lunes, 1 de abril de 2013

Colombia: Las tres rayas del tigre

Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

La novela de Pedro Gómez Valderrama, la otra raya del tigre, donde (como en la Vorágine de Rivera pero con la diferencia de que el personaje central es histórico) se relata la brutalidad y violencia del desarrollo capitalista con la que se efectuó la llamada tercera bonanza de la quina, entre 1870 -1882, en las selvas del Magdalena medio, impulsada desde las poblaciones de la meseta andina del Estado soberano de Santander.

Indudablemente, como toda buena clarinada artística (también como en el auge amazónico del caucho en la Vorágine) ha contribuido a profundizar en la verdaderos hechos históricos que le sirvieron de telones de fondo a la escena: La historia del surgimiento y consolidación de la oligarquía de hacendados, exportadores y grandes comerciantes, quienes dominaron el panorama político económico y social de este territorio y de Colombia, tales como el general Solón Wilches con su socio alemán Lengerke junto a Aquileo Parra, con el trasfondo de la guerra con Ernesto Cortissoz cónsul de Venezuela en Bucaramanga, por los cargamentos de quina, pero fundamentalmente por las miles hectáreas de tierras baldías adjudicadas entre ellos, preludio de las otras guerras civiles del siglo XIX en Colombia. Mayores detalles se pueden ver el excelente ensayo del historiador Nectalí Ariza-Ariza: http://bibliotecavirtual.unl.edu.ar:8180/publicaciones/bitstream/1/1576/1/ES_17_32_2007_pag_143_165.pdf

En realidad fueron tres rayas del mismo tigre que estos avariciosos e inescrupulosos agentes del capitalismo trazaron en el llamado oriente Santanderiano: El Camino al río Lebrija. El Camino del río Sogamoso, ambos manejados desde la capital del estado soberano por el general Wilches y el alemán Lengerke, y el camino al río Carare adelantado por quien poco después fuera presidente de Colombia Aquileo Parra, junto con Manuel María Zaldúa, hermano del Zaldúa que suplió al presidente Rafael Núñez en 1882. Cada ruta con sus propias particularidades, pero las tres parte de un mismo proceso en la historia de Colombia:

La descomposición del régimen colonial español. La adaptación a las condiciones del mercado internacional de materias primas forestales que el sistema colonial de los imperios capitalistas impuso a la periferia mundial, y en Colombia promovieron mediante guerras civiles, a lo largo del siglo XIX y parte del XX, las oligarquías regionales libre-cambistas de los partidos liberales y conservador colombianos. La construcción de vías de comunicación para unir el altiplano andino con la costa caribe utilizando el río Magdalena, monopolizar el comercio exterior con sus rutas y apoderarse de las tierras baldías para especular con ellas. Y finalmente, la utilización del Poder del Estado para beneficio particular y de sus clientelas adscritas.

Finalmente, dos hechos históricos colaterales narrados por el maestro Gómez Valderrama merecen destacarse: Uno la ruina de los artesanos y pequeños comerciantes que llevó en Bucaramanga (setiembre de 1879) a la conocida revuelta de “la culebra pico de oro”, y otro, la amplia utilización del trabajo forzado o esclavo de reclusos y vagos en la construcción de las tres rayas del tigre, en la recolección de la quina, y en el reclutamiento de peones para que sirvieran de carne de cañón en aquellas carnicerías llamadas guerras civiles de Colombia.

Y por eso, con gran razón al final de su novela el maestro escribe citando a Stendhal: “!Señor... Su espejo muestra el fango, y usted acusa al espejo! Acuse más bien al gran camino donde está el pantano, y más aún, al inspector de rutas que deja que el agua se corrompa y el fango se forme”.

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