lunes, 20 de mayo de 2013

España: No hay sanidad sin papeles

Ana Muñoz Álvarez (CCS)

Alpha Pam vivía en España. Era de Senegal y tenía 28 años. Murió hace unas semanas por tuberculosis y tras haberle denegado en varias ocasiones la atención necesaria. Su historia saltaba a los medios de comunicación españoles como una de las primeras consecuencias de la reforma sanitaria por la que miles de inmigrantes españoles quedaban fuera del sistema de la Seguridad Social por estar en situación irregular o estar desempleados.

Tener una tarjeta sanitaria para poder ser atendido por un médico de la sanidad pública es, en la actualidad, un tesoro. Miles de personas han quedado fuera de la atención del sistema público de salud y las consecuencias no han tardado en aparecer. La historia de Alpha Pam no es la única ni la primera, ni la última. Organizaciones como Médicos del Mundo denuncian más casos, como el de este senegalés. Soledad Torrico, inmigrante boliviana también murió hace unos meses por no recibir una atención adecuada. Su caso, cuentan desde la ONG, empezó como una gripe y tras varios días sin ser atendida falleció esperando una ambulancia en el portal de su casa. Su marido la llevó a centros de salud y al hospital varias veces, pero la enviaron a su casa. También hemos conocido casos no tan dramáticos pero que dejan claro que la sanidad ha dejado de ser universal en España. Así, a un joven se le retiró una prótesis externa de rodilla por no poder pagarla o el caso de una mujer hondureña que tras una grave operación cerebro-vascular le han dejado sin colocar un hueso del cráneo por no poder hacer frente al coste de una segunda cirugía.

España, hasta ahora, era un país donde el acceso era público y universal. Nadie era dejado de ser atendido y el sistema de salud nacional era estudiado y copiado por otros países. El mismo Obama pidió que se estudiase el caso de España en cuestión de sanidad pública. España era un ejemplo. Y una vez más, la crisis en la que se encuentra inmersa Europa se está llevando por delante un pilar del estado de Bienestar en España. “Denegaciones de atención, cobros a menores de edad, a embarazadas, enfermos crónicos o de enfermedades trasmisibles…” son algunas de las situaciones que Médicos del Mundo alerta que se están produciendo como consecuencia de “una legislación injusta y ambigua”.

El derecho a la salud, a una atención adecuada es un derecho fundamental incluido en los Derechos Humanos. En España, la crisis y la ola de privatizaciones pueden hacer que la salud deje de ser un derecho para ser un privilegio para aquellos que la pueden pagar. Los inmigrantes, una vez más, sufren las peores consecuencias. “Personas que se juegan la vida para venir a un mundo mejor y no mueren en el camino, mueren por falta de atención”, lamenta la Defensora del Paciente, Carmen Flores.

Sin embargo, pensar en que este es un problema de recursos es una visión simplista. También pensar que es el problema de aquellos que lo padecen. La salud de una sociedad es la salud de sus miembros y las enfermedades no entienden de nacionalidades o de irregularidades administrativas. Si no se atiende de manera adecuada a una persona, por ejemplo, afectada de tuberculosis se pone en peligro al resto de ciudadanos. Muchos son los que piensan que la atención sanitaria para todos es una manera de prevenir males mayores. No es un gasto, es una inversión de futuro.

Muchos médicos ya han adelantado que ellos atenderán a todos las personas enfermas. El juramento hipocrático les obliga a ello. Junto a ellos cientos de miles de ciudadanos españoles se alzan en las “mareas blancas” para defender un derecho de todos.

Ana Muñoz Álvarez es periodista.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.