jueves, 18 de abril de 2013

Más huelguistas reciben alimentación forzada en base de Guantánamo

PL

Estados Unidos obliga hoy a alimentarse a más reclusos en huelga de hambre en la base naval de Guantánamo -instalada en un territorio ocupado a Cuba- pese al rechazo de organizaciones internacionales de salud a esa práctica.

El capitán Robert Durand, portavoz del centro militar, confirmó en un comunicado que aumentaron a 15 los reos forzados a recibir nutrientes líquidos por sondas nasogástricas y otros tres están hospitalizados por deshidratación extrema.

Los guardias mantienen amarrados a los internos para administrarles los alimentos por la pérdida excesiva de peso.

Pero la semana pasada, el jefe del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Peter Maurer, dijo al presidente Barack Obama que su organización está en contra de ese método y respeta el principio de permitir a los detenidos elegir su destino.

"Hay una discrepancia entre la posición de Estados Unidos y la del CIRC", indicó el funcionario, al urgir a la Casa Blanca a esforzarse más por resolver la insostenible situación legal de las personas retenidas en la prisión de Guantánamo.

Las declaraciones de Maurer siguieron a una visita a la base de 13 médicos y especialistas sanitarios del Comité para supervisar la salud de los reclusos que están sin comer desde el pasado 6 de febrero.

Esa organización mundial -la única autorizada a entrar al centro militar- solo informó que observará la huelga de hambre y, de ser necesario, enviará en los próximos días otra delegación.

Al menos 130 internos del enclave iniciaron el ayuno para denunciar severas medidas disciplinarias como el confinamiento por tiempo indefinido, los registros a sus pertenencias y la confiscación de copias del Corán, el libro sagrado de los musulmanes.

Pero el Departamento de Defensa solo reconoce a 52 huelguistas.

Estados Unidos abrió la cárcel en la base naval de Guantánamo en 2002, contra la voluntad del Gobierno y pueblo de Cuba, para encerrar allí a toda persona considerada sospechosa de terrorismo.

La prisión es considerada un moderno campo de concentración donde a la población penintenciaria se le aplican brutales modalidades de tortura como el aislamiento en celdas con temperaturas extremas o mantenerlos amarrados en posición fetal por más de 24 horas sin alimentos.

Los 166 detenidos fueron capturados en el extranjero y llevan más de una década sin enfrentar juicio ni cargos concretos.

El presidente Barack Obama no cumplió con su promesa electoral en 2007 de cerrar dicha instalación, calificada por muchos de un "agujero negro" en materia de respeto a los derechos civiles.

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