viernes, 29 de noviembre de 2013

Ni un pibe menos: Aulas, no calabozos. Contención social, no balas

Melissa Zenobi (ACTA)

Mientras dirigentes sociales y docentes denuncian la paupérrima situación de los comedores escolares a causa del vaciamiento de las políticas públicas, el primer candidato a diputado nacional por el oficialismo, Martín Insaurralde, mencionó entre sus propuestas bajar la edad de imputabilidad, lo cual generó gran escándalo, e incluso, disidencias hacia el interior mismo del Kirchnerismo.

La criminalización de la minoridad aparece entre los discursos políticos y los medios de comunicación hegemónicos, como la solución a todos los problemas de seguridad, mientras son los pibes quienes se mueren de hambre, de frío, de sed. La vieja receta de criminalizar la pobreza que la desigualdad social produce, más en esa etapa de profundización de la crisis del capitalismo, habla de bajar de edad de imputabilidad “para sacar los chicos de la calle”. Y llevarlos donde?. Si, justamente la atención a la Minoridad es uno de los tantos sectores desfinanciados. No proponen tiza, ni un hogar donde no falte el trabajo. Para sacarlos de la calle, está la maldita policía, pero claro, queda mal admitirlo en plena campaña electoral.

“Si hay un pibe en situación de calle, significa que no hay derechos. Ese chico no ha tenido acceso a una vivienda, a una salud y educación que lo contenga. Y sobretodo porque viene de una familia con imposibilidad de tener un trabajo digno y estable”, explicó Omar Giuliani, quien además de coordinar el hogar infantil Ruca Hueney, integra la Mesa de la CTA de la provincia de Buenos Aires.

De acuerdo a un informe la Procuración General de la Corte Suprema de la provincia de Buenos Aires, sólo el 4,3% de los delitos investigados en 2012 tienen como sospechosos a menores. Los datos son similares en Capital Federal, donde el último registro del Instituto de Investigaciones de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, coordinado por Eugenio Zaffaroni, revela que de los 252 homicidios cometidos en la Ciudad en 2011, sólo 12 fueron cometidos por menores. Es decir, un 4.76 por ciento. “Está claro que las estadísticas distan mucho de la construcción de este slogan de pibe pobre, igual a pibe chorro o inseguridad. Lo que no quieren es discutir los temas centrales, cuáles son las políticas públicas que hacen falta para que los chicos no vivan en la indigencia y la marginalidad”, opinó Giuliani.

Al respecto, Adolfo “Fito” Aguirre, secretario de Relaciones Internacionales de la CTA y Director del Foro por los Derechos de la Niñez, hizo hincapié en la necesidad de establecer un Fuero Penal Juvenil: “A los pibes debemos garantizarle derechos a través de políticas sociales, no judiciadizarlos ni contenerlos en un esquema carcelario. En Argentina debe crearse un Fuero Penal Juvenil compuesto por jueces, fiscales y defensores. Con un sistema que sea garantista. Entonces si un joven de 16 años entra en conflicto con la ley penal, se le realiza un proceso judicial donde se dirime qué paso”.

Y si se tienen en cuenta las estadísticas, no deben dejarse de lado aquellas que hechan luz sobre la falta de derechos. Un estudio realizado por UNICEF revela que en Argentina hay 14.675 niños, niñas y adolescentes sin cuidados parentales, la mitad de ellos son de en Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires. “Siempre se habla del 4 por ciento que está en conflicto con la ley y no del 96 por ciento que no está en conflicto con la ley pero no tienen garantizados derechos vitales y esenciales”, aportó Aguirre.

Tampoco cooperan las lógicas que construyen las agendas mediáticas para quienes la inseguridad constituye un negocio millonario. Sobre esto Giuliani explicó que “tanto para los medios hegemónicos de la corporación como los oficialistas, los pibes son noticia cuando participan en un hecho delictivo. Pero no cuando se mueren de desnutrición o si quedan imposibilitados intelectualmente por la falta de alimentos o por violencia social. `Los chicos no somos peligrosos, estamos en peligro´ es el slogan de nuestra campaña y es muy claro, porque los medios quieren que los veamos como peligrosos, porque mostrarlos en peligro implica ponernos a discutir lo importante; que tipo de país, de sociedad y de niñez queremos”.

“Y deberíamos analizar cuales son las perspectivas de los jóvenes para que no delincan”, propone Aguirre y reflexiona “porque en un contexto de falta de perspectiva y de futuro, deben resolver cuestiones materiales en el tiempo que te toca vivir. Y entre que no hay oferta laboral, no hay políticas que garanticen derechos, aparece una estructura financiera como la del narcotráfico o la delictiva que capta juventud para las tareas que tienen estos esquemas. Para debatir cual es la política de seguridad del país, es imprescindible partir de la situación social y económica”.

Una medida inconstitucional

Tanto para los tratados internacionales como las ratificaciones legislativas a nivel local, la criminalización de la niñez es inconstitucional en tanto progresibidad bajo los términos de reconstitución de derechos. Esto indica que toda ley nueva debe tender a ampliar los derechos ya adquiridos. “Obviamente que al bajar la edad para que nuestros pibes sean punibles, implica una quita de derechos, por lo tanto es inconstitucional. Es extraño que no haya ningún cráneo de la legislación planteando esto”, reveló el referente de Ruca Hueney.

A su turno el precursor del Foro por los Derechos de la Niñez detalló que “en todos los postulados de la Convención Internacional se habla de un sujeto pleno de derechos. Y se plantea que agotadas todas las instancias, el último recurso es la privación de la libertad. Por eso, previo a ello es preciso una política educativa y cultural extraordinaria, pleno empleo, contención, desnutrición cero. Recién ahí entraría a funcionar un Fuero Penal Juvenil”.

De la derechización del Kirchnerismo

Si bien durante el 2009 hubo un intento de avanzar sobre la baja en la edad de imputabilidad, el trabajo y la denuncia de las organizaciones sociales del campo popular consiguieron frenar una iniciativa que, de todos modos, tuvo media sanción en la Cámara de Senadores. “Hay un fuerte rechazo desde la sociedad a que se baje la edad de imputabilidad, ya se buscó en otros momentos y fue la movilización popular la que evitó que se avance”, recordó Aguirre.

Además el dirigente analizó que lo que hizo el Kirchnerismo ante el castigo en la PASO “fue adoptar el discurso de la oposición de derecha para mejorar su imagen y tomó dos cosas estigmatizadoras: la mano dura o tolerancia cero con el nombramiento de Granado como Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires y el planteo de Insaurralde de bajar la edad de imputabilidad para resolver la problemática de inseguridad”.

Sobre este proceso de derechización de oficialismo, Giuliani sostuvo que “se trata del mismo gobierno que se presentó discursivamente en términos de restitución de derechos, política pública para todos, derechos humanos, y ahora es quien reaviva estas políticas represivas. Y es el mismo gobierno que definió una Ley Antiterrorista, así que habría que preguntarle al oficialismo si esto no entra en contradicción con su política de derechos humanos”.

La lucha que nos parió

En este marco, son las organizaciones sociales, sindicales y territoriales del campo popular quienes deben dar una pelea; ya sea para frenar el avance de las políticas represivas como en la construcción de un futuro donde ser trabajador sea digno y ser niño sea un privilegio. “La principal pelea que tenemos, es la de correr el eje. Porque inseguridad es tener pibes en situación de vulneración social, pobres, que son arrojados a barrios que son cárceles a cielo abierto”, planteó el dirigente del Hogar Infantil Ruca Hueney.

Y criticó el modelo productivo extractivista “que expulsa, se adueña de nuestros recursos naturales y enajena a los pobladores de los campos, produce alimentos para 400 millones de personas y no puede alimentar a sus propios pibes. Por eso debemos construir un país donde el trabajo sea la herramienta del progreso, que sea el laburante y sus hijos quienes se adueñan de aquello que produce. Es impensable concebir una niñez feliz sin trabajadores felices”.

En otros términos, “Fito” Aguirre se refirió a la reconstrucción intergeneracional y a la necesidad de tejer la relación desde la mujer concibiendo hasta el adulto mayor con una vida serena y plena. “Ésto se encuentra destartalado por las políticas neoliberales, por las derrotas que sufrimos, por una economía fragmentada. La niñez, la adolescencia y la juventud deben ser una parte importantísima de nuestra cosmovisión. Hay que tenerlo en cuenta cuando son temas de agenda como cuando construimos futuro, al discutir por dónde pasa la felicidad, cómo llegar al trabajo digno. La relación intergeneracional es el alma maestra en la continuidad de una clase que vive de su trabajo, que es solidaria con su comunidad, que tiene una visión de familia y reproducción de estos valores de felicidad”.

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