viernes, 31 de mayo de 2013

Derecho de Estado

Alfredo Grande (APE)
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“La cultura represora decreta: la década ganada. La cultura no represora se pregunta que se ganó y que se perdió en la década” (aforismo implicado)

“El Sr. José Luis Castiñeira de Dios es dueño de opinar libremente sobre sus gustos y consideraciones varias sobre la música popular, por supuesto, pero hacerlo públicamente, en su condición de funcionario de un gobierno nacional y popular, y que en esa definición asumimos como amplio y pluralista, en estos términos nos resulta un agravio insolente y gratuito. Sobre todo teniendo en cuenta que en estos días celebramos los 40 años del levantamiento del bloqueo a Cuba por parte de Argentina, (Gobierno del Dr. Cámpora), y en el que en 1974 una delegación conformada por Armando Tejada Gómez, Los Trovadores y César Isella fueron unos de los primeros embajadores culturales” (Centro Cultural Armando Tejada Gómez).

Sobre décadas hay demasiado escrito. Y cada uno tiene la década que se merece o la década que se relata. Hay una figura clave que cada tanto emerge y cada tanto se sumerge. Lavagna. Quizá porque tenga un aire a lavanda, sus apariciones públicas, ignoro como son las privadas, no tienen el rating furibundo de otras apariciones. Pero Lavagna fue el continuador del ordenamiento económico financiero que empezó la brutal devaluación de Remes Lenicov, al que siempre vi muy parecido a Hannibal Lecter en la magistral composición de Anthony Hopkins.

Ese fue el comienzo del relato, al principio un modesto cuento corto, que posteriormente el kirchnerismo llevó a la desmesura de una novela en varios tomos. Algunos llaman a esto re elección por siempre. Basada en la curiosa teoría, por no decir simpático delirio, del Ministro de Planificación, que por las dudas ya tiene calle propia, de que la Presidenta es la única garante del Modelo. Me parece que es la única garante de que él siga como funcionario modelo impune a masacres y retornos.

Retomo la idea principal. El cuento del tío Lenicov fue denominar “pesificación asimétrica” a lo que siempre se denominó “devaluación”. Se salió de la convertibilidad con fórceps ya que el parto venía de nalgas y con doble circular de cordón. El ajustazo licuó deudas en dólares y hundió los salarios en su valor nominal. Bueno, en todo su valor. Luego empezó la larga marcha hacia la re construcción del capitalismo serio con tres actores principales: un Estado con amplio margen de intervención, ya que venía de las ausencias, agachadas, indolencias y miserias del tándem Menem – De la Rúa, una burguesía nacional que era más difícil de encontrar que una oferta el día que uno va al súper (especialmente ahora que no se publican) y un movimiento obrero disciplinado por las malas razones de la desocupación y por las buenas razones de las gremiales burocratizadas.

Como ya dije, el discurso de Néstor en relación a la defensa de los derechos humanos y a su filiación con Madres y Abuelas de Plaza de Mayo resultó sorprendente. Nunca antes, ni siquiera en sus funciones de gobernador, había defendido la causa de los desaparecidos. No importó. Madres y Abuelas le otorgaron el núcleo de verdad necesario, y el Gobierno implementó la extraña pareja: capitalismo serio + derechos humanos.

En la actualidad, hay dos analizadores que pulverizan la profecía victoriosa del Frente para la Victoria. La corrupción y el exterminio de los originarios. La corrupción y la masacre de Once, una causa de la otra. La corrupción y el gatillo facilísimo. No es difícil establecer quienes ganaron en la década. Entre 300 y 500 empresas oligopólicas se anotan cómodas. Bancos levantan la mano y saludan con ternura. Ahora, sin corralitos, ofrecen la grotesca publicidad de una pareja perversa que vive su sexualidad remplazando el “quiero amar” por el más rentable “quiero comprar”. La argentinidad consumista al palo.

El impuesto al consumo, el siempre bien ponderado IVA, perfora a los alimentos de la canasta básica. En realidad, una pequeña canastita. El impuesto a las ganancias en los salarios entra por derecho propio en lo que denomino “alucinatorio social”. Cuanto más ganás, más te sacan y por lo tanto ganás menos. Más por menos, la pauta salarial parece una colecta de Cáritas. Este dislate se sostiene a pesar de protestas de la CTA. Si cuando todos éramos amigos el Ministerio de Trabajo no le dio la personería jurídica, ¿quién puede suponer que ahora le reconocerán la personería política? No creo que la CTA se haya dividido. Simplemente que como nadie puede ser juez y parte, excepto Luis Juez, entonces Yasky eligió ser parte del Gobierno y dejó de ser juez de los explotadores. Hugo Moyano, firme opositor a la personería jurídica de la CTA, se acercó un poco, quizá motivado por “la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser”.

En este panorama, imponer el mandato de “la década ganada” no ha sido complicado. El contra mandato “la década perdida” es imposible de imponer, porque la realidad de bolsillo la desmiente. Esa víscera tan sensible al decir del General. Tantos planes sociales, tantas asignaciones, tanto clientelismo, tantos subsidios pavoteados por ahí, no pueden equivocarse. En algún momento pensé en imponer “la década empatada”, pero supuse que alguien me iba a decir que yo pretendía definir por penales. Mala definición especialmente en esta noche en que la lepra triunfó sobre el xeneixe. La centro izquierda y la izquierda, desde ya no toda, se hunde en un pantano. En el pantano de las alianzas electorales pret a porter. Alianzas chatarra, donde se diluye la oportunidad histórica en un oportunismo cuasi mediático. De ese pantano se puede salir. Pero nunca si nos zambullimos para intentar rescatar al que se hunde. Por más movimientos que se hagan para salir del pantano, el que estaba dentro se hunde más rápido y nos arrastra al fondo. Es el beso de la democracia araña. En la Escuela de Educadores de Fundación Pelota de Trapo di una charla en la cual aprendí mucho. Por ejemplo: la única manera de sacar una persona del pantano es desde el borde del mismo, nunca desde adentro. Seguro que pisando el barro. No es como una vanguardia esclarecida que desde alguna metrópoli culturosa señala y sermonea a los desgraciados que se hunden. Pero con seguridad es desde una retaguardia comprometida. Implicada. Con barro en los pies pero sin mugre en la cabeza. Embarrarse no es lo mismo que empantanarse. Incluso es lo opuesto. La oposición de izquierda se empantanó más tiempo del recomendable.

Pero algunas señales permiten pensar, o al menos desear, que se puede salir de él. Elecciones ganadas por partidos clasistas en sindicatos, acercamiento de una agrupación de luchadores jóvenes para una alianza en la ciudad de los buenos desaires, el lanzamiento del instrumento electoral Unidad Popular, me parece que son cuerdas que desde el barro puro de la militancia, empiezan a jalar para rescatar empantanados.

En esa dirección y con esa ilusión, que no es lo mismo que una alucinación, he convocado para el 8 de Junio a un Encuentro: Día de la Gratitud Militante. Encuentro de las militancias contra la cultura represora que realizaremos en la Cooperativa ATICO. Es obvio que nada garantiza que la próxima década podrá ser ganada desde políticas anticapitalistas y socialistas. Pero si lo propicia, y la cultura no represora tiene ese límite: propicia, nunca garantiza. Creo que esta década pasada no fue una década perdida. Pero para ganar la próxima tendremos que resistir al Derecho de Estado, nombre con el que bautizo a la hegemonía que la nueva legalidad impuesta por el Ejecutivo Nacional quiere consagrar. Será una fuerte resistencia en los que seguiremos defendiendo los derechos humanos de una humanidad que no aceptará jamás que para que algunos, incluso muchos ganen, otros muchos tengan que perder. El hambre en la Argentina seguirá siendo un crimen. Y la corrupción seguirá matando. Los inundados no pueden secarse, porque el alma inundada no sabe de toallas. Y mientras se sigan haciendo los Festivales del despilfarro y la soberana altanería, nuestro Armando tejada Gómez nos sigue recordando: “el que no cambia todo, no cambia nada”. (1)

Triunfo agrario

Este es un triunfo madre
Pero sin triunfo
Nos duele hasta los huesos
El latifundio

Esta es la tierra padre
Que vos pisabas
Todavía mi canto
No la rescata

Y cuando será el día
Pregunto cuando
Que por la tierra estéril
Vengan sembrando
Todos los campesinos
Desalojados

Hay que dar vuelta el viento
Como la taba
El que no cambia todo
No cambia nada

Este es un triunfo madre
Del nuevo tiempo
De estar bajo la tierra
Rompió el silencio

Este es un triunfo padre
De la alegría
De tu sueño en semilla
Sube la vida

Sube la vida arriba
Hasta la espiga
Que si la tierra es fértil
La tierra es mía
Adonde nace el alba
Yo siembro el día

Hay que dar vuelta el viento
Como la taba
El que no cambia todo
No cambia nada.

(1)Triunfo Agrario. Armando Tejada Gomez y Cesar Isella.

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