viernes, 5 de abril de 2013

Comercio de armas: Parto forzado en la ONU

Víctor M. Carriba (PL)

Naciones Unidas acaba de traer al mundo un Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA) que vio la luz a través de un parto forzado, prematuro y fuera de su cuna natural.

Una criatura que levantó una amplia euforia mediática en muchas capitales, pero cuyo desarrollo futuro dependerá de la solución de numerosas interrogantes expuestas en el momento del alumbramiento y que fueron ignoradas por los parteros.

Luego de siete años de negociaciones, el nacimiento del TCA debió ocurrir en una llamada conferencia final que no logró reunir el consenso requerido por los procedimientos establecidos por la propia organización mundial para su adopción.

Ese consentimiento (unánime) fue roto por la oposición declarada de las delegaciones de Irán, República Popular Democrática de Corea (RPDC) y Siria, pero también se escucharon fuertes críticas de un grupo de países, aunque sin rechazo abierto.

Ante la imposibilidad del parto, los impulsores de un tratado a cualquier precio maniobraron para llevarlo al plenario de la Asamblea General, donde ese tipo de acuerdo es adoptado por la mayoría simple de los 193 Estados Miembros de la ONU.

Incluso, la delegación de México llegó a proponer el fin de la práctica del consenso, lo que fue rechazado con fuerza por varias representaciones, entre ellas la de Rusia.

No obstante, el recinto de la Asamblea hizo el papel de quirófano para el alumbramiento provocado y con métodos ajenos a la tradición.

El consenso es la forma para garantizar un tratado sólido, efectivo, balanceado y aceptable para todos los Estados, subrayó el embajador de Cuba ante la ONU, Rodolfo Reyes, al criticar la manera forzada empleada para rescatar el TCA.

El diplomático aseguró que el documento no toma en cuenta los legítimos intereses de todos los Estados y señaló la necesidad de haber continuado negociaciones amplias, transparentes e inclusivas hasta llegar al necesario consenso.

El texto fue aprobado por 154 votos a favor, tres en contra (Irán, Siria y Corea Democrática) y 23 abstenciones, entre ellas las de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Indonesia, Belarús, Egipto, China, Rusia e India.

Entre los señalamientos expuestos contra el TCA está su marcado interés en privilegiar a los Estados exportadores de armas y la ausencia de una prohibición a la transferencia de armamento destinado a acciones de uso o amenaza del uso de la fuerza.

En ese sentido, el texto aprobado permite que los vendedores puedan evaluar el comportamiento de los Estados importadores sobre la base de criterios subjetivos e imprecisos factibles para la manipulación por razones políticas, según los expertos.

Eso puede obstaculizar el derecho de los Estados a adquirir y poseer armas para su legítima defensa, el cual está reconocido en el artículo 51 de la Carta de la ONU.

El TCA tampoco veta los trasiegos internacionales de armas a individuos, grupos e instituciones que no están debidamente autorizados por las autoridades gubernamentales del Estado receptor, lo cual puede legitimar esas entregas.

La aprobación del tratado quedó plasmada en una resolución que solicita al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que, en su carácter de depositario del instrumento, lo abra a la firma el 3 de junio de 2013.

Asimismo, exhorta a todos los Estados a que consideren la posibilidad de suscribir el texto para su posterior ratificación "a la mayor brevedad posible".

El TCA está integrado por 28 artículos, el primero de ellos dedicado a sus objetivos y propósitos, como son la prevención y erradicación del comercio ilícito de armas convencionales y su desvío.

Las categorías de artefactos fijados por el documento son tanques de guerra, vehículos de combate, sistemas artilleros de gran calibre, aviones de combate, misiles y plataformas de lanzamiento, armas pequeñas y ligeras, y naves de guerra.

Según la letra del texto, el comercio de armas incluye la exportación, importación, tránsito, transporte marino e intermediación.

Los primeros contactos para engendrar el TCA datan de 2006, cuando la Asamblea General estableció un grupo de trabajo de expertos gubernamentales encargados de analizar la viabilidad, objetivos y parámetros de un tratado en la materia.

Pero para un parto natural.

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