jueves, 26 de septiembre de 2013

Un viaje hacia las utopías revolucionarias (XCIII): Los comienzos

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

Tenía en mi retina esa maravillosa fotografía del acto final del “Congreso de los Compañeros” con centenares de militantes entonando las tres canciones de la clase obrera: La Internacional, Bandera Roja y la marcha peronista.

Unos con el puño en alto y otros haciendo la V del “Perón Vuelve”; todos imbuidos del principio rector de la CGT de los Argentinos: la unidad en la diversidad. .

Como era el día de la policía volvían del festejo los efectivos en camiones y saludaban, sin prestar atención de cuál era el motivo del acto. Lo que hizo que un compañero afirmara, con gran voluntarismo, “parece Petrogrado en octubre del 17”.

Sabíamos que le habíamos propinado al gobierno militar un gran revés al realizar el encuentro con amparo judicial, pese a la prohibición; pero no teníamos conciencia de cuán profundo era el golpe y de que forma reaccionaría el régimen.

En esos días, de finales de marzo de 1970 una noticia nos conmovió. Habían sido secuestrados por la policía política del gobierno militar dos compañeros que integraban el Frente Argentino de Liberación: Alejandro Baldú y Carlos Della Nave.

Se presentaron sendos habeas corpus sin resultado ya que la Policía Federal y el Ejército sostenían que desconocían el paradero de estos.

La organización revolucionaria, integrada fundamentalmente por disidentes del Partido Comunista que recuperaban el Mensaje del Che, había tenido una pública aparición con el copamiento del Regimiento de Patricios, del que hemos dado cuenta en notas anteriores.

El 24 de marzo de ese año dieron a conocer un comunicado -el primero de una organización revolucionaria en esa década- en el que denunciaban que los encarcelados estaban siendo sometidos a tratos crueles y aberrantes y que para lograr su liberación habían procedido a “detener” al Cónsul paraguayo Waldemar Sánchez, ”reconocido agente de la CIA”.

En ese contexto recibí una llamada de Susana, mi hermana, militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores que nos solicitaba la colaboración para darle atención médica a un militante de esa organización que había resultado herido en una actividad realizada por el “Comando Che Guevara” en la ciudad de Rosario.

Hablé con unos compañeros médicos que tenían una Clínica en la calle Rivadavia, que simpatizaban con el Frente Único de Resistencia, los que manifestaron que no tenían inconvenientes en extraerle el proyectil, pero que tenía que ser un sábado que no había personal en el establecimiento.

Así lo hicimos y el compañero, después de unos días en que descansó en nuestra casa, volvió a su ciudad, para reincorporarse a la lucha.

Nosotros, haciendo honor al pensamiento de Alicia John y del Che entendíamos que era fundamental la unidad de los revolucionarios por eso nos planteamos apoyar a todas las organizaciones que habían comenzado la lucha armada en el país.

Con esa idea a la vez que impulsábamos el desarrollo del FRP que lideraban Armando Jaime y Juan Carlos Arroyo, recibimos la visita de Eduardo Salvide y de Roberto Quieto con los que acordamos algunas acciones en común.

El desenlace de la operación de los compañeros de Frente Argentino de Liberación no fue el esperado, ya que Baldú siguió “desaparecido” y Della Nave fue” legalizado”, siendo alojado en dependencias de Coordinación Federal.

Estos comienzos en nuestro país se daban en un escenario internacional favorable a las luchas populares.

En Chile ya se descontaba el triunfo en las elecciones de setiembre de la Unidad Popular y de su líder Salvador Allende. En Uruguay, el Movimiento de Liberación “Tupamaros” había llevado a cabo importantes acciones, aumentando la simpatía popular por el mismo.

Por su lado el Movimiento de Países No Alineados que fundaran en 1955 Jawaharlal Nerhu (India); Gamal Abdel Nasser (Egipto), Ahmed Sukarno (Indonesia) y Jose Broz “Tito” (Yugoeslavia) se iba afirmando y creciendo; incorporando cientos de países que se independizaban.

A la liberación de Libia, con el derrocamiento de la monarquía pro inglesa, se sumó el enfrentamiento del pueblo palestino con el gobierno dinástico de Jordania.

Al mismo tiempo el Movimiento Popular de Liberación de Angola, bajo la dirección de Agosthino Neto, le asestaba duros golpes al ejército colonialista portugués.

Idéntica situación se daba en Mozambique y en Guinea Bissau.

Por su parte la presencia de las tropas estadounidenses en Vietnam, se hacía cada vez más insostenible por las derrotas que les propinaba el Frente De Liberación -Vietcong - y el repudio internacional.

En ese panorama, alentador para el movimiento revolucionario y cuando intentábamos recuperarnos del dolor que nos causaran la muerte en combate del Che y el fallecimiento al año siguiente de John, la “desaparición forzada” de Baldu, nos mostraba una faceta de la represión que había generalizado el Ejército francés en Argelia, a principios de la década pasada.

En esos días de otoño, cuando ya comenzaban los primeros fríos, recibí una llamada de Enrique Pujals, el padre de Luis, que me avisaba que en Pergamino había sido detenida Susana, por efectivos de la Policía Federal y que se aprestaban a trasladarla a Buenos Aires.

La noticia me llenó de zozobra, y decidí apersonarme en la Delegación de esa repartición policial que estaba en la calle San Martín para requerir información sobre el paradero de la “Nena”; como la llamaba desde la infancia a quién no sólo era mi hermana y mi confidente, sino la persona que mas quería.

El oficial de guardia me dijo que el Comisario estaba ocupado, por lo que tenía que esperar.

Luego de casi dos horas de espera le dije que debía volver al Estudio ya que me esperaban los clientes.

Me contestó que tuviera paciencia que ya me iban a atender.

¿Qué pasó en aquella visita a la sede policial en una tarde fría de otoño? ¿Qué buscaban con la detención de Susana? ¿Cómo fue el encuentro con Della Nave, el compañero del Frente Argentino de Liberación? Serán algunos de los temas que abordaremos en nuestra próxima nota.

Manuel Justo Gaggero es abogado. Ex Director del diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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