jueves, 18 de abril de 2013

Dos versiones del atentado de Boston

Konstantín Bogdánov (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

El atentado terrorista perpetrado en Estados Unidos -el primero desde el 11 de septiembre de 2001- centra la atención de todos los medios de información.

Hasta hoy en día, nadie ha asumido la responsabilidad por este atentado. Aunque hay un sospechoso, no está claro quién es su organizador y cuáles han sido sus objetivos.

El pasado 15 de abril dos explosiones se produjeron junto a la línea de meta del maratón de Boston, uno de los más antiguos del mundo. Según el balance actualizado a día 17 de abril, el número de heridos por el atentado asciende a 183 personas, 23 de las cuales están en estado crítico.

La primera impresión ante la ejecución del atentado es que se trata de una chapuza, si es que se puede utilizar esta palabra en relación a una situación tan trágica. Según varias versiones, tres o cuatro bombas de fabricación casera de poca potencia se controlaron a distancia con los dispositivos integrados en teléfonos móviles. De estos tres o cuatro artefactos explosivos, sólo dos detonaron. Así que el atentado fue perpetrado por aficionados o por alguien que fingía serlo. Pero la información disponible no permite determinarlo con certeza.

Además de la habitual duda en estos casos sobre el número definitivo de víctimas mortales -ya que muchas personas se encuentran en estado grave- no está claro quién ha podido perpetrar el atentado.

¿Al Qaeda vuelve a atacar a Estados Unidos?

Se pueden imaginar versiones exóticas sobre los ejecutores y organizadores del atentado, pero hay dos grupos en los que se debería centrar la atención en primer lugar y entre los que posiblemente se lograría encontrar a los terroristas.

El primer grupo lo conforman los islamistas radicales de la red terrorista Al Qaeda. Es una versión probable que se corresponde con la lógica de la guerra librada por los islamistas contra Estados Unidos a finales de los noventa con los atentados terroristas en las embajadas estadounidenses de Kenia y Tanzania. Esta guerra continuó en otoño de 2000 con un ataque contra el destructor estadounidense Cole en el puerto yemení de Aden y pasó al territorio de Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 con el ataque aéreo contra el World Trade Center.

Esta versión es probable, porque el primer atentado terrorista perpetrado en el territorio de Estados Unidos desde 2001 tiene un efecto psicológico muy importante: es desmoralizante para los estadounidenses e infunde entusiasmo en los grupos clandestinos de islamistas. Este hecho es el primero que se le ocurre a uno para responder a la aniquilación del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, en Pakistán el 2 de mayo de 2011. Es un modo lógico de animar a los terroristas y vindicarse como una fuerza real, capaz de abatir al ‘satanás estadounidense’ en su guarida.

Golpe desde dentro y de la derecha

El segundo grupo de sospechosos está conformado por los ciudadanos estadounidenses de ultraderecha que decidieron seguir el ejemplo de Timothy McVeigh, que en 1995 colocó un coche bomba frente al Edificio Federal Alfred P. Murrah de la ciudad de Oklahoma, con numerosas oficinas estatales. Este grupo no es tan hostil hacia Washington como los islamistas radicales, pero tiene mucho en contra la Administración del presidente estadounidense Barack Obama. Tienen una serie de reclamaciones hacia Obama, desde la cuestión racial y hasta el descontento con su política, por la que recibió el apodo de ‘comunista’ en los círculos ultraderechistas. A veces se agrega que fue él "quien desmontó nuestros misiles al ceder a las exigencias de los rusos”. Estos ánimos se incrementaron aún más tras los recientes recortes presupuestarios, cuando los programas de defensa para 2013 perdieron 41.000 millones de dólares.

Las últimas iniciativas de Obama en el ámbito del control de las armas de fuego provocaron una reacción tan negativa de los conservadores tradicionalistas que a algunas personas desequilibradas bien se les podría ocurrir pasar de la resistencia verbal a la violencia subversiva.

Fecha y lugar simbólicos

Se debería prestar atención a la fecha y lugar del atentado: Boston, Nueva Inglaterra, región nororiental de Estados Unidos donde hace mucho se establecieron las colonias anglosajonas. El maratón de Boston tuvo lugar en el Día de los Patriotas, una fecha en la que se celebra el aniversario de la Batalla de de Lexington en la época de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de 1775 a 1783. Es simbólico, pero es prematuro considerarlo como la prueba de que los ultraderechistas están detrás del atentado.

Tras los ataques contra las torres, cada 11 de septiembre se celebra en Estados Unidos el Día del Patriota. Es decir, en este ámbito hay vínculos tanto con los ultraderechistas, como con los islamistas. En realidad, es poco probable que esto tenga algún sentido. A juzgar por todo, es una pura coincidencia. Y si no lo es, entonces alguien no sólo decidió perpetrar un atentado terrorista que se transmitiría en directo, sino también jugar con los símbolos nacionales.

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