jueves, 21 de marzo de 2013

La gran caja de Pandora chipriota

PL

Como parte de la casi interminable tensión económica en Europa hoy las miradas apuntan a Chipre, cuando ministros de la eurozona llegaron a un acuerdo para entregar a esa isla un rescate por 10 mil millones de euros.

La medida persigue evitar que esa nación caiga en bancarrota, y de esa manera se mantiene latente la crisis global, aunque el Parlamento chipriota acaba de rechazar el paquete propuesto por la directiva europea.

Bajo el programa de ayuda, la deuda para dicha isla mediterránea está próxima a caer al ciento por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), de cara a 2020.

El paquete financiero, sin embargo, obliga a que Nicosia imponga un impuesto de 9,9 por ciento a los depósitos bancarios de ese país, sobre montos superiores a los 100 mil euros, y un tributo de 6,75 por ciento a cualquier suma menor a partir de marzo.

Los depositantes, agregaron, podrían ser compensados con acciones en los bancos, aunque las autoridades chipriotas decidirán finalmente este aspecto.

Otra de las medidas implica un impuesto a los intereses que los depósitos generen, que podrían oscilar del 20 al 30 por ciento.

Además, los tenedores de bonos minoritarios de bancos en mira para ser recapitalizados perderán su dinero, que ascendería a un total de mil 400 millones de euros. Esos tenedores de deuda con bonos valorados en unos 200 mil euros no tendrán interferencia.

Por demás, las autoridades de Chipre acordaron aumentar el gravamen nominal corporativo en 2,5 puntos porcentuales hasta 12,5 por ciento, lo que les permitiría una ayuda a la hora de recaudar hasta 200 millones de euros por año.

Sobre el tapete está la posibilidad de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) contribuya con un paquete de rescate, aunque está por definirse la cantidad de dicha ayuda.

Como parte de las posibilidades de colaboración, estipulan que Rusia ayude a financiar programas, hasta en cinco años, con perspectivas en 2021, y un préstamo de dos mil 500 millones de euros, ya entregado, con posibilidad de recortar intereses, ahora en 4,5 por ciento.

Otra de las obligaciones para Nicosia está en la privatización de la compañía estatal de telecomunicaciones, la empresa de electricidad y la autoridad portuaria, gestión que contribuirá con mil 400 millones de euros a los ingresos para permitir el rescate.

De tal suerte, el país está obligado a reducir su sector bancario, e igualarlo al promedio de la Unión Europea (UE) para el 2018, pues esta esfera es ocho veces mayor comparada con su economía y cerca de 3,5 veces la de la UE.

Dadas estas situaciones, los ánimos de la pequeña república están caldeados con severa conmoción tanto para los partidos políticos como para los hogares promedio del país.

Otro de los elementos a tener en cuenta radica en que el chipriota común no quiere aceptar que las autoridades acudan a los pequeños ahorradores para exigirles una contribución a este rescate.

El presidente chipriota, Nikos Anastasiades, reconoció un retraso en cuanto al paquete de rescate de la eurozona al país.

La situación es tan crítica que en horas el país podría colapsar y convertirse en el primero de la eurozona en ir a la bancarrota.

Estudios consideran, además, que se trata de un país que acepta dinero de fuentes dudosas, y aun así no pudo frenar los problemas financieros hasta el punto de pedir ayuda internacional ante la grave crisis bancaria.

Chipre necesita 17 mil 500 millones de euros y el eurogrupo pudiera aportar 10 mil millones mientras los otros cinco mil 800 deben salir de los bolsillos ciudadanos, en momentos que el peor golpe lo reciben los ahorristas, como mal precedente de rescate.

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