miércoles, 24 de julio de 2013

Esperanzas e interrogantes alrededor de Nelson Mandela

Fausto Triana (PL)

El delicado equilibrio de la sociedad sudafricana parece todavía aferrarse a las claves del carismático líder antiapartheid Nelson Mandela, retirado de la vida política activa y gravemente enfermo.

En julio se celebra aun el mes consagrado internacionalmente al expresidente de Sudáfrica y concretamente el pasado día 18, el mundo encabezado por Naciones Unidas destacó el 95 aniversario del Premio Nobel de la Paz.

A nivel popular, Madiba (el clan al que pertenece) o Tata (padre), como se le conoce, es símbolo de la nación Arco Iris, de la reconciliación de la sociedad y la máxima del perdón de un pasado tenebroso de discriminación racial, según observadores.

Sin embargo, las divisiones internas son notables en cuanto a oportunidades para un futuro mejor con la inclusión de los sectores más desfavorecidos. Sudáfrica es en la actualidad uno de los países con mayores asimetrías en su desarrollo.

La mala distribución de las riquezas es una de sus asignaturas pendientes. "Después de escalar una montaña muy alta, descubrimos que hay otras muchas montañas por escalar", una frase premonitoria del jefe de Estado sudafricano de 1994 a 1999.

Sus afecciones pulmonares, consecuencia de sus 27 años de encarcelamiento, han sido su espada de Damocles desde su salida de prisión. Sigue internado en un hospital de Pretoria y aunque los signos de recuperación son buenos, todavía no se recupera del todo.

Madiba nos ha dado un ejemplo de entereza total; es un luchador hasta en la batalla contra la muerte, ya hizo bastante por nosotros pero no sabemos si los dirigentes actuales seguirán sus enseñanzas, dijo a Prensa Latina Isintrouk, un empleado de hotel.

El expresidente Mandela sigue en el hospital en estado crítico pero registra una mejoría constante, señaló el más reciente comunicado del Gobierno nacional tras una visita del mandatario Jacob Zuma.

Nunca será demasiado suficiente lo que hagamos para honrar a nuestros luchadores y muy en especial a Madiba; ciertamente construimos una sociedad más justa, democrática, defensora de los derechos humanos, camino firme hacia el desarrollo, resaltó Zuma.

Sus palabras se repitieron durante varias jornadas de trabajo social voluntario de 67 minutos para honrar los 67 años de labor política de Mandela en Sudáfrica.

Las diferencias raciales son evidentes en varios planos, como el económico con la solidez de los empresarios afrikaans y también en deportes de mayor incidencia por parte de los blancos, como el rugby y el cricket, admitió el ministerio de Juventud y Deportes.

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