jueves, 18 de abril de 2013

Fracasa ley de armas impulsada por Obama

Marcello Campo (ANSA)

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó de "un día vergonzoso" para su país la decisión de una minoría republicana del Senado de bloquear su proyecto de reforma de la Ley de Armas y los acusó de no proteger la vida de los niños norteamericanos.

El proyecto consiguió 54 votos en el Senado debido a la defección de varios senadores republicanos que la semana pasada habían consensuado el proyecto que requería de al menos 60 votos positivos.

Apenas cuatro senadores republicanos acompañaron la votación mayoritaria de los demócratas en favor del proyecto que regulaba el acceso a las armas de fuego en Estados Unidos.

Pero, al mismo tiempo hubo defecciones entre los demócratas, tratándose de legisladores apremiados por la próxima elección de medio término como Max Baucus de Montana y Mark Pryor de Arkansas.

"Muchos senadores han pensado en proteger sus carreras y no a los ciudadanos", se quejó el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, al comentar el fracaso en el Senado.

Bloomberg estuvo en primera fila en la batalla contra la venta sin controles más estrictos de las armas de fuego.

"Hoy es una jornada vergonzosa para nosotros, más no termina aquí, porque mi administración hará todo lo posible contra la violencia", comentó Obama, visiblemente irritado, al término de la votación.

Obama aseguró que "el lobby de las armas ha mentido, porque la ley 'Background check' (de control preventivo sobre la adquisición de armas de fuego) no viola ninguno de los derechos de la segunda enmienda de la Constitución". "Esta minoría, votando contra el 90 por ciento de los americanos, ha decidido que no vale la pena proteger la vida de nuestros niños", enfatizó Obama.

Precisamente, los muertos recientes en el maratón de Boston congelaron el espíritu bipartidista del diálogo entre demócratas y republicanos sobre el control de armas, que había cosechado consenso en las últimas semanas en el Senado estadounidense.

Obama, en un intento por cambiar la actitud negativa de los republicanos a aprobar el nuevo régimen legal, se presentó en los jardines de la Casa Blanca rodeado por una decena de parientes de la masacre de Newtown, que fueron trasladados a Washington en los últimos días para convencer a los senadores remisos.

El presidente cuestionó que "una minoría del Senado" ha bloqueado "un compromiso de sentido común sobre las armas que cuenta con el apoyo del 90 por ciento de los americanos". Entre las víctimas que rodearon al presidente en los jardines de la Casa Blanca estuvo la ex parlamentaria demócrata Gabby Giffords, sobreviviente de la masacre de Tuscon y convertida en paladina de la reforma sobre el control de armas.

Giffords admitió que forzar en estos momentos una votación en el Senado podría "enterrar para siempre la reforma" a la ley de control de armas.

Sin embargo, en tono enfático, Giffords añadió que "si los senadores se niegan a cambiar la ley de las armas, entonces tenemos que cambiar los senadores". "Ante las tragedias continuas, el Senado decidió no hacer nada. Pero -concluyó- yo soy una luchadora y no tengo intenciones de renunciar a la tarea".

Algunos observadores han percibido que en las filas del Partido Republicano están tentados de utilizar el efecto provocado por el atentado de Boston para atacar a Obama deslegitimándolo como "comandante en jefe" del aparato de seguridad estadounidense.

La táctica aparente de los republicanos en inducir a la gente a pensar que Obama como presidente "es un profesor de leyes", pero carece de la condición de líder para afrontar al terrorismo islámico.

En esta fase, existe el riesgo que quede aislada el ala moderada del partido Republicano que en las últimas semanas había conseguido importantes compromisos con la Casa Blanca.

Alcanza con comparar el desarrollo de los últimos debates sobre la reforma del control de armas, que la semana pasada gracias al empeño de dos senadores, uno republicano y otro demócrata, consiguió el consenso para extender los controles a los compradores de fusiles, que era la llave para avanzar hacia la reforma integral.

Incluso, 16 senadores republicanos "rebeldes" aceptaron debatir el proyecto y su debate parlamentario, pese a las obstrucciones animadas desde la conducción de su partido.

Para convencer al Senado, Obama trasladó a Washington en el avión oficial Airforce One a 12 parientes de las víctimas de la masacre de Newton, que durante tres jornadas se convirtieron en lobbistas, pasando todo el día en el Senado para convencer a los senadores remisos.

Como se dice en Estados Unidos, Obama había conquistado el "momentum", el clima justo. Pero, después de la bomba en la maratón de Boston, el Partido Republicano se ha compactado y uno de los impulsores del diálogo bipartidista, Jose Manchin, fue modificando durante la jornada su disposición a acompañar el proyecto hasta admitir, finalmente, que no había votos suficientes para conseguir la aprobación.

Obama recibió un duro golpe y reaparecieron las divisiones, pese a que después de Boston afirmó que "de frente a la tragedia como esta, no somos demócratas o republicanos, somos todos americanos".

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