viernes, 24 de mayo de 2013

Las armas rusas pueden enfrentarse con las estadounidenses en Siria

Konstantín Bogdánov (RIA NOVOSTI)

Un proyecto de ley que autoriza el suministro de armas a la oposición siria ya fue presentado al Congreso de Estados Unidos. El asunto relacionado con la ayuda de Occidente a los rebeldes sirios suscita mucha polémica.

Y teniendo en cuenta la cooperación militar entre Rusia y Siria, se puede pensar que Moscú y Washington están dispuestos a luchar de nuevo uno contra otro de forma indirecta, como ocurrió en reiteradas ocasiones en la época de la guerra fría.

El estatus y el contenido del documento

La decisión sobre el suministro de armas a Siria no se ha tomado todavía. El proyecto de ley tan sólo fue presentado al parlamento por la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense.

El documento propone destinar 250 millones de dólares para contribuir a la formación del Gobierno de transición en Siria, así como financiar los suministros de armas y equipo para los grupos ‘fiables’ de la oposición siria y organizar el entrenamiento militar de los rebeldes. Además, se espera introducir sanciones contra los que suministra a Damasco armas y petróleo.

Los autores del proyecto de ley son el senador demócrata Bob Menéndez y el senador republicano Bob Corker. El documento, sometido a votación en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado fue aprobado con 15 votos a favor y solamente tres en contra.

Para entrar en vigor, el proyecto de ley debe ser aprobado por ambas cámaras (la Cámara de Representantes y el Senado) y posteriormente ser promulgado por el presidente de Estados Unidos.

La iniciativa del Senado

Los expertos de Estados Unidos se muestran escépticos respecto a la aprobación de esta iniciativa. Según uno de los analistas, se trata de un nuevo ataque de los ‘halcones’. Se espera que se vuelva dejarlo a un lado para evitar la intervención en un conflicto que, de hecho, no es clave para Estados Unidos.

Es un punto de vista muy esperanzador, pero el documento anunciado ya suscitó un escándalo durante la votación en la propia Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. El senador republicano Rand Paul, uno de los que votaron en contra del proyecto, preguntó a sus colegas si éstos, de hecho, iban a financiar a los aliados de la red terrorista Al Qaeda.

Se puede explicar la mayoría de votos a favor por el hecho que es poco probable que el documento sea aprobado. La postura de varios senadores, su apoyo a los rebeldes que luchan por sus derechos al otro lado del océano, tiene pocas oportunidades de convertirse en un ley. Pero posteriormente, estos senadores podrán decir a sus electores que han votado a favor de defender los valores de libertad en todo el mundo, etc.

Es poco probable que el documento sea aprobado, pero los ‘halcones’ estadounidenses aplicarán todos los esfuerzos para conseguir sus objetivos. Según los expertos de Estados Unidos, esto puede involucrar al país en el conflicto sirio con más profundidad que lo que desearía. Y es difícil pronosticar como se desarrollarán los acontecimientos en este caso.

Eventuales consecuencias de la posible aprobación del proyecto de ley

Las consecuencias serán negativas para todos. El primer país que será objeto de ataques de los islamistas será Israel, el principal aliado de Estados Unidos en Oriente Próximo.

Sería difícil controlar a los rebeldes sirios armados. Todos recuerdan la historia con el saqueo de los depósitos de armas del régimen del exlíder libio Muamar Gadafi y un reforzamiento drástico de las capacidades combativas de los islamistas en el norte de África, lo que conllevó la crisis política en Malí en la que se vio obligada a intervenir Francia para arreglar la situación.

Irán también estará en contra no sólo porque se derrocaría al régimen de los alauitas sirio, que es cercano a los musulmanes chiítas iraníes, sino también porque en este caso se reforzará la influencia de los competidores de Teherán en la región: las monarquías del golfo Pérsico.

La postura de Turquía es ambigua. Por un lado, sus relaciones con Damasco dejan mucho que desear. Por otro, el derrocamiento del régimen en la vecina Siria hará a Turquía más vulnerable, lo que, junto con el separatismo kurdo, es un factor negativo. Las autoridades turcas no necesitan que se desestabilice la situación en la región en la antesala del ingreso de Turquía en la Unión Europea.

Sólo pueden aprovecharse de esto los círculos islamistas de la oposición siria apoyados directamente por las monarquías del golfo Pérsico, ante todo, por Catar y Arabia Saudí. Pero es poco probable que Estados Unidos esté dispuesto a contribuir a la desestabilización de la situación en Oriente Próximo para aumentar la influencia de estos Estados, que no son los únicos aliados de Washington en la región.

Siria y la guerra en Vietnam

Puede ocurrir que los dos grandes protagonistas de la guerra fría, Estados Unidos y Rusia, se enfrenten en Siria de forma indirecta, como ocurrió durante la guerra de Vietnam (1965-1973), suministrando más y más armas a las partes del conflicto.

Pero es prematuro buscar coincidencias todavía. Moscú no considera a Damasco como un aliado de importancia crítica, aunque bien puede venderle las armas y desplegar bases militares en el territorio sirio.

A día de hoy, Rusia ha cesado de suministrar armas a Siria y no suscribe nuevos contratos con este país. Los rumores divulgados por la prensa occidental sobre el supuesto suministro a Siria de misiles antiaéreos rusos S-300 y sistemas guardacostas Bastion equipado con misiles antibuque Yajont no tienen nada que ver con la realidad.

Estos suministros tuvieron lugar hace mucho, en virtud de los contratos ya existentes, como ocurre con la historia con tres helicópteros sirios sometidos a la reparación en Rusia que regresaban a su país y que provocaron inquietud en el Departamento de Estado de Estados Unidos.

De hecho, Washington no está en contra de la política aplicada por Rusia respecto a Siria. Además, Estados Unidos se muestra muy cauteloso respecto a los que pueden sustituir al régimen laico del presidente sirio, Bashar Asad, los islamistas.

Washington sacó lecciones de los resultados del apoyo por Francia, Gran Bretaña y Catar a la guerra colonial que en 2011 se libró en Libia. A día de hoy, Estados Unidos presta más atención a los asuntos relacionados con la presión externa sobre Siria.

Además, se han reforzado los lazos entre Washington y Moscú. La cooperación ruso-estadounidense en el ámbito de asuntos más importantes de la política exterior es más estrecha de lo que puede parecer a primera vista.

Así las cosas, es más probable que las partes logren encontrar fórmulas de compromiso respecto al arreglo del conflicto sirio, en lugar de enfrentarse de forma indirecta en el teatro de operaciones, suministrando armas y enviando tropas a Siria.

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