jueves, 18 de abril de 2013

México: Reforma del Estado (III)

Gerardo Fernández Casanova (especial para ARGENPRESS.info)

En el primero de esta serie de artículos referidos a la reforma del estado anticipé la propuesta de modificar el mecanismo de conformación de la cámara de diputados (CD) para eliminar la fórmula de mayoría relativa y adoptar la de representación proporcional. Procedo a argumentar.

1.- Carácter de la representación.- De acuerdo a la idea del constituyente, el diputado una vez electo por un sector de población asentado en una delimitación territorial, se convierte en un representante de la nación. Esto tiene importancia relevante, significa que las decisiones que toma un diputado al votar las leyes o los acuerdos deben atender al interés de toda la nación independientemente de los de sus electores en particular. Quiere decir que, en términos reales, la elección por distritos sólo es una manera de procesar su configuración. Es una confusión considerar que el diputado representa a sus electores y que a ellos debe de responder en su ejercicio; peor aún es la dotación de recursos fiscales para “gestoría social” que no es más que promoción política personal. Si fuese el caso, el diputado sólo representaría al sector que votó por él, en tanto que el resto de la población, normalmente mayoritaria al haber tres partidos fuertes, carecería de representación. Además, por esta vía se asegura la presencia de diputados capaces de ganar elecciones, mas no necesariamente capaces de legislar.

2.- Representación proporcional.- Para corregir la inconsistencia de la representación se dispuso una composición de un 60% de curules para diputados electos por mayoría relativa en cada uno de los 300 distritos electorales y un 40% (200 diputados) asignados a los partidos en proporción al número de votos totales recibidos por cada uno de ellos. Así se configura un híbrido que acerca parcialmente a una composición en que estén representadas todas las corrientes ideológicas en la medida del apoyo recibido de la población electora. Lamentablemente la información distorsionada hace que la población rechace a los llamados “pluris” que no hacen campaña, además del hecho de que los partidos, en vez de dedicar tales posiciones a sus cuadros más capacitados desde el punto de vista de la técnica parlamentaria, los usan para dar cabida a sus concesiones de negociación interna, frecuentemente ajenas a la consideración de calidad profesional.

3.- Costo del aparato.- En una aberración funcional los diputados se autoasignan el salario a percibir, obviamente elevado, además de otorgarse recursos adicionales para “asesores y gastos de gestoría”. Atendiendo a lo elevado del costo, la opinión pública –inducida mediáticamente- se está inclinando hacia una reducción del número de diputados. Lo que realmente debe importar es ajustar los salarios de los legisladores a una media republicana honesta y eliminar todos los otros apoyos pecuniarios, dado que no se corresponden con la tarea a realizar por el sujeto. En cuanto al número de legisladores su definición tendría que apegarse a factores de funcionalidad y calidad representativa, más que a su costo.

4.- Modificación propuesta.- Es importante recuperar el sentido constitucional original relativo al carácter nacional de la representación, en contra de la representación distrital, por varias razones; la más importante se refiere al objetivo de generalidad de la ley que deben respetar las decisiones de voto en la cámara; en su defecto el resultado sería que los estados de mayor población, que por ello tienen un mayor número de diputados, se vean beneficiados en perjuicio de los de menor número de habitantes. Lo que debe estar representado en la cámara son los intereses del pueblo, lo que no es una materia uniforme u homogénea sino que varía en función de las opciones políticas o ideológicas (no, por cierto, en función de radicar en Sonora o en Yucatán). El electorado deberá tener la posibilidad de apoyar a cualquiera de las opciones y, en su medida, estar representados en la cámara. Es la función de los partidos políticos el presentar al electorado las distintas opciones para su voto. Con este criterio es pertinente considerar que la conformación total de la cámara se realice por listas propuestas por los partidos en una circunscripción determinada, asignándose a cada partido tantos diputados como corresponda a la proporción obtenida de la votación total. Esto permitiría que la composición de la cámara represente, con sus diferentes preferencias políticas, al total de la población.

Desde luego que optar por esta configuración obliga a una reforma del sistema de partidos vigente, lo que será abordado en el próximo artículo.

Ver también:
- México: Reforma del Estado (I)
- México: Reforma del Estado (II)

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