lunes, 11 de marzo de 2013

AMMAR: “No somos el problema, somos parte de la solución”

Katy García (PRENSARED)

En conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas (AMMAR-CTA), organizó y llevó a cabo una jornada de lucha por una ley nacional de Trabajo Sexual. En la Plaza del Fundador, se realizó una radio abierta, se exhibieron una muestra fotográfica y un video, se presentó el ensayo “Sexo y trabajo”, editado por Sofía La Cartonera, editorial de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba y se leyó un documento político.

“No somos el problema, somos parte de la solución”, dicen las mujeres que aseguran seguirán “construyendo fuerza colectiva organizada que nos permita lograr los cambios que necesitamos”.

En honor a aquellas mujeres que dejaron la vida en el largo camino por la obtención de derechos, proclamaron desde una radio abierta que “no somos esclavas sexuales” y rechazaron el decreto y los argumentos que les impide ser una asociación civil. (Ver Boletín Oficial, 15 de febrero de 2013 (pp. 14-15)

Eugenia Aravena, secretaria general de la organización, leyó un documento crítico que puso el foco en las leyes sancionadas y la negativa a permitirles constituirse como asociación civil. Al mismo tiempo denunciaron que tanto el gobierno nacional como el provincial han promulgado leyes que equiparan el trabajo sexual con la trata al haber retirado la figura del consentimiento.

En ese sentido el escrito critica el decreto presidencial que prohíbe los avisos clasificados porque afecta a las mujeres que trabajan de manera autónoma. Reprocharon la Ley provincial “contra” la Trata impulsada por el gobernador José Manuel De la Sota ya que “en realidad es una medida contra las mujeres que ejercemos el trabajo sexual y no una política pública real que ayude a encontrar a las verdaderas desaparecidas por explotación sexual”. En esa línea advierten que nada dice de la esclavitud laboral que ocurre por ejemplo en los cortaderos de ladrillos, en talleres textiles clandestinos y también en el empleo doméstico.

El texto cuestiona a la titular de la secretaría de Prevención y Trata, Amalia Chiófalo, que habla de miles de “rescatadas” y en cambio permanecen desaparecidas Yamila Cuello, Jimena Natalí Arias y otras tantas mujeres. En ese sentido afirman que el procedimiento de rescate es dudoso porque seguramente los proxenetas no estarán esperando en los prostíbulos a ser capturados. También aseguran que hubo un recrudecimiento del abuso policial que utiliza la norma para detenerlas, pedirles “favores” o coimas como condición para dejarlas trabajar en la calle. “Se agregó un artículo al Código de Faltas”, afirman.

La voluntad

Otro escollo a sortear es la negativa a otorgarles la personería jurídica. La decisión tomada por la Inspección de Personas Jurídicas de la provincia fue apelada y rechazada por la organización y por la Red de Reconocimiento del Trabajo Sexual que afirma que es “discriminatoria” y coarta el derecho a “ser persona en el ámbito del derecho”.

La sociedad cordobesa sabe de la reconocida historia militante de AMMAR. Sea para conquistar derechos para el sector y la comunidad o para pararse frente a la injusticia. Por caso, cuando un fallo escandaloso pretendió dejar impune el asesinato de una meretriz, años atrás. Por eso sorprende que el argumento que les niega la personería jurídica se base en una tesis tan burda como decir que no aportan “al bien común” sino al “personal”.

Hace diez años que vienen participando en la prevención de VIH-SIDA y de enfermedades de transmisión sexual a través de programas educativos y reparto de preservativos en la capital y el interior provincial. Bregaron por una escuela primaria para adultos al que concurren no solo afiliadas y familiares sino otros sectores excluidos. Montaron un jardín maternal, trabajaron en los barrios con la copa de leche, y realizaron talleres de oficios, entre otras actividades.

Las trabajadoras reivindicaron la lucha de Sandra Cabrera, secretaria de AMMAR Rosario, asesinada por combatir la trata y la explotación sexual y denunciar “con nombre y apellido” las complicidades entre la policía y el poder político y judicial. Recordaron a Pepa Gaitán, muerta por ser lesbiana y se solidarizaron con la búsqueda por la aparición de Facundo Rivera Alegre y demás desaparecidos en democracia.

Levantaron consignas a favor de una ley que regule el trabajo sexual en todo el país y que les sean reconocidos los derechos laborales. “No queremos flores, queremos derechos”, proclamaron a los cuatro vientos.

En la plaza

El viernes, hubo movimiento desde hora temprana en la Plaza del Fundador. El grupo de comunicación armó la radio, las chicas colgaron réplicas de las fotografías que cientos de personas enviaron en apoyo a la campaña lanzada para reforzar que el trabajo sexual no es igual a la trata.

En tanto, integrantes de la editorial La Sofía Cartonera armaron una mesa de venta con libros cuyas tapas fueron hechas con el cartón que recogen los cartoneros por las noches y luego venden. Esa materia prima fue trabajada por las compañeras con tijera y pinceles en el local. Así surgieron las tapas de la primera edición del ensayo “Sexo y Trabajo”.

Por los micrófonos, hicieron oír sus voces de apoyo el actor Ricardo Bertone, Guido Dreizik, secretario general de CTA-Córdoba, Horacio Etchichury, especialista en derecho constitucional y miembro de la Red de Reconocimiento del Trabajo Sexual, los abogados de la entidad, familiares de Yamila Cuello, desaparecida hace tres años, entre otros.

Un un clima de alegría, el grupo Borocoto-Bom-Bom a puro candombe hizo mover el esqueleto a más de uno y transpirar las camisetas a otros y otras. Se leyeron adhesiones de numerosas organizaciones, se proyectó un video y como broche final la Doctora Pesadilla, bandoneón en mano, leyó un poema que habla de “una mujer rota, bajo una mancha roja, zapatos de tacón y doce puñaladas…”.

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