domingo, 29 de diciembre de 2013

El negocio del agua en Córdoba: Provoca sed para la mayoría

Daniel Díaz Romero (SALA DE PRENSA AMBIENTAL - AGENCIA WALSH)

El gobierno de Córdoba entregó el manejo del agua a la empresa privada “Aguas Córdobesas” S.A, que funciona con una lógica rapaz, como una compañía minera. Los negocios inmobiliarios, el mal manejo del suelo, el sobreconsumo de agua para algunos y la carencia de ella para vastos sectores, son los resultados de la gestión del agua como un negocio.

Los cordobeses somos parte de sistemas naturales y tenemos el triste privilegio de experimentar qué sucede cuando el ciclo del agua -como parte del sistema natural- es arrinconado con imprudentes negligencias estatales cómplices de la avaricia empresarial.

La bióloga Liliana Argüello, investigadora y docente de la Cátedra de Problemáticas Ambientales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) explica que “En la provincia, no hay equidad distributiva para el acceso al recurso.”

“Aguas Cordobesas es rapaz como una minera”

No solo la “sojización” del territorio es la responsable de arrinconar a parte de la población, privándola de un derecho humano esencial. Sucede que el gobierno provincial, tratando de desentenderse del problema, entregó la administración de este recurso estratégico a una empresa privada: “Aguas Cordobesas S.A funciona con la lógica de una compañía minera”, dice Argüello y completa diciendo: “administra el recurso, obtienen ganancias fácilmente con un bien que es público y cuando ya no les reditúe se irán.

Son rapaces, pero nosotros le dimos la oportunidad que viniera a nuestro territorio y les permitimos su rapacidad. En el fondo, es un problema de avaricia aunque la culpa no es de las empresarios porque sus empresas son la resultante de lo que somos, un emergente de nuestra construcción social.”

Una empresa sentada sobre el barril de oro

El agua -que abastece a los 1.600.000 habitantes de la ciudad de Córdoba y el Gran Córdoba- habita en la quietud de las montañas o en el silencio del mundo subterráneo, el agua. De allí, nace, de las cumbres montañas pero gran parte de la crisis hídrica, para la bióloga Argüello, tiene raíz urbana: El problema es el consumo en las áreas urbanas; pero no es que en Córdoba todo el mundo tiene agua, en Villa Urquiza hay que ver de dónde sacan el agua. Yo he visto a gente tomar del arroyo el Infiernillo con un cañito que distribuía a 2 o 3 viviendas y sabe Dios que traía el agua que consumían. Hay picos comunitarios a los que tienen que ir a buscar con baldes todos los días.”

El biólogo, Cristian Schneider, experto en el diseño de SIG (Sistemas de Información Geográfica), docente de Ecología y Biogeografía de la Escuela de Formación para Guardaparques Nacionales y vicepresidente de la Asociación Civil Los Manantiales, de Río Ceballos indica que “la cuestión hídrica debiera ser una política de Estado, y la provincia tendría que implementar mecanismos de control para que el manejo del agua sea más claro.”

Para la bióloga Liliana Argüello, la crisis hídrica en Córdoba es producto el mal manejo del suelo, de las cuencas y el origen de todo es la desforestación.

Según la especialista, la crisis hídrica no es un fenómeno natural sino que es producto de la mala acción del Estado: “No tenemos en Córdoba ejemplos de edificaciones sustentables buenas, explica Argüello, excepto un ensayo como el Ecobarrio, en las Sierras Chicas, o las antiguas viviendas del norte, las mismas que están demoliendo, producto de los desalojos; los ranchos más viejos son los que tienen el ejemplo de cómo mejorar las colectas del agua y le estamos tirando las topadoras encima.”

Agua pobre

La bióloga Argüello, no duda en señalar que “el pobre es el que menos acceso tiene y el que accede al peor estado, es el que toma del río o de un pozo contaminado y no tiene dinero para pagar un purificador en la ciudad de Córdoba. Son muchos los que no tienen acceso a un agua digna”, dispara Argüello.

El tema de los efluentes cloacales es parte del problema, ya que en Córdoba, no solo el agua es un bien escaso, sino que además, se aplican políticas erráticas en materia de protección de las aguas, desde hace décadas.

Más countries

“Las ciudades tienen que estar acotadas por lo que la proliferación de nuevas urbanizaciones y barrios cerrados es un error absoluto”, opina la experta y agrega que “no podemos permitir que deforesten el tanque de agua.” Argüello completa diciendo que “Salsipuedes es un ejemplo de lo que no debió suceder: he visto que después de una lluvia de 100 milímetros, parte de la sierra estaba sobre el pavimento porque el suelo había perdido su capacidad de retención ¿Y todo para qué? Para instalar un lujoso hotel para un pequeño grupo de personas que privará de múltiples recursos al resto.”

Funcionarios que no funcionan

Los biólogos Argüello y Schneider han prestado servicios, en diferentes gestiones, al Estado provincial. Al respecto, Liliana Argüello expresa que “En Córdoba, hay científicos y técnicos que tienen una formación de excelencia, tienen maestrías o doctorados pero no les interesa que se mejore la situación ambiental. También, hay gente que no está formada y toma decisiones, lo que resulta muy grave y otros que cuentan con una buena formación pero estaban freezados en la administración pública y tuvieron que cambiar de espacio porque realmente le resultaba imposible trabajar porque las decisiones eran sin rigor técnico, exclusivamente políticas. Ni hablar de la connivencia de algunos funcionarios.”

Un tranvía llamado Progreso

La bióloga Liliana Argüello sostiene que “está instalado un estilo de pensamiento relacionado con la modernidad: el progreso es desmontar y esto significa limpiar porque el monte es sucio. Los yuyos y las malezas de la parte baja de un bosque deben desaparecer para que un sitio se vea limpio y próspero, pero sucede que la maleza capta agua”, explica la especialista y agrega que “esa invisibilidad del sistema hídrico, ocultado tras el dinero, se hace visible durante las sequías o cuando un torrente enloquecido sale de su cauce. No es progreso desmontar las sierras; no es progreso tener countryes a lo largo de todas las autopistas; no es progreso que aparezcan edificadas 15 torres juntas de las que no se sabe de dónde van a obtener el agua.”

“Estamos perdiendo las zonas rurales y las reservas naturales están prácticamente desmanteladas, la ruta a Río Ceballos es un ejemplo de eso. Allí, hay un doble proceso con la soja que sigue avanzando y la urbanización con countryes”, señala Argüello y agrega que “De hecho, aunque el ambiente y el agua estén en un mismo Ministerio (Ministerio de Aguas, Energía y Ambiente), no están operando juntos con una misma política. No está concebida la provisión del agua como parte del ambiente, entonces desde el vamos, en el nombre disgregado de la repartición estamos viendo la filosofía que tienen.”

Aguas perdidas

Nuestros arquitectos han sido educados en el llano y con la mala construcción sin contemplar la topografía ni el sentido hídrico”, advierte Liliana Argüello y agrega que“Según vimos en un mapa de 1904, lo que hoy conocemos como Recta Martinolli es un ejemplo del viejo cauce del río Suquía y por eso opera de colector. Además, una porción de la cuenca alta, como el barrio Argüello, posee construcciones que obturan el drenaje y perjudica a los vecinos de aguas abajo del lugar.

Entonces, habría que crear lagunas de retención, para que el agua pueda ser almacenada y no pavimentar mas, pues eso significa impermeabilizar el suelo”, explica la especialista.

La avenida Castro Barros es otro mal ejemplo de ciudad sin planificación porque colecta un volumen impresionante de agua. Uno queda asombrado porque no se imagina que pueda ver un torrente de semejante magnitud moviéndose por la ciudad, cuando llueve”, señala la investigadora de la UNC.

La ciudad de Córdoba no está concebida para colectar, por el contrario, está pensada para que el agua se vaya, tal vez sea por eso que las sucesivas gestiones municipales no hayan contemplado seriamente montar lagunas de retención y aprovechar el agua cada vez que llueve. Otro ejemplo de ello, lo brinda la bióloga Argüello, quien explica que “Las banquinas de las rutas de la RAC (Red de Acceso a Córdoba) son trampas de colecta y están hechas para evaporar el agua. En un trabajo sugerimos no entramparla para que se evapore sino bombear el agua de esos sitios y entubarla. Allí, podríamos tener tanques con buenos filtradores y almacenarla”.

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