jueves, 5 de septiembre de 2013

Otilio Romano llegó a Mendoza y quedó detenido

Cristian Avanzini - Mario Simonovich (MDZOL)

El ex juez, acusado de amparar delitos de lesa humanidad, llegó al aeropuerto Gabrielli a las 23.45, mediante un gran operativo de seguridad. Antes de partir de Santiago fue sometido a exámenes médicos.

"¡Otro cómplice más adentro!”, fue uno de los gritos que se escucharon en la puerta de los tribunales federales mientras el ex juez Otilio Romano ingresaba esposado y con chaleco antibalas apenas arribado a la provincia tras su extradición desde Chile.

El destituido magistrado aterrizó minutos antes de medianoche en el aeropuerto Francisco Gabrielli y, tras más de una hora de trámites burocráticos, salió escoltado por una veintena de uniformados de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Federal.

Romano, quien se había fugado a Chile en 2011, subió a un Peugeot 307 sin identificación. Sin hacer declaraciones a la prensa que se agolpó para cubrir su arribo a la provincia se subió a la parte trasera del auto flanqueado por dos uniformados y esbozó una media sonrisa mientras los flashes de las cámaras lo acechaban.

Una caravana blindada lo escoltó a toda velocidad hasta los Tribunales Federales, donde finalmente quedó detenido a disposición de la Justicia.

“Treina mil compañeros desaparecidos, ¡presentes!”, gritaron a coro unas 50 personas que lo esperaban en 9 de julio y Pedro Molina al ver que la comitiva ingresaba al estacionamiento en tribunales.

Familiares de desaparecidos, miembros de organizaciones defensoras de los derechos humanos y ciudadanos sin bandera se agolparon para celebrar el encarcelamiento de Romano a la espera del juicio, que marcará el fin de una historia que comenzó hace más de dos años luego de la destitución de Romano.

Jornada de extradición

Antes de partir del aeropuerto Benítez de Santiago, el ex juez se sometió a exámenes médicos de rigor, tras ser llevado de Reñaca a la capital chilena.

Horas más tarde, los oficiales de la Policía de Investigaciones en Santiago llevaron al ex magistrado hasta el Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez para entregarlo a los agentes de Interpol Argentina, en cumplimiento a la orden dictada por el juez de la Corte Suprema, Sergio Muñoz, quien accedió a la solicitud de extradición del estado argentino.

El gobernador Francisco Pérez se mostró agradeció el gesto de la justicia chilena. El mandatario destacó que la extradición representa “un paso más en la hermandad latinoamericana”.

Romano está acusado de amparar delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar en Argentina.

En 2011 viajó a Chile, tras ser destituido por el Consejo de la Magistratura por amparar delitos de lesa humanidad durante la última dictadura y permaneció allí prófugo hasta que fue encontrado: a partir de ese momento logró permanecer Chile bajo la figura de "arraigo" y con detención domiciliaria nocturna.

Presentó una solicitud de asilo político que le fue rechazada en 2012, por lo que quedó con prisión domiciliaria a la espera del fallo judicial definitivo.

Romano se encuentra acusado de haber sido partícipe primario en 103 delitos de lesa humanidad, al no haber investigado denuncias por torturas, secuestros y desapariciones cometidas entre 1975 y 1983, cuando se desempeñaba como fiscal federal.

En noviembre comenzará un nuevo juicio en los Tribunales Federales de Mendoza por delitos de lesa humanidad: durante ese proceso Romano será juzgado por 34 delitos de privación ilegítima de la libertad con desaparición de personas, otros 26 casos de privación ilegítima, 36 hechos de tortura, allanamiento ilegal y denegación de justicia.

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