jueves, 18 de julio de 2013

Asesinan a otro periodista mexicano

CIAP-FELAP (especial para ARGENPRESS.info)

“Buenas noches” fue lo último que twitteó el periodista Alberto López Bello, de 28 años, cuyo cuerpo fue hallado la madrugada del miércoles con varios impactos de bala junto a un riachuelo en las afueras de Oaxaca, en el sur de México. El reportero cubría las noticias policiales para el periódico local El Imparcial y participaba en un programa de radio. Apareció muerto junto a un amigo policía, del área de inteligencia de la corporación local, funcionarios conocidos como ‘orejas’.

López tuvo en mayo un encontronazo con la policía que llamó la atención de las organizaciones que se ocupan de defender la seguridad de los periodistas. El reportero fue detenido por policías federales mientras informaba sobre la aparición de una narcomanta (letrero con propaganda), supuestamente colocada por el crimen organizado en un pueblito. Los agentes sospecharon de los periodistas por haber llegado rápido al lugar, pero un juez los dejó en libertad y determinó que la detención había sido ilegal.


Foto: Alberto López Bello

“Tenía que volver a declarar a la Procuraduría -fiscalía- esta semana sobre este caso”, relató Sofía Valdivia, compañera de profesión en la estación Radiorama Oaxaca y, como su novia, una de las últimas personas que lo vio con vida. Se despidió de Alberto pocas horas antes.

El periódico El Imparcial publicó una nota que relaciona directamente su muerte con el ejercicio de la profesión. “Demuestra la vulnerabilidad a la que están expuestos los comunicadores en su labor diaria para informar veraz y oportunamente a la ciudadanía”, dice el comunicado. El gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, pidió calificar el crimen como de “alto impacto” para que la fiscalía nacional se ocupe de las investigaciones.

Los esfuerzos del Gobierno por acabar con el asesinato de periodistas no está dando frutos. Desde que en junio de 2012 se aprobara la ley para la protección de defensores de los derechos humanos y periodistas han sido asesinados cuatro reporteros y otros tres han desaparecido. “Hay una simulación del mecanismo de protección del que tanto alardea el gobierno federal. En realidad no están haciendo nada”, opina Darío Ramírez, presidente de la ONG Artículo 19, que denuncia abusos e intimidaciones contra la libertad de prensa en México. Meses atrás, Ramírez denunció que López Bello estaba amenazado y que las autoridades deberían protegerle. El resultado es demasiado evidente.

En el último año, 9 medios de comunicación, como El Siglo de Torreón, fueron atacados con explosivos o armas de fuego. Artículo 19 documentó 258 agresiones contra periodistas, el 40% de ellas perpetradas por funcionarios públicos. “Las cifras siguen al mismo nivel o incluso son más altas que en años anteriores. La ley no ha servido para nada, por ahora. La indefensión de la prensa sigue siendo la misma”, indicó Ramírez.

Sofía Valdivia recordó que el periodista asesinado se desplazaba en moto porque esquivaba el tráfico de la ciudad y pensaba que era más fácil huir que en coche. Cuando cenaban en algún restaurante se sentaba frente a la puerta. En twitter usaba apellidos cambiados, mientras a diario cubría información delicada en una zona donde los carteles de la droga operan de manera menos cruenta que en otras partes del país, pero donde sí continúan existiendo caciques locales que ejercen su poder como en el medioevo. “Checaba (comprobaba) siempre si lo seguían”, recordó Sofía.

Apasionado por el periodismo de investigación y los intríngulis que rodean a los poderosos, López Bello vivía con su padre en un hotel que éste administra. Sofía Valdivía fue al paraje donde encontraron su cadáver y solo pudo reconocerlo por la ropa que llevaba puesta. Tenia la cara desfigurada. “Era un excelente periodista de policía” debería decir su epitafio, escribió El Imparcial.

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