jueves, 4 de julio de 2013

Dilma no tolerará bloqueos de rutas

Darío Pignotti (ANSA)

La presidenta brasileña, Dilma Roussef, tuvo hoy, por primera vez, palabras enérgicas contra manifestantes, al repudiar a los camioneros que llevan tres días bloqueando carreteras de varios estados en reclamo de mayores subsidios al combustible y contra el aumento de los peajes.

Diferenció a quienes adoptan medidas de fuerza con las multitudes que se volcaron pacíficamente a las calles desde hace un mes.

"Es fundamental para el país que las rutas no sean obstruidas, mi gobierno no se quedará quieto ante el proceso de interrupción de las carreteras", afirmó de manera enérgica la presidenta Rousseff.

Lo hizo durante una ceremonia oficial convocada para tratar la concesión de puertos a la iniciativa privada, celebrada en el Palacio del Planalto, de Brasilia, y que da continuidad al programa de concesiones que incluye vías férreas, aeropuertos y caminos.

"Una cosa son las marchas pacíficas que engrandecen al país y otra muy distinta es creer que el país pueda vivir sin normalidad y sin estabilidad" por causa de los que impiden circular a personas y mercancías, sostuvo.

"Incluso voy a emplear una expresión de nuestra bandera, donde está escrito Orden y Progreso, cuando estoy hablando de progreso, hablo de la construcción de infraestructura, y también quiero hablar de orden, que significa democracia y más respeto", puntualizó.

Hasta hoy el tono de los discursos pronunciados por Rousseff frente a la crisis política que sacude a su gobierno había sido preponderantemente conciliador, y hasta elogioso con los cientos de miles de personas que se lanzaron a las calles en todo el país.

Si bien ella había hecho mención a la necesidad de que las marchas fueran pacíficas, Rousseff prefirió destacar que con ellas crece la calidad de la democracia y el protagonismo popular.

En cambio, hoy la mandataria, que acaba de enviar un proyecto de plebiscito al Congreso como estrategia para atenuar el descontento, tuvo expresiones que por momentos parecieron una amenaza hacia la entidad que representa a los pequeños y medios empresarios del transporte.

El Movimiento Unión Brasil Camioneros, entidad dirigida por el empresario Nelio Botelho, ratificó el martes que la medida de fuerza se prolongará hasta el jueves a pesar de que las justicias de los estados de Sao Paulo y Rio de Janeiro ordenaron multas altas contra la medida.

Botelho también desoyó las advertencias formuladas por el Ministerio de Transporte, la Abogacía General de la Unión y el propio ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, quien declaró que la Policía Federal investiga que los dueños de los camiones presionaron a los choferes para que estacionen los vehículos en medio de las rutas.

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