lunes, 4 de febrero de 2013

Cuba: Conversaciones con Mariela Castro Espín (Parte I)

Salim Lamrani (OPERA MUNDI, especial para ARGENPRESS.info)

“En cuanto a la homofobia, Fidel Castro siempre ha asumido sus responsabilidades como líder del proceso revolucionario”.

Mariela Castro Espín ha logrado emanciparse de su herencia familiar. Sobrina de Fidel Castro, líder histórico de la Revolución Cubana, e hija de Raúl Castro, actual Presidente de Cuba, Mariela se ha ganado un reconocimiento internacional no gracias a su apellido sino gracias a su acción a favor del derecho a la diversidad sexual.

Directora del Centro de Educación Sexual (CENESEX), licenciada en Psicología y Pedagogía, titular de un máster en sexualidad, Mariela Castro ha hecho suya la causa de los homosexuales, bisexuales, lesbianas y transexuales y ha permitido que esta comunidad salga de la marginalidad en la cual la había acantonado la sociedad.

La acción del CENESEX ha sido coronada de éxito. Desde 2007, se celebra en Cuba todos los 17 de mayo el día contra la homofobia. El Estado se encarga gratuitamente de las operaciones de cambio de sexo. La homofobia ha disminuido de modo sensible aunque persista todavía en algunos sectores. Finalmente, importantes instituciones como el Partido Comunista de Cuba o el Ministerio de Cultura son ahora aliados de primer orden en la lucha por los derechos de todos.

Mariela Castro se parece a su madre, Vilma Espín. Ha heredado a la vez su belleza natural y su carácter. En efecto, como ilustran estas conversaciones, desprecia soberanamente el lenguaje estereotipado y no vacila de ningún modo en señalar las injusticias que se cometieron en Cuba en el pasado, ni en denunciar los obstáculos institucionales todavía presentes en la sociedad. Su franqueza no suscita la unanimidad en el poder cubano, particularmente en el sector más conservador. Pero, como se complace en recordar, cada vez que el Presidente Raúl Castro recibe una queja con respecto a ella, su respuesta sigue siendo invariable: “Si tienes algo que decir sobre mi hija, ve a verla directamente”. De momento, los críticos no han dado el paso.

En este diálogo no se ha eludido ningún tema, sea la situación de los homosexuales tras el triunfo de la Revolución, las tristemente célebres Unidades Militares de Ayuda a la Producción, el famoso “Quinquenio Gris”, la Fundación del CENESEX, la lucha contra la homofobia, la prostitución, el fenómeno transexual o el matrimonio para todos. Mariela Castro no eludió ninguna pregunta y no impuso ninguna condición previa al diálogo.

Salim Lamrani: Mariela Castro, ¿cuál era la situación de las minorías sexuales en 1959, tras el triunfo de la Revolución, en Cuba?

Mariela Castro Espín: Al inicio de los años 1960, la sociedad cubana era el reflejo de su herencia cultural, principalmente española. Cuba tenía una cultura “homoerótica”, patriarcal y entonces, por definición, homófoba, como todas las sociedades patriarcales. En aquella época, el mundo entero era patriarcal y homófobo, sin distinción alguna, tanto los países desarrollados como las naciones del Tercer Mundo.
No obstante, resulta curioso que el proceso emancipador de la Revolución Cubana que reivindicaba en su programa político la lucha contra las desigualdades, las diferentes formas de discriminación contra las mujeres, el racismo, y que intentaba eliminar las injusticias, las brechas entre la ciudad y el campo, no se haya interesado por la suerte de los homosexuales y no los haya considerado víctimas de discriminaciones de todo tipo.

SL: ¿Por cuáles razones?

MCE: La homofobia era la norma incluso tras el triunfo de la Revolución. Era el caso en todas las culturas occidentales basadas en la religión católica dominante. Estaba establecido en los códigos culturales de la relación hombre/mujer.
La Revolución permitió al pueblo cubano conseguir la soberanía nacional y puso en tela de juicio numerosos paradigmas como la virginidad de la mujer como condición previa al matrimonio, la ausencia de divorcio, el estatus de jefe de familia del hombre, la natural fidelidad de la mujer frente a la infidelidad del hombre, la descalificación de la familia monoparental y de la mujer soltera, pero no se interesó por el problema de la diversidad sexual.

SL: ¿Entonces ser homófoco era algo “natural”?

MCE: La homofobia era la norma. Lo que se consideraba anormal era el respeto a quienes habían elegido una orientación sexual diferente. Pero, repito, no era algo específico de Cuba. Era lo mismo en el resto del mundo. La homofobia institucionalizada de los primeros años de la Revolución reflejaba esta realidad y estaba en consonancia con la cultura de la época. Burlarse de los homosexuales era algo natural, así como despreciarlos o denigrarlos. Era normal discriminarlos en el mercado laboral, en su vida profesional, y ése era el aspecto más grave.

Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP)

SL: En los años 1960, entre 1965 y 1968, el Estado cubano elaboró las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, las UMAP, en las cuales los homosexuales fueron integrados por la fuerza. ¿Podría hablar sobre este oscuro episodio de la Revolución Cubana?

MCE: Primero conviene precisar que las UMAP afectaban a todo el mundo, a todos los hombres en edad de hacer el servicio militar, no sólo a las homosexuales. Era un servicio militar obligatorio para todos los jóvenes mayores de edad. De ningún modo estaba reservado a los homosexuales. Algunos incluso hablaron de campos de concentración para homosexuales. No creo que haya que exagerar. Conviene ser fiel a la verdad histórica. Lo repito, las UMAP afectaron a todo el mundo menos a quienes podían justificar un empleo estable. Los estudiantes tenían que poner entre paréntesis su carrera universitaria para hacer el servicio militar en las UMAP.
Conviene recordar el contexto de la época. Nuestro país se encontraba constantemente bajo agresión de Estados Unidos. Hubo Bahía de Cochinos en abril de 1961, la Crisis de los Misiles en 1962, y los grupos de la CIA que componían exilados cubanos que multiplicaban los atentados terroristas. Las bombas explotaban todos los días en Cuba. Quemaban cañaverales. Saboteaban los ferrocarriles. Atacaban teatros con bazuca. No hay que olvidar esa realidad. Vivíamos en estado de sitio. Había grupos paramilitares alzados en las montañas del Escambray y asesinaban a los campesinos favorables a la Revolución, torturaban y ejecutaban a jóvenes maestros que habían integrado la campaña de alfabetización. En total, 3.478 cubanos perdieron la vida a causa del terrorismo en aquella época. Se trataba de un periodo muy difícil, nos hallábamos permanentemente agredidos y la lucha de clases estaba en su paroxismo. Los terratenientes habían reaccionado con mucha violencia a la reforma agraria y no estaban dispuestos a perder su posición de poder en la sociedad. Entonces había en Cuba una movilización general en torno a la defensa de la nación y de aquel contexto nacieron las UMAP, a guisa de servicio militar.

SL: ¿Por qué razones entonces se han asociado las UMAP al reino de lo arbitrario y de la discriminación?

MCE: Hay una razón para ello. Dado que todo el mundo debía participar en la defensa del país, los grupos marginales, como los hippies por ejemplo, tuvieron que integrar las UMAP, pero también los hijos de la burguesía que se habían acostumbrado a una vida de ocio y no trabajaban, pues tenían recursos. Así, incluso los grupos que no se sentían comprometidos con el proceso de transformación social iniciado en 1959, los que no se habían implicado y preferían un papel observador, tenían que integrar las UMAP y trabajar en las fábricas o en la agricultura. Esas personas no tenían una buena imagen en la sociedad cubana, que los rechazaba por su falta de implicación en la construcción de la nueva nación revolucionaria, y los consideraba parásitos.
Recuerdo en mi juventud haber oído algunas reflexiones desagradables hacia mí, por mi relación familiar con Fidel Castro – mi tío – y Raúl Castro, mi padre. Algunos decían: “Es una bitonga”, es decir, un “hija de papá”, una persona que gozaba de una posición privilegiada, que no tenía el mismo tren de vida que el resto de la juventud, por sus vínculos familiares. Me entraba una rabia terrible cada vez que ocurría eso y me esforzaba para hacer todo lo que los demás hacían y rechazaba todo tipo de privilegio o de favoritismo. Nunca he soporté ese calificativo de bitonga, que era muy despectivo.
El ejército creó entonces las UMAP para apoyar los procesos de producción. Pero la realidad fue otra. El Ministerio de Interior tenía la tarea de encargarse de los grupos de marginales y “parásitos”, identificarlos e integrarlos a las UMAP por la fuerza, pues el servicio era obligatorio.

SL: Ese método era muy arbitrario.

MCE: Conviene recordar que el modo de proceder era arbitrario y discriminatorio. Hubo voces en la sociedad cubana que se opusieron a esas medidas, entre ellas la de la Federación de Mujeres Cubanas, así como la de muchas personalidades. Las denuncias que hicieron algunas madres desataron ese movimiento contra las UMAP.

SL: ¿Y los homosexuales? Fueron víctimas de muchos abusos en las UMAP.

MCE: En esa sociedad homófoba, en ese contexto de hegemonía masculina y viril, las autoridades consideraron que los homosexuales sin profesión tenían que integrar las UMAP para ser verdaderos “hombres”. En algunas UMAP, esas personas fueron tratadas como todos los demás y no fueron víctimas de discriminación. En otras UMAP, donde reinaba lo arbitrario, los homosexuales fueron separados injustamente de los demás jóvenes. Había entonces el grupo de los homosexuales y de los travestis, el grupo de los religiosos y de los creyentes, el grupo de los hippies, etc. Se les reservó un tratamiento especial con burlas cotidianas, humillaciones públicas, etc. En una palabra, las discriminaciones que existían en la sociedad cubana se hicieron más vivas, más acerbas en las UMAP.
No cabe la menor duda de que el proceso de creación y de funcionamiento de las UMAP fue arbitrario. Por ello se cerraron definitivamente esas unidades tres años después. Pero, lo repito un vez más, la situación de los homosexuales en el resto del mundo era similar, a veces peor. Ello, evidentemente, no justifica para nada las discriminaciones de las cuales fueron víctimas los homosexuales en Cuba.

SL: ¿Cuál era la situación de las minorías sexuales en el resto del mundo?

MCE: Hay un estudio sumamente interesante de un investigador estadounidense que se llama David Carter sobre los movimientos LGBT en América Latina y en el resto del mundo. Por ejemplo, en nuestro continente, las dictaduras militares perseguían despiadadamente a los homosexuales.
Otra vez, vuelvo a repetirlo, esa realidad no debe impedirnos analizar con ojo crítico lo que ocurrió en Cuba.

SL: ¿Cuál fue la responsabilidad de Fidel Castro en la creación de las UMAP?

MCE: Fidel Castro es como el Quijote. Siempre ha asumido sus responsabilidades como líder del proceso revolucionario. Por su cargo, considera que debe tomar la responsabilidad de todo lo que ha ocurrido en Cuba, tanto los aspectos positivos como los lados negativos. Es una posición muy honesta de su parte, aunque me parece que no es justo, pues no debe asumir solo la responsabilidad de todos esos desmanes.
Por otra parte, ni es justo ni se acerca a la verdad histórica. Era una época en que emergía una sociedad nueva con la creación de nuevas instituciones, en medio de agresiones, de traiciones, de amenazas contra su vida. Fidel Castro fue víctima de más de 600 intentos de asesinato. No podía ocuparse de todo, y por lo tanto delegaba muchas tareas.

SL: Concretamente, ¿cuál es el vínculo entre Fidel Castro y las UMAP?

MCE: Fidel Castro no desempeño un papel en la creación de las UMAP. En realidad, el único vínculo de Fidel Castro con las UMAP fue cuando decidió cerrarlas, tras las numerosas protestas que emanaban de la sociedad civil, y tras la investigación que llevó a cabo la dirección política de las Fuerzas Armadas. Ésa concluyó que se cometieron muchos abusos. A partir de esa fecha se decidió no incluir a los homosexuales en el servicio militar para evitar toda discriminación en un cuerpo marcado por la homofobia no sólo en Cuba sino también en el resto del mundo. Aquí también se podrá replicar que se trataba de una nueva discriminación hacia ellos, pero su incorporación a las fuerzas armadas fue tan nefasta por los prejuicios que existían, que se tomó esa decisión.

SL: ¿Cuál era el punto de vista de su padre, Raúl Castro?

MCE: He hablado muchas veces de este tema con mi padre y me explicó que era sumamente difícil eliminar los prejuicios sin una política de educación. Por otra parte, el universo militar sigue siendo hoy muy machista en Cuba. Lamentablemente es notorio que en nuestras sociedades rechazamos todo lo que resulta diferente. Imagínese entonces el contexto de los años 1960.
Al respecto, el CENESEX lanzó un programa de investigación sobre las UMAP y estamos recogiendo los testimonios de las personas que sufrieron esa política.

Siguen:

-“Existe un consenso en la sociedad cubana para considerar la homofobia y la ‘transfobia’ como formas de discriminación incoherentes con el proyecto emancipador de la Revolución”. (II)
-“Un país como Cuba, una nación socialista, debe defender la igualdad de todos”. (III)
-“La lucha por la igualdad y contra todas las injusticias es un deber universal que debe implicar a todos los ciudadanos”. (IV)

Salim Lamrani es Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de la Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Etat de siège. Les sanctions économiques des Etats-Unis contre Cuba, París, Ediciones Estrella, 2011, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade.

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Rupturas y secuencias: La necesidad histórica del 4F

Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)

A pesar de la aparente estabilidad que arropaba al régimen representativo en Venezuela, en medio de dictaduras patrocinadas por el Departamento de Estado, el Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, ¿quién imaginaría que en 1992, un 4 de febrero, un grupo de batallones comandados por una elite de brillantes oficiales de las Fuerzas Armadas Nacionales se desplazarían desde sus sedes hacia diversos sitios de Venezuela y estremecerían la conciencia de todos los sectores sociales, reprimidos, fatalizados y, hasta, adormecidos por la corrupción administrativa de los estamentos gobernantes desde 1958?

Alguna gente preocupada por la grave descomposición moral, social, política y económica del país había advertido previamente tal eventualidad, tratando de influir en el ánimo de la clase gobernante para que se pusieran en ejecución los correctivos pertinentes, evitándose así una situación mayor a la ocurrida el 27 y el 28 de febrero de 1989 cuando los sectores populares enfrentaron en la .calle la aplicación a rajatabla de las medidas económicas neoliberales que le impusiera el Fondo Monetario Internacional (FMI) al entonces presidente Carlos Andrés Pérez para capear la crisis económica nacional, acrecentando aún más la deuda externa, a pesar de los ingresos generados por la venta de petróleo. Tal descomposición generalizada también se manifestó en los cuarteles. Muchos oficiales con méritos profesionales vieron truncadas sus carreras militares al favorecerse a otros con vinculaciones con los partidos políticos gobernantes, Ad y Copei, incluso sabiéndose de su incapacidad y de su falta de integridad y de formación castrense para dirigir las Fuerzas Armadas; teniendo muchos que solicitar su pase a retiro ante la imposibilidad de ascender sin someterse a lo que consideraban una humillación ante congresistas indudablemente corruptos. Además de ello, estaba el factor social, ya que la mayoría de los oficiales y suboficiales, a diferencia de otros países, provenían de estratos medios y bajos de la sociedad venezolana, lo cual influyó en la decisión tomada, inspirados en las ideas y ejemplos del Libertador Simón Bolívar, el Maestro Simón Rodríguez y el General del Pueblo Soberano Ezequiel Zamora. Esto último fue compartido por los combatientes del Partido de la Revolución Venezolana y las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (PRV-FALN), entre otros, que forjaron la guerra de guerrillas contra el bipartidismo adeco-copeyano desde los años sesenta hasta los años ochenta del siglo pasado, redefiniendo ideológicamente la lucha revolucionaria que debía emprenderse en Venezuela.

La fragua de la insurgencia del 4F no obedecía, por tanto, a una simple ambición de poder, tan típica del generalato de las fuerzas armadas de nuestra América, azuzados, entrenados y legitimados por el gobierno estadounidense. Esto cambió totalmente el panorama nacional al comprenderse los verdaderos objetivos que inspiraron a los integrantes del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), comandados por los Tenientes Coroneles Hugo Chávez Frías, Francisco Arias Cárdenas, Yoel Acosta Chirinos y Jesús Urdaneta Hernández, además de oficiales medios y suboficiales, en conexión con algunos grupos políticos de izquierda. Ello fue programándose desde hacía una década. Sin embargo, ya habían experiencias previas de captación de militares activos por parte del Partido Comunista de Venezuela (PCV), el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y, finalmente, el PRV-FALN con el deliberado propósito de producir una insurrección cívico-militar-religiosa que permitiera causar cambios sustantivos en la nación venezolana bajo la perspectiva del nuevo socialismo revolucionario, enriquecido con el ideario de Bolívar, Rodríguez y Zamora, además de otros teóricos y combatientes revolucionarios de nuestra América y el mundo.

Kléber Ramírez Rojas, ex combatiente del PRV-FALN ligado en un principio al MBR-200 durante la clandestinidad, autor del libro Venezuela, la Cuarta República (o la total transformación del Estado) en 1991, que sirvió de guía de formación y discusión a los militares rebeldes, y redactor de algunos decretos que se pondrían en vigencia con el nuevo gobierno revolucionario, explica en su obra Historia documental del 4 de Febrero, que “el 4F no coronó el propósito inmediato de la toma del poder, pero puso al descubierto el mar de fondo de las contradicciones con que se dirige a la nación venezolana y fue una sacudida política de tal magnitud que revitalizó la potencialidad de este pueblo imaginativo y peleador. Desde este punto de vista, ese acontecimiento fue una necesidad histórica. El 4F dotó a la nación de un objeto estratégico en lo político: la nueva democracia, y anuló la validez de los viejos planteamientos de todos los partidos existentes”. En tal sentido, los hechos posteriores han justificado plenamente esta primera insurrección cívico-militar (luego acontecería la del 27 de noviembre). Justificación que se expresa a través de los diferentes logros populares que han modificado la realidad social, política, cultural y económica de Venezuela bajo el liderazgo del ahora Presidente Hugo Chávez, pero que todavía requieren de mayores niveles de participación, de organización y de toma de conciencia revolucionaria, de modo que se alcance definitivamente la emancipación integral del pueblo venezolano.

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Muerte de Oviedo genera mucha sospecha

José Antonio Vera (especial para ARGENPRESS.info)

El exGeneral Lino César Oviedo, el personaje más desestabilizador del Estado paraguayo en las dos últimas décadas, autor de numerosos actos violatorios de la Constitución, muerto carbonizado el pasado sábado de noche al estallar el helicóptero que lo transportaba de retorno a Asunción, nuevamente es protagonista de otro hecho que deja planear diversas sospechas en el seno de la población, como ocurre con el origen de su inmensa fortuna y su vinculación con el narcotráfico.

Su muerte se produjo en medio de la campaña que encabezaba en todo el país, por su candidatura a la Presidencia de la República en representación de su Partido Unace, una verdadera empresa unipersonal, en las elecciones previstas para el 21 de abril, en su cuarto intento, derrotado por lejos en los tres anteriores.

Figura taimada, excelso demagogo, Oviedo ha sido el último oficial con mayor rango que, uniformado, militó directamente en política en el seno del Partido Colorado, desde la noche del 2 y 3 de febrero de 1989, cuando integró un comando de una media docena de los más altos oficiales de las fuerzas armadas, que sacó del sillón presidencial al octogenario General Alfredo Strossner.

Paraguay, integrado al combo tiránico militar-civil que dirigía entonces Estados Unidos en todo el cono sur, en especial con la Operación Cóndor, al igual que en el resto del subcontinente, tampoco pudo quedar afuera cuando Washington decidió lanzar un amplio plan gatopardista, sacando de la vitrina a las figuras más impresentables y odiadas por los pueblos, sustituyéndolas por otros personajes igual de ladrones y genocidas.

Fue así como Strossner, después de 35 años al servicio de Estados Unidos, ya octogenario, fue desplazado por el grupo de sus más íntimos colaboradores, que gentilmente lo depositaron en Brasilia, en un exilio dorado, gozando de una cuantiosa fortuna robada al pueblo paraguayo y que, actualmente, está en manos de un pequeño número de herederos, destacando entre ellos su nieto rebautizado Alfredo Strossner, originalmente Alfredo Domínguez Strossner, que funge de Senador colorado en la más absoluta inutilidad, producto puro de su abultado capital financiero.

Ese grupo golpista fue encabezado por el Jefe del Ejército, General Andrés Rodríguez, consuegro del destronado, quien hasta entonces tendría prohibida la entrada a Estados Unidos, según una edición de Selecciones de 1987, que lo presentó como capo del narcotráfico en Paraguay.

Personaje simpático, afable, antítesis de Oviedo, Rodríguez declaró en su primer discurso, que había encabezado el golpe en beneficio del Ejército y del Partido Colorado. Ninguna mención a la población ni a los graves problemas socio-económicos y culturales que el obscurantismo estronista dejaba en el país.

Segundo del jefe, inmediatamente se situó Oviedo, con amplio apoyo mediático y su irrefrenable megalomanía lo fue convenciendo de que el verdadero cerebro y brazos del cambio era él, máximo cuando tres meses después, Rodríguez fue electo Presidente Constitucional, dejándole abierta las puertas de las fuerzas armadas para comandarlas.

Rodríguez terminó su mandato de cinco años, pasó al anonimato hasta que murió supuestamente en una clínica de Estados Unidos, hecho que por su ocultamiento alimentó la idea en algunos círculos de que habría corrido la suerte del limón exprimido. Lo cierto es que con su desaparición física, dejando también una de las grandes fortunas de la región, se extinguía un importante archivo de la injerencia de la DEA en Paraguay.

Tras la extinción de Rodríguez, creció en el país la influencia de Oviedo, igualmente vinculado por la CIA en el tráfico de narcóticos y armas, y en 1996 aparece comprometido en un intento de Golpe de Estado contra el Presidente Juan Carlos Wasmosy, y repite su fórmula desestabilizadora cuatro años después y en el 2009, cuando fue acusado por el entonces Presidente Fernando Lugo.

En marzo de 1999, a diez años del desplazamiento de Strossner, y bajo la presidencia del obediente Raúl Cubas Grau, se produjo el asesinato del Vicepresidente Luis María Argaña, el último caudillo colorado y adversario declarado de Oviedo, y ocho jóvenes demócratas cayeron bajo las balas de francotirados en la plaza del Congreso, tras haber declarado el militar rebelde que “correrán ríos de sangre”, amenazando al Poder Judicial y a los medios de prensa de alinearlos como velas.

Preso en el 97, absuelto en el 98 por Cubas y declarado prófugo de la justicia en el 99, Oviedo fue protegido por Carlos Menem en Argentina hasta que el riojano perdió poder y se vio obligado a refugiarse en Brasil, donde finalmente fue encarcelado hasta que logró negociar su libertad y retornar a Paraguay en el 2004, recluido bajo los cargos de homicidio y sublevación, en un cuartel cercano a Asunción, gozando de pleno confort hasta el 2007 cuando fue absuelto de una condena de 10 años.

Su muerte se ha producido en momentos que encabezaba la tercera fuerza electoral del país, tras haber participado junto con el Partido Liberal en el Golpe del Congreso que destituyó a Lugo el 22 de junio pasado. Aunque disminuida la masa de sus seguidores, Oviedo había logrado colocar sus peones en la presidencia del Senado y de la Contraloría General de la Nación, y en otros cargos de importancia en varios organismos estatales.

Sin conocerse la causa del accidente del helicóptero, los cálculos especulativos vuelan y ello se explica porque el hecho se produjo a los 24 años exactos, también fue durante la noche, de la intervención armada de Oviedo y otros generales que expulsaron a Strossner entre el 2 y el 3 de febrero del 89.

Ese detalle, junto con otros, despierta muchas interrogantes entre la población, desde que pudo ser una quema de archivos por parte de alguna organización mafiosa, hasta que pudo correr la misma suerte del limón exprimido que se adjudicó a Rodríguez, con la diferencia de que, en este caso, su misión habría concluido con el golpe contra Lugo, en un entramado que alude directamente a vínculos con servicios estadounidenses.

Los estronistas doloridos, aunque con mucho poder financiero, no presentan capacidad política suficiente como para ordenar su ajusticiamiento, y al interior de las 7/8 fuerzas que están en la pelea electoral, tampoco surge con probabilidades de crédito ningún plan para eliminarlo, pues nadie puede garantizar hoy qué candidato se beneficiará si se produce el previsible desbande del electorado cautivo que mantenía con mano de hierro el autoritario militar.

Su partido Unace es un desprendimiento colorado, pero últimamente Oviedo aparecía más vinculado con el núcleo duro de los liberales golpistas, con quienes cultivaba una intensa negociación en dirección al sufragio de abril.

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Argentina: ¿FMI o soberanía popular?

Julio C. Gambina (especial para ARGENPRESS.info)

En una situación sin antecedentes, por primera vez en la historia, el Directorio Ejecutivo del FMI, en base a un informe de Christine Lagarde, Directora Ejecutiva del Fondo, acaba de sacar “una declaración de censura a Argentina en relación con el incumplimiento de su obligación ante el FMI establecida en el Convenio Constitutivo” (el convenio remite al “Fortalecimiento de la eficacia del artículo VIII, sección 5”).

No hay dudas que es una iniciativa más de chantaje del poder económico mundial expresado en la hegemonía del FMI, ya que Brasil por ejemplo no acordó con la medida y se sumó a las lógicas críticas provenientes desde la Argentina.

La medición inflacionaria del INDEC y la deuda pública

La cuestión de fondo relativa a la sanción consigna que la Argentina no avanzó lo suficiente “en la adopción de las medidas correctivas desde su reunión del 17 de septiembre del 2012 para mejorar la calidad de los datos oficiales reportados al FMI sobre el Índice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires (IPC-GBA) y el Producto Bruto Interno (PBI).”

En la misma censura, el Directorio del FMI le solicita a la Argentina “adoptar medidas correctivas para remediar la inexactitud de los datos sobre el IPC-GBA y el PBI prontamente, pero a más tardar para el 29 de septiembre de 2013”, agregando que con ello busca “alinear esos indicadores con las pautas y acuerdos estadísticos internacionales que aseguran una medición apropiada”.

El Directorio emplaza a Christine Lagarde a informar al Directorio sobre avances hasta el 13 de septiembre del 2013, y a partir de esa información se “volverá a examinar el tema y la respuesta de Argentina de conformidad con los procedimientos del FMI.”

En buen romance, el FMI censura a la Argentina y le da plazo hasta fines de septiembre para adecuar sus mediciones de precios sobre el Gran Buenos Aires y los del PBI que se derivan del anterior. Si Argentina no cumple, el Directorio deja en suspenso amenazas de más graves sanciones, entre las que se pueden anticipar hasta la separación de la Argentina del organismo internacional.

La respuesta del gobierno ha sido enfáticamente crítica, aún cuando se anticipan cambios en el sistema de medición del INDEC hacia el último cuatrimestre del presente año, en consonancia con el ultimátum del FMI.

Es por ello imaginable un espacio de negociación entre el Fondo y el Gobierno, algo que sugiere la censura del FMI, y más allá de las declaraciones que se hagan desde distintos sectores, oficialistas o críticos. Hasta puede pensarse en que será muy difícil para el organismo internacional llegar a la expulsión de la Argentina, según establecen las normas del Fondo, luego de una censura como la realizada. Por el contrario, puede pensarse a esta medida del FMI como una presión más (chantaje) del sistema financiero internacional para terminar de arreglar las cuestiones pendientes del default del 2001, es decir, la situación con los “holdouts” o fondos buitres, más la deuda con el Club de París, que en total rondan los 20.000 millones de dólares sin contar intereses compensatorias que puedan demandar los acreedores en un proceso de negociación.

La verdad es que la crítica a los indicadores ofrecidos por el Instituto de Estadísticas y Censos, INDEC viene siendo realizada en el país por los propios trabajadores del organismo de estadísticas, a la que se suman innumerables organizaciones y estudiosos asociados a la información emanada del INDEC. La crítica a las estadísticas oficiales viene desde el 2006, cuando luego del canje del 2005, las autoridades del INDEC intervienen las cifras que se difunden, afectando a la credibilidad de un sistema que solo puede resolver el Estado, y que cualquiera de las estimaciones privadas que se realizan tiene límites insondables.

El efecto de la manipulación de las cifras dificulta la medición aceptable de la inflación, limitando la capacidad de definir el efecto regresivo del aumento de los precios en los trabajadores y sus familias, como en el conjunto de los ingresos populares. Al mismo tiempo deforma la realidad de la evolución económica, sobrevalorando los ritmos de crecimiento de la economía local, algo que incide en la lógica de la disputa del consenso de la sociedad. El alto crecimiento económico actúa sobre el sentido común favorable de la población. Indicadores de mayor inflación desde el 2006 hasta el presente modifica sustanciales variables de la macroeconomía, sea el PBI, o muy especialmente los pagos que debieron hacerse a los acreedores de la deuda que ingresaron a los canjes del 2005 y 2010, más los que puedan incorporarse si la Argentina reabre la deuda con el 7% que aún no ingresó a las condiciones pautadas para el canje de deuda, asunto que se tramita en estas horas en la justicia de Nueva York.

¿Las adecuaciones del sistema estadístico operarán desde cuando las haga públicas el gobierno, o regirán retroactivamente? En cualquiera de ambas circunstancias, el efecto sobre las finanzas argentinas será importante y se descargará como nuevas y mayores restricciones al gasto público social en promoción económica, del empleo, la educación, la salud, la vivienda u otras necesidades de la población.

El FMI, las crisis y el capitalismo contemporáneo

Pretendemos señalar que la crítica al sistema de información estadístico es correcto, aunque el FMI no tiene autoridad moral para el reclamo, ya que la “declaración de censura” es una iniciativa de chantaje para subordinar los recursos públicos de la Argentina para atender las necesidades de crisis mundial que atraviesa el capitalismo mundial, especialmente el sistema financiero y el ámbito de la especulación global, totalmente funcional al sistema capitalista contemporáneo.

El FMI no es neutral, es un instrumento de organización del sistema mundial construido en 1945 para ordenar el sistema mundial bajo la hegemonía estadounidense. Es más, las adecuaciones ocurridas desde entonces, se asocian a la disputa de la hegemonía mundial que se habilita a partir de la crisis de 1971, cuando EEUU rompe unilateralmente los acuerdos de Bretton Woods que dieron nacimiento al Fondo.

La responsabilidad del FMI en la crisis de los ´70, las que siguieron, y en la actual, no son responsabilidad exclusiva de la burocracia del organismo, o falta de pericia técnica (como sostienen innumerables comentarios) sino que han sido absolutamente funcionales y en sintonía con las necesidades de desregulación y liberalización de la economía mundial, especialmente el libre movimiento de capitales internacionales y la hegemonía del capital transnacional, donde el sistema financiero jugó un papel destacado.

Debe recordarse que fue desde los organismos internacionales, especialmente el FMI que se lideró el proceso de reestructuración regresiva de las finanzas y la economía mundial.

La desregulación del sistema financiero estadounidense en los ´80 bajo la administración Reagan, expandida a escala global, explica la acumulación de ganancias y poder de los grandes bancos de inversión de EEUU y luego europeos y japoneses. Son esos bancos los que provocaron la debacle actual y que actúa como aspiradora de recursos fiscales a costa del desempleo y miserabilización de la población del país potencia y de los principales países del capitalismo mundial. Es un ajuste antes aplicado sobre los países más atrasados de América Latina, África, Asia y Europa del este luego de la debacle soviética.

No puede entenderse el programa mundial de la liberalización de la economía y del neoliberalismo de los últimos cuarenta años (1973/2013) sin el FMI. El Fondo se asoció a la represión del Terrorismo de Estado en Sudamérica, que dio origen al ensayo que luego generalizarían Reagan y Thatcher desde la hegemonía estadounidense y británica sobe el sistema mundial. La hegemonía es de EEUU pero el Director Ejecutivo del FMI siempre fue un europeo, en general “liberales”, aunque también socialistas como el recordado Dominique Strauss Kahn, que de no ser por la denuncia de acoso sexual tenía expectativas de dirigir al Estado francés, ese mismo que hoy dirige las tropas de intervención en Mali.

¿Qué hacer?

La exigencia explícita del FMI apunta a la adecuación estadística a los mecanismos de información según la práctica de los países hegemónicos del sistema mundial, y la implícita a la subordinación del país a un sistema que no admite el mínimo desafío al orden capitalista mundial. Es una situación que el organismo analizará en plazo cierto (septiembre próximo). El FMI emplaza a la Argentina, siendo ello inaceptable.

Ante la situación generada, la Argentina tiene que regularizar por mecanismos propios y sin intromisión del FMI el INDEC, tal como lo reclaman los trabajadores de ATE del organismo y diversos sectores económicos, sociales, políticos y especialistas del campo de la estadística y las ciencias sociales. Un reclamo que se reitera desde la virtual intervención en 2006/2007, y al mismo tiempo denunciar al FMI, los acuerdos de la Argentina con el organismo, e incluso retirar la membrecía, al tiempo que llevar al discusión al Mercosur, la Unasur y la Celac. Estos ámbitos de integración son los que privilegia la Argentina y en ellos se debe estimular al conjunto o algunos de los países de la región a actuar en consecuencia, más allá de la solidaridad ya otorgada por algunas países y que debe demandarse de todos.

El argumento de fondo es que el FMI es corresponsable de la crisis mundial actual y ya no sirve ni siquiera para estabilizar el capitalismo, que la situación amerita una crítica al capitalismo y a sus instrumentos, entre ellos e el FMI y el resto de los organismos internacionales.

La Argentina tiene que asumir una actitud soberana al respecto y junto a denunciar al FMI y retirarse del organismo, es el momento para realizar una asignatura pendiente del régimen constitucional desde su inicio en 1983: investigar la deuda pública vía auditoria y suspender transitoriamente hasta obtener los resultados del estudio sobre legalidad de la deuda los pagos al exterior.

Nuestra posición asume que es el momento político para poner en evidencia que detrás del FMI y los organismos internacionales está el imperialismo, los principales Estados capitalistas, sus mecanismos de articulación como el G20 y las transnacionales como sujetos principales del sistema capitalista mundial. Desde la Argentina puede potenciarse una iniciativa que desde lo local convoque al movimiento popular mundial a repudiar el accionar del FMI, no solo por la censura a la Argentina, sino por la agresión sistemática a los pueblos del mundo desde su surgimiento.

Se trata de convocar desde la soberanía popular a la lucha de los pueblos contra el FMI, símbolo e instrumento de construcción del régimen de explotación capitalista, por lo que la denuncia y la campaña a desarrollar supone la denuncia del propio capitalismo, su crisis, y la necesidad de construir una sociedad anti capitalista.

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Entrevista a María del Carmen Verdú de la CORREPI: "Nada asusta más a la burguesía que los pobres organizados"

ACTA

María del Carmen Verdú, abogada de la Coordinadora contra la Represión Policial e Enstitucional (CORREPI) se refirió en una entrevista con ACTA a las formas represivas del Estado, el disciplinamiento social y la Ley Antiterrorista.

-Actualmente, ¿hacia dónde se dirige y qué formas toma la fuerza represiva del Estado?, ¿hacia sectores organizados, o también hacia determinadas franjas o espacios de la sociedad? ¿Pensás que ha habido algún cambio a partir de la sanción de la Ley Antiterrorista?

Por un lado, lo que se percibe cuando uno observa el fenómeno de la represión estatal a partir de diciembre de 1983, es decir a partir del fin de la dictadura, es una mayor utilización de lo que nosotros en CORREPI denominamos la represión de carácter preventivo, que es la que se dirige en forma aparentemente indiscriminada hacia el conjunto de la población, pero a poco que uno analiza las situaciones se da cuenta de que tiene un clarísimo criterio de selectividad de clase, porque se descarga sobre los sectores más vulnerables de la sociedad, en particular los más pobres y entre ellos los más jóvenes, que además son la mayoría: la mayoría de los pobres son jóvenes y la mayoría de los jóvenes son pobres.

Es un criterio de selección, analógico a la selectividad del sistema penal en su conjunto y del mismo modo tiene un objetivo claro de disciplinamiento, el ejercicio de control social. Por eso lo denominamos preventivo, porque su objetivo es disciplinar preventivamente a quienes objetivamente –incluso sin ser conscientes de ello-, deberían estar interesados en cambiar el estado de cosas. O sea, que representan potencialmente un riesgo para el sistema.

Dos características bien típicas de este tipo de represión preventiva son el alto grado de naturalización que tiene hacia adentro de la clase victimizada que percibe que así son las cosas y no se puede hacer nada –y eso es lo que demuestra que el control social funciona, y la enorme invisibilidad que tiene hacia los que no son sus habituales destinatarios. Porque si la noticia trasciende, el titular del diario va a ser: Joven delincuente de frondoso prontuario abatido por las fuerzas del orden.

Las herramientas de este tipo de represión preventiva son la presencia policial o de otras fuerzas de seguridad en los barrios, en las calles, la desaparición de los pibes que no quieren chorear en los barrios, la recurrencia de las racias, todo el sistema de detenciones arbitrarias a través de facultades que otorgan las normas a las fuerzas de seguridad como la averiguación de antecedentes, o los códigos de faltas y contravenciones que permiten ejercer ese disciplinamiento para que desde chiquito el pobre aprenda que tiene que obedecer al que manda.

Entonces, por un lado tenemos esta represión de carácter preventivo, que es un tipo de represión propia de la democracia, por eso también hablamos de una represión de baja intensidad. Porque tanto como las detenciones arbitrarias –una de las herramientas que mencioné antes-, el uso de torturas en comisarías y por supuesto la política de exterminio a través del gatillo fácil, hacen entender a los pibes que eventualmente podrían dar un salto de conciencia, decir “no quiero seguir viviendo más así, quiero organizarme, quiero pelear, mejorar mis condiciones de vida”, que el que les puede poner un tiro en la nuca o en la espalda impunemente, es el que marca cuál es el orden que se debe mantener.

Paralelamente a esta política represiva preventiva hay otra vertiente, que en forma selectiva se abate sobre esos mismos sectores populares cuando ya se han organizado, cuando han tenido cierto grado de organicidad, así sea incipiente. En este caso las herramientas son la represión directa de esas organizaciones cuando salen a la calle, o a partir de mediados de los 90 -cuando hubo un mayor índice de organización de la clase trabajadora y una recomposición de las redes sociales destruidas durante la dictadura, con nuevas formas de resistencia y de lucha-, la criminalización de la protesta con la utilización ya no del aparato represivo de uniforme, sino de los de traje y corbata. Como dijo Aníbal Fernández, “al que saque los pies del plato lo vamos a esperar con el código en la mano”.

Estas son las dos vertientes que vemos, con esto te contesto la primera parte de la pregunta sobre “cómo se reprime”. Represión preventiva al conjunto de la población con el objetivo bien puesto en los sectores que deben se disciplinados y en forma específica cuando éstos se organizan y pelean. Cada una con sus herramientas, que muchas veces se entrecruzan como por ejemplo en una movilización donde se utiliza la averiguación de antecedentes o en los últimos años, cada vez más, el código penal.

-Es la actitud del Estado que exige frente a los sectores que reclaman de manera organizada

Nada asusta más a la burguesía que los pobres organizados, porque saben perfectamente que cuando nos contamos y vemos que somos más, indudablemente tomamos conciencia de nuestra propia fuerza. Entonces no queda duda de que la necesidad de reprimir cualquier intento de organización que pueda, de alguna forma, afectar o poner en jaque la gobernabilidad de un sistema va a ser reprimido.

Nosotros sostenemos que la represión es una política de Estado en todas sus vertientes, no algo que sucede porque hay un policía malo que alguien se olvidó de sacar de la fuerza, o que hay otro que por su edad fue funcionario policial durante la dictadura, o un gendarme, o uno del servicio penitenciario que arrastran resabios del pasado. El 75% de los autores de fusilamientos en los casos de gatillo fácil tienen menos de 35 años, así que no habían nacido cuando Camps era el jefe de la Bonaerense.

Desde ese punto de vista, es lógico concluir que la mayor o menor intensidad represiva sobre los sectores organizados de la clase trabajadora va a depender del grado de “peligrosidad” real o potencial que les otorgue quien está ejerciendo el poder. Por eso vemos cotidianamente cómo van modificándose las formas con las que se reprime a los sectores organizados, buscando maneras, por ejemplo, a través de figuras del Código Penal que fueron pensadas y legisladas para otra cosa y que por extensión se empiezan a aplicar a conductas que no tienen absolutamente nada que ver con lo que quería prevenir un legislador cuando en mil ochocientos y pico o en 1921 dictó el código.

Este es el caso típico del corte de ruta, que tenía otro objetivo que era controlar las medidas preparatorias de los salteadores de caminos y de ninguna manera meter gente presa porque se manifiesta en una ruta nacional, ni porque corte una calle en el centro de la ciudad para que alguien escuche sus reclamos.

-¿Y qué efectos ha tenido la Ley Antiterrorista?

“Las leyes antiterroristas". Es un error mencionarla en singular porque en realidad desde 2003 hasta hoy llevamos sancionadas siete en el Congreso Nacional. Forman parte de un paquete de homogeneización de la política represiva de los Estados propuesto desde los centros del poder mundial. Si vos entrás a la página del Fondo Monetario Internacional y buscás en el índice de links, vas a encontrar que allí está publicado un manual para que los estados –y en particular los estados latinoamericanos que tenemos una base jurídica continental y no anglosajona-, puedan adaptar su legislación represiva a la que ellos proponen para imposibilitar cualquier avance de ideas peligrosas para el sostenimiento del capitalismo.

A partir de los cambios de paradigma que impusieron a través de los documentos de Santa Fe I y II, de todo el proceso de Cumbre de las Américas, cuando EEUU decide dejar de manejar su parte hemisférica a través de dictaduras militares para apostar a la gobernabilidad democrática con libertad de comercio –por supuesto libertad favorable a ellos-, y con lo que llaman cooperación militar -es decir la subordinación de los aparatos militares y de seguridad de los países latinoamericanos al Pentágono y al Comando Sur-, empiezan a fomentar la sanción de todo este tipo de leyes que con la excusa de combatir al terrorismo –la nueva versión de enemigo interno-, ofrecen más herramientas legislativas para que los jueces puedan reprimir más y mejor.

Si vas a la letra estricta de cualquiera de las leyes antiterroristas sancionadas desde el 2003 hasta hoy te vas a encontrar con que mi mamá protestando en una reunión de consorcio es pasible de que le apliquen una ley antiterrorista por hacer un reclamo en los términos que allí están descriptos como actividad terrorista o subversiva.

Es importante tener en cuenta que en la década del ’90, cuando comenzó el reclamo internacional para la sanción de leyes antiterroristas en los países semicoloniales, hubo varios intentos por parte del gobierno menemista de presentar algunas de estas leyes. Me acuerdo del proyecto más virulento del hoy gran espada kirchnerista Pichetto, en ese momento uno de los voceros principales del menemismo y de otros proyectos, algunos consensuados con la Alianza o con la firma, por ejemplo, de Chacho Álvarez quien entonces todavía era legislador.

Lo que Menem no pudo hacer, pudo hacerlo con creces el kirchnerismo. Con siete leyes antiterroristas sancionadas entre 2003 y 2010. La de diciembre de 2010 es la que tuvo mayor repercusión mediática porque a algún comentarista radial se le ocurrió que también podía ser aplicada a periodistas que dijeran que en la Argentina hay inflación, o que el precio real del dólar es otro. A partir de allí adquirió una visibilidad que no tuvieron las otras leyes.

-¿Qué percepción tenés vos de la opinión de la población? Porque por un lado la gente se siente insegura y podemos encontrarle muchas explicaciones al fenómeno.

En este tipo de preguntas que es bastante recurrente se desliza esta colonización del lenguaje que a veces tenemos que no nos hace notar lo que estamos diciendo. Y cuando uno lo analiza un poquito más en detalle te das cuenta que no es así como hay que plantear las cuestiones.

En primer lugar, ¿qué es la gente? La gente se siente insegura, la sociedad quiere orden… En general cuando uno hace esas afirmaciones, en realidad de lo que está hablando es de la opinión pública no del conjunto de la sociedad que no existe como tal, sino que son dos clases en pugna con intereses histórica y eternamente contrapuestos, sino que se está hablando de la opinión publicada del sector social que interesa. De aquél cuya opinión trasciende y que es la clase poseedora.

También hay que tener en cuenta que buena parte de los mecanismos de dominación se basan en la concreción de lo que es una aspiración de cualquier sector dominante: que el oprimido reproduzca voluntariamente el discurso del opresor. Hacia allí se dirigen esos mecanismos de control social que no se ejercen solamente a través de la represión directa, sino también a través de la formación y cooptación de consenso para reprimir.

Cuando viene alguien y te dice “bueno, pero en Villa Fiorito se movilizó la gente de los barrios para pedir una nueva comisaría y lo acompañaron a Blumberg”, cosa que es un dato de la realidad, a los cinco minutos te juntás con esos vecinos, charlás un rato con ellos, les preguntás a ellos mismos a través de su propia experiencia si saben quién es el que dirige los quioscos que venden droga en el barrio, si saben quién es el que recluta pibes para pasar merca –previo a convertirlos en sus esclavos regalándoles un par de dosis-, si saben quién maneja los antros de reducidores de autopartes, si saben quiénes manejan los secuestros extorsivos y todo lo que sea delito en el barrio, te van a decir que es el servicio de calle, la brigada, la comisaría.

Si vos hacés reflexionar un poquito, naturalmente esa misma persona que es empujada por el programa de televisión de Tinelli, o por las barbaridades que se dicen en Radio 10, en cualquier otro medio o lo que se publica en un diario nacional, a salir a pedir una comisaría porque le robaron una zapatilla de la soga, automáticamente al generar el debate y la discusión terminan reconociendo que tenés razón, que los chorros son ellos.

Acá no podemos tomar como verdad revelada que la “sociedad” o la “gente” reclaman más seguridad. Nosotros sostenemos –y creemos además que lo podemos probar en hechos- que la inseguridad es la policía en la calle. Además de manejar el crimen del chiquitaje en los barrios, si tomamos cualquiera de los grandes delitos que realmente producen sensación de inseguridad, de vulnerabilidad, -los secuestros extorsivos, el crimen organizado, la trata de personas para la explotación sexual, los piratas del asfalto, los robos comando a los bancos, el narcotráfico y todo el delito a gran escala-, es imposible tomar cualquiera de esos episodios y decir que si uno rasca un poquito la superficie no salta el botón.

Sistemáticamente, cuando se desbarata una de estas grandes bandas, con logística de poder de fuego, capacidad de hacer inteligencia, recursos y demás, te encontrás con que hay policías, hay gendarmes, hay prefectos, hay gente del Ejército, hay servicios penitenciarios, si hasta en algunos casos hay presos sacados de las cárceles para trabajar como si fueran empleados en comisión que después son devueltos a sus celdas. Esto pasó concretamente en Avellaneda, cuando en un allanamiento un par de años atrás, encontraron mil kilos de cocaína camuflados en los pisos de plástico que se habían usado para un recital de Sabina y Serrat en la cancha de Boca y que estaban siendo devueltos a España y en el doble fondo de los carros que llevaban esos pisos se llevaron esta cantidad de droga. El cocinero de la banda, el que certificaba la pureza, preparaba los embarques y hacía todo el procedimiento químico era un preso que debía estar en Coronda y que el Servicio Penitenciario de Santa Fe había llevado y había dejado ahí, tan preso como en la cárcel, para que hiciera su trabajo. A cambio de eso, a la vuelta a Coronda iba a tener más beneficios, como más horas de patio o más visitas de mujer.

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La “sintonía fina” del modelo sojero: Cristina Kirchner, Rockefeller, Monsanto y la nueva oligarquía agroindustrial

Jorge Rulli - Maximiliano Mendoza (GRR - COPENOA)

Después de un primer semestre convulsionado por las oscilaciones de los mercados globales, y aún cuando restan aproximadamente cinco meses para la cosecha de soja transgénica en nuestro país, surgen algunos datos de relevancia en torno a las proyecciones en el corto plazo de la balanza comercial que, si bien permanecerá superavitaria, arrojará considerables disminuciones de aprovisionamiento de divisas por exportación (se estima que ingresarán U$D 4000 millones menos). La crisis del capital internacional, sumado al notable impacto del descenso de la demanda europea y asiática en el mercado de futuros, hace que la cotización de la oleaginosa genéticamente modificada en la Bolsa de Chicago esté muy por debajo de las expectativas proyectadas a principios del año pasado.

En este contexto, la Argentina tomó a lo largo de 2012 una serie de determinaciones en materia de agronegocios cuyas implicancias consideramos alarmantes. La consolidación de un modelo de desarrollo extractivo, agro-minero-exportador, productor de materias primas, destinadas a satisfacer la demanda de los mercados globales, parece ser el objetivo final de todos los planes estratégicos diseñados por el Estado Nacional.

Para comprobarlo, sólo basta con consignar algunos de los objetivos principales del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial Participativo y Federal 2010-2020 (PEA2)[1]: incrementar la superficie sembrada con granos en un 27%, (es decir, aumentar la superficie actual de 33 millones de has. a 42 millones de has.), elevar la producción de soja GM en un 20% (aumentar la superficie actual de casi 20 millones de has. a más de 22 ó 23 millones de has.) y elevar la producción de maíz GM en un 56% (aumentar la superficie actual de 3,7 millones de has. a 5,7 millones de has.), entre otros objetivos.

Como dato adicional, es importante destacar el PEA2 se sustenta ideológicamente en los Objetivos del Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas, cuyos mayores promotores a nivel global son el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio[2]. Es un dato relevante en términos del análisis del discurso, puesto que la dirigencia oficialista de nuestro país se caracteriza por el uso de una retórica nacional-popular, enérgicamente antineoliberal, crítica del llamado “Consenso de Washington”, condenatoria de las ideologías del libre mercado y de la dependencia de los organismos multilaterales de crédito. No obstante esos discursos, los responsables supranacionales del diseño macroeconómico de los aciagos años del menemismo parecen seguir presentes en las decisiones estratégicas de la alianza actual entre el estado nacional, las corporaciones transnacionales y la nueva oligarquía local.

La discusión en torno a estas cuestiones fundamentales están ausentes del debate político-mediático. Parecería que la llamada realpolitik y el marketing político impusieron estilos de confrontación en los que no prevalecen las formas; ya poco importa si se emplean retóricas de izquierda o de derecha, excepto por aquéllos casos en los que la polarización se presta al uso pragmático de los grupos de poder. Los principales partidos políticos y los grandes medios de comunicación de la Argentina parten del acuerdo tácito de no discutir el modelo de desarrollo en vigencia, especialmente en lo que concierne al modelo sojero. Sencillamente porque casi todos están de acuerdo con él. En este artículo enunciamos una serie de acontecimientos en materia de agronegocios cuya importancia para el modelo de desarrollo impulsado por el Estado Nacional y las corporaciones son decisivos para los años venideros, y que seguramente configurarán nuevos y extraordinarios escenarios de luchas y resistencias sociales.

Bioceres, Gustavo Grobocopatel y la soja resistente a la sequía: la ciencia empresarial como política de estado En febrero del año pasado, durante una videoconferencia organizada en la Casa Rosada, en simultáneo con Tecnópolis, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunciaba junto al actual Ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, el descubrimiento de un gen cuya implementación permitiría incrementar la producción de soja, maíz y trigo en contextos de sequía. El anuncio fue realizado junto a las autoridades de la empresa Bioceres S.A. y la Dra. Raquel Lía Chan, directora del proyecto nacido a la luz de un convenio público-privado firmado en 2004 entre dicha empresa, el CONICET y la Universidad Nacional del Litoral[3] [4].

Bioceres es una empresa cuyos accionistas son a su vez destacados miembros de AAPRESID (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa) y cuyo director titular es nada más y nada menos que el llamado “Rey de la Soja”, Gustavo Grobocopatel. Durante dicho encuentro, Cristina Fernández de Kirchner consideró que “si se adapta esta tecnología en todo el mundo, con tan sólo los cultivos de soja se obtendrían unos 2500 millones de dólares en concepto de regalías por campaña” y que “se trata de uno de los descubrimientos más importantes en términos de mejorar la calidad de las semillas, la producción y lo que va a significar en materia de regalías para el Conicet, para la Universidad del Litoral, para la empresa asociada; además del crecimiento en la producción agrícola del país”[5]. Por su parte el ministro Lino Barañao, expresó que “este caso permite demostrar que hemos instalado en la Argentina algo que es la norma de los países desarrollados: se invierte en investigación, se protege adecuadamente la propiedad intelectual y luego se comercializa a través de canales adecuados para que ese rédito se efectivice.

También me parece importante destacar que la seguridad alimentaria, es decir, la seguridad de provisión de alimentos, es tal vez el mayor desafío que tendrá la humanidad en las próximas décadas”. Con un financiamiento de $3.750.352 aprobado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica en 2008 (según consta en la resolución Nº 034/2008 del Programa Áreas Estratégicas)[6], dicho proyecto “logró el aislamiento y la caracterización de un gen de girasol (el ya patentado gen HAHB-4) cuya función estaba relacionada con la respuesta natural de la planta a condiciones de estrés abiótico, tales como sequía y salinidad. Según concluyeron, el incremento de la productividad de esta nueva tecnología oscilará entre el 10% y el 100% dependiendo del tipo de cultivo, la calidad del mismo y el lugar donde se produzca así como también de los factores climáticos”. Todo parece indicar que, además de permitir sortear eventualidades climáticas, el objetivo último de la introducción de estas nuevas tecnologías apunta a extender el cultivo de soja GM hacia áreas de estrés hídrico como la región cuyana, lugar donde hoy sus poblaciones ya padecen el terrible flagelo de la megaminería.

Cabe destacar que el patentamiento de dicho descubrimiento es de propiedad conjunta del Estado Nacional, a través de la titularidad del CONICET y la Universidad Nacional del Litoral. Sin embargo -y en absoluta consonancia con la antigua tradición liberal estado bobo/ empresas prebendarias- se otorgó a la empresa Bioceres S.A. su licencia para uso y explotación durante veinte años. En tal sentido, Bioceres S.A. anunció el nacimiento de Verdeca, una joint-venture conformada junto la empresa estadounidense Arcadia Biosciences, para el desarrollo y la comercialización internacional de eventos transgénicos utilizados para la obtención de semillas GM. En su página web ya se pueden apreciar los anuncios de su nueva soja resistente a la sequía, lanzamiento estimado entre los años 2015 y 2017[7]. En teoría, las empresas participantes del acuerdo invertirán durante los próximos cuatro años U$D 20.000.000 para el desarrollo de la tecnología y su introducción en nuestro país y los mercados globales. Monsanto, el Consejo de las Américas y el poder global: la nueva soja Intacta RR2 PRO, la propiedad intelectual y la nueva fase del agronegocio

El 14 de junio del año pasado 2012, pocas horas después de su aclamada intervención por la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas ante el Comité de Descolonización de la ONU, Cristina Fernández de Kirchner participó de una reunión en el Consejo de las Américas junto a diversos representantes de las corporaciones transnacionales más poderosas del mundo[8]. Entre ellos, por supuesto, se encontraban los directivos de Monsanto Company. Durante el encuentro, la presidenta anunció algunas de las medidas que favorecen a su filial en Argentina y que hoy mantienen en estado de alerta a muchos movimientos sociales de todo el país: la inversión de casi 2000 millones de pesos para la construcción de dos “centros de investigación y desarrollo” en la localidad de Islas Malvinas (Córdoba) y en Tucumán; el lanzamiento comercial de la nueva soja “Intacta RR2 Pro”[9] -que agrega mayor resistencia al glifosato y repelencia a lepidóteros-; la aplicación de nuevas tecnologías aplicadas al maíz transgénico para incrementar su productividad; el futuro “respeto por las patentes” sobre las modificaciones genéticas de Monsanto -que posiblemente se traduzca en un nuevo esquema legal sobre las semillas con el fin de asegurar su tributación por parte de los productores-; la importancia de las inversiones de dicha empresa en el marco de los objetivos del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial Participativo y Federal 2010-2020 (PEA2) y la posibilidad de extender la frontera agropecuaria hacia la Patagonia. Tampoco ahorró elogios para el trabajo del Ministerio de Ciencia y Tecnología y sus casi 900 científicos repatriados. Y repitió una vez más la cantinela favorita de las corporaciones globales de la agroindustria: “la producción de alimentos con métodos tradicionales es insuficiente para alimentar a la humanidad, por lo que se hace fundamental la intervención de la ciencia y la tecnología”. En suma, Cristina Fernández de Kicrhner considera que lo fundamental radica en el negocio de las corporaciones transnacionales de la agrobiotecnología en aras de consolidar el dominio global de la especulación alimentaria.

Un dato clave respecto de esta reunión: estuvo organizada por una amiga íntima de la presidenta: Susan Segal, CEO del Consejo de las Américas, territorio del magnate del petróleo y las finanzas David Rockefeller (accionista de Monsanto junto a George Soros y Bill Gates, entre otros) y del tristemente célebre John Negroponte, aquel oscuro diplomático quien en su momento fuera un aliado fundamental del genocida Henry Kissinger para la ejecución de la Operación Cóndor en América Latina[10].

Susan Segal también es consultora de JP Morgan Partners y fue directora de América Latina para Chase Capital Partners. Pero los lazos con el poder económico de la Argentina se estrechan: según consta en su currículum[11], también fue Directora Titular y Miembro del Comité de Auditoría de CRESUD, una de las empresas del imperio de Eduardo Elsztain, durante los años 2004 y 2006.

Eduardo Elsztain, uno de los empresarios con mayor llegada a los centros del poder financiero global, es dueño de numerosos shoppings, edificios, y hoteles en la Ciudad de Buenos Aires y en gran parte del país. Controla el Banco Hipotecario desde los años ’90, es propietario de IRSA (la mayor corporación inmobiliaria del país) y de CRESUD, empresa del rubro agroindustrial mediante la cual controla casi un millón de hectáreas en Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia, destinadas principalmente a la producción de transgénicos. Este empresario, además de ser uno de las personas más influyentes de la Casa Rosada, es también uno de los selectos miembros del Comité Asesor Internacional de la Presidencia del Consejo de las Américas, espacio que comparte junto a otros empresarios de la Argentina como su ex socio Marcelo Mindlin (Pampa Energía, Edenor y Transener), Alejandro Bulgheroni (Bridas), Woods Staton (Arcos Dorados, operador de Mc Donald’s para América Latina) y Amalita Amoedo, nieta y heredera de la fallecida empresaria Amalia Lacroze de Fortabat[12]. Conforme estos datos, resulta a todas luces comprensible el hecho de que el ex presidente Néstor Kirchner registrara una asistencia casi perfecta a la sede del Council of Americas cada vez que viajó a Nueva York. Lo curioso es que al día siguiente de aquella reunión en el Council of Americas, en Paraguay tuvo lugar un hecho que desataría un vendaval político: la masacre de Curugauty[13], en la que fallecieron 11 campesinos y 6 policías. Como se conoció después, este hecho fue aprovechado por la oposición del por entonces ya debilitado presidente Fernando Lugo, quienes no trepidaron en iniciarle un juicio político para destituirlo, algo que lograron transcurridos unos pocos días. Detrás de la trama conspirativa estuvo nada más y nada menos que Monsanto, quienes junto a los sectores del poder local más reaccionario, tales como la Unión de Gremios de Producción (UGP) y el Grupo Zucolillo -socios locales de Cargill y dueños del diario ABC- , iniciaron una intensa campaña de lobby pro transgénicos, tras verse impedidos por los organismos sanitarios del Estado para imponer nuevas semillas de algodón genéticamente modificado. Lamentablemente, ni siquiera este golpe mediático-institucional logró hacer mella en la sensibilidad política de Cristina Fernández de Kirchner, quien a su regreso de Nueva York, se solidarizó con Fernando Lugo y junto a sus pares de la UNASUR repudió el “golpe de Estado” en el Paraguay luego de haber estado reunida con la corporación transnacional que lo propiciara.

Sin dudas estas nuevas tecnologías de “segunda generación” anunciadas por Cristina Fernández de Kirchner y por la empresa Monsanto a mediados de 2012, suponen la apertura de una nueva fase del agronegocio en la Argentina. Algunas fuentes señalan que dichos anuncios fueron producto de una larga serie de negociaciones entre el gobierno argentino y Monsanto, operaciones en las que el lobby empresarial se expresó a través de la Embajada de los Estados Unidos e inclusive mediante la intervención de altos miembros del gabinete del presidente Barack Obama[14].

A modo de conclusión:

El brutal proceso de sojización inaugurado en la Argentina a mediados de la década del ’90, evidencia una de las continuidades más palmarias de los llamados modelos de desarrollo: tanto el neoliberalismo como el actual neodesarrollismo de base extractiva, comparten los mismos presupuestos en términos de acumulación del capital, basada en el despojo de los bienes comunes. Estas intersecciones políticas, puestas de relieve, demuestran que, visto desde las lógicas de la modernidad, no necesariamente existe un antagonismo irreconciliable entre neoliberalismo y progresismo.

Desde la aprobación ejecutada por el menemismo en 1996 de la soja RR (Round Up Ready) de Monsanto hasta la aprobación de la soja “Intacta RR2 Pro” ejecutada por el kirchnerismo, transcurrieron casi dieciséis años en los que la superficie sembrada con soja resistente a los herbicidas creció prácticamente en un 5000%, pasando de 370 mil hectáreas en 1996 a los 20 millones de hectáreas en la actualidad, lo que representa prácticamente dos tercios de la superficie cultivada total de la Argentina. A esto debe agregarse el colosal abuso de la tecnología química: durante el 2012 se utilizaron más de 300 millones de litros agrotóxicos.

El tutelaje estatal del excedente es fundamental para comprender el fetiche por el crecimiento compartido por el neoliberalismo y el progresismo: el uso de la agrobiotecnología se justifica por la constante búsqueda del incremento de la productividad, puesto que a una mayor producción le sigue una mayor recaudación. Así, las previsiones económicas indican que en la temporada 2012/13 se logrará obtener una cosecha de soja GM que oscilará entre los 55 y 60 millones de toneladas. De esa manera, el Estado Nacional obtendría una recaudación de 12 mil millones de dólares en concepto de retenciones (casi el 10% de la recaudación total).

La Argentina, largamente gobernada por una dirigencia que mixtura progresismo setentista y neoliberalismo reciclado, consolida de esta forma su estatus de “Republiqueta Sojera”, metáfora que alude a una de las facetas más perversas del modelo extractivo y neocolonial en vigencia: la agricultura biotecnológica, productora de granos transgénicos y de agrocombustibles para los mercados globales, hegemonizada por el capital concentrado transnacional y sus socios locales, aliados a los fanáticos, tanto públicos como privados, de la ciencia y de la tecnología. Una agricultura desnaturalizada y deshumanizada; una agricultura sin agricultores, profundamente violenta con el suelo y con los ecosistemas; una agricultura que considera meros insumos a las semillas y a la biodiversidad. Los terribles impactos de las fumigaciones, el desmonte, las enfermedades, la falta de alimentos sanos, las inundaciones y sequías, la pérdida de los suelos y sus riquezas, el desplazamiento de las poblaciones y su consiguiente hacinamiento en las periferias urbanas asistencializadas, no forman parte de las preocupaciones gubernamentales, son justificadas por “razones de estado” y configuran la contracara del jactancioso “modelo de crecimiento económico con inclusión social” machacado por el poder comunicacional del kirchnerismo.

Los procesos político-económicos que se profundizan en torno al modelo de los agronegocios, sumado a la creciente subordinación de las políticas de estado hacia los objetivos económicos de las corporaciones transnacionales y las necesidades de los mercados globales, se distancian de manera abrupta de las retóricas épicas que, ilegítimamente, pretenden activar el imaginario social de la tradición nacional y popular. Una mirada congruente con las complejidades propias de la historia reciente de la Argentina, observaría con facilidad la tensión que existe entre la base material y el universo simbólico-ideológico del actual proceso político, tensión que, sin dudas, el progresismo oficial ha sabido capitalizar en términos proselitistas: apropiarse de retóricas que apelan a la memoria de las resistencias de nuestros pueblos para resignificarlas y reconvertirlas en herramientas de dominación simbólica al servicio del capitalismo global.

La resignación y la capitulación de ciertos sectores progresistas y/o de izquierdas (intelectuales, funcionarios, sindicalistas, etc.), cuando no el posibilismo y la creencia en la gradualidad, dieron lugar a una legitimación del actual proceso de recolonización cuya contribución al confuso maremágnum conceptual de nuestra época resulta crucial. Es por ello que en ciertos “relatos” progresistas y hasta de izquierdas, se encuentran disparatadas interpretaciones históricas en procura de justificar nuestro triste rol neocolonial de apéndice agro-minero-exportador impuesto por la globalización.

Tenemos que salir de la encerrona racional, urbana e industrial periférica que nos propone la globalización. Necesitamos desactivar a sus portavoces liberales y progresistas. La fe ciega en el progreso y el desarrollo material infinitos, nos impide pensar la posibilidad de mundos-otros, e indefectiblemente nos conduce a un suicidio colectivo. Es por ello que necesitamos recrear un pensamiento nuevo con ligazón a las sabidurías ancestrales, orientado hacia nuevos horizontes decoloniales, ecológicos y libertarios. Un pensamiento que nos permita cuestionar las lógicas de la modernidad de manera radical, convencidos de que el cuestionamiento de sus presupuestos es el mejor modo de aportar a las luchas contra el capitalismo y el colonialismo.

Luchamos por retomar el derrotero americano del arraigo y recuperar la dimensión sagrada del territorio, el alimento y la vida en comunidad. En suma: asumir el destino cósmico que nos une a la Madre Tierra. "Se trata de descubrir un nuevo horizonte humano, menos colonial, más auténtico y más americano. ¿Para qué? Pues para que desde aquí recién pensemos la necesidad o falta de necesidad de las revoluciones, o quizás un mundo auténtico donde una revolución podría ser inútil por estar ya todos nosotros desde siempre en ella, pero en toda su profundidad, con toda nuestra plenitud americana" (Rodolfo Kusch)[15]

Referencias: [1] Datos extraídos del documento “Argentina Líder Agroalimentario. Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial Participativo y Federal 2010-2020”, disponible en la web oficial del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación: http://64.76.123.202/site/areas/PEA2/24-Argentina%20Lider%20Agroalimentario/index.php [2] Un abordaje crítico de los “Objetivos del Milenio” (ODM) con el que coincidimos es el que expresó Eric Toussaint durante su ponencia del 20/09/2010 ante las Naciones Unidas: http://cadtm.org/Ponencia-de-Eric-T... [3] Ver en página oficial del Ministerio de Ciencia y Tecnología: http://www.mincyt.gov.ar/noticias/n... [4] Ver en página oficial de Bioceres S.A.: http://www.bioceres.com.ar/es/conte... [5] Ver Página 12, sección “Economía”, correspondiente a la edición del 29/02/2012: http://www.pagina12.com.ar/diario/e... [6] El documento oficial se encuentra en la web de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica: http://www.agencia.gov.ar/IMG/pdf/P... [7] Los próximos lanzamientos comerciales de esta joint-venture pueden verse en http://www.verdeca.com/technologies [8] Un parte de prensa oficial del Ministerio de Industria señala en dicha reunión participaron representantes de: “The Aes Corporation, Bank of America Merrill Lynch, Barrick Gold Corporation, Bridas, Brightstar, CA Technologies, Cargill, Chevron, Citi, Conoco Philips, Corporación América, Credit Suisse, Directv, Dow Chemical, Eton Park, Exxon Mobil y Fintech. También hubo representantes de Ford, Fox, GE Latin America, General Motors, HSBC, IBM, Integra Investment, Intel, J.P.Morgan, JBS Friboi, Johnson & Johnson, Kroll, LAIG, Lazard Asset Management, Mattos Filho, Microsoft, Monsanto y NEC. Completan la nómina de participantes NYSE Euronext, Pfizer, Pluspetrol, Procter & Gamble, Riverwood Capital y Wal-Mart”. La información oficial se encuentra disponible en la página web del Ministerio de Industria: http://www.industria.gob.ar/encuent... y en http://www.industria.gob.ar/giorgi-... [9] El documento oficial de la resolución oficial por la que se otorga licencia comercial a la nueva soja de Monsanto, está disponible en la página oficial del Ministerio de Agricultura: http://64.76.123.202/site/agregado_de_valor/biotecnologia/55-OGM_COMERCIALES/_archivos/RES_446_2012.pdf [10] En relación a los vínculos existentes entre el poder económico de David Rockefeller y el gobierno argentino, el periodista y ex diputado nacional Miguel Bonasso ha publicado recientemente un artículo denominado “El discreto encanto de Rockefeller”, en donde se devela la trama de negocios detrás de la “nacionalización” de YPF: http://bonasso-elmal.blogspot.com.a... [11] Su perfil laboral se encuentra disponible en http://investing.businessweek.com/r... [12] Información disponible en la web oficial del Consejo de las Américas: http://www.as-coa.org/about/chairma... [13] Un informe detallado sobre la masacre de Curugaty fue elaborado por Javiera Rulli y Reto Sonderegger (GRR): http://www.pararelmundo.com/noticia... [14] O’Donnell, Santiago (2011). “Argenleaks: Los cables de Wikileaks sobre la Argentina, de la A a la Z”. Ed. Sudamericana, Buenos Aires, Argentina. [15] Kusch, Rodolfo (1975) “La negación en el pensamiento popular”. Ed. Cimarrón, Buenos Aires, Argentina.

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Un dilema planetario: Agrotóxicos o el derecho a la vida

Mario Cafiero (ACTA)

Cuanto más investigo en relación a este tema, más tengo la sensación que en materia de agrotóxicos estamos inmersos en un proceso insensato y fuera de control. Veo también un paralelismo con lo que sucedió y viene aconteciendo en el mundo de las finanzas globales.

Allí el poder financiero, en aras de multiplicar sus ganancias, gestó un mecanismo de apertura de capitales, que terminó desquiciando a las monedas locales y destruyó la soberanía de los países emergentes. El origen de la trampa de la deuda externa fue poner a competir en un mismo campo a la moneda local (débíl) con una moneda como el dólar (fuerte).

Luego usar como ”glifosato” a las “crisis” que recurrentemente azotan nuestras economías Así se derrumbó nuestra moneda y se implantó el “monocultivo de dólares”. Todo ello avalado con teorías de economistas y organismos multilaterales. Cuando en realidad se trata de un letal mecanismo de dominación, al servicio de los países centrales y su banca.

A fuerza de “golpes financieros” el argentino se convenció que el que no apuesta al dólar pierde y lo mismo aconteció al hombre de campo, el que no apuesta a la soja pierde también. Cuando era diputado nacional, en el año 2004 mucho antes de la famosa resolución 125, tuve el atrevimiento de proponer una suba de las retenciones a soja para crear un fondo que financie otros cultivos. Cayeron rayos y centellas sobre mi persona. Los únicos que me apoyaron fue el Grupo de Reflexión Rural, con Jorge Rulli a la cabeza.

También en ese año, tuve la oportunidad de visitar el barrio Ituzaingó en Córdoba y en la casa de Sofía Gatica, mapa en mano con los casos de cáncer, tomar conciencia del daño a la salud que provocaban las fumigaciones.

El hombre y la mujer de la ciudad puede pensar que este tema de los agrotoxicos es un problema del campo, del interior. Que la contaminación acaba allí. Pero no es así. La contaminación queda en la “comida” que servimos en la mesa y que luego ingerimos. Comida que pocas veces es un alimento saludable. Porque además de transgénicos y restos de herbicidas, en el proceso industrial se agregan conservantes, edulcorantes, saborizantes, etc. Cada vez que comemos ingerimos entonces un coctel de productos químicos y transgénicos.

Poco sabemos -y poco se nos informa- de cómo esta ingesta daña nuestra salud. Las sospechas son crecientes en relación a vincularlo con el constante crecimiento de diferentes enfermedades crónicas como el cáncer, enfermedades neurodegenerativas, diabetes, obesidad, infertilidad, etc..

En esta charla convocada bajo el lema de “Resistiendo a Monsanto” la primera pregunta que quiero hacerme es ¿Quién es Monsanto? O mejor dicho ¿Qué intereses económicos están detrás de esta multinacional?. Como nos enseña Tzun Tsu es imposible ganar una batalla si no conoces a tu enemigo. La respuesta la podemos encontrar en un artículo de Lazaro Llorens en la Revista Umbrales que devela que dentro de los principales accionistas de Monsanto se encuentra Blackrock, una empresa del grupo Rockefeller. El interés del grupo Rockefeller en las semillas, los transgénicos y la llamada “revolución verde” viene de hace tiempo atrás. La Fundación Rockefeller, junto con Bill Gates y Monsanto construyeron en Noruega (Isla Svalbard) un enorme Banco, donde tiene no tienen guardado ni dólares ni oro, sino 3.000.000 de … semillas!!.

No resulta extraño que los líderes de los agronegocios sean empresas que forman parte de un selecto grupo de transnacionales que conforman una Red de Control Corporativo Mundial. Una red que estudiara en detalle la Universidad de Zurich, demostrando que un pequeño grupo de 660 individuos y 147 corporaciones, estrechamente interconectados a través de las juntas directivas corporativas, controlan la economía mundial.

En la Argentina si repasamos los grandes o meganegocios que se han venido instalando, nos vamos a encontrar también con estrechas vinculaciones con esa Red global, donde aquí el grupo Rockeller ha tenido enorme preponderancia desde que su abogado Jose A. Martinez de Hoz lo prohijara en los tiempos de la dictadura. Vemos que los Rockefeller son accionistas de los que manejan la megamineria (entre ellas Barrick Gold), el petróleo (ahora Chevron y Exxon nuevamente invitados al saqueo con el fracking de Vaca Muerta), las petroleras de Malvinas y también la megaagricultura con Monsanto & CIA.

Todos estos meganegocios suponen daños colaterales con consecuencias negativas para el medio ambiente y la población. Las multinacionales creen que nosotros debemos resignarnos a ello a cambio del “progreso y modernidad”. Que debemos aceptar que parte de nuestro territorio sea degradado a una “zona de sacrificio” y que nuestros pobladores renuncien a vivir sanamente.

Mirándolo en perspectiva, parece que en la división internacional del trabajo que ha planificado esa Red Global, a los argentinos nos toca poner la Cordillera para la megamineria del oro y plata, poner nuestra llanura para la megaagricultura de monocultivo de soja, poner nuestro subsuelo extraer petróleo y gas no convencional mediante la terrorífica técnica del fracking y nuestro Atlántico Sur por su petróleo y pesca. Algunos creen que esto lo tenemos que aceptar porque es imposible de cambiar, o sea nos proponen en definitiva que sigamos siendo una neocolonia.

Una neocolonia que podrá ir cambiando sus estados de ánimo. Y pasar de ser muy infelices en el 2001, a estar más contentos en el 2011. Sea por una mejor gestión asistencialista y/o por mejores precios de sus materias primas. Pero colonia al fin. Sin capacidad de quedarse con la renta financiera, minera, agraria, petrolera, etc; y por lo tanto imposibilitada de integrar económicamente a su población, ni alcanzar la justicia social.

Es que a pesar del discurso, nuestro gobierno “nacional y popular”, es el garante de la continuidad de este modelo neocolonial. Parece muy transgresor el símbolo de ver a Cristina Kirchner sacarse una foto en la trinchera de Vietnam, donde hace 40 años se bombardeaba con napalm con tecnología de Monsanto. Pero al mismo tiempo ella alienta sus negocios en la Argentina y celebra que inviertan en más agrotóxicos.

En este punto quiero analizar cual ha sido la política de los Kirchner en materia de agrotoxicos. A pesar del discurso contra la “plantita” de soja, contra la Sociedad Rural y la bajada de línea de 678; son los Kirchner quienes más eventos transgénicos han autorizado para su siembra, consumo y comercialización (Un evento es una recombinación de ADN en una célula vegetal a partir de la cual se origina la planta transgénica). En efecto, antes del 2003 se habían autorizado 7 (siete) y después del 2003 fueron 20 (veinte); casi el triple. Entre ellos en el 2011 Cristina aprobó la soja con tolerancia al GLUFOSINATO, un compuesto que ahora debe añadirse con el glifosato para reforzar sus efectos.

En su nota “Un nuevo veneno, el glufosinato” el reconocido investigador argentino Andrés Carrasco señala que “BAYER, el segundo mayor productor de pesticidas del mundo, recientemente anunció que retirará del mercado los pesticidas más peligrosos de la clase1. En ese marco, la organización “Coordinacion contra los peligros de Bayer” pidió que se retirara de todo el mundo la venta el herbicida a base de glufosinato (Liberty) que ya que ha sido clasificado como peligroso por provocar malformaciones e incluido en la lista de 22 pesticidas que van a desaparecer del mercado en base de la nuevas normas de la Unión Europea”.

De allí que cuando en junio del 2012 Cristina Kirchner se reúne en nueva York con Monsanto declara que: “Hace unos instantes estuve con Monsanto que nos anunció una inversión muy importante en materia de maíz y además estaban muy contentos porque la Argentina está a la vanguardia en materia de eventos biotecnológicos,…”. Que ingenuidad, estupidez o complicidad o todo ello junto. Decir que estamos a la vanguardia de un sistema de producción, cuando los argentinos no controlamos absolutamente nada. Ni la tecnología de las semillas, ni del herbicida, ni el comercio exterior (en manos de 7 cerealeras), ni los silos, ni el transporte, ni los puertos, etc. Donde el 100% de la soja, el 90% del maíz y el 100% del algodón es transgénico. Con crecientes costos de semillas, herbicidas y fertilizantes.

Pero este modelo se saqueo y dependencia, se completa con una actitud vergonzosamente hipócrita del gobierno nacional. Voy a demostrarlo. Cuando se destapa el caso del barrio Ituzaingó de Córdoba y usando esa bandera para su disputa con el campo, el gobierno nacional crea el 19/01/2009 la Comisión Nacional de investigación sobre Agroquímicos. Esa Comisión produjo su último Informe en Setiembre….del 2009!!!. O lleva cuatro años sin producir ningún informe.!

Esta Comisión ha incumplido prácticamente todos sus objetivos y peor aún ha legitimado la utilización del glifosato. En efecto, en julio del 2009 mediante un dictamen del Consejo Científico Interdisciplinario creado ad hoc, concluye que: “En base a la información relevada a la fecha del presente estudio, cabe concluir que bajo condiciones de uso responsable el glifosato y sus formulados implicarían un bajo riesgo para la salud humana o el ambiente.”

Resalto que el verbo usado en potencial, “implicarían un bajo riesgo”, la ausencia del principio precautorio y el desprecio total por las consecuencias en la salud. Resalto también que hay nueva información y evidencia. Concretamente propongo que presentemos a esta Comisión todos los Informes científicos producidos con posterioridad a ese dictamen. Entre ellos, el producido por el Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA que dirige el Dr. Carrasco y el informe sobre maíz transgénico del Dr. Gilles Eric Séralini, experto de la Comisión Europea en transgénicos, que demostró que la toxicidad en las ratas de laboratorio ocurría luego del periodo de 90 días que usan las multinacionales para demostrar la inocuidad de sus productos.

Por último, debemos tomar conciencia que queda analizar todo el capítulo de la alimentación contaminada por transgénicos y agrotóxicos. En ese sentido recomiendo la lectura del libro “El veneno nuestro de cada dia”, de la excelente periodista francesa Marie Monique Robin. Autora también del libro “El mundo según Monsanto”. Allí se analiza con detalle el tema que las industrias alimentarias incorporan a los alimentos aditivos químicos: edulcorantes, conservantes, acidulantes, colorantes; y que esa incorporación es autorizada en base a un límite denominado Ingesta Diaria Admisible. Un límite cuya sustentabilidad científica es desconocida y que no considera que los humanos no estamos sometidos a un solo tóxico, sino a coctel de ellos, por lo tanto no puede aceptarse irresponsablemente la ingesta de aditivos. En base a ese libro deberíamos analizar cómo se autorizan los aditivos de alimentos en la Argentina.

Actuando con responsabilidad tenemos que pensar que está en peligro la salud y la vida de millones de personas. Que esta es una lucha entre los que queremos la vida; y los que no les importa la misma en aras de un buen negocio. Un viejo dilema del hombre, que ahora toma dimensiones planetarias.

Exposición del ingeniero Mario Cafiero en la jornada "Resistiendo a Monsanto", Buenos Aires, 29 de enero del 2013

Mario Cafiero es Ingeniero. Diputado Nacional Mandato Cumplido (MC).

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Cavilación de un defensor ante el puente generacional

Julián Axat (APE)
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a Enrique Schmukler

Ingresó se sentó del otro lado del escritorio y se produjo un largo silencio

... y de pronto vi pasar fugaz todo el valor que yo no tenía

el que no tenía ninguno de mis hermanos para emprender

la empresa de absoluto que tenían nuestros padres antes de desaparecer

y aun cuando él -del otro lado del escritorio- ni siquiera iba saber de qué hablaba

observé el aura de sus pupilas titilando pero vaciándose lentas

en su desenfreno un dios jugando a los dados con tendencia a caer nada

pero sobre todo nosotros hijos absortos pusilánimes tan cobardes posmos conservadores

condenados como espectadores de esta nueva destrucción lentamente cincelada

acaso ilusionando una pizca de esa fuerza o valor volviéndose a posar

ya ni siquiera sobre uno nosotros o uno de ellos

sobre la descendencia no nacida ni arrasada

soñando el mismo sueño a tropezones pero todavía posible

haciendo tiempo esperando o desenterrando tesoros de aire inflamable

postas latentes dejadas e interferidas por el abandono

- Ey! - Me dijo-, me aconseja que declare o no?.

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Un viaje hacia las utopías revolucionarias (LXVI): La guerrilla de Ñancahuazu

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

Con esta denominación fue conocida la formación guerrillera que se instaló en Bolivia bajo la conducción de nuestro compatriota: Ernesto “Che” Guevara.

Los 24 combatientes, que conformaban el grupo inicial -9 de ellos bolivianos y el resto cubanos-, se establecieron en esta región atravesada por el río Ñancahuazu, a 250 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra.

El país del altiplano tenía, en ese momento, algo menos de 6 millones de habitantes en un territorio de más de un millón de kilómetros cuadrados.

Estaba gobernado por un general, René Barrientos, que había impuesto una férrea dictadura que confrontaba con los trabajadores y los campesinos.

La Central de Trabajadores, la combativa Confederación Obrera Boliviana -COB-, había sido intervenida y su Secretario General Juan Lechin expulsado del país.

El dictador había derrocado, en 1964, al gobierno constitucional que encabezaba Víctor Paz Estensoro.

Otras de las paradojas de la historia.

El Che, en su primer viaje por América Latina, había llegado a La Paz, días después del triunfo de la insurrección popular que, en 1952, terminó con los gobiernos conservadores de los “barones del estaño” -Patiño y Cía-, que dirigiera el Movimiento Nacionalista Revolucionario liderado por Paz Estensoro y Hernán Siles Suazo.

Cuándo nos contaba su impresión de aquella “revolución del insecticida”, como él la denominaba, recordaba que antes de ingresar los campesinos y mineros bolivianos al Palacio de Gobierno en la ciudad capital eran rociados con una sustancia que estaba dirigida a matar las pulgas y los piojos que, supuestamente, estos portaban.

De esa forma, decía el Comandante, trataban a los que habían sido los actores de aquél proceso en el que, por primera vez en la historia, las masas populares habían derrotado a un ejército profesional. “Nada se puede esperar de estos dirigentes”, concluía afirmando.

El Che y sus compañeros pensaban que este pequeño grupo, que supuestamente contaba con el apoyo del Partido Comunista Boliviano, lograría instalar una avanzada revolucionaria que luego se extendería a Perú, donde Hugo Blanco combatía con el Movimiento Campesino y Luis de la Puente Uceda había instalado una unidad guerrillera, a Venezuela, país en el que se desarrollaban grupos revolucionarios que contaban con el apoyo del Partido Comunista liderado por los hermanos Machado y a la Argentina, donde Alicia Eguren y John William Cooke, por una parte y Ciro Bustos, por otro lado, generarían grupos urbanos de apoyo.

Se sumó también, al grupo inicial, un francés Regis Debray, discípulo y seguidor del filosofo marxista Louis Althusser.

Como señalaba en la nota anterior la información que nos llegaba era escasa hasta que se dieron los primeros combates importantes, en abril de aquel año 1967, que tomaron estado público.

Inmediatamente el dictador argentino Juan Carlos Onganía le ofreció su apoyo a su par boliviano para combatir al “comunismo” y evitar que un proyecto similar al cubano hiciera pie en nuestros países.

Desconocíamos, en ese momento, lo que supimos meses, mas tarde que Mario Monje el Secretario General del Partido Comunista Boliviano, que se había comprometido con Fidel a prestar todo su apoyo al Che, no sólo que no lo había hecho sino que ordenó a la militancia que se abstuvieran de apoyar al “extranjero”.

Instrucción que fue desoída por los hermanos Peredo -y por Moisés Guevara-.

Por su parte la izquierda reformista en nuestro país publicitaba un fascículo, escrito por Fernando Nadra, en el que se pretendía responder a la tesis de Regis Debray, publicada ese año, titulada “Revolución en la Revolución”.

En ese escenario complejo combatían los compañeros del Che liderados por este, entre los que se encontraban dos extraordinarios combatientes, que habíamos conocido en 1962 cuando entrenábamos en las sierras del Escambray: José María Martínez Tamayo -alias- “Papi” y Orlando Olo Pantoja.

Recordaba que el primero, cuando nos despidió, en el medio de aquellas sierras en las que operaban bandas de contrarrevolucionarios apoyados por los Estados Unidos, entre risas, nos dijo “nos encontraremos en tu país, Chico”. Lo que estaba empezando a cumplir.

Mientras la izquierda reformista, liderada por el Secretario General del PCA, Victorio Codovilla denostaba al Che y a quienes lo apoyábamos, la Agencia Central de Inteligencia estadounidense -la CIA- pretendía falsear la historia e introducir una cuña en el movimiento revolucionario.

La misma hecho a andar la versión de que Fidel Castro se había desprendido del Che porque le creaba problemas con los aliados del “socialismo real” -la URSS y los países del Este- y que lo había “abandonado” en Bolivia.

Nosotros sabíamos que esta era una burda mentira, pero como decía Goebels “miente, miente que algo quedara”.

Habíamos presenciado largas conversaciones en las que participaban Fidel, el Che, John, Alicia y en algunas de ellas Abraham Guillen, en las que se hacían planes para desarrollar la Revolución en todo el Continente.

La dirigencia revolucionaria cubana estaba convencida y, lo expuso en diferentes encuentros internacionales, que la mejor manera de solidarizarse con Cuba era la de iniciar la lucha revolucionaria en cada uno de los países de nuestro Continente.

Por otro lado no era cierto que fuera el Che el mas duro y ácido crítico de los países del Este, por el contrario, y lo relatamos en nuestras notas anteriores sobre la llamada “crisis de los cohetes” que se vivió en octubre de 1962,era mas condescendiente con la postura asumida por el Kremlin y por Jurschov, que Fidel.

Esta “interpretación” de la inteligencia norteamericana, sirvió para que los “intelectuales” de la llamada izquierda nacional justificaran su conducta de no apoyo a los “guerreros de Ñancahuazu”.

Al mismo tiempo que se sucedían los combates, los mineros bolivianos de las minas de Siglo XX, Llallagua y Catavi donaban un día de salario para el Ejército de Liberación Nacional -ELN- denominación que adoptara la columna del Che, desmintiendo de esa forma el “aislamiento” de la formación revolucionaria, que pregonaban los voceros de la seudo izquierda de ese país.

Lanzaban, además, una huelga general en repudio a las torturas y a los crímenes cometidos por los rangers y a la presencia de agentes de la CIA participando en interrogatorios a los detenidos.

Al mismo tiempo que esto sucedía en el altiplano, nosotros polemizábamos con la dirigencia burocrática del Movimiento, que seguía en una postura dubitativa frente al gobierno militar, pese a la represión desatada en Tucumán que le costara la vida a Hilda Guerrero de Molina.

Por su lado, en el movimiento sindical se iba procesando una suerte de corriente que, desde la base, cuestionaba al “vandorismo”.

En nuestra ciudad -Paraná- asesoraba a algunos gremios enrolados en esta posición, entre los que estaban el nuevo Sindicato de Obreros y Empleados del Transporte Automotor de Pasajeros, que conducían Luis María González y Odilio López, el Sindicato de Empleados de Farmacia alineado con la agrupación que en el orden nacional encabezaban Alfredo Ferrarese y Jorge Di Pasquale y la Asociación de Trabajadores del Estado cuyo Secretario General de la Seccional era Juan -el petiso- Gulla.

La obra en construcción del túnel subfluvial Paraná-Santa Fe se puso en marcha vertiginosamente, con una ampliación del presupuesto nacional asignado, contratando a más de 3.000 trabajadores entre los que se encontraban bolivianos y peruanos.

La empresa alemana Hochtief era la que había ganado la licitación y sus directivos instalados en Buenos Ares, monitoreaban la obra, por supuesto sin tomar las medidas de seguridad que preservaran la salud y la vida de los trabajadores, con el beneplácito tácito de la dirigencia del gremio de la construcción, encabezada por Rogelio Coria.

Un accidente, en el dique seco, que le costara la vida a dos trabajadores generó un movimiento de oposición a la dirigencia gremial que dispuso un paro de 48 horas, dirigido por un querido amigo y compañero, Mario Broin.

El autor de esta nota se convirtió en asesor de este movimiento que decidió desafiliarse de la UOCRA y conformar un nuevo gremio.

Como siguió aquél año 1967 ¿De que forma combinábamos nuestro apoyo a la distancia a los combatientes de la libertad de la guerrilla de Ñancahuazú con la participación en la resistencia antidictatorial. Como se resolvía la polémica con la izquierda reformista y con la seudo “izquierda nacional”?. Este y otros temas formaran parte de la próxima nota.

Manuel Justo Gaggero es abogado, ex director del Diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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