jueves, 30 de mayo de 2013

Un viaje hacia las utopías revolucionarias (LXXXVI): Crece la resistencia popular

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

En el aniversario del golpe militar, el 28 de junio de ese año 1968, la CGT de los Argentinos convocó a los trabajadores y al pueblo a expresar en la calle y en “las barricadas”, el repudio al gobierno dictatorial del General Juan Carlos Onganía.

En el llamamiento se señalaba “…Es en el marco mas vasto de la liberación nacional y la expulsión de todos los monopolios extranjeros que se desarrolla nuestra lucha…” Y mas adelante expresaba… “los trabajadores afirmamos que mientras los monopolios permanezcan en el país, no existe solución nacional de los problemas del trabajo, la producción, la educación y el bienestar del pueblo”.

“El programa de los trabajadores, aceptado por los estudiantes y los partidos populares, es concreto: aumento de salarios del 40 %, reapertura de las fuentes de trabajo, restitución de los gremios intervenidos, resistencia a los desalojos urbanos y rurales, solidaridad con la lucha estudiantil y recuperación de las libertades cívicas”, terminaba diciendo.

Se realizaron actos en la Capital y principales ciudades del interior alcanzando, en algunas de ellas, alta masividad y combatividad.

En nuestra ciudad, con la filial local de la CGTA, el FUR y las agrupaciones de apoyo preparamos actos relámpagos en diferentes lugares, colocamos lanzavolantes y los trabajadores del transporte, nucleados en SOETAP, realizaron un paro de una hora que tuvo un masivo acatamiento.

Al mismo tiempo nuestras compañeras Graciela Schiro, Estela Bataglia y Diana Lazcano proponían, en el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Educación un paro, que contó con la adhesión de la totalidad del estudiantado.

Un grupo de abogados entre los que estaban Eduardo Solari, Mario Arnau, Juan Carlos Brollo, Jorge Legazcue y el autor de esta nota, distribuimos volantes en las puertas de Tribunales y realizamos un acto en el que habló Luis Brasesco.

Cuándo llegó la policía, para impedir el mismo, la actividad había concluido.

Los diarios y publicaciones de la época reflejarán la magnitud alcanzada. En Córdoba la “Voz del Interior” consignó “que fueron miles los trabajadores y estudiantes que se movilizaron enfrentando a las fuerzas policiales que debieron recurrir al auxilio del Ejército para frenar la protesta”.

Por su lado la huelga en las universidades, convocada por la Federación Universitaria Argentina en la clandestinidad y otras corrientes del movimiento estudiantil, alcanzó un alto grado de participación y acatamiento.

Adhirieron los estudiantes, los trabajadores no docentes y en algunos centros de altos estudios, los profesores.

“En la ciudad de Rosario se organizaron barricadas y una columna de 2. 000 manifestantes se dirigió por la calle San Luis hacia Sarmiento donde enfrentó con bombas molotov y piedras a la policía que reprimió, utilizando todo tipo de dispositivos”, consignaba el diario “La Capital”.

En la ciudad de Buenos Aires, cuando ya se ocultaba el sol en aquel frío junio, se comenzaron a formar las columnas en la plaza Congreso al grito de CGTA, y “abajo la Dictadura”.

La represión policial detuvo a una treintena de manifestantes.

Los abogados de la Central Mario Landaburu, Luis Cerruti Costa, Roberto Sinisgaglia y César Calcagno, entre otros, se apersonaron en las Comisaría reclamando la libertad inmediata de los detenidos.

Del mismo modo en Tucumán, Corrientes, Salta, Jujuy y San Juan, entre otras capitales de provincia, se produjeron paros y manifestaciones de repudio al régimen militar, de los que dio cuenta el semanario de la Central, dirigido por Rodolfo Walsh, del que hablamos en nuestra nota anterior.

Esta jornada marcó con claridad la diferencia entre la CGTA y el sindicalismo burocrático que lideraba Augusto Timoteo Vandor.

A lo largo de ese año otros conflictos marcaron el grado de crecimiento de la resistencia a la dictadura, y la sólida alianza entre los trabajadores, los estudiantes y el conjunto de las organizaciones populares que se expresaba en la nueva Central.

A mediados de octubre se produce un conflicto en la fábrica Electroclor de Capitán Bermúdez, socia y proveedora de materia prima de la Papelera Celulosa en la misma zona de la provincia de Santa Fe.

Esta empresa fabricaba carburo de calcio; materia prima de una serie de productos plásticos.

A los efectos de reducir los costos acuerda, con su similar de Uruguay, autorizada por el Ministro de Economía Adalbert Krieger Vasena, que deja de producir e importa del vecino país el mencionado producto, con lo que pone en peligro la fuente de trabajo y provoca una situación angustiante en la población de la zona, por lo que se declara un paro.

A un mes de haberse desatado el conflicto, un plenario de 27 gremios con el apoyo del Secretariado Nacional de la CGTA, resolvió movilizar a todos los trabajadores de la provincia, . Raymundo Ongaro, Jorge Di Pasquale y Agustín Tosco se hicieron presente en el mismo, denunciando, en conferencia de prensa, el carácter monopólico de esta empresa, su vinculación con las trasnacionales, y su connivencia con el gobierno militar.

Al mismo tiempo que se iba generando un clima de rechazo al régimen castrense en el país, en el mundo se expandía la protesta de los estudiantes que protagonizaran el “Mayo francés”, surgía en el “corazón del monstruo”, un movimiento en contra de la intervención militar estadounidense en Vietnam, Laos y Cambodia, al mismo tiempo que aumentaban las victorias del Frente de Liberación Vietnamita, conducido por el General Giap.

En África los movimientos de liberación en Angola, Guinea Bissau y Mozambique propinaban fuertes golpes a las tropas de ocupación colonialista.

Por su lado en Medio Oriente, crecía un proceso de transformaciones económicas y culturales en Irak y Siria conducido por el partido Bass Arabe Socialista fundado en 1947 por el militante nacionalista Michel Aflaq de origen cristiano.

En Libia, el movimiento de jóvenes oficiales del Ejército liderado por el Coronel Muammar el Khaddafi ponía en jaque a la monarquía proinglesa que gobernaba ese país.

En nuestra ciudad, a la par que participábamos en el combate antidictatorial y antiimperialista, apoyábamos todas las propuestas que tendían a unificar al campo popular.

Por ello al recibir la visita de Luis Pujals y de Nito Boccoli que venían a ponernos al tanto de la organización del Movimiento de Acción Revolucionaria del que participaban, entre otros, Juan Carlos Garcia Elorrio -director de la revista” Cristianismo y Revolucion”- y Luis Cerruti Costa, decidimos sumarnos al mismo, ya que fortalecía al polo revolucionario y popular.

¿Como se desarrollaba este proceso de “unidad y lucha”? ¿Quienes conformaron el Frente Revolucionario Peronista que lideraran Armando Jaime y Juan Carlos Arroyo?. ¿Cuáles eran los debates al interior del peronismo revolucionario?. Serán algunos de los temas que abordaremos en nuestra próxima nota.

Manuel Justo Gaggero es abogado, ex Director del diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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