viernes, 20 de septiembre de 2013

Riesgos laborales, riesgos sociales y delegados ambientales

Guillermo Defays (ACTA)

El deterioro de las condiciones y el medioambiente en que se desarrollan las diferentes actividades productivas, afectan de manera directa la salud laboral del conjunto de la clase trabajadora. Esto es una consecuencia directa del creciente proceso de precarización laboral, que bajo distintas improntas y ritmos, va ganando el panorama del trabajo en la Argentina.

Algunos mecanismos para ello, son el sostenimiento del empleo no registrado que sigue igual a pesar de la mejora de otros indicadores, el sostenimiento y aumento de la tercerización de tareas y la no discusión paritaria y convencional de las condiciones y seguridad laborales.

Este deterioro, se traduce en un aumento de los diferentes riesgos que amenazan al trabajador, el riego silencioso de las enfermedades laborales, frecuentemente no reconocidas como tales pero causantes de la mayoría de las muertes producidas por causas atribuibles al trabajo y el otro riesgo, tal vez de menor peso en las cifras mortales, pero que tiene la característica de hacer evidente con total crudeza y en forma instantánea, las consecuencias de la precarización laboral. Estos son los (mal) llamados "accidentes" laborales.

Cuando estos "accidentes", por las circunstancias en que se producen, involucran a grupos sociales no directamente relacionados con la rama de actividad de origen del siniestro, como son todos los que incluyen al transporte público y también las actividades extractivas y otras de potenciales efectos contaminantes, riesgos de explosiones, etc., estamos ante la presencia de riesgos sociales.

Valgan de tétricos ejemplos la reciente explosión por acumulación de gas en un edificio de departamentos de Rosario, los cercanos accidentes ferroviarios del sistema urbano de Buenos Aires, aún las inundaciones de La Plata y otras y también la nube tóxica que hace un año se esparció sobre el centro de la Capital.

Sin ignorar la relación de estos "accidentes" con las cuestiones de precarización y riesgos laborales, el reclamo y la protesta, generalmente ante los diferentes niveles de gobierno, apunta más bien a cuestiones políticas de fondo, como el hecho de que los servicios esenciales estén privatizados, la resolución de cuestiones de infraestructura y planificación, etc.

Mientras tanto, la posición de la Central es clara con relación a los riegos laborales: Debemos tender a la minimización de esos riesgos, actuando sobre todo en relación a la organización del trabajo y la forma de garantizar esto, es mediante la participación directa de los trabajadores, constituidos en Delegados de Prevención e integrando junto con los empleadores Comités mixtos de Prevención que estén informados y tengan poder de decisión e intervención sobre todos los aspectos del proceso de trabajo que puedan afectar la salud de los trabajadores.

En cuanto a la prevención de los riesgos sociales, compartimos los reclamos políticos de fondo por una mayor atención e involucramiento de los diferentes niveles estatales y gubernamentales, en las cuestiones que hacen a la prevención de accidentes y catástrofes que afecten a la población y la pronta reacción ante los eventos que pudieran sucederse.

Pero también en nuestra Central, participan distintas organizaciones sociales, que nos dan una característica casi única entre las centrales de trabajadores del mundo, y que explicitan continuamente la vinculación y las diferencias y similitudes entre los planos laboral y territorial en que se desenvuelven los trabajadores.

Es cotidiana la preocupación y la labor de militantes y delegados sobre las condiciones y el medioambiente de trabajo, en fábricas, oficinas y demás ámbitos laborales y como ya se dijo, está claro para los que adherimos a la Central, que la única garantía cierta de mejora y aseguramiento, es nuestra participación directa en las decisiones sobre los procesos productivos y sus efectos sobre la salud de los trabajadores.

Mientras tanto, en el ámbito territorial, las cuestiones sobre todo medioambientales, referidas a contaminación y otras, movilizan continuamente compañeros que resisten estas cuestiones. Pero ante riesgos más potenciales y no tan inmediatos, en general la prevención queda restringida a acciones de tipo individual o al reclamo ante organismos o empresas. En efecto, el delegado que en su ámbito laboral reclama por matafuegos o salidas de emergencia, suele no tener la misma actitud ante faltas similares en su barrio o en el edificio donde vive.

¿Por qué no extender entonces el concepto de que la mejor manera de defender nuestra salud es involucrarnos directamente en los temas de prevención, también al ámbito territorial y de manera sistemática?. ¿Por qué no desarrollar la idea de Delegados Ambientales que se desempeñen en ámbitos territoriales, elegidos directamente, con formación, créditos horarios para desempeñar sus funciones y constituyendo comités con distintos organismos de la sociedad civil?

En la Secretaría de Salud Laboral de la CTA Capital venimos avanzando en esta conceptualización e impulsando su desarrollo. Por otra parte, en el Encuentro Nacional de Salud Laboral y Condiciones y Medioambiente de Trabajo que se llevara a cabo en diciembre último en Villa Carlos Paz, se comprobó la necesidad y se recomendó enfáticamente encarar en forma conjunta las cuestiones de salud de los trabajadores y las de medioambiente en los territorios.

Creemos que esta es una dirección en la que debemos avanzar, sumando esfuerzos, compartiendo experiencias y tendiendo a integrar los "mundos" laboral y territorial, y avanzando hacia una sociedad más justa y solidaria.

Guillermo Defays es Director del Instituto IPEI de CEPETel e integrante de la conducción de la CTA Capital.

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