viernes, 13 de septiembre de 2013

Konversos

Alfredo Grande (APE)
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“En la cultura represora se escribe con las manos, se escribe con los codos y se borra con los pies" (aforismo implicado)

“Niñas y niños portadores de esperanza, el martes 10 de Septiembre ingresarán la Palacio de Justicia de La Plata para exigirle al Sr. Gobernador y a sus funcionarios que no les sigan robando sus sueños. Apelarán a la Justicia, para reclamar un presente y un futuro que por amor y derecho, les pertenece”. (Del comunicado de las organizaciones que, junto al Programa de Niñez, DDHH y Políticas Públicas de Derecho de la UNLP presentaron una demanda contra la Provincia)

Dicen que las mentiras tienen patas cortas. Pero no creo que las verdades las tengan mas largas. Algunas, al menos, ni patas tienen y deambulan en sillas de ruedas. Son las verdades que el neoliberalismo, el capitalismo, el retro progresismo, el social cristianismo reactivo, el post marxismo y el fascismo, aún en sus versiones de baja intensidad, enterró con vida hace décadas.

Hizo algo peor que matarlas: las desapareció. Y como enseñara Videla, maestro del horror y de la muerte: “Ni vivo ni muerto. Desaparecido”. Menciono dos porque en una cultura no represora, para muestra ahora son necesarios por lo menos dos botones.

El concepto teórico y político de lucha de clases y el de plusvalía. El capitalismo, cuanto más serio peor, hizo desaparecer estos pilares del pensamiento crítico, subversivo y revolucionario. Y una cosa es pensar a la revolución como un sueño eterno, Andrés Rivera mediante, que sufrirla como una pesadilla para toda la eternidad.

Quizá escriba sobre la culpa del sobreviviente del capitalismo, de la democracia, y de todos los que denomino, los crímenes de la paz. Después de la embriaguez de los 90, diez años han puesto en evidencia la resaca ético y política de haber mantenido a la República de rodillas, como sentenciara Dromi, el exterminador privatizador.

Los fondos buitres son comparables a los frentes buitres de una casta de funcionarios cipayos que han logrado trans vestirse con los ropajes de la izquierda democrática y la defensa de los derechos humanos. Porque si seguimos con los botones, tenemos algunos que merecen un ojal de extrema resistencia.

El Audi regalado por aquel que controla la compra y venta de dólares (cuidado que el ojal no aguanta) la idealización de la prostitución con el soez argumento que es un mecanismo preventor de violaciones (se rompió el ojal) y la manifestación pública de que la imputabilidad debe empezar por los más pequeños y débiles así no llegan a edades más peligrosas para este país con tanta, pero con tanta buena gente (olvidate del ojal, pedí alfileres de gancho). La resaca de los 90 tiene efectos letales y la transversalidad pasó de ser un intento de inclusión política más allá de los partidos (piadoso olvido para la precoz borocotización de Junior) a ser una estacada letal a los más elementales principios de igualdad ante la ley e igualdad ante los dólares.

El Audi no deambulará por las tierras del conurbano donde el barro podría atascarlo. Faltan becas, sobra cinismo. Sin embargo, nada de esto permite suponer la implosión de la profecía K. La suma del poder no admite fisuras internas. En el peor de los escenarios, se realiza la denomina “proyección masiva”. No soy yo, sos vos. Es decir: todas y todas los que no son como nosotros los K, tienen la culpa, toda la culpa, la grandísima y gorila culpa de nuestro derrumbe.

El que esperara o esperase algunas décimas de autocrítica, que abandone toda esperanza ya que está al borde las infierno de las legislativas. Por lo tanto, acuerdo en que ha sido una década ganada. Pero no por la habitual e insoportable cantinela de lo bueno y lo malo, como si un lindo regalo de cumpleaños (excluyo al Audi) redimiera de una violación.

Lo que se ganó en la década fue en el proceso de metamorfosis política, ideológica y ética, que desde Néstor Kirchner a la fecha se impuso sin la cruz pero con las variadas espadas de los anatemas y descalificaciones a toda mueca opositora. Opositora: desde la izquierda siniestra hasta la derecha apátrida. Si la metamorfosis es hacia el Bien Absoluto, entonces lo que queda por fuera no puede ser indiferente, diferente, diverso, alternativo, crítico, interpelador. Lo que está por fuera del bien Absoluto es el Absoluto Mal.

Fundamento de todas las formas de macartismo, desde el más risueño hasta el más aniquilador. El converso ha logrado la completa metamorfosis en el mejor de los casos. En otros, se reconoce a una mirada atenta los colgajos de pieles que se usaron en otras épocas y con diferentes intenciones. Colgajos de privatización que deben ser ocultados cuando la metamorfosis es hacia la nacionalización. A veces, no pocas, las formas anteriores reaparecen, como la tozudez del pasado en alcanzar el presente. Entonces el liberal de ayer es el nacional y popular de hoy y los colgajos se hacen insoportables.

Ya no se trata del niño que denuncia que el rey está desnudo. Más bien, es el niño o la niña que denuncia que los príncipes lucen las pieles de formas anteriores de evolución y que la metamorfosis y la conversión nunca son completas. Lo que más complica el diagnóstico del converso son sus variadas facetas. Por ejemplo: converso obsesivo: duda si es converso. Converso histérico: seduce con su conversión. Converso melancólico: se siente culpable por haberse metamorfoseado. Converso paranoico: este convencido que pronto descubrirán que es converso. Converso esquizofrénico: se mira al espejo para convencerse que es converso. Converso neurótico: se angustia por ser converso. Converso maníaco: expresa a los 4 vientos y a los 5 canales oficialistas que siempre fue y que no es converso. Converso impune: asegura que seguirá siendo converso todas las veces que sea necesario. La lista no es infinita, pero si indefinida. La hegemonía del converso transforma la causa en una cruzada grotesca. Por ejemplo: combatir al capital de un monopolio y favorecer los capitales de otros monopolios. Propiciar una ley de medios audiovisuales y no aplicarla en su articulado mas consistente porque un artículo está cuestionado. Pagar deuda externa sin endeudamiento externo, pero ocultando que es con endeudamiento interno. Pero el converso tiene en su astucia un recurso permanente. Ser converso de sí mismo, o sea, un converso de segunda generación. Luego de que todas y todos nos diéramos cuenta que la Presidenta dio un mal PASO, subieron las escalas del impuesto a las ganancias//salarios y de los ingresos anuales de monotributistas. Lo que hasta ayer nomás era un reclamo despreciable, hoy se convierte por el arte del converso en una dádiva inestimable. En el arte del converso cuando hay poder se dice que no, y cuando hay menos poder se dice que si pero esa idea es mía, mía, mía. Lo que de una forma ampulosa y mentirosa se llama “massismo” es otra muestra del arte del converso, que ya había pasado del “menemismo//ucedeismo” al kirchnerismo. No creo que la anatomía sea el destino, como me contaron que dijo Napoleón, pero si creo que en el destino está el origen. Y la única forma de dislocar destino y origen es un salto revolucionario.

No me pidan aclarar porque no es el caso. Acá no hay salto, apenas piruetas, y el horizonte revolucionario no queda ni siquiera para soñarlo. Uno de los destinos pensados y sentidos para el peronismo es “será revolucionario o no será”. Una de sus relatos conversos es posible que tampoco será.

La supervivencia no de los más aptos sino de los más turros está asegurada por la capacidad de generar conversos. Que serán, que duda cabe, cada vez mas fundamentalistas y sobre actuarán su rol para intentar conquistar el vellocino de oro de la credibilidad. Pero de a poco, esa estrategia de supervivencia fracasará. Y entonces pisaremos las calles nuevamente de lo que fueran todas las formas de lucha por una argentina anti capitalista, anti imperialista y donde la única soberanía sea la de los trabajadores.

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