lunes, 2 de diciembre de 2013

Yo me endeudo… busca quien pague

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

Lo que acaba de ocurrir con los derechos humanos “continentales” es una cosa; yo me endeudo y busca quién pague; y lo más estrafalario es que pagarán, en tres años, una millonada de dólares norteamericanos, el pueblo ecuatoriano; es decir, los ecuatorianos y las ecuatorianas. Sin distinción. Lo acaba de ocurrir a la famosa Corte de Justicia Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que rige la vida de nuestros países, años después de ocurridos los hechos.

El asunto que nos ocupa ocurrió entre noviembre y diciembre del 2004; es decir hace 9 años, exactamente. No sé las razones jurídicas para semejante demora; pero, la CIDH, que es más que una potencia, radicada en Estados Unidos de Norteamérica (que no ha ratificado ni ha firmado el pacto de San José) estableció que los magistrados que fueron de una Corte Suprema de Justicia, defenestrada en aquellos años, acaban de ganar el juicio internacional, y acaban de darse unas vacaciones pagadas por el Estado. Y para que no digan nada y una demostración de “buen corazón”, los excelentísimos de aquella CIDH acaban de darle a este país, hasta el año 2016, el plazo para que paguen.

En este asunto hay varios decires. Lo primero que llama la atención es que del 2004 al 2013 hay una distancia de 9 años. Que los “viejitos” de la Corte están lentos, es una cosa de todos los días y de todos los países. Que los “viejitos” se tomen nueve años para emitir un dictado, que ocurrió en este Ecuador en el 2004, es el colmo. No voy a darles casos; pero, ¿no es verdad que suena a amenaza el que tras 9 años de incuria los “excelentísimos” de la CIDH (que está cuestionada por los venezolanos, igual que por los bolivianos y los ecuatorianos) salgan a los nueve años con este domingo siete? es un cuento de nunca acabar.

Lo peor es responder a esta pegunta: ¿los viejos de la que fue la sala constitucional (en número de 27, más 8 de la Corte Constitucional; algunos ya muertos) estuvieron calladitos hasta que les cayó encima la “Pichicorte” como se la conocía en esos años, no por nada sino porque al nuevo Presidente le conocían con ese apodo y por ser muy amigo del señor Bucaram. De ahí, el pueblo ubicaba como la “Pichicorte” a ese mamotreto. Y si la memoria no me falla, el asunto “más grave” que tenía que resolver la Corte (ex) era el juicio que por ladrón le seguían (y le siguen) al señor Abdalá Bucaram, que vive, desde entonces (1997) en Panamá. El señor Bucaram anda hecho el “perseguido político”, igual que el exasambleísta de este Ecuador, señor Galo Lara, que fue sentenciado por un triple crimen ocurrido en Quinsaloma, Provincia de Los Ríos (un niño de 4 años fue degollado vivo) por lo que fue sentenciado a 10 años de prisión correccional “que los cumplirá” en Panamá.

Es decir, nosotros y nosotras tenemos que pagar por lo que hicieron hace nueve años. En el país se alzaron algunas voces: que los paguen los diputados que votaron a favor de esa moción; y/o que lo pague el señor que hacía de Jefe de Estado, en aquellos tiempos (el coronel Lucio Gutiérrez Borbúa) y que la única causa para aquel aquelarre fue el señor Bucaram. Tan fue cierto esto que el señor Gutiérrez (días antes de caerse del solio presidencial) trató de dejar en nada aquello de la Pichicorte y dispuso que el señor Bucaram vuelva a Panamá, mientras la Pichicorte quedaba en nada. No sé de memoria lo que pasó luego; sólo sé que al señor Gutiérrez le falto piernas para correr, en lo que hoy es el viejo aeropuerto, al helicóptero salvador. Lo cierto es que el señor Bucaram está en Panamá, el señor Gutiérrez, en el exilio en su propia tierra (nadie le hace caso) y los viejitos de la ex Corte de Justicia (de los que ya nadie se acordaba) en eso de cobrarle al Estado (que para eso están vivos aún o en vías de morirse) ¿Valió la pena la Pichicorte?

A mi mente viene –de nuevo- un viejo chiste: “como te odio Gutiérrez que me obligas a defender lo indefendible” Me obligan a defender a la Corte Suprema y a los Magistrados Electorales, que en esas épocas eran nadies. Y me obligas a defender –lo repito- lo indefendible. Los magistrados de la ex Corte no tienen que andar pidiéndole a nadie, nada. Para eso estamos los ecuatorianos y ecuatorianas. Y no es el primer caso. Alguna vez, alguien, que ejercía la primera magistratura, dijo una verdad eterna: “son generosos con plata ajena” es decir, la plata del Estado. Que para eso está. Eso era antes, ya que hoy día las cosas han cambiado. Por eso es que la CIDH está cuestionada por algunos países, porque no es ni pronta ni es reparadora. Seguramente la intención, cuando se constituyó, la CIDH a nivel continental, era buena idea. Pero hoy, es cuestionada por los países que la constituyeron. ¿Por qué será?

Sea lo que fuere, lo cierto es que tenemos que pagar. Lo mismo es el caso del SRI, que para eso estamos los y las ecuatorianas, sin distingo alguno. Solamente que los señores que estafaban al Servicio de Rentas Interno (SRI) no son candidatos a nada. De lo contrario, hay que preguntarle al señor Álvaro Noboa, que en tres ocasiones, estuvo muy cerca de llegar al solio presidencial de este Ecuador. Lo gracioso es que, en vez de pagar al SRI, por lo que trató de perjudicarle en el año 2.005, los señores que representan al supermillonario ecuatoriano se gastan mucho dinero en unos costosos remitidos en la prensa escrita de este Ecuador (que sigue saliendo porque hay unos tontos que le siguen pagando…) Y yo lo que digo, es que de acuerdo a la Ley, lo que paguen no es “pan comido” del Estado, sino que pueden hasta devolverles, si demuestran lo contrario. En fin, allá ellos.

Este caso, me viene a la mente la muerte (el asesinato) del Presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy. Y no hay que pagar nada por ello. Según la “Comisión” que investigó aquel crimen (del primer Presidente católico que tuvo los Estados Unidos) dijo (y está escrito) que solo el Oswald era el único culpable. Y al señor Owsald lo mató el dueño de una cantina de mala muerte
que existía en Dallas (Texas, EE.UU.) Y el autor de la muerte del Presidente del imperio (si es que se le puede llamar señor) murió “misteriosamente” en la propia cárcel de Dallas. Y lo que dijo la tal Comisión Especial, que se constituyó por la muerte del señor Kennedy, vuelve a ser repetido cincuenta años después del asesinato de dicho señor.

La tal “comisión especial” no dijo nada respecto de que el señor Oawald no pudo disparar los tres tiros que le dieron al señor Kennedy; y que vuelve a repetir lo que dijeron hace 50 años, que fue un asesinato premeditado por culpa de Cuba y de su líder, el señeor Castro, que día antes le habían disputado, en Bahía de los Cochinos, a los propios yanquis, una invasión. Que Fidel logró en menos de 48 horas conjurarla; y los soldados yanquis y los que le armaron, se quedaron con las maletas listas. Y que en el escenario del crimen al señor Kennedy, había por lo menos otros disparadores que, con rifles último modelo, hicieron fuego de tal manera que la Fundación que la patrocinó. no se queje porque les han de decir que son unos “quejudos” Le quisieron meter a la Cuba Socialista que hizo lo posible y lo imposible para seguir viviendo, a pesar de la cercanía del imperio (a 90 millas marinas) y que México, Colombia y Panamá (se han ido al otro lado de donde debían estar) Y me olvidaba de Honduras, en Centro América, que para eso dio el golpe militar en el 2008, y que acaban de entregarle en bandeja de plata al señor Fernández, de la lista “oficial” la Presidencia de esa nación, a pesar de que la señora Xiomara Castro (esposa del Mel) se proclamó la ganadora de esos comicios. Pregunto: ¿qué hacía en esa colada el señor Lugo que fue defenestrado en Paraguay de la Presidencia?

Pregunto ya que soy una preguntón irremediable. Lo único que me enseñaron en esta vida del periodista, es a ser preguntón. No como esos abogados ociosos que no saben ni preguntar a los que entrevistan; y que, son tan malos, que no viven de la profesión para la que se prepararon.

He dicho.

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