jueves, 18 de abril de 2013

Boston y Siria. El contexto común

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

El lunes pasado los estadounidenses pudieron sentir una parte de Siria en Boston. Muchos heridos exhibían extremidades amputadas, heridas lacerantes causantes de invalidez. Los proyectiles arrastrados por la fuerza expansiva hacen una extraña parábola como la de una bala y explica en parte que las personas fueran impactadas de la cintura para abajo. Lo sucedido, de ser tipificado oficialmente de terrorismo, sería el atentado de mayor magnitud desde el 11 de septiembre de 2001 y el mayor durante la administración del presidente Barack Obama.

Frente a estos hechos, se podrá dimensionar con más amplitud el tipo de terrorismo que sufre el pueblo sirio. Lo de Boston no es la escala de Nueva York 2001 o Atocha 2004, ni es el terrorismo que afecta a Siria desde hace dos años. La magnitud es diferente aunque el contexto es común: Existe un claro desajuste entre deberes y derechos en quiénes han dejado de hacer lo que se debe hacer.

El tema del terrorismo y su utilización, revela la existencia de una gran cantidad decisiones en los altos escalones del liderazgo global,- léase grandes potencias, comunidad de naciones amparada por la ONU, OTAN , Unión Europea, ASEAN-, que han permanecido en el limbo. Una de ellas es el indagar más y con más precisión la naturaleza de ese desajuste.

Si hubiera consistencia y se indagara mas el fenómeno de Siria, el atentado en Boston del lunes pasado debería rescatarse como una lección y es la administración en Estados Unidos que tiene la principal responsabilidad de asumir esta tarea. Independiente de su motivación y vínculo estratégico político, si bien no es comparable al del 11 de septiembre 2001, lo de Boston es una señal de significado amplio para enmendar rumbos políticos en varias áreas relacionadas con la seguridad humana.

Asia, África y el Medio Oriente en particular, han sido escenario habitual en este tipo de explosiones que provocan tragedias humanas. Resulta grotesco comprobar una vez más que cualquier zona del planeta es vulnerable y está expuesta a este tipo de atentados. Si bien es importante saber su origen, es igualmente importante rescatar las lecciones de los últimos atentados de similar naturaleza con la pregunta que espera respuesta: ¿Por qué se considera tan fundamental asesinar despiadadamente a cientos o miles de personas inocentes para conseguir determinado objetivo?

Es así que Boston y Siria se homologan, por cierto con la diferencia en magnitud y sentido. En cuanto al objetivo de intimidar brutalmente a la población la esencia es la misma. El efecto psicológico tanto en la sociedad como en los que lideran esa sociedad en los diferentes niveles, levanta una materia de gran complejidad. Donde no se homologan es en el sentido. En Siria, el terrorismo continuo de dos años es para desestabilizar un estado. En lo de Boston es muy improbable que sea el comienzo de un proceso para desestabilizar a la nación más poderosa.

Estados Unidos con sus aliados en la Alianza Transatlántica, promueve en estos momentos que la Asamblea General de la ONU apruebe un proyecto de resolución con la cual se condene nuevamente al gobierno como el único responsable de la actual situación en Siria. La resolución en estado de borrador y que ha sido denunciada por la Cancillería Rusa, hace caso omiso de que Siria ha sido invadida por una horda de terroristas a las cuáles también llega la ayuda de países empeñados en derrocar el gobierno, entre ellos Estados Unidos.

Jessica Zuban, de West Milford, New Jersey apenas bordea los 20 años y se encontraba a cinco kilómetros de las explosiones del día lunes que acabaron con la vida de tres personas y que hirieron a más de 170. Un día de felicidad en pocos segundos se transformaba en tragedia. Relata que lloró con otros compañeros y no podían encontrar una explicación a lo sucedido. No se sabe aun la motivación para haber cometido la atrocidad del lunes, no se conoce el origen intelectual de su gestación y menos se puede estimar si forma parte de un plan mayor. Ella estudia en Boston College para emprender materias que la lleven al campo de las relaciones internacionales. El lunes pasado vivió quizás el primer gran test en su carrera de internacionalista y probablemente continúa haciéndose la pregunta: ¿Por qué?

Si Estados Unidos mantiene la aspiración de asumir liderazgo para un orden global más justo y menos belicoso, tiene la oportunidad de detener la ola terrorista en Siria. Al apoyar el plan de derrocar al gobierno de Assad, el gobierno en Washington no contribuye a que el liderazgo global al cual aspira se sustente en bases sólidas para gestar ese nuevo orden mundial. Tampoco hace honor a las víctimas del terrorismo en Boston como en Siria. Tampoco le responde a Jessica.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.