miércoles, 10 de abril de 2013

El sistema penitenciario cubano apuesta por salvar al ser humano

Waldo Mendiluza (PL)

Evitar que las personas vuelvan a delinquir y que logren una reinserción plena a la sociedad constituyen objetivos principales para el gobierno cubano, afirmó el coronel Osmani Leyva, segundo jefe de la dirección de Establecimientos Penitenciarios del Ministerio del Interior.

Durante un recorrido por instalaciones penales de La Habana, el alto oficial informó que para alcanzar esas metas se avanza por tres vías, consistentes en la fórmula estudio-trabajo en la atención a los reclusos.

El trabajo socialmente útil, la elevación del nivel cultural y el aprendizaje de un oficio resultan clave para la incorporación social de los internos, así como para impedir la reincidencia delictiva, explicó.

Según Leyva, se trata de formar habilidades, conocimientos y el dominio de oficios, que permitan la reinserción.

Por eso impulsamos múltiples programas voluntarios de capacitación, estudio y trabajo, dijo el coronel del Ministerio del Interior, quien confirmó que la población penal de la isla ronda las 50 mil personas, cuatro mil de ellas mujeres.

Datos oficiales indican que unos 27 mil reclusos están incorporados a diferentes opciones educativas, mientras que más de 20 mil realizan empleos remunerados, con muchos incursionando en ambas actividades.

Respecto a los principios que rigen la labor penitenciaria en Cuba, Leyva mencionó en primer lugar el respeto a los derechos humanos.

"Partimos del principio del humanismo, las personas privadas de libertad mantienen en nuestro sistema sus derechos al trabajo, la asistencia médica, las creencias religiosas y el contacto con sus familiares", consideró.

El directivo precisó que los vínculos familiares se manifiestan a través de las visitas, las llamadas telefónicas, el pabellón conyugal y la salida del penal para ser llevado a un hospital o a su casa, de presentarse situaciones complejas.

De acuerdo con Leyva, el personal del Ministerio del Interior que presta servicio en los centros donde cumplen sanción los reclusos es preparado para garantizar la dignidad y el respeto a los derechos humanos de los internos.

Puede en algún momento ocurrir un error, pero en eso somos superexigentes y adoptamos medidas para corregirlo, expuso.

El segundo jefe de la dirección de Establecimientos Penitenciarios adelantó que el sistema transita por un proceso de perfeccionamiento de su base reglamentaria y de las condiciones de vida de los reclusos.

No tenemos en los penales de Cuba maltratos, hacinamiento ni condiciones infrahumanas, pero necesitamos adecuarlos a las circunstancias actuales, de cara a cumplir con los objetivos trazados y los derechos de los sancionados, concluyó.

La situación de las penitenciarías, los resultados de los diferentes programas y las proyecciones aparecen reflejados en el informe cubano para el Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos, previsto el próximo 1 de mayo en Ginebra, Suiza.

A este ejercicio de Naciones Unidas deben someterse todos los países miembro de la organización.

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