jueves, 18 de abril de 2013

La última capitalización del FMI

Alejandro Olmos Gaona (INFOSUR)

El Gobierno sigue capitalizando al FMI y al BID, la próxima se aprueba hoy.

El habitual secretismo que impera en las negociaciones internacionales, permite que muchas decisiones gubernamentales que afectan nuestra economía permanezcan silenciadas, mientras se muestran estrepitosamente números y cifras que pondrían en evidencia el éxito del “llamado modelo nacional y popular”, aunque solo sean producto de una ya rutinaria manipulación de las estadísticas, que a nadie asombra porque es parte de la habitualidad económica con la que se maneja el gobierno.

La demonización constante de los organismos multilaterales de crédito a través de los discursos, encubre una realidad distinta que pone en evidencia como se negocia con ellos, y se acuerdan créditos para financiar planes sociales; como se continúa con el clásico esquema se someterse a una lógica financiera de la que no existe la menor intención de salir y forma parte de los manejos de un esquema de poder capitalista que se recicla permanentemente aunque muchos ingenuos, en forma apresurada le hayan augurado un próximo desenlace fatal.

Hay que estar viviendo en una dimensión distinta de la realidad para dudar de la complicidad operativa de los organismos multilaterales (FMI, BM y BID) con los grandes grupos financieros internacionales. El Plan Brady es un ejemplo de cómo colaboraron para salvar a los bancos, y liberarlos de créditos presumiblemente incobrables, articulando toda una estructura que fue impuesta en casi todos los países de Latinoamérica, a principios de la década del 90, mediante la cual además de incrementar el endeudamiento externo, permitieron comprar empresas públicos a precios irrisorios, lo que determinó en la Argentina, un desguace integral del Estado.

Después del pago, efectuado en diciembre del 2005, al Fondo Monetario Internacional, con el cual se cancelara la deuda pendiente con este organismo, el Presidente Néstor Kirchner, los ministros y distintos funcionarios del Poder Ejecutivo, reiteraron en cuanta ocasión se les presentara, que mediante ese pago se terminaba la sujeción al Fondo y a sus políticas, que “mucho dolor y hambre nos trajeron” disponiéndose una relación diferente con los organismos multilaterales de crédito, a los que la Argentina no iba a volver a recurrir. Tales conceptos abundaron también en los discursos de la Presidenta, y los funcionarios que le acompañan en su gestión.

Nadie que conozca la política económica llevada a cabo durante la dictadura, y especialmente durante la década del 90, podrá justificar las constantes intromisiones del FMI, del Banco Mundial y del BID, en los planes de ajuste y en las restricciones económicas que produjeron hambre y desocupación. Lo que resulta una manifiesta contradicción, es que las actitudes de los presidentes Kirchner, hacia el FMI y los organismos multilaterales, no tengan nada que ver con lo que dicen para sus sumisos auditorios y para una obnubilada militancia, que toman como verdad revelada el contenido de los discursos.

Debemos recordar, que Néstor Kirchner fue el presidente que más le pagó al fondo transfiriéndoles todos los recursos que eran exigibles y sin cuestionar en momento alguno la legalidad de sus demandas, aun cuando la Comisión de Fuga de Capitales de la Cámara de Diputados, había determinado en el año 2002, que todos los préstamos del FMI, había sido fugados por empresas y particulares, con el conocimiento de ese organismo, tal como fue puesto en evidencia por su Oficina de Evaluación Independiente.

Durante la gestión actual de la Presidenta, las relaciones con el FMI y con el BID, ha sido de estricta sumisión a las decisiones adoptadas por estos organismos. En efecto; haciendo un elogio de las contribuciones del BID para eliminar la pobreza y promover una mayor equidad social, la Sra. De Kirchner envió al Congreso Nacional en el 31 de agosto del año 2011, un proyecto que fue aprobado, para capitalizar al BID, en la suma de siete mil quinientos cincuenta y dos millones de dóalres siete mil quinientos veinticinco millones setecientos sesenta mil doscientos dólares (U$A 7.525.760.227) más veintiseis millones setecientos setenta y nueve mil cuatrocientos quince dólares ( U$A 26.779.415) para el Fondo de Operaciones Especiales, sumas estas que se abonaran en cinco cuotas, abonándose la primera en el 2011 y las restantes este año, el año 2013, 2014 y 2015 respectivamente, suscribiéndose acciones por esos importes.

En el Proyecto que llevaba la firma del ex Ministro de Economía Amado Boudou y el Jefe de Gabinete de Ministros se hacía mención a que el BID planteó entre sus metas “el logro de una mayor equidad social y la reducción de la pobreza en los países de menor desarrollo de América latina y el Caribe y, asimismo mediante el fortalecimiento de las operaciones de cooperación técnica y productos no financieros a países, reforzar sus estructuras institucionales”.

Este Proyecto tuvo origen en una serie de operaciones del BID, que le significaron importantes pérdidas debido a inversiones especulativas en hipotecas subprime. Su capital operativo disminuyó considerablemente, pudiendo mostrar como ejemplo que en el año 2008 las pérdidas fueron del orden de los 1.900 millones de dólares, lo que llevó al Senador Richard Lugar, del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos a pedir explicaciones al presidente del BID, Luis A. Moreno, quien reconoció el la existencia de operaciones de riesgo lo que determinó a que con fecha 22 de marzo de 2010 la Asamblea de Gobernadores aprobara la Declaración de Cancún , que llevó a elaborar un documento técnico aprobado y que con fecha 24 de junio de 2010 , el Ex ministro Boudou votó favorablemente. En ese documento se resolvió elevar el capital del Banco en la suma de setenta mil millones de dólares (U$D 70.000.000.000) más la suma de cuatrocientos setenta y nueve millones (U$D 479.000.000) para el Fondo de Operaciones Especiales. Hace un año el ex Presidente de la Comisión Presidencial para la Nueva Arquitectura Financiera del Ecuador, Dr. Pedro Páez, me había comentado los quebrantos del BID, y de lo absurdo que suponía seguir postergando la capitalización del Banco del Sur.

Continuando con las políticas de someterse a las decisiones de los organismos multilaterales el FMI decidió el 15 de diciembre, aumentar las cuotas de participación en el organismo, lo que tuvo el voto favorable del representante argentino. Debido a ello el 21 de febrero de este año, la Presidenta Kirchner, envió un proyecto de Ley al Congreso, que tuvo media sanción del Senado y será aprobado mañana por la Cámara de Diputados, para aumentar la cuota de la Argentina en tres mil ciento ochenta y siete millones trescientos mil derechos especiales de giro, equivalentes a cinco mil millones de dólares. El aumento será pagado en moneda de la República y en la de otros países con recursos del Banco Central.

Seguramente ya conozco el argumento que podrá justificar estas capitalizaciones: si somos miembros de esos organismos, tenemos que cumplir con lo que deciden las normas estatutarias, pero eso puede ser fácilmente refutado, porque el gobierno, ha desconocido palmariamente la obligación de someter las cuentas públicas a las revisión del FMI, tal como lo determinan los Artículos IV, Sección 3, inc. b y VIII, Sección V de su Carta Constitutiva. Es decir que podemos darles todo el dinero que decidan que les debemos entregar, pero no se pueden hacer públicas las realidades de nuestra precaria economía y sus adulteradas estadísticas. Que distinta es la ficción de los discursos a una realidad, generalmente no divulgada que los contradice permanentemente.

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