jueves, 4 de julio de 2013

Michelle Bachelet y su triunfo. La ventaja de los números y la necesidad del cambio

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

La ex presidenta Michelle Bachelet (2006-2009), después de las elecciones primarias del 30 de junio corre con una amplia ventaja en las preferencias. La elección presidencial es el próximo 17 de noviembre y de requerirse una segunda vuelta se llevará a cabo el domingo 15 de diciembre de 2013.

Michelle Bachelet, candidata del pacto de centro izquierda Nueva Mayoría (1), obtuvo en concreto una adhesión de 1 millón 500 mil votos. Esta votación resulta ser una “encuesta directa”. Sobre una muestra de tres millones de votantes el dato es contundente. Había doce candidatos, ahora hay ocho. Entre todos ellos hay solo una persona con esa cantidad de votos y constituye un capital electoral adquirido con anticipación; inédito en los ejercicios electorales presidenciales especialmente a cuatro meses de la elección.

Para vencer en primera vuelta en una elección donde participaría en teoría cerca del 80 % de la población, alrededor de 7millones de electores, y con más de un contendor, Michelle Bachelet necesita algo más de 3 millones. Esto es el doble del millón y medio de votos obtenidos en las primarias. Ninguno de sus contendores corre con esta ventaja.

Al revisar los resultados en un 30% de comunas del país con un buen grado de representatividad socioeconómica, la votación de Michelle Bachelet duplica y en algunos casos casi triplica a la votación conjunta que lograron los dos contendores de la alianza de derecha. En comunas excepcionales de altos ingresos – que son pocas - la Alianza de derecha corre con mucha ventaja.

Por el significativo porcentaje de participación, el resultado de estas primarias envueltas en la incertidumbre creada por los colegios tomados por el movimiento estudiantil, es una anticipación de la elección presidencial. Los lugares de votación en Chile son principalmente los establecimientos educacionales. En algunos casos la fuerza pública desalojó algunos colegios con violencia, lo que alteró el periodo preparatorio de estas primarias. El ejercicio electoral inédito en Chile, porque las anteriores no eran oficiales ni vinculantes, ha sido fuertemente combatido por los sectores más críticos del sistema político en Chile concentrados en grupos de neofoquistas, y anarco-fascistas de nuevo tipo.

Frente al escenario de una reciente modalidad de voto voluntario e inscripción automática, la participación ciudadana igualmente se vio estimulada. Existe apenas una experiencia anterior -las elecciones municipales de octubre 2012 donde hubo un 57% de abstención. Los medios en general han contribuido al escepticismo en buena parte de la población hacia el político y las instituciones de la política.

Bajo estas condiciones acudieron a votar más de tres millones de personas que representan 22.6 % del padrón electoral de 13.3 millones. Los cálculos previos de analistas apuntaban a 1 millón 300 mil votantes en el mejor de los escenarios. Los auto designados oráculos del comentario político, le asignaron a esta primarias el rótulo de tongo por la baja participación y porque la vencedora sería sin duda Bachelet, por el alto porcentaje de adhesión en las encuestas bordeando siempre el 70 %.

Sin embargo, este aparente tongo le ha significado a la coalición de gobierno obtener apenas el 27% del votante en estas primarias, una cifra que nadie esperaba. El candidato elegido por la derecha, Pablo Longueira, no solamente tendrá que disputar votos con Bachelet, sino que hay otros seis candidatos en la disputa, hasta ahora. El espacio de expansión al interior de las posiciones de centro-derecha se ha agotado porque con Longueira, el discurso se radicaliza hacia posiciones más recalcitrantes contra Bachelet, independiente si ella asume un programa más virado hacia las reformas planteadas por los movimientos sociales.

Su posibilidad de expansión electoral consiste en abrirse espacio con las temáticas de los otros seis candidatos también agitando el discurso anti Bachelet y que no forman parte del pacto Nueva Mayoría. La adhesión que puedan obtener en la primera vuelta los candidatos Alfredo Sfeir representando al Ecologismo, Marcel Claude al Humanismo, Roxana Miranda del Partido Igualdad, el economista Franco Parisi, el independiente Tomás Jocelyn-Holt y Marco Enríquez-Ominami del Partido Progresista, son las fuentes de votos más viables para que la centro- derecha tenga chances de continuidad en el gobierno.

Para muchos de estos candidatos, la carrera presidencial recién comienza ahora, después del “tongo de las primarias”, como muchos de ellos afirmaron. Es probable que sea al revés. Que el verdadero tongo comience con una falsa oposición al oficialismo y que se forme una alianza de “todos contra Bachelet y su Nueva Mayoría”.

A continuación viene el desafío que quizás es tan importante para la Nueva Mayoría como la obtención de la presidencia. Este nuevo ciclo político como se le comienza a llamar a un segundo período con Bachelet en el gobierno, depende que se obtenga un congreso favorable a las reformas, y en este sentido la tensión electoral correrá a dos bandas. Si no se logra este objetivo, las reformas y el cambio que los movimientos sociales están demandando quedarán obstruidos en la misma madeja de los 22 años de un sistema político diseñado para no reformar. Entablar reformas constitucionales, tributarias y otras medidas estructurales, necesita de quórum calificados en un sistema de dos coaliciones en donde una coalición, la de derecha, se resiste al cambio estructural.

Esta primaria ha abierto una pequeña puerta para la remodelación del sistema por la escasa votación de la centro derecha. Esto confirma la tendencia de una coalición en retroceso que no ha sido capaz de administrar el modelo con visión política. Antagonizó a los movimientos sociales, particularmente a estudiantes y trabajadores y volvió a demonizar la entrada de los comunistas en una coalición de centro izquierda, coincidiendo con la ultra izquierda que trata a los comunistas de conservadores por formar parte de esta Nueva Mayoría.

Las diferencias de base en la Alianza por Chile nunca salieron a flote y aquello que los une es exclusivamente el ataque a los 20 años de gobiernos de la coalición de centro izquierda y una euforia contra Michelle Bachelet para el sillón del psicoanálisis.

1) El pacto Nueva Mayoría está formado por el Partido Demócrata Cristiano (PDC); el Partido Socialista de Chile (PS); el Partido Comunista de Chile; (PC); el Partido Radical Socialdemócrata (PRSD); el Partido Izquierda Cristiana de Chile (IC); el Partido Por la Democracia (PPD); y el Movimiento Amplio Social (MAS).

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