jueves, 8 de agosto de 2013

Argentina. Cortan Árboles en nombre del progreso: Salta “La Linda”, está sufriendo desde hace un tiempo a la fecha, grandes problemas sobre deforestación

Pedro Martínez (Conciencia Ambiental Tucumán - COPENOA)

“Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.”

Hace más de un siglo que murió el poeta cubano José Martí. En estos tiempos tan vertiginosos pareciera una epopeya realizar estos preceptos escritos para la humanidad, sin duda, el mundo en el que él vivió no es el mismo que habitamos nosotros.

Con esto ritmo agotador que nos atrapa nace una pregunta: por qué en los años de Martí no se hablaba de cambio climático, ni de gases de efecto invernadero, ni de tala indiscriminada. En esas épocas seguramente existían bosques tupidos y nadie, ni siquiera el más visionario podía imaginarse la desesperante situación actual de los bosques. Y cuando escribo sobre esta desesperante situación me refiero lisa y llanamente, a que con la tala indiscriminada nos quedaremos sin aire puro dentro de muy poco tiempo. Triste injusticia, esto de justificar el matar un árbol. No se trata de ser un romántico, ni de tener una herida, sino de tener sentido común y analizar los beneficios que brinda un solo árbol.

Hoy reforestar no tan solo es un acto poético. Es absolutamente necesario que ayudemos a reparar el daño que le hemos causado a la Madre Tierra con nuestro egoísmo y nuestra desenfrenada manera de vivir. Hoy en día en Argentina hemos acabado con el 40% de los bosques templados y selvas bajas y con el 60% de los bosques de niebla y selvas tropicales. Esto va a contramano, cuanto más contaminado está el ambiente, deberíamos estar plantando más árboles, no cortándolos. El hombre los corta porque les molesta, pero cuando hace 50 grados lo va a buscar para albergarse con su sombra y ésta ya no está.

Cuando se toma real conciencia de la importancia del árbol en la vida misma, y los beneficios que recibimos, recién nos damos cuenta que no existe estudio de impacto ambiental válido que justifique el cortarlos. El que tala en forma indiscriminada, luego de una ardua jornada de trabajo, destruyendo su propio mundo, llegan a sus casas, acarician a sus hijos, y conforme por llevar la comida a su mesa, no les dice a sus hijos: “hijo, hoy contribuí un poco más para que tengas un futuro desastroso, sin agua, sin árboles, pero con mucho dinero”.

El daño ya está hecho. A este paso dentro de muy poco nos pasará como Beijing, donde instaron a los habitantes a no salir a la calle ante el nuevo ascenso de la contaminación. Y deberemos salir todos con barbijos porque tendremos un ambiente irrespirable. Y qué hacemos ante esta realidad? Nada, por el contrario seguimos depredando nuestra propia habitad. Sigan desmontando, sigan sacando el ripio de los ríos, sigan desviándolos, sigan despellejando la piel misma de la Tierra!!! Ninguna acción en contra de la naturaleza es gratis, o todavía eso no se aprende!!! No, no se aprende, La Madre Tierra nos seguirá reclamando lo que nosotros le hacemos, y nos reclamará con creces. La Madre Tierra tiembla y salimos corriendo todos, o miento!!!???.

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