lunes, 1 de abril de 2013

Portugal: El pueblo quiere ser quien más ordene

Martha Andrés Román (PL)

Casi 39 años después de la Revolución de los Claveles que terminó en Portugal con la dictadura de António de Oliveira Salazar, la canción "Grândola Vila Morena" vuelve a convertirse en símbolo de la lucha del pueblo luso.

"En cada esquina, un amigo / En cada rostro, igualdad / Grândola, villa morena Tierra de fraternidad", estrofas como esta han vuelto a convertirse en el coro con el que cientos de miles de personas salen a las calles a reclamar derechos que les están siendo arrebatados.

Si el 25 de abril de 1974 la composición de José Alfonso marcó el inicio del levantamiento que terminaría con el régimen salazarista y su imperio colonial, ahora deviene himno de las protestas contra las políticas de austeridad gubernamentales.

El vía crucis del pueblo luso comenzó cuando la troika integrada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó en mayo de 2011 un rescate de 78 mil millones de euros para Portugal.

A cambio del préstamo, que pretendía sanear la economía de un país altamente endeudado, el Ejecutivo aprobó un severo programa de ahorro, que incluyó la privatización de empresas y servicios públicos, la congelación de salarios y pensiones o la subida de impuestos, entre otras medidas.

Desde entonces, las condiciones de vida de los portugueses han empeorado de manera paulatina, con un creciente descontento social que provocó numerosas protestas en 2012 y que durante este año sigue produciéndose en todo el país.

Uno de los actos más grandes de oposición a las reformas gubernamentales se produjo a principios de marzo, cuando indignados portugueses realizaron una marcha contra la troika y la austeridad en más de 40 ciudades del país, a la que se sumaron profesores, jubilados, sindicatos, políticos y grupos feministas.

Cientos de miles de personas participaron en la mayor protesta en el estado europeo en los dos últimos años para pedir medidas contra el desempleo, situado en febrero pasado en un 17,6 por ciento, y denunciar la grave crisis económica y social en Portugal.

Bajo el lema "O Povo é quem mais ordena" (El pueblo es quien más ordena, correspondiente a uno de los versos de "Grândola Vila Morena"), 500 mil personas exigieron en Lisboa la dimisión del Ejecutivo del primer ministro, Pedro Passos Coelho, y entonaron la emblemática canción.

"Estoy triste por mi país" "Abril está al llegar" "El 25 de abril que hizo mi padre deberé volver a hacerlo yo", se leía en algunos de los carteles de la manifestación, en la cual los portugueses recordaron que les están siendo arrebatados los derechos ganados por sus progenitores.

Muchos integrantes del grupo civil Que se lixe a troika (Que se fastidie la troika), organizadores del acto, habían participado en un coro que cantó "Grândola Vila Morena" en el Parlamento e interrumpió el momento cuando el jefe de Gobierno hablaba de recetas económicas para salir de la crisis.

Y es que pese a las rigurosas medidas, con recortes en áreas clave como la salud y la educación, numerosos despidos, mayores cargas tributarias sobre los ingresos y reducción de las jubilaciones, así como de los subsidios por enfermedad y desempleo, la situación de la economía lusa no mejora.

Por el contrario, los datos económicos han empeorado, con una tasa de paro situada en un 17,6 por ciento -el doble de hace tres años- y una caída de 3,8 puntos del Producto Interno Bruto en el último trimestre de 2012, la peor en varias décadas.

Todo ello mientras Coelho destaca el éxito de su programa de recortes en la vuelta del país a los mercados financieros y en que la deuda a 10 años se cotice a un interés del 6,3 por ciento, cuando hace un año se acercaba a un 17.

De hecho, pocos días después de una multitudinaria manifestación, el primer ministro descartó que fuera a gobernar en función de las protestas populares y remarcó su decisión de continuar con la política de austeridad.

Ante los reclamos de la oposición, el jefe de Gobierno afirmó en el Parlamento que seguirá con su programa de reformas, pese al descontento ciudadano y las duras críticas de los diputados de izquierda por no presentar soluciones concretas para el desempleo y la recesión.

Este Ejecutivo nunca se involucrará en polémicas sobre manifestaciones, no voy a gobernar en función de ellas, porque el día en que deba decidir en función de esos criterios, dejaré de estar a la altura, manifestó Coelho.

Tales declaraciones se producen mientras la troika exige a Portugal recortar cuatro mil millones de euros en gasto estatal, para lo que un organismo como el FMI propuso reducir el número de trabajadores públicos y sus salarios en la educación, sanidad y fuerzas de seguridad, entre otras medidas.

La oposición y los principales sindicatos portugueses, así como

asociaciones de militares, profesionales de la salud, docentes y pensionistas emplazaron al Gobierno a ignorar las recomendaciones, que se suman a otras drásticas subidas de impuestos y recortes en los últimos dos años.

En esas críticas ha estado el opositor Partido Socialista, que recientemente anunció la presentación de una moción de censura para pedir la renuncia de Coelho y el establecimiento de un nuevo Gobierno legitimado por el voto popular.

De acuerdo con la formación, el primer ministro incumplió todos los objetivos de su gabinete y ha perdido la autoridad y la credibilidad con la aplicación de su programa de ajustes.

Pero reacio en su postura, el líder del Partido Social-Demócrata rechazó los pedidos de dimisión y la moción de censura, y negó un cambio en su estrategia, para prevenir que Portugal termine como Grecia y Chipre.

Mientras, continúan las manifestaciones, como la que el pasado 15 de marzo reunió en Lisboa a miles de funcionarios públicos, quienes

exigieron el fin de las políticas de austeridad, en coincidencia con la decisión de la troika de conceder más tiempo al país para acometer sus ajustes presupuestarios.

La nación está en un estado de calamidad y destrucción de la economía, mientras se aplastan los derechos sociales y laborales, y las desigualdades se profundizan, expresó el secretario de la Central General de Trabajadores Portugueses, Arménio Carlos.

Ante ese panorama, en este mes de abril, cuando el pueblo luso conmemore un nuevo aniversario de la Revolución de los Claveles, hará suya nuevamente la canción que casi cuatro décadas atrás entonaron sus padres.

"Dentro de ti, oh ciudad / El pueblo es quien más ordena / Tierra de fraternidad / Grândola, villa morena", así unirán los portugueses sus voces en espera de que se escuchen los reclamos de ser ellos, efectivamente, quienes manden más en su propio país.

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