viernes, 13 de diciembre de 2013

Dos periodistas en la búsqueda de las raíces del caos social

Juan Manuel Boccacci (RED ECO)

En el análisis de medios de la semana pasada , nos centramos en dos crónicas de los saqueos ocurridos en Córdoba, una de La Nación y otra de Página12. Allí encontramos principalmente relatos donde se buscó dar cuenta de la irracionalidad de los saqueadores. No habría mayores explicaciones para actos vandálicos de este tipo. En el análisis de esta semana decidimos abordar dos notas, en las que reconocidos columnistas de Página12 y La Nación (Mario Wainfeld y Joaquín Morales Solá, respectivamente) realizan interpretaciones fuertemente políticas.

El Kirchnerismo: origen de todos los males. En su nota, Joaquín Morales Solá realiza un recorrido a partir una idea fuerza central que se desprende desde el título: “El origen: una crisis social no reconocida”. Según Morales Solá, el kirchnerismo niega los problemas de origen que afectan a la sociedad argentina. De allí que a la hora de explotar esta “crisis social” no pueda tomar las medidas necesarias para resolverla.

En primer lugar, critica que el gobierno nacional haya primado su pelea con el gobernador José Manuel de la Sota por sobre los intereses de los ciudadanos de Córdoba: “El gobierno nacional fue un imprudente espectador en las primeras horas del drama cordobés”. En lugar de intervenir activamente dejó librado a la suerte de la provincia el problema.

Posteriormente el gobierno nacional resolvió enviar gendarmes a la zona de conflicto. Actuó tarde y mal: “los saqueadores conocen las ciudades en las que viven mejor que la Gendarmería. Ésta tampoco tiene la información precisa e indispensable sobre las zonas de riesgo de provincias en las que son forasteros, sobre dónde están los sectores sociales más violentos o sobre dónde se oculta el delito”.

Resulta interesante, sin embargo, que en el reconocimiento de estos problemas nunca se mencionó al gobierno de Córdoba: “Las policías están, además, atravesadas por las complicidades con el crimen”. Meses después del escandaloso reconocimiento de la connivencia desde las altas cúpulas de la policía local (que le valieron la renuncia al Jefe de la fuerza) con el narcotráfico, Morales Solá no tuvo una palabra de crítica para el desempeño del gobernador cordobés. Curioso en una nota que fue en busca de “el origen”.

Frente a la ola de saqueos que de Córdoba se extendió a todo el país, el gobierno nacional apeló a la teoría conspirativa: “El jefe de Gabinete señaló ayer que el Gobierno estaba ante una desestabilización por los 30 años de democracia que se cumplen hoy. En el mejor de los casos, supone Capitanich, el alboroto policial quiere quitarles brillo a los actos que Cristina Kirchner presidirá esta tarde en la Casa Rosada”.

Finalmente, frente a la ligazón que hicieron funcionarios del gobierno nacional de los saqueos con figuras del massismo, Morales Solá salió en su auxilio: “¿Acaso Sergio Massa podría haber impulsado desde Tigre esa vasta marea nacional de protestas policiales? Imposible”.

Para el periodista de La Nación, el origen de todos los males es el kirchnerismo, y el principal dentro de ellos es la negación en reconocer el problema de la inflación: “El problema es más simple: las policías están mal pagadas en un país bajo los efectos de una muy alta inflación”. De allí la crisis social en aumento, por el efecto regresivo que tiene sobre el salario la inflación descontrolada. Como varias veces señalamos desde este espacio, Solá reconoce en el kirchnerismo al culpable de todos los males. ¿Serán acaso aquellos a los que Solá no critica o defiende los que puedan resolver el problema? Es decir, muchos de los que pergeñaron algunas de las políticas más regresivas para la Argentina.

El gen “saqueador” argentino

Por su parte, Mario Wainfeld también va en búsqueda de las raíces del problema. A partir de allí, el periodista de Página12 define a los saqueos como “una práctica social extendida en la Argentina. La desigualdad como factor explicativo (no único pero sí relevante) no comenzó el martes en Córdoba ni se circunscribe a sus fronteras”. Resulta llamativo, sin embargo, cierta naturalización de la situación social que vive el país, a partir del reconocimiento que hace el periodista de que “no hay en el mundo, intuye el cronista, comarca en la que una situación límite no catalice un grado alto de anomia o conductas antisociales variadas. En la Argentina es disparador de situaciones y comportamientos conocidos, ensayados y raigales”. Y continúa: “Los saqueos en Córdoba no provinieron de un ‘estallido social’ clásico (si tal categoría existe), sino de la generación de una oportunidad que activó reflejos y conductas ya practicados en otras contingencias.” Creo que es peligrosa esta naturalización que hace Wainfeld, inscribiendo los saqueos en una suerte de “gen argentino”. Su intento por ir en busca de las causas, que comenzó con la mención de “desigualdades”, derrapó en esta parte de la nota.

Otra raíz del problema que Wainfeld reconoció tiene que ver con el “autogobierno policial”: “casi todos los mandatarios provinciales resignaron el control político de las fuerzas”.

Luego exculpó al gobierno nacional frente a las críticas por la inicial inacción en Córdoba: “La seguridad es competencia de las provincias, el poder central no puede irrumpir en ellas si no es requerido por los gobiernos locales o por autoridades judiciales. Tal la estructura constitucional del federalismo, corroborada y regulada por la Ley de Seguridad Interior”.

El periodista de Página12 casi no hace mención a la situación económica regresiva que vive el país. De hecho menciona: “Cuando la marea sube todo flota, pero las inequidades persisten e incluso se tornan más chocantes para quienes recobran parte de su autoestima superada la carencia aguda”.

Allí se perfila una idea muy extendida en la sociedad: la del consumo como valor.

Escribió Wainfeld: “Un protocolo periodístico o político trivial ‘exige’ que (los pobres) deban levantar sólo alimentos de primera necesidad para acreditar que no son ‘chorros’ profesionales. Es una sandez, que soslaya que puede ser un astuto recurso de supervivencia llevarse otros bienes más valiosos... o más deseables al calor de una ideología consumista que pregna a todo el espectro social”.

Wainfeld reconoció desigualdades y a esta ideología consumista, pero llegó sólo a un intento de análisis que creo debería hacerse más profundo sobre esta moral de vida que se sustenta en el consumo. La década kirchnerista fue, aún en palabras de la misma presidenta, una época marcada por el impulso al consumo, su desarrollo y apuntalamiento. Podría decírsenos que eso tiene que ver con un aspecto de la planificación económica de la sociedad. Pero creemos que esta moral del “consumo por sobre todo” que se hace carne en todos los sectores sociales, atravesando fronteras de clase, no es independiente de ella. Expresa una suerte de “sólo valés por lo que consumís” y de ahí en más se desencadena toda una escala de valores que el capitalismo bien sabe reproducir.

Fuentes:
- El origen: una crisis social no reconocida por Joaquín Morales Solá
- Todo tiene sus raíces por Mario Wainfeld

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.