jueves, 4 de julio de 2013

Las políticas de Estados Unidos y la derecha venezolana son antidemocráticas: La necesidad de fortalecer la Democracia Participativa y Protagónica

Diego Olivera (BARÓMETRO INTERNACIONAL, especial para ARGENPRESS.info)

El proceso bolivariano ha sufrido durante 14 años el ataque sistemático de una derecha antidemocrática, desde golpes de estado, paro petrolero, agresiones y atentados, así como invasión de paramilitares. Un plan orquestado y organizado por los sectores de la ultraderecha, pero con el aval y el apoyo de los gobiernos de Estados Unidos, desde George Bush hasta Barak Obama, que llamativamente siendo el primero del Partido Republicano y el otro del Partido Demócrata, asumen las mismas políticas conspirativas, lo que confirma que son la oligarquía y las grandes trasnacionales las que dirigen al Departamento de Estado, siendo la gran industria armamentista y las empresas y consorcios petroleros, los principales organizadores de guerras e invasiones en el Mundo.

Ante esta realidad globalizada donde Estados Unidos ejerce el papel de estado gendarme del mundo, se tiene como prioridad violentar la democracia de Venezuela, a través de cualquier plan imperialista como los intentos de golpe de estado, ya sea militares o seudodemocráticos, como los golpes suaves de Honduras contra el presidente Zelaya y el de presidente Fernando Lugo, que fueron condenados por UNASUR y MERCOSUR, y de manera tibia por la Organización de Estados Americanos (OEA), sin el apoyo de Estados Unidos y Canadá.

Venezuela es el objetivo principal en América Latina. Las políticas de Estados Unidos y la de la derecha venezolana son antidemocráticas, se sustentan en un modelo totalitario y hegemónico, que antepone los derechos del capitalismo, a cualquier sociedad democrática, sin reparar en que la sociedad norteamericana sustenta su poder en una represión y tortura legalizada, en la Ley Patriota donde no se respetan los derechos humanos y menos el Habeas Corpus, donde se concibe al mundo como su área de seguridad, lo que les permite intervenir en cualquier nación del globo terráqueo. No hay límites para su modelo imperialista, siendo la mentira y los medios privados y globalizados, sus armas para invadir Irak, Afganistán, veladamente Libia, y ahora Siria, además de amenazar a Irán sobre esa estrategia.

La necesidad de Venezuela de fortalecer su democracia y el Poder Popular

Ante esta nueva escalada contra el gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro, nos parece importante definir el carácter de la democracia participativa y protagónica “concebida como una nueva forma de Democracia marcada por la participación libre y activa de la ciudadanía en la formulación, ejecución y control de la gestión pública como mecanismo necesario para lograr el protagonismo que garantice el completo desarrollo, individual y colectivo” (aprobado en el Art. 62 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela).

En los debates de la comisión de los constituyentes venezolanos, concibieron la democracia participativa y protagónica como un proceso de emancipación contra el viejo modelo político de la representatividad, donde se fundamentó este modelo democrático para que consolide el nuevo Estado y que impulse el nuevo modelo de desarrollo, en el marco de la Revolución Bolivariana. Hemos resumido algunas de las principales características y conceptos del modelo bolivariano de democracia, con un documento realizado por estudiantes de la Universidad Bolivariana, que ha estudiado y formalizado esta temática

1.- De la Democracia Representativa a la Democracia Participativa

La democracia ha sido definida tradicionalmente como gobierno del pueblo, sin embargo, la mayoría de los países del mundo han entendido por democracia lo que se conoce como democracia representativa. En este modelo, la ciudadanía transfiere, a través del voto su soberanía a unas o unos representantes. Este modelo ha sido utilizado a lo largo del tiempo para justificar que una minoría social ejerza el poder sobre la mayoría. Para ello, se valen de un modelo parlamentario y presidencialista, el cual utiliza el sufragio como vía para garantizar la representación del pueblo.

En Venezuela desde 1945, con la excepción del periodo correspondiente a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, se impuso el modelo representativo.

Este modelo se consolida a partir de 1958 y adquiere su expresión formal con la Constitución de la República de Venezuela sancionada en 1961. El modelo representativo ha sido una bandera de los Estados Unidos de Norteamérica para imponer su hegemonía. En el caso de América Latina, este modelo es respaldado por la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos (OEA). La Carta Democrática Interamericana, ha sido utilizada para amedrentar a aquellos pueblos que intentan desarrollar auto determinada y soberanamente, un nuevo modelo político y económico que atente contra el control que detentan la oligarquía y las transnacionales, tal como sucede hoy en Venezuela.

2.- Proceso constituyente

El proceso constituyente abre espacios de participación. La propuesta que trajo al país el presidente, comandante Hugo Rafael Chávez Frías recogía el clamor popular por los cambios profundos que venía exigiendo el pueblo venezolano en las calles. El proceso bolivariano comenzaba con dificultad debido a las trabas heredadas de la Cuarta República. La Asamblea Nacional Constituyente, con la que se inicia la consulta popular, apuntaba por un lado al desmontaje del viejo modelo político y jurídico y, por el otro, a la construcción de un nuevo Estado de justicia y derecho social que contempla hoy la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999.

Esta Constitución puede entenderse como una plataforma programática para la Construcción de la Venezuela bolivariana. Propone así, la refundación de la República en el marco de una democracia participativa y protagónica que reivindique el carácter multiétnico y pluricultural de nuestra sociedad. También incorpora la economía social como aporte al nuevo modelo económico. Además, reivindica el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, y finalmente establece que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce de manera directa, como ciudadanas y ciudadanos activos y protagónicos, e indirectamente, mediante el sufragio.

Debemos reconocer que este gobierno ha jugado un papel fundamental en la Transformación de este país. Pero igualmente, debemos reivindicar los históricos aportes que las iniciativas del pueblo venezolano le han dado a esta revolución, y que se expresan en los movimientos populares, estudiantiles, obreros, campesinos, intelectuales progresistas, indígenas, afroamericanos, de mujeres, militares revolucionarios, religiosos y de otros, que sin foto ni firma han escrito esta historia.

El proceso constituyente no ha culminado. Continúa llevándose a cabo, tal como lo expresara el Presidente y el pueblo organizado, en la propuesta del salto adelante. La Constitución Bolivariana es un instrumento para esta transformación. El salto adelante nos obliga a realizar cambios profundos, los cuales pasan por la creación o adecuación de una nueva institucionalidad. Estos cambios exigen la postura de un nuevo ejercicio de ciudadanía, enmarcada en la participación protagónica.

3.- Participación protagónica

Es un principio entendido como derecho y deber sociopolítico, que establece una interrelación entre seres humanos para favorecer su desarrollo integral, mediante una actividad y capacidad para intervenir en los asuntos públicos, los cuales están establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Este derecho deber exige que la ciudadanía se involucre permanentemente de manera profunda, amplia y organizada, alrededor de todo lo que por hecho y derecho les pertenece en los órdenes: social, político, cultural, territorial, ético, económico y productivo.

La participación protagónica está orientada a ocupar y consolidar espacios legítimos y formales de intercambio, comunicación y expresión de la ciudadanía con los órganos del Poder Público, para gobernar y compartir responsabilidades, en la gestión pública local. De esta manera “se plantea una redistribución del poder como propiedad colectiva, que pertenece a todas y todos, y que se ejerce a través de las diferentes instancias y mecanismos institucionales y comunitarios”.

La Democracia venezolana ha estructurando un modelo de Poder Popular

Luego de desarrollar el tema del modelo democrático bolivariano, nos parece insistir en el tema del Poder Popular y la creación de los Consejos Comunales y la Comuna. Porque la constitución ha creado el sostén de una nueva sociedad, basada en derechos ciudadanos, donde el pueblo tiene el derecho de conformar los Consejos Comunales como una organización de desarrollo social y económico, que puede crear empresas sociales, cooperativas y estructuras barriales, que tiene un sistema orgánico de dirección y asociación y que interactúa con las Gobernaciones y Alcaldías, con el Consejo Federal de Gobierno, para canalizar sus necesidades, como los apoyos a desarrollos económicos, sociales, infraestructura.

Esta novedosa construcción de los Consejos Comunales, tiene como objetivo mayor la creación de Comunas, que serian un nuevo salto en la organización popular, donde ya no de manera local, sino donde varios Consejos Comunales se integran en un área, donde exista un plan económico macro, es decir donde se creen empresas y cooperativas rurales, además tradiciones y vínculos sociales, es decir elementos integradores como comunidad y Poder Popular.

Porque para fortalecer y profundizar el modelo de Democracia Participativa y Protagónica, solo se logra con un modelo de Poder Popular, con la decisión del pueblo, con la creación de las Comunas, con el fortalecimiento del modelo de transición socialista, con la lucha contra la burocracia y la corrupción, sustentado en las misiones, en la formación del pueblo y en la creación de valores éticos y morales.

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