado no se salda, cuando el brazo de la ley no cae con la energía que debería, cuando gran parte de la mugre continua ocultándose debajo de la alfombra, lo que pasó, no deja de pasar.
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No están presos todos los que deberían estar presos, se tardan años en buscar y dar por presentadas las pruebas de lo que ya está enormemente probado, y a nuestra larga lista de dolores sumamos también a Julio López, desaparecido en democracia.

No importa cuántas vueltas se hayan dado a la pirámide, cuántos genocidas se hayan escrachado. Si no hay justicia, vuelve a pasar. Por eso, por los que llevan 37 años ausentes, por todos los que la policía mató en democracia con su gatillo fácil, por todas las veces que se volvió a usar la picana en una comisaría, y por Julio López, se debe llegar hasta el final. Todo lo que ya hemos luchado nos hace dignos pero aun nos falta mucho mas.

Las caras visibles de la dictadura fueron las Fuerzas Armadas, de Seguridad y algunos ideólogos del modelo económico.

Los cómplices, entre otros, sectores de la cúpula de la iglesia que bendijeron las armas de los asesinos; sindicalistas participacionista que junto a empresarios llamaban a las fuerzas represivas para que secuestraran a los trabajadores; los jueces que rechazaban los habeas corpus y los que entregaban los niños nacidos en cautiverio. Las víctimas millones de argentinos.

Los beneficiarios, los grupos económicos que detentan el Poder real. Llevaron a cabo un plan represivo que, mediante el asesinato, la desaparición, la tortura, el secuestro de niños, la prisión, y el exilio fuera y dentro de nuestras fronteras eliminó toda forma de organización política, para imponer su plan económico social.

Porque la combatividad y organización de los trabajadores, las utopías de los jóvenes y la movilización de la mayoría del pueblo eran un obstáculo para la aplicación del modelo económico neoliberal cuyas consecuencias sufrimos hasta hoy.

Tenemos que seguir luchando por la verdad y la justicia para ganarle a la impunidad.

Una impunidad que se consolidó con las leyes de Punto Final, Obediencia Debida y los indultos para los represores. Y que sentó las bases para la impunidad de los promotores, autores directos, cómplices y encubridores del exterminio.

Una impunidad que admite en el seno de órganos del Estado, a personas involucradas en el terrorismo.

Una impunidad que ha durado más de tres décadas y que debe terminar. Es urgente investigar y castigar a los culpables de lo sucedido con Julio López. Es urgente que exista una política global de protección de las personas vinculadas a los procesos judiciales.

Es necesario algo más que buenos gestos. Es necesario que todos y cada uno de los culpables cumpla la pena que se merece. Cárcel común, perpetua y efectiva para ellos.

Aniquilaron a toda una generación, desaparecieron nuestros seres queridos, nuestros hijos, nuestras hijas, nuestros padres, hermanos, novias, esposos, vecinos, compañeros para impedir la lucha por los derechos del pueblo.

Y es ese pueblo el que hoy se moviliza por:

El derecho a que la protesta y la pobreza no se criminalicen.

El derecho a que la lucha no sea motivo de procesamiento y cárcel.

El derecho a que se restituyan a los trabajadores las conquistas que llevo décadas obtener.

El derecho a la libertad sindical.

El derecho al pleno empleo y a condiciones dignas de trabajo.

El derecho a la vivienda, la salud y la educación.

El derecho a que la tierra sea un bien social.

El derecho a no ser discriminado.

El derecho a una redistribución equitativa de la riqueza.

El derecho a que el dinero de la deuda externa ilegítima y fraudulenta vuelva al pueblo.

Para efectivizar estos derechos el estado debe garantizar por medio de una Ley los recursos para su vigencia.

Un centenar de empresas nacionales e internacionales se beneficiaron ilegal e ilegítimamente con un seguro de cambio que en 1982 superaba los 20.000 millones de dólares. La obligación del Estado es exigir a las empresas privadas que dejaron de pagar deudas contraídas con el extranjero, que devuelvan el dinero y los intereses que durante todos estos años ha pagado el pueblo argentino.

Pero este pueblo no fue derrotado. Y la lucha continúa.

Porque nuestro pueblo sigue exigiendo justicia para sus legítimas reivindicaciones.

Y porque después de 37 años de lucha inclaudicable estamos aquí y la bandera que hoy llevamos con los rostros de nuestros desaparecidos, es nuestra bandera de lucha.

María del Carmen Rodriguez
Secretaria Actas y Administración
CGT Delegacion Regional Río Uruguay

Nestor Ramon Longhi
Secretario General
CGT Delegacion Regional Río Uruguay

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