jueves, 21 de marzo de 2013

Una vez más: No somos todos

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

Creo que se aproxima a una centena de veces que digo lo mismo: no somos todos. Por lo menos a mí y a un grupo de amigos (todos periodistas profesionales) no nos representan los que se presentaron a lloriquear hace días, en Guayaquil, (el l unes 1 de marzo/2013, para ser más precisos) con motivo de la reunión (convocada por Ecuador) de la famosa Comisión Internacional de los Derechos Humanos (CIDH) de la OEA. Esa comisión se ha atribuido poderes dictatoriales que nadie (ningún país) se lo ha dado; y está como espada de Damocles encima de nuestros países (de los que les convienen, desde luego). Ellos, que reciben billetes en dólares del gran imperio (Estados Unidos) y que no han firmado el Pacto de San José (Costa Rica) derraman billetes verdes a raudales, para que los agoreros de nuestros países, digan cualquier cosa.

De la vieja y carcomida SIP, no se diga. Peor, mucho peor, de la asociación de diarios y revistas, que la preside un señor (Diego Cornejo) que en otros tiempos era un intelectual de izquierda. La SIP ha ignorado completamente lo que ha pasado en Colombia y ahora en México. Los mismos medios dan fe de que se mataron y se matan periodistas, todos los días. Tampoco la relatora de la comunicación social (Catalina Botero, colombiana) ha dicho nada por la sanción injusta impuesta por Colombia, a Claudio Paolillo, que fue jefe de la revista política Búsqueda, del Uruguay. Para ellos y ella, no ha pasado nada. Como no ha pasado nada si el nuevo Papa es argentino, el mismo Cardenal que fue cómplice (con su silencio, cuando fue Arzobispo de Buenos Aires) de lo que pasó con los argentinos y argentinas, en menos de 8 años (de 1976 a 1983). Solo el Flaco Videla y sus muchachos (que no alcanzaron a huir) han recibido las correspondientes penas, de por vida. No el ex cardenal Jorge Mario Bergoglio, de 76 años. Al contrario, acaba de coronarse como el nuevo Papa de todos los católicos del mundo.

El Papa al margen, lo que quiero decir es que no todos somos los lloricones de Guayaquil. Ahí se presentaron el señor César Ricaurte (que no es periodista graduado ni nos representa) y el señor Diego Cornejo, por la AEDEP. Se lamentaron a raudales que nuestro Canciller haya convocado a esa reunión y haya pedido que solo los países firmantes del Pacto de San José sean los únicos que tienen voz y voto en asunto de la famosa CIDH de la OEA. Yo que pensaba que el gran imperio del norte si ha firmado ese Pacto; no ha sido así. Y Tampoco el Canadá. Peor, mucho peor (ya que nada tienen que hacer con América Latina) la vieja y desocupada OTAN; o sea los países europeos. En todo caso quieren darnos sus puntos de vista, aun cuando esto suene a nuevo colonialismo. Que para eso han quedado.

Quiero decir que hay un grupo de librepensadores ecuatorianos que no estamos de acuerdo con la “libertad de expresión” tal cual lo aprecian los caballeros antes citados. No es que seamos tercos y no apreciamos lo que se nos viene encima. Es que en Ecuador (desde hace rato) no olemos siquiera a eso que se llama ataque a la libertad de expresión, como en Honduras de hoy o en México. Por más que la doctora Romo y sus muchachos y sus muchachas, solo aprendan que hay libertad cuando en los países que ellos y ellas conocen, existe tal división de poderes. A mi me enseñaron, en cambio, que los enemigos de la libertad de expresión se cobijan en aquellos casos en que son enjuiciados los que sabemos. Por decir sambacanuta sin prueba alguna. El señor Emilio Palacio (anda por Miami) porque le da la santísima gana de no vivir en este Ecuador. Así muchos.

En otras palabras, en este Ecuador existe plena libertad de de expresión; ya no para que unos pocos digan lo que se les ocurra y otros pocos (que tienen dinero) digan exactamente quiénes y por qué hay libertad de expresión a raudales. Le escuchaba a alguien que voto por CREO en la última elección, preguntar: “acaso se han olvidado que Hitler fue elegido democráticamente, por el pueblo alemán”. Esto queriendo decir que el señor Rafael Correa parece ser el nuevo Hitler de estas tierras. Lo mismo decían de Hugo Chávez Frías, el Presidente venezolano que acaba de irse físicamente. Si él se pareciera a Hitler, no habría tenido los funerales que ha tenido. Les duele en el alma (por no decir otra cosa) que Chávez en Venezuela y Correa en el Ecuador y Morales en Bolivia y Ortega en Nicaragua, hagan lo mismo.

¿Qué clase de restricción de la famosa libertad de expresión es esta? Los opositores dicen lo que quieren y no les pasa absolutamente nada. Máximo el Presidente de la República y algunos de sus ministros, dicen algo en contra de tanta mentira. Que yo sepa, no va más allá. De ahí pensar en Hitler es una exageración. En 6 años de gobierno de Rafael Correa, alguna señal debió haberla dado para poner de ejemplo a Hitler, que fue elegido por el pueblo alemán (1936). Eso que vayan a decir en Alemania, es cosa que habría que ver. En Ecuador, si ni siquiera el señor Abdalá, o el señor Lucio, tuvieron agallas como para igualarse a un Hitler. Y salimos de ellos. El señor Correa no da señales de un “hitleranismo”. Y en el supuesto no admitido, que así ocurra, ya veremos quiénes nos quedamos en la una orilla; y quiénes, no.

En fin, que la muletilla sigue. Según la derecha electoral no hay libertad de expresión en este país, aun cuando no han podido demostrarlo. El señor Emilio Palacio (que anda por Miami, Estados Unidos) hasta este momento no ha justificado sus decires. Solo se escuda en que el juez de la causa (que no le pasó nada) aplicó la Ley que existe. Si no fueran tan idiotas, la Ley de Comunicación (no de medios) es lo que les conviene a sus intereses, Solo que les vayan a quitar una o diez señales de radio y televisión, mal adquiridas hace muchos años, cuando ellos mandaban en este país. Lo que pregunto es ¿qué interés pueden tener los del diario El Universo de Guayaquil, en tal listado? No hay que olvidar que los viejos que trabajamos algún momento para tal diario, decíamos “el mal mayor para el país” cuando la frase que El Universo ponía en su página editorial era “el diario de mayor circulación en el país”.

El señor Ricaurte le ha rebajado a 172 los episodios contra la “sagrada libertad de expresión” Y dice, sin que nadie le contradiga, que en esas 172 veces se han acumulado instancias provinciales de medios y periodistas que fueron enjuiciados por decir lo que no deben. ¿Quién es el señor Ricaurte?: ¿qué representa? Porque da la casualidad que este señor (lo mismo que el señor Cornejo) no ha sido elegido por nosotros; por nadie. Digo el señor Cornejo por lo menos los dueños de periódicos y revistas me supongo que dieron su voto para que sea el Director de esa agrupación; ¿pero el señor Ricaurte? Y conste que les trato de señores y de dones. No vayan a sentirse mal porque no les diga.

Y en contra de la tesis de Ecuador se lanza (edición de El Comercio de Quito, del martes 19 de marzo/2013) el señor Joel Simon, residente (según la nota en referencia) en New York, Estados Unidos, y a nombre de un tal “Comité para la Protección de los Periodistas” dice lo suyo; y dice que se basa en lo que han dicho los señores ecuatorianos, antes mencionados. Es decir, tienen eco; lo mismo que los jóvenes del ex Central Técnico de Quito y los de Luluncoto, el MPD, etc. Ahora tienen de defensores a los diarios sipianos del Ecuador: antes no podían entrar ni a los portales de tales periódicos. Este señor Simon, dice que está bien que los países que han confirmado pueden votar en los documentos de la CIDH de la OEA. Dicen además que lo que se quiere es “debilitar” a la tal Comisión; para qué los países (Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador) hagan lo que quieren. No he sabido que estados como México (en donde todos los días se mata a un periodista) antes Colombia (en donde el gran imperio del norte tiene 6 bases reconocidas) digan lo suyo. Que para eso han quedado, lo mismo que la vieja OTAN europea.

Para rematar este comentario diré únicamente que ataques a la libertad de expresión no se ha registrado en nuestros países. Solo que la memoria me esté fallando. Hay quienes han recibido premios de nivel universal por su silencio. Que no es de estos días.

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