lunes, 11 de noviembre de 2013

México: Nueva estrategia de seguridad pública

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

Insistentes, los voceros del gobierno en vías de cumplir su primer año, exponen la naturaleza distinta, nueva, de la estrategia para combatir el crimen organizado respecto de la puesta en juego por Felipe Calderón, el becario de Harvard que da consejos a Enrique Peña para que su gabinete de seguridad haga frente a la gravísima crisis que padece Michoacán con 31 de los 113 municipios bajo el dominio de Los Caballeros Templarios (Alejandro Encinas dixit), y casi siete años después de que el primero inauguró allí su más que fracasada guerra contra los corporativos criminales, mal llamados cárteles.

El descrédito de la estrategia empleada por Calderón Hinojosa es de tal magnitud, que los gobernantes toman la mayor distancia discursiva posible de sus antecesores, aunque de manera institucional los favorecen con la embajada en Washington y el consulado en Milán, entre otros. Sin importar, al parecer, que tanto Eduardo Medina-Mora y Marisela Morales, por ejemplo, son autores intelectuales de la detención de los 103 mil “capos y criminales” para que finalmente sólo 3 mil fueran sentenciados, debido a la práctica recurrente de los procuradores para “exponerlos en televisión y montar espectáculos” y al final fueron liberados por los excesos del Ejército, la Marina y la Policía Federal al atropellar en forma sistémica las garantías individuales que todo mexicano, incluido el peor criminal, tiene o debe tener.

A diferencia del sexenio pasado, expuso Miguel Ángel Osorio a los senadores de las comisiones de Seguridad Pública y de Gobernación, la administración actual “no politiza” (partidiza, porque todo asunto público de suyo es político) los temas de seguridad pública, honrando la palabra que empeñó. Y esto es importante porque el presidente del “Haiga sido como haiga sido” armó operativos tan polémicos como el “michoacanazo” para apuntalar a su hermana como precandidata de Acción Nacional a gobernadora y golpear a los del partido del sol azteca.

El secretario de Gobernación rechazó que exista un “pacto de silencio” con los medios para no divulgar las cifras de la violencia provocada por las bandas criminales, como mañana tarde y noche lo hicieron durante 2006-12 el duopolio de la televisión, el oligopolio de la radio y los cuatro corporativos que controlan a la mayoría de los diarios. Acaso tenga razón el hidalguense de Pachuca, pues simplemente se desplazó del primer lugar de la agenda de Los Pinos y el Palacio de Cobián y la cobertura disminuyó, además los potentados de los medios lo asimilaron.

No hay menos información, pero si menos espectáculo, fue la fórmula empleada por Osorio Chong, mientras Genaro García Luna disfruta de la buena vida en Florida, después de sus producciones televisivas transmitidas con entusiasmo por el duopolio.

La ventanilla única para registrar, además de centralizar a los múltiples integrantes de las agencias estadunidenses de seguridad e inteligencia que operan en México, y de los cuales en el sexenio de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús hasta los nombres ignoraban, fue reivindicada por el poderoso secretario.

Mayor y mejor coordinación entre las dependencias del gabinete de seguridad y los tres niveles de gobierno también es una práctica que por elemental podría darse por hecho, pero resulta que ahora es una característica que fue ajena a la guerra del soldadito de plomo.

Finalmente, Miguel Osorio informó que realizan un sólido trabajo de inteligencia. Y todo lo descrito constituye la nueva estrategia de seguridad pública que no acaba de convencer a sus críticos de que sea nueva y menos aún eficaz, como lo muestra el alarmante crecimiento de los secuestros y la extorsión.

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